The Walking Latin

Todos conocemos la viral serie televisiva de la AMC, The Walking Dead, cuya trama gira en torno a un grupo de supervivientes que, tras un apocalipsis zombie, buscan un lugar seguro en un mundo caótico, enfrentándose a todo tipo de peligros, entre los cuales, el peor sin duda es la corrupción y la maldad del propio ser humano, a pesar de la acuciante presencia de los walkers o caminantes.

El programa está basado en los cómics originales del mismo nombre escritos por Robert Kirkman, Tony Moore y Charlie Adlar; consta de siete temporadas por el momento. Toda su historia se desarrolla en los Estados Unidos —como de costumbre—, y bien sabida es la devoción de los norteamericanos por el mundo clásico, por lo que esta serie tiene varios ejemplos de la pervivencia de nuestras linguae matres.

En el episodio número siete de la séptima temporada, Sing me a song, la dirigente de una de las comunidades supervivientes, Deanna Monroe, durante una situación peliaguda —tranquilos, no voy a hacer spoilers—, deja escrito en un pedazo de papel esta frase: Dolor hic tibi proderit olim, es decir, “Este dolor algún día te será de ayuda.”

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Esta bella sentencia pertenece a los Amores 3, 11a, 7 de Ovidio, autor que vivió desde el año 43 a.e.c hasta el 17 e.c. y mundialmente conocido por su Ars Amandi, Tristia y Metamorphosis.

Huelga decir que el nombre de la personaje que la escribió también pertenece al mundo clásico, siendo una evolución de la diosa romana de la caza y la luna, Diana.

Por otra parte, los creadores de la serie tuvieron muy en cuenta la importancia de una de las ciudades más esplendorosas e influyentes de la Época Helenística e Imperial: Alejandría. En la quinta temporada, Rick Grimes y su grupo hallan esta comunidad poblada por supervivientes, haciendo alusión a que es su luz, su salvación, muy en relación a una de las siete maravillas del Mundo Antiguo, el faro de Alejandría.

Este colosal faro fue construido en el s. III a.e.c. en la isla de Faros, de la cual tomó su nombre, frente a las costas de Alejandría en Egipto. Se hizo bajo el mandato de Ptolomeo I y tenía una altura de 134 metros. Este monumento pervivió por más de un milenio, en el siglo XIV fue destruido por un terremoto. Actualmente se está barajando en varios países de Europa erigir una réplica del faro así como otra del Coloso de Rodas.

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En tercer lugar, otra de las comunidades, esta vez de naturaleza un poco distinta a la anterior, también recibió un nombre plenamente latino, se trata de Terminus, cuyo significado es transparente. En la mitología romana, uno de los pocos dioses no importados del mundo heleno es Término (Terminus en latín), cuya función era la de vigilar los caminos y señalar dónde empezaba y acababa cada territorio. Este vocablo latino también significa “mojón, miliario”, lo que encarna y da forma a la divinidad en las representaciones artísticas.MArcos 3

Por último, la serie toma comienzo en una ciudad estadounidense de fama muy dilatada, Atlanta, capital del estado de Georgia, al sudeste de los Estados Unidos. Este topónimo es un falsus amicus en toda regla, pues todos podemos caer en la fácil etimología de la mítica ciudad de los Atlantes, de la cual ya hablamos en una entrada reciente.

En primer lugar, es tremendamente curioso cómo el nombre que se asignó en un comienzo a esta población fue Terminus, coincidiendo de forma muy causal con el otro enclave de la serie ya mencionado. Se debe a que, cuando los habitantes de Georgia inauguraron su primer trayecto en ferrocarril, el punto donde este acababa era la primitiva Atlanta, y puesto que era el fin del recorrido, le dieron el nombre de Terminus, para cambiarlo poco después por Marthasville, a partir del nombre de la hija del gobernador del momento.

Sin embargo, los pobladores querían un nombre con mayor sonoridad, y convinieron en que Atlanta era una buena opción. El cómo llegaron a esta conclusión está reñido, pues unos autores afirman que era el segundo nombre de la muchacha previamente mencionada, mientras que otros postulan que, J. Edgar Thomson, el jefe de ingeniería del ferrocarril, dio el nombre porque la ruta era Oeste y Georgia-Atlántico, por tanto a partir del océano.

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Atalanta fue en la mitología griega una heroína virgen y cazadora, consagrada por tanto a Artemisa, la cual según Apolodoro en su Biblioteca Mitológica, estuvo entre los participantes de los Argonautas, la única mujer. La etimología es discutida, pero la opción más aceptada afirma que viene de ἀτάλαντη, “que tiene el mismo valor que (¿quizá un hombre?)”, desvelando una vez más esta mentalidad misógina de los griegos.

Marcos Medrano Duque

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A los de clásicas nos la dan con queso…y algo más

Basta con darse una vuelta por cualquier supermercado patrio o foráneo para descubrir productos con nombres clásicos y algunos de ellos en latín. Así que después de haber recorrido distintos establecimientos en busca de la comida semanal, darme alguna que otra sorpresa e ir haciendo fotografías cual ciudadano nipón en cualquier ciudad europea, procedo a dar unas leves pinceladas para comentar tales imágenes.

1. Óleum del molino

Óleum del molino es un aceite virgen extra de variedad hojiblanca elaborado por Almazaras Valderrama en Montilla (Córdoba). Se trata además del único aceite con nombre latino galardonado con el premio al mejor aceite ecológico en la feria Bio Fach 2012 en Alemania (enlace aquí). Así que ya tenemos los clasicistas dos buenas razones para aderezar nuestras ensaladas. Un servidor, que ha probado ese aceite, constata su buena calidad. He puesto tilde a la palabra oleum para respetar el delicado diseño con el que se ha realizado la etiqueta del producto. Dicha vírgula la vemos representada como una hoja de olivo que recuerda al cliente cómo se ha de pronunciar el nombre, ya que, según la regla de la penúltima, ha de acentuarse la primera sílaba en este caso. ¡Hasta tal punto llega la publicidad!

2. LAVRVS

 

Si lo del aceite no tiene precio, ver un queso cuyo nombre es LAVRVS, escrito con V mayúscula, con una cara extraída de un mosaico romano como anagrama y en la etiqueta unos versos de Virgilio ¡EN LATÍN!, damas y caballeros… esto es impagable. Tal como se ve en las imágenes, la consideración hacia el mundo clásico no puede ser mayor. La quesería artesana LAVRVS, ubicada en Torres de Carrizal (Zamora), es una empresa familiar con ganadería propia dedicada a procesar la leche de sus ovejas y convertirla en estos quesos tan virgilianos (enlace aquí). Los versos en concreto proceden de la tercera Bucólica (Verg., Ecl. III, 62-63) y son una intervención del pastor Menalcas:

Et me Phoebus amat; Phoebo sua semper apud me3. Virgilio
lmunera sunt, lauri et suave rubens hyacinthus.
El que me cuida a mí es Febo; a Febo su ofrenda en mi casa/siempre le tengo: el laurel y el jacinto de suave encarnado”. (Tr.: Juan Manuel Rodríguez Tobal)

La razón por la que esta buena gente decidió acompañar sus quesos con estos versos nos es desconocida de momento. No sé si será hilar demasiado fino, pero me atrevería a decir desde este rincón, donde no he de sufrir las censuras de los sabios virgilianistas, que no es descabellado pensar que la bucólica cita viene dada por los personajillos representantes del género: los pastores. Al fin y al cabo, esta familia son pastores que hacen y comercializan su propio queso; como los de Virgilio, mutatis mutandis. Amén de que al principio de la composición el mismo Menalcas se dirige a las infelices ovejas y este queso está hecho con leche de oveja. El motivo por el que escogen estos versos con referencia a Apolo y a sus amores a través del laurel (Dafne) y el jacinto (Jacinto) me parece un auténtico misterio. Sólo es evidente el hecho de que el queso se llama LAVRVS (“laurel”) y que uno de los versos contiene la palabra lauri. Así que quizá este blog junto a la delegación local de la SEEC y el Departamento habrían de organizar una excursión a la fábrica con fines puramente científicos. ¡Todo sea por la filología! Yo lo dejo caer.

4. vailecus

Y ahora permítanme, queridos lectores de Notae tironianae, que haga un poco de patria, porque los dos quesos que comentamos a continuación (“VAILECUS” y “musgo de capra”) proceden de mi amado valle del Alberche en su parte abulense. VAILECUS es una marca registrada por la empresa “Quesos del Alberche” (Navandrinal, Ávila) que elabora quesos tiernos, semicurados y curados con leche de cabra (enlace aquí). Lo descubrí en Cebreros durante la feria anual de productos de la tierra con motivo de la fiesta de la vendimia y he de hacer justicia a la ciencia y decir que en un primer momento no fui capaz de encontrarle la etimología. Es más, creía que era un nombre inventado y latinizado para darle apariencia de latín. Sin embargo, gracias a los sabios consejos sugeridos por la dirección del blog, se puede dar una respuesta más sensata. VAILECUS puede ser una simple variante del dios celta del inframundo y protector del monte al que los vetones adoraban: Vaelico (VAELICUS). Se encuentra Navandrinal dentro de la zona donde otrora habitaban los vetones. Por tanto, es un hecho harto interesante, pues el nombre de este dios parece estar emparentado con la raíz celta para designar al lobo: vailos (relativamente similar al inglés wolf). Nuestro queso entonces, tiene un nombre con bastante más pedigrí del que creíamos al principio. No es extraño que tenga el nombre de un dios vetón, ya que, al fin y al cabo, están bautizando el producto bajo el patronazgo del protector de los bosques y montes; algo parecido al Fauno Luperco itálico. Mas, como el que suscribe no es autoridad ninguna en el campo del indoeuropeo y mucho menos quiere cometer intrusismo para con los celtistas, animo desde aquí a los expertos en la materia a hablar sobre dicho tema y a publicar una entrada. No cuenta para la ANECA, pero todo se andará.

5. Musgo de capra

Más fácil, afortunadamente, es el regusto latino del producto elaborado por la quesería de Elvira García en El Barraco (Ávila), que goza de varios galardones internacionales y ofrece una gran variedad de derivados de la leche de sus cabras (enlace aquí). Recomiendo personalmente la visita a ambas queserías y a la degustación de tales lácteos. Lo dice un servidor, que ya ha ido varias veces.

6. lacrimus-rex-tomevinos

 

 

7. gladium

 

 

 

 

 

 

No debíamos terminar esta entrada sin la dicha mención a algunos vinos con nombre en latín, haciendo gala de una sana “enofilia”, palabra que el gran Gregorio Hinojo nos dejó registrada en este blog el pasado mes de junio (pueden leer la entrada aquí). El tinto rioja “LACRIMUS REX” forma parte de una amplia tirada de vinos de las bodegas de Rodriguez Sanzo y a juzgar por la simpática huella de dinosaurio que vemos en la etiqueta de la botella, podríamos decir que el apelativo rex le viene del famoso tiranosaurio. Respecto a lacrimus, ha de venir de lacrima (lágrima), pero tal raíz no se encuentra registrada en el corpus con esa desinencia. ¡Otro gazapo al cesto! Los otros dos vinos que traemos aquí tienen un nombre claro y meridiano: gladium y vites virides. ¿La mención a la espada será por lo que corta este caldo o lo fuerte que entra en el estómago? Por otra parte, es todo un acierto poner vites virides a un vino ecológico. En cuanto a si estos vinos son dignos de beberse, he de emitir la callada por respuesta. Invito desde aquí a todos los lectores y a mis compañeros a que organicemos una cata de caldos latinos.

8. Vites Virides

Para terminar, invitamos a los lectores y amigos de este blog que nos envíen fotos e información de todos los productos alimentarios que se encuentren con nombre latino. Con que nos envíen la foto sin más será suficiente. Por último, si esta entrada les ha dado hambre y ganas de atrasar la operación bikini una semana más, por favor, disculpen las molestias. Comer está bien, pero si se puede comer al modo filológico, ¡miel sobre hojuelas!

Ibor Blázquez Robledo

 

 

Sí, Caraca sobrevive a pesar de todo

Elena Villarroel nos llamó ayer la atención sobre una noticia aparecida la semana pasada en varios medios de comunicación: parece que los restos encontrados en Driebes, una población de unos 350 habitantes en la provincia de Guadalajara, corresponderían a la ciudad de Caraca mencionada por las fuentes antiguas. Así lo creen Javier Fernández, arqueólogo y codirector de la excavación junto a Emilio Gamo Pazos, tras una prospección con georradar.

Sin embargo, aunque la noticia es sin duda positiva, el relato que leemos en El País, “¡Otra columna romana, aquí no hay quien cultive!”, sobre el tratamiento que durante mucho tiempo se ha aplicado a los restos que aparecían no puede ser más triste y habla de la tenebrosa situación en que la educación más elemental ha vivido en España en épocas no muy lejanas.

Aunque, como ayer decía Elena, ya en 1945 se descubrió el llamado ‘tesoro de Driebes’,  actualmente expuesto en el Museo Arqueológico Nacional -es decir, aunque ya había pruebas de la existencia de una zona con un valor arqueológico notable-, sin embargo no sólo ha sido despreciado sino destrozado, y si no, saqueado por los furtivos. Uno de los vecinos (de 63 años, no precisamente un anciano) declara que los niños jugaban hasta no hace mucho a tirarle piedras a ánforas romanas de dos mil años de antigüedad: “También jugábamos a romper jarrones, vasijas, tejas y piedras. No teníamos ni idea de que estábamos destrozando piezas de un valor incalculable. Éramos solo críos”. No resulta tampoco muy consolador lo que dice el hijo de uno de los propietarios de la tierra: “Se ponían a labrar y sacaban columnas, sillares, piedras talladas y las tiraban a tomar por saco. Y se agarraban un cabreo de la hostia. Claro, no sabían lo que era todo aquello. Lo único que les importaba era que no podían cultivar. Qué van a saber, si son labriegos de toda la vida. No tenían ni puta idea”. Eso sí, ahora el alcalde ya está pensando en los turistas: “Allí podría ir el parking y allá el acceso al yacimiento a través de una pasarela”.

En fin, para evitar estas cosas es para lo que vale una enseñanza pública de calidad. Los críos y los labriegos de toda la vida también deben recibir una educación que les proporcione  criterios para apreciar y distinguir los bienes culturales.

Susana González Marín

Hallazgo de una villa romana en Driebes (Guadalajara)

Con esta entrada, Notae Tironianae se hace eco del descubrimiento de una villa romana, en la localidad de Driebes (Guadalajara). En esta misma localidad fue descubierto en 1945 un tesoro de orfebrería con fíbulas, monedas, lingotes, etc. Un equipo de investigadores empezó las prospecciones con georadar en octubre de 2016, descubriendo la existencia de una ciudad a setenta centímetros bajo tierra, con su foro, termas, viviendas y hasta un acueducto con dimensiones similares al de Segóbriga (Cuenca). Se trataría de Caraca, una ciudad de época carpetana (entre los siglos IV a.C y II d.C) y de unos 2.000 habitantes. También apuntan la existencia de un templo romano, ubicado bajo las ruinas de la ermita situada en el cerro de la Virgen de la Muela.

Está previsto que continúe el trabajo mediante excavaciones y hacer lo posible para que pueda ser visitado cuanto antes.

Para leer la noticia completa en El confidencial, pinchad aquí:

A raíz de este descubrimiento, cabe preguntarse, ¿habrá más yacimientos romanos y ciudades subterráneas ignotas?

Elena Villarroel Rodríguez

 

Estrogenuinas estrenan videoclip

Ya otras veces os hemos hablado de la banda salmantina de punk-rock Estrogenuinas, un grupo integrado por Ángela y Carolina Álvarez, María Gómez y Elena Nieto. Muchos de vosotros ya conocéis a Carolina, que, tras acabar sus estudios de grado, cursa en este momento el Master de Secundaria en nuestra Universidad en la rama de Filología Clásica. Además también ha colaborado en Notae tironianae.

No podemos por menos de alegrarnos de que ahora nos lleguen noticias sobre los éxitos de este grupo, que ha sido fichado por Subterfuge Records. Aquí podéis ver la presentación que hacen del grupo en su página.

De hecho, el pasado 22 han estrenado un EP (extended play) ”Sonido Chirll-Out”, editado por Subterfuge Records, grabado y masterizado en los estudios Dobro de Valladolid y producido por Javier Bielva, vocalista de Arizona Baby y Corizonas. El EP está disponible en plataformas digitales como Youtube.  También lo podéis escuchar en Spotify, iTunes / Apple Music y Deezer.

Pero no paran ahí las buenas noticias. La semana pasada se ha presentado el videoclip oficial de una canción que probablemente os sonará, “Nietzsche es mi fetiche”, que ya aparecía en su primer disco autoeditado, ”De Guijuelo a Wisconsin”. El videoclip (rodado por Álvaro Fernández) tiene como escenario un entorno que nos resulta familiar, la librería Letras Corsarias, en Salamanca (puedes pinchar aquí o aquí para verlo). Sobre la idea de la que surgió la canción, el grupo comenta: “A partir de la verdad irrefutable de que Nietzsche es nuestro fetiche, montamos todo el complejísimo sistema axiomático-filosófico posterior”. En el clip podemos ver cómo Apolo y Dioniso (referencia a lo “apolíneo” y a lo “dionisíaco”) decoran la carpeta de una joven obsesionada con el filósofo alemán, convertido en una suerte de sex-symbol o ídolo adolescente. Puedes verlo aquí.

Os dejamos las fechas de sus próximas actuaciones en directo: en el Tres Acordes Fest de Salamanca, un festival gratuito en el que sólo participan bandas locales, y en el Palencia Sonora, que se celebrará los días 9 y 10 de junio en Palencia.

Sólo nos queda desear a las componentes de Estrogenuinas mucho éxito y que podamos aquí seguir contándolo.

Susana González Marín