EN LA MUERTE DE ÚRSULA K. LE GUIN

Llega la noticia de la muerte, a los 88 años, de la escritora norteamericana Úrsula K. Le Guin (1929-2018). Sus obras más difundidas (La mano izquierda de la oscuridad, El mago de Terramar) son novelas de ciencia ficción. Sin embargo, los intereses de Le Guin fueron amplios, y produjo obras de géneros diversos: ensayo, literatura para niños, poesía, traducciones. En 2008 escribió una novela basada en la Eneida llamada Lavinia (traducción española, ed. Minotauro, 2009).

Ella misma nos cuenta, al final de la edición inglesa de 2010 (ed. Phoenix), cuál era su relación con el poema virgiliano:lavinia.jpg

“El tercer año de Latín era Cicerón. Yo quería leer a Virgilio, pero tenías que leer primero a Cicerón. Con catorce años, yo no veía razón para gastar un año de mi vida con un abogado muerto, así que dejé el Latín y me pasé al francés, con el que tuve una relación duradera y feliz. Pero a los setenta y tantos me di cuenta de que aún no había leído a Virgilio, así que saqué mi vieja gramática latina y empecé a leer la Eneida, despacio, muy despacio…”

De su amor por el texto virgiliano surgió el deseo de traducirlo, de capturar la esencia virgiliana, y eligió hacerlo “moviendo las escenas y los personajes de Virgilio fuera del poema”, transformando sus peripecias en una novela, cuya protagonista sería Lavinia, la joven latina destinada a casarse con Eneas, y a iniciar con él lo que terminaría siendo Roma, pero que en la Eneida es un personaje apenas esbozado. Continúa diciendo la autora:

“Mi deseo era seguir a Virgilio, no mejorarlo, ni reprobarlo; pero Lavinia misma de informó de que, a veces, el poeta se había equivocado -acerca del color de su cabello, por ejemplo-. Yo la escuché a ella: y también a él. Y entre los dos, me entregaron mi novela. No he escrito ninguna otra con tanta alegría”.

La novela cuenta la guerra entre troyanos y latinos desde el punto de vista de Lavinia; ella es la narradora. La técnica literaria utilizada es el diálogo entre Lavinia y su autor, Virgilio; en mi opinión, le da excelentes resultados. Al poner en primer plano a Lavinia, inclina la balanza hacia lo latino; confiere entidad al paisaje, a la forma de vida, a los ritos y a los dioses del Lacio. También nos acerca a Eneas y los suyos, pero ellos siguen siendo los héroes cuya historia está relatada en la primera parte de la Eneida. Úrsula K. Le Guin nos abre con esta novela otra perspectiva sobre el origen de los romanos, sobre su parte menos heroica y más pegada a la tierra.

El personaje de Lavinia está, obviamente, actualizado, tiene corporeidad, y voluntad, toma decisiones; rechaza su alianza con Turno, y prefiere a Eneas. La autora le escribe una historia de amor en la que, invirtiendo los términos del poema virgiliano ella es quien toma la iniciativa, y Eneas, el personaje secundario. No es en absoluto una novela histórica escrita desde ahora, sino una recreación ampliamente basada en Virgilio, respetuosa con los detalles, que intenta hacer justicia a un personaje que, pese a que su función en la trama es esencial, en la Eneida era casi inexistente. Una novela recomendable para todos los que no la hayan leído.

Mª José Cantó

 

 

 

 

 

 

 

 

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