PLINIO, ¿EL VIEJO O EL SUPERSTICIOSO?

Si hay una constante en las culturas y etapas del mundo, esa es la superstición, creencia nacida de las prácticas religiosas, del pensamiento mágico y de los prejuicios, que carece de fundamento racional, con la que el ser humano atribuye una explicación mágica a las vicisitudes que se le presentan en el día a día.

No es extraño encontrar en nuestra vida cotidiana pequeños gestos que hacen referencia a la superstición y que vemos como algo normal, por ejemplo, cruzar los dedos para atraer la buena suerte o evitar pasar por debajo de una escalera para evitar una desgracia. Sin embargo, también encontramos otro tipo de supersticiones que en ocasiones se llevan al extremo, por ejemplo, en la mayor parte de Europa el número 13 es señal de mala suerte, por lo tanto, es difícil encontrar habitaciones de hoteles o asientos de avión que porten el temido número.

En la antigüedad clásica sucedía lo mismo. En Plinio el Viejo, historiador, militar y consejero de Vespasiano y Tito, podemos encontrar gran variedad de supersticiones curiosas e interesantes que pudo estudiar a través de múltiples fuentes y de su experiencia personal; las que aquí seleccionamos proceden del libro VII de su Historia Natural.

Conozcamos pues algunas de las más llamativas:

En lo referente al proceso del embarazo y nacimiento de los hijos, Plinio muestra varias teorías, a cuál más descabellada (y en ocasiones inquietante), tales como:

Un bostezo durante el parto es mortal, así como es abortivo haber estornudado después del coito. (Plin. Nat. VII, 42) (Todas las traducciones son de Del Barrio Sanz, E., García Arribas, I., Moure Casas, A. Mª, Hernández Miguel, A., Arribas Hernáez, Mª. L., Plinio el Viejo. Historia Natural. Libros VII-XI. Madrid: 2003, Gredos.) Esta superstición corrobora el ínfimo conocimiento del autor en medicina, del que ya hablaban algunos autores como Nicolas Léonicène en el S. XVI.

En el transcurso de determinadas horas de los días lunares, como la séptima y la decimoquinta, pues se cuentan de día y de noche, nace una gran cantidad de gente que muere en una sucesión gradual de años, que llaman climatéricos, no sobrepasando casi los cincuenta y cuatro años los que han nacido así. (Plin. Nat. VII, 161)

En el séptimo mes tampoco nacen (niños), a no ser que hayan sido concebidos la víspera o al día siguiente del plenilunio, o en el interlunio. (Plin. Nat. VII, 38) Estas creencias todavía se mantienen hoy en día. Algunas tradiciones populares consideran que concebir un hijo en una luna u otra determinará el tiempo de gestación, su sexo o incluso la salud del pequeño. Por supuesto, esta afirmación carece de apoyo científico.

De los niños nacidos por cesárea dice: Tienen los mejores auspicios los que, al morir la madre en el parto, nacen, como dicen que nacieron Escipión Africano el Mayor y el primero de los Césares, después de cortar el vientre de su madre. (Plin. Nat. VII, 47)

Plinio describe también algunos métodos alarmantes a partir de los cuales se podía saber si una mujer había sido adúltera o no. Además, nos aporta una superstición altamente negativa respecto a la menstruación femenina, que se ha mantenido en algunas religiones como el zoroastrismo o el hinduismo, e incluso en tradiciones populares (en algunos pueblos todavía se dice que una mujer durante la menstruación puede hacer que la mayonesa se corte o que las plantas se pudran).

También en África existió un pueblo semejante, como escribe Agatárquides, el de los psilos […] El cuerpo de éstos tenía congénito un veneno, mortífero para las serpientes, con cuyo olor las adormecían; y tenían la costumbre de exponer ante las más feroces de ellas a sus hijos recién nacidos y, de ese modo, probar la virtud de las mujeres, pues las serpientes no huían de los hijos adulterinos. (Plin. Nat. VII, 14)

Pero no se podría encontrar fácilmente nada más maléfico que el flujo de las mujeres: el mosto se avinagra si se acercan; si los tocan, los cereales no granan; lo sembrado muere; las semillas de los huertos se secan; los frutos de los árboles en los que se han apoyado, caen; el lustre de los espejos se empaña sólo con la mirada: el filo del hierro se vuelve romo; el brillo del marfil y las colmenas mueren; incluso la herrumbre se apodera del bronce y el hierro, y el bronce toma un desagradable olor; los perros cogen la rabia al probarlo, y su mordedura se infecta de un veneno incurable. (Plin. Nat. VII, 64)

No sé ustedes, pero después de leer este pasaje, creo que Plinio sobreestima los poderes de las mujeres.

Todos sabemos las guerras familiares que se producen cuando nace un bebé en la familia. ¿Se parece a papá o a mamá? ¿Al abuelo o al primo segundo de tu tío? Plinio tiene su propia opinión sobre las características que heredarán los bebés (para bien o para mal) en función de cómo sean sus progenitores y qué sucede si las criaturas nacen con dientes:

Ya son conocidas por todo el mundo diversas cosas como que de parecidos hombres sin defecto, nacen mutilados; entre hombres mutilados, hombres sin defecto y hombres con el mismo miembro mutilado; y que algunas señales, lunares y cicatrices, incluso, se reproducen. (Entre los dacios, reaparece en el brazo la marca de su origen en la cuarta generación). (Plin. Nat. VII, 50)

Algunos (bebés) nacen con dientes, como Manio Curio, que por eso recibió el sobrenombre de Dentato, y Gneo Papirio Carbón, hombres ilustres los dos. Entre las mujeres esto era prueba de mal augurio en el tiempo de los reyes. (Plin. Nat. VII, 68)

¿Quién no ha pensado alguna vez de niño que si soñaba con algo, acabaría sucediendo? El autor nos proporciona el curioso caso de Publio Cornelio Rufo, antepasado de Sila, para apoyar esta superstición:

Publio Cornelio Rufo, que fue cónsul con Manio Curio, perdió la vista estando dormido, mientras soñaba esto. (Plin. Nat. VII, 166)

Sin duda alguna, queda claro que este tipo de creencias son un factor importante a la hora de conocer la mentalidad y cultura de la sociedad. Nos ayuda a comprender que muchas de las supersticiones que tenemos hoy en día no son más que un reflejo de lo que ya se creía antaño. Llegados a este punto: de supersticiones está lleno el mundo. siéntanse ustedes libres de creer en lo que quieran.

María Zurdo Serrano

Cincinnati y otros nombres latinos en EEUU

La presencia de la lengua latina en los Estados Unidos puede resultar sorprendente. Hay un legado del latín en el país que no puede pasarse por alto o simplemente ningunearse. Porque, si nos detenemos a observar los términos empleados allí, es posible comprobar que existe mucho vocabulario de origen latino.

Tomemos como ejemplo la toponimia. Un número significativo de lugares llevan un nombre de raíces latinas. Citaremos algunos de ellos. Comencemos por los estados. De entre los nombres dados por los españoles, encontramos los siguientes: California es el resultado de la unión de dos palabras, calida: “caliente”, y fornax: “horno”. Nevada y Montana son palabras españolas, derivadas a su vez del latín, al igual que Colorado. Oregon podría provenir de origanum: “orégano”. Florida, de floridus, a, um: “florido/a”, que fue territorio español hasta 1821. A su vez los ingleses emplearon términos latinos para denominar algunos territorios como Virginia que procede de virgo: “virgen, doncella”. Fue llamado así en honor de la reina Isabel I de Inglaterra, conocida como la “reina virgen”. Georgia o Carolina presentan también nombres latinos. Pennsylvania, unión del apellido de su colono más importante, William Penn, y sylvania, del sustantivo silva: “bosque”. Y también los franceses hicieron otro tanto con Indiana, “la tierra de los indios”.

En cuanto a las ciudades, derivan con claridad del latín Iberia (Missouri), Leon (Iowa y en Kansas), Montevideo (Minnesota y Virginia), Sacramento (California) San Antonio (Florida y Texas), Saint Augustine (Florida), San Buenaventura (California), San Jacinto (California), Santa Barbara (California), Sonora (California, Kentucky y Texas), Toledo (Ohio), Trinidad (California, Colorado y Texas), Ventura (California) o Victoria (Texas).

Hay un caso curioso que es la ciudad de Cincinnati (Ohio). Fundada como “Losantiville”, en 1790 el gobernador de esa zona cambió su nombre por el actual. Lo hizo en homenaje a la Society of the Cincinnati y a su presidente George Washington, una asociación que había sido creada por personalidades que contribuyeron de manera destacada a la fundación del nuevo país. Se inspiraban en el personaje legendario de la antigua Roma llamado Cincinato, Lucius Quinctius Cincinnatus. Según relata Tito Livio en Ab Urbe condita, 3,26-29, Roma se encontraba amenazada por un ejército de sabinos y en el año 458 a.C. el Senado decide nombrar a Cincinato dictador “para restablecer la apurada    situación”. Cuando la delegación de senadores acude a comunicarle su nombramiento, Cincinato está arando su terreno al otro lado del Tíber. Accede a su petición y en seis días logra pacificar la ciudad y regresa a sus labores agrícolas. Es tomado como ejemplo de amor desinteresado a la patria, sin ningún apego por cargos y honores mundanos. Con él fue comparado George Washington, que en 1775 también asumió el mando del Ejército Continental, dejando su retiro en Mount Vernon. Una vez ganada la guerra y lograda la independencia, renunció a su puesto de comandante en jefe el 23 de diciembre de 1783, como había hecho Cincinato. Volvió de nuevo a Mount Vernon. Los dos fueron un modelo del ideal republicano de liderazgo ciudadano que rechaza el poder.

Como se puede apreciar, una parte de la toponimia del país proviene del idioma de los antiguos romanos. Resulta significativo que la lengua de uno de los más grandes imperios de la historia occidental continúe presente hoy en la que es todavía la mayor potencia del mundo.

David Villalón

A vueltas con Plinio y su cráneo: Javier Sampedro en El País

Hoy se hace eco de la noticia sobre el hallazgo del supuesto cráneo de Plinio el Viejo Javier Sampedro en El País: Cráneo de Plinio, quijada de esclavo; el científico resalta la transcendencia del enciclopedista y alimenta el mito sobre su muerte en la erupción del Vesubio que destruyó Pompeya; un mito que había surgido a partir de la carta que su sobrino Plinio el Joven dirigió al historiador Tácito (epist. 6, 16) relatando los hechos. Sampedro también introduce algunos rumores transmitidos en la antigüedad sobre la posibilidad de que Plinio el Viejo pidiera a los dos esclavos en los que se apoyaba que le dieran muerte (también se barajó la hipótesis de que fuera asesinado por ellos). Sin embargo, el tinte heroico de este relato siempre ha sido empañado por las propias noticias de Plinio el Joven, que dice que el cadáver fue encontrado intacto, con la apariencia de estar dormido. Este y otros detalles sobre su expedición desmienten la posibilidad de que la causa de su muerte fuera la asfixia, que acarrea grandes sufrimientos. Siempre se ha sospechado que murió de una crisis cardiaca que probablemente empezó ya durante el viaje. En cualquier caso, esta información hace suponer que uno de los dos esclavos sobrevivió para contarlo.

No está mal que de vez en cuando se revisiten estos relatos tradicionales que de otra  manera acabarán perdiéndose. Desafortunadamente, el colofón de Sampedro contiene una equivocación: la frase “Lo unico cierto es que nada lo es” es de Séneca (Epistulae Morales ad Lucilium 88.45.7) y no de Plinio el Viejo.

Os dejamos con un pasaje de la carta de Plinio el Joven en la traducción de José Carlos Martín Iglesias:

“(Plinio) abraza a su amigo, que tiembla de miedo, lo consuela, le da ánimos, y para aplacar los temores de éste, haciéndole ver lo tranquilo que él está, por su parte, ordena ser transportado hasta la sala de baños. Después de lavarse, acude a cenar y en todo momento muestra un humor excelente, o lo que es igualmente admirable, aparenta estar de un humor excelente.

[13] Entre tanto, en muchos puntos del monte Vesubio resplandecían unas altísimas llamas y unas enormes columnas de fuego, cuyo fulgor y claridad se veían aumentados por las tinieblas de la noche. Mi tío, con objeto de tranquilizar los ánimos, aseguraba que lo que ardía eran fuegos que habían sido dejados encendidos por los campesinos en su huida precipitada y villas abandonadas, sin que no quedase ya nadie allí. Seguidamente, se fue a dormir y disfrutó, sin duda, de un sueño muy plácido, pues los que pasaban por delante de su puerta podían oír claramente su respiración, que debido a su corpulencia era bastante ronca y sonora. [14] Pero, al cabo de un rato, el patio por el que se accedía hasta su habitación se hallaba tan cubierto de ceniza y rocas volcánicas, que, si mi tío se hubiese quedado más tiempo dentro de su estancia, le habría resultado imposible salir de ella. Así pues, tras ser despertado, se aleja de allí y se reúne con Pomponiano y los otros que habían preferido mantenerse despiertos. [15] Deliberan entre ellos si deben permanecer bajo techo o salir a cielo abierto. En efecto, los edificios vacilaban a causa de frecuentes e importantes temblores de tierra, y, como si hubiesen sido arrancados de sus cimientos, parecían moverse hacia uno y otro lado para luego recuperar su posición inicial. [16] Aunque en terreno descubierto existía el riesgo de las rocas volcánicas que caían, como estas eran ligeras y habían sido corroídas por el fuego, la comparación de uno y otro peligro hizo elegir este ultimo. Y ciertamente, en el caso de mi tío unas razones vencieron sobre otras, en los demás fue un miedo el que se impuso sobre otro miedo. Entonces, cortando tiras de ropa blanca, se sujetan con ellas unas almohadas sobre sus cabezas, esta fue su protecci6n contra todo lo que caía.

[17] Ya había amanecido un nuevo día en otras regiones, pero allí persistía una noche más obscura y más impenetrable que cualquier noche que se pueda imaginar, cuya negrura, no obstante, atenuaban muchas antorchas y luces de todo tipo. Decidieron acercarse hasta la costa y comprobar sobre el terreno si el estado del mar permitía ya salir a los barcos. Sin embargo, éste aún continuaba embravecido e innavegable. [18] Mi tío, reclinándose sobre un trozo de tela extendido en el suelo, solicita una y otra vez agua fresca para beber. Poco después, las llamas y el olor del azufre, que anuncia que el fuego se aproxima, hacen huir a todos los demás y a él parecen reanimarlo. [19] Entonces, apoyándose sobre dos esclavos, se puso de pie, pero de inmediato cayó de nuevo al suelo, debido, creo yo, a que el espeso humo que lo rodeaba le impedía tomar aire con facilidad, obstruyéndole las vías respiratorias, que, en su caso, eran estrechas y débiles por naturaleza y sufrían de frecuentes opresiones. [20] Cuando se hizo nuevamente de día, esto es, dos días después de que mi tío hubiese visto el sol por última vez, su cuerpo fue encontrado en perfecto estado, sin una sola herida y vestido exactamente con la misma ropa que él había querido ponerse. Por su aspecto, parecía más bien un hombre dormido que uno muerto. [21] Entre tanto, en Miseno mi madre y yo… Pero esto no interesa a la historia, y tú has querido conocer únicamente los detalles de la muerte de mi tío. Así pues, concluiré esta carta. [22] Añadiré tan sólo que te he hecho un relato completo”

Susana González Marín

Wide Awake: Katy Perry en el laberinto

Os remitimos hoy a un artículo publicado por Fabien Bièvre-Perrin, “Katy Perry dans le labyrinthe – Wide Awake”, en Antiquipop (Lyon, 27/04/2015), que analiza las resonancias clásicas en el clip que la cantante lanzó en 2012.

De esta manera, gracias al aviso de Diego Corral, hemos descubierto Antiquipop, una publicación electrónica que ofrece artículos y conferencias sobre la presencia de la Antigüedad clásica en la cultura contemporánea. Además Antiquipop realiza un seminario anual, exposiciones y otras actividades culturales.


			

Hablando del rey de Roma… Descubierto en el Foro el “sarcófago de Rómulo”

Hace poco más de un año, coincidiendo casualmente (o no) con la promoción de la película italiana Il primo re (un drama histórico-gore sobre Rómulo y Remo gruñida en ¿protolatín?), saltó la noticia de que los arqueólogos del área del Lapis Niger, en el Foro Romano, habían emprendido la búsqueda de una «pila rectangular de piedra» enterrada unos metros bajo tierra entre la Curia y el Comitium, los lugares de reunión del Senado y del pueblo romano. Giacomo Boni, el jefe de la excavación del área arqueológica del Foro desde finales del s. XIX hasta 1925, ya lo había detectado y dejado constancia de ello en su diario de excavaciones. Este, por cierto había emprendido la tarea de dejar al descubierto la mayor parte de lo que podemos contemplar ahora (entre otras cosas, descubrió precisamente el Lapis Niger).

Rómulo

Pues bien, el día 17 de este mes, un año después del comienzo de la excavación, se ha anunciado mediante un tuit el descubrimiento de un pequeño sarcófago de toba (el mismo material que el Lapis) junto con una especie de altar circular; estos elementos, por lo visto, tienen que ver con el culto a Rómulo, el primer rey de Roma, según la tradición, venerado como dios bajo el nombre de Quirino. Por qué Boni sabía de la existencia de este sarcófago y no lo extrajo es algo que desconocemos.

La parte más divertida de la noticia es que algunos de los periódicos que se han hecho eco del hallazgo afirman que se ha encontrado nada más y nada menos que… ¡la tumba de Rómulo! Sabemos que este increíble descubrimiento —la misma semana que parece que se identifica la calavera de Plinio el Viejo— sería imposible por varios motivos. El primero y más obvio: Rómulo no existió. El segundo y algo más fantástico: en caso de haber existido, los historiógrafos como Tito Livio nos ofrecen dos versiones de su muerte, en ninguna de las cuales es necesaria una tumba (Liv. 1.16):

Llevadas a cabo estas empresas inmortales, en una ocasión en que asistía a una concentración para pasar revista a las tropas en un campo junto a la laguna de la Cabra, se desató de golpe una tempestad con gran fragor de truenos y envolvió al rey en una nube tan densa que los reunidos no podían verlo; después, ya no reapareció Rómulo sobre la tierra. Los jóvenes romanos, recuperados al fin del susto cuando el día tan tempestuoso se tornó sereno y apacible, vieron vacío el asiento del rey, y aunque les merecían crédito suficiente los senadores que estaban de pie a su lado según los cuales había sido arrebatado a las alturas por la tempestad, sin embargo, sobrecogidos de desazón como si hubiesen quedado huérfanos, guardaron silencio entristecidos durante algún tiempo. Luego, primero unos cuantos y después todos a la vez saludan a Rómulo como dios hijo de un dios, rey y padre de la ciudad de Roma; le imploran con plegarías la paz, que con voluntad propicia proteja siempre a su descendencia. Tengo entendido que no faltaron tampoco entonces quienes, en voz baja, sostenían que el rey había sido despedazado por los senadores con sus propias manos, pues también esta versión circuló, aunque muy soterrada; la  otra versión fue consagrada por la admiración hacia aquel personaje y por el miedo que se dejaba sentir. (tr. Villar Vidal 1990)

Entonces, ¿de dónde se han sacado los periódicos que estemos ante la verdadera tumba de Rómulo? La historia se complica. Resulta que este sarcófago se encuentra sospechosamente cerca del Lapis, cuya función no está aún del todo clara, pero que ya en la Antigüedad se creía que marcaba un enterramiento sagrado, según Festo, destinado a Rómulo, y añade que no se llegó a usar («sed non usu») por las razones que ya sabemos. Pero, por otra parte, Horacio dice en el Epodo 16, v. 13:

quaeque carent ventis et solibus ossa Quirini

«…los del viento y del sol guardados huesos de Quirino…»

¿Los huesos de Quirino? Es decir, ¿de Rómulo deificado? La historia se complica aún más. Si buscamos en los escolios a los Epodos de Horacio, encontramos una nota a este verso en la que se afirma que Varrón dice en algún momento que Rómulo está enterrado ante los rostra del Foro, en el lugar en que esta tribuna estaba antes de que César la trasladara a su sitio actual. Es decir, ante la puerta de la Curia y… ¡justo al lado del Lapis Niger! (para más detalle, v. Cook, J. G. (2018). Empty Tomb, Resurrection, Apotheosis. Tubinga: Mohr Siebeck. p. 271).

Rómulo 2

De modo que, ¿estaba Rómulo enterrado allí o no lo estaba? Aunque los responsables del descubrimiento se han encargado de ser lo bastante ambiguos al respecto, es evidente que NO: no hay huesos de Rómulo. Desde el blog Antigua Roma al Día ya el año pasado hacían una advertencia de lo fácilmente que los lectores picamos ante los titulares sensacionalistas y dan una explicación más plausible que, en realidad, es la oficial (pero que no aparece en los tuits): ese sarcófago es un cenotafio, es decir, una «tumba vacía» en honor a Quirino, situada posteriormente (al menos ya estaba en época de Varrón) en un lugar sacratísimo para el culto al dios-rey fundador de Roma.

El día 21 de febrero habrá una rueda de prensa en Roma para informar con más detalle del descubrimiento. ¿No sería maravilloso que, al mismo tiempo, no muy lejos de allí, en Cinecittà, anunciaran el estreno de Romulus, la serie basada en Il primo re y prevista para este año?

Javier Antonio Sánchez Martínez

Las Hilanderas: Atenea y Aracne restauradas

Mª Ángeles Martín nos envía el enlace a la noticia de ABC publicada el pasado 10 de febrero: Las Hilanderas en versión original.

El famoso cuadro de Velázquez reproduce la competición de hilado entre la diosa Atenea y Aracne. Tras ellas aparece el tapiz «El rapto de Europa» de Tiziano, que después copiaría Rubens.

“Dada la fragilidad de su estado de conservación, los expertos desaconsejaron suprimir o doblar los añadidos: había que conservarlos íntegramente. Sólo en un par de ocasiones hemos podido ver el cuadro colgado en el Prado con sus medidas originales. Para ello se creó un sistema de enmarcado innovador que ocultaba al público los añadidos. Pero había dos problemas, según Portús: dicha estructura pesaba mucho, lo cual dificultaba su manipulación, y el cuadro estaba embutido dentro de la misma, haciendo muy laboriosa cualquier iniciativa para su estudio. Por ello se desmanteló dicho enmarcado….

El marco actual (de madera de pino, fabricado en 1886) será sustituido por un panel de enmascaramiento: la estructura pesa menos que la anterior (será de aluminio) y permite una mayor maniobrabilidad”

Las diosas griegas inspiran a Dior

Que la moda busca inspiración en el mundo grecolatino es un hecho y no precisamente ajeno a este blog, como algunas entradas relacionadas tanto con la moda más casual o la alta costura demuestran. El motivo de esta nueva entrada es que el mundo grecolatino ha vuelto a servir de inspiración en el mundo de la alta costura, concretamente en la colección primavera-verano de Dior, que fue presentada el día 20 de enero en la Semana de la Moda de París.

Partiendo de la frase de la artista americana Judy Chicago: “What if women ruled the world?” (“¿Y si las mujeres gobernaran el mundo?”), Maria Grazia Chiuri, la primera mujer que dirige artísticamente la firma, ha creado una colección que desde esta base feminista, busca su inspiración en el mundo griego, para vestir a las diosas multitarea del presente.

La misma Judy Chicago es quien se ha encargado de la escenografía del desfile, que se celebró en el jardín del Musée Rodin. Para la cual, Chicago retomó una estructura que, aunque diseñada en 1977, no había podido materializar hasta este momento: The Feminist Divine, que representa el útero y el canal del parto. De este modo, Chicago propone la siguiente metáfora: las modelos caminan por la pasarela del mismo modo que han venido al mundo, enfatizando así la conexión entre la madre naturaleza y el empoderamiento que la ropa que vestimos puede proporcionarnos.

The Feminist Divine 1

Además, esta estructura representa un tributo y una re-apropiación de un poder ancestral para la mujer, que va más allá de su capacidad para procrear y la convierte en la dueña y creadora de su destino. Las modelos desfilaban a lo largo de una alfombra púrpura, color imperial por antonomasia, que Chicago imaginó como tributo a Leonor de Aquitania.

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Dior : Runway - Paris Fashion Week - Haute Couture Spring/Summer 2020Desde esta frase de Judy Chicago, y en el diseñado espacial creado por la misma, Maria Grazia Chiuri buscó la inspiración para las piezas de la colección en los vestigios textiles que a día de hoy conocemos de los antiguos griegos. Así, encontramos numerosas creaciones de vaporosos tejidos que inmediatamente recuerdan a antiguos peplos. También, algunas de las piezas recrean la indumentaria de las estatuas de aquella época que han llegado hasta nosotros, con sus impresionantes paños esculpidos en el mármol.

14-157953243723-157953244026-1579532440Otras piezas evocan, con sus resplandecientes tejidos, las armaduras de diosas guerreras como Ártemis o Atenea. Precisamente, Chiuri ha hablado de la inspiración de esta última, puesto que se trata de la diosa de la sabiduría, de la guerra, y del trabajo manual (donde destaca, precisamente, el arte de tejer). Para Chiuri, este amplio ‘currículum’ que presenta Atenea la convierte en la demonstración de cómo las mujeres siempre han sido las más hábiles a la hora de llevar a cabo múltiples tareas (que han sido unas buenas multitaskers, que dirían los anglosajones), capaces de hacer más de una cosa a la vez y, aun así, salir airosas de todas ellas.

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Un aspecto que llama la atención es que no se vio ningún par de stilettos en todo el desfile. Chiuri calzó a todas sus modelos con sandalias, puesto que para ella estas son una evocación más de ese mundo antiguo en el que la colección encuentra su inspiración, culminando “la silueta con un resplandor de gracilidad y elegancia.”

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También hay que destacar los accesorios (desde velos, uno de los accesorios fetiches del fundador Christian Dior, y diademas a todo tipo de joyas —collares, pendientes, brazaletes….—), concebidos por Chiuri “como una oda a la gracilidad de las diosas,” que buscan la reinterpretación de los aderezos de la antigüedad para nuestros tiempos.

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Finalmente, me gustaría señalar que estos vídeos que muestran el delicado proceso de bordado a mano de algunos de los vestidos, son lo que más ha trascendido online de la colección, llegando a hacerse virales en Twitter (y gracias a los cuales yo he llegado hasta esta colección y su correspondiente desfile). Esto me da a pensar que, aunque Chiuri no ha hecho comentarios al respecto, el mensaje empoderador del desfile obtiene aquí otro giro relacionado con la antigüedad clásica en la que se inspira, puesto que en ella, el telar era el lugar reservado a la mujer. No obstante, en algunos casos, como el archiconocido de Penélope, el tapiz también sirvió como elemento empoderador y ese elemento es el que merecería ser aquí reivindicado.

Puedes leer toda la información acerca de la colección en la página web de Dior, así como ver un vídeo-resumen del desfile.

Las imágenes han sido tomadas de la propia página de Dior, Getty Images y de esta entrevista a Judy Chicago.

Marta Martín Díaz

George Steiner y los clásicos grecolatinos

La muerte del profesor George Steiner a los 90 años el pasado 3 de febrero apagaba la voz de una de las personalidades más sabias y clarividentes de nuestro tiempo. Se ha dicho que era el mejor lector del mundo, y la hipérbole quizá no lo sea tanto. El mundo que habitaba era la logosfera, el tupido bosque formado por la ingente producción literaria y filosófica de Occidente, desde la Antigüedad clásica a nuestros días. Prestó  especial atención a las tradiciones inglesa, francesa y alemana (en las que era trilingüe), pero también a la italiana (Dante, Leopardi), la rusa (Tolstói, Dostoievski, Pushkin), la hebrea (la Biblia y la Cábala), y algo a la española e hispanoamericana (Cervantes, Borges). Se codeaba con familiaridad con los grandes genios de la literatura y el pensamiento de todas las épocas, aunque con frecuencia la música y las artes plásticas también aparecen mencionadas. Es autor de libros deliciosos y originalísimos, a ratos densos por su concisión expresiva, pero jamás farragosos, a pesar de la cantidad de nombres y obras citados. La mayoría han sido publicados en España por Siruela. Recordemos Campos de fuerza (sobre una memorable partida de ajedrez por el campeonato del mundo), Antígonas (pervivencia del mito forjado por Sófocles), Los libros que nunca he escrito (proyectos inconclusos), Lecciones de los maestros (sobre la necesidad del magisterio para el conocimiento), Lenguaje y silencio (y cómo el segundo puede ser muy significativo), Después de Babel (sobre la posibilidad de la traducción)… Son temas de importancia central para cualquier amante de la literatura y la lectura, y no digamos para filólogos, filósofos o traductores. Errata

Como no podía ser de otro modo en alguien del talante y las amplias miras de Steiner, muchos pasajes de las literaturas clásicas son objeto de sus jugosos comentarios, por ejemplo los que dedica en su autobiografía intelectual, Errata (pp. 27-31 de la edición española), al descubrimiento de la Ilíada a los seis años (¡nada menos!). Recuerda con emoción el momento en que su padre leyó para él la no muy conocida escena del canto 21 en que Aquiles dialoga con Licaón, hijo de Príamo, y lo acaba matando, y añade (empleando para la ocasión un logrado símil homérico):

Mi padre leyó el texto griego varias veces seguidas. Me hizo repetir las sílabas con él. Abrió el diccionario y la gramática. Como el dibujo de un mosaico de vivos colores oculto bajo la arena sobre el que se vierte agua, las palabras, las frases cobraron forma y significado para mí. Palabra tras palabras declamada, verso tras verso. Recuerdo nítidamente el asombro que me produjo la palabra “amigo” en mitad de la frase mortal: «Por esta razón, amigo, vas a morir» [21.106] ”.

Luego el padre invitó al pequeño George a aprenderse los versos de memoria (“Para que la serena crueldad del mensaje de Aquiles, para que su dulce terror no nos abandonase jamás”) y le dejó por sorpresa en la mesita de noche su primer Homero. “Puede que el resto no haya sido más que una apostilla a aquel momento. La Ilíada y la Odisea me han acompañado durante toda mi vida”. Cuenta luego que coleccionó centenares de traducciones de los poemas homéricos y que publicó en 1996 su Homer in English, “la obra que entre todas las mías me ha proporcionado un placer más inmediato”.

Son extraordinarias las páginas de La poesía del pensamiento (35-52), una de sus últimas obras (2011) dedicadas a Heráclito, Parménides, Empédocles y, en especial Lucrecio (así como Platón: 56-70). Extracto las siguientes líneas (50-51):

Lucrecio nos hace sentir que hay ciertos movimientos de pensamiento, de razonamiento abstracto, una gravitas, un peso material […]. Cuando hay velocidad en la cadencia es la de una rapidez acorazada, de un belicoso accelerando. Como el de los jóvenes que danzan “revestidos de sus armaduras, chocando bronce con bronce a compás”. No hay traducción que iguale el peso mercurial, si existe algo que se pueda llamar así, del original:

cum pueri circum puerum pernice chorea
armati in numerum pulsarent aeribus aera. (2.635-636)

Cuando ágiles rondas de niños armados danzando en torno al dios niño
batían en cadencia bronces con bronces (trad. de E. Valentí Fiol)

(Por cierto que en la edición española, no en la inglesa, puerum aparece erróneamente como pueri). Para no alargarme, dejo para otra entrada la reseña de un opúsculo reciente y poco conocido: Fragmentos (2016). Seguramente otros colaboradores del blog se animarán a glosar más páginas igualmente fascinantes de su obra.

Maestro Steiner, gracias por transmitirnos su Pasión intacta.

Marco Antonio Santamaría

 

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