Ad astra: de Telémaco a Brad Pitt pasando por Séneca

Isabel Pérez Alonso nos sugiere aprovechar el estreno de la película dirigida por James Gray y protagonizada por Brad Pitt para comentar esta expresión latina, de la que en otra ocasión hemos hecho mención, aquella vez como parte de un lema: semper simul, ad astra.

Ad astra significa “hacia las estrellas” y lógicamente aparece en el Tratado de astronomía de Manilio (1, 346; 3, 545 y 5, 338) y en muchos otros autores, en su sentido literal. Pero también fue utilizada para designar el punto más alto en el que se alcanza la gloria.  Virgilio la emplea en Bucólicas 5, 51-2 para hablar de la apoteosis de Dafnis:

nos tamen haec quocumque modo tibi nostra uicissim
dicemus, Daphninque tuum tollemus ad astra;
Daphnin ad astra feremus: amauit nos quoque Daphnis.

“Fíjate tú que ahora yo -ni sé cómo- diré el cantar mío
y miraré que tu Dafnis alcance con él las estrellas.
Dafnis conmigo irá al cielo: me quiso también a mí Dafnis”. (Trad. J. M. Rodrtíguez Tobal)

Y el poeta la vuelve a utilizar en la Eneida, además de en 9, 76, en 9, 641, donde con estas palabras Apolo se dirige a Yulo cuando en batalla mata a Rémulo:

macte noua uirtute, puer, sic itur ad astra,

“Bravo, y que crezca tu valor naciente!
¡ésa, oh niño, es la senda hacia los astros!” (Tr. A. Espinosa Pólit)

Está claro su empleo como sinónimo de gloria.

La expresión en sus dos sentidos tuvo mucho éxito en otros poetas épicos. La usó Lucano en la Farsalia (8, 730) y, nada menos que nueve veces, Silio Itálico en Punica (2 599; 3, 164 y 594; 4, 744; 6, 252; 7, 94; 10, 548; 15, 100; 17, 592). Aparece en los textos de otros autores (Horacio, Sermones 2, 7, 29; Ovidio, Fastos 3, 374 y 4, 328; Estacio, Silvae 1, 6, 81; Priapea 12, 6; Marcial, 11, 69, 6), pero es quizá Séneca el Filósofo, que la empleó en varias ocasiones (Hercules Furens 276; Octavia 319; Epistulae Morales ad Lucilium 48, 11), el que la proyectó hacia la posteridad en su tragedia Hercules Furens 437, donde la esposa de Hércules, Mégara, dice:

Non est ad astra mollis e terris uia

“No es cómodo el camino desde la tierra a los astros” (Tr. Leonor Pérez Gómez)

y en Epistulae Morales ad Lucilium 73, 15:

Credamus itaque Sextio monstranti pulcherrimum iter et clamanti ‘hac itur ad astra’, hac secundum frugalitatem, hac secundum temperantiam, hac secundum fortitudinem.

“Confiemos, pues, en Sextio,  que nos muestra el camino más hermoso y que declara a voces: “esa es la senda hacia los astros”, esa, siguiendo la sobriedad; esa, siguiendo la templanza; esa, siguiendo la fortaleza”

Son estos pasajes de Séneca, en los que el filósofo añade un nuevo significado a astra, relacionándola con la virtud, los que han inspirado el dicho per aspera ad astra, “por camino áspero hacia las estrellas”, empleado como lema por el Ejército del Aire en España, además del del Estado de Kansas y de fuerzas aéreas de otros países; incluso del Unionistas de Salamanca Club de Fútbol.

Después de haber visto la película, podemos confirmar que el título no se queda simplemente en la utilización de un latinajo que ha triunfado como lema para tantas instituciones, no solo en su sentido más literal, que es el que anima a las fuerzas aéreas y a los astronautas a adoptarlo, sino en sus sentidos figurados y no siempre fácilmente separables, la gloria y la virtud. En efecto, el protagonista y su padre,  en distintos momentos, han emprendido ese viaje literal y figurado ad astra. No es difícil ver en el viaje del hijo que busca a su padre una historia tan antigua como la que Homero nos cuenta de Telémaco, que emprende el camino para conocer noticias de Ulises; y, en consecuencia, la película, centrada en ese episodio, implica también una nueva versión de la Odisea. Por otra parte, podríamos preguntarnos hasta qué punto el protagonista y su padre responden al modelo trazado por Séneca.

Hacia las estrellas, sí, pero, ¿qué hay al final del trayecto?

Susana González

 

Feliz Navidad a todos los lectores de Notae Tironianae

bebé

At tibi prima, puer, nullo munuscula cultu
errantis hederas passim cum baccare tellus
mixtaque ridenti colocasia fundet acantho.

Virgilio, Ecl. 4, 18-20

 

Va a derramar por doquier para ti sin arado, mi niño,
sus regalitos primeros la tierra: los nardos, la errática
hiedra y el loto perdido por entre la risa de acantos.

Trad. Juan Manuel Rodríguez Tobal (Madrid, Hiperión, 2008)

Pincha aquí para ver la traducción de la Égloga entera de Juan Antonio González Iglesias.

El círculo de Mecenas. Conferencias en la Fundación Juan March

Begoña Alonso nos envía el anuncio de tres conferencias sobre Mecenas y su círculo en la Fundación Juan March:

Mecenas y su círculo. 15, 20 y 22 de marzo. 19:30 h. Salón de actos de la Fundación Juan March, Castelló, 77. Madrid.

La conferencia dedicada a Mecenas será impartida por Juan Luis Arcaz, profesor de Filología Latina de la Universidad Complutense de Madrid y especialista en la poesía augústea.

La dedicada a Virgilio corre a cargo del profesor de Filología Latina de la Universidad de Barcelona José Luis Vidal, traductor de las Vitae antiguas, Bucólicas y Geórgicas de Virgilio.

Vicente Cristóbal, profesor de Filología Latina de la Universidad Complutense de Madrid, impartirá la disertación sobre Horacio.

Si no estáis en Madrid, podéis seguirlo en directo en el Canal March.

EN LA MUERTE DE ÚRSULA K. LE GUIN

Llega la noticia de la muerte, a los 88 años, de la escritora norteamericana Úrsula K. Le Guin (1929-2018). Sus obras más difundidas (La mano izquierda de la oscuridad, El mago de Terramar) son novelas de ciencia ficción. Sin embargo, los intereses de Le Guin fueron amplios, y produjo obras de géneros diversos: ensayo, literatura para niños, poesía, traducciones. En 2008 escribió una novela basada en la Eneida llamada Lavinia (traducción española, ed. Minotauro, 2009).

Ella misma nos cuenta, al final de la edición inglesa de 2010 (ed. Phoenix), cuál era su relación con el poema virgiliano:lavinia.jpg

“El tercer año de Latín era Cicerón. Yo quería leer a Virgilio, pero tenías que leer primero a Cicerón. Con catorce años, yo no veía razón para gastar un año de mi vida con un abogado muerto, así que dejé el Latín y me pasé al francés, con el que tuve una relación duradera y feliz. Pero a los setenta y tantos me di cuenta de que aún no había leído a Virgilio, así que saqué mi vieja gramática latina y empecé a leer la Eneida, despacio, muy despacio…”

De su amor por el texto virgiliano surgió el deseo de traducirlo, de capturar la esencia virgiliana, y eligió hacerlo “moviendo las escenas y los personajes de Virgilio fuera del poema”, transformando sus peripecias en una novela, cuya protagonista sería Lavinia, la joven latina destinada a casarse con Eneas, y a iniciar con él lo que terminaría siendo Roma, pero que en la Eneida es un personaje apenas esbozado. Continúa diciendo la autora:

“Mi deseo era seguir a Virgilio, no mejorarlo, ni reprobarlo; pero Lavinia misma de informó de que, a veces, el poeta se había equivocado -acerca del color de su cabello, por ejemplo-. Yo la escuché a ella: y también a él. Y entre los dos, me entregaron mi novela. No he escrito ninguna otra con tanta alegría”.

La novela cuenta la guerra entre troyanos y latinos desde el punto de vista de Lavinia; ella es la narradora. La técnica literaria utilizada es el diálogo entre Lavinia y su autor, Virgilio; en mi opinión, le da excelentes resultados. Al poner en primer plano a Lavinia, inclina la balanza hacia lo latino; confiere entidad al paisaje, a la forma de vida, a los ritos y a los dioses del Lacio. También nos acerca a Eneas y los suyos, pero ellos siguen siendo los héroes cuya historia está relatada en la primera parte de la Eneida. Úrsula K. Le Guin nos abre con esta novela otra perspectiva sobre el origen de los romanos, sobre su parte menos heroica y más pegada a la tierra.

El personaje de Lavinia está, obviamente, actualizado, tiene corporeidad, y voluntad, toma decisiones; rechaza su alianza con Turno, y prefiere a Eneas. La autora le escribe una historia de amor en la que, invirtiendo los términos del poema virgiliano ella es quien toma la iniciativa, y Eneas, el personaje secundario. No es en absoluto una novela histórica escrita desde ahora, sino una recreación ampliamente basada en Virgilio, respetuosa con los detalles, que intenta hacer justicia a un personaje que, pese a que su función en la trama es esencial, en la Eneida era casi inexistente. Una novela recomendable para todos los que no la hayan leído.

Mª José Cantó

 

 

 

 

 

 

 

 

Otra vez la Égloga IV de Virgilio

Publio Virgilio Marón ha pasado a la historia como uno de los grandes poetas de la literatura romana por su tan famosa epopeya, la Eneida, que une las leyendas del antiguo ciclo troyano con la fundación de Roma para legitimar definitivamente el principado de Augusto, que había sustituido a la agonizante República.

Gran parte de las obras de los autores antiguos no se ha conservado hasta hoy, caídas en el olvido por distintas circunstancias, entre otras, el escaso interés que suscitaron en las distintas épocas. Sin embargo, Virgilio había compuesto en su juventud una serie de poemas pastoriles llamados Églogas o Bucólicas, de las cuales la cuarta anunciaba la llegada de un niño que restauraría al hombre en la Edad Dorada; y estas no corrieron esa misma suerte. Antes de pasar a tratar la cuestión de las Églogas, pasemos a describir brevemente cuáles son estas edades.

Con esta denominación, se hace referencia a las distintas generaciones de seres que habitaron la Tierra. Nuestras principales fuentes son Hesíodo, autor de la Teogonía, y Ovidio, gran poeta romano que compuso las Metamorfosis. Normalmente se suelen dividir en cinco etapas: la de oro, donde los hombres vivían apaciblemente sin penuria alguna; la de plata, que representa la antítesis de la anterior, al ser esta raza más violenta e ignorante que la precedente; la de bronce, período en que el ser humano no piensa más que en los conflictos y actúa de manera soberbia; la heroica, dividida, a su vez, en la raza de los virtuosos, cuyo destino es morir en las guerras y, por otro lado, la de los que viven felizmente en las Islas Afortunadas, en los confines del mundo conocido; y por último la de hierro, etapa actual en la que el hombre debe soportar grandes fatigas y miserias, pero que las mitiga con ciertas alegrías

En cuanto a la Égloga IV, en esta se anuncia, acudiendo a la Sibila de Cumas, que el nacimiento de un niño conllevará la vuelta a la Edad Dorada del hombre bajo el reino de Saturno, lo cual ha sido interpretado por numerosos autores cristianos como la llegada a la Tierra de Jesucristo, quien librará al ser humano de todo pecado y se abrirá una etapa de fertilidad y prosperidad en el planeta. Por esta razón Virgilio ha pasado a la posteridad como un profeta que auspiciaba el advenimiento del Mesías, de ahí que haya influido en autores tan notables como Agustín de Hipona, que en La ciudad de Dios redactó un pasaje en el que utiliza a Virgilio como argumento de autoridad para defender la fe cristiana frente al neoplatonismo de Porfirio, filósofo anterior a Agustín de Hipona. El fragmento es el siguiente:

¡Ojalá tú lo hayas conocido también y te hayas entregado a Él para ser sanado con más seguridad, antes que a tu virtud, que es humana, frágil y enfermiza, o a tu nociva curiosidad! ¡Ojalá no te engañase a ti, a quien vuestros oráculos, como tú mismo describes, confesaron al Santo y al Inmortal! De Él también dijo el famosísimo poeta, que poéticamente es cierto, porque lo dijo figuradamente de otra persona, pero muy verazmente si lo referimos a Cristo: «Siendo tú nuestro guía, si alguna huella quedó aún de nuestro crimen, no tendrá efecto alguno, y su desaparición librará a las tierras de un terror perpetuo». Se refiere aquí a lo que, dada la flaqueza de esta vida, puede permanecer incluso en los muy adelantados en la santidad; no crímenes ciertamente, pero sí vestigios de crímenes, que sólo pueden ser curados por el Salvador a que hace alusión este verso de la misma égloga: «Ha llegado la edad anunciada por la sibila de Cumas». Por donde se ve que esto, indudablemente, lo ha dicho la sibila de Cumas.

Agustín de Hipona, La Ciudad de Dios X, 27 Traducción de Fr. Jose Moran, O.S.A

En conclusión, un autor con el renombre de Virgilio no solo se ha convertido en uno de los referentes más importantes en la literatura universal por su la Eneida, sino que también ha suscitado mucho interés entre los estudiosos su égloga cuarta en relación con el cristianismo. Por lo tanto, siempre conviene no juzgar a un libro por su cubierta, ya que puede entrañar mucho más de lo que se imagina el lector.

Humberto Mederos Díaz

 

Felices 2087, Virgilio

Hoy Virgilio hubiera cumplido 2087 años.

Silio Itálico, el poeta épico del siglo I d. C., según Plinio el Joven (epist. 3, 7, 8), celebraba todos los años el cumpleaños de Virgilio como si fuera el suyo propio, llegando incluso a ir a Nápoles a visitar su tumba con una devoción que se diría religiosa.

Nosotros no vamos a llegar a eso, pero al menos romperemos nuestro habitual descanso del fin de semana para decir:

Felicidades, Virgilio

Llega el verano para los pastores de Virgilio

Bucólica VII, 45-80:

Coridón
Fuentes vosotras musgosas y hierba más blanda que el sueño,
verde madroño que os da con su sombra sin sombra su techo,
de la calura guardad al ganado, ya estío se acerca
tórrido, ya perezosa de yemas la vid se va hinchando.

Tirsis
Brasas aquí leña aquí resinosa y un fuego abundante
siempre y las vigas muy negras del tanto su hollín cotidiano;
esos los fríos del cierzo aquí los miramos lo mismo
que la crecida a la orilla o el lobo de ovejas el cuánto.

Coridón
Se alzan enebros también, y también erizados castaños;
caen por doquier esparcidos los frutos cada uno en su árbol.
Todo ahora ríe: con todo, si Alexis hermoso se fuera
de estos sus montes, ya secos los ríos mismísimos vieras.

Tirsis
Seco está el campo; de sed por mal aire se muere la hierba,
Liber la sombra ha negado del pámpano ya a los collados:
cuando mi Fílide llegue vendrá un nuevo verde a este bosque,
Júpiter ha de bajar en la lluvia contenta colmado.

Trad. Juan Manuel Rodríguez Tobal, Virgilio, Bucólicas, Madrid 2008.
 

 

A los de clásicas nos la dan con queso…y algo más

Basta con darse una vuelta por cualquier supermercado patrio o foráneo para descubrir productos con nombres clásicos y algunos de ellos en latín. Así que después de haber recorrido distintos establecimientos en busca de la comida semanal, darme alguna que otra sorpresa e ir haciendo fotografías cual ciudadano nipón en cualquier ciudad europea, procedo a dar unas leves pinceladas para comentar tales imágenes.

1. Óleum del molino

Óleum del molino es un aceite virgen extra de variedad hojiblanca elaborado por Almazaras Valderrama en Montilla (Córdoba). Se trata además del único aceite con nombre latino galardonado con el premio al mejor aceite ecológico en la feria Bio Fach 2012 en Alemania (enlace aquí). Así que ya tenemos los clasicistas dos buenas razones para aderezar nuestras ensaladas. Un servidor, que ha probado ese aceite, constata su buena calidad. He puesto tilde a la palabra oleum para respetar el delicado diseño con el que se ha realizado la etiqueta del producto. Dicha vírgula la vemos representada como una hoja de olivo que recuerda al cliente cómo se ha de pronunciar el nombre, ya que, según la regla de la penúltima, ha de acentuarse la primera sílaba en este caso. ¡Hasta tal punto llega la publicidad!

2. LAVRVS

 

Si lo del aceite no tiene precio, ver un queso cuyo nombre es LAVRVS, escrito con V mayúscula, con una cara extraída de un mosaico romano como anagrama y en la etiqueta unos versos de Virgilio ¡EN LATÍN!, damas y caballeros… esto es impagable. Tal como se ve en las imágenes, la consideración hacia el mundo clásico no puede ser mayor. La quesería artesana LAVRVS, ubicada en Torres de Carrizal (Zamora), es una empresa familiar con ganadería propia dedicada a procesar la leche de sus ovejas y convertirla en estos quesos tan virgilianos (enlace aquí). Los versos en concreto proceden de la tercera Bucólica (Verg., Ecl. III, 62-63) y son una intervención del pastor Menalcas:

Et me Phoebus amat; Phoebo sua semper apud me3. Virgilio
lmunera sunt, lauri et suave rubens hyacinthus.
El que me cuida a mí es Febo; a Febo su ofrenda en mi casa/siempre le tengo: el laurel y el jacinto de suave encarnado”. (Tr.: Juan Manuel Rodríguez Tobal)

La razón por la que esta buena gente decidió acompañar sus quesos con estos versos nos es desconocida de momento. No sé si será hilar demasiado fino, pero me atrevería a decir desde este rincón, donde no he de sufrir las censuras de los sabios virgilianistas, que no es descabellado pensar que la bucólica cita viene dada por los personajillos representantes del género: los pastores. Al fin y al cabo, esta familia son pastores que hacen y comercializan su propio queso; como los de Virgilio, mutatis mutandis. Amén de que al principio de la composición el mismo Menalcas se dirige a las infelices ovejas y este queso está hecho con leche de oveja. El motivo por el que escogen estos versos con referencia a Apolo y a sus amores a través del laurel (Dafne) y el jacinto (Jacinto) me parece un auténtico misterio. Sólo es evidente el hecho de que el queso se llama LAVRVS (“laurel”) y que uno de los versos contiene la palabra lauri. Así que quizá este blog junto a la delegación local de la SEEC y el Departamento habrían de organizar una excursión a la fábrica con fines puramente científicos. ¡Todo sea por la filología! Yo lo dejo caer.

4. vailecus

Y ahora permítanme, queridos lectores de Notae tironianae, que haga un poco de patria, porque los dos quesos que comentamos a continuación (“VAILECUS” y “musgo de capra”) proceden de mi amado valle del Alberche en su parte abulense. VAILECUS es una marca registrada por la empresa “Quesos del Alberche” (Navandrinal, Ávila) que elabora quesos tiernos, semicurados y curados con leche de cabra (enlace aquí). Lo descubrí en Cebreros durante la feria anual de productos de la tierra con motivo de la fiesta de la vendimia y he de hacer justicia a la ciencia y decir que en un primer momento no fui capaz de encontrarle la etimología. Es más, creía que era un nombre inventado y latinizado para darle apariencia de latín. Sin embargo, gracias a los sabios consejos sugeridos por la dirección del blog, se puede dar una respuesta más sensata. VAILECUS puede ser una simple variante del dios celta del inframundo y protector del monte al que los vetones adoraban: Vaelico (VAELICUS). Se encuentra Navandrinal dentro de la zona donde otrora habitaban los vetones. Por tanto, es un hecho harto interesante, pues el nombre de este dios parece estar emparentado con la raíz celta para designar al lobo: vailos (relativamente similar al inglés wolf). Nuestro queso entonces, tiene un nombre con bastante más pedigrí del que creíamos al principio. No es extraño que tenga el nombre de un dios vetón, ya que, al fin y al cabo, están bautizando el producto bajo el patronazgo del protector de los bosques y montes; algo parecido al Fauno Luperco itálico. Mas, como el que suscribe no es autoridad ninguna en el campo del indoeuropeo y mucho menos quiere cometer intrusismo para con los celtistas, animo desde aquí a los expertos en la materia a hablar sobre dicho tema y a publicar una entrada. No cuenta para la ANECA, pero todo se andará.

5. Musgo de capra

Más fácil, afortunadamente, es el regusto latino del producto elaborado por la quesería de Elvira García en El Barraco (Ávila), que goza de varios galardones internacionales y ofrece una gran variedad de derivados de la leche de sus cabras (enlace aquí). Recomiendo personalmente la visita a ambas queserías y a la degustación de tales lácteos. Lo dice un servidor, que ya ha ido varias veces.

6. lacrimus-rex-tomevinos

 

 

7. gladium

 

 

 

 

 

 

No debíamos terminar esta entrada sin la dicha mención a algunos vinos con nombre en latín, haciendo gala de una sana “enofilia”, palabra que el gran Gregorio Hinojo nos dejó registrada en este blog el pasado mes de junio (pueden leer la entrada aquí). El tinto rioja “LACRIMUS REX” forma parte de una amplia tirada de vinos de las bodegas de Rodriguez Sanzo y a juzgar por la simpática huella de dinosaurio que vemos en la etiqueta de la botella, podríamos decir que el apelativo rex le viene del famoso tiranosaurio. Respecto a lacrimus, ha de venir de lacrima (lágrima), pero tal raíz no se encuentra registrada en el corpus con esa desinencia. ¡Otro gazapo al cesto! Los otros dos vinos que traemos aquí tienen un nombre claro y meridiano: gladium y vites virides. ¿La mención a la espada será por lo que corta este caldo o lo fuerte que entra en el estómago? Por otra parte, es todo un acierto poner vites virides a un vino ecológico. En cuanto a si estos vinos son dignos de beberse, he de emitir la callada por respuesta. Invito desde aquí a todos los lectores y a mis compañeros a que organicemos una cata de caldos latinos.

8. Vites Virides

Para terminar, invitamos a los lectores y amigos de este blog que nos envíen fotos e información de todos los productos alimentarios que se encuentren con nombre latino. Con que nos envíen la foto sin más será suficiente. Por último, si esta entrada les ha dado hambre y ganas de atrasar la operación bikini una semana más, por favor, disculpen las molestias. Comer está bien, pero si se puede comer al modo filológico, ¡miel sobre hojuelas!

Ibor Blázquez Robledo

 

 

Eneas Sirio

No, no es una nueva teoría basada en descubrimientos arqueológicos, ni me tomen por loco. Eneas ‒hasta el momento y hasta que se demuestre lo contrario‒ no era sirio. Además… ¿importa en realidad de donde procedía? Otra vez la respuesta es no. Eneas era, según la tradición y los poetas, un príncipe troyano que “prófugo por el hado” llegó a Italia para fundar la estirpe romana. Esta parte del mito fundacional de Roma es uno de los pilares del la Filología Clásica y de la Literatura Universal. Casi nada, oigan. Sin embargo, la Eneida no es sólo eso, está en la triste y cruda realidad del mundo actual. Si no me creen, ahí está la prueba.

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Fotografía tomada en la frontera turca con Siria (20/09/2014)

Cuando uno va y viene por la red, buscando información, perdiéndose en páginas web, sin buscar nada, metiendo por Facebook las narices en los contenidos que la gente publica, y de golpe y porrazo encuentra esta imagen, no puede por menos que pensar en Virgilio. Nada más clásico ni más actual, aunque la foto sea de hace dos años. No era casualidad ni una elucubración mía, sino parte de una publicación más grande, de un blog de un profesor de instituto (pincha aquí). En su entrada del pasado 18 de noviembre establece la relación con Eneas y Anquises y habla del poco interés de los alumnos a la hora de conocer la historia del hijo de Venus.

Yo también sé lo que es eso. Soy uno de esos pocos jóvenes que ya desde el instituto sintieron cómo las desventuras de Eneas me atraían como un imán; aunque todavía no entendiera el verdadero significado de la obra de Virgilio. Y quizá nunca lo sepa a ciencia cierta, pero algo más que cuando tenía dieciséis años sí sé (o eso creo). A lo mejor son más interesantes las aventuras de Ulises o atrae más a los alumnos la figura guerrera de Aquiles. Permítanme que lo dude. Eneas no es un héroe que naufraga solo o se mueve por su cólera. Eneas es un héroe que lleva a toda su gente detrás. No es Ulises, ni mucho menos Aquiles. Lo que quiero decir es que también yo he visto que los adolescentes se quedan como el que oye llover cuando les cuentas el devenir de distintos personajes de la literatura. Lo sé como alumno y como docente. Por esto creo que ese blog (ab laeua rite probatum) ha conseguido con esa fotografía llevar a cabo el leitmotiv del nuestro: LA ACTUALIDAD DEL MUNDO CLÁSICO.

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L. Spada, Eneas y Anquises (Louvre)

portada-eneas-anquises-y-ascanio-berniniAunque en España se haya formado gobierno y Trump haya alcanzado la presidencia de los Estados Unidos, en Siria ha seguido habiendo guerra y quizás los Eneas sirios han seguido cargando Anquises de piel morena en pos, no de las costas lavinias, sino de no morir en un bombardeo o con una ráfaga de balas en el estómago. Quizá en este mundo abarrotado de imágenes y contenidos gráficos esta fotografía no cale en la mente del alumnado. A lo mejor la saturación de nuestros sentidos a través de internet, la televisión o el whatsapp hace que nos volvamos insensibles a todo. Posiblemente, a causa de la desmemoria o la falta de interés, no sepamos transmitir a nuestros alumnos que eso mismo que le pasó a Eneas y que ha pasado en Siria, también tuvo su eco en nuestro país cuando cientos y miles de personas huyeron de aquí durante la Guerra Civil y cuando ésta terminó. Quizá no sepamos hacer ver que el drama de la existencia humana se encuentra en los clásicos, ¡demontres! Pero así es. Una vez más nos lo han demostrado (esta vez Virgilio).

No lo echen en saco roto y menos ahora con el curso para profesores de secundaria de la SEEC sobre innovación docente. Cuando nos formamos para dar clase en instituto, nos dicen que tenemos que presentar los conocimientos y conceptos a los alumnos de manera cercana, relacionándolo con el mundo en el que viven y activando conocimientos previos. Aquí han hallado ustedes un magnífico ejemplo, damas y caballeros: LA PUTA GUERRA.

Ibor Blázquez Robledo

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