Studium, Alumni, Diarium, Eventum, Nuntiatum, Nucleus y otros latinajos de la web de la USAL

¡Cuántos términos latinos aparecen en nuestro entorno más cercano! ¡Y eso sólo en la página institucional de la Universidad de Salamanca! Servicios, aplicaciones, plataformas y asociaciones están dotados de nombres muy sonoros en latín elegidos con mayor o menor acierto.

Studium, por ejemplo, se llama desde hace tiempo el Campus virtual de nuestra Universidad. Me parece de los nombres mejor escogidos, puesto que evoca nuestro antiguo Studium generale. Por cierto, campus también es un término latino y ha penetrado en la lengua castellana, aunque su éxito se debe más a la mediación del inglés que a su origen latino, como reconoce el diccionario de la RAE (Del ingl. campus, y este del lat. campus ‘llanura’).

Sin embargo, a diferencia de “campus”, ni studium, ni diarium ni alumni, ni ninguna de las demás palabras que encabezan esta entrada son castellanas, así que plantean problemas distintos. Especialmente llamativo es el caso de Alumni: se trata del nombre escogido para la Asociación de antiguos alumnos de la Universidad de Salamanca. Es el plural del sustantivo alumnus, -i, masculino de la 2ª (por cierto, me extraña que los defensores/as del “alumnos/as” o del “alumn@s” no se hayan quejado): aunque podría haberse escogido el singular con valor genérico, el plural está lógicamente justificado puesto que se trata de una asociación que sin duda pretende tener más de un miembro. Es de suponer, pues, que el responsable del nombre haya escogido la forma del plural deliberadamente. Por eso hace daño a la vista leer en la página oficial de nuestra Universidad unos cuantos enunciados que no han tenido en cuenta la pertinencia del número. Por ejemplo “Encuentra otro alumni.” (¡Ay, madre!), o la acuñación de una expresión análoga a la de MI USAL: Mi alumni.

En conclusión, ahí ha quedado la tan cacareada vitalidad del latín, de la que se habló tanto el curso pasado (lee aquí la entrada correspondiente). La batalla está perdida, y no hay que mirar muy lejos para verlo. Si queremos encontrar más pruebas aconsejamos la recopilación de gazapos latinos cometidos por ilustres representantes de la cultura española que recogió ya hace unos años el prof. González Manjarrés en su artículo “El mal uso del latín: por favor, no pisen al muerto” (Nos lo envía Begoña Alonso y lo podéis leer en el blog La túnica de Neso pinchando aquí).

Eso sí, luego dirán: “Mira estos de letras, a qué tonterías se dedican”. Pero, amigos, ¿y lo que visten los latines en citas, actos, protocolos, paredes y páginas web?

Susana González Marín

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Entrevista a Luis Miguel Gómez Garrido, profesor de Latín en Secundaria

Entrevistamos a Luis Miguel Gómez Garrido, Doctor en Filología Hispánica y licenciado en Filología Árabe por la Universidad de Salamanca. Actualmente, ocupa una vacante como profesor interino de latín en el instituto de Educación Secundaria “María de Córdoba”, de Las Navas del Marqués (Ávila). Imparte las asignaturas de Latín y Cultura Clásica a alumnos de 4º y 2º de la ESO, respectivamente.

img_6473-Luis Miguel, ¿cómo es el trabajo diario con tus alumnos?

Yo siempre, lo que hago, es mandarles hacer frases. No me gusta mandarles deberes para casa. Les dejo toda la hora para que realicen las frases en clase. Y luego, al día siguiente, ya se corrigen en la pizarra.

-¿Cómo son las clases de Cultura Clásica?

La materia está ordenada en los siguientes bloques temáticos: primero, se da lo que es una introducción a las lenguas clásicas (al griego, al latín), su influencia en las lenguas romances; se les enseñan unos rudimentos sobre el alfabeto griego; luego, se dan unas nociones básicas sobre la religión clásica. Y también se habla sobre la vida cotidiana de los griegos y romanos, sobre los juegos, por ejemplo.

También hay algún tema dedicado al arte, a la arquitectura, a los espectáculos, por supuesto; hay un tema dedicado al ejército y la guerra, otro a la política y ciudadanía…; es decir, que se tratan diferentes aspectos del mundo clásico, tanto en Grecia como en Roma. El temario es muy amplio, y muchas veces no te da tiempo a darlo todo en un curso. Pero, ¡bueno!, lo importante no es tanto la cantidad como la calidad. Por otra parte, al final de cada unidad didáctica hay una sección dedicada a la mitología, en la que los textos están adaptados al nivel de los muchachos. En un mito, no vas a citar directamente un fragmento de las Metamorfosis de Ovidio. Son textos que están adaptados para que ellos los puedan entender. De esta manera, está estructurada la materia de Cultura clásica.

En cuanto a la asignatura de latín, se dan nociones muy básicas, porque es optativa. Se dan las declinaciones y algunas nociones sobre los verbos (solamente se ven el modo indicativo y los tiempos simples). En cuanto a la voz pasiva, sólo se imparten fundamentos muy básicos. De la oración compuesta,se ven las oraciones de infinitivo más sencillas y las coordinadas, nada más. Como puedes ver, no nos andamos “metiendo en camisas de once varas”, porque ya tendrán tiempo de ver de forma más pormenorizada la sintaxis en 1º de Bachillerato, los que luego opten por la rama de Humanidades, de letras. Ahora se trata de que tengan unas nociones básicas de latín.

Todo muy elemental: declinaciones, algunos verbos, algunas construcciones sintácticas sencillas; También se da algo de instituciones romanas.

-En Cultura clásica, tus alumnos han realizado unos murales. Cuéntanos en qué ha consistido.

En segundo de la ESO los alumnos tienen que realizar proyectos, que son trabajos cooperativos, que es algo que todavía no está muy bien perfilado. Bueno, pues a mí se me ocurrió que podían realizar unos murales, unas cartulinas, por grupos. Como máximo, cuatro, porque, si son más de cuatro, luego ya se iban a dedicar a…, pues dos iban a trabajar y el resto no iba a hacer nada. Así que se me ocurrió que en esos murales pudiesen relacionar aspectos de la Cultura clásica que estábamos viendo con el mundo moderno. Y algunos, muchos, a lo largo del curso, me han ido realizando trabajos donde relacionaban, por ejemplo, las bodas griegas (o las bodas romanas) con las bodas judías, marroquíes o gitanas.

Te pongo ejemplos, para que veas que de lo que se trata, no es tanto de hacer un trabajo al uso como de relacionar los contenidos que estamos viendo en la asignatura con otras materias: lo que ahora está tan de moda, eso que llaman el carácter “interdisciplinar” de la enseñanza. Pues se trata de aplicarlo a estos proyectos, que sepan relacionar unos contenidos con otros.

-¿Cómo fue tu primer contacto con las lenguas clásicas?

Cuando estudiaba en el colegio de los padres dominicos de Atocha, yo tuve un profesor de latín muy bueno, que tenía la virtud de explicar con mucha claridad todas las nociones, los rudimentos de la lengua latina. Me llamaron la atención el orden de la lengua latina y su sonoridad, por lo que decidí al siguiente curso optar por la rama de letras. Y, claro, el conocimiento del latín te hace luego leer a los autores clásicos, leer a Virgilio, leer a Ovidio… Virgilio siempre me gustó bastante: La Eneida, por ejemplo, y Las BucólicasLas Bucólicas y Las Geórgicas siempre han sido unas obras que me han entusiasmado. A mí siempre me ha gustado la poesía pastoril. A Garcilaso lo leí desde edad muy temprana, y, claro, cuando conocí a Virgilio y empecé a leer Las Bucólicas, pues lo relacioné con Garcilaso, con Góngora, con la fábula de Polifemo y Galatea… ¡normal que me entusiasmase leer la poesía de Virgilio!

-¿Por qué crees que el estudio de la lengua y la cultura clásica es esencial para la educación?

Es esencial, primero para “desasnarse”. Ya no se trata de una simple cuestión de pragmatismo. Si nos pusiéramos desde una perspectiva puramente pragmática o utilitarista, pues ¡claro!, llegaríamos a la conclusión de que la cultura clásica no sirve para nada. Porque para ganar dinero es mucho más rentable dedicarse a la banca que a profesor de latín o de otra disciplina. Pero viéndolo desde un sentido humanista, ¡pues claro que el estudio del latín y las lenguas clásicas, sirve para la vida!, porque te ayuda a ser mejor persona, es decir, que el conocimiento del latín y las lenguas clásicas te permite desarrollar el sentido crítico. Incluso, aunque estudies otras disciplinas, tú, si eres capaz de reconocer las raíces griegas y latinas, por ejemplo, en palabras pertenecientes al campo de la biología o de la medicina, ese conocimiento te va a dar una mayor agilidad mental que a una persona que nunca ha estudiado latín o griego. Es decir, que la cultura clásica no solamente es para las personas de letras. Vale para personas de letras y para personas de ciencias. El conocimiento de las lenguas clásicas sirve para tener una disciplina mental, para comprender mejor cualquier concepto; da igual que sea un concepto de letras o de ciencias, ahí no hay ninguna diferencia para mí, ninguna oposición. Y luego, por otra parte, desde un punto de vista espiritual, las humanidades, ya lo decían los autores del Renacimiento sirven para la vida, para hacernos mejores personas. Porque no se trata solamente de aprender “lenguas muertas”, como las llaman algunos. En esos clásicos aprende uno unos valores que se pueden aplicar a la propia vida. Son valores universales. De ahí la figura del intelectual. La figura del intelectual es heredera de la figura del humanista del siglo XVI. El intelectual, al igual que el humanista, tiene una proyección de dentro hacia fuera. El verdadero intelectual se compromete con el mundo que le ha tocado vivir; no es una persona ajena a los problemas de la sociedad. No es un simple teórico o erudito “a la violeta”, que se dedica a amontonar saberes estériles, unos encima de otros.

Esos saberes le sirven para comprender mejor o aprehender el mundo que le rodea. Y aprehendiendo, comprendiendo mejor el mundo que le rodea, probablemente, pueda encontrar una forma de transformarlo y de construir una sociedad más justa.

Elena Villarroel Rodríguez

 

 

 

Pintadas en latín

Isabel Varillas nos envía una entrada aparecida en el blog Yorokobu que nos toca muy de cerca: “En Cambridge son tan cultos que hasta hacen pintadas de protesta en latín” (puedes leerla aquí) Fundamentalmente recoge lo que apareció hace unos días en las Noticias de la BBC (pincha aquí para leerlo). El caso es que, en efecto, en esta ciudad han aparecido grandes pintadas de protesta realizadas sobre casas de lujo (de aproximadamente 1.700.000 euros; parece ser que en Cambridge el precio del suelo es un gran problema y la vivienda es enormemente cara) ¡EN LATIN!.

Mira un ejemplo:LATIN6

El texto tiene su gracia porque no solo nos trae a la memoria aquellas famosas pintadas de la Vida de Brian, sino que nos informa de que ya había precedentes en Cambridge de este medio de protesta: “Hace un par de años, pintadas en griego y latín invitaban a los ciudadanos a retirar las bicicletas atadas a las barandillas de las escaleras de la ciudad.”

Pero además se señala la dudosa corrección gramatical de los textos; ¿qué quiere decir Loci populum! o Locus in domos? Y la que contesta no es cualquiera -al fin y al cabo estamos en Cambridge-: es Mary Beard. La ilustre profesora no encuentra una traducción y sugiere una posible interpretación: lo que quieren es protestar sobre el hecho de que un hermoso lugar haya sido convertido en viviendas y reclaman casas para la gente.

En fin, que es Cambridge.

 

Italia: El Senado inicia el proceso para declarar el latín y el griego patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad

Cecilia Ares nos envía esta noticia publicada en La túnica de Neso:

“Es realmente una gran satisfacción haber contribuido a iniciar, gracias al orden del día aprobado ayer en la Comisión de Educación del Senado, el proceso que llevará a la inclusión del latín y el griego en el “Patrimonio Cultural de la Humanidad” reconocido por la UNESCO”.

Es lo que declara el senador Fabrizio Bocchino (Sinistra Italiana), primer firmante de la moción que insta al gobierno a “convertirse en «garante de la salvaguardia del latín y el griego» como disciplinas de soporte, junto con la filosofía, de una escuela formativa no profesionalizadora, y de una educación global y humana de las nuevas generaciones, también mediante una continua sensibilización a través de políticas educativas”, continúa el senador.

“De lenguas muertas, nada: el latín y el griego están más vivas que nunca, ya que en ellas se basa la estructura del pensamiento lógico, y por lo tanto del pensamiento científico, filosófico, histórico, político. Dar valor a estas lenguas como patrimonio inmaterial de la humanidad contribuye a darnos un sentido de identidad y de continuidad, proporcionándonos una conexión con nuestro pasado, que atraviesa el presente y tiende hacia el futuro”, concluye el senador.

Origen: Italia: El Senado inicia el proceso para declarar el latín y el griego patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad

¿Sheldon Cooper, latinista?

No creo que necesitéis que os presente a Sheldon Cooper. Es uno de los protagonistas de la serie The Big Bang Theory. Sí, el físico teórico de escasas habilidades sociales y una increíble inteligencia. Una broma recurrente en la serie es su infundado desprecio hacia las ciencias humanísticas y sociales. Pero, ¿pudo tener un hueco para las lenguas clásicas en sus años de formación? Al parecer lo tuvo. En The Jiminy Conjeture (Temporada 3-Episodio 2) él mismo desvela que aprendió latín, de manera precoz, cursando 5º grado, es decir, a los diez u once años.

En este capítulo tiene una disputa con su amigo Howard Wolowitz cuando un grillo se cuela en el piso. Howard piensa que es un grillo de campo o Gryllus assimilis, que, en broma, traduce como suck it, you loose (chúpate esa, has perdido). Sheldon cree que es un grillo de árbol u Oecanthus fultoni o, de otra manera, I suck nothing (no me chupo nada). No obstante, pronto se apresura a dar una traducción al latín más precisa de esa expresión: nihil exsorbebo; aunque parece que en esos momentos tuvo un pequeño lapsus debido a la traducción simultánea, ya que en su retroversión tradujo un presente por un futuro. ¡Te perdonamos, Sheldon!

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El verbo exsorbeo significa “tragar” o “sorber” y puede servir para hacer una traducción directa al latín pero probablemente no tenía el matiz grosero que quieren darle Howard y Sheldon. Es complicado encontrar esta idea expresada en los textos latinos clásicos que solemos manejar los humildes estudiantes de latín y, lamentablemente, no podemos conocer tan bien como nos gustaría el latín que se hablaría en la calle durante una discusión. Sin embargo, tal vez podemos encontrar una traducción más comprensible para un romano en Catulo. Se trata de un verso del Poema 16 de Catulo: pedicabo ego vos et irrumabo. No hay más que buscar el verbo del doctor Cooper en el diccionario para cerciorarnos de su uso (enlace aquí). De hecho, haciendo una rápida cata por el PHI, encontramos sólo dieciséis pasajes en todo el corpus latino. No deja de ser curioso e interesante que la misma forma verbal que oímos en este capítulo se encuentre en Plauto (Plaut. Bacch. 869). Lo más seguro es que sea una pura casualidad, pero siempre es un buen momento para citar la comedia latina.

Este no es el único capítulo donde vemos a Sheldon usar la lengua latina. A veces usa el latín para desmontar los razonamiento de otras personas. En The Electric Can Opener Fluctuation (Temporada 3-Episodio 1) dice post hoc, ergo propter hoc que quiere decir “después de esto, luego por causa de esto”. Expresa un tipo de razonamiento no científico por el cual la causalidad entre dos hechos se explica únicamente por su continuidad en el tiempo. En este caso, Sheldon pretende que su madre entienda que no ha vuelto a casa bien del Polo Norte porque ella haya rezado en la iglesia. Algo parecido sucede en The Dumpling Paradox (Temporada 1-Episodio 7) cuando comenta que su compañero Leonard Hofstadter está haciendo una reductio ab absurdum o “reducción al absurdo”.

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Sheldon también usa el latín en el campo del derecho en The Excelsior Acquisition (Temporada 3-Episodio 16) cuando dice quod est necessarium est licitum. Quiere decir “lo que es necesario es legal”. En este caso se está defendiendo en un juicio por una infracción de tráfico mientras llevaba a su amiga Penny al hospital. Al juez le dice que se está representando pro se, es decir, a sí mismo.

Se usan otras expresiones en latín como cathedra mea, regulae meae en The Staircase Implementation (Temporada 3-Episodio 22), es decir “mi silla, mis reglas”. Nada más que añadir si conocéis bien al doctor Cooper y lo maniático que es con su sitio del sofá.También ipso facto en The Zazzy Substitution (Temporada 4-Episodio 3), significa “por este mismo hecho” y expresa que tiene lugar de manera inmediata. Son solo algunos de los ejemplos del latín que le vemos pronunciando de vez en cuando.

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No se si habréis observado que todo el latín que emplea el doctor Cooper en la serie se limita a ser un conjunto expresiones latinas ya hechas y de empleo relativamente frecuente en algunos contextos, pero no documentadas en los textos clásicos. Quizá que Sheldon sea el personaje que emplea el latín en los diálogos de la serie se deba a que los guionistas quieren subrayar y resaltar así la excentricidad de nuestro querido personaje, magníficamente encarnado por el actor Jim Parsons. No sé que pensáis vosotros pero, a pesar de esto, yo me alegro de que haya un pequeño espacio para el latín, incluso en una serie de televisión en la que las ciencias tienen tanto protagonismo.

Marina Lozano Saiz.

Seguimos a vueltas con el latín como lengua oficial de la Unión Europea

El viernes pasado  Agustín Ramos publicaba una entrada comentando el artículo de El País escrito por Rubén Amón sobre la propuesta para utilizar el latín como lengua oficial de la Unión Europea (léelo aquí). Pues se ve que en el peródico siguen dando vueltas al asunto. Ayer pudimos leer un breve apunte de Jorge Marirrodriga titulado “¿Por qué la XL tiene que ser más grande que la L?” (Podéis leerlo pinchando en el título)

Aprovechamos esta breve entrada para anunciaros que en breve os ofreceremos algún pasaje del famoso libro de Nicola Gardini, Viva il latino. Storia e bellezza di una lingua inutile, que tanto éxito está cosechando.

Susana González Marín