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En la página web de National Geographic España podéis ver en un video la recreación de cómo fue la erupción que destrozó Pompeya.

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Así fue la erupción del Vesubio

Más descubrimientos en Pompeya

Hace poco dábamos cuenta del descubrimiento de una inscripción que modificaba la fecha de la erupción del Vesubio que destrutó Pompeya. Pues bien, en esa misma casa, antes llamada “del Jardín” y ahora, por razones obvias, “de la Inscripción”, han descubierto huesos pertenecientes a dos mujeres y tres chicos que intentaron refugiarse en ella ysellar la entrada con un mueble, pero murieron aplastados por el derrumbe del techo o abrasados por la nube piroclástica o por ambas cosas a la vez. National Geographic historia cuenta la noticia y publica fotos del hallazgo.

Pon a prueba tus conocimientos con los tests de National Geographic España

La página de National Geographic España aparece con frecuencia en este blog porque proporciona contenidos de calidad y fotos espectaculares. En el terreno del entretenimiento incluye un apartado de Tests de temas muy variados, desde el ADN a los templarios, desde el sistema solar a la ciudad de Sevilla. En lo tocante al mundo clásico hay uno muy sencillo sobre Roma (no ceñido estrictamente a la Roma antigua pero con bastantes preguntas en torno a ella) y otro, algo más complicado, sobre emperadores romanos.

Susana González Marín

Dioses y diosas orbitando Saturno

Los horóscopos babilonios del siglo V a. C. ya marcaban las apariciones de Saturno, ese planeta con nombre de un dios romano, quizá de procedencia etrusca, que se identificaba con el griego Cronos. En el mundo clásico Saturno era un astro familiar: la “estrella” de Saturno a la que llaman los griegos Φαίνων, según Cicerón, (“ea quae Saturni stella dicitur Φαίνωνque a Graecis nominatur“, [nat deor. 2, 52]) y de la que también hablan Virgilio, Propercio, Horacio o Plinio. Dicho de otro modo, el planeta Saturno era perfectamente conocido, a veces no como planeta, pero de cualquier manera un astro con entidad propia.

Ahora, en 2018, lo conocemos un poco mejor. El número de enero de la revista National Geographic dedica un artículo a los descubrimientos de la misión espacial Cassini-Huygens, cuya nave, tras viajar durante 20 años, 15 de ellos observando el sistema de Saturno, ha sido destruida voluntariamente al término de la misión haciéndola desintegrarse contra la atmósfera de ese planeta. Se trataba de evitar cualquier posibilidad de contaminación biológica en caso de que, al terminarse su combustible, chocase con alguna de sus lunas. Y es que en alguna de ellas, como en Encélado o Hiperión, se investiga la posibilidad de hallar bases de una vida primigenia. La sonda partió de la tierra el 15 de octubre de 1997 y ha sido destruida el 15 de septiembre de 2017.

Si uno lee guías del sistema solar o libros de astronomía de hace unos años, se encontrará con el dato de que Saturno tiene 18 satélites, algunos de ellos conocidos a través de la información enviada por las sondas Voyager I y II en 1980 y 1981, porque antes de la exploración espacial solo se conocían 9. Pero ahora los datos han cambiado y Cassini-Huygens nos ha puesto delante nada menos que 62 lunas con órbitas seguras; y sabemos que son más de 30 sus anillos, esos que vio por primera vez Galileo.

Pero lo que yo quería contar trata de nombres, los que tienen esos 62 satélites. Algunos de entre ellos tienen todavía solo una denominación técnica (como S/2004 S13 ó S/2009 S1), pero los demás han recibido ya un bautismo más bello. Los hay con nombres de la mitología gala (como Tavros y Erriapo), de la irlandesa (como Bebhionn), de la mitología inuit (como Kiviuq y Paaliaq), y hay muchos que pertenecen a la nórdica (como Fornjot, Loge o Ymir). Pero los nombres más abundantes, 24, corresponden a la mitología grecolatina.

Fueron dos admirables astrónomos (de ahí el nombre de la misión), el holandés Huygens (1629-1695) y el italiano nacionalizado francés Cassini (1625-1712), sucesor de Galileo como profesor en Bolonia, los primeros en descubrir lunas en Saturno y los primeros en ponerles nombre de titanes y titánides. Esa tradición la siguió otro eminente astrónomo, el germano-británico William Herschel (1738-1822), descubridor no solo de Mimas y Encélado, dos lunas de Saturno, sino también del planeta Urano, desconocido hasta entonces, cuando el sol solo tenía seis planetas. Desde 1973, la denominación de los objetos celestes corresponde a la Unión Astronómica Internacional (IAU) y al parecer, añadiendo otras mitologías, se ha seguido la tradición.

Aquí os dejo la lista de las lunas de Saturno con nombres de la mitología grecolatina ordenadas según el año de su descubrimiento, para que cada cual indague sobre la historia de los personajes en los diccionarios de mitología, en la Wikipedia, o en el Pauly-Wisowa, si se atreve:

Titán (1655), Jápeto (1671), Rea (1684), Tetis (1684), Dione (1684), Encélado (1789), Mimas (1789), Hiperión (1848), Febe (1898), Jano (1966), Atlas (1980), Helena (1980), Prometeo (1980), Pandora (1980), Epimeteo (1980), Calipso (1980), Telesto (1980), Pan (1990), Metone (2004), Palene (2004), Pollux (2004), Dafne (2005), Anthe (2007), Egeón (2008).

(Podéis ver aquí [https://es.wikipedia.org/wiki/Sat%C3%A9lites_de_Saturno] fotos de los satélites de Saturno [algunos de formas inesperadas] y de sus datos astronómicos)

Agustín Ramos Guerreira

Hallazgo del Primer Apocalipsis de Santiago en griego

Irene Ruiz nos envía la noticia del hallazgo de varios fragmentos griegos, del siglo V o VI d.C., del Primer Apocalipsis de Santiago, que hasta ahora se creía únicamente conservado en sus traducciones coptas. Os dejamos aquí la noticia de El Mundo y de National Geographic.