Más sobre Dylan y sobre (una especie de augurio de) su premio

En esta polémica sobre el Nobel que el otro día mencionaba nuestro alumno Gabriel Martí en este blog (pincha aquí para ver la entrada) yo soy de los que humildemente opinan que ha sido una buena elección. ¿Por qué no?

Aproximadamente una semana antes de la concesión hablaba yo en el despacho de mis amigos Mª José Cantó Llorca y Carlos Fernández Corte mientras recogían sus enseres con motivo de la jubilación. Nuestra conversación recayó en la reciente autobiografía de Bruce Springsteen (que teníamos en nuestras manos) y, leyendo algunos fragmentos, nuestro jubilado profesor de Literatura Latina dijo algo que resultó ser un augurio: “Esta prosa me recuerda a Philip Roth en la forma y en el contenido. En realidad estos cantantes, tan buenos letristas, son como los auténticos líricos antiguos. ¿No os parece que una letra como la de “Knockin’ on Heaven’s Door” de Dylan es un poema extraordinario y, como ese, tantos otros?”.

La secretaria de la Academia sueca, como hizo Carlos unos días antes con los líricos, ha recordado a Homero y a Safo. A mí personalmente la lectura me recuerda más a Arquíloco (incluidos sus dísticos del escudo), a Anacreonte o a Propercio, por nombrar griegos y latinos. No quiero decir que Dylan los haya leído (tampoco que no). Solo quiero recordar que unos y otro parecen tener una inspiración común fuertemente humana que ha marcado la lírica de Occidente desde hace muchos siglos y, a mi juicio, Dylan es un excelente representante.

Es difícil elegir una letra de Dylan, pero en honor a él y a los profesores jubilados me limitaré a recordaros ese poema al que se refería Carlos sin saber que a la postre su comentario resultaría una especie de vaticinio del premio:

Mama, take this badge off of me
I can’t use it anymore
It’s gettin’ dark, too dark for me to see
I feel like I’m knockin’ on heaven’s door
Knock, knock, knockin’ on heaven’s door (quater)

Mama, put my guns in the ground
I can’t shoot them anymore
That long black cloud is comin’ down
I feel like I’m knockin’ on heaven’s door
Knock, knock, knockin’ on heaven’s door (quater)

[Mujer, quítame esta insignia
Ya no me sirve de nada
Hay demasiada oscuridad para mis ojos
Creo que estoy llamando a las puertas del cielo
Llamando, llamando a las puertas del cielo (quater)

Mujer, entierra mis pistolas
Ya no puedo disparar más
Sobre mí desciende la gran nube negra
Creo que estoy llamando a las puertas del cielo
Llamando, llamando a las puertas del cielo (quater)]

(Puedes escucharla aquí)

Dylan la grabó en 1973 para la banda sonora de la película de Sam Peckinpah “Pat Garret & Billy the Kid”. La versión que aparece en la película acompaña la escena en la que el viejo sheriff muere en brazos de su esposa. Dylan añadió otras letras en otros conciertos en directo. Os añado solo una (ha habido más):

Mama, wipe the blood from my face
I’m sick and tired of the war
Got a lonely hard feeling and it’s hard to trace
I feel like I’m knockin’ on heaven’s door

[Mamá, quítame la sangre de la cara
Estoy harto de la guerra
Me siento mal y no sé por qué
Siento que estoy llamando a las puertas del cielo]

Las traducciones corresponden a la versión española de Bob Dylan Lyrics 1962-2001 (New York / London / Toronto / Sidney: Simon & Schuster, 2004), que se publicó en Barcelona (Global Rythm Press, 2011) en edición bilingüe con traducción de Miquel Izquierdo y José Moreno (de ellos es la traducción del texto de la canción original), y con excelentes notas de Alessandro Carrera (a él pertenece la traducción de la estrofa añadida) en las que podréis encontrar abundante información sobre sus letras y canciones. Estoy seguro de que a algunos de vosotros las más de 1200 páginas de esta edición os darán más de una muestra de por qué no me parece mal el fallo.

Agustín Ramos Guerreira

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Hércules: de héroe a drag queen. Una breve historia de la deconstrucción de la masculinidad

“¡Bendición! ¡Hércules campeón! Parte favorita en las encuestas de opinión…”

…y otra vez, Disney da en el clavo. Desde la antigüedad, Hércules ha sido uno de los personajes más tratados tanto en la cultura clásica como en la moderna (solo en los años 50 y 60, en Italia se produjeron diecinueve películas sobre el héroe). Pero no siempre ha sido representado como el paradigma de la virilidad: en otras épocas era un bruto e incluso un travesti.

Claro, en la mitología sí era la personificación de la fuerza. Todos sabemos que de bebé estranguló a unas serpientes y que más tarde le fueron asignadas doce labores que suponían matar, capturar y robar (y en una ocasión limpiar unos establos). Pero esta virilidad violenta también siempre ha sido algo ambivalente, algo que tiene consecuencias trágicas: lo que Disney no incluyó en su película fue el episodio en que Hércules, enfurecido por Juno, mata a su esposa Mégara y a sus niños, como nos cuenta Eurípides en su tragedia Herakles.

 pollaivolo

Hércules y la Hidra, Antonio de Pollaivolo (ca 1475)

Con el tiempo, esta ambivalencia la encontramos por escrito cada vez más. En la Argonautica de Apolonio, el autor lo presenta como un bruto que usa su fuerza impulsivamente; nos cuenta, por ejemplo, cómo mató despiadadamente (νηλειῶς) a Teiodamas por oponerse a él por un buey. Su fuerza ya está pasada de moda; a los escritores ya no les interesan los héroes arcaicos con su fuerza estereotípica, sino que buscan a héroes nuevos y más complejos.

Pero la deconstrucción de la masculinidad de Hércules par excellence viene con el aumento de la popularidad de la historia de nuestro héroe y la reina Ónfala. Según el mito, Hércules tuvo que ser su esclavo durante un año como castigo por haber matado a Ífito. Por consiguiente, el héroe más viril de la historia tuvo que hacer tareas femeninas, como el hilado (Propercio 3.11.20).

Y no solo esto, sino también llevó ropa de mujeres.

En los Fasti, Ovidio nos cuenta cómo Fauno intentó liarse con Ónfala, pero como ella y Hércules habían intercambiado la ropa, y estaban en una cueva oscura… Toqueteó a la persona equivocada. Y en Propercio, Hércules intenta convencer a las mujeres del culto de la Bona Dea para dejarle entrar y darle un poco de agua diciendo que él también una vez fue una mujer que hilaba y llevaba sujetador (Propercio 4.9.47-50).

Hoy en día, Hércules sigue siendo en parte el paradigma de la masculinidad, y ha sido representado por los hombres más ‘masculinos’ que tenemos (véase Arnold Schwarzenegger, en la película Hercules in New York).schwar

 Sin embargo, en nuestra época, y de acuerdo con una noción más matizada de la masculinidad, no siempre nos lo tomamos tan en serio. Por ejemplo, su fuerza se representa en sátiras como esta, que muestra al presidente Theodore Roosevelt luchando con la Standard Oil Company:

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Asimismo, en la película de Disney (1997), al principio la fuerza de Hércules es el motivo por el cual los demás se ríen de él. Más tarde, aunque consiga mucha fama con sus talentos, sus hazañas heroicas no bastan para que vuelva al cielo a estar con sus padres. Como dice Zeus, “Pues a un héroe verdadero no se le mide por la magnitud de su fuerza, sino por la fuerza de su corazón.” ¡Ayyy, Disney.!disney

Maria Czepiel