A los de clásicas nos la dan con queso…y algo más

Basta con darse una vuelta por cualquier supermercado patrio o foráneo para descubrir productos con nombres clásicos y algunos de ellos en latín. Así que después de haber recorrido distintos establecimientos en busca de la comida semanal, darme alguna que otra sorpresa e ir haciendo fotografías cual ciudadano nipón en cualquier ciudad europea, procedo a dar unas leves pinceladas para comentar tales imágenes.

1. Óleum del molino

Óleum del molino es un aceite virgen extra de variedad hojiblanca elaborado por Almazaras Valderrama en Montilla (Córdoba). Se trata además del único aceite con nombre latino galardonado con el premio al mejor aceite ecológico en la feria Bio Fach 2012 en Alemania (enlace aquí). Así que ya tenemos los clasicistas dos buenas razones para aderezar nuestras ensaladas. Un servidor, que ha probado ese aceite, constata su buena calidad. He puesto tilde a la palabra oleum para respetar el delicado diseño con el que se ha realizado la etiqueta del producto. Dicha vírgula la vemos representada como una hoja de olivo que recuerda al cliente cómo se ha de pronunciar el nombre, ya que, según la regla de la penúltima, ha de acentuarse la primera sílaba en este caso. ¡Hasta tal punto llega la publicidad!

2. LAVRVS

 

Si lo del aceite no tiene precio, ver un queso cuyo nombre es LAVRVS, escrito con V mayúscula, con una cara extraída de un mosaico romano como anagrama y en la etiqueta unos versos de Virgilio ¡EN LATÍN!, damas y caballeros… esto es impagable. Tal como se ve en las imágenes, la consideración hacia el mundo clásico no puede ser mayor. La quesería artesana LAVRVS, ubicada en Torres de Carrizal (Zamora), es una empresa familiar con ganadería propia dedicada a procesar la leche de sus ovejas y convertirla en estos quesos tan virgilianos (enlace aquí). Los versos en concreto proceden de la tercera Bucólica (Verg., Ecl. III, 62-63) y son una intervención del pastor Menalcas:

Et me Phoebus amat; Phoebo sua semper apud me3. Virgilio
lmunera sunt, lauri et suave rubens hyacinthus.
El que me cuida a mí es Febo; a Febo su ofrenda en mi casa/siempre le tengo: el laurel y el jacinto de suave encarnado”. (Tr.: Juan Manuel Rodríguez Tobal)

La razón por la que esta buena gente decidió acompañar sus quesos con estos versos nos es desconocida de momento. No sé si será hilar demasiado fino, pero me atrevería a decir desde este rincón, donde no he de sufrir las censuras de los sabios virgilianistas, que no es descabellado pensar que la bucólica cita viene dada por los personajillos representantes del género: los pastores. Al fin y al cabo, esta familia son pastores que hacen y comercializan su propio queso; como los de Virgilio, mutatis mutandis. Amén de que al principio de la composición el mismo Menalcas se dirige a las infelices ovejas y este queso está hecho con leche de oveja. El motivo por el que escogen estos versos con referencia a Apolo y a sus amores a través del laurel (Dafne) y el jacinto (Jacinto) me parece un auténtico misterio. Sólo es evidente el hecho de que el queso se llama LAVRVS (“laurel”) y que uno de los versos contiene la palabra lauri. Así que quizá este blog junto a la delegación local de la SEEC y el Departamento habrían de organizar una excursión a la fábrica con fines puramente científicos. ¡Todo sea por la filología! Yo lo dejo caer.

4. vailecus

Y ahora permítanme, queridos lectores de Notae tironianae, que haga un poco de patria, porque los dos quesos que comentamos a continuación (“VAILECUS” y “musgo de capra”) proceden de mi amado valle del Alberche en su parte abulense. VAILECUS es una marca registrada por la empresa “Quesos del Alberche” (Navandrinal, Ávila) que elabora quesos tiernos, semicurados y curados con leche de cabra (enlace aquí). Lo descubrí en Cebreros durante la feria anual de productos de la tierra con motivo de la fiesta de la vendimia y he de hacer justicia a la ciencia y decir que en un primer momento no fui capaz de encontrarle la etimología. Es más, creía que era un nombre inventado y latinizado para darle apariencia de latín. Sin embargo, gracias a los sabios consejos sugeridos por la dirección del blog, se puede dar una respuesta más sensata. VAILECUS puede ser una simple variante del dios celta del inframundo y protector del monte al que los vetones adoraban: Vaelico (VAELICUS). Se encuentra Navandrinal dentro de la zona donde otrora habitaban los vetones. Por tanto, es un hecho harto interesante, pues el nombre de este dios parece estar emparentado con la raíz celta para designar al lobo: vailos (relativamente similar al inglés wolf). Nuestro queso entonces, tiene un nombre con bastante más pedigrí del que creíamos al principio. No es extraño que tenga el nombre de un dios vetón, ya que, al fin y al cabo, están bautizando el producto bajo el patronazgo del protector de los bosques y montes; algo parecido al Fauno Luperco itálico. Mas, como el que suscribe no es autoridad ninguna en el campo del indoeuropeo y mucho menos quiere cometer intrusismo para con los celtistas, animo desde aquí a los expertos en la materia a hablar sobre dicho tema y a publicar una entrada. No cuenta para la ANECA, pero todo se andará.

5. Musgo de capra

Más fácil, afortunadamente, es el regusto latino del producto elaborado por la quesería de Elvira García en El Barraco (Ávila), que goza de varios galardones internacionales y ofrece una gran variedad de derivados de la leche de sus cabras (enlace aquí). Recomiendo personalmente la visita a ambas queserías y a la degustación de tales lácteos. Lo dice un servidor, que ya ha ido varias veces.

6. lacrimus-rex-tomevinos

 

 

7. gladium

 

 

 

 

 

 

No debíamos terminar esta entrada sin la dicha mención a algunos vinos con nombre en latín, haciendo gala de una sana “enofilia”, palabra que el gran Gregorio Hinojo nos dejó registrada en este blog el pasado mes de junio (pueden leer la entrada aquí). El tinto rioja “LACRIMUS REX” forma parte de una amplia tirada de vinos de las bodegas de Rodriguez Sanzo y a juzgar por la simpática huella de dinosaurio que vemos en la etiqueta de la botella, podríamos decir que el apelativo rex le viene del famoso tiranosaurio. Respecto a lacrimus, ha de venir de lacrima (lágrima), pero tal raíz no se encuentra registrada en el corpus con esa desinencia. ¡Otro gazapo al cesto! Los otros dos vinos que traemos aquí tienen un nombre claro y meridiano: gladium y vites virides. ¿La mención a la espada será por lo que corta este caldo o lo fuerte que entra en el estómago? Por otra parte, es todo un acierto poner vites virides a un vino ecológico. En cuanto a si estos vinos son dignos de beberse, he de emitir la callada por respuesta. Invito desde aquí a todos los lectores y a mis compañeros a que organicemos una cata de caldos latinos.

8. Vites Virides

Para terminar, invitamos a los lectores y amigos de este blog que nos envíen fotos e información de todos los productos alimentarios que se encuentren con nombre latino. Con que nos envíen la foto sin más será suficiente. Por último, si esta entrada les ha dado hambre y ganas de atrasar la operación bikini una semana más, por favor, disculpen las molestias. Comer está bien, pero si se puede comer al modo filológico, ¡miel sobre hojuelas!

Ibor Blázquez Robledo

 

 

Verbos latinos y coches famosos

Prácticamente todo el mundo sabe qué es un Volvo y qué es un Audi. Son vehículos vendidos en todos los continentes y marcas prestigiosas. Lo que no todo el mundo conoce es que sus nombres son dos formas verbales latinas. Quizá si a alguien se le cuenta que volvo es la primera persona de singular del presente de indicativo de un verbo latino y que significa “doy vueltas”, “ruedo”, podría fácilmente entender por qué sus fundadores suecos, siguiendo la tradición común en los años ’20 del siglo pasado de entender el latín como lengua de prestigio, adoptaron tal nombre parlante para un coche y escogieron como símbolo el signo que la alquimia (también escrita en latín) había utilizado para el hierro con que se fabricaba (el símbolo astronómico de Marte que se usa habitualmente para el masculino).
volvo

Lo que quizá parezca menos natural sea imaginar cómo la forma del singular del presente de imperativo del verbo latino audio pudo llegar a ser el nombre de un automóvil. Audi significa en latín “oye”, “escucha”, y los avatares por los que llegó a la automoción son más complejos que la simple imaginación de alguien que busca una marca para su producto. Son fruto de la educación latina y un conflicto de patentes.

August Horch (1868-1951) fue uno de los pioneros de la fabricación de automóviles y portador del apellido que dio nombre a piezas tan hermosas como el Horch 8-780 de 1932 o el 853 de 1938. Pero los coches que llevaron su nombre no fueron siempre fabricados en empresas bajo su control. Fundó en 1899 una compañía en Colonia (A. Horch & Cie Motorwagen-Werke) que puso en 1901 su primer coche en el mercado. Pero las desavenencias que se produjeron en el seno de la empresa entre Horch y sus directivos le impulsaron a establecerse por su cuenta y crear una nueva empresa. Cuando quiso registrarla a su nombre, tuvo que plantear un litigio con sus antiguos socios, dueños de la empresa original y de la patente de la marca. Y lo perdió. Es decir, debía emplear un nombre nuevo para su empresa. Un hijo suyo, que a la sazón estudiaba latín, una materia que formaba parte sustancial de los estudios de bachillerato en la Alemania de entonces, le sugirió la solución. El apellido Horch coincide con la forma de imperativo del verbo alemán horchen, que significa “escuchar”. Su hijo le propuso que registrase su empresa con la traducción al latín de su apellido alemán. Había nacido AUDI (1909). Posteriormente, en 1932, Audi, Wanderer, DKW y la original Horch se unieron para crear una nueva compañía cuyo símbolo fue la unión de cuatro aros, uno por cada empresa, emblema que representa a la marca en la actualidad.
audi

Y una curiosidad lingüística a propósito de audio y horchen, o del latín y el alemán. En latín el concepto de ‘obedecer’ se creó a partir del de ‘escuchar’. Oboedio (‘obedecer’) proviene de ob-audio, valiéndose de la derivación semántica de que obedecer es “prestar atención a alguien (secundándolo)”. Al igual que el latín, otras lenguas indoeuropeas antiguas, como el griego, el gótico o el eslavo antiguo, hicieron la misma derivación. Pues bien, en alemán gehorchen significa “obedecer”.

Agustín Ramos Guerreira

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