El mosaico largamente deseado

La prenssa estos días se hace eco del desenterramiento de un mosaico de una villa romana en el norte de Italia. La excavación ha arrostrado múltiples dificultades, la última de las cuales ha sido la paralización de las actividades por la pandemia. Pero finalmente, una semana después de reanudar los trabajos, se ha podido contemplar en un estado de conservación óptimo.

Puedes leer la noticia en La Vanguardia y os adjuntamos el texto publicado en El País el 30 de mayo:

Los famosos viñedos de Italia que escondían un impresionante mosaico romano

Los arqueólogos llevaban décadas tratando de sacar a la luz este tesoro que había pasado casi 2.000 años escondido entre las raíces de unos famosos viñedos, a menos de dos metros de profundidad. La pandemia de coronavirus que obligó a detener por enésima vez las excavaciones el pasado febrero parecía solo un impedimento más en la carrera de obstáculos en la que se había convertido el estudio de los restos de una villa romana enterrada en la provincia de Verona. Tan solo una semana después de que se reanudaran los trabajos tras el confinamiento apareció: un espléndido y colorido mosaico de pavimento, sorprendentemente bien conservado que data, según creen los expertos, del siglo III d.C., en la época imperial.

Los estudiosos descubrieron en 1887 la existencia de esta villa, de grandes dimensiones, que según sus cálculos cuenta con unos 300 metros cuadrados de zona residencial. Y que está decorada con suntuosos mosaicos con representaciones de escenas mitológicas y con ricas ornamentaciones de formas geométricas. Pero poco después volvió a quedar sepultada de nuevo “como si nada”, según ha explicado el arqueólogo a cargo de las excavaciones, Giovanni De Zucatto a la prensa local. En 1922 y en 1975 volvió a ocurrir lo mismo, se realizaron excavaciones parciales que quedaron nuevamente soterradas. Durante todo este tiempo, distintos equipos de expertos habían intentado, sin éxito, sacar a la luz las joyas arqueológicas que guarda esta popular zona de viñedos en la que se produce vino desde el siglo I d.C.

La investigación de 1922 fue la más fructífera de todas hasta la fecha, se conservan de ese periodo una buena documentación técnica de los hallazgos y fotos de calidad, pero no había ningún mapa preciso que localizara claramente la villa. Un sondeo reciente con georradar llevado a cabo por los técnicos de la Superintendencia de Verona ha permitido colocar exactamente sobre el terreno los restos encontrados hace casi un siglo y ponerlos en relación con los recién descubiertos. Las decoraciones encontradas forman parte, según la arqueóloga Tina Campanile, que excavó anteriormente en la zona, de un gran patio rodeado de columnas, probablemente abierto a un jardín interno.

La falta de presupuesto ha ralentizado las excavaciones. También el choque frontal entre la conservación del patrimonio y la tutela de la economía local, basada fundamentalmente en la viticultura. Con la uva corvina de la zona se cultiva uno de los vinos más apreciados de Italia, el Amarone de Valpolicella. El año pasado, de esas tierras salieron 15 millones de botellas de esta variedad. En este caso el terreno es privado, y está en manos de varias hermanas, reacias a permitir el acceso a su propiedad para evitar dañar los viñedos. Esto obliga a detener las excavaciones durante meses para respetar el ciclo de la vendimia.

El objetivo de los arqueólogos ahora es determinar con exactitud la extensión y localización de la antigua villa y buscar la forma de hacer accesible al público el patrimonio descubierto. El camino será largo y harán falta muchos recursos, ya ha advertido el Ayuntamiento de Negrar, donde se encuentra la excavación. “Creemos que un sitio cultural con tanto valor merece atención, por eso junto a la Superintendencia y a los propietarios agrícolas encontraremos la manera de que se pueda disfrutar este tesoro”, ha señalado el alcalde, Roberto Grison, al diario L’Arena. El regidor ha mediado entre los arqueólogos y los propietarios del terreno para facilitar que se excavaran los fosos donde se han encontrado los mosaicos.

La Superintendencia reconoce, en un comunicado, que la construcción de un área arqueológica abierta a los visitantes es “incompatible con cualquier actividad agrícola in situ”. Por eso, señalan que es necesario plantear “una sinergia de intenciones e intervenciones” entre instituciones y los agentes económicos y productores locales. “Y, por último, pero no por ello menos importante, con la participación de la población en el proyecto de redescubrimiento y reapropiación de este patrimonio arqueológico común, objetivamente bello, además de históricamente relevante”, señalan.

Jonás y la ballena en Israel

Manuela y Mª Angeles Martín nos envían la noticia publicada en ABC (25 de noviembre) sobre el hallazgo de unos mosaicos de extraordinaria calidad en las excavaciones de un templo del s. IV en Huqoq, al norte de Israel. Da relevancia al descubrimiento la diversidad de temas: Jonás tragado por la ballena, animales en el Arca de Noé, Sansón con las puertas de Gaza al hombro, el ejército del faraón ahogado en el Mar Rojo, etc., incluso una figura que podría tratarse de Alejandro Magno. En National Geographic podéis ver una serie de fotografías.

Aquiles y Ulises en tierras palentinas. 50º Aniversario de La Olmeda

En verano se cumplirán cincuenta años del descubrimiento de la Villa palentina de La Olmeda. Una buena excusa para visitarla, acaso se pueda aprovechar para hacer una parada en Mons Dei, la nueva edición de las Edades del Hombre en Aguilar de Campoo.

En la página de La Olmeda encontrarán cumplida información sobre todas las actividades que se han planificado para celebrar tan importante aniversario. Desde aquí he querido rendir un pequeño homenaje a la primera villa romana que visité recién comenzada la carrera en mi alma mater.

Para ello les propongo un juego semejante a los viejos pasatiempos de la prensa más tradicional: semejanzas y diferencias.

Contemplen el maravilloso mosaico de la sala principal de la villa:

Olmeda 1.jpg

AquilesUlisesOlmeda.jpgRecorran la información, identifiquen a sus personajes, sírvanse de la página oficial, de la propuesta didáctica con magníficas plumillas de F. Riart en “Mosaico de Aquiles en Skyros de la Villa de la Olmeda” (corríjase, eso sí, Teodoseo por Teodosio y Skyros por Esciros o Esciro), de la atención que le prestó National Geographic. Hoy son tantas las herramientas fácilmente disponibles a un golpe de clic que casi parece un atraso recomendarles leer la pequeña guía del museo o la bibliografía que encontrarán allí o en su página web.

Y lo cierto es que justo eso es lo que propongo, que retrocedan en el tiempo de la mano de Filóstrato el Joven, autor del siglo III d.C. y se recreen en esta descripción que él ofrece de un cuadro donde se plasma el mismo episodio:

“Esta heroína con juncos en la cabellera… es la isla de Esciros… La torre que hay a los pies de la montaña es donde se encuentran las doncellas, hijas de Licomedes, con la supuesta hija de Tetis.

Cuando Tetis se enteró por su padre Nereo del decreto de las Moiras sobre su hijo –que una de estas dos cosas le había sido otorgada: o vivir sin gloria o morir joven envuelto por la gloria– decidió llevarse al niño y esconderlo en Esciros, junto a las hijas de Licomedes. Pasaba por ser una muchacha entre las otras muchachas, pero se enamoró en secreto de una de ellas, la más joven, y ya se acerca el tiempo en que ésta dará a luz a Pirro.

Nada de esto se ve en la pintura. Hay un prado delante de la torre…  como puedes ver, las muchachas se agachan aquí y allá, cortando flores. Todas son increíblemente bellas, pero así como la mayoría tienen los rasgos habituales de la belleza femenina –resplandor en la mirada, mejillas sonrosadas– y en todo cuanto hacen se ve la huella de la feminidad, a ésta de aquí, por el contrario, la que está trenzando su cabellera hacia atrás, con aire grave al tiempo que gracioso, no tardará mucho en traicionarla su naturaleza y en desnudarse del aspecto que ha tomado por necesidad, revelando que es, en realidad, Aquiles. Puesto que ya corre el rumor entre los griegos del secreto de Tetis; ya Diomedes, junto con Ulises, pone rumbo a Esciros para averiguar qué es lo que hay.

Míralos a los dos: uno lanzando penetrantes miradas, como corresponde a su astucia, creo, y a su habilidad de estar siempre fingiendo; el otro, el hijo de Tideo, prudente, pero siempre a punto para un buen consejo y dispuesto a la acción. ¿Qué significa este hombre que va detrás de ellos con una trompeta? ¿Cuál es el significado de la pintura?

Ulises, que es hombre sabio y hábil desvelador de secretos, ha ideado el siguiente plan para descubrir a éste: lanza por el prado cestitas y toda clase de objetos propios para los juegos de niñas y también una armadura completa; las hijas de Licomedes cogerán lo que les corresponde por sexo, pero el hijo de Peleo, aunque diga que le gustan las cestitas y los husos de tejer, se lo deja todo a las muchachas y ya se dirige hacia la armadura, desvistiéndose por el camino ***.” (Filóstrato, Descripciones de cuadros III, 1, traducción de Fr. Mestre, Madrid, Gredos, 1996, p. 335 y s.).

No, no he cortado yo el texto. Así quebrado ˗se interrumpe y sigue después con una descripción de Pirro˗ es como llega a nosotros. Tal es la cadena de transmisión de la que dependemos.

Pero ya habrán dado con todas las claves. Habrán cazado no sé si los animales de la escena cinegética que a los pies remata el mosaico y que tomamos de National Geographic.

EscenaCinegeticaLaOlmedaNationalGeographic

Pero sí a los trompeteros, a la madre a la que una dueña tiende el huso, a las doncellas que acompañan a Deidamía, a Aquiles y al artero Ulises que le descubrió en Esciro.

¿O fue en La Olmeda?

Henar Velasco López

Nuevos descubrimientos arqueológicos en Francia

Elena Villarroel nos envía la noticia (pincha aquí para leerla) de que en Uzés han encontrado la ciudad romana de Ucetia, de la que sólo se conocía el nombre pero no había huella arqueológica.

En la revista Quo podemos leer algo sobre el carácter de los descubrimientos (lee la noticia completa aquí):

“Además de una red entera de edificios, lo más valioso que ha encontrado el equipo arqueológico han sido varios mosaicos situados en el suelo de una sala que pertenece a un edificio con unos 250 m2. Se pueden observar, muy bien conservados, un pato, un águila, un búho y un cervatillo. En esa misma sala, hay también una gran columna, lo que podía hacer sospechar que se trataba de un edificio público o el hogar de algún habitante de alto nivel social”

En la página de National Geographic puedes ver fotos de los principales mosaicos que  son descritos así:

“Los dos grandes mosaicos están decorados con motivos geométricos, desde ondas marinas hasta esvásticas, que enmarcan unos medallones centrales provistos de rayos. Cuatro animales polícromos rodean uno de los medallones: un búho, un pato, un águila y un cervatillo. Este edificio, probablemente público, permaneció en uso hasta finales del siglo I d.C. También se han excavado otros edificios, entre ellos un gran edificio de más de 500 m2, probablemente una domus, que era una vivienda unifamiliar urbana. La presencia de varias dolia o tinajas indica una antigua producción de vino. Sus ricas estancias incluyen una habitación con pavimentos de mosaico, con delfines en las cuatro esquinas, y un hipocausto, que era un sistema de calefacción del suelo.”

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