#Homero2019

Pablo Maurette, profesor de literatura comparada e investigador del Centro de Estudios sobre el Renacimiento Italiano de la Universidad de Harvard, ha lanzado una propuesta (#Homero2019) a sus seguidores de Twitter:  leer un canto de la Ilíada cada semana y comentarlo en Twitter. La lectura de cada canto empieza los martes, siempre con el vídeo de una persona leyendo los primeros versos. La sección Verne de El País se ha hecho eco de la propuesta y nos da una muestra de los comentarios enviados.

Desde Homero a María Rodés: las Pléyades

Eclíptica, el nuevo disco de Maria Rodés, presentado hace unos días en el teatro Juan del Enzina (puedes ver fotos), ha sido inspirado por la labor y los diarios de su tío bisabuelo, el astrónomo Lluís Rodés, director del observatorio del Ebro (lee aquí la entrevista en El País sobre el nuevo disco). Y puesto que tanto griegos como latinos también miraron al cielo con afán de explicar lo que veían, en este disco también hay sitio para la mitología, como es el caso del tema Pléyades.

Pléyades (puedes ver el videoclip aquí)

“L’Etoile Perdue”-Adolphe Bouguereau (1884)

 

 

Andan juntas por el cielo,
sin separarse jamás,
como niñas asustadas.
Fueron víctimas de Orión.

Él se encaprichó de todas,L'Etoile Perdue (La Pléyade Perdida) de William-Adolphe Bouguereau (1884)
preso de su juventud.
Y abrumado por su encanto,
sin cesar las persiguió.

Siete años sin parar,
sin parar de escapar.
¿Hacia dónde? No lo sé,
pero hay que correr.

Alguien las convirtió en palomas,
para ayudarlas a escapar.
Ellas volaron hacia el cielo
y allí el toro las meció.

Ya solo puedo ver seis,
falta una séptima que huyó.
Se moría de vergüenza
por amar a un ser mortal.

Siete años sin parar,
sin parar de escapar.
¿Hacia dónde? No lo sé,
pero hay que correr
hacia algún lugar
lejos de la gravedad.

La pobre se enamoró,
presa de su finitud.
Tuvo que aceptar que un día
su amor se moriría.
Y su luz debilitada
de pena se apagaría,
de pena se apagaría,
de pena se apagaría.
de pena se apagaría.

Eratóstenes, en su Catasterismo, explica así este cuerpo celeste:

La constelación de las Pléyades se encuentra en el llamado corte del lomo de Tauro. Reunidas en un racimo de siete estrellas, dicen que son las hijas de Atlas, y por eso se las denomina «siete pasos». Sin embargo, no son visibles las siete, sino sólo seis, y se da de ello la siguiente explicación: seis de ellas se unieron a diversos dioses, y la séptima se unió a un mortal. De entre las primeras, tres se unieron a Zeus (Electra, de la que nació Dárdano; Maya, madre de Hermes, y Taígete, de la que nació Lacedemón). Otras dos se unieron a Posidón (Alcíone, madre de Hiereo, y Celeno, de la que nació Lico). Se cuenta que Estérope se unió al dios Ares, de cuya unión nació Enómao. Finalmente Mérope se unió al mortal Sísifo, motivo por el que no se nos muestra visible. Entre los hombres gozan de muy buena reputación, ya que anuncian el comienzo de la primavera. Su disposición en el firmamento es muy feliz, pues dibujan la forma de un triángulo, según dice Hiparco. (Trad. Antonio Guzmán Guerra).

Las Pléyades fueron forjadas por Hefesto en el escudo de Aquiles (Ilíada XVIII, vv. 483-489):

Hizo figurar en él la tierra, el cielo y el mar,
el infatigable sol y la luna llena,
así como todos los astros que coronan el firmamento:
las Pléyades, las Hiades y el poderio de Orión,
y la Osa que también denominan con el nombre de Carro,
que gira allí mismo y acecha a Orión,
y que es la única que no participa de los baños en el Océano
.
(Trad. Emilio Crespo Güemes)

En sus Trabajos y días (trad. Aurelio Pérez Jiménez y Alfonso Martínez Díez), Hesíodo las señala como punto de inicio de los trabajos de primavera (al surgir las Pléyades descendientes de Atlas, empieza la siega; y la labranza cuando se oculten), en el calendario del labrador (luego que se oculten las Pléyades, las Híades y el forzudo Orión acuérdate de que empieza la época de la labranza) y también en el calendario de la navegación (te advierto que cuando las Pléyades huyendo del forzudo Orión caigan al sombrío ponto […] arrastra la nave a tierra y cálzala con piedras), ya que se pueden ver en el firmamento desde principios de mayo hasta mediados de noviembre. Y así las recoge, tiempo después, Virgilio en su Geórgica I: Antes las Pléyades, hijas de Atlas, se te oculten mañaneras y la constelación de Gnossos, de brillante Corona, se retire, que deposites en los surcos las semillas que les corresponden y que te apresures a confiar la esperanza del año a la repelente tierra. (Trad. Tomás de la Ascensión Recio García y Arturo Soler Ruiz).

Marta Martín Díaz