Feliz Navidad a todos los lectores de Notae Tironianae

bebé

At tibi prima, puer, nullo munuscula cultu
errantis hederas passim cum baccare tellus
mixtaque ridenti colocasia fundet acantho.

Virgilio, Ecl. 4, 18-20

 

Va a derramar por doquier para ti sin arado, mi niño,
sus regalitos primeros la tierra: los nardos, la errática
hiedra y el loto perdido por entre la risa de acantos.

Trad. Juan Manuel Rodríguez Tobal (Madrid, Hiperión, 2008)

Pincha aquí para ver la traducción de la Égloga entera de Juan Antonio González Iglesias.

¿Qué nos cuenta Virgilio en 2018?

¿Qué nos cuenta Virgilio en 2018? Es una buena y necesaria pregunta que contestó el  profesor Vicente Cristobal con motivo de la publicación en Hiperión de su traducción del libro II de la Eneida: La última noche de Troya, según nos informa Rosario Cortés, que lo escuchó el 20 de mayo, en el programa de poesía La Estación azul de RNE. Os dejamos aquí el enlace .

El círculo de Mecenas. Conferencias en la Fundación Juan March

Begoña Alonso nos envía el anuncio de tres conferencias sobre Mecenas y su círculo en la Fundación Juan March:

Mecenas y su círculo. 15, 20 y 22 de marzo. 19:30 h. Salón de actos de la Fundación Juan March, Castelló, 77. Madrid.

La conferencia dedicada a Mecenas será impartida por Juan Luis Arcaz, profesor de Filología Latina de la Universidad Complutense de Madrid y especialista en la poesía augústea.

La dedicada a Virgilio corre a cargo del profesor de Filología Latina de la Universidad de Barcelona José Luis Vidal, traductor de las Vitae antiguas, Bucólicas y Geórgicas de Virgilio.

Vicente Cristóbal, profesor de Filología Latina de la Universidad Complutense de Madrid, impartirá la disertación sobre Horacio.

Si no estáis en Madrid, podéis seguirlo en directo en el Canal March.

EN LA MUERTE DE ÚRSULA K. LE GUIN

Llega la noticia de la muerte, a los 88 años, de la escritora norteamericana Úrsula K. Le Guin (1929-2018). Sus obras más difundidas (La mano izquierda de la oscuridad, El mago de Terramar) son novelas de ciencia ficción. Sin embargo, los intereses de Le Guin fueron amplios, y produjo obras de géneros diversos: ensayo, literatura para niños, poesía, traducciones. En 2008 escribió una novela basada en la Eneida llamada Lavinia (traducción española, ed. Minotauro, 2009).

Ella misma nos cuenta, al final de la edición inglesa de 2010 (ed. Phoenix), cuál era su relación con el poema virgiliano:lavinia.jpg

“El tercer año de Latín era Cicerón. Yo quería leer a Virgilio, pero tenías que leer primero a Cicerón. Con catorce años, yo no veía razón para gastar un año de mi vida con un abogado muerto, así que dejé el Latín y me pasé al francés, con el que tuve una relación duradera y feliz. Pero a los setenta y tantos me di cuenta de que aún no había leído a Virgilio, así que saqué mi vieja gramática latina y empecé a leer la Eneida, despacio, muy despacio…”

De su amor por el texto virgiliano surgió el deseo de traducirlo, de capturar la esencia virgiliana, y eligió hacerlo “moviendo las escenas y los personajes de Virgilio fuera del poema”, transformando sus peripecias en una novela, cuya protagonista sería Lavinia, la joven latina destinada a casarse con Eneas, y a iniciar con él lo que terminaría siendo Roma, pero que en la Eneida es un personaje apenas esbozado. Continúa diciendo la autora:

“Mi deseo era seguir a Virgilio, no mejorarlo, ni reprobarlo; pero Lavinia misma de informó de que, a veces, el poeta se había equivocado -acerca del color de su cabello, por ejemplo-. Yo la escuché a ella: y también a él. Y entre los dos, me entregaron mi novela. No he escrito ninguna otra con tanta alegría”.

La novela cuenta la guerra entre troyanos y latinos desde el punto de vista de Lavinia; ella es la narradora. La técnica literaria utilizada es el diálogo entre Lavinia y su autor, Virgilio; en mi opinión, le da excelentes resultados. Al poner en primer plano a Lavinia, inclina la balanza hacia lo latino; confiere entidad al paisaje, a la forma de vida, a los ritos y a los dioses del Lacio. También nos acerca a Eneas y los suyos, pero ellos siguen siendo los héroes cuya historia está relatada en la primera parte de la Eneida. Úrsula K. Le Guin nos abre con esta novela otra perspectiva sobre el origen de los romanos, sobre su parte menos heroica y más pegada a la tierra.

El personaje de Lavinia está, obviamente, actualizado, tiene corporeidad, y voluntad, toma decisiones; rechaza su alianza con Turno, y prefiere a Eneas. La autora le escribe una historia de amor en la que, invirtiendo los términos del poema virgiliano ella es quien toma la iniciativa, y Eneas, el personaje secundario. No es en absoluto una novela histórica escrita desde ahora, sino una recreación ampliamente basada en Virgilio, respetuosa con los detalles, que intenta hacer justicia a un personaje que, pese a que su función en la trama es esencial, en la Eneida era casi inexistente. Una novela recomendable para todos los que no la hayan leído.

Mª José Cantó

 

 

 

 

 

 

 

 

Otra vez la Égloga IV de Virgilio

Publio Virgilio Marón ha pasado a la historia como uno de los grandes poetas de la literatura romana por su tan famosa epopeya, la Eneida, que une las leyendas del antiguo ciclo troyano con la fundación de Roma para legitimar definitivamente el principado de Augusto, que había sustituido a la agonizante República.

Gran parte de las obras de los autores antiguos no se ha conservado hasta hoy, caídas en el olvido por distintas circunstancias, entre otras, el escaso interés que suscitaron en las distintas épocas. Sin embargo, Virgilio había compuesto en su juventud una serie de poemas pastoriles llamados Églogas o Bucólicas, de las cuales la cuarta anunciaba la llegada de un niño que restauraría al hombre en la Edad Dorada; y estas no corrieron esa misma suerte. Antes de pasar a tratar la cuestión de las Églogas, pasemos a describir brevemente cuáles son estas edades.

Con esta denominación, se hace referencia a las distintas generaciones de seres que habitaron la Tierra. Nuestras principales fuentes son Hesíodo, autor de la Teogonía, y Ovidio, gran poeta romano que compuso las Metamorfosis. Normalmente se suelen dividir en cinco etapas: la de oro, donde los hombres vivían apaciblemente sin penuria alguna; la de plata, que representa la antítesis de la anterior, al ser esta raza más violenta e ignorante que la precedente; la de bronce, período en que el ser humano no piensa más que en los conflictos y actúa de manera soberbia; la heroica, dividida, a su vez, en la raza de los virtuosos, cuyo destino es morir en las guerras y, por otro lado, la de los que viven felizmente en las Islas Afortunadas, en los confines del mundo conocido; y por último la de hierro, etapa actual en la que el hombre debe soportar grandes fatigas y miserias, pero que las mitiga con ciertas alegrías

En cuanto a la Égloga IV, en esta se anuncia, acudiendo a la Sibila de Cumas, que el nacimiento de un niño conllevará la vuelta a la Edad Dorada del hombre bajo el reino de Saturno, lo cual ha sido interpretado por numerosos autores cristianos como la llegada a la Tierra de Jesucristo, quien librará al ser humano de todo pecado y se abrirá una etapa de fertilidad y prosperidad en el planeta. Por esta razón Virgilio ha pasado a la posteridad como un profeta que auspiciaba el advenimiento del Mesías, de ahí que haya influido en autores tan notables como Agustín de Hipona, que en La ciudad de Dios redactó un pasaje en el que utiliza a Virgilio como argumento de autoridad para defender la fe cristiana frente al neoplatonismo de Porfirio, filósofo anterior a Agustín de Hipona. El fragmento es el siguiente:

¡Ojalá tú lo hayas conocido también y te hayas entregado a Él para ser sanado con más seguridad, antes que a tu virtud, que es humana, frágil y enfermiza, o a tu nociva curiosidad! ¡Ojalá no te engañase a ti, a quien vuestros oráculos, como tú mismo describes, confesaron al Santo y al Inmortal! De Él también dijo el famosísimo poeta, que poéticamente es cierto, porque lo dijo figuradamente de otra persona, pero muy verazmente si lo referimos a Cristo: «Siendo tú nuestro guía, si alguna huella quedó aún de nuestro crimen, no tendrá efecto alguno, y su desaparición librará a las tierras de un terror perpetuo». Se refiere aquí a lo que, dada la flaqueza de esta vida, puede permanecer incluso en los muy adelantados en la santidad; no crímenes ciertamente, pero sí vestigios de crímenes, que sólo pueden ser curados por el Salvador a que hace alusión este verso de la misma égloga: «Ha llegado la edad anunciada por la sibila de Cumas». Por donde se ve que esto, indudablemente, lo ha dicho la sibila de Cumas.

Agustín de Hipona, La Ciudad de Dios X, 27 Traducción de Fr. Jose Moran, O.S.A

En conclusión, un autor con el renombre de Virgilio no solo se ha convertido en uno de los referentes más importantes en la literatura universal por su la Eneida, sino que también ha suscitado mucho interés entre los estudiosos su égloga cuarta en relación con el cristianismo. Por lo tanto, siempre conviene no juzgar a un libro por su cubierta, ya que puede entrañar mucho más de lo que se imagina el lector.

Humberto Mederos Díaz

 

Felices 2087, Virgilio

Hoy Virgilio hubiera cumplido 2087 años.

Silio Itálico, el poeta épico del siglo I d. C., según Plinio el Joven (epist. 3, 7, 8), celebraba todos los años el cumpleaños de Virgilio como si fuera el suyo propio, llegando incluso a ir a Nápoles a visitar su tumba con una devoción que se diría religiosa.

Nosotros no vamos a llegar a eso, pero al menos romperemos nuestro habitual descanso del fin de semana para decir:

Felicidades, Virgilio

Llega el verano para los pastores de Virgilio

Bucólica VII, 45-80:

Coridón
Fuentes vosotras musgosas y hierba más blanda que el sueño,
verde madroño que os da con su sombra sin sombra su techo,
de la calura guardad al ganado, ya estío se acerca
tórrido, ya perezosa de yemas la vid se va hinchando.

Tirsis
Brasas aquí leña aquí resinosa y un fuego abundante
siempre y las vigas muy negras del tanto su hollín cotidiano;
esos los fríos del cierzo aquí los miramos lo mismo
que la crecida a la orilla o el lobo de ovejas el cuánto.

Coridón
Se alzan enebros también, y también erizados castaños;
caen por doquier esparcidos los frutos cada uno en su árbol.
Todo ahora ríe: con todo, si Alexis hermoso se fuera
de estos sus montes, ya secos los ríos mismísimos vieras.

Tirsis
Seco está el campo; de sed por mal aire se muere la hierba,
Liber la sombra ha negado del pámpano ya a los collados:
cuando mi Fílide llegue vendrá un nuevo verde a este bosque,
Júpiter ha de bajar en la lluvia contenta colmado.

Trad. Juan Manuel Rodríguez Tobal, Virgilio, Bucólicas, Madrid 2008.