El Hades se estrena en Broadway

El pasado 22 de marzo se estrenaba en Broadway (en el Walter Kerr Theatre) el musical folk Hadestown, una versión moderna del mito de Orfeo y Eurídice. Y, aunque no muchos de nuestros lectores tendrán opción de verlo en persona, queríamos dedicarle unas palabras ahora que ha llegado a lo más alto.

La obra ha tenido un largo recorrido de más de diez años antes de llegar al escenario de ensueño de cualquier artista teatral. Todo empezó en 2006 con Anaïs Mitchell, la compositora, que decidió escribir una historia contada a través de canciones para representarla en su estado natal de Vermont como un “teatro casero”. En 2010 sale a la venta un álbum con la primera versión del musical, que desde entonces ha sufrido muchas modificaciones. En sus inicios, apenas había diálogo y la música dominaba toda la obra, siguiendo la estela de grandes musicales como Les Misérables y Sweeney Todd; pero, cuando Mitchell se pone en contacto en 2014 con la directora Rachel Chavkin para poder llevarlo de verdad a un escenario, es necesario realizar cambios.

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El coreógrafo David Neumann, Anaïs Mitchell y Rachel Chavkin.

Se añade diálogo para facilitar la comprensión de la trama y varias canciones nuevas, al igual que al personaje de Hermes, que servirá de narrador, pero sin perder el espíritu original de unión entre los actores y la música. Al fin y al cabo, Chavkin es conocida y fue nominada a un Tony por su trabajo en Natasha, Pierre & The Great Comet of 1812 (un musical que su compositor Dave Malloy define como “ópera electro-pop”, adaptación de Guerra y Paz de Tolstoi), que destacaba por solo tener una línea de diálogo en toda la obra y porque los actores servían también de músicos y tocaban ellos mismos algunos de los instrumentos estando en escena. En 2016 estrenan en el New York Theatre Workshop y se producen las dos incorporaciones más importantes al reparto, que han seguido hasta el día de hoy trabajando en la obra: Patrick Page como Hades, hombre con gran experiencia teatral, y Amber Gray como Perséfone, que había interpretado a la condesa Hélène Bezukhova en el ya mencionado The Great Comet.H3

Desde entonces han trabajado en Edmonton, en Canadá y en el National Theatre en Londres, hasta volver a Nueva York este año, pero esta vez en Broadway. El desarrollo ha sido constante y la evolución de la escenografía, la coreografía, la música y los cambios de reparto, notables. A día de hoy, además de Page y Gray, el reparto incluye a Reeve Carney como Orfeo, Eva Noblezada como Eurídice y André de Shields como Hermes.H4

La historia en sí nos presenta una visión particular sobre este mito tan conocido. La acción sucede en un futuro distópico donde se vive una situación de profunda depresión económica. El idealista Orfeo y la práctica Eurídice son una joven pareja enamorada que vive en el “mundo superior”, con dificultades para sobrevivir por la falta de alimento y refugio. Eurídice se pasa los días preocupada y soñando con vivir segura algún día, mientras que Orfeo emplea su tiempo en componer música: en especial lo atormenta una canción que no consigue terminar sobre el mundo roto que habita, como si creyera que si consiguiera terminar la canción podría arreglar también el mundo. La pareja conoce a Perséfone, que vive la mitad del año en el “mundo superior” para escapar de la claustrofóbica e industrializada ciudad subterránea de Hadestown, cuyo “rey” es su marido Hades. Orfeo y Perséfone conectan enseguida por su amor al mundo natural y a la libertad de arriba, pero Eurídice se queda fascinada e intrigada por la seguridad que parece ofrecer trabajar para Hades abajo. Al final, la joven firma un contrato y se marcha a Hadestown, donde resulta que no es oro todo lo que reluce y los trabajadores viven explotados. Gracias a Hermes Orfeo encontrará  la manera de bajar y tendrá que intentar negociar con Hades para liberar a su amada.

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Aunque el escenario cambia significativamente respecto a la historia original, los elementos clásicos siguen teniendo un gran peso. Hades y Perséfone son llamados muchas veces “dioses”; de Perséfone, Hades dice que vuelve al mundo superior en “el momento en que la madre naturaleza llama”, una clara referencia al acuerdo con Deméter; la ciudad de Hades es llamada “necrópolis”, y se dice que está “six feet under the ground”, que además de referirse al hecho de ser subterránea es una manera de decir que alguien está muerto; Hermes se queda normalmente al margen de la acción, sirviendo solo de narrador, excepto cuando explica a Orfeo cómo llegar a Hadestown, cumpliendo su función mitológica de psicopompo, guía de las almas al inframundo.

El musical es relevante porque sirviéndose de un mito clásico trata muchos temas de acuciante actualidad: los problemas de vivir en un momento de inestabilidad económica; el conflicto entre el mundo natural y el mundo industrializado, y su relación con el cambio climático; la explotación de los trabajadores, que en una situación extrema se ven obligados a aceptar contratos para trabajar en condiciones infrahumanas (y la esperanza que ponen en que Orfeo consiga liberar a Eurídice, que empieza a calentar los ánimos hasta el punto que Hades teme revueltas); la dura decisión entre tener libertad o tener seguridad; problemas de adicción a las drogas -en diferentes momentos, y especialmente en la canción Our Lady of the Underground, se tratan elementos del mundo superior como drogas que Perséfone introduce en Hadestown a espaldas de su marido para ayudar a los trabajadores y a ella misma a sobrevivir bajo tierra, como viento en un tarro, lluvia o rayos de sol. Y una de las canciones más significativas, Why We Build the Wall, tiene un contenido político a día de hoy del que carecía cuando Mitchell la compuso. En ella Hades se dirige de manera paternalista a los trabajadores, que están construyendo un muro para separarlos del mundo exterior, y mediante una serie de preguntas y respuestas los va aleccionando hasta que piensan como él quiere. La construcción del muro se explica como una medida de protección frente a la gente de fuera, que va a Hadestown buscando trabajo y un futuro: si consiguen entrar traerán pobreza y les robarán los trabajos. Hades consigue de manera terrorífica manipular a los trabajadores con su canción, que son casi como almas sin rumbo. Y aunque la canción se compuso hace varios años, no es difícil ver por qué resuena tanto con el público contemporáneo.

H6Pero Hadestown trata fundamentalmente dos historias de amor entrecruzadas: el amor idealista y joven de Orfeo y Eurídice, que se están enfrentando a sus primeros problemas, y la relación entre Hades y Perséfone, que en un primer momento parece rota más allá de lo solucionable. Hades ha construido su imperio industrial para Perséfone, para que tenga un lugar seguro donde vivir, pero se olvida en el camino de pensar en su mujer y se centra en seguir acumulando recursos. Y Perséfone detesta el mundo que ha construido su marido y el daño que ha causado a otros para lograrlo. Cuando su destino se cruza con el de la joven pareja, Perséfone ayudará a Eurídice a valorar su relación con Orfeo y este a su vez recordará a Hades, por quien ha superado tantas dificultades.H7

Dado que el musical aún está empezando en Broadway, todavía no ha salido la grabación oficial con las nuevas versiones de las canciones, pero se puede encontrar el disco grabado en directo de 2017 con las canciones que había entonces. Con la esperanza de haber suscitado algo de curiosidad por esta obra, a continuación dejo algunas de las canciones que me parecen más significativas, a la espera de que salga el nuevo disco.

  • All I’ve Ever Known: Eurídice habla de sus miedos y reticencias a depender de otra persona, pero acaba por confesar su amor por Orfeo y decide estar con él.
  • Way Down Hadestown: Hermes y las Moiras describen una imagen de un Hadestown perfecto que se queda grabada en la memoria de Eurídice. Orfeo y Perséfone muestran su desprecio a la vida de abajo, mientras Hades hace su entrada: sube a recoger a Perséfone para llevársela a casa.
  • Chant: la música cambia a sonidos más mecánicos al introducirnos Hadestown. Vemos por una parte el descontento de Perséfone con un mundo que “no está bien, ni es natural”, su discusión con Hades sobre el tema, la sumisión de los trabajadores y el interés de Hades de garantizarse a sí mismo y a su mujer una vida cómoda. Por otra parte, Orfeo sigue obsesionado con su canción, hasta el punto de olvidarse de mirar por su supervivencia, y Eurídice se cansa y decide probar suerte en Hadestown.
  • Wait for Me: Orfeo se entera por Hermes de la marcha de Eurídice y gracias a este descubre cómo sortear los obstáculos para adentrarse en el inframundo de manera ilegal. El río Estigia es ahora el muro que está construyendo Hades, protegido por sabuesos que reemplazan al mítico Cerbero.
  • Chant II: Orfeo habla con Hades para intentar romper el contrato que retiene a Eurídice, pero el rey solo le ofrece consejos sobre lo poco que debe confiar en su pareja. Perséfone habla con Eurídice para hacer que vea que su relación con Orfeo es lo más valioso que puede tener, lamentándose por el deterioro de su propia relación con su marido. Al final, Hades accede a liberar a Eurídice si Orfeo lo convence con su canción.
  • Epic III: ¿Qué podría conmover al rey del inframundo tanto como para devolver al mundo superior a una de sus almas? Esta es la respuesta que nos ofrece Mitchell.

Dejo también este vídeo con algunos momentos del show en Broadway.H8

La historia de Orfeo y Eurídice es, como dice Hermes al principio del musical con tono animado, “una vieja canción, una vieja historia” y esta adaptación es solo una de las más nuevas, y no cabe duda de que no será la última. Al fin y al cabo, las historias clásicas han sido fuente de inspiración para artistas durante siglos y nada parece indicar que vayan a dejar se serlo pronto. Lo clásico sigue resonando con nosotros milenios después, y nos identificamos con sus protagonistas, siempre tan humanos aun cuando no lo son, y sus desgracias continúan conmoviéndonos. Al final del musical, Hermes repite sus palabras del comienzo creando una estructura cíclica, solo que ahora sabemos perfectamente cuando dice que nos va a contar una vieja historia cuál es su trágico final. Pero nos la contará otra vez, y como público querremos volver a oírla, porque tal vez a todos aún nos queda una pequeña esperanza de que esta vez la historia termine bien.

Carmen Pérez González

 

 

¿Racismo en una representación de Esquilo?

Diego Corral nos envía este enlace a una noticia de The Guardian publicada el 28 de marzo: Greek tragedy prompts ‘blackface’ racism row at Sorbonne

No es la primera vez que asistimos a la polémica sobre si el rey Baltasar de las cabalgatas de los Reyes Magos debe estar representado por una persona blanca con la cara pintada de negro o por un auténtico negro. Pues ahora la cuestión salta en Francia en relación con una representación de las Suplicantes de Esquilo. La obra cuenta la historia de las Danaides, las 50 hijas de Danao que huyen a Argos escapando del matrimonio forzoso con los hijos del rey Egipto y se refugian en un templo acogiéndose a la protección de los dioses. Los estudiantes impidieron una representación de la tragedia griega en la que los actores llevaban la cara maquillada de negro; afirmaron que era “afrofóbico, colonialista y racista”. Los manifestantes impidieron que los actores ingresaran al teatro. Al aumentar la tensión, ambas partes mantuvieron sus posiciones: la universidad insistió en que la protesta se basó en un malentendido, provocado por una foto tomada de los ensayos de una actriz blanca con el rostro cubierto de “maquillaje cobrizo”, y que se usó en la página web para promocionar la obra; naturalmente la foto fue retirada tan pronto como surgió el problema. Por su parte, los activistas contra el racismo insistieron en que la Universidad estaba involucrada en la “propaganda colonialista”.

Esquilo

Las autoridades de la Universidad y los ministros de Cultura y Educación superior franceses consideran que la acción de los estudiantes es un ataque a la libertad de expresión y creación. La justificación de la Sorbona es que la representación se realizaría estrictamente de acuerdo con las prácticas teatrales antiguas “con actores con máscaras blancas y máscaras negras, como se hizo en ese momento”. Las máscaras, en efecto, se usaban en las representaciones antiguas, pero el argumento es de doble filo: la fotografía retirada muestra a una mujer, que, en virtud de la fidelidad a los modos antiguos, no podían intervenir en las representaciones.

 

 

 

Descubrimiento de un arpa griega

Henar Velasco nos envía este enlace a National Geographic España, donde se publica la siguiente noticia: Descubierta un arpa griega de las más antiguas, en una tumba al suroeste de Rusia.

No solo el arpa es de las más antiguas, además junto a ella se conservan las piezas que servían para afinarla y un plectro.instrumentosgriegos2_b0adaf08_1200x842.JPG

Justo antes de Cristo

El 5 de abril empezó a emitirse la comedia de Movistar+ “Justo antes de Cristo”, ambientada en la antigua Roma del 31 AC (aunque claramente también basada en la realidad actuajusto-antes-de-cristo-2l y conectada con ella), que narra las hazañas de Manio, un patricio que mata sin querer a un senador y por eso es desterrado en Tracia, donde pondrá todo del revés.

Os dejamos aquí, por cortesía de Julián Bautista, la canción que acompaña a la serie, de Carlos Jean, que incorpora el estribillo del tema Historia del arte, de Las Bistecs, que puede que suene a nuestros lectores.

Asimismo podéis ver imágenes en la página de Fotogramas.

A la espera de publicar nuestra propia crítica recogemos la primera crítica que ha aparecido, la de  El Diario.es. Y de paso una noticia relacionada de El Mundo Today.

¿Quieres escuchar a Otto Skutsch o ver a E.G. Turner en una película?

Diego Corral nos envía el enlace a una página sobre noticias relacionadas con la arqueología y la religión, Variant Readings, de Brent Nongbri, autor de God’s Library: The Archaeology of the Earliest Christian Manuscripts (Yale 2018). Una de estas noticias nos informa de que la película documental Greek Papyri. The Rediscovery of the Ancient World está disponible en Youtube. Se trata de una cinta realizada en 1971 por los Dptos. de Latín y Griego y la Slade School of Fine Art en el University College London. Galardonada en Venecia, fue dirigida por Mirek Dohnal y contiene interesantes grabaciones de insignes papirólogos del momento, como Otto Skutsch o Eric Turner, a los que otra entrada en esta misma página nos ayuda a identificar.

American Gods

Lo de actualizar ciertos mitos o personajes mitológicos se ha puesto de moda últimamente. Y aunque no solo los grecorromanos se ven afectados, es en ellos en los que me centraré (por aquello de mantener la temática de esta santa casa). Las películas de Percy Jackson ya lo hicieron hace unos años, convirtiendo a Hermes en dueño de una empresa de mensajería, a los lotófagos en administradores de un casino, y la isla de Circe en un parque de atracciones. Pero dejemos al joven semidiós a un lado, que hoy toca hablar de dioses. De dioses american(izad)os, para ser exactos.

American Gods es una de las series de moda ahora mismo. Basada en la novela homónima de Neil Gaiman, cuenta la lucha de los antiguos dioses contra los nuevos (Tecnología, Medios, Gasolina…) desde el punto de vista de Sombra Moon, un ex convicto que se ve envuelto en todo el asunto tras ser contratado por el enigmático Sr. Wednesday. Y una de las “pegas” del libro es que la presencia de dioses, héroes o criaturas griegas y/o romanas en las filas de los antiguos dioses es escasa; prácticamente nula, más bien. Cosa que la serie soluciona, y de qué manera.

En el momento de escribir estas líneas ya han sido emitidos tres episodios de la segunda temporada, más los ocho de la primera. Y en cada temporada tenemos un representante de lo clásico. Evitaré hablar del de la segunda para no destripar nada, pero baste con decir que hay cierto secundario de lujo en la mitología griega que no se anduvo con mucho reparo al elegir bando.

En el sexto episodio de la primera temporada, por otra parte, Sombra y el señor Wednesday se encuentran con Vulcano, que sigue en el negocio de la forja, pero se ha cambiado a las armas de fuego, y controla la pequeña ciudad en la que se sitúa su fábrica gracias a algo tan americano como el derecho a portar armas. Y es que cada vez que una de sus balas mata a alguien, es técnicamente un sacrificio a él. Un genio.

De seguir esta tónica, es de esperar que en la próxima temporada, ya confirmada, tengamos otro acercamiento actualizado a algún personaje clásico. ¿Quién sabe? Tal vez la Esfinge sea la encargada de los captchas…

Alberto López Redondo