Los mosaicos de la villa romana en Villoria

Mª Ángeles Martín nos envía el texto publicado en el Salamanca al día del mes de julio sobre una futura exposición con restos de la villa romana de la Vega, sita en Villoria y próxima al límite con Villoruela. La villa, del siglo IV o V, fue excavada en 1985 pero los mosaicos se volvieron a enterrar. Si alguien quiere saber más datos puede acceder al estudio de Fernando Regueras y Esther Pérez publicado por la Junta de Castilla y León en 1998, Mosaicos romanos de la provincia de Salamanca.villa romana Villoria_Página_1villa romana Villoria_Página_2

¿Fue un volcán en Alaska culpable de la caída de la República de Roma?

Manuela y Mª Ángeles Martín Sánchez nos envían el enlace a esta noticia publicada en ABC el 23/6/2020:

¿Fue un volcán en Alaska culpable de la caída de la República de Roma?

El asesinato de Julio César a manos de un grupo de conspiradores, entre ellos el famoso Bruto, en marzo del año 44 a.C., precedió uno de los períodos más fríos que haya conocido el Mediterráneo en los últimos 2.500 años. La lluvia y las bajísimas temperaturas, especialmente en verano, condujeron a malas cosechas, hambrunas, enfermedades y disturbios en la región durante dos años. La profunda inestabilidad contribuyó finalmente a la caída de la República Romana y el Reino Ptolemaico de Egipto, que posteriormente condujeron al surgimiento del Imperio Romano. Los historiadores han sospechado durante mucho tiempo que el estallido de un volcán pudo estar detrás de ese inexplicable cambio en el clima, pero en qué lugar del mundo se produjo la erupción o cuál fue su gravedad han resultado un misterio.

Por fin, un equipo internacional de científicos e historiadores cree haber encontrado el enigmático volcán en el lado opuesto de la Tierra. Se trata del Okmok II, situado en la isla Unmak en Alaska, que entró en erupción en el año 43 a.C. dejando una caldera de 10 km de ancho. Nuevos análisis de la tefra (ceniza volcánica) hallada en los núcleos de hielo del Ártico es lo que les ha llevado a esta conclusión, publicada esta semana en la revista «Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS)».

Los investigadores realizaron nuevas mediciones en núcleos de hielo de Groenlandia y Rusia, algunos de los cuales habían sido perforados en la década de 1990 y archivados en EE.UU., Dinamarca y Alemania. Utilizando estas y anteriores mediciones, pudieron detectar claramente dos erupciones distintas: un evento poderoso pero de corta duración, relativamente localizado a principios del año 45 a.C., y un evento mucho más grande y más extendido a principios del año 43 a.C. con precipitaciones volcánicas que duraron más de dos años en todos los registros del núcleo de hielo.

Después, el equipo realizó un análisis geoquímico de las muestras de tefra de la segunda erupción encontrada en el hielo, haciendo coincidir los pequeños fragmentos con los de la erupción Okmok II en Alaska, una de las mayores de los últimos 2.500 años.

«Comparamos la huella dactilar química de la tefra encontrada en el hielo con la tefra de los volcanes que se cree que estallaron en ese momento y estaba muy claro que la fuente de la lluvia ocurrida en el año 43 a.C. en el hielo fue la erupción del Okmok II», señala Gill Plunkett, de la Queen’s University en Belfast.

Trabajando con colegas del Reino Unido, Suiza, Irlanda, Alemania, Dinamarca, Alaska y la Universidad de Yale en Connecticut, el equipo reunió evidencias de apoyo de todo el mundo, incluidos los registros climáticos basados en anillos de árboles de Escandinavia, Austria y Las Montañas Blancas de California y los registros climáticos de un espeleotema (formaciones de cuevas) de la Cueva Shihua en el noreste de China. Luego utilizaron el modelado del sistema de la Tierra para desarrollar una comprensión más completa del tiempo y la magnitud del vulcanismo durante este período y sus efectos sobre el clima y la historia.

7ºC por debajo de lo normal

Según sus hallazgos, los dos años posteriores a la erupción de Okmok II fueron algunos de los más fríos en el hemisferio norte en los últimos 2.500 años, y la década que siguió fue la cuarta más fría. Los modelos climáticos sugieren que las temperaturas promedias estacionalmente pueden haber sido de hasta 7 ° C por debajo de lo normal durante el verano y el otoño que siguieron a la erupción de Okmok en el año 43 a. C., con precipitaciones de verano de 50 a 120 por ciento por encima de lo normal en todo el sur de Europa, y precipitación en otoño alcanzando cotas tan altas como un 400 por ciento más de lo normal.

«En la región mediterránea, estas condiciones húmedas y extremadamente frías durante la importante temporada agrícola de la primavera al otoño probablemente redujeron el rendimiento de los cultivos y agravaron los problemas de suministro», afirma el arqueólogo Andrew Wilson, de la universidad de Oxford. «Estos hallazgos dan credibilidad a los informes de resfriados, hambrunas, escasez de alimentos y enfermedades descritas por fuentes antiguas», concluye.

«Encontrar evidencia de que un volcán al otro lado de la Tierra entró en erupción y contribuyó efectivamente a la desaparición de los romanos y los egipcios y el surgimiento del Imperio Romano es fascinante», afirma Joe McConnell, del Instituto de Investigación del Desierto en Reno, Nevada. «Ciertamente muestra cuán interconectado estaba el mundo incluso hace 2.000 años», subraya.

Para Joe Manning, historiador de la Universidad de Yale, «la gravedad de las inundaciones del Nilo en el momento de la erupción de Okmok, y la hambruna y la enfermedad que citan las fuentes egipcias fueron realmente sorprendentes». Como explica, los efectos climáticos fueron un «shock severo» para una sociedad ya estresada en un momento crucial de la historia.

Presagios

Según los investigadores, la actividad volcánica también ayuda a explicar ciertos fenómenos atmosféricos inusuales que fueron descritos en textos de la época del asesinato de César e interpretados como signos o presagios: cosas como halos solares, el sol que se oscurece en el cielo o tres soles que aparecen en el cielo (un fenómeno ahora conocido como parahelia). Sin embargo, muchas de estas observaciones tuvieron lugar antes de la erupción de Okmok II en 43 a. C., y probablemente estén relacionadas con una erupción más pequeña del monte Etna en el 44 a.C.

Aunque los autores del estudio reconocen que muchos factores diferentes contribuyeron a la caída de la República Romana y el Reino Ptolemaico, creen que los efectos climáticos de la erupción de Okmok II jugaron un papel indudablemente grande, y que su descubrimiento ayuda a llenar un vacío de conocimiento sobre este período de la historia que ha desconcertado a los arqueólogos e historiadores antiguos. «La gente ha estado especulando sobre esto durante muchos años, por lo que es emocionante poder proporcionar algunas respuestas», dice McConnell.

 

Tiziano en casa

El Museo del Prado nos propone para esta semana la conferencia sobre el cuadro de Tiziano “Dánae recibiendo la lluvia de oro” pronunciada en noviembre de 2014. . Esta obra maestra fue adquirida en su momento por el propio Velázquez. Tiziano realizó varias versiones de este asunto mitológico, llegando a darse desde hace siglos una confusión con otra pintura del mismo autor. En 2014, tras su estudio e investigación se consiguió aclarar esta situación que nos explica Miguel Falomir. Puedes verla en Youtube. Agradecemos a Mª Ángeles Martín el envío del enlace.

 

Homero y el virus

Mª Ángeles Martín Sánchez nos envía esta columna de opinión del diario ABC publicada el 21 de abril: “Homero y el virus”, de Pedro García Cuartango.opinion3

Cosas que hacer en cuarentena (15): repasar las conferencias y entrevistas de la Fundación March

Mª Ángeles Martín nos envía el enlace a la página de la Fundación March, que además de conferencias ofrece entrevistas y lecturas de distintos autores, muchos de los cuales tienen relación con el mundo clásico. Por ejemplo, en su canal de Youtube podemos escuchar y ver a Vicente Cristóbal hablando de Horacio, a Francisco Pina Polo que diserta sobre Augusto, a Miguel Ángel Elvira Barba sobre Fidias, o a Luis Calero Rodríguez que presenta al Coro de Voces Graves de Madrid ejecutando los Himnos de Mesomedes de Creta (siglo II). Aquí podéis acceder a todas las conferencias celebradas desde 1975. Y aquí podéis encontrar la sección 37 poetas, donde encontraremos antologías publicadas y poemas leídos de poetas como Antonio Colinas, Luis Alberto de Cuenca, Juan Antonio González Igesias, Aurora Luque, Jaime Siles, Luis Antonio de Villena, etc.

Cosas que hacer en cuarentena (13): vamos otra vez al Prado

Mª Ángeles Martín Sánchez nos envía este enlace a alguna de las variadas actividades que el Museo del Prado propone bajo el título de El Prado en casa. En esta ocasión es el video en el que Leticia Azcue Brea, Jefa de Conservación de Escultura y Artes decorativas del Prado, comenta la escultura “Venus y Marte” de Antonio Canova.

 

El descubrimiento de las tumbas de Pylos: propuesta para un guion cinematográfico

Como es bien sabido, el cine ha tirado con frecuencia de la arqueología como base para películas de aventuras: héroes que, aunando inteligencia con valor y presencia física, arrostran toda clase de peligros en lugares generalmente exóticos para descubrir, salvar o recuperar tesoros espectaculares de los que los malos quieren apoderarse; este esquema se completa generalmente con unas gotas de amor y algunos guiños humorísticos y ya tenemos un guion.

Es cierto que la realidad no suele coincidir con la ficción, pero en la noticia publicada (17 de diciembre de 2019) en The New York Times (aparecida el 19 de diciembre en ABC -envío de Mª Ángeles y Manuela Martín Sánchez- y el 9 de enero en El País) sobre el descubrimiento de dos tumbas familiares en Pylos apreciamos esos elementos que han sido aprovechados con tanto éxito en el cine.

Para empezar, aunque los descubrimientos arqueológicos sin duda proporcionan hallazgos de incalculable valor, no muy a menudo coinciden con la idea que el gran público se hace de tesoros por los que merece la pena arriesgar la vida en trepidantes aventuras. No tenemos más que acordarnos de lo que Gila decía hablando de la Antigua Grecia. Pero estas dos tumbas, además de conservar objetos y joyas de oro, bronce y piedras preciosas, han proporcionado además pequeñas láminas de oro que procedían probablemente del revestimiento de sus paredes. Ya no se trata solo de que cumplan con los requisitos de valor económico que se exigen a un auténtico tesoro de cine, sino que su aspecto sería sin duda espectacular visualmente.

A esto debemos sumar que los protagonistas, los directores de la excavación, son el matrimonio formado por Jack Davis y Sharon Stocker -aquí tenemos la relación amorosa-, ambos de la Univ. de Cincinatti, y que este hallazgo ha sido el fruto de largos años de trabajo en la zona, donde tuvieron que afrontar peripecias y dificultades, aunque también cosecharon importantes éxitos previos, como el hallazgo en 2015 de la tumba del Guerrero del Grifo, denominada así porque contenía una placa de marfil adornada con un grifo.

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En efecto, en 2015 Jack Davis y Sharon Stocker decidieron excavar en el llamado campo Dimopoulos, pero, según el New York Times, el propietario del campo se negó a venderlo (en Wikipedia se mencionan otros problemas de índole burocrática así como una huelga inoportuna); entonces tuvieron que trasladar a su equipo a un sitio mucho menos prometedor; sin embargo, el primer día de la excavación tropezaron con una tumba: el esqueleto era de un poderoso guerrero o sacerdote micénico de unos 30 o 35 años, que fue enterrado en torno al 1500 a.C. Junto a él se hallaron más de 2.000 objetos: cuatro anillos de oro macizo, copas de plata, cuentas de piedras preciosas, peines de marfil de finísimas púas, y una espada de intrincada factura. Además del enorme valor cultural del descubrimiento, que contribuye a reevaluar las relaciones entre las civilizaciones micénica y minoica, lo cierto es que el hallazgo constituye un tesoro propio de una película.

Ya este era un espectacular resultado, pero el año pasado pudieron comprar finalmente el campo Dimopoulos, al morir su propietario, gracias al dinero que había pagado la Univ. de Cincinatti para que Davis no se trasladara a Stanford y a una subvención del Institute for Aegean Prehistory (estos avatares económicos sin duda añadirían un elemento de actualidad a la trama). El comienzo de los trabajos fue estéril, pero tras un período en el que temieron haber cometido un error, llegaron finalmente a descubrir estas dos tumbas, similares a la anterior; sin embargo, no acabaron sus preocupaciones tan rápidamente porque cuando hallaron la primera comprobaron con horror que alguien se les había adelantado (aquí aparecen los antagonistas a los que sin duda el guion otorgaría un papel relevante) con una retroexcavadora; pudieron fechar este atropello gracias a un envoltorio de un croissant de chocolate con fecha de caducidad de septiembre de 2015 (¡qué detalle tan apropiado para la película!). Afortunadamente las grandes piedras que sepultaban las tumbas fueron suficiente protección ante los saqueadores y poodemos hablar de un final feliz.

Todos los ingredientes están servidos. Vamos a ver si alguien se anima.

Susana González

Química y etimología

No es la primera vez que traemos al blog materiales y noticias relacionados con otras disciplinas, entre otras la Química. Hoy os presentamos dos interesantes recursos elaborados por nuestras colaboradoras más constantes: Mª Ángeles (Catedrática de Griego en el I.E.S. de La Vaguada de la Palma, Salamanca), Mª Teresa (Catedrática de Física y Química en el I.E.S. Fernando de Rojas, Salamanca) y Manuela Martín Sánchez (Catedrática de Didáctica de las Ciencias Experimentales en la Universidad Complutense de Madrid). Dentro de la página del Departamento de Ingeniería Química Industrial y Medio Ambiente, en la sección de Química y vida cotidiana accedemos a dos pdfs sobre

 

 

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