Hace un año nos dejó Gata Cattana

El 2 de marzo de 2017 fallecía, a los 25 años de edad, Ana Isabel García Llorente, más conocida por su pseudónimo Gata Cattana, bajo el cual rapeaba, o Ana Sforza, con el que firmaba sus «versos libres». «Rapeadora de noche. Poetisa de día. Politóloga a ratos», como ella misma se definía en su biografía de tuiter, experta en Relaciones Internacionales y Sistemas de Defensa, se fue cuando aún dudaba entre ser Rapera, Politóloga o Catedrática.

Creía firmemente que «el arte trasciende a la propia muerte» y tenía claro que «hay artistas que siguen estando muy vivos a través de su obra y, sobre todo, siguen siendo útiles para las personas». De ahí que, tras hallar esa misma utilidad en las creaciones de autores tanto clásicos como contemporáneos, Ana habitara artísticamente entre el pasado mitológico, el pasado histórico y nuestro presente, a veces no tan distinto a estos («nos han dao un circo malo, pero nada de pan» como canta en Los siete contra Tebas). Por eso ella vivió dando más batallas que la Persia de Alejandro, subida a lomos de Ícaro hasta que se queme el avión, siendo mejor en lo que escribía como Cicerón; encallándose en su propia guerra civil, como Lisístrata, ya que «en todos los ámbitos de la sociedad hay machismo y el rap es, ni más ni menos, un reflejo de lo que encontramos fuera». Porque ella nunca fue Helena y ni siquiera Penélope, sino la Gorgo en Esparta,/ la Cleopatra en Egipto,/ y la peor de las Erinias. Como Antígona, una humana más con su éxito y sus crisis, el mito contra la φύσις, sin miedo a apocalipsis ni al castigo de los dioses. Invocando con su cadencia a la guerrera amazona, a la vestal romana, a Safo, a Hipatia, buscando una luz.gata-cattana-cordoba-U10189996906SzF--1240x698@abc

No sabía si precisamente esa influencia póstuma a través de la propia obra sería la inmortalidad, «pero sí que es lo verdaderamente importante». Non omnis moriar; ni siquiera en siete vidas, Gata.

Su primer EP Los siete contra Tebas, que incluye los temas Antígona y Los siete contra Tebas.

Su segundo EP, Anclas, donde se encuentra Lisístrata.

Banzai, su único LP, en el cual estaba trabajando cuando murió, fue  publicado póstumamente en octubre de 2017.

Entre 2013 y 2016, mantuvo activo un blog con poemas y reflexiones, también llamado Los siete contra Tebas, que puede seguirse visitando:

Ana también fue asidua de los Slam Poetry, en los que se proclamó en más de una ocasión vencedora, aquí recitando «La Satine»:

También publicó un poemario, La escala de Mohs (2017), que actualmente se puede seguir adquiriendo a través de pedidosgatacattana@gmail.com.

Marta Martín Díaz

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Casandra de Ismael Serrano

Puedes ver el videoclip aquí.

Casandra vio en sueños el futuro.
En la sombra de una pesadilla Casandra leyó
los versos de ese poema que aún no han escrito
los dioses que, riendo, la hirieron con su maldición.
Supo del hambre y de las guerras de siempre,
de bufones celebrando el odio, bailando entre hogueras,
de despedidas y de monstruos minerales
bebiendo insaciables la savia dulce del planeta.

Casandra vio a hombres y mujeres
dormitando en sus burbujas
tras las máscaras del miedo.
Mas también vio la luz del alba
asomar por la cancela que nadie jamás abrió.
Supo que aún quedaban esperanzas,
que otros sueños la esperaban.
Casandra habló a todos de sus sueños
mas nadie la oyó.

Nadie creyó en Casandra y sus visiones
y la gente sólo vio en su augurio delirio y locura.
La condenaron a vagar perdida y sola.
Herejía es mostrar la verdad descarnada y desnuda.
Abandonada, tras los años la encontró
un muchacho que andaba buscando esperanza y respuestas.
Casandra habló con pasión de sus presagios
y de la luz del amanecer brillando tras la puerta.

– Creo en ti Casandra. No estás loca.
Se besaron y en su boca florecieron madreselvas.
-Dulce Casandra, ponte de pie.
-Yo te he conocido antes. Quizá te soñé.
Hay quien duda ya y cree en la leyenda.
Juntos buscarán la puerta.
Dulce mañana.
Yo, no sé tú…
creo en Casandra.

Hay quien duda ya y cree en la leyenda.
Juntos buscarán la puerta.
Dulce mañana.
Yo, no sé tú…
creo en Casandra.

Envío de Esperanza González

La Roma de los Manel

En el año 2008, el grupo catalán Manel publicó su primer álbum: aquel Els millors professors europeus que les catapultó al número uno de ventas y les consignó como grupo revelación del año.

Mucho se ha hablado desde entonces del costumbrismo que, especialmente en sus dos primeros discos, impregnaba las letras. Pero, como señaló Guillem Gisbert (en esta entrevista a cargo de Nacho Vegas), letrista principal del grupo, a este propósito: «Lo hay [costumbrismo], pero no tanto. Teníamos un pie en la realidad, pero también estaba la fantasía».

He aquí el ejemplo perfecto de esta combinación (puedes ver el video aquí):

Si hagués nascut a Roma, fa més de dos mil anys,
viuria en un Imperi, tindríem un esclau,
i àmfores al pati plenes d’oli i vi
i una estàtua de marbre dedicada a mi.

Si hagués nascut a Roma, fa més de dos mil anys,
no faria olor de xampú el teu cabell daurat,
oferiríem bous als déus, brindaríem amb soldats
i ens despertaria un carro pujant per l’empedrat.

I els turistes es fan fotos on tu i jo vam esmorzar,
són les coses bones de passar a l’eternitat,
i una guia els ensenya el mosaic del menjador,
es retraten i passegen per la nostra habitació.

I ara un nen dibuixa a llapis a la sala del museu
el braçalet de maragdes que t’embolicava el peu
i un submarinista troba els nostres gots i els nostres plats,
són les coses bones de passar a l’eternitat.

Si hubiese nacido en Roma, hace más de dos mil años,
viviría en un Imperio, tendríamos un esclavo,
y ánforas en el patio llenas de aceite y vino,
y una estatua de mármol dedicada a mí.

Si hubiese nacido en Roma, hace más de dos mil años,
no olería a champú tu cabello dorado,
ofreceríamos bueyes a los dioses, brindaríamos con soldados
y nos despertaría un carro subiendo por el empedrado.

Y los turistas se hacen fotos donde tú y yo desayunamos,
son las cosas buenas de pasar a la eternidad,
y un guía les enseña el mosaico del comedor,
se retratan y pasean por nuestra habitación.

Y ahora un niño dibuja a lápiz en la sala del museo
el brazalete de esmeraldas que te envolvía el pie
y un submarinista encuentra nuestros vasos y nuestros platos,
son las cosas buenas de pasar a la eternidad.

Por cierto, a esta Roma le sigue una canción con no menos reminiscencias clásicas, llamada Captatio Benevolentiae (en términos retóricos “ganarse el favor del público”)

(Tanto la letra original en catalán como su traducción al castellano se encuentran aquí)

Marta Martín Díaz

Carmina Burana en la plaza de la Catedral de Oviedo

Sabemos gracias a varios diarios asturianos (El Comercio, La Nueva España, La Voz de Asturias) que miles de personas asistieron a la interpretación de los Carmina Burana de Carl Orff, a cargo de la orquesta Oviedo Filarmonía, de la que se despedía como director Marzio Conti, y los coros de la Ópera de Oviedo y de la Fundación Princesa de Asturias. Podemos ver el video aquí.

Para los que no los conozcan, Carmina burana es una colección de cantos de los goliardos, de los siglos XII y XIII, que se han conservado en un único códice encontrado a principios del s. XIX en la abadía de Bura Sancti Benedicti (Benediktbeuern), en Baviera. Hay poemas escritos en latín, en un dialecto del antiguo alemán medio y en francés antiguo. El compositor Carl Orff puso música a algunos de ellos en 1937. (Puedes encontrar el texto original y la traducción aquí y si quieres escuchar la cantata completa pincha aquí [Dirigent: Paul Dinneweth; Koor: Koninklijke Chorale Caecilia Antwerpen])

Susana González

 

American Caesar

Hace algunos meses la profesora Susana González publicaba en este blog [pincha aquí] algunas notas sobre la poca afortunada comparación entre César y el que ya es cuadragésimo quinto presidente de los Estados Unidos de América. Ahora que ya se ha apaciguado el exacerbado cesarianismo que cada marzo repunta quizá sea un buen momento para explorar una página menos manida —y más rock— de la recurrente identificación de Roma y los EE.UU.

Caesar lives.

Classics Ireland es una revista que con dificultad encuentre un lugar entre los primeros puestos de los rankings de impacto. Editada por la Classical Association of Ireland durante veinte años, su último número vio la luz en 2013. Sin embargo, Classics Ireland puede arrogarse una singularidad dentro de las publicaciones especializadas en este campo: es la única revista especializada en la Antigüedad Clásica que ha incluido un texto firmado por Iggy Pop. En su segundo número, en 1995, publicó “Caesar lives”, cuyo texto reproducimos.

Caesar lives

In 1982, horrified by the meanness, tedium and depravity of my existence as I toured the American South playing rock and roll music and going crazy in public, I purchased an abridged copy of The Decline and Fall of the Roman Empire (Dero Saunders, Penguin). The grandeur of the subject appealed to me, as did the cameo illustration of Edward Gibbon, the author, on the front cover. He looked like a heavy dude. Being in a political business, I had long made a habit of reading biographies of wilful characters —Hitler, Churchill, MacArthur, Brando— with large profiles, and I also enjoyed books on war and political intrigue, as I could relate the action to my own situation in the music business, which is not about music at all, but is a kind of religion-rental.

I would read with pleasure around 4 am, with my drugs and whisky in cheap motels, savouring the clash of beliefs, personalities and values, played out on antiquity’s stage by crowds of the vulgar, led by huge archetypal characters. And that was the end of that. Or so I thought.

Eleven years later I stood in a dilapidated but elegant room in a rotting mansion in New Orleans, and listened as a piece of music strange to my ears pulled me back to ancient Rome and called forth those ghosts to merge in hilarious, bilious pretence with the Schwartzkopfs, Schwartzeneggers and Sheratons of modern American money and muscle-myth. Out of me poured information I had no idea I ever knew, let alone retained, in an extemporaneous soliloquy I called ‘Caesar’. When I listened back, it made me laugh my ass off because it was so true. America is Rome. Of course, why shouldn’t it be? All of Western life and institutions today are traceable to the Romans and their world. We are all Roman children for better or worse.

The best part of this experience came after the fact ­—my wife gave me a beautiful edition in three volumes of the magnificent original unabridged Decline and Fall, and since then the pleasure and profit have been all mine as I enjoy the wonderful language, organization and scope of this masterwork. Here are just some of the ways I benefit:

  1. I feel a great comfort and relief knowing that there were others who lived and died and thought and fought so long ago; I feel less tyrannized by the present day.
  2. I learn much about the way our society really works, because the system-origins —military, religious, political, colonial, agricultural, financial— are all there to be scrutinized in their infancy. I have gained perspective.
  3. The language in which the book is written is rich and complete, as the language of today is not.
  4. I find out how little I know.
  5. I am inspired by the will and erudition which enabled Gibbon to complete a work of twenty-odd years. The guy stuck with things.

I urge anyone who wants life on earth to really come alive for them to enjoy the beautiful ancestral ancient world.

New York City.

The author’s album, American Caesar (Virgin Records 1993), is available from all record shops.

An extemporaneous soliloquy.

El “cesarianismo” de la Iguana de Detroit, más allá de su famosa portada para, irónicamente, la revista Little Caesar en su octavo número, alcanza su punto álgido en ese soliloquio, ‘Caesar’ (pincha aquí para escucharlo y aquí, si quieres leer la letra), al que alude en su texto para Classics Ireland. Cortes como ‘Wild American’, con la conradiana frase «Extermine the brutes» casi a modo de estribillo, ‘Mixin’ the colors’ o ‘Hate’ han ido preparando ya el tono.

A punto de cerrar su American Caesar el monólogo resulta extemporáneo no solo por ser una improvisación en una mansión de Nueva Orleans sino por su situación más allá del tiempo, asentando al emperador Iggy en una cómoda acronía: anuncia al pueblo de América la llegada de un gran ejército para preservar la paz, alude a dos de los productos que marcaron el comercio global, primero la seda durante la Edad Antigua y después el té durante la Moderna, se pregunta por esos exóticos cristianos —en los que Gibbon hacía descansar parte de la culpa de la caída del Imperio Romano— y tiene la resolución de arrojarlos a los leones; ya nadie cree en los dioses antiguos, su culto es fatigoso y, en suma, el Imperio está cansado. Y sí, claro, un anciano adivino advierte de los peligros de las idus de marzo.

Bonus track: Roman children for better or worse.

La pista anterior al ‘Caesar’ es una versión del ‘Louie, Louie’ de Richard Berry que en su momento popularizaron The Kingsmen y que desde entonces ha conocido más de 1500 versiones de diferentes grupos como The Beach Boys [aquí], Motörhead [aquí], Joan Jett and the Blackhearts [aquí] o The Clash [aquí]. Incluso Iggy and the Stooges a mediados de los setenta grabaron su propia versión [aquí], alterando algo la letra original e improvisando para enfurecer más a los Scorpions, una banda de moteros de Detroit, como quedó registrado en el Metallic K.O., disco que tiene la fama de ser, de acuerdo con el crítico de Creem y Rolling Stone Lester Bangs, «the only rock album I know where you can actually hear hurled beer bottles breaking against guitar strings». Sin embargo, el ‘Louie, Louie’ del American Caesar reescribe casi por completo la canción adaptándola a la caída del muro de Berlín, a esa «life after Bush & Gorbachev» [pincha aquí para escucharlo y aquí si quieres leer la letra].

Es el tema que Michel Moore eligió para los créditos iniciales de su Capitalism: a love story (2009) [pincha aquí].

moore

Quizá no sea la única influencia de Iggy Pop en el documental. Inmediatamente después de que ‘Louie, Louie’ termine, Moore nos presenta fragmentos de uno de los documentales producidos por Encyclopaedia Britannica Films sobre Roma, alternándolos con imágenes de Estados Unidos sin que la voz en off deje de ir anotando los síntomas de la decadencia y caída del Imperio Romano.

A todo esto, ese hombre dibujado de espaldas en la portada del documental, con ese pelo… Juraría haberlo visto en algún otro sitio.

Diego Corral Varela

Exposición ‘Arqueomúsica. ¡Así sonaba la Europa antigua!’

Natividad Hernández nos aconseja esta interesante exposición  ‘Arqueomúsica. ¡Así sonaba la Europa antigua!’, que llega a España en exclusiva al Museo de la Ciencia de Valladolid.
Se trata de una muestra enmarcada en el Proyecto Europeo de Arqueología Musical EMAP del Programa Cultura de la UE,  con la Universidad de Valladolid como único socio español, a través de la sección departamental de Historia y Ciencias de la Música.

Valladolid se convierte así en la única ciudad del país en recibir esta muestra que permanecerá en la Sala de Exposiciones del Museo del 7 de febrero al 21 de mayo de 2017, con el objetivo de descubrir las antiguas raíces musicales de la cultura europea.
Esta exposición ha sido creada por investigadores de toda Europa que, coordinados por el comisario Arnd Adje Both del Instituto Arqueológico Alemán  de Berlín, han diseñado un  recorrido interactivo que acerca sus investigaciones al público general  y pone de manifiesto el conocimiento actual en esta materia.
De esta forma, ‘Arqueomúsica. ¡Así sonaba la Europa Antigua!’ explora la música desde los orígenes de la Humanidad hasta la época romana y más allá, a través de réplicas y reconstrucciones reales y virtuales de alta calidad, de instrumentos musicales hallados en yacimientos arqueológicos europeos. Éstas han sido fabricadas con la colaboración de arqueólogos, científicos, artesanos y músicos de toda Europa y, siempre que ha sido posible, con los mismos materiales y técnicas de producción que los originales.
Ejemplo de ello son las trompetas de cerámica numantinas que han sido fabricadas a partir de materiales obtenidos de forma tradicional, replicadas en función de las tipologías arqueológicas  y cocidas en la reconstrucción de un horno cerámico de la segunda Edad del Hierro. En otras ocasiones, se ha partido de réplicas exactas realizadas con escáner e impresión 3D.
A través de tres espacios diferenciados,  esta muestra interactiva ofrecerá al público la posibilidad de ver, escuchar y tocar algunos de los instrumentos antiguos más destacados, desde flautas e instrumentos de percusión del Paleolítico, pasando por  trompas y trompetas de la Edad del Bronce y del Hierro, hasta antiguas liras griegas o los instrumentos hallados en Pompeya.
La muestra se acompaña también del libro infantil ‘Aki y la bramadera mágica’, que ha sido realizado desde la Universidad de Valladolid con dibujos de la ilustradora vallisoletana Raquel Aparicio.
Tras su estancia en Valladolid, esta muestra, que ya ha estado en Ystad (Suecia), viajará a Liubliana (Eslovenia), Roma (Italia) y Brandemburgo (Alemania).
Precio: 5 € adultos, 3 € niños y entradas reducidas.
Para más información pincha aquí.