Una inscripción frigia sobre Cibeles recientemente perdida

En el estudio de las lenguas fragmentarias, lenguas cuyo exiguo corpus apenas contiene una pequeña parte de su gramática y cuyos textos difícilmente se comprenden, el valor de cada testimonio es inversamente proporcional a su número. A pesar de su modestia, los diferentes corpora de lenguas fragmentarias son un enlace directo con muchas lenguas y culturas minorizadas del Mediterráneo, una documentación de primera mano que permite en el mejor de los casos confirmar, complementar y matizar la información transmitida por autores griegos y romanos. Este es el caso de la inscripción paleofrigia B-01, una inscripción que según ha informado recientemente el Ministerio de Cultura y Turismo turco ha sido recientemente robada (si es que no destruida).

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Nicho triangular e inscripción paleofrigia B-01 antes de su extracción
(foto Anadolu Yazıları)

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La roca en la que se encontraba B-01 antes y después de su extracción
(fotografías del Ministerio de Cultura y Turismo de Turquía)

Se trata de una inscripción frigia de época aqueménida (550-330 a.C.) que hasta ahora se preservaba in situ cerca de Germanos / Soğukçam (provincia de Bolu, Turquía, en el territorio de la Bitinia de época helenística). La huella frigia en esta pequeña población se percibe en su primer nombre que, a pesar de documentarse a partir del s. XIX, es fácilmente analizable como una formación frigia: Germanos o Germenos, parece proceder de la raíz indoeuropea *gʷʰer– ‘cálido’ (de donde el griego θερμός thermós o el armenio ջերմ ǰerm) y, de hecho, esta interpretación es coherente con las aguas termales que abundan en esta montañosa comarca. Viendo la orografía y vegetación de la zona, por cierto, no es difícil fantasear con que estos sean los opaca silvis redimita loca deae (‘los sombríos dominios de la diosa, coronados de matorrales’) descritos por Catulo en su poema 63. La inscripción se encontraba en una formación rocosa bajo un nicho triangular excavado en la roca. Como otros nichos similares, es muy probable que originalmente contuviera la estatua de la Diosa Madre (Matar en frigio), un elemento actualmente perdido pero que se describe en el inicio de la inscripción: si bevdos… ‘esta estatua’ –una palabra que pasó al griego como βεῦδος (así en Safo y en Hermisianacte). Hace unos años también se halló otra inscripción paralela (B-08), cuya lectura es todavía más ardua que la primera. El texto de B-01, fijado por Claude Brixhe y con algunas mejoras posteriores, es el que sigue:

si bevdos adi..[..]
kạṿarmọyo imroy edaes etoves niyo[y?]
matar kubeleya ibey(-)a duman ektetoy
yos tivo
[t]ạ speretạ ayni kin tel?ẹmi
[..]toyo[.]is [.]erktẹvoys ekey dạ[b]ati
opito
[k]ey oy evẹmẹmesmeneya anato [.?]
kavarmoỵun matar otekonov [.?]
kesiti oyvos aey apaktneni
pakray evkobeyan epaktoy

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Copia de B-01 publicada por Brixhe y Lejeune (1984)

Aunque la lectura y la segmentación de las palabras es más o menos clara, su contenido dista de serlo. En las dos primeras líneas se indica que Adi[—] hizo (edaes) y donó (etoves) la estatua (bevdos) para este lugar (imroy). Ahora bien, quizá el contenido de la línea tercera sea lo más relevante para los estudiosos modernos, puesto que relaciona a la diosa madre, Matar Kubeleya, con la duman. Desde el hallazgo de la inscripción, la identificación entre Matar Kubeleya y Cibeles (griego Κυβέλη, latín Cybelē) resultó evidente. Los antiguos eran conscientes de los orígenes frigios de esta diosa y los tres testimonios paleofrigios lo han venido a confirmar. Con todo, Cibeles no es más que una de las múltiples advocaciones que recibía esta diosa frigia, venerada a menudo con el simple nombre de Matar. A este teónimo genérico se le terminaría añadiendo un epíteto derivado del nombre de una de las diversas montañas en las que se le rendía culto: el Díndimo, el Agdos, el Areya… y el (o los) monte(s) Kubelo (quizá el o los mismos en que se encuentra este santuario).

No es necesario comentar aquí la extensión del culto de la diosa Cibeles en todo el mundo grecorromano, de hecho, su primera documentación histórica se da en una inscripción griega de Locros Epicefirios (Sicilia) en la que se lee [—]ς Ϙυβάλας (en genitivo). Menos conocida es, sin embargo, la asociación religiosa a la que en B-01 se le asocia, la duman. Aunque su nombre pueda recordar a la conocida institución rusa (la Дума), difícilmente puede tener ninguna relación por cuestiones de fonética histórica y, desgraciadamente, su etimología es todavía una cuestión abierta. Sea como sea, esta institución no sólo consigue sobrevivir a la conquista griega y a la posterior romana, sino que es precisamente en esta última etapa en que mejor se documenta, expandiéndose incluso hasta Hispania (en efecto parece documentarse en latín como dumus en una inscripción de Lancia, León). Se trata de una cofradía religiosa de la que apenas sabemos algo más que su nombre y algunos cargos (como el dumopireti, del Griego *δουμο-πύραιθοι ‘el encendedor del dumo’).

Ciertamente es poco lo que sabemos de B-01 pero el hecho de que cada día conozcamos un poco mejor la lengua frigia hace albergar esperanzas de que esta inscripción, juntamente con B-08, pueda ofrecer a los historiadores de las religiones información de primera mano sobre el culto rendido a Cibeles por parte de los propios frigios. Por eso mismo, la lamentable pérdida de esta inscripción es un duro golpe para el estudio de la lengua frigia y de la misma Matar Kubeleya, cuyo santuario ha sido profanado sin posibilidad de desagravio. *yos simun inmeney kakey edaes, lakedo key venavtun avtay materey ¡Quien dañó este santuario, que sea perseguido por la propia Madre!

Bartomeu Obrador Cursach

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