Las clásicas son para el verano: 7 propuestas de actividades veraniegas

Hoy, para despedirnos de nuestros lectores ante la llegada de las vacaciones de verano, hemos pedido a algunos profesores que nos envíen sus propuestas para pasar un verano “clásico”. Veréis que son muy distintas -algunas son los propósitos que ellos mismos han proyectado para su verano-: hay lecturas, cursos, visitas culturales y excursiones que permiten un contacto más estrecho con la naturaleza; entre ellas también hay margen para las no tan “clásicas”.

Agracedemos a todos ellos sus respuestas y os las dejamos aquí para inspiraros.

Feliz verano a todos. Esperamos vuestras aportaciones y vuestra atención a la vuelta de vacaciones.

1.

Anastasio Kanaris de Juan nos anima a Watermark.aspxaprender griego moderno y sugiere este método de los autores Αγλαΐα Παυλοπούλου, Γιώργος Σιμόπουλος , Ρίτα Κανελλοπούλου, ΕιρήνΠαθιάκη ,  Ελληνικά Α΄. Μέθοδος εκμάθησης της ελληνικής ως ξένης γλώσσας (επίπεδα Α1 + Α2); lo hay en e-book: Ελληνικά Α΄. Μέθοδος εκμάθησης της ελληνικής ως ξένης γλώσσας (επίπεδα Α1 + Α2) (e-book / pdf)  (Ψηφιακό βιβλίο, libro digital)

 

2.

Francisco Cortés Gabaudan nos envía tres propuestas de excursión para ver restos romanos, dos son muy conocidas y otra lo es menos. Las ordenamos por orden de dificultad:

  • Puente Mocho, Ledesma:

puente mocho.png

Origen de la imagen: https:////upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/b/bd/PuenteMocho_Ledesma.jpg

El lugar tiene mucho encanto; el puente que vemos ahora para cruzar la Rivera de Cañedo es medieval pero la calzada que lleva a él sí tiene muchos elementos propios de época romana; parece claro, además, que el puente medieval es heredero de uno romano. Es muy fácil llegar porque está indicado: Al llegar desde Salamanca, antes de cruzar el puente sobre el Tormes, se toma la carretera de Ledesma a Bermillo o Alemeida, y más o menos a un kilómetro a la derecha está al acceso donde hay un aparcamiento para dejar el coche, después hay que andar un par de kilómetros para llegar hasta el puente; en el camino hasta el puente podemos encontrar numerosos restos de calzada romana, la que unía Ledesma (Bletisa) con Ocellum Duri en las cercanías de la actual Zamora. Buscando “Puente Mocho” en Google Maps sale sin ningún problema. Más información: Wikipedia, Diario del viajero, La Gaceta de Salamanca, etc.

  • Puente de la Malena (40.370307, -5.848355 o 40°22’13.1″N 5°50’54.1″W) y restos de la calzada de la Plata al cruzar el río Cuerpo de Hombre.

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Origen de la imagen: http://www.jcyl.es/jcyl/patrimoniocultural/miliarios/images/foto07-u16991.png

De nuevo un sitio con mucho encanto y otra vez un puente medieval en un lugar donde hubo uno romano y con restos importantes de calzada en las cercanías, miliarios, etc. Se puede acceder por el Norte desde Calzada de Béjar o desde el Sur desde Puerto de Béjar; la ruta completa entre estos dos puntos es algo larga, 13 kms. pero se puede recortar mucho si se parte de la carretera de Béjar a Valbuena (CV 182), concretamente del punto 40.394377, -5.829734 (40°23’39.8″N 5°49’47.0″W) y así hasta el puente será un paseo de algo más de cuatro kilómetros y podremos ver los miliarios y los restos romanos de la calzada. La subida desde el Puente hasta Puerto de Béjar es muy bonita pero es bastante empinada. El miliario más conservado está en un corral muy cerca del puente, antes viniendo desde Calzada de Béjar.
Más información: Ruta Calzada de Béjar a Puerto de Béjar en Wikiloc, Ruta de Calzada de Béjar a Baños de Montemayor en Wikiloc, Patrimonio de Castilla y León. miliario del puente de la Malena, La facendera, Calzada romana de Baños de Montemayor a Valverde de Valdelacasa.

  • Collado de las piedras labradas, Jarilla, Cáceres (40.175554, -5.971773 o 40°10’32.0″N 5°58’18.4″W)

la jarilla

Origen de la imagen: http:/galeon.com/iberiamagica4/Jarilla.jpg

Esta ruta es más exigente (13 o 16 kms. ida y vuelta con subida pronunciada desde Jarilla, Cáceres, que está a 500 m. y las ruinas a 1000 m. sobre el nivel del mar) y también es menos conocida. El objetivo son las piedras labradas, piedras perfectamente labradas restos de la cella de un templete en el área de influencia de Cáparra. La ruta esta señalizada desde Jarilla y no es difícil de seguir.
Más información sobre la ruta: Wikiloc, Mapa de La Calamorcha, Wikiloc desde Casas del Monte

Un estudio científico sobre el particular en M.C. García-Hoz, M. Alvarado, A. González: “El templo romano del Collado de Piedras Labradas (Jarilla, Cáceres)”, en Homenaje a José María Blázquez (edd. J. Mangas, J. Alvar), vol. 5, pp. 1-24, Madrid 1998.

3.

Adelaida Andrés Sanz nos envía sus sugerencias para la lectura: “Al acercarse ya las vacaciones de verano, vemos en el horizonte tiempo libre para dedicar a la lectura. Es buen momento éste para recordar algo que (no) decía Marcial (XII, 1, 3-4) …: “podrás, Prisco, conceder tu tiempo libre a este (breve) librito. / La hora (no) se hace veraniega y no la pierdes entera” (Otia, Prisce, [brevi] poteris donare libello. / Hora [nec] aestiva est nec tibi tota perit) Las horas del verano son más largas, y los aficionados al mundo clásico no las perderán enteras si las dedican a leer (o, probablemente, a releer) estos libros, (algunos de ellos verdaderos “clásicos”…):

En el terreno de la investigación y divulgación científica:  

  • John Chadwick, El enigma micénico. El desciframiento de la escritura lineal B, Madrid, Taurus, 1987 (= 19732) (vers. cast. de Enrique Tierno Galván – Martín S. Ruipérez – María Rico).Finding-the-Walls-of-Troy-SDL646866828-1-c156c.jpg
  • Susan Heuck Allen,  Frank Calvert and Heinrich Schliemann at Hisarlik, Berkeley-L.A.-London, U. California Press, 1999.
  • James George Frazer, La rama dorada, México, F.C.E., 1986 (= 19512) (trad. Elizabeth y Tadeo I. Campuzano).

Dentro del ensayo literario:

Roberto Calasso, Las bodas de Cadmo y Harmonía, Barcelona, Anagrama, 20165 (trad. Joaquín Jordá, 1990).

No olvidemos la poesía:

  • Aurora Luque, Aquel vivir del mar. El mar en la poesía griega. Antología, Barcelona, Acantilado, 2015.
  • Odysseas Elytis, ‘Dignum est’ y otros poemas, Barcelona, Galaxia Gutemberg-Círculo de lectores, 2008 (ed. bilingüe de Cristian Carandell).

ni las novelas de Santiago Posteguillo, Andrea Camilleri y Petros Márkaris: M. Ulpio Trajano, Montalbano y Jaritos son filósofos antiguos del siglo XXI… 😉

Y, de todos los géneros literarios…… ¡¡una o varias obras clásicas en una buena traducción o edición bilingüe!!

4.

José Antonio Fernández Delgado nos cuenta su propósito para este verano: “leer algo del recién fallecido Juan Goytisolo (solo conozco sus estupendas colaboraciones en El País), en parte por curiosidad y en parte porque creo que este país se ha portado muy mal con él, incluidos algunos que se dicen sus amigos, como el nóbel Vargas Llosa, silenciándolo y tratándolo como si fuera un autor de cuarta fila, cuando está muy lejos de eso.”

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Además nos invita a leer la poesía de nuestro compañero y poeta Juan Antonio González Iglesias, que se ha convertido en todo un clásico, como demuestra la aparición de su textos en el comentario del examen de la Selectividad de la comunidad Balear. Aquí tenéis una selección de su obra: Esto es mi cuerpo (Visor, 1997), Un ángulo me basta (IV Premio Internacional de Poesía Generación del 27, Visor, 2002), Olímpicas (El Gaviero Ediciones, 2005), Eros es más (XIX Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe, Visor, 2007), Del lado del amor (Poesía reunida 1994-2009) (Visor, 2010). Confiado (XXXVI Premio Internacional de Poesía “Ciudad Autónoma de Melilla”, Visor, 2015), etc. Y, por supuesto, podéis leer sus traducciones de los clásicos, entre otras, Ovidio, Arte de amar. Amores (Madrid, Ediciones Cátedra, 1993) y las Poesías, de Catulo (José Carlos Fernández Corte ed., Madrid, Ediciones Cátedra, 2006.)

José Antonio además anima a los jóvenes investigadores a estudiar la tradición clásica en la literatura actual y a presentar sus resultados en CLASSICS AND POETRY NOW WORKSHOP (organizado por The Classical Reception Studies Network (CRSN), Classics And Poetry Now (CAPN) y The Institute of Classical Studies.), que tendrá lugar en noviembre de este año en Londres.

5.

El mismo Juan Antonio González Iglesias recomienda la visita a la exposición temporal del Museo del Prado La mirada del otro. Escenarios para la diferencia (hasta el 10 de septiembre), que invita a contemplar la realidad histórica de las relaciones sentimentales entre personas del mismo sexo y de las identidades sexuales no normativas. Entre las obras expuestas no faltan las relacionadas con el muncdo antiguo, como el grupo escultórico Orestes y Pílades de la Escuela de Pasiteles o David con la cabeza de Goliat de Caravaggio Pincha aquí para acceder a la página web.

mirada

6.

Henar Velasco López aconseja que los que pasen por la calurosa Atenas este verano welcome_od.PNGvisiten otra exposición, Odysseys, que celebra el 150º aniversario de la fundación del Museo, abierta hasta el 16 de octubre. Un repaso a través de 184 obras a la figura de Ulises y su viaje en torno a tres ejes temáticos, El viaje, Ítaca y el Éxodo. Pincha aquí para acceder a la página web.  

Más cerca, con sus espléndidos mosaicos, sobre todo la primera, se pueden visitar las villas romanas de La Olmeda en Palencia (pincha aquí) o la de Puras en Valladolid (pincha aquí) o, algo distinto, los tapices con tema troyano de la Catedral de Zamora.

7.

Eusebia Tarriño Ruiz nos envía su recomendación:

“Fue en aquel momento cuando Ford se fijó en algo que le hizo sudar. De pronto vio que sobre la repisa de la chimenea se había dejado olvidadas las dos cucharas romanas más bellas de todo el hallazgo. Las cucharas le habían fascinado porque cada una de ellas llevaba grabado el nombre de una niña romana a la que se la habían regalado, seguramente con motivo de su bautizo, sus padres romanos que se habían convertido al cristianismo. Uno de los nombres era Pascentia, el otro era Papittedo. Unos nombres bastante bonitos”. Roald Dahl recrea en el cuento “El tesoro de Mildenhall” el hallazgo en 1942 de una impresionante vajilla romana en plata (puedes verla en la foto adjunta o pinchando en la página del British Museum aquí).vajilla

Ecos del mundo clásico encontramos por doquier, como este blog ha venido contando durante todo el curso. Aprovechando este plateado reflejo en el relato de Dahl yo os recomiendo la lectura de sus Cuentos completos, con y sin ecos clásicos, pero siempre sorprendentes y refrescantes. Que paséis buen verano.

 

 

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Entrevista a alumnas del Máster de Investigación en Textos de la antigüedad clásica y su pervivencia

Aída Gordo Retortillo es extremeña y cursó el Grado de Filología Clásica en Salamanca. Alba Boscà Cuquerella es valenciana y de la Universidad de Valencia procede. Sara Matías Pérez se ha formado en la Universidad de Santiago, pero es oriunda de Gran Canaria.

Las tres han coincidido este año en el Máster Universitario en Textos de la Antigüedad Clásica y su Pervivencia. Las tres han brillado con luz propia. Y por eso nos ha parecido oportuno dejar constancia de su paso por las aulas salmantinas formulándoles algunas preguntas:

  1. ¿Qué te impulsó a cursar el Máster de Investigación al terminar los estudios de Grado?

Aída: Considero que todo lo aprendido durante el Grado es una base suficientemente sólida para trabajar en el ámbito de la Filología Clásica. No obstante esa base puede considerarse como tan solo un aperitivo de lo que ésta ofrece, así que decidí cursar el Máster para profundizar en materias que ya conocía y descubrir otras nuevas.

Alba: Al principio me costó mucho decidirme, sobre todo por la desinformación y el miedo, pero finalmente me decidí. Por una parte, gracias al hecho de haber cursado las prácticas de secundaria durante el cuarto año, lo que me abrió los ojos a lo que era la docencia. Por otra, gracias a mi profesora de Griego VII, quien me informó sobre las posibilidades de las que disponía y de los diferentes Másters que podría cursar.

Sara: Durante el cuarto año de los Estudios de Grado determiné continuar mi formación encaminada a la investigación, no sólo porque siempre me ha interesado estudiar en profundidad cualquier aspecto insertado en el marco de la Filología Clásica —aunque con predilección por la literatura griega—, sino también porque considero que cuatro años no son suficientes para adquirir los conocimientos que se deberían de tener al terminar los Estudios de Grado.

  1. ¿Por qué elegiste el Máster de la Universidad de Salamanca?

Aída: Dado que había cursado el Grado en esta universidad ya estaba familiarizada con el entorno y contaba con información sobre las características y contenidos del Máster. Consideré otras opciones pero sus curricula no me parecieron tan interesantes como el de este.

Alba: Porque me lo recomendaron, tanto algunos de mis profesores del Grado, como compañeros míos, he conocido a varias personas que han hecho algún curso en esta universidad. Además, me llamaron mucho la atención los contenidos de los cursos. Está claro, también, porque es una de las pocas universidades que ofertan este Máster y porque es Salamanca.

Sara: Después de informarme sobre los diversos Másteres de Investigación ofertados en las universidades españolas, opté por el que se encontraba la Universidad de Salamanca ya que las asignaturas del programa me parecían muy adecuadas al Máster.

  1. Ahora que ya casi has terminado ¿podrías decirnos si se han cumplido tus expectativas?

Aída: Sí. Estoy satisfecha con lo que me han enseñado pero aún queda mucho por aprender.

Alba: Sí, y, además, con creces. Sabía que iba a ser un año muy provechoso, y lo ha sido, más de lo que esperaba en un principio, tanto por parte de los profesores como por parte de mis compañeros. Ha sido una experiencia realmente provechosa, además de bonita.

Sara: Se han cumplido satisfactoriamente. Durante este curso de Máster he podido comprobar la considerable implicación de mis compañeros y profesores en las clases, hecho que ha revertido positivamente en nuestro aprendizaje.

  1. ¿Qué es lo que te ha parecido más positivo del Máster?

Aída: Creo que la mayor riqueza de este Máster es la variedad. Las asignaturas cuentan con más de un profesor experto en la materia y cada uno se esfuerza por transmitir sus conocimientos; en ocasiones la cantidad de información resulta abrumadora porque no hay suficiente tiempo para profundizar todo lo que nos gustaría. Pero el tiempo no es un bien que sobre a nadie y este sistema ofrece una amplitud de miras nada desdeñable además de unos conocimientos prácticos enfocados a la investigación de las obras clásicas.

Alba: Los cursos impartidos y la manera de trabajar. Se ha insistido mucho en aspectos que durante la carrera o bien hemos tratado muy poco o, directamente, no pudimos trabajar. También, el punto de vista que nos han aportado los profesores que nos han impartido estos cursos, dirigidos a enseñarnos cómo debemos afrontar cualquier aspecto que queramos estudiar con profundidad.

Sara: Considero favorables las clases en las que el profesor nos invita al debate, ya sea a partir de los ejercicios prácticos, ya sea en las propias explicaciones teóricas.

  1. De estar en tu mano, ¿qué aspectos cambiarías?

Aída: El horario y algunos elementos técnicos no favorecen, en mi opinión, la “productividad” del Máster, sin embargo la comisión de calidad ya se interesó por nuestra opinión y esta tratando de solucionarlo para el próximo curso.

Alba: Si fuera posible, yo cambiaría los horarios del primer cuatrimestre, porque esos meses supusieron un descontrol; no teníamos horas seguidas con los profesores que compartían una misma asignatura y las horas de las clases no tenían un orden lógico. Pero es evidente que eso queda un poco lejos de nuestras manos, puesto que depende de los horarios de los profesores.

Sara: Intentaría que la oportunidad de participación del alumno en clase fuese igual en todas las asignaturas, evitando así que la iniciativa y predisposición queden mermadas. Por otra parte, el desajuste de horarios producido durante el primer cuatrimestre con algunas asignaturas ha sido algo incómodo en el transcurso de las clases, pero esta cuestión ya ha sido transmitida al coordinador del Máster.

  1. ¿Recomendarías a otros estudiantes este Máster? ¿Qué consejos les darías?

 Aída: El Máster me parece recomendable para todos aquellos que estén interesados en enriquecer su conocimiento de los autores clásicos, y en especial para aquellos que quieran dedicarse a la investigación.

Alba: Sí, sin pensarlo. Y les diría, si cursan el Máster, que lo aprovechen al máximo y le saquen todo el jugo posible a las asignaturas, los trabajos y los profesores.

Sara: Por supuesto, lo recomendaría. Si le tuviera que dar un consejo a esa persona, le diría que no perdiese nunca la iniciativa en las clases, pues la vergüenza de preguntar no tiene cabida en un entorno donde el profesor se muestra totalmente accesible a cualquier aportación por parte del alumno.

  1. ¿Qué planes tienes a medio y/o largo plazo?

Aída: Quiero seguir aprendiendo y me parece que el Doctorado es la opción más sensata para lograrlo.

Alba: A largo plazo, en verdad, no lo sé, pero a medio plazo mi intención es continuar formándome en esta universidad haciendo el Doctorado. Después ya, el futuro dirá.

Sara: Una vez terminado el Máster de Investigación, espero que el próximo curso pueda comenzar el Doctorado en esta universidad.

A mí no me resta sino darles las gracias no sólo por responder a estas preguntas, sino por su participación activa en las clases, por el interés, el esfuerzo y el trabajo que han desarrollado a lo largo de todo el curso, también por la simpatía y encanto que desprenden.

Ha sido un placer y una satisfacción enorme contar con ellas en las tres asignaturas que imparto en el Máster.

¡Buen verano y los mejores augurios ahora y siempre!

Henar Velasco López

P. Márkaris, Muerte en Estambul: ¿Y el Griego?

¿Les apetece embarcarse rumbo a Estambul? ¿Conocer los secretos de sus monumentos, sus barrios, sus gentes? ¿Saber no ya de la coexistencia entre griegos y turcos, sino del sentir de los helenos, de los que se quedaron y de los que partieron? ¿De los sentimientos encontrados entre los oriundos de la Grecia continental en viaje turístico por Turquía y los constantinopolitanos? ¿De los griegos del Ponto, de los karamanlíes, esos griegos ortodoxos turcoparlantes que habitaban en Capadocia? ¿De las tragedias escondidas de gentes humildes que sufrieron el intercambio de poblaciones? ¿Y qué me dicen de prolongar el viaje hasta Trebisonda, no en el barco de los Argonautas, claro está, en un moderno avión para así desvelar y cerrar el destino de una mujer singular, inocente, culpable, terrible? No, no es Medea.

Pues si quieren hacerlo y además de la mano de un auténtico polita, su libro es Muerte en Estambul de Petros Márkaris.

Conocerán también a una profesora jubilada de lengua y literatura que ejercía en Estambul. Ella pregunta al comisario Kostas Jaritos si su hija estudió griego antiguo. La hija se crió en Atenas, y “No, cuando Katerina fue al instituto, habían eliminado el griego antiguo de los planes de estudio”.

La señora Sarátsoglu comenta:

“A veces pienso que daría igual si enseñara mi materia en griego antiguo. Lo expliques como lo expliques, los niños tienen las mismas dificultades. Últimamente, tenía la sensación de impartir clases en un colegio extranjero. En el Saint Benoit, en el Colegio Alemán o en el Notre Dame de Sion. Los niños de nuestra escuela aprenden la gramática griega, hablan griego en clase cuando es necesario, pero cuando vuelven a casa hablan su lengua, el árabe. Igual que los alumnos de los colegios extranjeros”.

“¿No hay niños griegos en las escuelas?”, pregunta Jaritos. Y la profesora contesta: “Sí hay. Como hay niños franceses en el Saint Benoit y alemanes en el Colegio Alemán. Pero son una minoría”. Y añade más adelante: “Eso también forma parte de la lucha”. “¿La lucha por la supervivencia?”, vuelve a intervenir Jaritos. Y ella replica: “De una lucha abocada a la derrota, señor comisario. Por eso hacemos lo imposible para que no termine. Mientras sigamos luchando, aplazamos la derrota. –De repente se da cuenta de que se está poniendo pesada e intenta cambiar de tema–: Pero no quiero cansarle hablándole de mis problemas. No me lo tenga en cuenta”.

No me lo tengan en cuenta a mí, si después de animarles tanto, termino con esta tristeza. Pero piensen en sus palabras y mutatis mutandis en lo que vivimos en nuestras aulas con el griego antiguo. Lo que nos jugamos es mucho. Y no podemos permitirnos el lujo de perder.

Henar Velasco López

 

Ayer y hoy. Cultura de la Culpa y Crisis Griega

Cuando María Koutentaki me prestó unas semanas atrás dos libros de Petros Márkaris poco podía imaginar cuánto iban a descubrirme Pan, educación y libertad y Con el agua al cuello, y cuánto iban a hacerme cavilar.

La primera novela me desveló una Grecia rota, unas heridas abiertas que arrancan de la “tiranía” de los Coroneles, transitan por los “héroes” de la Politécnica que los combatieron, y golpean en sus herederos, sus “epígonos”, hasta provocar tres asesinatos cuidadosamente planeados por los hijos de los próceres, próceres que campan a sus anchas en el mundo empresarial, universitario y sindicalista.

La descripción de las manifestaciones enfrentadas no ya de conservadores y progresistas o de neonazis e inmigrantes, de jubilados y jóvenes desempleados, radicales, intolerantes, permite al lector ahondar en una brecha generacional que roza el abismo. Roza, porque Márkaris no descuida dejar abierta una espita a la esperanza.

¿Cómo no recordar, entonces, otra célebre obra de la literatura griega moderna, Se busca esperanza de Antonis Samarakis? ¿Cómo no traer a la memoria la caja de Pandora donde queda encerrada la Espera?

Si Pan, educación y libertad, triple enseña de la revolución estudiantil contra los coroneles, suscita la comparación con los logros y carencias de nuestra transición política, Con el agua al cuello pone sobre la mesa los entresijos de una crisis económica compartida.

Pocos como Márkaris capaces de servirse de una cadena de homicidios para mostrar las grietas económicas griegas, desde los excesos de los bancos a las operaciones fraudulentas de las grandes fortunas y fundaciones, los intereses de las agencias que marcan el derrotero o, mejor dicho, la derrota de los países, sin olvidar el desencanto traducido en odio y venganza de los atletas fracasados. ¡Genial la comparación entre el dopaje en el mundo deportivo y bancario!

Pero hay una frase que me golpeó de lleno y casi me obligó a dar cuenta por escrito de estas reflexiones: “Los pecados de los hijos los heredan los hijos, así es la vida” (p. 250). La espeta el director de una empresa perseguidora de morosos a una pobre mujer que acude para interceder por su hija, acosada por las deudas del marido. Pobre abuela que pide que por lo menos dejen en paz a su nieto, pues un día le esperaron a la salida del instituto y le dijeron “Dile a tu padre: ‘Papá, no me dejes huérfano, te lo suplico’” (p. 249).

“Los pecados de los hijos los heredan los hijos, así es la vida”. En plena crisis del siglo XXI –me dije– sigue viva la Cultura de la Culpa que caracterizó a la época arcaica griega, que caminaba con su propia crisis a cuestas.

Es más, me reafirmé con Hasta aquí hemos llegado, apólogo de la trilogía de la crisis de Mákaris (Con el agua al cuello; Liquidación final; Pan, educación, libertad), pues aunque el desenlace es muy otro, en las pesquisas no se descarta que “alguien esté matando a los hijos para vengar la muerte de sus padres” (p.183). Las culpas recaen sobre ellos.

¿Cómo no recordar los versos de Solón “Uno paga al punto, otro después; y otros acaso escapen / ellos mismos, y no les alcance el destino de los dioses en su ataque,/ llega de todos modos de nuevo: sin culpa expían sus obras / ya sus hijos, ya su descendencia en el porvenir” (Elegía a las Musas 29-32)?

¿Cómo no clamar a Zeus con Teognis: “Que ya después / no resulten las temeridades del padre una desgracia para los hijos; / y que los hijos de padre inicuo que con sensatez / obran la justicia, oh Cronida,… / no tengan que pagar la arrogancia paterna./ ¡Séales esto grato a los felices dioses!” (735-41)?

Mas ¿cómo olvidar que de ese pesimismo arcaico brotó en Grecia una nueva planta, la brillante e inigualable época clásica?

Si ellos lo consiguieron, ¿por qué no hemos de lograrlo nosotros? A la griega no olvidemos nunca a Pandora. A la cristiana no echemos en el saco del olvido las palabras de Jesús, cuando sus discípulos en el episodio del ciego de nacimiento se hacen eco de esa misma creencia en la Cultura de la Culpa: “Ni éste ni sus padres pecaron, sino para que se manifiesten en él las obras de Dios” (Juan 9, 3). Torcidos son sus renglones.

Entre tanto, tributemos el mejor homenaje a los grandes autores griegos, que hoy como hace más de dos mil años, retratan su mundo y nos invitan a pensar: leerlos.

Y demos las gracias nosotros a quien nos ha presentado al último de ellos, Petros Márkaris: Eυχαριστώ πολύ, Μαρία.

Henar Velasco López

 

¿Fénix en Valladolid? Ganimedes

Unos días atrás hablábamos de la mitología de los cielos madrileños. Trasladémonos hoy a la antigua capital de las Españas, mi Valladolid.

Cualquiera que transite por sus rúas, terminará desembocando en la calle Santiago, auténtica arteria que comunica la Plaza Mayor con el Campo Grande. En el cruce con la calle Constitución es muy posible que levante sus ojos al cielo y vea un “Fénix” coronando una pequeña cúpula.

En cualquier guía turística podrán encontrar información sobre cuándo y quién se encargó de su construcción  y cómo era el emblema de la empresa de seguros “La Unión y el Fénix Español”, incluso podrán buscar fotografías antiguas y cotejar dicha estatua con otras semejantes de la misma casa en otras localidades españolas.

Ahora bien, pongan todos sus sentidos, fíjense bien. ¿Es verdaderamente un Fénix, el ave fabulosa que renace de sus cenizas?

Fue a mi maestro, D. Manuel García Teijeiro, a quien en clase escuché explicar que propiamente la iconografía responde más bien al rapto de Ganimedes, el jovencito ascendido al Olimpo por el águila de Zeus o el dios mismo bajo esa forma. Recuerdo que me dije entonces: ¡Mira que no haberme dado cuenta!

Lo curioso es que trasteando con estas cosas, porque una nunca deja de aprender, leo ahora en documentos emitidos por la propia compañía y que son fácilmente accesibles aquí que en 1911 el escultor Saint-Marceau rediseñó la escultura del edificio de la calle Alcalá. Quería presentar un joven lleno de vida sentado airosamente sobre unas alas del Fénix como una llamada al futuro, un canto a la belleza y a la “infinita confianza en la resolución humana”. Incluso se ha querido ver en esa combinación una manera de dejar constancia de la fusión de las dos empresas aseguradoras, “El Fénix español” y “La Unión”, hecho que tuvo lugar en 1879. Todo es posible.

Lo que es indudable es que cada vez que piense en esa imagen emblemática de mi ciudad natal o me encuentre otras en Madrid, Valencia, Bilbao, Las Palmas de Gran Canaria, Albacete, Alicante, Murcia, Cádiz, La Coruña, incluso en una vieja estampa del edificio parisino pensaré: “¿Fénix, Ganimedes?”

Henar Velasco López

 

 

El palacio flotante de Calígula en el lago Nemi

Leo en Clío. Revista de Historia, año 27, número 187 p.10 un artículo de Daniela Jiménez, “En busca del palacio flotante de Calígula”.

También se hace eco el corresponsal Eusebio Val de La Vanguardia (leelo aquí)

Al parecer se ha reanudado la búsqueda que allá en los años 20 del pasado siglo diera sus frutos: se lograron extraer dos naves para las que se construyó un museo. Y lo que es el destino, si aparecieron en bastante buen estado y a Benito Mussolini le vinieron de perlas para proclamarse heredero de las glorias de la Roma Imperial, años después un incendio en plena II Guerra Mundial, año 1944, las destruyó casi por completo.

Pueden encontrar más información a cargo de Ampa Gandulf en Arquehistoria con interesantes fotografías y reconstrucciones (pincha aquí). De ahí tomamos la que encabeza esta entrada.

Naturalmente también puede consultarse con bibliografía e interesantes enlaces la entrada de Wikipedia en italiano (aquí).

¡Ojalá tenga suerte el equipo interdisciplinar formado por quince expertos que vuelve a afanarse en tales tareas y el lago Nemi nos devuelva ese tercer barco que buscan!

Aprovechemos la ocasión para informarnos más sobre esos palacios flotantes que incluían auténticas mansiones ricamente decoradas y constituían el capricho de Cayo Julio César Augusto Germánico, más conocido como Calígula, el apodo que le diera la soldadesca de su malogrado progenitor.

Henar Velasco López

 

Eros – Tánatos en Clunia

El pasado 25 de abril del año en curso salía a subasta un cuadro de Velázquez, acaso obra de juventud, por el que se llegó a pagar la bonita cifra de ocho millones de euros. Desconozco cuánto se dio al final por otra joya por la que se pujó en la misma subasta, la escultura procedente de Clunia que encabeza estas líneas. El precio de salida era 42.500 euros. En ambos casos debemos congratularnos por el hecho de que el Estado haya determinado que ninguna de las dos pueda salir del suelo patrio.

No sé mucho de este pequeño (tan sólo mide 27 por 53 centímetros), que duerme el sueño de los justos desde mediados o finales del s. II d.C., según la datación de D. Jorge Meier Allende, investigador y conservador de la Real Academia de la Historia.

Me mueven a ternura sus alas y su carcaj. Me intriga la piel de león sobre la que reposa. Me pregunto qué porta realmente en la mano izquierda.

Fabulo también con la impresión que debía causar a los peñarandinos que hasta 1947 entraban en la farmacia de D. Pascual-Domingo Jimeno y se encontraban con tan tierno infante.

Según la casa de subastas Abalarte no aparece referencia alguna a la escultura en los informes arqueológicos, pero es que las primeras excavaciones datan de mediados del s. XVIII y una pieza tan llamativa… Sí aparece reproducida en el Boletín de la Institución Fernán Gómez y de la Comisión Provincial de Monumentos históricos y artísticos de Burgos, Caminos de España. Aranda de Duero. Peñaranda de Duero de 1958.  Creen que podría haber pertenecido al primer Duque de Peñaranda de Duero, Don Juan de Zúñiga y Bazán, cuyo palacio albergaba una colección de piezas procedentes de Clunia. Es posible también, según la misma fuente, que tras la francesada y consiguiente saqueo de sus propiedades pasara a la familia Jimeno.

Esperemos que la familia que lo haya acogido ahora lo guarde a buen recaudo, lo preste para alguna exposición y así podamos contemplarlo más de cerca, y que los especialistas en arte escriban pronto sobre él.

Duerme tranquilo. ¿Dónde lo hacías en Clunia?

Henar Velasco López