La Torre de los Vientos de Atenas

Marta Martín Díaz nos envía el enlace del programa radiofónico No es un día cualquiera del 23 de diciembre en el que José Miguel Viñas habló sobre la Torre de los Vientos de Atenas. (A partir del minuto 11:11, hasta el 15:10)

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¿Quién era Horacio Cocles? Churchill habla de él en El instante más oscuro

Horacio Cocles fue un héroe legendario que, mientras sus conciudadanos cortaban el único puente de acceso a Roma, impidió en solitario el ataque de los etruscos; finalmente Horacio Cocles sobrevivió arrojándose al Tíber (puedes leer el relato en Tito Livio, Ab Vrbe Condita 2, 10).

En una escena completamente inventada de la película El instante más oscuro (Darkest Hour, ahora en cartelera) el personaje de Churchill, indeciso sobre si entablar negociaciones de paz con Hitler, baja al metro londinense para palpar el ambiente que reina entre la población en los difíciles momentos que el Reino Unido vive en mayo del año 1940, cuando sus tropas están sitiadas en Dunkerque. Allí, tras descubir que la gente está dispuesta a luchar contra Hitler hasta el final, el político, encarnado por Gary Oldman, haciéndose eco de los sentimientos de los viajeros del metro, cita un pasaje del poema The Lays of Ancient Rome, de Thomas Babington Macaulay, sobre el valor de Horacio Cocles :

Then out spake brave Horatius,
The Captain of the Gate:
“To every man upon this earth
Death cometh soon or late.
And how can man die better
Than facing fearful odds,
For the ashes of his fathers,
And the temples of his gods,…

“Habló pues el valiente Horacio, capitan de la puerta: A todo hombre de esta tierra tarde o temprano le llega la muerte ¿Qué mejor manera de morir puede tener un hombre que la de enfrentarse a su terrible destino, defendiendo las cenizas de sus padres y los templos de sus dioses?”

No es la primera vez que en las pantallas se pone este texto en boca de Churchill: la película realizada para la televisión Into the Storm (2009), comienza y acaba con esta estrofa supuestamente recitada por él, esta vez interpretado por Brendan Gleeson. Lo cierto es que se trata de un poema extraordinariamente popular en el Reino Unido, como demuestra el hecho de que en la escena del metro uno de los viajeros (negro, además; aquí no se da puntada sin hilo) complete los dos últimos versos de la estrofa. Su autor, poeta, historiador y político del partido whig (1800-1859), deposita en la balada los valores de la antigua Roma que el gran Imperio británico toma como suyos. Churchill se aprendió de memoria sus 1.300 versos a los 13 años.

Por lo que sabemos, nunca Churchill recitó este texto concreto en ninguna circunstancia parecida; sin embargo, ha acabado ligado por la tradición posterior a su figura.

Susana González Marín

Jan Fabre, Mount Olympus: 24 horas de catarsis

El artista belga Jan Fabre ha representado el día 12 en los teatros del Canal (Madrid) su monumental y provocador espectáculo Mount Olympus, un repaso de las más célebres tragedias griegas a lo largo de 24 horas. Su intención es comprobar si la catarsis todavía hoy es posible. Las entradas se agotaron en cuanto salieron a la venta en el mes de junio. Si quieres ver algunas imágenes, puedes ver este reportaje en La 2 Noticias y esta crónica de El Español (enlaces enviados por Diego Corral Varela)

Las “parábolas” o “fábulas” hurrito-hititas (KBo 32.12 y 14)

En 1983 y 1985 se hallaron en Boğazkale ‒más conocido como Boğazköy o, con su nombre antiguo, Ḫattuša, la capital de los hititas‒ algunos fragmentos de la “Canción de la Liberación” (SIR3 kirenzi en el colofón hurrita, SIR3 parā Tarnumaš, en el hitita; habitualmente citado en inglés como “Song of Release” o en alemán como “Epos der Freilassung”). El texto original de la versión conservada, copiada en el Reino Medio (1500-1400 a.C.), debía ser algo mayor a las cinco tablillas. Sea como sea, dichos fragmentos transmiten el texto en hurrita y en traducción hitita, encarando ambas versiones en dos columnas. De hecho, este hallazgo permitió avanzar significativamente en la comprensión de la lengua hurrita, una lengua que, a diferencia del hitita, no es indoeuropea y que sólo se puede relacionar con el no menos problemático urartiano. Además, probablemente se trate de uno de los últimos grandes descubrimientos por lo que se refiere a la épica arcaica. Si bien la composición tiene partes muy diferenciadas, el tema central del poema es la liberación de los “hijos de (la ciudad de) Ikinkalis”, esclavizados en Ebla, en la que interviene el dios de la Tormenta: Teššob en Hurrita, Tarḫunnaš en Hitita.

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Anverso de la tablilla KBo 32.15, a la izquierda texto hurrita y a la derecha texto hitita.

Junto a esta historia dos tablillas bastante completas (KBo 32.12 y 14) transmiten unas “fábulas” o “parábolas” (uttar ‘palabra, cuento, ejemplo’ en hitita) en las que animales tales como un ciervo, un perro o un cerdo, u objetos producidos por el ser humano como una copa o una torre, maldicen a sus benefactores o creadores y, en correspondencia, son ellos mismos maldecidos y destruidos. Todos estos personajes, por inanimados que puedan resultar, intervienen en estilo directo, algo que ‒por propia experiencia‒ puede desconcertar al lector desprevenido. Tras cada uno de estos breves textos, un narrador desconocido (ni siquiera sabemos cómo encajaban en la narración central) explica que en realidad tratan de personas ingratas con su lugar de origen, su familia o sus superiores.

Este tipo de historias en la que intervienen animales y que versan en realidad sobre la moral humana tienen una larga tradición previa en Mesopotamia y Egipto. También pueden relacionarse con la posterior fábula por el protagonismo de los animales y la moraleja final. Al fin y al cabo, no se alejan mucho de las composiciones atribuidas en la tradición griega a Esopo (curiosamente a menudo tenido por frigio o al menos anatolio por muchas fuentes, si bien no faltan otras versiones), o a las latinas de Fedro, por citar los máximos exponentes clásicos a los que se pueden añadir autores modernos y bien conocidos como La Fontaine en francés e Iriarte y Samaniego en castellano. Sin embargo, se hace difícil encasillar estas narraciones hurrito-hititas en lo que conocemos modernamente como fábulas (género que si bien menor, no deja de tener sus problemáticas), motivo por el que comúnmente son llamadas parábolas (concepto no menos problemático). Por otro lado, en estas narraciones hay una única moraleja: no se debe atentar contra el superior o el benefactor. Por ello, recientemente se ha venido considerando que enfatizan el mensaje de la trama principal, en la que el rey Meki de Ebla, dispuesto a liberar a los esclavos de Ikinkalis bajo demanda del dios de la Tormenta, es despreciado por la asamblea de ancianos, que con Zazalla a la cabeza, pretende continuar explotándolos para su propio beneficio (por la pérdida del texto que sigue, se desconoce si eso resulta en la destrucción de la ciudad, como puede intuirse).

Ofrecemos a continuación una traducción propia de la versión hitita (por tener mayor familiaridad con esta lengua) de la tablilla KBo 32.14:

(ii 1-5) Una montaña expulsó a un ciervo de su cuerpo y el ciervo se marchó a otra montaña. Engordó y se volvió orgulloso. Entonces empezó a maldecir a la primera montaña: (ii 6-8) “¡Ojalá el fuego quemara la montaña en la que pacía! ¡Ojalá Tarhuntas la atacara y el fuego la consumiera!” (ii 9-16) Cuando la montaña lo oyó, se afligió en su interior por ello y maldijo al ciervo: “¿el ciervo que yo engordé a cambio me está maldiciendo? ¡Que lo abatan los cazadores de aves, que los cazadores tomen su grasa y que los cazadores de aves tomen su piel!” (ii 17-21) Pero no se trata de un ciervo, sino de un humano, el hombre que huyó de su ciudad y llegó a otro país y se volvió orgulloso y a cambio empezó a malmeter contra su ciudad y los dioses de la ciudad lo maldijeron.

(ii 23-25) Deja de lado esta historia, pues te contaré otra historia. Escucha su mensaje, te contaré una historia ejemplar.

(ii 26-29) Un ciervo pace por los pastos en la ribera de un río. Pero desde estos pastos dirige continuamente su mirada hacia los pastos de la otra ribera. Así pues, ni atendió los pastos de esta ribera ni alcanzó los de la otra. (ii 30-38) Pero no se trata de un ciervo, sino de un humano, el hombre cuyo señor lo nombra jefe de un puesto de vigilancia. Lo nombraron jefe de un puesto de vigilancia en ese distrito, pero dirige continuamente su mirada hacia un segundo distrito y los dioses fijaron una historia ejemplar para ese hombre: ni atendió este distrito ni alcanzó el segundo distrito.

 (ii 39-41) Deja de lado esta historia, pues te contaré otra historia. Escucha su mensaje, te contaré una historia ejemplar.

(ii 42-76) Un herrero forjó una copa para acrecentar su fama. La forjó y le dio forma, le añadió ornamentos y la cinceló y la hizo relucir con brillo. Y a cambio el cobre, enloquecido, empezó a maldecir a quien lo había forjado: (ii 47-49) “¡Ojalá se rompa la mano que me forjó, ojalá su brazo derecho quede entumecido!” (ii 50-52) Cuando el herrero lo oyó, se afligió en su interior por ello y empezó a decir para sí mismo: (ii 53) “¿Por qué el bronce que yo forjé me está maldiciendo a cambio?” (ii 54-55) Y el herrero pronunció una maldición contra la copa: (ii 55-57) “¡Que Tarhuntas ataque la copa y la deje sin ornamentos! ¡Que la copa caiga en una acequia y que sus ornamentos caigan en el río!” (ii 57-60). (iii 1-5) Esto no es una copa, sino una persona, el hijo que es enemigo de su padre, creció y llegó a la edad adulta y ya no visita a su padre. Los dioses de su padre lo maldijeron.

Bartomeu Obrador Cursach

Galería

El I.E.S. Francisco Salinas y la enseñanza de las Humanidades

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El IES Francisco Salinas apuesta por una educación de calidad en el campo de las Humanidades donde ocupan un lugar muy importante el Latín, el Griego y la Cultura Clásica

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Publicado en La Gaceta de Salamanca el día 11 de enero de 2018. Agradecemos el envío a Mª Ángeles Martín Sánchez.

Nuccio Ordine: Clásicos para la vida

Con algo de retraso nos hacemos eco de la publicación en España de un nuevo libro de Nuccio Ordine, Clásicos para la vida. Una pequeña biblioteca ideal, donde, tras una breve introducción titulada “Si no salvamos los clásicos y la escuela, los clásicos y la escuela no podrán salvarnos”, ofrece una breve antología de pasajes de los clásicos de todos los tiempos: Homero, Hipócrates, Plauto, Ariosto,  Shakespeare, Gracián, Goethe, Rilke, Borges, etc.

Eusebia Tarriño nos envía el enlace a la entrevista que se publicó en El Mundo el 15 de diciembre: Nuccio Ordine: “Los clásicos nos humanizan, nos libran de la barbarie”

Y os ofrecemos también el reportaje publicado en El País del 24 de octubre: “El profesor que triunfa en la universidad es el burócrata”

Aprender latín en Montana a principios del siglo XX

A principios del siglo XX en Marias Coulee, un pueblo de Montana, Morrie, un maestro un tanto heterodoxo, quiere convencer al padre de Paul para que éste aprenda latín después de la escuela:

-Hasta donde he podido ver, Paul se las arregla para hacer las tareas de la casa y además le echa a usted una mano. En la escuela saca dieces en todas las asignaturas. Sin embargo, en un rincón de esta mente que tiene hay una habilidad desatendida, que sería muy útil cultivar… (…): “Paul est omnis divisus in partes tres“, Oliver, si me permite acomodar un poco la frase que viene al caso. Para adueñarse de ese tercer reino, creo que debe dar un paso al frente y cruzar el Rubicón.

El silencio habría podido ahogar un cuarteto de barberos. Miré a mi alrededor y vi que Rose, Damon y Toby necesitaban un intérprete. Papá no.

-Está proponiendo que Paul aprenda latín? ¿Latín? Por Dios, Morrie, para eso tendría que estar en bachiller…

-Dígamelo de frente, Morrie. No tengo mucho para gastar -le lanzó una miradita a Rose, que en ese momento solo tenía ojos para Morrie-. Después de todo, ya estoy pagando un ama de llaves. No sé cuánto cobrará por hora un tutor, pero…

Morrie lo interrumpió con un gesto.

-Cortesía de la casa, Oliver. A mí mismo me vendría bien ponerme al día con los ablativos y demás. Si puede presarme a Paul una hora después de la escuela todos los días, me encargaré de que empiece con ventaja el día que se vaya de Marias Coulee. ¿Le parece justo?

Ivan Doig, Una temporada para silbar, Barcelona, Libros del Asteroide, 2015

(7ª ed.)

Agradecemos a María Asunción Barandiarán el conocimiento de la novela