Entrevista con Anne Carson

Hoy os dejamos esta preciosa entrevista de Anne Carson (El Cultural, 24 de junio de 2020), en la que dice sentirse “anonadada y sin palabras” al recibir su premio Princesa de Asturias, puesto que “realmente es confuso que me den una razón para una felicidad tan grande en un momento en que el mundo se está acabando. O más bien, dado que el mundo no parece terminar, ahora que está entrando en un tiempo de desconcierto.”

Y que constituye, como siempre en ella y su producción, una defensa de los clásicos. “¿Estás listo para el futuro? Homero habla de los seres humanos como si estuvieran en el tiempo de espaldas al futuro, con sus rostros vueltos siempre al pasado. Y lo hace debido a que todos los preceptos y precedentes y ejemplos de dignidad que necesitamos para vivir nuestra vida se encuentran allí, en el pasado.”

Marta Martín Díaz

Sigue la cadena literaria

En su polifónica y multipremiada (4º Premio Llibres Anagrama de Novel·la 2019, Premio Cálamo 2019 en la categoría “Otra Mirada” y recientísimamente Premio Literario de la Unión Europea) novela, Canto yo y la montaña baila, Irene Solà sitúa la acción en el Pirineo catalán, cuyo origen mitológico describe como sigue en uno de sus capítulos:

LA ESCENA

Estas montañas son sublimes. Primogénitas. De otro mundo. Mitológicas.

Pirene era hija de Túbal, el rey de Iberia. Y Gerión era un gigante de tres cuerpos de hombre unidos por la cintura que le quitó el trono a Túbal. Pirene se escapó a estas montañas y Gerión las incendió enteras para acorralarla. La quemó viva, y Herácles cubrió su cadáver con piedras grandiosas formando una cadena como una escultura mortuoria, que iba desde el Cantábrico hasta el cabo de Creus. Estas montañas se llaman Pirineos en honor de Pirene. Eso cuenta nuestro amigo Verdaguer. Los griegos eran más brutos, estaban más locos. La mitología griega cuenta que Pirene era hija del rey Bébrix y que Heracles, de visita a la corte, la violó, y ella dio a luz a una serpiente. Entonces, la princesa huyó a las montañas y allí la devoraron los animales. Según los griegos, fue el propio Heracles el que, después de violarla y dejarla encinta, encontró su cuerpo devorado por las alimañas en la montaña, y le rindió honras fúnebres y puso nombre a estas montañas. Hombre, Heracles, ¡gracias!

Este es el camino de la retirada. Por donde huyeron los republicanos. Civiles y soldados. Con destino a Francia. Hoy está húmeda la mañana. Respiro hondo para que este aire tan limpio, tan húmedo y tan puro de la montaña me llegue hasta lo más hondo de los pulmones. Este aroma de tierra de árbol y de mañana. No me extraña que la gente de aquí arriba sea más buena, más auténtica, más humana, si respiran este aire todos los días. Y beben agua de este río. Y contemplan todos los días la belleza de estas montañas mitológicas, tan hermosas que duele en el alma.

Marta Martín Díaz

Entrevista a Mauricio Esteban, bajista y filólogo clásico

Los caminos de la Filología Clásica y la música contemporánea se entrecruzan a menudo. Ahí tenemos a Chris Martin, cantante de Coldplay, graduado en Clásicas por la UCL de Londres o al también inglés Marcus Mumford, líder de Mumford & Sons, cuyos años de latín y griego en el instituto y en la Universidad de Edimburgo (que dejó tras un año para dedicarse por completo a la música) le dejaron marcado literalmente, como su tatuaje de la palabra griega χάρις, digno de nuestra sección de tatuajes, demuestra.

Pero no hace falta irse tan lejos: si barremos para esta misma casa, nos encontramos a Carolina Álvarez, graduada en Filología Clásica por la USAL y bajista del grupo de sonido chirll-out  Estrogenuinas, quien hace un tiempo nos contó su experiencia como bajista docta en latín y griego.

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Al bajo también encontramos a Mauricio Esteban Juan, graduado en Filología Clásica por la USAL en 2018 y actualmente alumno del Máster de Secundaria en la especialidad de lenguas clásicas. A quien, además, hemos leído por aquí durante esta cuarentena en sus entradas sobre el ‘Fiat Umbra!’ de Machado y con un poema de su coterráneo zamorano García Calvo.

A los 17 años, cuando comenzaba su periplo en el mundo de las lenguas clásicas en el Bachillerato de letras, Mauri dio su primer concierto con Twisted Lemons, un trío formado junto a un par de amigos, en el que versionaban cosas sencillas de jazz y blues. Poco después entró a formar parte de Greenblues, grupo de rock and roll que ganó la IV Batalla de Grupos de la USAL. Con ellos ha vivido experiencias muy satisfactorias, las cuales han quedado grabadas para la posteridad en dos discos de estudio y en varios videoclips y directos. Actualmente, su proyecto principal es La Milker Band, de la que forma parte desde hace un par de años cuando sustituyó al bajista para un concierto en el Culturalia Sound Festival, celebrado en el Multiusos Sánchez Paraíso.

En la trayectoria de Mauri también destaca la Merlu Jazz Band, una Big Band creada hace algunos veranos, y The Funky Yankees, banda de funk y soul con una poderosa voz femenina. Recientemente, ha colaborado con el gaitero Richie López, con la compositora e intérprete Lucía Gonzalo, y con Elakord, a quien define como “un rapero ecléctico.” Estas colaboraciones demuestran tanto su gusto por todo tipo de géneros (reggae, el folclore, rap…), como sus ganas de trabajar con todo tipo de artistas.

Al haber visto las dos vocaciones de Mauri desarrollarse en paralelo durante los últimos seis años, con todo el trabajo, la constancia, y en la mayoría de las ocasiones, sacrificios que ello ha implicado y sigue implicando (no lo vamos a negar, vivir en completa ἀταραξία en los tiempos que corren siempre resultará utópico, particularmente si estudias clásicas), he aprovechado estos días raros para preguntarle sobre ellas y así ofrecer sus interesantes respuestas a nuestros lectores.

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P- ¿Cómo y cuándo comenzaste a interesarte por la música?

R- La música me gusta, como quien dice, desde que nací. En mi casa no hay un mal disco. Tengo la suerte de tener unos padres que desde bien pequeños nos han educado en un ambiente musical a mis hermanas y a mí. Recuerdo que los domingos mi madre nos despertaba con Stevie Wonder, y en el coche siempre sonaban Eric Clapton, Bob Seger o Tina Turner, entre otros. Además, se molestaban en llevarnos a conciertos de los Stones o Springsteen.

Actualmente, en cuanto a gustos, me considero abierto, aunque me muevo dentro de la música negra y la música de raíz americana, donde entrarían el blues, el soul, el funk y el R&B, el rock and roll, el country, el folk, el rock sureño… En estos parámetros me suele gustar todo. Luego, la música latina, el rap, el hip-hop, etc. En realidad, todo lo que sea sensual y tenga buen groove consigue transmitirme. Por otra parte, suelo mostrarme receptivo a lo que me hacen llegar mis colegas.

P- ¿Qué instrumentos tocas?

R- De pequeño, con 11 o 12 años, tocaba la gaita sanabresa, que siempre me ha gustado, porque mi abuelo paterno la tocaba, entonces podría haber sido mi primera toma de contacto con un instrumento musical (sin contar la flauta dulce del colegio). Después me inicié en la guitarra eléctrica con 14 años y descubrí, un poco por casualidad, el bajo con 16. Y, salvando alguna aparición anecdótica, no he sido guitarrista en ningún grupo. Pronto me llamó la atención el bajo.

P- ¿Cómo crees que influye tu formación como filólogo clásico en tu carrera musical?

R- Sin duda, la formación que ofrece el estudio de una filología es muy enriquecedora de cara al desenvolvimiento de la persona en cualquier ámbito. Hacer ambas cosas en consonancia implica trabajar con dos tipos de disciplina distintas, lo cual es cuando menos favorable para multiplicar tu capacidad de constancia y persistencia.

Ni que decir tiene que el aprendizaje que se obtiene del mundo antiguo es enormemente valioso para juzgar con más acierto el mundo que nos rodea en función de las formas que ha adoptado a lo largo del tiempo. Y claro que esto es extrapolable a la canción; uno se plantea muchas veces cuando está delante de ella si está bien construida, si es lícito que trate ese tema, si el artista está mintiendo, etc., un juego mental para el que la filología allana mucho el camino.

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P- ¿Cuál crees que es, si es que la hay o la hay para ti, la intersección entre ambas disciplinas?

R- Me parece muy interesante esta pregunta; muchas veces se piensa que son mundos totalmente diferentes. Yo siempre he creído que sí existe una retroalimentación, y quizás radique en su esencia. La filología mantiene un diálogo continuo con otras disciplinas y, por ende, con todas las ramas de la cultura.

Naturalmente, una intersección evidente entre ambas puede ser la poesía y el teatro entendido como espectáculo. La música actual también le debe mucho a los hallazgos de los antiguos, por lo bello, lo rítmico y lo armónico.

P- ¿En qué proyecto musical te encuentras ahora metido?

R- La verdad es que últimamente me he centrado más en la guitarra que en el bajo, cosa que hago solo, probablemente por el tiempo limitado del que dispongo. Para mí el bajo supone, no solo disfrute, sino también rigor y respeto por la canción. La guitarra la concibo más como un juguete, un pasatiempo, y la reservo para darle rienda suelta en las reuniones de amigos.

Reconozco que de un tiempo a esta parte he limitado un poco mis proyectos musicales. Ahora, el proyecto de más actividad es La Milker Band, una rara avis en la que convergen fuerzas de tipo vario. Nosotros no nos circunscribimos a ninguna etiqueta, razón que dejamos al arbitrio del oyente. Este año hemos sacado disco, Paloma y Escorpión, y algunos videoclips, con buena aceptación por parte del público. De momento, estamos muy contentos con el resultado y continuamos ideando la hoja de ruta a seguir de cara a la próxima temporada, para la que se augura un serio y acusado bajón.

Puedes escuchar a La Milker Band en Spotify, BandCamp y ver sus últimos videoclips en YouTube. También puedes estar al tanto de todas sus novedades a través de su página de Facebook.

Marta Martín Díaz

 

Cosas que hacer en la cuarentena (21): seguir leyendo a Edith Hall

Comenzamos la cuarentena con la recomendación de leer Los griegos antiguos. Las diez maneras en que modelaron el mundo moderno de Edith Hall, profesora de Estudios Clásicos en el King’s College de Londres, y la continuamos ofreciendo nuevos títulos que la propia autora a puesto a disposición del público de manera gratuita a través de su página web.

La razón de la liberación de estos libros, que Hall da en el mismo apartado de su página web, es hacer accesible su investigación académica al mayor número de gente posible, ya que ella misma estudió gracias a las aportaciones de los contribuyentes británicos y reconoce que los precios de la mayoría de libros académicos son desorbitados.

De hecho, Edith Hall es una de las principales investigadoras del proyecto The People’s History of Classics, financiado por el Arts and Humanities Research Board del gobierno británico, que se centra en mostrar las voces de mujeres y hombres de la clase obrera británica que estuvieron involucrados en el estudio de las antiguas Grecia y Roma entre los años 1789 y 1917. El último libro de Hall, publicado en marzo de este año, surge del trabajo de este proyecto de investigación: A People’s History of Classics: Class and Greco-Roman Antiquity in Britain 1689-1939.

Cosas que hacer en cuarentena (18): elogiar lo inútil con Nuccio Ordine

Os dejamos dos intervenciones de Nuccio Ordine en el CCCB de Barcelona reivindicando la importancia de los (inútiles) saberes humanísticos, algo sobre lo que ya le hemos leído hablar en alguna ocasión por estos lares:

Marta Martín Díaz

Cosas que hacer en la cuarentena (16): pensarnos a través de la tragedia griega con Simon Critchley

A finales de 2018 anunciábamos la publicación de Tragedy, the Greeks and Us de Simon Critchley, que en español ha sido traducido por Daniel López y está editado por Turner Libros.

Para esta cuarentena, os proponemos algunas charlas en las que, a partir de lo desarrollado en el libro, Critchley habla sobre cómo a día de hoy seguimos enfrentándonos a las mismas preguntas que plantearon y dinamizaron los antiguos dramas griegos. En ellas, Critchley se reafirma en nuestra necesidad de mirar hacia el pasado para comprendernos, puesto que en gran medida estamos determinados por él. No obstante, especialmente en los podcasts, también hay cabida para sus otras grandes pasiones como son el punk (el que fuera su lema, ‘no future’, parece resonar estos días extraños), el fútbol o el mismísimo David Bowie.

(La única pega que le ponemos a estos vídeos es que solo están disponibles en el inglés original, con la única opción de poner subtítulos autogenerados en ese mismo idioma, y no en español).

Marta Martín Díaz

 

Ocean Vuong y Homero

Ocean Vuong es un poeta vietnamita que, a los dos años de edad, huyó con su familia a Estados Unidos, donde reside y trabaja desde entonces. El hecho de que el país que le acogió sea el mismo que provocó su huida vertebra el que fue su primer poemario, Night Sky with Exit Wounds (2016), que fue libro del año para The New York Times, The Guardian y el Huffington Post, así como ganador del prestigioso premio inglés T. S. Eliot (2017), y de los americanos Whiting Award y el Forward Prize. Este poemario fue traducido al español por Elisa Díaz y publicado por Vaso Roto en 2018, con el título de Cielo nocturno con heridas de fuego.Night Sky with Exit Wounds

En él Vuong, a quien su madre renombró Ocean ya en Connecticut, cuando aprendió la palabra y supo que se refería a un cuerpo de agua que toca muchos países, incluidos Vietnam y Estados Unidos, busca moldear de nuevo el relato de la historia de la Guerra de Vietnam (de la que, en cierto modo, él es fruto, como señala en ‘Notebook Fragments,’ ya que su madre es hija de un soldado americano), así como la historia del cuerpo queer americano (en una expresión del propio Vuong que recuerda mucho a Allen Ginsberg y su “America, I’m putting my queer shoulder to the wheel”).

Para ello, Vuong, que estudió Literatura Inglesa del Siglo XIX en el Brooklyn College de Nueva York, se reconcilió con la tradición occidental leyendo a poetas como Homero, Dante, o Milton:

El desplazamiento, la guerra, la violencia y el trauma son historias humanas, a través del tiempo; desde que empezamos a contar historias hemos estado contando historias sobre la guerra, es un hecho desafortunado. Es ahí donde encontré un terreno común con el canon occidental y empecé a colaborar con él de manera sincera. Y mientras leía a Homero veía mucho de la guerra de Vietnam

En mi opinión, volver a Homero es un resultado lógico por parte de Vuong en su intento por integrar su propia historia, la historia de su familia, en el más amplio marco de la historia americana y no solo por la temática. Ya que la transmisión de la poesía y las mitologías vietnamitas en casa de Vuong, primer alfabetizado de la familia, siempre había sido oral, tal y como lo fue durante siglos la difusión de los poemas homéricos. De este modo, a su vez, la escritura deja de ser ya una herramienta de los conquistadores, y sirve al conquistado para explicar su propia odisea.

Tanto la influencia homérica que sostiene el poemario como los dos temas principales que este aborda y que he señalado arriba (la historia de la Guerra de Vietnam y la historia del cuerpo queer americano), se trazan claramente una vez cruzado el umbral del libro (con ‘Threshold”, el cual recuerda al mito de Orfeo y Eurídice: “I didn’t know the cost /of entering a song—was to lose / your way back”), a través de los dos primeros poemas de este, ‘Telemachus” y ‘Trojan” cuyos títulos ya remiten a la Odisea y a la Ilíada, respectivamente.

En ‘Telemachus”, padre e hijo se reencuentran una vez terminada la guerra (“Because the city / beyond the shore is no longer / where we left it”), pero actúan como desconocidos porque, en realidad, eso es lo que son después de todos estos años (¿cuántos años?, ¿veinte como los que pasaron entre que Ulises partió de Ítaca y regresó?, ¿veinte como los que duró la guerra de Vietnam, que comenzó en 1955 y terminó con la toma de Saigon, la ciudad natal de Vuong, en 1975?). Mientras que en ‘Trojan” el propio cuerpo se convierte en el arma que destruirá la ciudad sitiada, pero también en la ciudad misma, siendo esta ciudad la realidad regida por los códigos del binarismo de género y el paradigma heterosexual que habita el protagonista del poema (“This horse with its human fase”). Este pasa rápidamente de un momento de empoderamiento, bailando enfundado en un vestido rojo, a (auto)destruirse al final del poema (“They will see him / clearest / when the city burns”).

A continuación, puedes leer estos dos poemas, tanto en su versión original en inglés, como en la traducción al español de Ezequiel Zaidenwerg.

En una nota aparte, pero no por ello menos importante, la aparición de Vuong en este blog también está justificada por su uso del símbolo &, en lugar de escribir la conjunción copulativa inglesa “and”. El ampersand es uno de los símbolos más famosos y aún vigentes de la notación tironiana que da nombre a este blog.

Marta Martín Díaz

TELEMACHUS (Puedes acceder al video del poeta leyendo este poema aquí

Like any good son, I pull my father out
of the water, drag him by his hair

through white sand, his knuckles carving a trail
the waves rush in to erase. Because the city

beyond the shore is no longer
where we left it. Because the bombed

cathedral is now a cathedral
of trees. I kneel beside him to show how far

I might sink. Do you know who I am,
Ba? But the answer never comes. The answer

is the bullet hole in his back, brimming
with seawater. He is so still I think

he could be anyone’s father, found
the way a green bottle might appear

at a boy’s feet containing a year
he has never touched. I touch

his ears. No use. I turn him
over. To face it. The cathedral

in his sea-black eyes. The face
not mine – but one I will wear

to kiss all my lovers good-night:
the way I seal my father’s lips

with my own & begin
the faithful work of drowning.

TELÉMACO

Como todo buen hijo, rescato a mi papá
del agua, lo arrastro del pelo

por la arena blanca, sus nudillos abren un surco
que las olas se apuran en borrar. Porque la ciudad

más allá de la costa ya no está
donde la dejamos. Porque la catedral

bombardeada ahora es una catedral
de árboles. Me arrodillo a su lado para ver hasta dónde

me podría hundir. ¿Sabés quién soy,
Ba? Pero la respuesta no llega nunca. La respuesta

es el agujero de bala que tiene en la espalda, lleno
de agua de mar. Está tan quieto que pienso

que podría ser el padre de cualquiera, al que encuentran
como podría aparecer ante los pies de un chico

una botella verde que contiene un año
que nunca tocó. Le toco

las orejas. No pasa nada. Lo doy
vuelta. Para hacerle frente. A la catedral

de sus ojos negros como el mar. A la cara
que no es la mía, pero que voy a poner

para darles a todos mis amantes el beso de las buenas noches:
la manera en que cierro los labios de papá

con los míos & emprendo
la fiel labor del que se ahoga.

TROJAN

   A finger’s worth of dark from daybreak, he steps
                          into his mother’s red dress. A flame caught
                                                   in a mirror the width of a coffin. Glint of steel
in the back of his throat. A flash, a white
                                                              asterisk. Look
                                     how he dances. The sky-blue

             wallpaper peeling into hooks as he twirls, his horse-
head shadow thrown wildly on the family
                                                  portraits, glass cracking beneath
its stain. He moves like any other
                                     fracture, revealing the briefest doors. The dress
                                                  petaling off him like the skin
of a shredded apple. Outside, branches thrash into black applause
                         as if darkness isn’t sharpening
                                     inside him. This horse with its human face.
This belly full of blades.
                          As if dancing could stop the heart
            of his murderer from beating between
                                     his ribs.
                                                  How easily a boy
in a dress the red of shut eyes
                                     vanishes
                                                               beneath the sound of his own
galloping. How a horse will run until it breaks
                                                  into weather—into wind. How like
                         the wind, they will see him. They will see him
                                                                                       clearest
when the city burns.

TROYANO
A un dedo de oscuridad del amanecer, se enfunda

en un vestido rojo. Una llama atrapada
en un espejo del ancho de un ataúd. Un resplandor de acero
en la parte de atrás de la garganta. Un fogonazo, un asterisco
blanco. Mírenlo
cómo baila. El azul moretón del empapelado se descascara
y se engancha, acompañando sus vueltas, su sombra
de cabeza de caballo cae sobre los retratos
familiares, el vidrio se quiebra debajo
de su mancha. Él se mueve como cualquier
fractura, revelando las más breves puertas. El vestido
se le deshoja como la cáscara
de una manzana. Como si sus espadas
no estuvieran afilándose
dentro de él. Este caballo con su cara
de hombre. Este vientre repleto de espadas
& de brutos. Como si bailar pudiera detener
el corazón de su asesino
entre sus costillas. Qué fácil es que un chico con un vestido
rojo como los ojos cerrados
desaparezca
bajo el sonido de su propio
galope. Cómo corre un caballo hasta que irrumpe
en el tiempo: en el viento. Y como al
viento, lo van a ver. Lo van a ver
mejor
con la ciudad en llamas.

 

El caldero de Dodona

Hoy os presentamos El caldero de Dodona, un proyecto creado por Manuel Mayo López y Xián Paz Díaz, ambos graduados en Filología Clásica por la Universidad de Santiago de Compostela, donde actualmente se encuentran realizando estudios de Doctorado, tras haber completado su formación filológica con un Máster en Arqueología y Ciencias de la Antigüedad en esa misma Universidad.

El caldero de Dodona es un blog que, según sus creadores, nace con el objetivo de abordar distintos temas relativos al mundo grecorromano desde una perspectiva filológica, historiográfica, antropológica y arqueológica. En sus propias palabras, su propósito “es transmitir y conservar el legado de este vasto mundo de una manera accesible, documentada y dinámica. La intención es crear un formato flexible y útil tanto para estudiantes interesados (véase la sección de ‘Recursos’) como para neófitos y curiosos.”

De este modo buscan así impulsar la participación activa de los lectores con secciones interactivas, a través de la reseña de productos culturales actuales (como pueden ser películas, música, videojuegos, etc.)  relacionados con motivos clásicos, que amplíen el conocimiento del mundo clásico usado en ellas desde todas sus vertientes (literatura, anécdotas, batallas, personajes, mitología…)

El blog está abierto a envíos y colaboraciones, siempre y cuando estas provenga también de gente del ámbito de las Clásicas, o similares, como pueden ser la Historia o la Historia del Arte, para mantener el registro científico del blog.

Puedes encontrar El Caldero de Dodona en WordPress, Facebook, Twitter e Instagram. Para contactar con ellos tienes los mensajes directos de sus redes sociales o también la pestaña ‘contacto’ de WordPress.

Marta Martín Díaz

Cosas que hacer en la cuarentena (6): Podcasts del Institute of Classical Studies

Aprovechando que el confinamiento ha llegado ya también a Londres y todos los eventos que implican las reuniones colectivas han sido cancelados o postpuestos, el Instituto de Estudios Clásicos nos recuerda la sección de su web en la que se pueden encontrar los podcasts de algunas de las conferencias que en los últimos años (desde 2015 hasta este mismo año 2020—fechas que justo coinciden con el lapso de tiempo que nuestro blog lleva en activo) han tenido lugar en él. Destacan las charlas de uno de sus últimos ciclos de conferencias, “Gender and Sexuality from Livia to Theodora,” organizado por Richard Alston y Kate Cooper a finales del año pasado. Puedes acceder a través de este enlace.

Marta Martín Díaz

Precisiones en Twitter: ¿Es Odisea o es Eneida?

El diario argentino La Nación se hizo eco de la historia de una pareja de turistas argentinos que a causa de las medidas de confinamiento para frenar la expansión del COVID-19 quedó varada en Italia. El periódico, dada la sucesión de desapacibles peripecias en sus 25 días de viaje, denomina la situación como ‘odisea,’ a lo que el usuario de Twitter @ladrondesabado respondió:
“Si quedaron varados en Italia no es Odisea, es Eneida (?).” Aunque lo más destacable de este tuit sea el chiste (como confirma su elevada cantidad de favs, o sea, ‘me gustas’), a partir de él, este usuario aprovechó para crear un hilo con algunos datos curiosos sobre estos dos poemas épicos, destacando algunos de los paralelos que se dan entre ellos. Puedes leer el hilo completo aquí.

Marta Martín Díaz

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