¿Es este el cráneo de Plinio el Viejo?

Hénar Velasco nos envía la noticia publicada en ABC el 5 de febrero: “¿Fin al misterio de Pompeya? El cráneo hallado por casualidad hace un siglo podría ser de Plinio el Viejo.”

También nos facilita el enlace a la misma noticia de la que se se ha hecho eco el programa La linterna de la Cope.

La investigación ha concluido que la mandíbula no corresponde al resto del cráneo, puesto que pertenece a una persona de raza negra. Sin embargo, el análisis de la calavera apunta a que pudo ser la de Plinio el Viejo, dado que los análisis realizados concluyen que tenía una edad similar y pasó sus primeros años de vida en el norte de Italia, como Plinio, que nació en Como. Recordemos que el esqueleto fue encontrado en Stabia a principios del siglo XX junto a una espada, collares y pulseras que lo distinguían de los otros esqueletos. Su descubridor propuso ya entonces la identificación con Plinio el Viejo, que murió en la famosa erupción que destruyó Pompeya, Herculano y otras poblaciones cercanas en el año 79 d. C. Sin embargo, su propuesta fue recibida con escepticismo.

Las pruebas ahora realizadas distan de ser concluyentes y, de hecho, la única manera de confirmarlo, según Luciano Fattore, el propio antropólogo que ha presentado la investigación, sería la localización de un descendiente de Plinio el Viejo con el que se pudiera comparar su genoma.

Bernini, Klimt y Scorsese: Apolo y Dafne

La Filología Clásica es una de las disciplinas menos valoradas por nuestra sociedad actualmente. Apenas es tenida en cuenta y los que nos dedicamos, o queremos dedicarnos a ella, lo sufrimos. No obstante, a pesar de todo, seguimos descubriendo referencias día tras día, obra tras obra, hacia lo clásico; ya no sólo en marcas comerciales o en la literatura, sino que también lo encontramos en el cine, es un recurso inagotable para las producciones de Hollywood: todos conocemos la “famosa” película de Troya con un Brad Pitt encarnando al héroe Aquiles, o alguna de las versiones realizadas a partir de la obra de Homero, la Odisea. Todos estos son ejemplos claros de la apropiación clásica.

Pero también encontramos una serie de ejemplos, en muchas ocasiones velados, que evocan o hacen referencia a algún momento de la antigüedad clásica, inspirados en los grandes autores latinos o griegos. En esta entrada vamos a hablar del mito de Apolo y Dafne, que aparece en las Metamorfosis de Ovidio, y su pervivencia artística.

A modo de breve resumen, esta historia cuenta con Apolo y Dafne como protagonistas. Apolo, maldecido por Eros, recibe un flechazo áureo por el que se enamora de Dafne, mientras que ella recibe otro flechazo, de plomo en este caso, que le provoca un odio desmesurado hacia la figura de Apolo. Dafne, incitada por su padre a contraer matrimonio, siempre se había mantenido reacia a él y prefiería las artes cinegéticas en honor a la diosa Artemisa, a quien rendía culto. En un arrebato incontrolable de pasión, Apolo comienza una persecución por el bosque. En cambio, Dafne, aterrorizada, escapando del dios y a punto de ser apresada, decide invocar a su padre, pidiéndole que le permita conservar su virginidad, tras lo que su piel comenzó a volverse corteza, sus brazos ramas y sus cabellos hojas de laurel, culminando su transformación en laurel. Tras este hecho, Apolo juró amarla por siempre y rendir culto a ese árbol, de modo que todo aquel que resultase vencedor o campeón llevaría esas hojas como símbolo de grandeza.

Llegados a este punto, nos viene a la mente la sublime imagen que Bernini, entre 1622 y 1625, proyectó en mármol “dando vida” al momento exacto en el que Apolo ha alcanzado a Dafne y ésta se está convirtiendo en laurel.Bernini

Esta imagen, y por ende este mito, ha servido de inspiración en algunas manifestaciones artísticas mucho más actuales, prácticamente contemporáneas. La obra a la que nos referimos es la de El beso de Gustav Klimt,  realizada a principios del siglo XX y que pertenece al canon del simbolismo; actualmente reside en el Palacio de Belvedere, en Viena. Esta obra representa el momento exacto en el que Apolo está besando a Dafne y ella está a punto de convertirse en laurel. Algunos estudiosos del arte y del autor manifiestan que el cuadro se complementaría con otro lienzo donde se ve ya la conversión en laurel. La obra a la que nos referimos es un friso situado en uno de los comedores del Palacio de Stoclet.

Klimt 1

Dos imágenes que se retroalimentan mutuamente y que conforman el mito contado por Ovidio en sus Metamorfosis.

Klimt2

No obstante, también encontramos una representación artística de este cuadro, y por lo tanto del mito, en el cine. Se trata de Shutter Island (Martin Scorsese, 2010), película protagonizada por Leonardo Di Caprio, quien da vida a un policía al que le han asignado un caso en un psiquiátrico situado en una isla, donde la trama cada vez se complica más por lo retorcido de la historia. El propio protagonista nos presenta mediante flashbacks escenas de su vida para que podamos conocer mucho mejor al personaje, atormentado y lleno de zozobra por un terrible suceso que ha agitado y sacudido su vida, el asesinato de su mujer e hijos. Dentro de esos flashbacks que se nos muestran en forma de pesadillas, llega un momento en el que Di Caprio imagina una escena idílica de amor junto a la que fue su esposa en el salón de su antigua casa, donde la música suena y bailan abrazados. Tras el baile llega la representación de la escena del beso de Klimt y la figura de Bernini mediante un abrazo y un beso cómplices, seguidos por la desaparición de ella convirtiéndose en ceniza, símbolo de su muerte. Por lo tanto, tenemos aquí una interpretación actualizada del mito de Ovidio en una superproducción de Hollywood donde, en vez de convertirse en laurel, se convierte en ceniza, pero su sentido será el mismo, la privación del amor y la separación de ambos, la transformación de una y el tormento de otro.

Leonardo di caprio

Ésta es una de las innumerables representaciones artísticas e iconográficas de nuestra cultura actual, heredera de Grecia y de Roma, que siguen más vivas que nunca.

Rubén Díaz Nieto

Estacio sale en el País Semanal

Eusebia Tarriño nos avisa: Irene Vallejo es la nueva firma que El País Semanal ha fichado. Su sección, “Atlas de Pandora”, se estrenó el fin de semana pasado con una columna titulada Desvelo. A partir de ahora podemos esperar una presencia cotidiana de los clásicos en el Semanal. En su estreno, la autora aprovecha para incluir un fragmento de la Silva 5, 4 de Estacio, un poeta del siglo I. Reproducimos el poema completo en traducción de Gabriel Laguna Mariscal:

¡Oh joven, el más plácido de los dioses, por qué delito, por qué desvarío he merecido, desgraciado de mí, ser el único en carecer de tus dádivas, Sueño? Todo guarda silencio, el ganado, las aves y las fieras; las copas de los árboles simulan, reclinadas, cansado sueño; y ni los bravos ríos conservan el mismo fragor. El rizado de la llanura marina ha declinado y los mares se recuestan arrellanados sobre las tierras. Ya es la séptima vez que Febe regresa para contemplar cómo velan mis tristes ojos, otras tantas veces las luminarias de Eta y Pafos han vuelto a visitarme y otras tantas la mujer de Titono ha sobrevolado mi llanto y, compadecida, me ha rociado con su gélido látigo. ¿Cómo podré resistir yo? No podría ni aunque tuviera los mil ojos que el sagrado Argos tenía durante la guardia que cumplía por turnos, sin que velara nunca con todo su cuerpo. Pero ahora, ¡ay!, si alguien en el transcurso de la larga noche te ha expulsado de buena gana mientras retiene a su amada en un estrecho abrazo, vente de allí, Sueño. Y no te insto a que extiendas completamente tus alas sobre mis ojos (sea ésta la súplica de gente más dichosa); tócame con el cuento de tu vara (con eso basta), o pasa junto a mí suavemente, con tus piernas suspendidas por los aires.

Ha muerto George Steiner, el maestro de lectura

Así le hubiera gustado ser recordado a George Steiner, que murió el lunes 3 de febrero a los 90 años. Crítico literario y ensayista, humanista, erudito y también gran conocedor del mundo clásico, es autor de más de treinta ensayos, Tolstoi o Dostoievski (1959), La muerte de la tragedia (1961), Lenguaje y silencio (1967), Después de Babel (1975), Antígonas (1981), Presencias reales (1989), En el castillo de Barba Azul (1971), etc. También cultivó la ficción con El traslado de A.H. a San Cristóbal (1981), donde imagina una vida de Hitler posterior a la Segunda Guerra Mundial.

Uno de los representantes de la alta cultura, una especie en extinción, fue una figura controvertida. Fue atacado por pomposo, pretencioso e inexacto y considerado por muchos un elitista; él mismo contestó a esta acusación: “Ser parte de una élite significa amar apasionadamente y no negociar tus pasiones. Si eso es elitismo, me declaro culpable”. El 12 de marzo de 2009 Lee Siegel escribió en su artículo “Our George Steiner Problem — and Mine” (The New York Times Book Review): “His bracing virtue has been his ability to move from Pythagoras, through Aristotle and Dante, to Nietzsche and Tolstoy in a single paragraph. His irritating vice has been that he can move from Pythagoras, through Aristotle and Dante, to Nietzsche and Tolstoy in a single paragraph. “

Puedes leer aquí la necrológica que le dedica The New York Times Book Review. En el ámbito nacional el País publicó el pasado día 4 sendos textos de Juan Cruz y de Borja Hermoso, que lo visitaron en su casa hace dos años, y ayer una entrevista póstuma que le hizo Nuccio Ordine. El obituario de ABC es de José María Pozuelo Yvancos.

Susana González Marín


			

Antígona en el Parlamento

La prensa (El País, La Vanguardia, El Diario) se ha hecho eco de la cita de la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, en el discurso pronunciado con ocasión de la apertura de la XIV Legislatura: “Sólo en un desierto podrás gobernar perfectamente en solitario”. La frase citada pertenece a la Antígona de Sófocles (v. 739). Reproducimos el pasaje en el que Hemón y su padre Creonte intercambian réplicas rápidas y contundentes en las que expresan su desacuerdo sobre el castigo que debe sufrir Antígona, que se ha atrevido a cumplir los ritos funerales en honor de su hermano, en contra de lo dictado por Creonte, que los había prohibido para que su cuerpo insepulto fuera pasto de los animales de rapiña.

Screenshot_2020-02-03 Antígona (Los mejores clásicos)

Screenshot_2020-02-03 Antígona (Los mejores clásicos)Trad. Luis Gil (1979)

 

 

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: