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Quevedo, en el romance “Anilla, dame atención”, vilipendia a Júpiter del que dice que “habló por boca de ganso” y. como un tramoyista, se transforma en dios pajarraco:

“habló por boca de ganso
a Leda, y con la tramoya
de plumas blancas y pico,
 dios avechucho, engañola”

Javier San José

Los versos quevedianos sirven de magnífico pie de foto a la noticia publicada el día 21 de noviembre en El País sobre el descubrimiento en Pompeya de un fresco que reproduce la imagen de Leda y el cisne. En National Geographic puedes ver fotografías de calidad que revelan su extraordinario estado.

El Museo del Prado organiza comentarios en latín a obras mitológicas

Mª Ángeles Martín nos informa de que el Museo del Prado ha organizado un itinerario educativo con comentarios en latín para conocer varias obras mitológicas: Venus y Adonis de Tiziano; El juicio de Paris de Rubens, Las tres Gracias de Rubens, etc. Algunas sesiones ya han tenido lugar pero los videos están colgados en la página web del Museo. Los comentarios están a cargo de Guillermo Palao, Jorge Tárrega Garrido y Esteban Bérchez Castaño, del Collegium Latinitatis.

Esta iniciativa propone aunar la cultura artística y la lengua fundacional de la cultura europea, que sirvió de vehículo de comunicación durante siglos.

Las Hilanderas: Ovidio en Velázquez

Actualmente se expone Metapintura en el Prado, una muestra que nos invita a observar y a pensar acerca de lo que los cuadros tienen que decir de sí mismos o a ver “el cuadro dentro del cuadro”. Puede consultarse la información detallada pinchando aquí.

La exposición rinde tributo  al IV centenario de la muerte de Cervantes, transponiendo la metaficción de la novela  cervantina a la metapintura de Velázquez. Si la obra de Cervantes es una novela sobre la novela, la de Velázquez es una pintura sobre la pintura. Una de las obras de esta muestra es Las Hilanderas o la fábula de Aracne de Velázquez. Ambos títulos para la misma obra llevan implícita una interpretación más costumbrista o más mitologizante del cuadro.

Metapintura propone ver el cuadro dentro del cuadro (i.e.: Tiziano presente en el tapiz del fondo o incluso la alusión implícita a Rubens, que copió obras de Tiziano en su viaje a Madrid). En este enlace hay una completa interpretación del cuadro realizada por Javier Portús Pérez, comisario de la exposición.

Además del enfoque de “metapintura”, también se puede acudir a textos clásicos para intentar identificar mejor las fuentes que han inspirado las imágenes. En este sentido, me ha parecido inspirador el seminario sobre La pervivencia sobre las letras clásicas en el arte que tuvo lugar en el Aula Minor de la Universidad de Salamanca el 18 de noviembre, que ponía de relieve cómo los cuadros pueden ayudar a ilustrar mejor los textos y cómo estos últimos pueden ayudar a  una mayor comprensión de las obras pictóricas: en definitiva, es necesaria una colaboración entre filólogos e historiadores del arte.

La Fábula de Aracne  se relaciona con un texto literario clásico: las Metamorfosis de Ovidio. Durante mucho tiempo la obra se concibió en clave costumbrista, pero la escena del fondo es claramente ovidiana, ya que evoca la competición en el arte de tejer entre Minerva y Aracne ( Met. 6.53-128). El cuadro se ha de interpretar en dos escenas de una única narrativa, donde la escena del fondo es la continuación de la delantera.

Paul Barolsky sugiere la posibilidad de que en la escena delantera-que se ha venido interpretando con carácter costumbrista-puede haber una alusión ovidiana: la tejedora anciana podría ser la Minerva que aparece disfrazada de anus, “vieja”, para engañar a la Meónide:

 Pallas anum simulat falsosque in tempora canos

addit et infirmos baculo quoque sustinet artus (Met. 6.26-27)

“Palas finge ser una vieja y añade a sus sienes falsas canas y unos débiles miembros que afianza con un bastón” ( Trad. Fernández Corte , J. C. y Cantó Llorcá, J.)

En esta última interpretación Minerva aparecería dos veces en el cuadro: en la escena delantera metamorfoseada en vieja y en la del fondo con su casco y en todo su esplendor divino. Además, la anciana de la izquierda muestra una pierna joven y bella, casi divina, que contrasta claramente con el resto de su cuerpo, lo que puede apuntar a que realmente se trata de Minerva. El dinamismo del cuadro, cuyo máximo exponente es la rueca y los dedos de la hilandera que devana tan rápido que casi no se pueden ver, se podría relacionar con el dinamismo y las transformaciones presentes en los mitos de las Metamorfosis.Sin embargo, el cuadro habla del propio Velázquez de forma implícita. Ya en Las Meninas, el maestro se había autorretratado, pero en las Hilanderas Velázquez no desaparece del cuadro, ya que es fácil transponer la competición de Aracne con Palas con la competición que Velázquez  mantiene con Tiziano y Rubens.  Ya en el siglo XVII los pintores tienen una gran conciencia de artistas y el concepto de autoría es clave.Si Velázquez aparece en sus Meninas es porque quiere dejar constancia de sí mismo y no ser objeto del olvido. Este proceso se podría tal vez comparar con el proceso que tiene lugar en la literatura augustea latina donde cada vez el “yo lírico” es más importante, a diferencia de la poesía tradicional de Ennio.

Una posible interpretación de la obra es que el certamen del fondo del cuadro podría ser la competición que mantiene Velázquez con sus antepasados y sus coétaneos y podríamos verle reflejado en Aracne y ver en la competición de tejer una metáfora de la competición pictórica. Pero tal vez simplemente esté haciendo alarde de un conocimiento clásico y ello no apunta a nada más. En cualquier caso, me parece muy interesante pensar en Velázquez autorrepresentándose en la figura de una mujer mitológica. Y si la actividad del tejer es una metáfora del “pintar”, esto se podría tratar de una proclama artística en un acto casi de hybris.Velázquez sabe que es capaz de tejer, “pintar”, como ningún mortal sobre la faz de la tierra. El cuadro habla por sí solo.

Para saber más: Barolsky P. (2004) ‘Ovid´s Metamorphoses and the History of Baroque Art’ in Miller F. J and Newlands E. Carole, A handbook to the reception of Ovid. Malden: Wiley Blackwell, 202-216.  

El Museo del Prado en un escenario apocalíptico

No estamos muy lejos de vivir en una época que podría parecer sacada de una película de ciencia ficción: tras una catástrofe (seguramente provocada por el hombre, atentos al cambio climático), el género humano ha logrado sobrevivir en la Tierra: la gente va y viene, controlada hasta en sus más mínimos movimientos e íntimos pensamientos por una perversa y misteriosa organización. En medio de un panorama desolador, en el que reina la desigualdad y resurge el esclavismo bajo nuevas apariencias -no entro en detalles, cada uno puede imaginarlo a su manera-, subsiste el Museo del Prado, que los gobernantes fingen mantener para guardar las apariencias, porque en realidad el Estado ha perdido prácticamente la titularidad del Museo al ir privatizando progresivamente sus servicios. En realidad a sus salas acude poca gente, casi todos muy mayores. La inmensa mayoría de ciudadanos de esa sociedad post-apocalíptica nunca han entrado allí, aunque saben que existe y hablan de esta institución con naturalidad. Si por algún motivo se vieran obligados a entrar -en nuestra ficción podría ser necesario localizar un cuadro concreto para salvar a unos pocos elegidos de un desastre definitivo, por ejemplo, un apocalipsis zombie- y tuvieran aún la capacidad de fijar su atención en algo que no fuera una pantalla digital (en efecto, ésta sería una verosímil mutación de la raza humana), observarían sorprendidos las escenas representadas en las telas: “¿Qué hace esa señora entrada en carnes y apenas cubierta con un velo en una postura tan rara sobre un toro que lleva una corona de laurel?, ¿y esos niños alados con flechas?”, dirían al contemplar El rapto de Europa de Rubens; “¿qué sentido tiene pintar a un cisne picoteando el cuello a una chica desnuda?”, dirían al ver Leda y el cisne; “¡anda!, le cortan la cabeza a uno y la ponen en una bandeja que lleva una señora!, ¡qué gore!”, contemplando la Decapitación de San Juan Bautista.

En fin, desgraciadamente no estamos tan lejos de ese momento. Pero para intentar retrasarlo, el Mueseo del Prado estrena web.

Además de otras novedades, la página incorpora recorridos recomendados, por ejemplo, el denominado Tiempo de Fábulas. Los mitos y los dioses, o, también en relación con la mitología, Amores profanos; los itinerarios están acompañados por sendas selecciones musicales y por planos guía para localizar los cuadros. La página ofrece una selección de grandes obras clasificadas temáticamente: Santos, Antiguo Testamento, Nuevo Testamento y Apócrifos, Desnudo, Retrato real, Dioses mitológicos, etc. Asimismo el buscador nos permite rastrear obras por tema, título, técnica, artista, etc., y da acceso a las imágenes correspondientes, un breve comentario, enlace a la Enciclopedia del Prado (si procede), bibliografía, etc.

No es sólo una herramienta utilísima sino una forma muy entretenida de perder el tiempo, pero, ¿cuál será la media de edad de sus visitantes?

Susana González Marín

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