El Museo del Prado organiza comentarios en latín a obras mitológicas

Mª Ángeles Martín nos informa de que el Museo del Prado ha organizado un itinerario educativo con comentarios en latín para conocer varias obras mitológicas: Venus y Adonis de Tiziano; El juicio de Paris de Rubens, Las tres Gracias de Rubens, etc. Algunas sesiones ya han tenido lugar pero los videos están colgados en la página web del Museo. Los comentarios están a cargo de Guillermo Palao, Jorge Tárrega Garrido y Esteban Bérchez Castaño, del Collegium Latinitatis.

Esta iniciativa propone aunar la cultura artística y la lengua fundacional de la cultura europea, que sirvió de vehículo de comunicación durante siglos.

Anuncios

LATÍN CON TINTA DE TORO

Vivimos en una época paradójica que busca la innovación en la Antigüedad y hace que la cultura clásica circule por caminos insólitos. El lenguaje publicitario de nuestros días habla latín. Así que esta antigua lengua de cultura ha cobrado nueva vida gracias a la publicidad.

1Puesto que las palabras en latín abundan en los nombres comerciales de los vinos de la D. O. Toro, decidimos emprender su estudio. Pero no queríamos únicamente usar estos nombres como pretexto para estudiar gramática, aunque es cierto que aprenderla así ha resultado mucho más agradable. No, nosotros queríamos ir un poco más allá, investigar el contexto social y cultural que daba al latín otra oportunidad, conocer las razones por las que se elige un nombre para un vino, en definitiva, comprobar que no aprendíamos solo para la escuela, sino también para la vida. Por una vez, los conocimientos de latín que íbamos adquiriendo en el instituto nos permitían relacionarnos con nuestro entorno, con las gentes de Toro dedicadas al cultivo de la vid y a la producción del vino. Ahora saber era una aventura y un medio para comunicarnos. Es decir, que nuestro proyecto tiene una parte académica, pero también constituye un estímulo social, una invitación a conocer la vida, las vidas asociadas a la cultura del vino.

Nuestra primera labor fue recopilar información elaborando un listado de los nombres de los vinos. Teníamos dudas y posiblemente no hayamos incluido todos los que existen, pero partiendo de una muestra de unas veinte referencias seguras podíamos llegar ya a algunas conclusiones. De entrada, observamos que la mayoría de las denominaciones contenían un único término latino (Alabaster, Celsus, Pictor, Triens), en unos pocos casos aparecían combinadas dos palabras latinas formando un sintagma (Spiritus Sancti), o encontrábamos sintagmas mixtos, formados por una palabra latina y otra en otra lengua (Cañus Verus, Puertas Novas, Volvoreta Probus). En alguno de estos sintagmas mixtos el término no latino podía “imitar” el latín (Cañus), o nos planteaba dudas el término que habíamos tomado por una palabra latina (Novas).

Nos fijamos luego en la clase de palabra a la que pertenecía cada término. Predominaban los sustantivos (Campus, Liber, Liberalia, Numanthia, Pictor), aparecían adjetivos (Celsus, Novellum, Prima, Tertius, Vetus, Probus), eran poco comunes los verbos (Adoremus, Amant), había algún adverbio (Nondum). Los sustantivos y los adjetivos están formulados casi todos en nominativo y la mayoría en singular (Campus, Celsus, Liber, Pictor, Tertius). Pero había excepciones, Spiritus Sancti está en caso genitivo y Liberalia es un plural.

Por su significante, todos eran nombres sonoros, que tenían algo de rotundo y evocador a la vez, como todo buen nombre comercial que aspire a hacer diana en la intención de compra del consumidor, pero no podíamos conformarnos solo con este eco, aunque fuera este el primer objetivo de la publicidad. Nosotros somos lectores críticos, incluso de textos de etiquetas publicitarias, así que nos importaba también el significado. Empezamos a pensar que en algunos casos la elección del nombre latino no se limitaba a una mera búsqueda de sonoridad. Y aquí advertimos que los nombres parecían responder a varias tendencias: topónimos (Cañus Verus, Numanthia, Pintia, Taurus, Termanthia, Termes, Spiritus Sancti), cultura asociada al vino en la antigua Roma (Liber, Liberalia, Novellum, Triens), guiños alusivos a la propia producción de la bodega que elabora y comercializa el vino (Celsus, Nondum, Prima, Tertius, Vetus, Volvoreta Probus), si bien en esta última tendencia hemos considerado en un apartado especial los nombres que contienen formas verbales (Adoremus, Amant). Sin embargo, los nombres Alabaster y Pictor no admitían clasificación en ninguna de las tendencias observadas.

2Comenzamos precisamente por ellos. Alabaster, con una pronunciación idéntica en latín y en español, posee una sonoridad poderosa y, además, por el significado de la palabra, “alabastro”, evoca el brillo de una superficie lisa, de hermoso pulimento, con irisaciones favorecidas por la luz del sol. Como el alabastro, el vino nace de la tierra, necesita sol y la mano del hombre lo afina. Alabaster significa también “vaso de alabastro para perfumes”, así que, por metonimia, es un nombre apropiado para una botella que guarda la esencia del vino. Pictor -la palabra latina para decir “pintor” y sobrenombre de la familia romana de los Fabios, entre los que se encontraba Fabio Píctor, el famoso analista, es decir, historiador que organiza su obra por años-  parecía también un nombre elegido por su propia sonoridad, aunque en la etiqueta aparece una mancha de pintura o tinta roja, como la de la uva tinta de Toro.

Continuamos por el grupo de los topónimos, es decir, las denominaciones que corresponden a nombres de lugar. Numanthia, Pintia, Termanthia, Termes designan antiguas ciudades con nombre romano, localizadas todas ellas en la zona del Duero. En cierto modo, buscan el arraigo de la bodega en la zona, entroncar con una tradición milenaria y prestigiosa, la del cultivo de la vid en las tierras de Toro. Son todos ellos un homenaje a la tierra. Curiosamente estos nombres comerciales pertenecen a bodegas que se han instalado en la D.O. Toro tras elaborar también sus vinos en otras denominaciones de origen. Y algo similar puede decirse del nombre Taurus, el que designaría en latín a la propia ciudad de Toro, pues ha llamado así a uno de sus vinos una bodega que llegó no hace mucho tiempo a esta denominación. Por supuesto esta misma tendencia a homenajear a la tierra también la cultivan las bodegas originarias de Toro, utilizando topónimos que hacen referencia a lugares más próximos, como Cañus Verus. Y, por último, el nombre Spiritus Sancti, es decir, “Del Espíritu Santo”. Aquí sabíamos que podía tratarse de un topónimo de cercanía, de una alusión a un lugar bien conocido para todos los toresanos: el Monasterio de Sancti Spiritus. Pero nos tentaba la idea de que el nombre fuera también un guiño para evocar la excelencia del vino, para decirnos que era divino, que tenía espíritu, que estaba bendecido, y que era misterioso, como el propio Espíritu Santo. Por qué no, si todo eso es capaz de trasmitirlo el nombre elegido. En este grupo de topónimos hemos encuadrado también Campus, siendo campus la palabra latina para referirse a una llanura, a un campo cultivado y, por metonimia, a la cosecha. Es un término general para designar la tierra donde se cultiva el vino y, a la vez, el fruto de esa labor.

3 vinoPasamos ahora a los nombres relacionados con la propia cultura del vino en Roma: Liber, Liberalia, Novellum, Triens. Aquí hemos aprendido que los nombres recuerdan el trabajo duro de los viticultores, pero también la celebración, la fiesta asociada al vino y al dios Líber o Baco. Sabemos que Liberalia nombra las fiestas celebradas en la antigua Roma en honor de Liber, Líber, antiguo dios itálico de la fertilidad identificado con el dios griego Dioniso, introductor del cultivo de la vid y dios del vino. Se celebraban el 17 de marzo y se caracterizaban por los cantos rudos y el uso de máscaras. Era el momento en que tradicionalmente los niños comenzaban a vestir la toga viril, es decir, marcaban uno de los ritos de paso a la edad adulta.

Por su parte Novellum, la forma neutra del adjetivo novellus,-a,-um, es un diminutivo de novus, -a,-um, es decir, “nuevo”, “joven”. Novella, -ae aplicado a vitis, el nombre latino para vid, significa “viña nueva, recientemente plantada”. Hemos sabido gracias a M. Remesal, responsable de comunicación de la bodega, que la elección del nombre estuvo marcada, por una parte, por el deseo de crear una relación entre la marca del vino y la historia, tradición y cultura de los vinos de Toro; y por otra, por la similitud fonética con “novela”, ya que al iniciar el proyecto del vino Novellum la bodega patrocinaba un premio literario de novela breve.

Por último, sobre el nombre Triens, averiguamos que la palabra latina triens, trientis designa una moneda de bronce de la antigua Roma, utilizada durante la República, equivalente a un tercio de un as. Pero otro significado de esta misma palabra nos parecía mucho más apropiado para nombrar un vino: el que hace referencia a una medida de capacidad equivalente al tercio de un sextarius, siendo el sextarius (0,54 litros) una sexta parte del congius (3,25 litros).

Por lo que respecta a los nombres alusivos a la propia producción de la bodega (Nondum, Prima, Tertius, Vetus, Volvoreta Probus), vimos en ellos la referencia al tipo de vino elaborado o a los primeros pasos en la andadura de una bodega. Nondum, que en latín significa “aún no”, Prima, que en latín significa “primera”, podrían hacer alusión a un vino joven o a un nuevo proyecto comercial. Tertius, que en latín significa “tercero”, podría referirse a que era el tercero en la producción de la bodega. Celsus, que significa “elevado, sublime”; Vetus, que significa “viejo”; y Volvoreta  Probus, donde el término probus significa “virtuoso u honrado”, pero también “de buena calidad”, y referido a plantas “que brota bien”, evocaban el esfuerzo por la calidad del vino y eran nombres de buen augurio.

Dentro de la tendencia a ver en los nombres guiños alusivos a las propias bodegas, ofrecemos la que tal vez sea nuestra interpretación más arriesgada, la relativa a los nombres constituidos por formas verbales conjugadas (Adoremus, Amant). Nos parecía que podían contener una especie de mensaje, una declaración de amor. Adoremus y Amant sonaban prácticamente igual en su traducción al español: “adoremos”, “aman”. Son verbos transitivos, pero su complemento directo no estaba explícito, hemos sobreentendido que se refieren al propio vino, ese es, a nuestro entender, el objeto del amor y de la adoración. La información sobre Adoremus contenida en la página web de la bodega confirmó nuestra intuición.

Hasta aquí la parte académica del proyecto, pero vamos a seguir trabajando en sus aspectos sociales.

Nos despedimos con una curiosidad, la palabra latina sapere, como en español saber, significa “saber” en el doble sentido de “tener conocimiento” y “tener sabor”, así que: sapere aude!

4 vino

Trabajo realizado por David Alonso, Pablo Pérez, Sara Prieto, Sheila Rodríguez, Mónica Ruiz, Zaira Rubio y Sheila Villafáfila, alumnos de Latín de 1º de Bachillerato del IES Cardenal Pardo De Tavera, de Toro (Zamora), coordinados por I. Gómez Santamaría, profesora de Latín de dicho instituto  (Proyecto de Innovación Docente de la Universidad de Salamanca; ID2017/212)

* Agradecemos la colaboración de D.O. Toro, Bodega Rejadorada. Y, especialmente, el entusiasmo de la profesora Mª Jesús López Fernández.

 

Relación de nombres de vinos

NOMBRE DEL VINO SIGNIFICADO DEL NOMBRE TIPO DE VINO BODEGA
 

Adoremus

 

adoremos

 

Reserva

Vino de larga guarda

 

Vega Saúco

 

Alabaster

 

alabastro,

frasco para perfumes

 

 

Reserva

Vino de larga guarda

 

Teso La Monja

 

Amant

 

aman

 

Crianza

 

Orot

 

Gran Colegiata Campus

 

llanura,

campo cultivado,

cosecha

 

 

Crianza

Top de gama

 

Fariña

 

Cañus Verus

 

Cañus Verus (Topónimo)

verus= verdadero

 

Crianza

 

Covitoro

 

Celsus

 

elevado, sublime

 

Crianza

Edición limitada

 

Vetus

Liberalia

 

Liberalia, fiestas de Líber, dios del vino  

Crianza

 

Liberalia

 

Liber

 

Líber, dios del vino

 

Gran reserva

Vino de larga guarda

 

Liberalia

 

Nondum

 

todavía no

 

Joven

 

Industria Alimentaria Vicente

 

Novellum

 

diminutivo de novus, -a, -um,“nuevo”

 

Crianza

 

Rejadorada

 

Numanthia

 

topónimo

 

Reserva

 

Numanthia

 

Pictor

 

pintor, Píctor (analista)

 

Reserva

 

Viña Guareña

 

Pintia

 

topónimo

 

Crianza

 

Vega Sicilia

 

Puertas Novas

 

novas= “nuevas”

 

Crianza

 

Valpiculata

 

Prima

 

primera

 

Crianza

 

Viñedos Maurodos

 

Spiritus Sancti

 

topónimo

(Del Espíritu Santo)

 

Crianza

 

Domaine Magrez  Espagne

Termanthia topónimo Reserva Numanthia
 

Termes

 

topónimo

 

Crianza

 

Numanthia

 

Tertius

 

tercero

 

Joven

 

Monte La Reina

 

Triens

 

medida de capacidad equivalente a 0.18 litros

 

Crianza

 

Legado de Orniz

 

Vetus

 

vetus= “viejo”

 

 

Crianza

 

Vetus

 

Volvoreta Probus

 

*volvoreta= mariposa (en gallego)

probus= “honrado”, “de buena calidad”, “que brota bien”

 

Joven

 

Viña Zangarrón

 

 

ITINERARIVM LATINVM TAVRISANVM

Isabel Gómez Santamaría nos envía este paseo por la ciudad de Toro que han elaborado sus alumnos de 1º de Bachillerato del IES Cardenal Pardo de Tavera.

Atrévete a descubrir que el latín, esa lengua casi olvidada, está presente en Toro, más cerca de lo que crees y fuera de las aulas del instituto también. Te lo vamos a mostrar, si nos acompañas en un itinerario con paradas en cuatro puntos de la ciudad para ver monumentos, leer latín y pensar. Esta es la crónica de ese recorrido realizado por los alumnos de latín del IES Cardenal Pardo de Tavera, de Toro (Zamora), alternándonos en las explicaciones relativas a cada uno de los monumentos e inscripciones, tarea para la que nos habíamos documentado previamente.

Iniciamos nuestro recorrido extra muros, partiendo del toro celtibérico ante la Puerta de Santa Catalina (I), porque a él está ligada una de las tres hipótesis para explicar el nombre de nuestra ciudad. Continuamos, ya intra muros, hacia la Colegiata de Santa María la Mayor (II), donde encontramos una inscripción en latín en el altar mayor. Desde allí seguimos, dentro del recinto amurallado, hasta otro templo, la iglesia de San Sebastián de los Caballeros (III), con sus pinturas góticas y la inscripción latina que conserva el nombre de su pintora o mecenas. Y nuestro recorrido acaba en la Puerta de Corredera (IV), que tantas veces habrás atravesado sin preguntarte por qué está ahí y por qué tiene una inscripción en latín.

I. INCIPIT: TAVRVS EXTRA MVROS

DSC04317

103923070La escultura situada ante la Puerta de Santa Catalina, fuera del recinto amurallado, es decir, extra muros, pertenece al grupo de los denominados “verracos”, monumentos cuyo origen se remonta a finales de la Edad de Bronce o principios de la Edad de Hierro y cuyos creadores fueron los vetones, pueblo prerromano asentado entre los ríos Duero y Tajo. El término “verraco” procede de verres, “cerdo padre” en latín. Pero estos monumentos no solo representan cerdos, sino también toros, como el que vemos aquí.

Existen diferentes hipótesis para explicar la creación y finalidad de estas esculturas:

  • se colocaban como hitos para marcar límites entre territorios
  • constituían indicadores de los caminos por donde transitaban los ganados trashumantes
  • objetos de culto para pedir protección de los ganados y fertilidad de los campos porque se creía que atraían la lluvia
  • monumentos funerarios.

La escultura que observamos en Toro está ligada a una de las tres hipótesis sobre el nombre de la ciudad. Suponiendo que se trata de un toro, palabra que en latín es TAVRVS, la ciudad debería, pues, el nombre a la presencia de esta escultura prerromana. Una segunda hipótesis hace remontar la procedencia del nombre a época romana, basándose en que el cónsul que mandaba las tropas asentadas en la ciudad era TITVS ESTATILIVS TAVRVS, general partidario de Augusto que combatió entre los años 29 y 19 a. C. en Hispania, donde venció a cántabros, vacceos y astures durante las guerras cántabras. Y a partir de su nombre se originó el nombre de Toro. Una tercera hipótesis remite el origen del nombre al sintagma CAMPVS GOTHORVM, tierra de godos. Hacia el siglo X, Alfonso III mandó repoblar ciudades desertas ab antiquis, es decir, abandonadas por sus antiguos pobladores, y Toro era una de ellas, para reforzar una nueva línea del Duero, creando con ello enclaves fuertes  frente a Al-Andalus. El rey mandó repoblar Toro junto con Zamora, Simancas, Dueñas y todos los Campos Góticos, o campos de godos (Campus Gothorum)

II. SEQVITUR: TEMPLVM INTRA MVROS

La Colegiata de Santa María la Mayor, una de las obras más características del Románico en su fase de transición, comenzó a construirse en el siglo XII (circa 1170) y las obras se prolongaron hasta el siglo XIII. En la portada norte destaca una representación de Cristo como juez justiciero rodeado de veinticuatro ancianos. La puerta sur, a la que se accede desde el interior del templo, es una muestra del estilo románico de transición. El Pórtico de la Majestad, dentro de la Colegiata, narra la vida de la Virgen, de Cristo y el Juicio final, además de mostrar una serie de músicos con sus instrumentos. Y en el pequeño museo de la sacristía se conserva el famoso cuadro “La Virgen de la Mosca” (siglo XVI). Pero nos interesa especialmente el altar mayor, con el retablo en forma de templete ensamblado por el artista toresano Simón Gavilán Tomé, porque la mesa del altar, realizada hacia 1970, se adorna en su contorno con una inscripción latina que recoge una fórmula de consagración. Constituyen una parte de esa inscripción las siguientes palabras:

IMG_1509.jpeg

 

SVSCIPE .SANCTA. TRINITAS. HANC.OBLATIONEM

Significan: “Acepta, Santa Trinidad, esta ofrenda”.

III. DEINDE: ALIVD TEMPLVM INTRA MVROS

IMG_7410

No hay constancia de la fecha en que fue construida originalmente la iglesia de San Sebastián de los Caballeros, pero fue parroquia desde el siglo XII hasta finales del XIX. Su primera edificación era de ladrillo, de estilo románico mudéjar.

IMG_7409A principios del s. XVI fue reconstruida en su totalidad por Juan Martínez de Revilla a expensas del cardenal Fray Diego de Deza. Se trata de una construcción gótica que destaca por su solidez, sobriedad y predominio del macizo sobre el vano. En la actualidad es un museo sacro que alberga frescos de estilo gótico lineal, del s. XIV, que representan escenas de la vida de Jesucristo, San Juan Bautista y Santa Catalina de Alejandría. FullSizeRenderSobre los frescos, bajo un escudo de la pintura dedicada a San Cristóbal, puede leerse la inscripción TERESA DIEÇ ME FECIT, es decir, “Teresa Díaz me hizo”.  Sabemos que esta forma de firmar, haciendo que la propia obra de arte “hable” en primera persona y “diga” el nombre de su autor, era una fórmula muy extendida, pero lo que nos gustaría saber es si fue esta mujer la pintora o la mecenas que encargó las pinturas a otro artista. Todavía no hay una respuesta definitiva.

IV. FINIS CORONAT OPVS: REX ET PORTAArco de CorrederaArco de santa catalina

Llegamos al final del recorrido y atravesamos la Puerta de Corredera. Esta puerta, entrada natural al recinto histórico de Toro, está situada en el tercer recinto amurallado de la ciudad. Se construyó en el año 1602 en honor de Felipe III, con fines decorativos, imitando los arcos triunfales de la Roma Imperial, y para recordar la visita del rey a la ciudad.

En la parte exterior central de la puerta se puede leer la inscripción siguiente:correderatoro

PHILIPPO III HISPANIARVM
REGI LONGE POTENTISSIMO
ET INVICTISSIMO SENATVS
POPVLVSQVE TAVRISANVS
DEDICAVIT. IIII IDVS
FEBRVARII ANNO MDCII.
REGIO VRBIS PREFECTO
GARSIA SILVA FIGUEROA

Significa: “A Felipe III, rey de las Españas, poderosísimo y nunca vencido, dedicaron [este monumento] las Autoridades y el Pueblo de Toro, el diez de febrero de 1602, siendo regidor de la ciudad García Silva Figueroa”.

Si nos has acompañado hasta aquí, lector fiel, queremos comunicarte una reflexión final. Del Toro de época romana queda algo más que los sillares del Puente Mayor, porque la lengua es el monumento romano más perdurable: el latín es una lengua para la eternidad. Era la lengua que los fieles escuchaban en las iglesias de la Edad Media como una cantinela ininteligible cuya musiquilla, no obstante, los acercaba a Dios. Sirvió también el latín para no olvidar el nombre de una mujer, en una época en que casi todas eran invisibles. Y para recordar una visita real, porque por entonces, por el año 1602, era la única lengua de prestigio a la altura de un rey. Así que, en latín se escribían mensajes para los hombres del futuro, como los que hemos leído en la Colegiata, San Sebastián de los Caballeros y la Puerta de Corredera. Nos despedimos, porque, como ya sabes, FINIS CORONAT OPVS,  es decir, el fin corona la obra.

DAVID ALONSO, PABLO PÉREZ, SARA PRIETO, SHEILA RODRÍGUEZ, ZAIRA RUBIO, MÓNICA RUIZ ET SHEILA VILLAFÁFILA, ALUMNOS de LATÍN de 1º de BACHILLERATO ME FECERVNT

(Proyecto de Innovación Docente de la Universidad de Salamanca; ID2017/212)

¿Por qué latín y griego en la enseñanza? Jean Michel Blanquer contesta

IMG-20180415-WA0000

Emilio de Miguel nos envía el titular que encabeza la entrevista a Jean Michel Blanquer, ministro de educación del gobierno francés, en la edición impresa de El País del día 15 de abril. Si queréis leer la entrevista completa os dejamos el enlace a la edición electrónica pero reproducimos la contestación del entrevistado a la siguiente pregunta:

P. ¿Por qué ha reintroducido la enseñanza del latín y el griego?

R. No hay que oponer pasado y futuro. Cuando el mundo tuvo que repensar su propia lógica en los siglos XVI y XVII con el descubrimiento de las Américas y la invención de la imprenta, hubo al mismo tiempo un redescubrimiento de la Antigüedad, de los clásicos. No es casualidad. Hay que pensar de dónde venimos para ver adónde vamos. Además, el lenguaje es fundamental en la vida: es la vida. El griego y el latín no son piedras muertas. Son elementos de vida en el lenguaje. Desempeñan un papel esencial si queremos ayudar a nuestros niños a tener un lenguaje de calidad y a entender la complejidad de la vida gracias a la complejidad del lenguaje, la etimología, el juego con las palabras.

Aprender latín en Montana a principios del siglo XX

A principios del siglo XX en Marias Coulee, un pueblo de Montana, Morrie, un maestro un tanto heterodoxo, quiere convencer al padre de Paul para que éste aprenda latín después de la escuela:

-Hasta donde he podido ver, Paul se las arregla para hacer las tareas de la casa y además le echa a usted una mano. En la escuela saca dieces en todas las asignaturas. Sin embargo, en un rincón de esta mente que tiene hay una habilidad desatendida, que sería muy útil cultivar… (…): “Paul est omnis divisus in partes tres“, Oliver, si me permite acomodar un poco la frase que viene al caso. Para adueñarse de ese tercer reino, creo que debe dar un paso al frente y cruzar el Rubicón.

El silencio habría podido ahogar un cuarteto de barberos. Miré a mi alrededor y vi que Rose, Damon y Toby necesitaban un intérprete. Papá no.

-Está proponiendo que Paul aprenda latín? ¿Latín? Por Dios, Morrie, para eso tendría que estar en bachiller…

-Dígamelo de frente, Morrie. No tengo mucho para gastar -le lanzó una miradita a Rose, que en ese momento solo tenía ojos para Morrie-. Después de todo, ya estoy pagando un ama de llaves. No sé cuánto cobrará por hora un tutor, pero…

Morrie lo interrumpió con un gesto.

-Cortesía de la casa, Oliver. A mí mismo me vendría bien ponerme al día con los ablativos y demás. Si puede presarme a Paul una hora después de la escuela todos los días, me encargaré de que empiece con ventaja el día que se vaya de Marias Coulee. ¿Le parece justo?

Ivan Doig, Una temporada para silbar, Barcelona, Libros del Asteroide, 2015

(7ª ed.)

Agradecemos a María Asunción Barandiarán el conocimiento de la novela