Pompeya en París

¿Te acuerdas de cuando en nuestra sección Cosas que hacer en la cuarentena Eusebia Tarriño nos aconsejaba una visita virtual por Pompeya, un recurso del Grand Palais creado para la exposición cuya inauguración estaba prevista para el 25 de marzo? (Pompéi. Promenade immersive. Trésors archéologiques. Nouvelles découvertes. )

Pues finalmente la exposición ha conseguido abrir sus puertas hasta el 27 de septiembre. Lee la noticia en Historia y vida de La Vanguardia: Pompeya y el Vesubio despiertan en París.

¿Existieron las amazonas?

Varios de nuestros colaboradores nos remiten el enlace a esta noticia publicada en La Vanguardia el 24 de junio de 2020:

El esqueleto de una niña de 13 años que confirma el mito de las Amazonas

El historiador Heródoto (484-425 a.C.) situaba a las amazonas en las estepas pónticas que hoy en día forman parte de Kazajistán, el sur de Rusia y Ucrania, en la frontera entre los griegos y los pueblos escitas. Pues bien, el análisis de ADN de los restos de un supuesto muchacho, descubierto hace 30 años en un monumento fúnebre de la temprana edad del hierro, en la República de Tuvá, en el yacimiento de Saryg-Bulun, reveló la sorpresa de que en realidad se trataba de una muchacha que había sido enterrada acompañada de armas, lo mismo que otros tres cadáveres femeninos de distintas edades que se encontraron en el mismo túmulo funerario. De estas, una de ellas había sido sepultada en posición de jinete (como atestigua la imagen de cabecera). El hallazgo, según sus descubridores, parece confirmar la existencia real de mujeres guerreras.

El mosaico largamente deseado

La prenssa estos días se hace eco del desenterramiento de un mosaico de una villa romana en el norte de Italia. La excavación ha arrostrado múltiples dificultades, la última de las cuales ha sido la paralización de las actividades por la pandemia. Pero finalmente, una semana después de reanudar los trabajos, se ha podido contemplar en un estado de conservación óptimo.

Puedes leer la noticia en La Vanguardia y os adjuntamos el texto publicado en El País el 30 de mayo:

Los famosos viñedos de Italia que escondían un impresionante mosaico romano

Los arqueólogos llevaban décadas tratando de sacar a la luz este tesoro que había pasado casi 2.000 años escondido entre las raíces de unos famosos viñedos, a menos de dos metros de profundidad. La pandemia de coronavirus que obligó a detener por enésima vez las excavaciones el pasado febrero parecía solo un impedimento más en la carrera de obstáculos en la que se había convertido el estudio de los restos de una villa romana enterrada en la provincia de Verona. Tan solo una semana después de que se reanudaran los trabajos tras el confinamiento apareció: un espléndido y colorido mosaico de pavimento, sorprendentemente bien conservado que data, según creen los expertos, del siglo III d.C., en la época imperial.

Los estudiosos descubrieron en 1887 la existencia de esta villa, de grandes dimensiones, que según sus cálculos cuenta con unos 300 metros cuadrados de zona residencial. Y que está decorada con suntuosos mosaicos con representaciones de escenas mitológicas y con ricas ornamentaciones de formas geométricas. Pero poco después volvió a quedar sepultada de nuevo “como si nada”, según ha explicado el arqueólogo a cargo de las excavaciones, Giovanni De Zucatto a la prensa local. En 1922 y en 1975 volvió a ocurrir lo mismo, se realizaron excavaciones parciales que quedaron nuevamente soterradas. Durante todo este tiempo, distintos equipos de expertos habían intentado, sin éxito, sacar a la luz las joyas arqueológicas que guarda esta popular zona de viñedos en la que se produce vino desde el siglo I d.C.

La investigación de 1922 fue la más fructífera de todas hasta la fecha, se conservan de ese periodo una buena documentación técnica de los hallazgos y fotos de calidad, pero no había ningún mapa preciso que localizara claramente la villa. Un sondeo reciente con georradar llevado a cabo por los técnicos de la Superintendencia de Verona ha permitido colocar exactamente sobre el terreno los restos encontrados hace casi un siglo y ponerlos en relación con los recién descubiertos. Las decoraciones encontradas forman parte, según la arqueóloga Tina Campanile, que excavó anteriormente en la zona, de un gran patio rodeado de columnas, probablemente abierto a un jardín interno.

La falta de presupuesto ha ralentizado las excavaciones. También el choque frontal entre la conservación del patrimonio y la tutela de la economía local, basada fundamentalmente en la viticultura. Con la uva corvina de la zona se cultiva uno de los vinos más apreciados de Italia, el Amarone de Valpolicella. El año pasado, de esas tierras salieron 15 millones de botellas de esta variedad. En este caso el terreno es privado, y está en manos de varias hermanas, reacias a permitir el acceso a su propiedad para evitar dañar los viñedos. Esto obliga a detener las excavaciones durante meses para respetar el ciclo de la vendimia.

El objetivo de los arqueólogos ahora es determinar con exactitud la extensión y localización de la antigua villa y buscar la forma de hacer accesible al público el patrimonio descubierto. El camino será largo y harán falta muchos recursos, ya ha advertido el Ayuntamiento de Negrar, donde se encuentra la excavación. “Creemos que un sitio cultural con tanto valor merece atención, por eso junto a la Superintendencia y a los propietarios agrícolas encontraremos la manera de que se pueda disfrutar este tesoro”, ha señalado el alcalde, Roberto Grison, al diario L’Arena. El regidor ha mediado entre los arqueólogos y los propietarios del terreno para facilitar que se excavaran los fosos donde se han encontrado los mosaicos.

La Superintendencia reconoce, en un comunicado, que la construcción de un área arqueológica abierta a los visitantes es “incompatible con cualquier actividad agrícola in situ”. Por eso, señalan que es necesario plantear “una sinergia de intenciones e intervenciones” entre instituciones y los agentes económicos y productores locales. “Y, por último, pero no por ello menos importante, con la participación de la población en el proyecto de redescubrimiento y reapropiación de este patrimonio arqueológico común, objetivamente bello, además de históricamente relevante”, señalan.

El Google Maps de Julio César

Adelaida Andrés nos envía un complemento a la entrada que ya sacamos hace unos días sobre el diseño de las calzadas romanas y el proyecto emprendido por Pau Soto, del Institut Català d’Arqueologia Clàssica (ICAC), que consiste en introducir en un mapa, con la máxima precisión posible, todas las carreteras del imperio romano. Se trata de la noticia presentada por La Vanguardia con más texto explicativo y una galería de imágenes: El Google Maps de Julio César.

Transformaciones culturales en el final del Imperio romano

La Vanguardia en su edición online del día 1 de mayo publica esta noticia: “Los cráneos deformados de Hungría que explican el final del Imperio Romano“. Arqueólogos de Budapest han publicado los resultados de su investigación sobre los restos de las 96 tumbas del cementerio de Mözs-Icsei dűlő, cerca de la ciudad húngara de Szekszárd. Sus estudios han permitido conocer cómo cambiaron las tradiciones romanas tardías y fueron apareciendo nuevas costumbres hasta que ambas se acabaron fusionando. En esa zona de Hungría, además de los fundadores que seguían tradiciones antiguas, también residió una comunidad de ‘bárbaros’, relacionada con los nómadas hunos, que llegaron unas décadas después de la generación fundadora y que tenían por costumbre deformar los huesos de las cabezas de sus bebés, una tradición que probablemente se remonta a la era del Paleolítico y ha persistido hasta los tiempos modernos. La investigación de los restos muestra que esa práctica fue aumentando progresivamente, lo que testimonia que la costumbre acabó siendo compartida por las distintas comunidades.

 

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