ITINERARIVM LATINVM TAVRISANVM

Isabel Gómez Santamaría nos envía este paseo por la ciudad de Toro que han elaborado sus alumnos de 1º de Bachillerato del IES Cardenal Pardo de Tavera.

Atrévete a descubrir que el latín, esa lengua casi olvidada, está presente en Toro, más cerca de lo que crees y fuera de las aulas del instituto también. Te lo vamos a mostrar, si nos acompañas en un itinerario con paradas en cuatro puntos de la ciudad para ver monumentos, leer latín y pensar. Esta es la crónica de ese recorrido realizado por los alumnos de latín del IES Cardenal Pardo de Tavera, de Toro (Zamora), alternándonos en las explicaciones relativas a cada uno de los monumentos e inscripciones, tarea para la que nos habíamos documentado previamente.

Iniciamos nuestro recorrido extra muros, partiendo del toro celtibérico ante la Puerta de Santa Catalina (I), porque a él está ligada una de las tres hipótesis para explicar el nombre de nuestra ciudad. Continuamos, ya intra muros, hacia la Colegiata de Santa María la Mayor (II), donde encontramos una inscripción en latín en el altar mayor. Desde allí seguimos, dentro del recinto amurallado, hasta otro templo, la iglesia de San Sebastián de los Caballeros (III), con sus pinturas góticas y la inscripción latina que conserva el nombre de su pintora o mecenas. Y nuestro recorrido acaba en la Puerta de Corredera (IV), que tantas veces habrás atravesado sin preguntarte por qué está ahí y por qué tiene una inscripción en latín.

I. INCIPIT: TAVRVS EXTRA MVROS

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103923070La escultura situada ante la Puerta de Santa Catalina, fuera del recinto amurallado, es decir, extra muros, pertenece al grupo de los denominados “verracos”, monumentos cuyo origen se remonta a finales de la Edad de Bronce o principios de la Edad de Hierro y cuyos creadores fueron los vetones, pueblo prerromano asentado entre los ríos Duero y Tajo. El término “verraco” procede de verres, “cerdo padre” en latín. Pero estos monumentos no solo representan cerdos, sino también toros, como el que vemos aquí.

Existen diferentes hipótesis para explicar la creación y finalidad de estas esculturas:

  • se colocaban como hitos para marcar límites entre territorios
  • constituían indicadores de los caminos por donde transitaban los ganados trashumantes
  • objetos de culto para pedir protección de los ganados y fertilidad de los campos porque se creía que atraían la lluvia
  • monumentos funerarios.

La escultura que observamos en Toro está ligada a una de las tres hipótesis sobre el nombre de la ciudad. Suponiendo que se trata de un toro, palabra que en latín es TAVRVS, la ciudad debería, pues, el nombre a la presencia de esta escultura prerromana. Una segunda hipótesis hace remontar la procedencia del nombre a época romana, basándose en que el cónsul que mandaba las tropas asentadas en la ciudad era TITVS ESTATILIVS TAVRVS, general partidario de Augusto que combatió entre los años 29 y 19 a. C. en Hispania, donde venció a cántabros, vacceos y astures durante las guerras cántabras. Y a partir de su nombre se originó el nombre de Toro. Una tercera hipótesis remite el origen del nombre al sintagma CAMPVS GOTHORVM, tierra de godos. Hacia el siglo X, Alfonso III mandó repoblar ciudades desertas ab antiquis, es decir, abandonadas por sus antiguos pobladores, y Toro era una de ellas, para reforzar una nueva línea del Duero, creando con ello enclaves fuertes  frente a Al-Andalus. El rey mandó repoblar Toro junto con Zamora, Simancas, Dueñas y todos los Campos Góticos, o campos de godos (Campus Gothorum)

II. SEQVITUR: TEMPLVM INTRA MVROS

La Colegiata de Santa María la Mayor, una de las obras más características del Románico en su fase de transición, comenzó a construirse en el siglo XII (circa 1170) y las obras se prolongaron hasta el siglo XIII. En la portada norte destaca una representación de Cristo como juez justiciero rodeado de veinticuatro ancianos. La puerta sur, a la que se accede desde el interior del templo, es una muestra del estilo románico de transición. El Pórtico de la Majestad, dentro de la Colegiata, narra la vida de la Virgen, de Cristo y el Juicio final, además de mostrar una serie de músicos con sus instrumentos. Y en el pequeño museo de la sacristía se conserva el famoso cuadro “La Virgen de la Mosca” (siglo XVI). Pero nos interesa especialmente el altar mayor, con el retablo en forma de templete ensamblado por el artista toresano Simón Gavilán Tomé, porque la mesa del altar, realizada hacia 1970, se adorna en su contorno con una inscripción latina que recoge una fórmula de consagración. Constituyen una parte de esa inscripción las siguientes palabras:

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SVSCIPE .SANCTA. TRINITAS. HANC.OBLATIONEM

Significan: “Acepta, Santa Trinidad, esta ofrenda”.

III. DEINDE: ALIVD TEMPLVM INTRA MVROS

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No hay constancia de la fecha en que fue construida originalmente la iglesia de San Sebastián de los Caballeros, pero fue parroquia desde el siglo XII hasta finales del XIX. Su primera edificación era de ladrillo, de estilo románico mudéjar.

IMG_7409A principios del s. XVI fue reconstruida en su totalidad por Juan Martínez de Revilla a expensas del cardenal Fray Diego de Deza. Se trata de una construcción gótica que destaca por su solidez, sobriedad y predominio del macizo sobre el vano. En la actualidad es un museo sacro que alberga frescos de estilo gótico lineal, del s. XIV, que representan escenas de la vida de Jesucristo, San Juan Bautista y Santa Catalina de Alejandría. FullSizeRenderSobre los frescos, bajo un escudo de la pintura dedicada a San Cristóbal, puede leerse la inscripción TERESA DIEÇ ME FECIT, es decir, “Teresa Díaz me hizo”.  Sabemos que esta forma de firmar, haciendo que la propia obra de arte “hable” en primera persona y “diga” el nombre de su autor, era una fórmula muy extendida, pero lo que nos gustaría saber es si fue esta mujer la pintora o la mecenas que encargó las pinturas a otro artista. Todavía no hay una respuesta definitiva.

IV. FINIS CORONAT OPVS: REX ET PORTAArco de CorrederaArco de santa catalina

Llegamos al final del recorrido y atravesamos la Puerta de Corredera. Esta puerta, entrada natural al recinto histórico de Toro, está situada en el tercer recinto amurallado de la ciudad. Se construyó en el año 1602 en honor de Felipe III, con fines decorativos, imitando los arcos triunfales de la Roma Imperial, y para recordar la visita del rey a la ciudad.

En la parte exterior central de la puerta se puede leer la inscripción siguiente:correderatoro

PHILIPPO III HISPANIARVM
REGI LONGE POTENTISSIMO
ET INVICTISSIMO SENATVS
POPVLVSQVE TAVRISANVS
DEDICAVIT. IIII IDVS
FEBRVARII ANNO MDCII.
REGIO VRBIS PREFECTO
GARSIA SILVA FIGUEROA

Significa: “A Felipe III, rey de las Españas, poderosísimo y nunca vencido, dedicaron [este monumento] las Autoridades y el Pueblo de Toro, el diez de febrero de 1602, siendo regidor de la ciudad García Silva Figueroa”.

Si nos has acompañado hasta aquí, lector fiel, queremos comunicarte una reflexión final. Del Toro de época romana queda algo más que los sillares del Puente Mayor, porque la lengua es el monumento romano más perdurable: el latín es una lengua para la eternidad. Era la lengua que los fieles escuchaban en las iglesias de la Edad Media como una cantinela ininteligible cuya musiquilla, no obstante, los acercaba a Dios. Sirvió también el latín para no olvidar el nombre de una mujer, en una época en que casi todas eran invisibles. Y para recordar una visita real, porque por entonces, por el año 1602, era la única lengua de prestigio a la altura de un rey. Así que, en latín se escribían mensajes para los hombres del futuro, como los que hemos leído en la Colegiata, San Sebastián de los Caballeros y la Puerta de Corredera. Nos despedimos, porque, como ya sabes, FINIS CORONAT OPVS,  es decir, el fin corona la obra.

DAVID ALONSO, PABLO PÉREZ, SARA PRIETO, SHEILA RODRÍGUEZ, ZAIRA RUBIO, MÓNICA RUIZ ET SHEILA VILLAFÁFILA, ALUMNOS de LATÍN de 1º de BACHILLERATO ME FECERVNT

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¿Por qué latín y griego en la enseñanza? Jean Michel Blanquer contesta

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Emilio de Miguel nos envía el titular que encabeza la entrevista a Jean Michel Blanquer, ministro de educación del gobierno francés, en la edición impresa de El País del día 15 de abril. Si queréis leer la entrevista completa os dejamos el enlace a la edición electrónica pero reproducimos la contestación del entrevistado a la siguiente pregunta:

P. ¿Por qué ha reintroducido la enseñanza del latín y el griego?

R. No hay que oponer pasado y futuro. Cuando el mundo tuvo que repensar su propia lógica en los siglos XVI y XVII con el descubrimiento de las Américas y la invención de la imprenta, hubo al mismo tiempo un redescubrimiento de la Antigüedad, de los clásicos. No es casualidad. Hay que pensar de dónde venimos para ver adónde vamos. Además, el lenguaje es fundamental en la vida: es la vida. El griego y el latín no son piedras muertas. Son elementos de vida en el lenguaje. Desempeñan un papel esencial si queremos ayudar a nuestros niños a tener un lenguaje de calidad y a entender la complejidad de la vida gracias a la complejidad del lenguaje, la etimología, el juego con las palabras.

Aprender latín en Montana a principios del siglo XX

A principios del siglo XX en Marias Coulee, un pueblo de Montana, Morrie, un maestro un tanto heterodoxo, quiere convencer al padre de Paul para que éste aprenda latín después de la escuela:

-Hasta donde he podido ver, Paul se las arregla para hacer las tareas de la casa y además le echa a usted una mano. En la escuela saca dieces en todas las asignaturas. Sin embargo, en un rincón de esta mente que tiene hay una habilidad desatendida, que sería muy útil cultivar… (…): “Paul est omnis divisus in partes tres“, Oliver, si me permite acomodar un poco la frase que viene al caso. Para adueñarse de ese tercer reino, creo que debe dar un paso al frente y cruzar el Rubicón.

El silencio habría podido ahogar un cuarteto de barberos. Miré a mi alrededor y vi que Rose, Damon y Toby necesitaban un intérprete. Papá no.

-Está proponiendo que Paul aprenda latín? ¿Latín? Por Dios, Morrie, para eso tendría que estar en bachiller…

-Dígamelo de frente, Morrie. No tengo mucho para gastar -le lanzó una miradita a Rose, que en ese momento solo tenía ojos para Morrie-. Después de todo, ya estoy pagando un ama de llaves. No sé cuánto cobrará por hora un tutor, pero…

Morrie lo interrumpió con un gesto.

-Cortesía de la casa, Oliver. A mí mismo me vendría bien ponerme al día con los ablativos y demás. Si puede presarme a Paul una hora después de la escuela todos los días, me encargaré de que empiece con ventaja el día que se vaya de Marias Coulee. ¿Le parece justo?

Ivan Doig, Una temporada para silbar, Barcelona, Libros del Asteroide, 2015

(7ª ed.)

Agradecemos a María Asunción Barandiarán el conocimiento de la novela

Studium, Alumni, Diarium, Eventum, Nuntiatum, Nucleus y otros latinajos de la web de la USAL

¡Cuántos términos latinos aparecen en nuestro entorno más cercano! ¡Y eso sólo en la página institucional de la Universidad de Salamanca! Servicios, aplicaciones, plataformas y asociaciones están dotados de nombres muy sonoros en latín elegidos con mayor o menor acierto.

Studium, por ejemplo, se llama desde hace tiempo el Campus virtual de nuestra Universidad. Me parece de los nombres mejor escogidos, puesto que evoca nuestro antiguo Studium generale. Por cierto, campus también es un término latino y ha penetrado en la lengua castellana, aunque su éxito se debe más a la mediación del inglés que a su origen latino, como reconoce el diccionario de la RAE (Del ingl. campus, y este del lat. campus ‘llanura’).

Sin embargo, a diferencia de “campus”, ni studium, ni diarium ni alumni, ni ninguna de las demás palabras que encabezan esta entrada son castellanas, así que plantean problemas distintos. Especialmente llamativo es el caso de Alumni: se trata del nombre escogido para la Asociación de antiguos alumnos de la Universidad de Salamanca. Es el plural del sustantivo alumnus, -i, masculino de la 2ª (por cierto, me extraña que los defensores/as del “alumnos/as” o del “alumn@s” no se hayan quejado): aunque podría haberse escogido el singular con valor genérico, el plural está lógicamente justificado puesto que se trata de una asociación que sin duda pretende tener más de un miembro. Es de suponer, pues, que el responsable del nombre haya escogido la forma del plural deliberadamente. Por eso hace daño a la vista leer en la página oficial de nuestra Universidad unos cuantos enunciados que no han tenido en cuenta la pertinencia del número. Por ejemplo “Encuentra otro alumni.” (¡Ay, madre!), o la acuñación de una expresión análoga a la de MI USAL: Mi alumni.

En conclusión, ahí ha quedado la tan cacareada vitalidad del latín, de la que se habló tanto el curso pasado (lee aquí la entrada correspondiente). La batalla está perdida, y no hay que mirar muy lejos para verlo. Si queremos encontrar más pruebas aconsejamos la recopilación de gazapos latinos cometidos por ilustres representantes de la cultura española que recogió ya hace unos años el prof. González Manjarrés en su artículo “El mal uso del latín: por favor, no pisen al muerto” (Nos lo envía Begoña Alonso y lo podéis leer en el blog La túnica de Neso pinchando aquí).

Eso sí, luego dirán: “Mira estos de letras, a qué tonterías se dedican”. Pero, amigos, ¿y lo que visten los latines en citas, actos, protocolos, paredes y páginas web?

Susana González Marín

Entrevista a Luis Miguel Gómez Garrido, profesor de Latín en Secundaria

Entrevistamos a Luis Miguel Gómez Garrido, Doctor en Filología Hispánica y licenciado en Filología Árabe por la Universidad de Salamanca. Actualmente, ocupa una vacante como profesor interino de latín en el instituto de Educación Secundaria “María de Córdoba”, de Las Navas del Marqués (Ávila). Imparte las asignaturas de Latín y Cultura Clásica a alumnos de 4º y 2º de la ESO, respectivamente.

img_6473-Luis Miguel, ¿cómo es el trabajo diario con tus alumnos?

Yo siempre, lo que hago, es mandarles hacer frases. No me gusta mandarles deberes para casa. Les dejo toda la hora para que realicen las frases en clase. Y luego, al día siguiente, ya se corrigen en la pizarra.

-¿Cómo son las clases de Cultura Clásica?

La materia está ordenada en los siguientes bloques temáticos: primero, se da lo que es una introducción a las lenguas clásicas (al griego, al latín), su influencia en las lenguas romances; se les enseñan unos rudimentos sobre el alfabeto griego; luego, se dan unas nociones básicas sobre la religión clásica. Y también se habla sobre la vida cotidiana de los griegos y romanos, sobre los juegos, por ejemplo.

También hay algún tema dedicado al arte, a la arquitectura, a los espectáculos, por supuesto; hay un tema dedicado al ejército y la guerra, otro a la política y ciudadanía…; es decir, que se tratan diferentes aspectos del mundo clásico, tanto en Grecia como en Roma. El temario es muy amplio, y muchas veces no te da tiempo a darlo todo en un curso. Pero, ¡bueno!, lo importante no es tanto la cantidad como la calidad. Por otra parte, al final de cada unidad didáctica hay una sección dedicada a la mitología, en la que los textos están adaptados al nivel de los muchachos. En un mito, no vas a citar directamente un fragmento de las Metamorfosis de Ovidio. Son textos que están adaptados para que ellos los puedan entender. De esta manera, está estructurada la materia de Cultura clásica.

En cuanto a la asignatura de latín, se dan nociones muy básicas, porque es optativa. Se dan las declinaciones y algunas nociones sobre los verbos (solamente se ven el modo indicativo y los tiempos simples). En cuanto a la voz pasiva, sólo se imparten fundamentos muy básicos. De la oración compuesta,se ven las oraciones de infinitivo más sencillas y las coordinadas, nada más. Como puedes ver, no nos andamos “metiendo en camisas de once varas”, porque ya tendrán tiempo de ver de forma más pormenorizada la sintaxis en 1º de Bachillerato, los que luego opten por la rama de Humanidades, de letras. Ahora se trata de que tengan unas nociones básicas de latín.

Todo muy elemental: declinaciones, algunos verbos, algunas construcciones sintácticas sencillas; También se da algo de instituciones romanas.

-En Cultura clásica, tus alumnos han realizado unos murales. Cuéntanos en qué ha consistido.

En segundo de la ESO los alumnos tienen que realizar proyectos, que son trabajos cooperativos, que es algo que todavía no está muy bien perfilado. Bueno, pues a mí se me ocurrió que podían realizar unos murales, unas cartulinas, por grupos. Como máximo, cuatro, porque, si son más de cuatro, luego ya se iban a dedicar a…, pues dos iban a trabajar y el resto no iba a hacer nada. Así que se me ocurrió que en esos murales pudiesen relacionar aspectos de la Cultura clásica que estábamos viendo con el mundo moderno. Y algunos, muchos, a lo largo del curso, me han ido realizando trabajos donde relacionaban, por ejemplo, las bodas griegas (o las bodas romanas) con las bodas judías, marroquíes o gitanas.

Te pongo ejemplos, para que veas que de lo que se trata, no es tanto de hacer un trabajo al uso como de relacionar los contenidos que estamos viendo en la asignatura con otras materias: lo que ahora está tan de moda, eso que llaman el carácter “interdisciplinar” de la enseñanza. Pues se trata de aplicarlo a estos proyectos, que sepan relacionar unos contenidos con otros.

-¿Cómo fue tu primer contacto con las lenguas clásicas?

Cuando estudiaba en el colegio de los padres dominicos de Atocha, yo tuve un profesor de latín muy bueno, que tenía la virtud de explicar con mucha claridad todas las nociones, los rudimentos de la lengua latina. Me llamaron la atención el orden de la lengua latina y su sonoridad, por lo que decidí al siguiente curso optar por la rama de letras. Y, claro, el conocimiento del latín te hace luego leer a los autores clásicos, leer a Virgilio, leer a Ovidio… Virgilio siempre me gustó bastante: La Eneida, por ejemplo, y Las BucólicasLas Bucólicas y Las Geórgicas siempre han sido unas obras que me han entusiasmado. A mí siempre me ha gustado la poesía pastoril. A Garcilaso lo leí desde edad muy temprana, y, claro, cuando conocí a Virgilio y empecé a leer Las Bucólicas, pues lo relacioné con Garcilaso, con Góngora, con la fábula de Polifemo y Galatea… ¡normal que me entusiasmase leer la poesía de Virgilio!

-¿Por qué crees que el estudio de la lengua y la cultura clásica es esencial para la educación?

Es esencial, primero para “desasnarse”. Ya no se trata de una simple cuestión de pragmatismo. Si nos pusiéramos desde una perspectiva puramente pragmática o utilitarista, pues ¡claro!, llegaríamos a la conclusión de que la cultura clásica no sirve para nada. Porque para ganar dinero es mucho más rentable dedicarse a la banca que a profesor de latín o de otra disciplina. Pero viéndolo desde un sentido humanista, ¡pues claro que el estudio del latín y las lenguas clásicas, sirve para la vida!, porque te ayuda a ser mejor persona, es decir, que el conocimiento del latín y las lenguas clásicas te permite desarrollar el sentido crítico. Incluso, aunque estudies otras disciplinas, tú, si eres capaz de reconocer las raíces griegas y latinas, por ejemplo, en palabras pertenecientes al campo de la biología o de la medicina, ese conocimiento te va a dar una mayor agilidad mental que a una persona que nunca ha estudiado latín o griego. Es decir, que la cultura clásica no solamente es para las personas de letras. Vale para personas de letras y para personas de ciencias. El conocimiento de las lenguas clásicas sirve para tener una disciplina mental, para comprender mejor cualquier concepto; da igual que sea un concepto de letras o de ciencias, ahí no hay ninguna diferencia para mí, ninguna oposición. Y luego, por otra parte, desde un punto de vista espiritual, las humanidades, ya lo decían los autores del Renacimiento sirven para la vida, para hacernos mejores personas. Porque no se trata solamente de aprender “lenguas muertas”, como las llaman algunos. En esos clásicos aprende uno unos valores que se pueden aplicar a la propia vida. Son valores universales. De ahí la figura del intelectual. La figura del intelectual es heredera de la figura del humanista del siglo XVI. El intelectual, al igual que el humanista, tiene una proyección de dentro hacia fuera. El verdadero intelectual se compromete con el mundo que le ha tocado vivir; no es una persona ajena a los problemas de la sociedad. No es un simple teórico o erudito “a la violeta”, que se dedica a amontonar saberes estériles, unos encima de otros.

Esos saberes le sirven para comprender mejor o aprehender el mundo que le rodea. Y aprehendiendo, comprendiendo mejor el mundo que le rodea, probablemente, pueda encontrar una forma de transformarlo y de construir una sociedad más justa.

Elena Villarroel Rodríguez