Una rampa de asalto romana en Azaila (Teruel)

El País (7/4/2021) publica Sertorio contra Metelo: la gran batalla entre romanos sale a la luz en un pueblo de Teruel.

En el marco de las guerras sertorianas, secuela de la guerra civil entre Sila y Mario, las tropas romanas de Metelo asediaron el asentamiento ibero de Azaila donde los romanos partidarios de Sertorio se habían refugiado. Las excavaciones arqueológicas revelan los restos de una rampa de asalto a las murallas por la que ascendieron hombres y máquinas de guerra. Asimismo se han descubierto abundantes piezas de armamento. Las conclusiones de esta investigación serán publicadas próximamente por el arqueólogo Francisco Romeo Marugán en la revista Gladius.

antiguaroma.com

Esta página es de libre acceso, sin necesidad de registrarse, crear un perfil o proporcionar dato alguno. En la parte superior de la página podemos observar de manera clara los distintos apartados en los que está dividida: inicio, juego, viajes, patrimonio en directo, tienda, blog y “colabora”.

Desde el apartado de inicio podemos comprobar que se trata de una página web actualizada, atractiva y moderna. Utiliza elementos visuales para captar una mayor atención del usuario, como por ejemplo la sucesión de imágenes que van apareciendo en la portada de forma automática y en las que podemos ver diferentes monumentos de la ciudad de Roma. Además, en la parte de debajo de la página encontramos una frase célebre de algún autor clásico, como Aristóteles u Horacio entre otros. Esta frase va cambiando cada vez que nos movemos por la página, pero desgraciadamente carece de la cita del pasaje en cuestión:

Uno de los aspectos importantes a la hora de utilizar una página web como recurso didáctico, es comprobar si esta tiene credibilidad o no. La página escogida, “antiguaroma.com”, desde un primer momento nos explica en qué consiste el proyecto y por quién está llevado a cabo. El proyecto busca la difusión del mundo romano y su cultura mediante el uso de las tecnologías actuales. El creador es el arqueólogo Néstor F. Marqués, quien comenzó su proyecto en 2012 a través de la red social Twitter, con el objetivo de unir sus dos pasiones: el mundo romano y la tecnología.

En este primer apartado también encontramos por parte del creador una insistencia en la utilización de las redes sociales, como Facebook, Twitter, Instagram, etc., ya que cuenta también con un perfil en cada una de ellas llamado Antigua Roma al Día, en las que se muestra muy activo diariamente, ofreciendo datos muy interesantes sobre la antigua civilización romana. No obstante, cabe decir que en la página web no se mantiene tan activo como en las redes sociales, por lo que puede resultar un inconveniente para las personas que hoy en día no las utilizan.

Como señalábamos anteriormente, la página web cuenta con un juego incorporado, llamado “¿Quién quiere ser Imperator?”. El juego consiste en una sucesión de preguntas sobre cultura clásica romana, encontramos una pregunta por cada nivel. En el primer nivel eres Barbarus, si aciertas te conviertes en Servus, así hasta conseguir ser Imperator. Quizá convendría que se incorporara una lista de los nombres de cada nivel, para de esta manera aprender las distintas clases sociales que había en Roma sin necesidad de tener que acertar todas las preguntas, ya que puede resultar frustrante. Por otro lado, el juego cuenta con tres comodines, en los que el creador hace uso de iconos importantes de la Antigua Roma, como la figura de Cicerón, la Comitia y la Plegaria a los Lares. No estaría de más que se añadiese una pequeña descripción de cada uno de ellos y no sólo apareciesen nombrados.

En el apartado de viajes, el creador Néstor F. Marqués nos ofrece la posibilidad de realizar un viaje a Roma guiados personalmente por él mismo. Aunque este año parezca complicado debido a la situación sociosanitaria del coronavirus, la página web nos muestra nuevas fechas para 2021.

El siguiente apartado, que aparece con el hashtag #patrimonioendirecto, se trata de otro proyecto dentro de la página. Consiste en que, cuando el coordinador Néstor F. Marqués realiza un viaje a Roma o a algún lugar en el que podamos encontrar patrimonio romano, realiza un vídeo en directo en sus redes sociales para mostrar el lugar y todos los monumentos o yacimientos que se va encontrando, a la vez que lleva a cabo una explicación de los mismos. Podemos pinchar en cada uno de los apartados, que nos llevarán a los diferentes vídeos, que además cuentan con una visión en 360º, lo que resulta muy útil e innovador.

En la sección de tienda podemos encontrar varias camisetas a la venta, las cuales tienen distintos estampados como por ejemplo de gladiadores romanos o del emperador Augusto.

Otro de los apartados dignos de mayor atención es el blog, aunque quizá se encuentra un poco abandonado. La última entrada es del 14 de enero de 2021, pero si nos fijamos en las anteriores, pasan meses hasta que vuelven a publicarse entradas. Sin embargo, siendo optimistas hemos de agradecer todo el material que sí está reflejado, puesto que, aunque no tengamos muchas entradas, las que hay son de calidad, ya que dan mucha información detallada del tema que se esté tratando, se muestran muchas imágenes e incluso en algunas entradas nos encontramos con figuras en 3D.

Figura Lapis Niger en 3D. Entrada pág. 2: “La tumba perdida de Rómulo y la desinformación”.

En el último apartado encontramos la opción de poder colaborar con el proyecto. En esta sección es positivo que vuelva a retomar el objetivo que se marcó al elaborar la página, puesto que demuestra la verdadera intención de que los proyectos de cultura clásica sigan adelante.

Considero que es un recurso muy útil que puede utilizar cualquier persona que tenga interés e inquietudes por el mundo romano. Para alumnos de cualquier edad, especialmente de la ESO o Bachillerato, puede resultar muy motivadora. Es un buen instrumento para que interioricen la cultura de la Antigua Roma de una forma diferente a la que están acostumbrados.

Aitana Rodríguez Mangas (trabajo de la asignatura Metodología y recursos para la enseñanza de las lenguas y cultura clásicas del MUPES)

Perfiles:

<URL: https://antiguaroma.com/>

Twitter: @antigua_roma

Instagram: antigua_roma

Youtube: Antigua Roma al Día

Facebook: Antigua Roma al Día

Periscope: Antigua Roma al Día

Julio César, a 70 kilómetros de Madrid

Hemos leído en El País (1/4/2021) la noticia así titulada, “Julio César, a 70 kilómetros de Madrid”, que es aclarada en tipo más pequeño: “Localizados en Segovia dos campamentos legionarios romanos levantados para poner cerco a una ciudad vetona”. Concretamente se trata de el yacimiento Canto-Los Hierros en El Espinar, sobre el que Iván Aguilera trabaja desde el año 2016, fecha en la que publicó el estudio “Ciudadela finícola: el asentamiento de Canto-Los Hierros (El Espinar-Segovia)

En efecto, el titular resulta un tanto chocante, sin duda motivado por las fechas de Semana Santa en que se publicó y las restricciones impuestas por la pandemia, que obligan a los hipotéticos turistas a buscar cerca de casa objetos de interés. Pero no hemos sido los únicos en considerarlo así: la Cadena Ser hace un recopilatorio de chistes de Twitter al respecto que puedes leer aquí.

Reproducimos alguno:

León Febres-Cordero: “alboroto metafísico pesimista”, sustento clásico

Vivimos un tiempo tan difícil que no todos ni todos los días tenemos fuerza ni ánimo para reflexionar, para encarar la naturaleza del mal que nos acongoja.

León Febres-Cordero lo hace con gran valentía en Histeria Colectiva Universal. Sobre nuestra naturaleza virtual, Madrid, Fundación CITAP, 2020. Tal título parecería ajeno a nuestro ámbito, pero quienes hayan tenido la suerte de conocer al autor, asistir a alguna de sus conferencias o leer su obra sabrán al punto que no es así.

En marzo de 2020 la suspensión momentánea del seminario sobre Prometeo cautivo de Esquilo le llevó a canalizar su pensamiento por otros derroteros. “La escritura me asistió, confinándome fuera de la confinación colectiva, protegiéndome de su contagiosa estulticia, facultándome para escrutarla y execrarla”. Su última frase revela claramente la razón de ser del libro para el autor, y acaso también para el lector.

No busque éste un entretenimiento, ni una enumeración de sentencias grecolatinas en las que refugiarse. Mas si ansía contrastar sus inquietudes con una visión lúcida de lo vivido y por vivir, adéntrese en sus páginas.

León Febres-Cordero lleva años haciendo suyos los textos clásicos. Se codea con Esquilo, con Parménides, Heráclito, Jenófanes, con Sófocles, Platón, con Hipócrates, con Virgilio. Penetra en su sentir y nos los devuelve regurgitados, distintos, vivos. Zeus, Dionisos (por respetar su transcripción) Zagreo, Apolo, Perséfone, Hades, Ío, Tiresias, Helena devienen compañeros de fatigas cuyos mitos adquieren una personalísima interpretación. Lejos de la “pretensión canónica”, más propia “del mundo que se viene de aniquilar que de este en el que aniquilados entre pantallas cautivos gastamos la vida” (p. 69). Junto a ellos marchan otros grandes del pensamiento, de esa “gente que diferenciaba entre «pensar con la cabeza y pensar con el corazón»” (p. 99)

Me disculpará León. Pero yo quiero pensar que no han muerto, que habremos regresado a la cueva, sí, y quizás nos tenga que “sacar de ella el niño tonto, pues sólo los niños tontos pueden capturar el corazón del diablo”, como sostiene en p. 102. Sin embargo, mientras podamos leer, pensar, hasta discurrir y lamentar que, por desgracia, a veces la imprenta no haya dado con los signos diacríticos correctos o no haya sabido cortar bien los vocablos griegos al final de línea, hay esperanza de salir un día a la vallisoletana calle Santiago y encontrar que la polis, legado de los griegos, sigue latiendo con corazón renacido, que los titanes no arrasaron con todo, que Atenea supo ponerlo a salvo.

Henar Velasco López

Otras razones para aprender latín

Diego Corral y Emilio de Miguel nos envían el enlace al siguiente texto de Pablo Toribio publicado en The Conversation (25/3/2021):

Por qué seguimos necesitando el latín

Plantin muestra un ejemplar de la Biblia Regia a Arias Montano (Jos Bellemans) Museum Plantin-Moretus

Pablo Toribio, Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CCHS – CSIC)

El latín es una lengua familiar y extraña al mismo tiempo. Si a alguien que hable español se le pone por delante un párrafo escrito en latín, podrá adivinar parentescos entre buena parte de las palabras ahí presentes y muchas palabras de su lengua nativa, y todavía más si tiene competencias en otras lenguas romances. Ahora bien, si esta persona no ha estudiado latín con una mínima profundidad, es casi imposible que pueda dar con el significado del párrafo.

Con algunas lenguas hermanas nos basta un trato más o menos superficial para entender a grandes rasgos qué quieren decirnos: no sólo venimos de la misma familia sino que, sobre todo, pertenecemos a la misma generación. Pero nuestra anciana lengua madre pertenece a una generación remota. Su modo de razonar y de hacer las cosas es muy diferente al nuestro, y además nos cuesta comprender el mundo al que se refiere.

El latín como lengua antigua

Efectivamente, el mundo que de inmediato se asocia al latín, el de los antiguos romanos, no es ya –¡afortunadamente!– el nuestro. Los filólogos clásicos siempre han entendido como una parte fundamental de su trabajo entender el mundo cultural de las sociedades antiguas. “Pasar del idioma a los hechos materiales e ideales que en ese idioma se expresaron”, según las palabras de Menéndez Pidal en su presentación de la revista Emerita (1933).

Lo que escribieron los antiguos no es cristalino, incluso cuando parece serlo, y por eso el mejor aprendizaje que se extrae de la filología es la necesidad de someter cualquier texto a un escrutinio profundo antes de darlo por comprendido –si es que esto último es posible.

Esa idea humanística la encontramos en lugares que nos pueden parecer tan inverosímiles como estos apuntes de Isaac Newton (1726):

“Tal era el verdadero significado de las palabras “theos” y “deus” (“dios”) para todos los griegos y latinos antiguos, pero nosotros, cambiando el significado de sus palabras, hablamos de forma corrupta sus lenguas”.

De manera análoga a cuando un filólogo explica que, por ejemplo, “cálculo” significa originalmente “piedrecita”, Newton quiere decir aquí que la palabra “dios” significa originalmente “dueño”.

El latín como lengua europea común

Pero Newton escribió esas palabras… en latín. En el primer tercio del siglo XVIII, esa práctica estaba empezando poco a poco a abandonarse, pero hasta entonces, escribir en latín había sido la primera opción razonable para quien escribía sobre ciencia o filosofía.

El latín había sido hasta entonces la lengua europea de cultura, incluso la lengua práctica de comunicación internacional en muchos contextos y regiones. En latín se escribió más que en ninguna otra lengua europea durante toda la Edad Media y la primera Edad Moderna, cuando hacía siglos que no quedaba vivo ningún hablante nativo.

Además, fue la lengua que más influyó en la estandarización de las vernáculas europeas –no sólo de las lenguas romances, sobre las que el latín ha ejercido un efecto doble, el “genético” o etimológico y también el sincrónico (semejante a la influencia actual del inglés sobre el español, por ejemplo).

Teniendo en cuenta todo esto, el latín ha llegado a calificarse como “la lengua con más éxito del mundo”. Las cifras que habitualmente se manejan para esbozar sus dimensiones resultan apabullantes: en la estimación –muy conservadora– de Jürgen Leonhardt, el 95% de los textos conservados en latín se escribieron después de la Edad Media y casi todo el 5% restante en la propia Edad Media. Sólo una proporción muy inferior al 1% procede de la Antigüedad. Es una cantidad comparativamente exigua que, además, está constituida en sus cuatro quintas partes por literatura cristiana.

Estos números generan una mezcla de asombro y suspicacia en el auditorio, incluso –o sobre todo– cuando está compuesto de clasicistas. Aquí el latín se muestra de nuevo como una lengua familiar y extraña al mismo tiempo.

Nuevos documentos en latín

Dichas consideraciones rara vez se mencionan a la hora de insistir en la necesidad de estudiar latín. Por supuesto, siempre será necesario que exista alguien capaz de leer a Tácito –y a Spinoza– en su latín original, pero también será imprescindible que exista siempre alguien capaz de leer cada nuevo documento latino que a diario se rescata de los archivos. De estos últimos, no existirá con seguridad ninguna traducción a la que recurrir.

Existe el “mundo clásico”, cuya relevancia para nuestros horizontes culturales cabe reivindicar en muchos aspectos –y que en otros resulta muy saludable cuestionar. Pero el mundo clásico no es el único mundo del latín.

El mundo de los cronistas y amanuenses, profesores y filósofos, experimentalistas y teólogos, inquisidores y herejes, librepensadores y censores, son también mundos legítimamente latinos. Comparten sin duda la Antigüedad como referente ineludible, pero no pueden entenderse sin más como mera prolongación o “pervivencia” de ésta.

Como “signo europeo” –mucho más que como signo de los antiguos romanos–, el latín es rico en luces y sombras que nos ayudan a comprender nuestro pasado y aun nuestro presente.

Pablo Toribio, Científico Titular (Filología Latina), Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CCHS – CSIC)

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

Noticias arqueológicas

La abundancia de noticias sobre descubrimientos arqueológicos fuera y dentro de nuestro territorio nos anima a publicar una pequeña recopilación que debemos a los envíos de nuestros seguidores:

Hallan un miliario romano en Setoain (Noticias de Navarra, 3/3/2021)

El segundo secreto de Fuente Obejuna (El País, 18/03/2021) y Tras las huellas de Mellaria: la ciudad donada por los dioses en el Alto Guadiato (ABC, 15/3/2021): “las fotografías térmicas y las restituciones orográficas en tres dimensiones han mostrado el rastro de una ciudad, Mellaria, presidida en la cima por un “edificio principal” y bajo ella, un entramado urbano.” Las investigaciones comenzarán en breve.

Fuera de España:

Roma y Pompeya dialogan en el Coliseo (La Vanguardia, 9/2/2021), después de la pandemia el Coliseo reabre con una nueva exposición sobre las relacines entre Roma y Pompeya.

Una muralla del siglo IV a.C en el subsuelo, hallazgo español en Roma (Eldiario.es, 10/2/2021)

Descubren dos domus romanas con pavimentos de mármol en Nimes (National Geographic, 10/3/2021)

Berenice fue abandonada hace 2.200 años por una erupción volcánica (National Geographic 23/3/2021)

Hallan un espectacular anfiteatro romano en Turquía con capacidad para 20.000 espectadores (El Español, 24/3/2021). Es una de las conclusiones a las qye han llegado las excavaciones arqueológicas en la ciudad egipcia.

Humanidades y ciencia

Nos despedimos durante estos días de vacaciones con el enlace al texto que publica hoy en el País Javier Sampedro y que reproducimos a continuación:

La ciencia no basta

No es difícil encontrar investigadores que se mofan de la filosofía. Un chiste de científicos dice ¿en qué se diferencia un filósofo de un físico teórico? Pues en que el filósofo trabaja con un lápiz y un papel, y el físico teórico trabaja con un lápiz, un papel y una papelera. El chascarrillo pone de relieve el carácter provisional de la verdad científica, su permanente confrontación con el mundo, su destino final en esa papelera que no tienen los filósofos. “Las únicas verdades absolutas son las verdades matemáticas”, solía decir el físico Jorge Wagensberg, y tenía razón. No ya en la filosofía, sino ni siquiera en la ciencia, hay una sola teoría que haya durado cinco milenios, como el teorema de Pitágoras. Cuando un matemático demuestra un teorema ha grabado una verdad en un muro de granito, eterna e inmutable como el amanecer.

Con su característica mala uva, Francis Crick, premio Nobel en 1962 por el descubrimiento de la doble hélice del ADN, declaró en 2006 a la escritora Susan Blackmore: “Los filósofos suelen hacer buenas preguntas, pero carecen de técnicas para responderlas”. Se aduce a veces, admite Crick, que el objetivo central de un filósofo es tratar con los problemas no resueltos, pero añade que es la ciencia quien acaba resolviéndolos. En mi línea favorita, el descubridor de la doble hélice asegura que la única excepción a esa norma es Einstein, a quien se puede considerar un filósofo que no pensaba en palabras, sino en imágenes y ecuaciones. Esto no es ya un dardo envenenado, sino un torpedo en la línea de flotación de la filosofía. Si el único filósofo de la historia que ha tenido éxito es un científico, pues tú me dirás lo que queda para los herederos de Sócrates.

Yo, lo confieso espontáneamente, no querría vivir en un mundo sin filósofos, ni sin escritores ni sin artistas. Más aún, creo que hay filósofos contemporáneos –Daniel Dennett, Michael Ruse, Jesús Mosterín— que han permanecido muy atentos a la ciencia y han publicado libros que la analizan y la exponen al público culto con una claridad de pensamiento extraordinaria. Es verdad que no tienen un laboratorio para encontrar las respuestas, pero sus meras preguntas pueden estimular a los científicos a resolverlas. Y además hay muchas otras cuestiones, de la ética al hedonismo, en que ‘los de letras’ tienen más que decir que los científicos.

El director ejecutivo de la Academia Británica de Londres, Hetan Shah, formado en Oxford en filosofía, política y economía, quiere introducir a ‘los de letras’ en el debate y la gestión de la pandemia en el mundo. La Academia Británica se fundó en 1902 y se dedica a promover las humanidades y las ciencias sociales. Shah arguye en ‘Nature’ que los políticos no solo necesitan a los científicos, sino también a los expertos en humanidades y ciencias sociales. “La ciencia nos da vacunas”, dice, “pero las humanidades nos ayudan a conocer las realidades sociales, como las dudas sobre la vacuna”. Da que pensar.

Felices vacaciones.

La aventura del descubrimiento de nuevos manuscritos bíblicos

Varios seguidores nos han enviado enlaces de medios distintos que publican esta noticia sobre el descubrimiento de manuscritos bíblicos. Su descubrimiento, como se puede apreciar en la foto de cabecera, tomada de National Geographic) podría ser la trama de una película de aventuras, puesto que se utilizaron drones para inspeccionar unas 500 cuevas a lo largo de decenas de kilómetros y para su recuperación hubo que descender hasta 80 metros desde la parte superior de los acantilados que bordean la depresión que separa el territorio jordano del palestino. Los manuscritos fueron localizados en la cueva de los Horrores, junto con los restos momificados de un niño que vivió hace 6.000 años y una cesta de la era neolítica datada hace más de 10.000 años, en buen estado de conservación a causa del ambiente muy seco del mar Muerto. No faltan tampoco los villanos en esta historia, los saqueadores que en los últimos años abastecían el mercado negro con sus hallazgos.

Adjuntamos la noticia en La Gaceta de Salamanca, puedes leerla también en Natonal Geographic, El País, en Semana. También puedes ver este vídeo de Youtube.

Parecidos razonables: Javier Marías y Séneca

En estos trece meses de amenaza continua, ánimo menguante y noticias tristes, de políticos desalmados para los que la vida o la muerte de los demás nada importan (y verlos exhibirlo a diario mina y ensombrece aún más el ánimo), sólo se me ha ocurrido esto: durante siglos y siglos no existimos, antes de nuestro nacimiento. Ni pensamos ni sentimos ni quisimos ni padecimos, no hubo nada. Y a ninguno se nos ocurre lamentarnos de no haber estado con anterioridad en el mundo, o de habernos “perdido” tiempos y acontecimientos apasionantes, bien es verdad que plagados todos de sufrimiento. ¿Por qué habríamos de lamentarnos de volver a aquel estado previo? Si estuvimos larguísimo tiempo entre lo “pre-existente”, ¿por qué nos rebelamos y angustiamos tanto ante la entrada en lo “post-existente”? Ya, sí, la respuesta es fácil: de lo primero no guardamos memoria, de lo segundo sí. Es más, consistimos en eso en gran medida, en tanto que sujetos existentes. No es comparable desconocer la vida antes de su comienzo que abandonarla con pleno conocimiento y despedirnos con la consiguiente nostalgia, por bien o mal que nos haya ido. Quizá sea eso contra lo que nos toca luchar: anticipada nostalgia, que después ya no tendremos. (Javier Marías, en la columna La zona fantasma, “Serán nostalgias”, publicada en El País, 21 de marzo de 2021)

mors dolorum omnium exsolutio est et finis ultra quem mala nostra non exeunt, quae nos in illam tranquillitatem in qua antequam nasceremur iacuimus reponit. si mortuorum aliquis miseretur, et non natorum misereatur. mors nec bonum nec malum est; id enim potest aut bonum aut malum esse quod aliquid est; quod uero ipsum nihil est et omnia in nihilum redigit, nulli nos fortunae tradit. mala enim bonaque circa aliquam uersantur materiam: non potest id fortuna tenere quod natura dimisit, nec potest miser esse qui nullus est. (“La muerte es la liberación de todos los dolores y el límite más allá del cual no pasan nuestras desgracias, la que nos restituye al reposo en que estábamos antes de nacer. Si alguien se compadece de los muertos, que se compadezca también de los que no han nacido. La muerte no es ni un bien ni un mal; en efecto, puede ser un bien o un mal aquello que es algo; en cambio, lo que en sí mismo no es nada y todo lo reduce a nada, no nos abandona a ninguna clase de suerte. Lo malo y lo bueno, en efecto, se desarrolla alrededor de alguna materia: la suerte no puede retener lo que la naturaleza dejó ir, ni puede ser desdichado quien no es nadie”, Sen. dial. 6,19. Trad. J. Mariné, Gredos)

Eusebia Tarriño Ruiz

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: