Visitas arqueológicas para el verano

Manuela y Mª Ángeles Martín Sánchez nos envían dos sugerencias para el verano.

La primera está al alcance de todos y es hacer una ruta por los puentes romanos de la provincia de Salamanca. La Gaceta de Salamanca sugiere aquí algunas visitas.

Los que estén a punto de visitar Roma podrán aprovechar que se han abierto al público por primera vez nuevos tramos de los subterráneos de las termas de Caracalla y es posible contemplar uno de los cincuenta gigantescos hormos que calentaban el agua. Lee aquí la noticia de ABC.

Los restos romanos de aquí al lado

Durante estas vacaciones de Semana Santa se ha publicado en los periódicos locales (Tribuna de Salamanca y La Gaceta) la noticia del descubrimiento de unos restos arqueológicos de época romana (un par de calles) aquí al lado, en el solar donde antes estaba el bar Sebas, esquina de la calle San Pablo con la calle San Buenaventura.

restos romanos bar sebas san pablo_detail

Aunque no sean de gran relevancia y casi seguro que lo único que van a traer son quebraderos de cabeza para los constructores, que están obligados a conservarlas (adiós a los tres sótanos previstos; estarán tirándose de los pelos, pero la verdad es que no es un gremio que nos dé mucha pena), este descubrimiento es una hermosa metáfora sobre cuáles son nuestros cimientos y dónde se apoyan nuestras construcciones modernas, aun a su pesar.

Susana González Marín

Complejo termal en Fresno Alhándiga

Varios de nuestros seguidores nos hacen llegar esta noticia publicada en La Gaceta de Salamanca: dentro de un proyecto (ATAEMHIS) de la Universidad de Salamanca (financiado por la Junta de Castilla y León) se han descubierto restos de un complejo termal cerca de Fresno Alhándiga. A pesar de los daños que el trabajo agrícola ha causado, se han localizado un hipocausto, correspondiente al sistema de calefacción de las antiguas termas romanas, un pavimento de mosaicos con varios restos en los que se pueden apreciar diversas formas y figuras y dos pavimentos de opus tesselatum. Se ha delimitado el frigidarium, una sala pavimentada en la que se encontró un pequeño pozo circular. Una de las estancias estaba pavimentada con un mosaico (quizá el tepidarium) con representaciones de peces y delfines, de unos 17 metros cuadrados, aunque no se conserva en su totalidad.

Si queréis conocer con más detalle estos descubrimientos os remitimos a la publicación “Los Villares (Fresno Alhándiga, Salamanca): un complejo termal junto a la Vía de la Plata” de Verónica Pérez de Dios y Mª de los Reyes de Soto García, de donde hemos extraido las imágenes.

mosaico.jpg

maa.2017.68.jpg
Reconstrucción y detalles del mosaico

El togado romano de la calle Libreros

El jueves pasado, tal y como os anunciamos en nuestro blog, se presentó en el Museo de Salamanca una pieza escultórica del s. I d. C., un togado romano, de la que prácticamente solo queda el tronco (Podéis leer la noticia completa aquí). La estatua,  rota en dos fragmentos, fue hallada en 2015 en una excavación en la calle Libreros 58, zona que parece constituir el núcleo de la antigua ciudad romana. Parece que pudo llegar a medir 2 metros y a pesar media tonelada, eso sin contar con el pedestal. El hombre representado sería sin duda un personaje público de relevancia.

La estatua fue reutilizada como material de construcción; en el lugar del descubrimiento no hay restos asociados. Cabe suponer que, dadas sus dimensiones, su emplazamiento original no fuera demasiado lejano, lo que confirmaría la hipótesis de que el foro de la ciudad se encontraba en esta zona del recinto.

Para más información remitimos al artículo “Estatua de togado romano hallada en Salamanca” de Manuel Carlos Jiménez González y Ana Rupidera Giraldo (Stud. hist., H.ª antig., 34, 2016, pp. 139-165)

Susana González Marín

LOS ANFITEATROS: ROMANOS Y ANATÓMICOS. El uso del latín como lengua de prestigio en el Anfiteatro de Fonseca (Salamanca)

Es raro el día en que no pase por la calle Ramón y Cajal y vea el Campo de San Francisco y el tercer anfiteatro anatómico de la Universidad en la calle Fonseca. Algunos llaman a esta calle “la calle de los borrachos” porque a altas horas de la noche se puede ver a estudiantes salir o regresar de fiesta bajo los efectos de una noche de parranda.

Este anfiteatro anatómico de la Universidad de Salamanca resalta sobre su entorno: su planta circular, su estructura cilíndrica, sus ventanas tapiadas de medio punto en la parte superior y rectangulares en la parte inferior, el vano de su entrada con un arco de medio punto, dos columnas corintias en cuya parte superior se puede ver el símbolo de la Facultad de Farmacia (la serpiente y el caliz), un friso con una leyenda en latín, un frontón triangular y muchos elementos más que hacen de ello una obra arquitectónica muy interesante.  Esta edificio, ideada por el arquitecto Santiago Madrigal en los años 30 del siglo pasado para la aplicación práctica de la medicina, no pasa desapercibido. Recordémos que la Hospedería de Fonseca era la antigua Facultad de Medicina, así que se ideó como un anexo a la Facultad.

En este artículo nos vamos a ocupar del friso con la leyenda en latín, prueba de que éste se utiliza como lengua de prestigio en edificios públicos y sigue vigente. Creo que una de las funciones del filólogo clásico es ayudar a descifrar y explicar estas incripciones que configuran la Salamanca monumental y que muchas veces, por desgracia, pasan desapercibidas para el ciudadano de a pie. Las piedran hablan, o “saxa loquuntur”, y nos cuentan mucho de la historia de nuestra ciudad: solo hay que saber escucharlas.

La leyenda reza “AD CAEDES HOMINUM PRISCA AMPHITEATRA /PATEBANT NOSTRA UT LONGUM VIVERE DISCANT”, que se podría traducir por “Los antiguos anfiteatros estaban abiertos para la matanza de los hombres y los nuestros para que aprendan a vivir una larga vida”.

Este dístico estaba en el segundo anfiteatro anatómico de Salamanca y el catedrático de anatomía Prieto Carrasco pidió que se pintara en este anfiteatro para recordar la historia de Salamanca. En sus propias palabras  “para que no se olvide del todo, ni el dístico, que por sí merece honores de publicidad perpetua, ni la razón ni época del noble y limpio origen de la obra dieciochesca para que fue destinado, ni su final vergonzoso para la Universidad, ya que rescatarlo parece difícil, se debe, al menos y así se hizo, reproducirlo en un nuevo afiteatro que se había construido en 1926 junto a la Hospedería del Colegio Fonseca”.

La leyenda en cuestión establece una dicotomía entre los anfiteatros de la Antigua Roma donde los gladiatores se batían a muerte y por tanto relacionados con la matanza (caedes) y los anfiteatros de la medicina destinados precisamente a fomentar la vida de las personas y aumentar el conocimiento científico. Así, vemos una distinción entre anfiteatro Romano / anatómico y entre vida/muerte en estos dos versos

En conclusión,  creo que después de este breve artículo es difícil que alguno se pregunte qué función podemos tener los latinistas en la sociedad en su conjunto o en la sociedad salmantina en particular, ya que con nuestro buen quehacer filológico podemos ayudar a entender mejor el patrimonio monumental, que no solo es de todos, sino que forma parte de nuestra propia identidad.

Para aprender más:  VÁZQUEZ, R. (Ed). …ut longum vivere discant. Liber amicorum profesor Pedro Amat.  Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca, 2013. Nota: lo podéis encontrar en la Biblioteca de Libreros (Sta. María de los Ángeles) o en la Biblioteca de la Facultad de Medicina.

Juan Francisco Rodríguez Quintana

SALMANTINAS ILUSTRES: LA LATINA

De La Latina, reciben su nombre, por ejemplo, un colegio, un instituto, una calle en el centro de Salamanca y uno de los barrios más conocido de Madrid.

latina 2Si preguntáramos a los habitantes de estas dos ciudades el nombre de la mujer de la que hablamos, me atrevo a aventurar que la mayoría no sabría responder. Y es que a Beatriz Galindo, también conocida como “la Latina”, una de las grandes humanistas de esta tierra, la historia de España la ha dejado de lado por mucho que las instituciones se “esfuercen” por traerla a la memoria con estatuas y placas.

Beatriz Galindo nació en Salamanca en 1465, probablemente en lo que ahora es el nº11 de la calle la Latina, donde pasó su infancia y juventud junto a sus muchos hermanos. Sus padres, hidalgos venidos a menos, eran conscientes de que casar a todas sus hijas sería costoso a más de un nivel (sobre todo económicamente), por lo que decidieron que Beatriz, que se mostraba interesada en los libros, estudiaría gramática y después ingresaría en un convento.Así pues empezó sus estudios de gramática dependientes de la Universidad de Salamanca, donde se relacionó con Fernando de Rojas y Antonio de Nebrija entre otros (esperemos que a nuestros hipotéticos “encuestados” estos nombres sí les suenen). A los 16 años era considerada una experta en textos y autores clásicos, tanto en latín (lengua en la que siempre destacó) como en griego. Tal era su fama que a los 21 años, cuando Beatriz iba a ordenarse monja, la Reina Isabel I de Castilla la llamó para que fuera profesora tanto de sus hijas como de ella misma al considerar (rarezas de la época) que la formación humanística, y ebeatriz1specialmente el latín, eran imprescindibles para un buen monarca.

Beatriz se trasladó a Madrid donde residió durante 19 años y se hizo gran amiga de la reina Isabel. Aunque varias veces estuvo tentada de marcharse, no lo hizo hasta la muerte de la reina en 1504. Pero siguió viviendo en la capital, en el barrio que ahora lleva su nombre, pendiente de todo lo que sucediera en palacio, hasta su muerte en 1534.

De si se casó, si siempre se sintió más cercana a Dios que a los hombres, si tuvo hijos o si era guapa no hablaremos aquí. Tampoco de si verdaderamente fue la primera profesora que hubo en España, si impartió clases de latín en la Universidad o si su autor favorito era Aristóteles. Pero sí recalcaremos que fue una gran latinista, que supo hacerse un hueco en un mundo masculino, que su nombre era sinónimo de cultura y erudición y que sólo por eso merece que los salmantinos y “cuantos de la apacibilidad de la vivienda salmantina gustan” sepan por qué una de las vías más céntricas de la ciudad es llamada “La Latina”.

Isabel Varillas Sánchez

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: