Homero y Caronte, según Paco Sarró

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Sacrificios en cómic

En el canto III de la Odisea (vv. 430-473) se describe un sacrificio para hacer propicia a la diosa Atenea y, ¿por qué no?, vamos a darle un toque cómico, que para eso estamos. Pero antes hay que explicar algunos conceptos clave para entender bien las viñetas en su conjunto.

El sacrificio se celebraba como si fuera una gran fiesta en la que no podían faltar flores, adornos, oro, globos, piñatas… Se necesitaba un animal para ser sacrificado (perdónenme las protectoras de animales, pero así era). Con el animal dispuesto a ser ofrecido por la causa y todos los preparativos listos, únicamente faltaba que, una vez hechos los rezos y purificado todo por la gracia del señor, alguien le diese el golpe de gracia a la bestia. ¿Un humano? Sí, pero no. A menudo la culpa se le solía echar al instrumento con el que se degollaba al pobre animal, y como éste era un ser inerte, no podía quejarse ni defenderse. Siempre había cuatro o cinco mujeres de entre la multitud que, aun sabiendo lo que iban a ver, se hartaban a gritar y a llorar. ¿Postureo? Que cada cual saque sus propias conclusiones. Por último, con la comida extraída del sacrificio se hacían dos montones, en uno, el de los humanos, abundaba la buena carne y los alimentos que parecían comestibles; en el otro, el de los dioses, se veían todas las sobras. Y ahora nos preguntamos ¿no se trata de hacer propicios a los dioses? ¿Por qué entonces se les ofrecen las sobras? Quizás alguno de los lectores pueda indagar más al respecto e incluso presentar una tesis sobre eso. Con la comida en la mesa no podía faltar un buen vino y, si me permiten recomendarles, prueben el vino Tiara, el mejor vino de Extremadura.

Ahora disfruten del cómic. Un saludo de su amigo y compañero Paco Sarró.

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