San Isidoro de Sevilla

Según varias páginas web, san Isidoro de Sevilla fue nombrado patrono de internet por el papa Juan Pablo II. Pero, como no pocas veces ocurre en ese prodigioso instrumento que es la red, no hemos podido comprobar si realmente es así… Así que, por si acaso, lo dejamos en patrón de la Facultad de Filología de la USAL, cosa que sabemos a ciencia cierta. Para que recordéis quién era os remitimos a una antigua entrada que Mª José Cantó publicó tal día como hoy hace dos años.

Susana González Marín

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Video de la lectura de Metamorfosis

Gracias a Vega Sánchez, que filmó y editó las imágenes, en este enlace podéis ver el video de la lectura de las Metamorfosis que tuvo lugar el viernes 23 de marzo en el Aula Minor de Anayita.

La Universidad de Salamanca se ha sumado así a la convocatoria internacional de Lectura simultánea del poema de Ovidio, Festival Europeen Latin-grec, en cuya página se colgará la grabación.

Los textos se leyeron en la traducción de nuestros compañeros, Josefa Cantó Llorca y José Carlos Fernández Corte, que también colaboraron en la lectura. En ella participaron 22 lectores, alumnos y profesores de Filología Clásica -entre ellos el poeta Juan Antonio González Iglesias-, profesores de Literatura Española -Emilio de Miguel, Javier San José y Emilia Velasco-, y de Francés -Elena Llamas-, un alumno del IES Vaguada de la Palma, la Directora de la Biblioteca Histórica de la USAL, Margarita Becedas y el Jefe del fondo Antiguo, Óscar Lilao. Además amablemente también prestó su voz el poeta Antonio Colinas, siempre disponible cuando se trata de favorecer la visibilidad de las letras clásicas.

Esta es la lista completa de lecturas y de los lectores:

  1. El comienzo (Met. 1, 1-4): Agustín Ramos (en sustitución de Carmen Codoñer, que desgraciadamente no pudo acudir por causas ajenas a su voluntad)
  2. El diluvio (Met. 1, 253-312): Eusebia Tarriño, Marta Serra, Luis Arturo Guichard
  3. Apolo y Dafne (Met. 1, 452-566): Rosario Cortés, Javier Sánchez, Marta Martín, Jorge Noreña
  4. Mercurio y Herse (Met. 2, 707-747): Ana Lorena Nieto Manini
  5. Eco y Narciso (Met. 3, 350-464): Margarita Becedas, Óscar Lilao
  6. Venus y Marte (Met. 4. 169-189): Antonio Colinas
  7. Sálmacis y Hermafrodito (Met. 4. 285-330): José Carlos Fernández Corte
  8. La peste de Egina (Met. 7, 523-581): Humberto Mederos Díaz, Carmen Pérez González
  9. Dédalo e Ícaro (Met. 8.183-259): Juan Antonio González Iglesias, Mercedes Villamán
  10. Biblis (Met. 9, 450-563): Emilia Velasco, Emilio de Miguel, Elena Llamas
  11. Galatea, Acis y Polifemo (Met. 13. 870-897):  Nicolás Santos Martín
  12. Fábula de Polifemo y Galatea de Luis de Góngora, vv. 465-504: Javier San José
  13. Ifis y Anaxárete, (Met. 14.698-760): Mª José Cantó Llorca
  14. El final (Met. 15.871-879): Agustín Ramos (en sustitución de Carmen Codoñer)

El acto fue organizado por el Máster de Creación literaria de la Universidad de Salamanca y nuestro blog Notae tironianae.

A todos los participantes y al público asistente, muchas gracias.

Susana González Marín

EN LA MUERTE DE ÚRSULA K. LE GUIN

Llega la noticia de la muerte, a los 88 años, de la escritora norteamericana Úrsula K. Le Guin (1929-2018). Sus obras más difundidas (La mano izquierda de la oscuridad, El mago de Terramar) son novelas de ciencia ficción. Sin embargo, los intereses de Le Guin fueron amplios, y produjo obras de géneros diversos: ensayo, literatura para niños, poesía, traducciones. En 2008 escribió una novela basada en la Eneida llamada Lavinia (traducción española, ed. Minotauro, 2009).

Ella misma nos cuenta, al final de la edición inglesa de 2010 (ed. Phoenix), cuál era su relación con el poema virgiliano:lavinia.jpg

“El tercer año de Latín era Cicerón. Yo quería leer a Virgilio, pero tenías que leer primero a Cicerón. Con catorce años, yo no veía razón para gastar un año de mi vida con un abogado muerto, así que dejé el Latín y me pasé al francés, con el que tuve una relación duradera y feliz. Pero a los setenta y tantos me di cuenta de que aún no había leído a Virgilio, así que saqué mi vieja gramática latina y empecé a leer la Eneida, despacio, muy despacio…”

De su amor por el texto virgiliano surgió el deseo de traducirlo, de capturar la esencia virgiliana, y eligió hacerlo “moviendo las escenas y los personajes de Virgilio fuera del poema”, transformando sus peripecias en una novela, cuya protagonista sería Lavinia, la joven latina destinada a casarse con Eneas, y a iniciar con él lo que terminaría siendo Roma, pero que en la Eneida es un personaje apenas esbozado. Continúa diciendo la autora:

“Mi deseo era seguir a Virgilio, no mejorarlo, ni reprobarlo; pero Lavinia misma de informó de que, a veces, el poeta se había equivocado -acerca del color de su cabello, por ejemplo-. Yo la escuché a ella: y también a él. Y entre los dos, me entregaron mi novela. No he escrito ninguna otra con tanta alegría”.

La novela cuenta la guerra entre troyanos y latinos desde el punto de vista de Lavinia; ella es la narradora. La técnica literaria utilizada es el diálogo entre Lavinia y su autor, Virgilio; en mi opinión, le da excelentes resultados. Al poner en primer plano a Lavinia, inclina la balanza hacia lo latino; confiere entidad al paisaje, a la forma de vida, a los ritos y a los dioses del Lacio. También nos acerca a Eneas y los suyos, pero ellos siguen siendo los héroes cuya historia está relatada en la primera parte de la Eneida. Úrsula K. Le Guin nos abre con esta novela otra perspectiva sobre el origen de los romanos, sobre su parte menos heroica y más pegada a la tierra.

El personaje de Lavinia está, obviamente, actualizado, tiene corporeidad, y voluntad, toma decisiones; rechaza su alianza con Turno, y prefiere a Eneas. La autora le escribe una historia de amor en la que, invirtiendo los términos del poema virgiliano ella es quien toma la iniciativa, y Eneas, el personaje secundario. No es en absoluto una novela histórica escrita desde ahora, sino una recreación ampliamente basada en Virgilio, respetuosa con los detalles, que intenta hacer justicia a un personaje que, pese a que su función en la trama es esencial, en la Eneida era casi inexistente. Una novela recomendable para todos los que no la hayan leído.

Mª José Cantó

 

 

 

 

 

 

 

 

La casa de Nerón

Bajo el impactante titular “Bienvenidos a la casa de Nerón”, el periódico El País publicó el lunes 20 de Marzo una noticia (pincha aquí) en torno a la Domus Aurea de Nerón, uno de los monumentos de la antigua Roma (no el único), que resulta difícil de visitar, porque a las hordas de peregrinos y turistas que invaden en cualquier época del año la ciudad, se suma la dificultad de que, aunque descubierta hace mucho tiempo, la casa de Nerón ha resultado muy difícil de excavar, y de mantener; sobre ella ya no están las Termas de Trajano, sino un jardín, que sin duda producirá filtraciones de agua. Ha estado abierta en algunos intervalos (yo la visité el 2004), y ha permanecido cerrada la mayor parte del tiempo. La noticia del periódico no está motivada por su apertura, sino porque se ha empezado a incluir en la visita la realidad virtual.

Es sabido que los restos arqueológicos no son atractivos para la mayor parte de la gente si no hay algo visible, preferiblemente atractivo, como un mosaico, alguna columna in situ con su capitel, alguna inscripción… El hallazgo de alguno de estos elementos es lo que suele impulsar a la autoridad correspondiente a hacer la inversión necesaria para que el yacimiento sea accesible, a la espera de numerosos visitantes que contribuyan con sus entradas al mantenimiento de las instalaciones y a la prosperidad del entorno. Esto ha provocado en todas las épocas reconstrucciones más o menos afortunadas, que no critico si consiguen su propósito dinerario sin estropear el yacimiento; sin embargo, en algunos lugares periféricos del Imperio Romano (entre los que nos incluimos) se han hecho reconstrucciones más bien burdas, sin duda imaginativas, pero que entorpecen el acceso a las verdaderas ruinas y que, en mi opinión, las falsean. Naturalmente, las nuevas tecnologías, la realidad virtual que se puede lograr a través de ellas, abre un campo inmenso a estas reconstrucciones.

En Roma no han necesitado nunca este tipo de cosas, porque ya tienen el Coliseo, y las estancias de Augusto en el Palatino, y muchos restos más perfectamente visibles. No obstante, siempre se vendieron unos libritos en los que alterna una foto del estado actual de las ruinas con una hoja transparente en la que se ha dibujado lo necesario (en opinión de su creador) para dar el aspecto original del monumento. Pero esto ya no es suficiente, al parecer su ambición desbocada les ha llevado ya a hacer en verano unas proyecciones en las que se puede ver los foros tal y como fueron (supongo que con romanos de la época incluidos), y, desde hace poco, a incluir una visita virtual en el recorrido por la Domus Aurea.

A lo mejor han deducido que yo estoy en contra de estas innovaciones; nada más lejos de la realidad: me he apresurado a reservar entrada (14 +4, o sea 18 euros) para comprobar si esa realidad virtual es capaz de crear la atmósfera del pasado que yo he percibido en ciertos monumentos en estado natural, entre ellos, la propia Domus Aurea. Ya les contaré.

Mª José Cantó Llorca

Más sobre Dylan y sobre (una especie de augurio de) su premio

En esta polémica sobre el Nobel que el otro día mencionaba nuestro alumno Gabriel Martí en este blog (pincha aquí para ver la entrada) yo soy de los que humildemente opinan que ha sido una buena elección. ¿Por qué no?

Aproximadamente una semana antes de la concesión hablaba yo en el despacho de mis amigos Mª José Cantó Llorca y Carlos Fernández Corte mientras recogían sus enseres con motivo de la jubilación. Nuestra conversación recayó en la reciente autobiografía de Bruce Springsteen (que teníamos en nuestras manos) y, leyendo algunos fragmentos, nuestro jubilado profesor de Literatura Latina dijo algo que resultó ser un augurio: “Esta prosa me recuerda a Philip Roth en la forma y en el contenido. En realidad estos cantantes, tan buenos letristas, son como los auténticos líricos antiguos. ¿No os parece que una letra como la de “Knockin’ on Heaven’s Door” de Dylan es un poema extraordinario y, como ese, tantos otros?”.

La secretaria de la Academia sueca, como hizo Carlos unos días antes con los líricos, ha recordado a Homero y a Safo. A mí personalmente la lectura me recuerda más a Arquíloco (incluidos sus dísticos del escudo), a Anacreonte o a Propercio, por nombrar griegos y latinos. No quiero decir que Dylan los haya leído (tampoco que no). Solo quiero recordar que unos y otro parecen tener una inspiración común fuertemente humana que ha marcado la lírica de Occidente desde hace muchos siglos y, a mi juicio, Dylan es un excelente representante.

Es difícil elegir una letra de Dylan, pero en honor a él y a los profesores jubilados me limitaré a recordaros ese poema al que se refería Carlos sin saber que a la postre su comentario resultaría una especie de vaticinio del premio:

Mama, take this badge off of me
I can’t use it anymore
It’s gettin’ dark, too dark for me to see
I feel like I’m knockin’ on heaven’s door
Knock, knock, knockin’ on heaven’s door (quater)

Mama, put my guns in the ground
I can’t shoot them anymore
That long black cloud is comin’ down
I feel like I’m knockin’ on heaven’s door
Knock, knock, knockin’ on heaven’s door (quater)

[Mujer, quítame esta insignia
Ya no me sirve de nada
Hay demasiada oscuridad para mis ojos
Creo que estoy llamando a las puertas del cielo
Llamando, llamando a las puertas del cielo (quater)

Mujer, entierra mis pistolas
Ya no puedo disparar más
Sobre mí desciende la gran nube negra
Creo que estoy llamando a las puertas del cielo
Llamando, llamando a las puertas del cielo (quater)]

(Puedes escucharla aquí)

Dylan la grabó en 1973 para la banda sonora de la película de Sam Peckinpah “Pat Garret & Billy the Kid”. La versión que aparece en la película acompaña la escena en la que el viejo sheriff muere en brazos de su esposa. Dylan añadió otras letras en otros conciertos en directo. Os añado solo una (ha habido más):

Mama, wipe the blood from my face
I’m sick and tired of the war
Got a lonely hard feeling and it’s hard to trace
I feel like I’m knockin’ on heaven’s door

[Mamá, quítame la sangre de la cara
Estoy harto de la guerra
Me siento mal y no sé por qué
Siento que estoy llamando a las puertas del cielo]

Las traducciones corresponden a la versión española de Bob Dylan Lyrics 1962-2001 (New York / London / Toronto / Sidney: Simon & Schuster, 2004), que se publicó en Barcelona (Global Rythm Press, 2011) en edición bilingüe con traducción de Miquel Izquierdo y José Moreno (de ellos es la traducción del texto de la canción original), y con excelentes notas de Alessandro Carrera (a él pertenece la traducción de la estrofa añadida) en las que podréis encontrar abundante información sobre sus letras y canciones. Estoy seguro de que a algunos de vosotros las más de 1200 páginas de esta edición os darán más de una muestra de por qué no me parece mal el fallo.

Agustín Ramos Guerreira

Hasta el curso que viene

Hoy despedimos el blog puesto que prácticamente está acabando el curso. Creemos que el balance ha sido positivo y, aunque ha habido momentos de desfallecimiento -especialmente hace tres o cuatro semanas-, hemos logrado mantenernos publicando al ritmo que nos habíamos propuesto, una entrada al día, salvo vacaciones, fines de semana y festivos (un total de 167 entradas publicadas). Hemos tocado temas variados y creemos haber cumplido con el objetivo de mostrar que, ya te fijes en Elsa Pataky o en Woody Allen, en Forges o en Renée Vivien, el mundo clásico está en todas partes. Para los amantes de los datos diremos que en Facebook tenemos 484 seguidores y en Twitter 206; el blog ha tenido 45.309 vistas y 25.485 visitantes (hasta este momento, día 16 de junio, 9:35), que proceden de todos los lugares del mundo, incluida Nueva Zelanda. Sin duda las entradas que han conseguido un éxito inigualable han sido las de los tatuajes: 7.937  visitas tuvo “20 tatuajes que no entenderás si no sabes griego y latín”, de Marina López Molina, y 5.648 “Errores para toda la vida: los famosos se hacen tatuajes en griego y latín”, de Marina Lozano. El mejor día fue el 13 de mayo de 2016, en el que se llegó a las 3.217 vistas.

Desde aquí queremos agradecer a todos vuestra participación y colaboración: primero a los que nos habéis facilitado el soporte económico, logístico y moral que necesitábamos; al Dpto. de Filología Clásica e Indoeuropeo y a sus Directoras Rosario Cortés Tovar y Adelaida Andrés Sanz; a la Delegación Local de la Sociedad Española de Estudios Clásicos y sus Presidentas, Mª José Cantó Llorca y Mª Paz de Hoz García-Bellido; al Dpto. de Literatura Española e Hispanoamericana y a su Directora Mª Ángeles Pérez López y especialmente a los profesores de ese departamento Javier San José Lera, Emilio de Miguel Martínez y Francisca Noguerol Jiménez; a la Delegación de Alumnos de la Facultad de Filología y a su representante Marcos Medrano Duque; al Decanato de la Facultad y a su decano Vicente González Martín, al Servicio de Actividades Culturales y su director Manuel Heras; a Mª Ángeles Martín Sánchez, maestra de algunos de nuestros alumnos, que desde el principio nos ha apoyado y nos ha proporcionado materiales interesantes. Agradecemos y pedimos disculpas a todos a los que hemos dado la lata y a los que hemos solicitado favores de distinto tipo, desde escribir y revisar entradas a formar parte de jurados literarios. No olvidamos a los que vinisteis a aquella primera reunión y especialmente a Cecilia Ares del Teso y Sabela Cacabelos Vidal, que se han encargado durante todo el curso de las páginas de Facebook y Twitter. Y naturalmente muchas gracias a todos los que habéis enviado información, redactado las entradas y a los que habéis participado en las actividades que se han organizado desde este foro. Por último, sólo nos queda agradecer su fidelidad y apoyo a nuestros seguidores y lectores.

Esto no es una despedida. Esperamos que el año que viene nuestros colaboradores vuelvan con ánimos renovados y llegue una nueva remesa de estudiantes de Filología Clásica que se incorpore a este proyecto.

Feliz verano a todos.

Marco Antonio Santamaría Álvarez

Mª José Cantó Llorca

Francisco Cortés Gabaudan

Susana González Marín

Gustavo Daniel Merlo

 

 

Casi cerrado por fiesta de nuestro patrono San Isidoro

San Isidoro de Sevilla, Isidoro para los amigos y para muchos estudiosos de su obra, era un sabio tan enciclopédico, sabía tantas cosas, que hace unos años fue propuesto como patrono de la Wikipedia. La verdad es que no se si la propuesta tuvo éxito (espero que alguien nos lo aclare), pero, en cualquier caso, es desde hace tiempo el patrono de las Humanidades, razón por la que cada año los alumnos y profesores de Filología  disfrutamos el 26 de abril de un día de asueto que viene de perlas a comienzos de la primavera y antes del empujón de fin de curso.

La familia de Isidoro era de Cartagena, que en su época (nació el 560 y murió en 636 ¡contemporáneo casi exacto de Mahoma!), estaba bajo el dominio del Imperio Bizantino. En su juventud vivió la tensión política entre bizantinos y visigodos, y la tensión religiosa entre católicos y arrianos, resuelta en ambos casos a favor de los primeros, que eran los suyos, así que enseguida llegó a ser obispo de Sevilla, y a tener una gran influencia sobre varios reyes visigodos, especialmente Sisebuto, y aún tuvo tiempo para estudiar, y para escribir una gran cantidad de obras.

La más popular de todas ellas, la que le ha convertido en patrono de las letras en cualquier soporte, son las Etimologías, una enciclopedia en la que intentó reunir el conocimiento acumulado durante siglos en Grecia y Roma: las siete artes liberales, leyes, medicina, el universo, el ser humano, animales y plantas, objetos inanimados… No es muy original (sus fuentes son los comentarios de los autores latinos, y los Padres de la Iglesia, libros que guardaba en su extensa biblioteca), pero contiene una cantidad enorme de datos que en algunos casos se habrían perdido sin su intervención, y su sistematización del contenido es interesante: parte de la etimología de la cosa para exponer lo que ha averiguado sobre ella, y a menudo sus explicaciones son pintorescas.

Suponemos que en su época aún se hablaba latín en esta parte del antiguo Imperio Romano; él lo escribe bien, reflejando los cambios que se han producido, pero no lee directamente las grandes obras de la literatura latina, y mucho menos las de la griega (no sabía griego). Sin embargo, tiene un gran respeto por los clásicos, a los que cita continuamente. ¿A que esta situación de la cultura clásica de comienzos de la Edad Media resulta familiar hoy en día? Mucha cita, y poco conocimiento directo.

No sabemos si Isidoro escribió su enciclopedia porque era consciente de que llegaba una edad oscura para el saber, o si lo hizo para cobrar muchos derechos de autor, el caso es que las Etimologías se convirtieron en un auténtico best seller: centenares de copias circularon por toda Europa, como demuestra la gran cantidad de manuscritos conservados, que tanto complican la vida a sus editores. Su lectura permite atisbar el nivel cultural de la época, y claro está que produce nostalgia. Pero a su autor le han permitido encontrar un sitio en la lista de autores latinos importantes procedentes de Hispania, junto a los dos Sénecas, Lucano, Marcial y Quintiliano.

¡Viva San Isidoro, nuestro santo patrono!

M.J. Cantó