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Leda en Pompeya o Quevedo y el cisne

Quevedo, en el romance “Anilla, dame atención”, vilipendia a Júpiter del que dice que “habló por boca de ganso” y. como un tramoyista, se transforma en dios pajarraco:

“habló por boca de ganso
a Leda, y con la tramoya
de plumas blancas y pico,
 dios avechucho, engañola”

Javier San José

Los versos quevedianos sirven de magnífico pie de foto a la noticia publicada el día 21 de noviembre en El País sobre el descubrimiento en Pompeya de un fresco que reproduce la imagen de Leda y el cisne. En National Geographic puedes ver fotografías de calidad que revelan su extraordinario estado.

Más descubrimientos en Pompeya

Hace poco dábamos cuenta del descubrimiento de una inscripción que modificaba la fecha de la erupción del Vesubio que destrutó Pompeya. Pues bien, en esa misma casa, antes llamada “del Jardín” y ahora, por razones obvias, “de la Inscripción”, han descubierto huesos pertenecientes a dos mujeres y tres chicos que intentaron refugiarse en ella ysellar la entrada con un mueble, pero murieron aplastados por el derrumbe del techo o abrasados por la nube piroclástica o por ambas cosas a la vez. National Geographic historia cuenta la noticia y publica fotos del hallazgo.

La erupción del Vesubio y los textos clásicos

Hace algún tiempo había surgido la sospecha de que la erupción del Vesubio que destruyó Pompeya en el año 79 de nuestra era no había tenido lugar en la fecha que Plinio el Joven indicó a su amigo Tácito, el 24 de agosto (epist. 6, 16). Los motivos tenían que ver con el hallazgo de frutos otoñales carbonizados y de braseros en las casas. Ahora un equipo arqueológico ha encontrado un insignificante inscripción realizada con un carbón en una casa en obras y fechada dieciséis días antes de las calendas de noviembre, es decir, el 17 de octubre; así pues, la fecha de la erupción tuvo que ser necesariamente posterior (Lee la noticia en El País)

pompeya

El error no debe atribuirse a Plinio el Joven, que fue testigo directo de la catástrofe desde Miseno, al otro lado de la bahía, y que, de hecho, describió para Tácito (y para nosotros) cómo él mismo vivió el desastre (epist. 6, 20). Hay que decir que él tenía diecisiete años y quizá por eso adoptó una actitud un tanto provocadora: en un principio, cuando los movimentos de tierra le obligaron a salir de la casa con su madre, se llevó un libro de Tito Livio para seguir estudiando. No sabemos qué pasaría con el volumen cuando la situación empeoró y en medio de una riada humana su madre y él tuvieron que salir corriendo.

Así pues, lo más probable es que el error se deba a algún copista que no pudo o no supo leer correctamente la fecha en el texto que le servía de modelo. Hay que tener en cuenta que los textos de los autores clásicos han realizado un camino largo y lleno de dificultades hasta llegar a nuestras manos: en algunos casos sus historias cumplirían con creces los requisitos exigidos a un relato de aventuras y causa admiración el mero hecho de que hayan superado semejantes pruebas y los podamos leer; en otros, simplemente un descuido, una vela encendida, un borrón, una distracción, rompen el frágil hilo que nos une a ellos. A cambio, un texto tan insignificante como una pintada en la pared sobrevive veinte siglos.

Susana González Marín

De nuevo la técnica al servicio de la arqueología

Con algo de retraso recuperamos el reportaje de Jesús Ruiz Mantilla publicado en El País del día 9 de febrero “Los 159 bombazos que destruyeron Pompeya por segunda vez”.

En realidad la noticia se refiere a dos proyectos en los que participa la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando relacionados con la arqueología clásica.

El primero es la reconstrucción digital de la Casa de Diana Arcaizante realizada por la RABASF en colaboración con la Universidad Complutense de Madrid y el Museo Arqueológico de Nápoles: “Han desarrollado un libro digital para el que se han utilizado herramientas que van desde drones a presentaciones en 3-D, estratigrafías, georradares y varias bases de datos combinadas. El trabajo, dirigido por  José María Luzón y Carmen Alonso, recoge no sólo los progresos en Pompeya sino también los retrocesos. Como el daño que sufrieron las ruinas por los bombardeos aliados de la Operación Avalanche, previos al desembarco en Salerno en 1943, durante la Segunda Guerra Mundial.” Puedes disfrutar del resultado pinchando aquí

El proyecto sobre Numancia ha sido  encargo de Acción Cultural Española (AC/E): “Han reconstruido el aspecto de las casas mediante cámaras aéreas y fotogrametría. “Con auténtico rigor científico y una precisión milimétrica”, añade Carmen Alonso. “Tanto que mediante los vuelos del dron se ha podido establecer una nueva planimetría de la ciudad en que las curvas de desnivel apenas quedan separadas 15 centímetros una de otra.” Puedes ver aquí un video de la creación de este libro digital.

La química al servicio de Pompeya

Mª Ángeles Martín Sánchez nos envía esta noticia que se publicó en la edición del País Vasco de ABC el día 10 de abril:

El equipo vasco de investigadores que vela por Pompeya

Un grupo de investigadores del Departamento de Química analítica (pertenecientes al equipo IBeA de la Universidad del País Vasco) ha desarrollado un biocida natural elaborado con aceites extraidos de las plantas del  propio yacimiento con el que esperan minimizar el deterioro de las ruinas pompeyanas. También intenta devolver el color original a los frescos, cuyos pigmentos sufrieron una «deshidratación» provocada por el impacto de restos volcánicos del Vesubio.