Las Lupercales romanas en la cultura popular

Las Lupercales  romanas eran unas fiestas que se celebraban el 15 de febrero en honor al fauno Luperco, dios romano protector de los rebaños y los bosques. Los sacerdotes luperci sacrificaban  un perro y  un macho cabrío, por considerarlos animales impuros. Después, estos sacerdotes corrían semidesnudos, golpeando a la gente con tiras de cuero, como un rito propiciatorio de la fertilidad y, al mismo tiempo, de la protección de la comunidad frente al oso y el lobo.

Era ésta una fiesta de ambiente pastoril que sin duda, ha dejado huella en muchos puntos de nuestra geografía, concretamente, en las denominadas “mascaradas de invierno”. En esta entrada, nos centraremos sólo en algunos pueblos de Castilla y León, pero hay muchos más.

En el pueblo leonés de Riaño, de tradición transhumante, nos encontramos durante la celebración del Antruido, con la figura del “zamarrón”, que va ataviado con pieles de lana de oveja y chaqueta de lana, cara tiznada de negro y caretas de cuernos de vaca, sin faltar los tradicionales cencerros. Varios mozos recorren las calles persiguiendo a niños y mayores, y golpeando con un palo.

Otro paralelo lo encontramos en “Los cucurrumachos” de Navalosa (Ávila), que se celebran el domingo, el lunes y el martes de carnaval. Los mozos llevan máscaras terroríficas, hechas con crines de caballo, y la cabeza cubierta con pieles de burro o conejo; también portan cencerros a la espalda, y en la frente, cuernos de vaca. Persiguen a la gente, arrojando paja y agua con ceniza.thumbnail_SL730834.jpg

En Montamarta (Zamora), se celebra el “zancarrón”, que Julio Caro Baroja (El carnaval (Madrid: Alianza Editorial, 2006, pp. 401-407) describe así: “Se disfraza de diablo y asiste a la misa mayor, situándose en el centro del crucero de la iglesia; a su diestra y siniestra le colocan obladas que él pincha y levanta en alto con una purridera en el momento de la elevación de la hostia. La purridera  es un apero de labranza con cinco o más dientes de hierro y mango de madera que sirve para amontar el estiércol, cargar los carros, etcétera. Después de misa se ensaña con la gente que va por la calle, golpeando con un zurriago”.

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Por San Blas (3 de febrero), se celebran los “zarramaches” en Casavieja (Ávila), donde una pareja persigue a la gente con una vara de mimbre en una mano y una naranja en la otra. Llevan cencerros y la cara tapada.

En el artículo de José María González Muňoz (“Las raíces del tiempo. Retazos de historia y tradiciones de Casavieja” (Ávila), Sociedad de Estudios del Valle del Tiétar, 2004), podéis encontrar descrita otra fiesta que se celebra el día de San Blas, y que entronca con la antigua Roma. También podéis leer otro artículo relacionado de Luis Miguel Gómez Garrido (que además nos ha cedido amablemente dos fotos de los “cucurrumachos”), “San Blas, fiesta, rito y devoción” pinchando aquí .

Como habéis podido comprobar, todas estas mascaradas de invierno tienen origen pastoril (cencerros, cuernos de vaca, etc.), y el uso de la vara para “arrear” también nos recuerda a las Lupercalia.

Elena Villarroel Rodríguez

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Lupercalia musicales

De nuevo es 14 de febrero y vuelve a ser San… ¡san Cirilo y san Metodio, demontres!, que en el santoral san Valentín es, con todos mis respetos, un santo menor del que apenas nada se sabe. Sin embargo, a Cirilo y Metodio se los considera los “inventores” del alfabeto glagolítico y a su vez desarrollaron el cirílico, inventado un siglo antes por san Clemente de Ohrid. Pero vamos al grano, que me disperso.

De millones de vídeos que hay colgados en youtube siempre es grato encontrar de vez en cuando uno que hable sobre algún tema relacionado con Grecia o con Roma. Hoy aprovechamos la fecha para traer a nuestra singular palestra una creación musical sobre las Lupercalia (Lupercales) romanas y su relación con san Valentín, publicada hace pocos días. Estos festejos se celebraban en torno al 14 ó 15 de febrero. Se trataba de un antiguo ritual de purificación —februatio, cuya etimología obviamente está relacionada con el nombre del mes de febrero— relacionado también con la fertilidad y el paso de los adolescentes a la vida adulta. Pero antes de leerme a mí y que los aburra, vean el vídeo que es más divertido: aquí.

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Recreación de las Lupercalia

Lo más curioso de todo es que el canal no está relacionado con el mundo clásico ni su divulgación. Es un rinconcito donde Rodrigo Septién se dedica a hacer vídeos musicales en los que se toma con bastante humor temas como POKEMON GO, el Gordo de Navidad o las mismísimas elecciones. En resumen, un “youtuber”. ¿Hay algo que sea de mayor actualidad que esta nueva ocupación? Según él mismo dice en la caja de descripción del vídeo, quería hacer una parodia que se alejara de los típicos convencionalismos de San Valentín y hablar sobre los orígenes de la fiesta, en colaboración con un amigo suyo: Pascu. Resaltemos que estos chico no son filólogos clásicos, hasta donde yo sé. Sin embargo, se han interesado por una fiesta romana, y quizá estén haciendo más publicidad a Roma que la que nosotros podemos hacerle desde las aulas. Por eso quiero recoger esta pequeña muestra de divulgación —bastante heterodoxa por cierto— y publicarla en nuestro blog, porque ése es el siguiente nivel.

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Tarjeta para felicitar las Lupercalia

La gente puede leer información en internet -o a lo sumo en bibliotecas- sobre lo que era el mundo antiguo y tener una idea aproximada de lo que es, adquiriendo así cierto barniz cultural; pero otra cosa es el filtro académico, el pensamiento crítico. Ahí es donde entramos nosotros, quienes bregamos con los textos todos los días, los estudiamos, traducimos, editamos… e incluso me atrevería a decir que soñamos con ellos, en el sentido más obsesivo y enfermizo, claro está. Somos, al fin y al cabo, los mediadores entre el texto y la gente. Por tanto, hay que aplaudir la iniciativa de Rodrigo Septién, que nos ha hecho a todos un favor, dando a conocer una fiesta romana de la manera más distendida posible.

Ibor Blázquez Robledo