Pasatiempos para la paciencia

Para cultivar la paciencia en la desescalada os proponemos una serie de dichos clásicos relacionados con esta cualidad; ¿sabéis quién es el autor de cada uno? Escógelo de la lista de abajo. Tienes las soluciones al pie de la página.

  1. Optimum est pati, quod emendare non possis, “Lo mejor es soportar lo que no puedes remediar”
  2. Hoc sustinete, maius ne veniat malum, “Soportad esta desgracia, no venga otra peor”
  3. Quousque tandem abutere, Catilina, patientia nostra? , “Hasta cuándo, Catilina, abusarás de nuestra paciencia?”
  4. Calamitas virtutis occasio est, “La calamidad es una ocasión para el valor”
  5. Levius fit patientia quidquid corrigere est nefas, “Con paciencia se hace más llevadero lo que no nos es lícito enmendar”

Susana González Marín

Cicerón, Séneca, Fedro, Horacio, Séneca

Soluciones

 

¿Es o no necesaria la filosofía?

Hace no mucho vivimos cómo la Ley Wert (que no se nos olvide este nombre) arrinconó la asignatura de Filosofía en los planes de estudio de Secundaria y Bachillerato, suprimiendo el carácter troncal de la Historia de la Filosofía de 2º de Bachillerato y de Ética de 4º de la ESO. Afortunadamente esta decisión fue revertida por unanimidad en el Congreso en el año 2018.

Ahora, en circunstancias difíciles y extraordinarias como las que vivimos, los periódicos se han llenado de entrevistas, comentarios y apelaciones a la filosofía como un instrumento necesario para afrontar esta crisis.

Lo decía en un artículo de opinión Juan Luis Cebrián en El País: es la hora de los filósofos; esa es la idea también de Arnau Navarro en La hora de la filosofía (Babelia, 1/04/2020); Tomárselo con filosofía de Miquel Seguro en El Diario (28/03/2020); de Roberto R. Aramayo en Público: Reflexiones desde la filosofía: lo que COVID-19 puede enseñarnos (24/03/2020); otra muestra en No digas “saldremos de esta”: 11 filósofos españoles y sus consejos para resistir (El Confidencial, 23/03/2020). Lee el repaso que Raquel Vidales hizo en El País el 24 de marzo: Filosofía de urgencia en estado de alarma. Pero este es un recuento precipitado y muy incompleto.

Volver a los clásicos (no solo a los antiguos) es lo que nos aconseja Manuel Llorente en el Mundo (1/04/2020): Lo que podemos aprender de los filósofos clásicos en tiempos de pandemia y confinamiento. Hablando de los clásicos (esta vez solo de los antiguos) parece especialmente oportuna la publicación en el País, el 29 de marzo, de un extracto del libro de Catherine Wilson, Cómo ser un epicúreo, que ha visto la luz en español el mes pasado.

Esperemos que esta lección no se les olvide a los dirigentes políticos.

Susana González Marín

 

Cosas que hacer en el aislamiento (3): Buster Keaton en Roma

En la película Las tres edades (1923) -una parodia de “Intolerancia“, de D.W. Griffith- una de las épocas que Buster Keaton visita es la antigua Roma; aquí os dejamos el enlace a esa parte de la película. No os perdáis la escena en la que se quita el casco (en 2:12) o las carreras en el circo (a partir de 8:19). Eso sí, latín no sabían mucho: el cartel de No parking aparece en latín así: Non postum exit (1:57)

Susana González Marín

Sello conmemorativo de las guerras cántabras, ¿ahora todos somos nacionalistas?

Diego Corral nos envía la noticia de la presentación de un sello conmemorativo de las guerras cántabras (22 de enero de 2020), publicada en El Diario de Cantabria.

Este es el texto informativo que figura al respecto en la página de Correos:

“Los cántabros ya se habían declarado enemigos de Roma desde antes de las conocidas Guerras Cántabras. En combate, para defenderse, llevaban una coraza, casco de cuero y escudo. Para el ataque, solían usar dardos, lanzas, espadas pequeñas y puñales, así como un hacha de doble filo.

Eran magníficos jinetes y al combatir, entonaban cantos de guerra siendo considerados hombres especialmente valientes y brutales, así como letales.

Una vez conquistado el territorio de Regio Cantabrorum, los romanos se comenzaron a asentar en el territorio bajando a las tribus de los montes y los castros hacia los valles, donde fueron esclavizados.

En la primavera del 26 a.C, el propio emperador, Octavio Augusto, se dirige en persona a Hispania para supervisar todas las operaciones en la Península, haciendo hincapié en el territorio cántabro. El Imperio se vio obligado a traer 7 legiones debido a la ferocidad de los cántabros. Pero el ejército cántabro se resistía y quedaba impasible ante las cargas.

Una gran ofensiva romana pudo con los cántabros en un primer momento.

En el año 24 a.C., los cántabros lanzaron un contraataque reanudando su actividad bélica tendiendo una emboscada al batallón romano. Su valentía y dotes para la guerra impresionaron a los romanos y a otras culturas, existiendo vestigios de guerreros romanos en lugares tan lejanos como Palestina, Britania o el Danubio. Los romanos tardaron diez años en hacerse con el control de las tierras cántabras, e incluso, no se puede decir que lo lograran por completo.

En el marco de la Exfilna, que este año se celebra en Santander, Correos quiere rememorar este hecho histórico que manifiesta el carácter de estas tierras cántabras, con un sello en el que se aprecia el detalle de un antiguo mapa romano de la zona, así como las verdes montañas que decoran el paisaje de este rincón del norte de España.

En primer plano, una imagen del Monumento al cántabro en Santander. Junto a él, dos de las famosas estelas cántabras, una de ellas, la Estela de Zurita, custodiada en el Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria.”

Susana González

El descubrimiento de las tumbas de Pylos: propuesta para un guion cinematográfico

Como es bien sabido, el cine ha tirado con frecuencia de la arqueología como base para películas de aventuras: héroes que, aunando inteligencia con valor y presencia física, arrostran toda clase de peligros en lugares generalmente exóticos para descubrir, salvar o recuperar tesoros espectaculares de los que los malos quieren apoderarse; este esquema se completa generalmente con unas gotas de amor y algunos guiños humorísticos y ya tenemos un guion.

Es cierto que la realidad no suele coincidir con la ficción, pero en la noticia publicada (17 de diciembre de 2019) en The New York Times (aparecida el 19 de diciembre en ABC -envío de Mª Ángeles y Manuela Martín Sánchez- y el 9 de enero en El País) sobre el descubrimiento de dos tumbas familiares en Pylos apreciamos esos elementos que han sido aprovechados con tanto éxito en el cine.

Para empezar, aunque los descubrimientos arqueológicos sin duda proporcionan hallazgos de incalculable valor, no muy a menudo coinciden con la idea que el gran público se hace de tesoros por los que merece la pena arriesgar la vida en trepidantes aventuras. No tenemos más que acordarnos de lo que Gila decía hablando de la Antigua Grecia. Pero estas dos tumbas, además de conservar objetos y joyas de oro, bronce y piedras preciosas, han proporcionado además pequeñas láminas de oro que procedían probablemente del revestimiento de sus paredes. Ya no se trata solo de que cumplan con los requisitos de valor económico que se exigen a un auténtico tesoro de cine, sino que su aspecto sería sin duda espectacular visualmente.

A esto debemos sumar que los protagonistas, los directores de la excavación, son el matrimonio formado por Jack Davis y Sharon Stocker -aquí tenemos la relación amorosa-, ambos de la Univ. de Cincinatti, y que este hallazgo ha sido el fruto de largos años de trabajo en la zona, donde tuvieron que afrontar peripecias y dificultades, aunque también cosecharon importantes éxitos previos, como el hallazgo en 2015 de la tumba del Guerrero del Grifo, denominada así porque contenía una placa de marfil adornada con un grifo.

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En efecto, en 2015 Jack Davis y Sharon Stocker decidieron excavar en el llamado campo Dimopoulos, pero, según el New York Times, el propietario del campo se negó a venderlo (en Wikipedia se mencionan otros problemas de índole burocrática así como una huelga inoportuna); entonces tuvieron que trasladar a su equipo a un sitio mucho menos prometedor; sin embargo, el primer día de la excavación tropezaron con una tumba: el esqueleto era de un poderoso guerrero o sacerdote micénico de unos 30 o 35 años, que fue enterrado en torno al 1500 a.C. Junto a él se hallaron más de 2.000 objetos: cuatro anillos de oro macizo, copas de plata, cuentas de piedras preciosas, peines de marfil de finísimas púas, y una espada de intrincada factura. Además del enorme valor cultural del descubrimiento, que contribuye a reevaluar las relaciones entre las civilizaciones micénica y minoica, lo cierto es que el hallazgo constituye un tesoro propio de una película.

Ya este era un espectacular resultado, pero el año pasado pudieron comprar finalmente el campo Dimopoulos, al morir su propietario, gracias al dinero que había pagado la Univ. de Cincinatti para que Davis no se trasladara a Stanford y a una subvención del Institute for Aegean Prehistory (estos avatares económicos sin duda añadirían un elemento de actualidad a la trama). El comienzo de los trabajos fue estéril, pero tras un período en el que temieron haber cometido un error, llegaron finalmente a descubrir estas dos tumbas, similares a la anterior; sin embargo, no acabaron sus preocupaciones tan rápidamente porque cuando hallaron la primera comprobaron con horror que alguien se les había adelantado (aquí aparecen los antagonistas a los que sin duda el guion otorgaría un papel relevante) con una retroexcavadora; pudieron fechar este atropello gracias a un envoltorio de un croissant de chocolate con fecha de caducidad de septiembre de 2015 (¡qué detalle tan apropiado para la película!). Afortunadamente las grandes piedras que sepultaban las tumbas fueron suficiente protección ante los saqueadores y poodemos hablar de un final feliz.

Todos los ingredientes están servidos. Vamos a ver si alguien se anima.

Susana González

Los alumnos de Clásicas hablan de la Biblioteca de Filología

Como ya anunciamos en la entrada del día 24, durante unos días rendimos homenaje a nuestra Biblioteca de Filología. Hoy es el turno de los alumnos, que han contestado amablemente a mi petición de responder a algunas preguntas o, al menos, de enviar algún comentario sobre la Biblioteca. Han enviado sus aportaciones veinte alumnos de Grado y Máster, a los que agradezco su colaboración. Por supuesto, no se trata de una encuesta seria sino simplemente de escuchar cómo usan ellos la Biblioteca. Reproduzco las respuestas a cada pregunta y he recogido al final los comentarios enviados.

Susana González Marín

  1. ¿Visitas la Biblioteca de la Facultad de Filología?
  • Visito bastante la biblioteca de la Facultad.
  • Sí.
  • Sí.
  • Sí.
  • Sí, es un sitio en el que puedo trabajar sin distracciones y consultar libros si tengo alguna duda, aunque también me permite estudiar con compañeros y consultar dudas con ellos. Al ser un sitio tan pequeño, no como otras bibliotecas, no se llena de mucha gente y se puede trabajar y/o estudiar con tranquilidad.
  • Sí.
  • Sí.
  • Sí.
  • Sí, al menos una vez a la semana.
  • Sí, visito con frecuencia la biblioteca de Filología.
  1. ¿Cuántas veces vas a lo largo del curso?
  • Normalmente suelo ir cada día, de lunes a viernes, siempre que puedo.
  • En época normal puedo ir una vez por semana, durante época de exámenes todos los días.
  • Por lo general, de lunes a jueves.
  • Prácticamente todos los días.
  • Intento ir cada día por la mañana, ya que no dispongo de mucho tiempo, y por lo menos si voy un par de horas adelanto trabajo o hago los deberes que tengo pendientes.
  • 40, aproximadamente.
  • Normalmente una vez a la semana como mínimo, y sobre todo en época de exámenes.
  • Todos los días de la semana, porque es mi lugar habitual de estudio.
  • Al menos un día a la semana
  • Con frecuencia, especialmente en época de exámenes.
  • En lo que llevo de curso, procuro ir todas las veces que puedo y son bastantes a lo largo del curso.
  1. ¿Cuando acudes a ella, es para trabajar o para la consulta de libros?
  • Suelo ir para trabajar, sobre todo para traducir los textos, ya que, si tengo alguna duda puedo consultar algún libro para ayudarme con la traducción. En la biblioteca aprovecho mucho más el tiempo de estudio también.
  • Para ambas.
  • Suelo ir a estudiar y traducir, pero para ello utilizo libros como consulta.
  • Voy para ambas, es donde mejor me concentro y donde, además, se puede crear muy buen ambiente de trabajo entre los (proto-)clasicistas.
  • Normalmente suelo ir a trabajar, ya que, gracias a internet, podemos encontrar todos los libros que necesitemos en la red, y en varios idiomas, por lo que suelo acostumbrar a consultarlos por internet, aunque, teniéndolos a mano en la Biblioteca, resulta más fácil cogerlos de ahí. Pero tengo costumbre de ir a estudiar, pues no me distraigo tanto como en casa. Es una forma de obligarte a estudiar.
  • Suelo acudir a la biblioteca cuando tengo que trabajar pero casi siempre acabo consultando algún libro.
  • Para ambas cosas.
  • Para trabajar pudiendo consultar los diccionarios más grandes como el Gaffiot.
  • Para trabajar, aunque a veces es necesario consultar libros.
  • Normalmente para trabajar, pero de paso aprovecho y consulto algún libro recomendado por los profesores.
  • Voy tanto a trabajar como a consultar libros, hay un gran repertorio de ellos que ayudan a la hora de estudiar y además me suelo encontrar con compañeros y pueden ayudarme en caso de alguna duda.
  1. ¿La Biblioteca es para ti un lugar de consulta o te descubre nuevas cosas?
  • Alguna vez he descubierto libros muy interesantes, cuando realmente estaba buscando otra cosa, pero en general solo es un sitio para trabajar o consultar.
  • Normalmente es un sitio de consulta, pero a veces encuentro algún tipo de libro con el que tengo más afinidad que los que tengo que utilizar para las clases.
  • Sobre todo, es un lugar de consulta de libros que me ayudan con los temas que estoy tratando en clase.
  • Siempre es agradable pasearse por las estanterías que tienen un tema en el cual estás interesado y encontrar libros específicos sobre muchas minucias filológicas. Es muy habitual que el título de un libro te lleve a otro y, al final, quizás termines consultando algo que nunca te habías planteado que pudiera estar investigado.
  • Normalmente no tengo costumbre de consultar libros, pero a veces encuentro algún libro realmente interesante. Una vez vi un libro sobre escrituras y alfabetos arcaicos, y me pareció interesante ver cómo cada lengua desarrolló su propia lengua de escritura y las comparaciones entre varias lenguas; me apunté mi nombre en varios alfabetos, como la lineal B o el chipriota. Creo que tenemos suerte de tener libros tan antiguos y tan variados; si buscas bien, puedes encontrar libros sobre cualquier tema, evidentemente dentro del ámbito lingüístico o literario.
  • Un lugar de consulta.
  • Ambas cosas, me resulta bastante útil porque puedo consultar libros de clase u otros libros que son de mi interés personal.
  • Más bien de consulta.
  • Para mí, principalmente de consulta, pero también descubro cosas nuevas mientras consulto libros.
  • Para mí es tanto un lugar de consulta y sobre todo un lugar donde descubro cosas nuevas y aprendo bastante.
  1. Si quieres, comenta alguna otra cosa sobre la Biblioteca.
  • Me gustaría mucho que se organizase una pequeña excursión a la Biblioteca y descubrir más cosas útiles de ella.
  • A veces es un poco complicado encontrar el libro que busco, pero supongo que es por falta de costumbre.
  • La Biblioteca te puede proporcionar no solo los conocimientos que necesitas para tus estudios, sino también buenos vínculos sociales en los cuales apoyarte cuando tienes dudas o, simplemente, cuando no es tu día. Por otra parte, el personal es muy agradable y está siempre dispuesto a echarte una mano.
  • Creo que es un espacio bastante bueno para trabajar, ya que además de que no te molesta nadie tienes al alcance de tu mano diccionarios, libros o incluso ordenadores para acceder a internet, es decir, material para facilitarte el trabajo.
  • La Biblioteca de Filología tiene libros de todas las carreras, pero es admirable el repertorio de bibliografía enfocada a nuestra carrera. Realmente es una biblioteca admirable que, para los estudiantes de Filología Clásica, hace que libros que no pueden ser tan accesibles por su alto precio puedan consultarse de manera gratuita.
  • Me gusta mucho ir y estudiar allí entre tantos libros que están relacionados con la carrera. Me parece que el catálogo de libros es excelente, creo que puedo encontrar casi cualquier ejemplar que pueda llegar a necesitar
  • Lo único a destacar es el calor que hace (para mí), a veces me salgo porque no puedo aguantar. A todo esto, es un buen lugar de trabajo donde concentrarte bien.
  • Estos dos años de carrera he visitado la Biblioteca al menos una vez a la semana y en época de exámenes se convierte en mi segunda casa. Me siento muy cómoda sobre todo en el sótano porque apenas hay ruido aunque la luminosidad del segundo piso es envidiable. Cuando acudo a ella voy tanto a trabajar como a consultar, me ahorra cargar cada día con el peso de los diccionarios y comprar libros de consulta necesarios para el día a día. Además, me gusta más tener el libro físico y no solo en pdf y aquí lo puedo conseguir. A veces voy a por un libro exacto y salgo con dos más sobre distintos temas pero que sin buscarlo me ayudan incluso más que el primero.
  • Como alumno de la Facultad visito con frecuencia la Biblioteca, ya que encuentro materiales que me ayudan en la traducción y en la ampliación de materia para las asignaturas. Suelo ir todas las semanas, casi a diario, ya que me resulta más productivo que quedarme en casa. Como ya he dicho antes, cuando vengo a la Biblioteca es sobre todo como un lugar de consulta, ya que me resulta muy útil para mi curso y para las asignaturas que estoy estudiando, aunque siempre encuentro algo de tiempo para investigar sobre temas que me puedan llamar la atención más y que no formen parte de lo estrictamente académico de mi carrera. Como dato curioso puedo añadir que este año se ha colado una amable paloma que también tenía que consultar algo en los materiales de la biblioteca y que nos acompañó durante unos días, dando movimiento y vida a la biblioteca, y obligando a clausurar la segunda planta 24 horas porque podía causar molestias a algunos de los que estábamos ahí.
  • La verdad que mi relación con la Biblioteca es bastante estrecha, básicamente voy todas las tardes y me sirve tanto para buscar información en los libros y así completar mis apuntes como para trabajar en un buen ambiente. Otra de las ventajas que veo en estudiar es a Biblioteca es, el simple hecho de ir, salir de casa, moverte, interactúas con los demás y en los descansos también estás activo. A diferencia del hogar donde apenas te mueves y simplemente para descansar se suele encender la tele. Una de las suertes que tengo es que al estudiar con mis compañeros juntos nos alentamos en el estudio y nos ayudamos unos a otros con dudas. Me parece que la Facultad de Filología dispone de mucha cantidad y variedad de libros de nuestro ámbito, lo cual no es fácil encontrar en cualquier otra, además que el servicio de préstamo es bastante amplio. Hace poco saqué un libro de teatro para leerme la obra en casa por las noches, y una de mis compañeras me dijo que por qué no lo leía desde internet. Así le contesté que me parece que me engancha más el libro cuando lo tengo entre las manos que si lo leo a través de la pantalla. Además, es más fácil volver a páginas anteriores o posteriores según el interés, es más fácil su manejo.
  • La verdad es que uno de los lugares que menos frecuento a la hora de trabajar es la Biblioteca, quizá porque desde siempre donde mejor me he concentrado ha sido en la tranquilidad de mi hogar. Ello no significa que prescinda de ella. Para mí, la Biblioteca es un lugar de consulta, donde muchas veces te cuesta encontrar el libro que tanto necesitas pero que como compensación te descubre otros tantos que ni sabías que existían, por lo que también me supone el sitio ideal para perderte entre sus estanterías y hallar grandes obras literarias.
  • Por mi parte, acudo a la Biblioteca prácticamente todos los días desde el comienzo del curso. En ella realizo el trabajo diario que exige la carrera, y además me permite consultar la bibliografía de manera rápida, gracias a todos los materiales de Filología clásica con los que cuenta. Suelo trabajar con los libros en sala, pero también saco bastantes a lo largo del curso para leer con más detalle en casa: especialmente en vacaciones, que siempre alargan los plazos de préstamos. En época de exámenes recurro a otras bibliotecas de la universidad que abren más horas, pero mi primera opción siempre es la de Filología. Y tampoco es raro ver a otros alumnos de diversas facultades estudiando en ella, que vienen atraídos no por sus materiales sino por su localización y, curiosamente, por contar con enchufes en casi todas las plazas, cosa que se echa de menos en casi todas las bibliotecas de la Universidad.
  • Acudo normalmente a la Biblioteca de Filología para consultar y adquirir en préstamo aquellos libros que a priori, no encontraría en otra biblioteca, ya que ayudan al estudio de las materias de todas las Filologías. Aquí puedo encontrar bibliografía selecta de autores en Griego y en Latín. ¿Qué haría el mundo sin las bibliotecas? Es posible que la imaginación se forje en estos lugares, es probable que el silencio que se respira haga brotar el conocimiento. Ver tantas estanterías, hace imaginarse un pasado de generaciones. El aire antañón invita a adentrarse en un mundo misterioso y a plantearse preguntas que explicarían el momento actual.
  • Visito la Biblioteca con bastante frecuencia, tanto para consultar como para estudiar y servirme de material como por ejemplo los numerosos diccionarios que encontramos para utilizarlos a la hora de trabajar. También voy a menudo a la Biblioteca para sacar libros de lectura para las clases. Una de las cosas que me parece muy interesante es que el Servicio de bibliotecas da la oportunidad de renovar esos libros por internet. Otra de las cosas a destacar es que hay muchos profesores que también van a trabajar o a investigar a la biblioteca y siempre están disponibles para consultarles si están ahí.
  • Aunque no estoy acostumbrado a ir a las bibliotecas a estudiar, sí acudo con frecuencia a la Biblioteca de la Facultad de Filología, aproximadamente unas tres veces por semana a trabajar. Considero que es un lugar cómodo y tranquilo que me permite concentrarme y llevar el estudio de forma más amena, tanto por el ambiente como por la posibilidad de consultar una amplia gama de información que siempre está a mi disposición. La gestión es buena y no deja nada que desear. Todos los que quiera acudir a un lugar de estudio adecuado, la recomiendo.
  • Visito la biblioteca de la Facultad con bastante frecuencia, todas las tardes, con la intención principal de usarla como lugar de estudio debido a la gran variedad de diccionarios que allí se encuentran. Otra cosa positiva es su ubicación en el centro, que permite hacer unos descansos con unas vistas envidiables del casco histórico de la ciudad, y eso sin mencionar las Caballerizas y sus pinchos de tortilla rellena.

Magdalena Alomar, Germán Álvarez García, Sara Bonilla Rodríguez, Claudia Fernández Ferreras, Pablo Gisbert Beneito. Martín Jiménez Cueto, Aiora Lechuga Blanco, Marcos Medrano Duque, Lucía Mohamed Walias, Paloma Marcos Sánchez, Jorge Noreña Almeida, Paula Pérez da Conceição, Carmen Pérez González, Irene Ruiz Aires, Víctor Sánchez Augusto, Beatriz Sánchez García, Amanda Sastre González, Aitana Vázquez Martín, Elena Villarroel Rodríguez.

 

 

Ad astra: de Telémaco a Brad Pitt pasando por Séneca

Isabel Pérez Alonso nos sugiere aprovechar el estreno de la película dirigida por James Gray y protagonizada por Brad Pitt para comentar esta expresión latina, de la que en otra ocasión hemos hecho mención, aquella vez como parte de un lema: semper simul, ad astra.

Ad astra significa “hacia las estrellas” y lógicamente aparece en el Tratado de astronomía de Manilio (1, 346; 3, 545 y 5, 338) y en muchos otros autores, en su sentido literal. Pero también fue utilizada para designar el punto más alto en el que se alcanza la gloria.  Virgilio la emplea en Bucólicas 5, 51-2 para hablar de la apoteosis de Dafnis:

nos tamen haec quocumque modo tibi nostra uicissim
dicemus, Daphninque tuum tollemus ad astra;
Daphnin ad astra feremus: amauit nos quoque Daphnis.

“Fíjate tú que ahora yo -ni sé cómo- diré el cantar mío
y miraré que tu Dafnis alcance con él las estrellas.
Dafnis conmigo irá al cielo: me quiso también a mí Dafnis”. (Trad. J. M. Rodrtíguez Tobal)

Y el poeta la vuelve a utilizar en la Eneida, además de en 9, 76, en 9, 641, donde con estas palabras Apolo se dirige a Yulo cuando en batalla mata a Rémulo:

macte noua uirtute, puer, sic itur ad astra,

“Bravo, y que crezca tu valor naciente!
¡ésa, oh niño, es la senda hacia los astros!” (Tr. A. Espinosa Pólit)

Está claro su empleo como sinónimo de gloria.

La expresión en sus dos sentidos tuvo mucho éxito en otros poetas épicos. La usó Lucano en la Farsalia (8, 730) y, nada menos que nueve veces, Silio Itálico en Punica (2 599; 3, 164 y 594; 4, 744; 6, 252; 7, 94; 10, 548; 15, 100; 17, 592). Aparece en los textos de otros autores (Horacio, Sermones 2, 7, 29; Ovidio, Fastos 3, 374 y 4, 328; Estacio, Silvae 1, 6, 81; Priapea 12, 6; Marcial, 11, 69, 6), pero es quizá Séneca el Filósofo, que la empleó en varias ocasiones (Hercules Furens 276; Octavia 319; Epistulae Morales ad Lucilium 48, 11), el que la proyectó hacia la posteridad en su tragedia Hercules Furens 437, donde la esposa de Hércules, Mégara, dice:

Non est ad astra mollis e terris uia

“No es cómodo el camino desde la tierra a los astros” (Tr. Leonor Pérez Gómez)

y en Epistulae Morales ad Lucilium 73, 15:

Credamus itaque Sextio monstranti pulcherrimum iter et clamanti ‘hac itur ad astra’, hac secundum frugalitatem, hac secundum temperantiam, hac secundum fortitudinem.

“Confiemos, pues, en Sextio,  que nos muestra el camino más hermoso y que declara a voces: “esa es la senda hacia los astros”, esa, siguiendo la sobriedad; esa, siguiendo la templanza; esa, siguiendo la fortaleza”

Son estos pasajes de Séneca, en los que el filósofo añade un nuevo significado a astra, relacionándola con la virtud, los que han inspirado el dicho per aspera ad astra, “por camino áspero hacia las estrellas”, empleado como lema por el Ejército del Aire en España, además del del Estado de Kansas y de fuerzas aéreas de otros países; incluso del Unionistas de Salamanca Club de Fútbol.

Después de haber visto la película, podemos confirmar que el título no se queda simplemente en la utilización de un latinajo que ha triunfado como lema para tantas instituciones, no solo en su sentido más literal, que es el que anima a las fuerzas aéreas y a los astronautas a adoptarlo, sino en sus sentidos figurados y no siempre fácilmente separables, la gloria y la virtud. En efecto, el protagonista y su padre,  en distintos momentos, han emprendido ese viaje literal y figurado ad astra. No es difícil ver en el viaje del hijo que busca a su padre una historia tan antigua como la que Homero nos cuenta de Telémaco, que emprende el camino para conocer noticias de Ulises; y, en consecuencia, la película, centrada en ese episodio, implica también una nueva versión de la Odisea. Por otra parte, podríamos preguntarnos hasta qué punto el protagonista y su padre responden al modelo trazado por Séneca.

Hacia las estrellas, sí, pero, ¿qué hay al final del trayecto?

Susana González

 

Dobles: ¿el Galo moribundo y Tom Selleck?

En una página web para los amantes de las clásicas, In medias res, una colaboradora, Dani Bostick, comenta bajo el título Ancient Doppelgängers, que cuando contempló la estatua del Galo moribundo su cara le resultó muy familiar y observa que la escultura probablemente buscaba representar los rasgos de un no-romano, pero en EEUU ahora su aspecto no es un símbolo de alteridad, como es posible que fuera en su momento; aporta varios ejemplos para demostrar esta afirmación. Me permito observar que, en cambio, para nosostros no representa un físico muy frecuente en la península ibérica.

Galo moribundo.jpeg

Pero además de esta reflexión, descubrió que no era la única a la que se le había ocurrido buscar estos extraordinarios parecidos. En el hashtag #AncientLookAlikes de Twitter podéis encontrar otros ejemplos como este: ¿Nerón y Ringo Starr?.

Nerón

O ¿Elvis y esta imagen de una tumba romana?

¿Podéis sugerir otros?

Susana González Marín

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