¿Quién era Horacio Cocles? Churchill habla de él en El instante más oscuro

Horacio Cocles fue un héroe legendario que, mientras sus conciudadanos cortaban el único puente de acceso a Roma, impidió en solitario el ataque de los etruscos; finalmente Horacio Cocles sobrevivió arrojándose al Tíber (puedes leer el relato en Tito Livio, Ab Vrbe Condita 2, 10).

En una escena completamente inventada de la película El instante más oscuro (Darkest Hour, ahora en cartelera) el personaje de Churchill, indeciso sobre si entablar negociaciones de paz con Hitler, baja al metro londinense para palpar el ambiente que reina entre la población en los difíciles momentos que el Reino Unido vive en mayo del año 1940, cuando sus tropas están sitiadas en Dunkerque. Allí, tras descubir que la gente está dispuesta a luchar contra Hitler hasta el final, el político, encarnado por Gary Oldman, haciéndose eco de los sentimientos de los viajeros del metro, cita un pasaje del poema The Lays of Ancient Rome, de Thomas Babington Macaulay, sobre el valor de Horacio Cocles :

Then out spake brave Horatius,
The Captain of the Gate:
“To every man upon this earth
Death cometh soon or late.
And how can man die better
Than facing fearful odds,
For the ashes of his fathers,
And the temples of his gods,…

“Habló pues el valiente Horacio, capitan de la puerta: A todo hombre de esta tierra tarde o temprano le llega la muerte ¿Qué mejor manera de morir puede tener un hombre que la de enfrentarse a su terrible destino, defendiendo las cenizas de sus padres y los templos de sus dioses?”

No es la primera vez que en las pantallas se pone este texto en boca de Churchill: la película realizada para la televisión Into the Storm (2009), comienza y acaba con esta estrofa supuestamente recitada por él, esta vez interpretado por Brendan Gleeson. Lo cierto es que se trata de un poema extraordinariamente popular en el Reino Unido, como demuestra el hecho de que en la escena del metro uno de los viajeros (negro, además; aquí no se da puntada sin hilo) complete los dos últimos versos de la estrofa. Su autor, poeta, historiador y político del partido whig (1800-1859), deposita en la balada los valores de la antigua Roma que el gran Imperio británico toma como suyos. Churchill se aprendió de memoria sus 1.300 versos a los 13 años.

Por lo que sabemos, nunca Churchill recitó este texto concreto en ninguna circunstancia parecida; sin embargo, ha acabado ligado por la tradición posterior a su figura.

Susana González Marín

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