Tiziano en casa

El Museo del Prado nos propone para esta semana la conferencia sobre el cuadro de Tiziano “Dánae recibiendo la lluvia de oro” pronunciada en noviembre de 2014. . Esta obra maestra fue adquirida en su momento por el propio Velázquez. Tiziano realizó varias versiones de este asunto mitológico, llegando a darse desde hace siglos una confusión con otra pintura del mismo autor. En 2014, tras su estudio e investigación se consiguió aclarar esta situación que nos explica Miguel Falomir. Puedes verla en Youtube. Agradecemos a Mª Ángeles Martín el envío del enlace.

 

MITOGRAFÍA: MITOS, SENTIMIENTOS Y RAP

Mitografía  (Pincha en el enlace para ver el vídeo)

Los mitos griegos y romanos, gracias a su gran diversidad, recogen la esencia del ser humano en todos sus matices: la bondad, la crueldad, el amor, el odio, la indiferencia… Es decir, el elemento heroico, que puede resultar el más destacado, es uno de los múltiples temas tratados: tanto es así que la desgracia forma parte indisoluble de la heroicidad (si no, que se lo pregunten al bueno de Prometeo). Por tanto, toda historia personal puede ser narrada a través de los mitos, incluso la más desgraciada. A esto se le añade que toda persona vive una historia en la que él o ella es el protagonista por mucho que sea más o menos interesante.

En base a estas reflexiones decidí hacer un poema/canción de rap en la que hablara de mis sentimientos a través de los mitos grecorromanos. Sin embargo, con esta canción se pretendía sobrepasar la simple comparación entre una situación vital y el referente mitológico, imagen ya utilizada en muchas canciones y poemas, por una serie de metáforas en las que el Yo del poema viviera al mismo tiempo el episodio mitológico y el sentimiento real, de tal forma que vida mitológica y vida real se fundieran en una.

Aquí comparto la letra de la canción, a la que añadiré pequeños comentarios por estrofa con la intención de explicar brevemente los mitos mencionados y dilucidar el porqué de lo escrito. También se añadirán comentarios didácticos debido a que considero que la canción puede ser utilizada de muchas formas, especialmente durante las sesiones de las asignaturas de Latín y/o Cultura Clásica de ESO y el Bachillerato para acercar los mitos a la realidad de los adolescentes.

LETRA DE MITOGRAFÍA:

El arte de la guerra en mi cabeza se expande,
mi esencia, secuencia baluarte de carencias,
consecuencia de que Ares llame sangre
y el Estigia me propicie cual esfinge hacia el Hades.

En esta estrofa describo mis luchas internas provocadas por mis incertidumbres. Por una parte, Ares, el dios de la guerra sangrienta, hace que me domine la confusión y la ira. Y, por otra parte, el Estigia, uno de los ríos que separan el mundo de los vivos del de los muertos, me lanza hacia el Hades, nombre del dios del inframundo y, por extensión, de sus dominios, es decir, me lanza hacia la muerte y la desesperanza de igual manera que la Esfinge se suicidó tirándose desde un precipicio cuando Edipo descubrió su acertijo. El uso de propiciar es un juego de palabras con la etimología de “ofrecer en sacrificio a los dioses” y el parecido fonético con varias palabras cuyo significado es “lanzar”, sobre todo el verbo proyectar y sus derivados.

Islas de soledad rasgan mi pensamiento,
corroen todo: alma, corazón y cerebro,
a veces como Robison Crusoe, como Napoleón,
como Ariadna abandonada por Teseo.

En este caso, establezco la metáfora entre la forma en la que mis momentos o islas de soledad me corroen a mí y la soledad corroe a otras personas: a Robinson Crusoe, el cerebro por estar solo en una isla 28 años; a Napoleón, el alma por haber sido desterrado aislado en la isla Elba, aislado de la política; y a Ariadna, el corazón por haber sido, efectivamente, abandonada en una isla por Teseo tras haberlo ayudado a salir del laberinto del Minotauro entregándole el famoso hilo con el que recordar el camino de vuelta.

Entrego mi cuello, fuego como Prometeo,
me condeno al duelo, luego quedo hueco, no me quejo.
Sueño que me cuelo entre muertos como Orfeo,
recupero lo que quiero, pero luego vuelvo y pierdo.

En esta estrofa, cada personaje mitológico simboliza una parte de un mismo proceso: como Prometeo, me entrego a mis causas, aunque tenga que sufrir por ello y, como Orfeo, persigo mis causas hasta extremos, pero al final fallo y se desvanecen. Prometeo entregó el fuego a los seres humanos y, por ello, fue castigado a que un águila le comiera por el día el hígado que le crecía por la noche. Por su parte, Orfeo bajó al inframundo para recuperar a su amada Eurídice; sin embargo, la condición que le puso Hades fue que no volviera la vista atrás hasta haber salido del inframundo. Orfeo cumplió su palabra hasta haber llegado a la salida; pero en el último momento no pudo reprimirse, se dio la vuelta y Eurídice se desvaneció para perderse por siempre.

En busca de mi tierra como Eneas per-sigo
en mi camino cal-cino mi olvido per-Dido.
Altivo, maldito, maligno, lascivo,
ladino, latino como Tarquinio.

Esta estrofa, que puede resultar graciosa en una explicación a los alumnos debido a lo extremo de sus imágenes, representa las dos caras de la moneda: como protagonista de mi vida considero que obro adecuadamente; sin embargo, también realizo obras mezquinas. Esta metáfora se realiza a través de las figuras de Eneas, legendario fundador de Roma y protagonista de la Eneida, y Tarquinio el Soberbio, último rey de Roma: Eneas tuvo un romance con Dido quien, al ser abandonada, se suicidó en la hoguera (por eso “calcino” mi olvido) y Tarquinio el Soberbio fue el autor de la violación de Lucrecia.

[ESTRIBILLO]
Escribo mitografía, revivo armonías,
mezclo penas y alegrías; realidad y fantasía.
Es mi historia, propia carne viva así escrita
con sangre de tinta, se expande al mancharse en mis rimas.
Yo lo siento tanto dando este mundo mágico,
clásico, trágico, tan dentro del ánimo.
Las personas en su vida se tornan protagonistas:
tanto significa leyenda y biografía.

En el estribillo es una explicación del porqué de la canción, como se daba a entender anteriormente: esta canción se trata de una mezcla de mi historia real y la fantasía de los mitos debido a que toda persona es protagonista de su propia vida.

Deméter en mi razón ilusión ha sembrado,
mas ahora las Ceres siegan sus tallos y
todo lo daño, todo lo parto,
todo lo mato, rompo, corto y talo.

Esta estrofa está basada en el juego de palabras: la asimilación romana de Deméter, diosa griega de la agricultura, se denomina Ceres, que resulta homónimo con la castellanización de las Ceres, los espíritus de la muerte violenta que aparecen, entre otros, en la Ilíada. En base a ello se establece la contraposición entre Deméter y “sembrar” como sinónimo de la ilusión y las Ceres y “segar/talar” como sinónimo del desasosiego, disputa que estas últimas acaba venciendo.

En mi cueva me quedo, ni aire ni ideas, flaqueo,
baile de sombras frágiles, barbarie de reflejos,
espectros como Eurídice, máxime si me siento
tan solo entre nadie que me creo Polifemo.

Esta estrofa, estrechamente relacionada con la de Orfeo, de nuevo trata el tema de la soledad, en este caso, inducida por mis autoengaños: consciente de estar en la cueva de Platón permanezco (el autoengaño) por lo que convivo solo con espectros que se desvanecen, como Eurídice (la soledad). Esta soledad se equipara a la del cíclope Polifemo cuando Odiseo le engaña diciéndole que se llama “Nadie” en un episodio de la Odisea.

Lo bueno, tallado en mi recuerdo con cincel,
recobra forma con el pincel sincero del sosiego,
pero mi memoria me los roba, mi propia Circe,
me condena cual pandemia de Atenas y Pericles.

En este caso narro mi desesperanza ante la distorsión de los buenos recuerdos en comparación con otro personaje de un episodio de la Odisea, la hechicera Circe, quien hace perder la memoria a la tripulación de Odiseo y los transforma en cerdos. En el poema no se establece a Circe como un elemento externo, sino que mi propia memoria es la que, por sí misma, olvida, más que los recuerdos en sí mismos, en este caso, lo bueno de los recuerdos. Esta pérdida se establece como algo negativo, como una enfermedad, de ahí la comparación con la pandemia que asoló Atenas durante la Guerra del Peloponeso que, entre otros muchos, mató al famoso político Pericles.

Cicatrices como Aquiles, ya las ves. ¿Para qué
seguir en combate? ¿Moriré? No lo sé.
Yo seré Heracles: domaré reses de
Diómedes, robaré del edén de Hespérides.

Esta estrofa es muy dependiente del ritmo: en su mayor parte, cada tres sílabas existe una sílaba con una -e- tónica o transformada en tónica con una especie de desplazamiento acentual a la primera de esas tres sílabas: páraqué, séguirén, cómbaté… Esta estrofa establece que, a pesar de las dificultades de mis empresas, las llevaré a cabo. Además, es la única un poco positiva (y justifica el “alegrías” del estribillo) debido a que, a diferencia de Aquiles, el héroe griego de la Ilíada, quien sabía que, si luchaba en la Guerra de Troya, iba a morir, yo no lo sé; y a que, como Heracles, el héroe griego más famoso, realizaré todas mis tareas (en el poema menciono dos de los doce trabajos de Hércules).

[ESTRIBILLO]
[…]
Y congelo mi mente, me irrita la duda,
cual picadura de medusa, lastima y magulla,
serpiente que muda y muta, subyuga y dura,
no me cura Esculapio esculpió culpas crudamente.

Esta estrofa es una metáfora progresiva respecto a lo que me provoca la duda. La duda duele como una picadura de una medusa, el animal marítimo, pero también me congela como Medusa, el famoso ser mitológico derrotado por Perseo que transformaba en piedra con su mirada. En relación con la picadura de la medusa y el pelo de Medusa, de serpientes, se compara la duda con una serpiente que repta eternamente en la conciencia. Esta serpiente podría tratarse de algo bueno ya que, la serpiente se trata del atributo principal del dios romano de la medicina, Esculapio, sin embargo, Esculapio en vez de sanar la serpiente de la duda, la aviva esculpiendo culpas en mi cabeza.

Sostengo un peso fatídico, esfuerzo pírrico,
físico tormento, desfallezco, quedo lívido;
sufrimiento atípico, suplicio cínico,
eterno prisionero mítico, cíclico, soy Sísifo.

Esta estrofa está ampliamente marcada por el ritmo esdrújulo. La comparación, ampliamente utilizada en la literatura, se realiza entre los sufrimientos pasados, que provocan dolor mental e incluso físico al acudir una y otra vez a la mente y el mito de Sísifo cuyo castigo era cargar una piedra hasta el alto de una colina, que, al punto de llegar a la cima, volvía a caer en un ciclo infinito.

Como lo que toco a veces lo transformo oro
corro perdido el sentido miro admiro el Vellocino,
abandono a los míos, en un ciclo los olvido,
sacrificio de mis hijos, todos mis escritos.

En esta estrofa me pongo en la piel de Jasón para transmitir que, cuando me encuentro bien, abandono algunas cosas queridas, entre ellas, la escritura, lo que provoca una irremediable caída en la desgracia. Jasón, tras haber conseguido el Vellocino de oro, se encontraba en el mejor momento de su vida, hecho introducido en la canción mediante la correspondencia entre ser afortunado y la transformación en oro al tocar como el rey Midas. Sin embargo, en esta situación, abandonó a su mujer Medea para casarse con la hija del rey Creonte, Glauca, lo que le llevó a la ruina: Medea, como venganza, asesinó, además de a Glauca, a sus propios hijos, asimilados en la estrofa a mis escritos.

Y termino en las redes enredado como Ares
mi difícil dictamen ante las deidades:
o premiarme el símil tejido en cada frase,
o penarme la hibris como Minerva con Aracne.

Y a modo de conclusión antes del último estribillo asumo el juicio de los dioses (y del oyente) ya que, al haberme “desnudado” en la comparación de mis sentimientos con las historias divinas pueden premiarme o castigarme por mi “infidelidad” e “hibris”. La explicación de la metáfora es la siguiente: Ares (primer dios mencionado en la primera estrofa) tuvo un lío amoroso con la diosa de la belleza Afrodita, quien estaba casada con Hefesto, dios de la forja. Al enterarse, Hefesto diseñó una trampa, una red, en la que los amantes quedaron atrapados desnudos cuando se iban a acostar, expuestos ante la mirada (y el juicio) de los dioses. Por otra parte, Aracne tuvo una competición contra Minerva, la diosa romana de la sabiduría, para ver quién era la mejor tejedora, cometiendo hibris, soberbia ante los dioses, al compararse con una diosa y, sobre todo, por representar en su tejido algunas infidelidades de los dioses.

[ESTRIBILLO]

[…]

Bruno González Lázaro

Lecciones de la peste antonina

Estos días muchos seguidores nos han hecho llegar el vídeo del historiador Andrés Nadal,  que extrae lecciones para la actual situación a partir de la historia antigua, en concreto, de la peste antonina (165-180) -probablemente una epidemia de viruela o sarampión-, a la que tuvo que enfrentarse el emperador Marco Aurelio; es inevitable la comparación entre la categoría de este como político y la de nuestros actuales gobernantes.

También podéis ver en Youtube otro video de Andrés Nadal comentando la peste de Cipriano, que recibe su nombre del obispo de Cartago, que la describió. Esta epidemia asoló el imperio romano entre los años 249 y 269.

Salamanca. Clásicos. Vivos. 800 años. ¡Y más!

Podéis ver en YouTube el vídeo que, promovido por la Prof. Henar Velasco y protagonizado por ella y un grupo de becarios y alumnos de la Facultad de Filología (no solo de Filología Clásica sino de otros grados), se ha realizado en la Hospedería de Anaya.

Hay momentos en los que uno necesita afirmarse, proclamar a los cuatro vientos que los estudios a los que ha decidido entregarse en cuerpo y alma son importantes no sólo para sí sino para la sociedad entera. Ese convencimiento se transforma en un arma poderosísima para vencer las dificultades, las crisis, un acicate para afrontar nuevos retos con alegría y entusiasmo.

El trasfondo de este vídeo se nutre de la necesidad de transmitir esta idea a los alumnos del Departamento de Filología Clásica e Indoeuropeo.

Ellos, al leer a los autores griegos y latinos, son Homero, Virgilio, Safo, Catulo. Lo son por su capacidad para abordarles en sus lenguas originales, de prestar a atención a las palabras que con ellas se acuñaron y aún utilizamos hoy, de entender quiénes les inspiraron y de situar a estos genios de la literatura universal en sus contextos originales, en las respectivas madres patrias, en los lugares que real o figuradamente los acogieron hasta desembocar en esta Salamanca nuestra en el octavo centenario de su fundación primera.

Toda la labor que llevamos a cabo revierte en ese pozo de la Sabiduría que nos conecta con el Más Allá y nos interroga: “¿Quién vive? ¿Quién anda ahí?” Desde esa imaginaria cuadratura del círculo tengamos valor para responder:

         Nosotros. Clásicos. Vivos. Salamanca. 800 años ¡Y más!

                                                                                       Henar Velasco López

P.S. Gracias a todos y cada uno de los alumnos de los distintos grados, másteres y doctorado de la Facultad de Filología de la Usal que respondisteis con confianza y generosidad a esta “locura”. Muchísimas gracias a quienes me habéis respaldado y dado buenos consejos, a los que habéis grabado, organizado la producción y la difusión de este mensaje tan clásico, pero vertido en un formato tan actual. Gracias de todo corazón por ayudarme a materializar esta idea. Sin vosotros no habría sido posible. Vosotros sois el presente y el futuro. Vuestra la responsabilidad de mantener a los Clásicos vivos y de revindicar su papel en el mundo. VALETE. ΧΑΙΡΕΤΕ

Ter, la youtuber, y los clásicos

Para Ter, arquitecta madrileña de 27 años, YouTube es la plataforma definitiva para hablar sobre todo aquello que le gusta e interesa, pero desde una nueva perspectiva: suprimir la distinción entre alta y baja cultura (todo forma parte de lo mismo para ella, léelo aquí)  y poder mirar así más allá del modo en que siempre se nos han querido explicar las cosas.

Aquí van unas muestras de ello, a través de distintos personajes, episodios e hitos del mundo griego antiguo:

CONVERSACIÓN CON EUCLIDES (pincha aquí): 2500 años después, Ter le pone los puntos sobre las íes a Euclides, Padre de la Geometría.

TAYLOR SWIFT Y LA GUERRA DE TROYA (pincha aquí):

«La mitología clásica y el mundo celebrity tienen mucho que ver»

«La lujuria, las traiciones y los amores que cuenta la Ilíada son equivalentes a muchas historias contemporáneas», ha dicho recientemente en una entrevista para GQ (pincha aaquí para leerla). En este vídeo, un por qué pormenorizado para tal afirmación:

LOS ÓRDENES CLÁSICOS EN INTERNET (pincha aquí): «Igual que en el mundo griego hubo primero un periodo arcaico, luego un periodo clásico y luego un periodo helenístico, en Internet ha ocurrido lo mismo». Las redes sociales vistas bajo una nueva luz, esta es, la antigua de los órdenes clásicos.

Marta Martín Díaz

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