Las clásicas son para el verano: 7 propuestas de actividades veraniegas

Hoy, para despedirnos de nuestros lectores ante la llegada de las vacaciones de verano, hemos pedido a algunos profesores que nos envíen sus propuestas para pasar un verano “clásico”. Veréis que son muy distintas -algunas son los propósitos que ellos mismos han proyectado para su verano-: hay lecturas, cursos, visitas culturales y excursiones que permiten un contacto más estrecho con la naturaleza; entre ellas también hay margen para las no tan “clásicas”.

Agracedemos a todos ellos sus respuestas y os las dejamos aquí para inspiraros.

Feliz verano a todos. Esperamos vuestras aportaciones y vuestra atención a la vuelta de vacaciones.

1.

Anastasio Kanaris de Juan nos anima a Watermark.aspxaprender griego moderno y sugiere este método de los autores Αγλαΐα Παυλοπούλου, Γιώργος Σιμόπουλος , Ρίτα Κανελλοπούλου, ΕιρήνΠαθιάκη ,  Ελληνικά Α΄. Μέθοδος εκμάθησης της ελληνικής ως ξένης γλώσσας (επίπεδα Α1 + Α2); lo hay en e-book: Ελληνικά Α΄. Μέθοδος εκμάθησης της ελληνικής ως ξένης γλώσσας (επίπεδα Α1 + Α2) (e-book / pdf)  (Ψηφιακό βιβλίο, libro digital)

 

2.

Francisco Cortés Gabaudan nos envía tres propuestas de excursión para ver restos romanos, dos son muy conocidas y otra lo es menos. Las ordenamos por orden de dificultad:

  • Puente Mocho, Ledesma:

puente mocho.png

Origen de la imagen: https:////upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/b/bd/PuenteMocho_Ledesma.jpg

El lugar tiene mucho encanto; el puente que vemos ahora para cruzar la Rivera de Cañedo es medieval pero la calzada que lleva a él sí tiene muchos elementos propios de época romana; parece claro, además, que el puente medieval es heredero de uno romano. Es muy fácil llegar porque está indicado: Al llegar desde Salamanca, antes de cruzar el puente sobre el Tormes, se toma la carretera de Ledesma a Bermillo o Alemeida, y más o menos a un kilómetro a la derecha está al acceso donde hay un aparcamiento para dejar el coche, después hay que andar un par de kilómetros para llegar hasta el puente; en el camino hasta el puente podemos encontrar numerosos restos de calzada romana, la que unía Ledesma (Bletisa) con Ocellum Duri en las cercanías de la actual Zamora. Buscando “Puente Mocho” en Google Maps sale sin ningún problema. Más información: Wikipedia, Diario del viajero, La Gaceta de Salamanca, etc.

  • Puente de la Malena (40.370307, -5.848355 o 40°22’13.1″N 5°50’54.1″W) y restos de la calzada de la Plata al cruzar el río Cuerpo de Hombre.

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Origen de la imagen: http://www.jcyl.es/jcyl/patrimoniocultural/miliarios/images/foto07-u16991.png

De nuevo un sitio con mucho encanto y otra vez un puente medieval en un lugar donde hubo uno romano y con restos importantes de calzada en las cercanías, miliarios, etc. Se puede acceder por el Norte desde Calzada de Béjar o desde el Sur desde Puerto de Béjar; la ruta completa entre estos dos puntos es algo larga, 13 kms. pero se puede recortar mucho si se parte de la carretera de Béjar a Valbuena (CV 182), concretamente del punto 40.394377, -5.829734 (40°23’39.8″N 5°49’47.0″W) y así hasta el puente será un paseo de algo más de cuatro kilómetros y podremos ver los miliarios y los restos romanos de la calzada. La subida desde el Puente hasta Puerto de Béjar es muy bonita pero es bastante empinada. El miliario más conservado está en un corral muy cerca del puente, antes viniendo desde Calzada de Béjar.
Más información: Ruta Calzada de Béjar a Puerto de Béjar en Wikiloc, Ruta de Calzada de Béjar a Baños de Montemayor en Wikiloc, Patrimonio de Castilla y León. miliario del puente de la Malena, La facendera, Calzada romana de Baños de Montemayor a Valverde de Valdelacasa.

  • Collado de las piedras labradas, Jarilla, Cáceres (40.175554, -5.971773 o 40°10’32.0″N 5°58’18.4″W)

la jarilla

Origen de la imagen: http:/galeon.com/iberiamagica4/Jarilla.jpg

Esta ruta es más exigente (13 o 16 kms. ida y vuelta con subida pronunciada desde Jarilla, Cáceres, que está a 500 m. y las ruinas a 1000 m. sobre el nivel del mar) y también es menos conocida. El objetivo son las piedras labradas, piedras perfectamente labradas restos de la cella de un templete en el área de influencia de Cáparra. La ruta esta señalizada desde Jarilla y no es difícil de seguir.
Más información sobre la ruta: Wikiloc, Mapa de La Calamorcha, Wikiloc desde Casas del Monte

Un estudio científico sobre el particular en M.C. García-Hoz, M. Alvarado, A. González: “El templo romano del Collado de Piedras Labradas (Jarilla, Cáceres)”, en Homenaje a José María Blázquez (edd. J. Mangas, J. Alvar), vol. 5, pp. 1-24, Madrid 1998.

3.

Adelaida Andrés Sanz nos envía sus sugerencias para la lectura: “Al acercarse ya las vacaciones de verano, vemos en el horizonte tiempo libre para dedicar a la lectura. Es buen momento éste para recordar algo que (no) decía Marcial (XII, 1, 3-4) …: “podrás, Prisco, conceder tu tiempo libre a este (breve) librito. / La hora (no) se hace veraniega y no la pierdes entera” (Otia, Prisce, [brevi] poteris donare libello. / Hora [nec] aestiva est nec tibi tota perit) Las horas del verano son más largas, y los aficionados al mundo clásico no las perderán enteras si las dedican a leer (o, probablemente, a releer) estos libros, (algunos de ellos verdaderos “clásicos”…):

En el terreno de la investigación y divulgación científica:  

  • John Chadwick, El enigma micénico. El desciframiento de la escritura lineal B, Madrid, Taurus, 1987 (= 19732) (vers. cast. de Enrique Tierno Galván – Martín S. Ruipérez – María Rico).Finding-the-Walls-of-Troy-SDL646866828-1-c156c.jpg
  • Susan Heuck Allen,  Frank Calvert and Heinrich Schliemann at Hisarlik, Berkeley-L.A.-London, U. California Press, 1999.
  • James George Frazer, La rama dorada, México, F.C.E., 1986 (= 19512) (trad. Elizabeth y Tadeo I. Campuzano).

Dentro del ensayo literario:

Roberto Calasso, Las bodas de Cadmo y Harmonía, Barcelona, Anagrama, 20165 (trad. Joaquín Jordá, 1990).

No olvidemos la poesía:

  • Aurora Luque, Aquel vivir del mar. El mar en la poesía griega. Antología, Barcelona, Acantilado, 2015.
  • Odysseas Elytis, ‘Dignum est’ y otros poemas, Barcelona, Galaxia Gutemberg-Círculo de lectores, 2008 (ed. bilingüe de Cristian Carandell).

ni las novelas de Santiago Posteguillo, Andrea Camilleri y Petros Márkaris: M. Ulpio Trajano, Montalbano y Jaritos son filósofos antiguos del siglo XXI… 😉

Y, de todos los géneros literarios…… ¡¡una o varias obras clásicas en una buena traducción o edición bilingüe!!

4.

José Antonio Fernández Delgado nos cuenta su propósito para este verano: “leer algo del recién fallecido Juan Goytisolo (solo conozco sus estupendas colaboraciones en El País), en parte por curiosidad y en parte porque creo que este país se ha portado muy mal con él, incluidos algunos que se dicen sus amigos, como el nóbel Vargas Llosa, silenciándolo y tratándolo como si fuera un autor de cuarta fila, cuando está muy lejos de eso.”

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Además nos invita a leer la poesía de nuestro compañero y poeta Juan Antonio González Iglesias, que se ha convertido en todo un clásico, como demuestra la aparición de su textos en el comentario del examen de la Selectividad de la comunidad Balear. Aquí tenéis una selección de su obra: Esto es mi cuerpo (Visor, 1997), Un ángulo me basta (IV Premio Internacional de Poesía Generación del 27, Visor, 2002), Olímpicas (El Gaviero Ediciones, 2005), Eros es más (XIX Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe, Visor, 2007), Del lado del amor (Poesía reunida 1994-2009) (Visor, 2010). Confiado (XXXVI Premio Internacional de Poesía “Ciudad Autónoma de Melilla”, Visor, 2015), etc. Y, por supuesto, podéis leer sus traducciones de los clásicos, entre otras, Ovidio, Arte de amar. Amores (Madrid, Ediciones Cátedra, 1993) y las Poesías, de Catulo (José Carlos Fernández Corte ed., Madrid, Ediciones Cátedra, 2006.)

José Antonio además anima a los jóvenes investigadores a estudiar la tradición clásica en la literatura actual y a presentar sus resultados en CLASSICS AND POETRY NOW WORKSHOP (organizado por The Classical Reception Studies Network (CRSN), Classics And Poetry Now (CAPN) y The Institute of Classical Studies.), que tendrá lugar en noviembre de este año en Londres.

5.

El mismo Juan Antonio González Iglesias recomienda la visita a la exposición temporal del Museo del Prado La mirada del otro. Escenarios para la diferencia (hasta el 10 de septiembre), que invita a contemplar la realidad histórica de las relaciones sentimentales entre personas del mismo sexo y de las identidades sexuales no normativas. Entre las obras expuestas no faltan las relacionadas con el muncdo antiguo, como el grupo escultórico Orestes y Pílades de la Escuela de Pasiteles o David con la cabeza de Goliat de Caravaggio Pincha aquí para acceder a la página web.

mirada

6.

Henar Velasco López aconseja que los que pasen por la calurosa Atenas este verano welcome_od.PNGvisiten otra exposición, Odysseys, que celebra el 150º aniversario de la fundación del Museo, abierta hasta el 16 de octubre. Un repaso a través de 184 obras a la figura de Ulises y su viaje en torno a tres ejes temáticos, El viaje, Ítaca y el Éxodo. Pincha aquí para acceder a la página web.  

Más cerca, con sus espléndidos mosaicos, sobre todo la primera, se pueden visitar las villas romanas de La Olmeda en Palencia (pincha aquí) o la de Puras en Valladolid (pincha aquí) o, algo distinto, los tapices con tema troyano de la Catedral de Zamora.

7.

Eusebia Tarriño Ruiz nos envía su recomendación:

“Fue en aquel momento cuando Ford se fijó en algo que le hizo sudar. De pronto vio que sobre la repisa de la chimenea se había dejado olvidadas las dos cucharas romanas más bellas de todo el hallazgo. Las cucharas le habían fascinado porque cada una de ellas llevaba grabado el nombre de una niña romana a la que se la habían regalado, seguramente con motivo de su bautizo, sus padres romanos que se habían convertido al cristianismo. Uno de los nombres era Pascentia, el otro era Papittedo. Unos nombres bastante bonitos”. Roald Dahl recrea en el cuento “El tesoro de Mildenhall” el hallazgo en 1942 de una impresionante vajilla romana en plata (puedes verla en la foto adjunta o pinchando en la página del British Museum aquí).vajilla

Ecos del mundo clásico encontramos por doquier, como este blog ha venido contando durante todo el curso. Aprovechando este plateado reflejo en el relato de Dahl yo os recomiendo la lectura de sus Cuentos completos, con y sin ecos clásicos, pero siempre sorprendentes y refrescantes. Que paséis buen verano.

 

 

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escuela, timbre, cine, bici, foto, metro, paralímpico, narco, vigorexia

Las palabras del título son algunos de los helenismos del español contemporáneo a los que aludió el prof. Jorge Bergua Cavero de la U. de Málaga en su interesante conferencia “Helenismos en el español contemporáneo” dentro del curso Latín y griego para el siglo XXI, organizado por la SEEC, sección de Salamanca (detalles en este enlace). El prof. Bergua autor de la mejor monografía sobre el tema referida al español, Los helenismos del español. Historia y sistema, Gredos, Madrid 2004 (que se puede descargar libremente con su consentimiento en www.academia.edu).

Como explicó, escuela (σχολή) o timbre (τύμπανον) son ejemplos de helenismos españoles procedentes de términos griegos integrados ya en el vocabulario latino (schola y tympanum están en latín desde el s. II a.C.); en el caso de timbre no llega al español directamente del latín, sino a través del francés, por eso el Diccionario de la Lengua Española no menciona ni el griego ni el latín en su información etimológica, como vemos en este enlace.

Sin embargo, esa no es la historia de la mayor parte de los helenismos que están hoy en uso en español; proceden en su mayoría de términos científicos o técnicos, introducidos a partir del s. XVIII, y en la mayor parte de los casos llegan al español desde otras lenguas modernas; se trata de términos cultos que solo ocasionalmente se generalizan en lenguaje cotidiano. Normalmente son palabras en las que los filólogos clásicos (o los científicos de cada especialidad concreta) reconocen sin problema sus lexemas y es relativamente fácil explicar su significado en la nueva acuñación; ello se debe a que es un vocabulario artificial que tiene partida de nacimiento conocida a menudo. Por ello el prof. Bergua prestó mayor atención a aquellos en los que se observan fenómenos lingüísticos asociados.

Uno muy conocido y del que se pueden encontrar ya ejemplos en latín clásico es la hibridación, es decir, composición a partir de un elemento léxico latino y otro griego de un nuevo compuesto. En este sentido, comentó el caso de nuevos híbridos de inglés y griego y las confusiones a las que da lugar; así, a partir de anorexia, se creó bigorexia (big ‘grande’ y orexia ‘apetito’ en el sentido de ‘deseo’ y por influjo de su uso en anorexia como ‘deseo patológico’) cuyo significado en inglés es según el Oxford English Dictionary ‘dismorfia muscular’ o ‘preocupación excesiva por tener una musculatura fuerte y grande’. Los hablantes españoles han entendido que es un compuesto de vigor y -orexia y, en un fenómeno de etimología popular y amalgama (fenómeno del que se habla más abajo) escriben vigorexia.

Otro fenómeno es el acortamiento, así cine por cinematógrafo, bici por biciclo, foto por fotografía, metro por metropolitano, debidos a que suelen ser términos excesivamente largos para el gusto de los hablantes, y lo son porque proceden de composición de dos o tres elementos léxicos. Como se ve por los ejemplos citados, estos acortamientos no respetan en muchos casos los lexemas originales que quedan truncados al medio, así el caso de -ci en bici.

Otro de estos fenómenos son las amalgamas, compuestos que no respetan tampoco la integridad de los lexemas de los que proceden. Así en juegos paralímpicos, paralímpico procede de parapléjico y olímpico, es decir, en origen, su significado era ‘juegos olímpicos para parapléjicos’, aunque muchos hablantes reinterpreten el significado de para- en el compuesto, en la idea de que son juegos paralelos a los juegos olímpicos.

De la misma forma a partir de narcótico como ‘estupefaciente’ se pasó a que solo narco- tuviera ya ese significado y de ahí compuestos como narcotráfico, que fue el punto de partida para narcodólar como ‘dinero obtenido por el tráfico ilegal de estupefacientes’ y dando un paso más narco por sí solo significa ya ‘narcotraficante’, tal y como recoge el DLE y vemos en este enlace. Fenómenos parecidos pueden observarse en el paso de cibernética a cíber en el sentido de cibercafé.

En definitiva una conferencia muy estimulante sobre los derroteros que van tomando las lenguas modernas a medida que disminuye el conocimiento del latín y griego.

Francisco Cortés Gabaudan

A César lo que es de César. Una etimología popular controvertida: cesárea

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Nacimiento de Esculapio, grabado  en Alessandro Beneditti, De Re Medica, 1549

Hace unos días leíamos en la prensa que una mujer de Lugo había dado a luz por “cesárea programada” a una niña, a los 62 años; por tanto, tras muchos años de menopausia. A este propósito viene a cuento una controversia más o menos reciente sobre el origen de la palabra cesárea. La etimología más conocida, transmitida por Plinio y popularizada por Isidoro de Sevilla, es que Julio César (o un antepasado suyo) nació por cesárea. Sin embargo, últimamente se ha objetado diciendo que puesto que estamos más o menos seguros de que César no nació por cesárea, esa explicación es errónea. Como alternativa, desarrollan otra que a nuestro entender es muy poco verosímil; apelan a una lex regia atribuida al rey Numa Pompilio (Digesto 11,8,2) que obligaba a extraer el feto de mujeres embarazadas que morían poco antes del parto. Según ellos, esas leyes atribuidas a reyes romanos se llamaron  leges caesareae y de ahí la denominación de cesárea. La explicación tiene un punto flaco porque lo de que las leyes atribuidas a los antiguos reyes de Roma se designaran como leges caesareae es muy dudoso, en cualquier caso sería una denominación muy tardía (1532 es la primera documentación que hemos encontrado) y muy poco difundida.

Es verdad que la explicación tradicional parte de una etimología popular que relacionó en la antigüedad el cognomen Caesar con el verbo caedo ‘cortar’, más concretamente con el participio caesum. Si admitimos que esa relación es lo que hizo suponer a los romanos que César o un antepasado suyo había nacido mediante corte en el vientre de la madre, ya no tenemos que molestarnos en explicar si es histórico ese hecho o no porque subyace una falsedad de fondo. Hoy día los especialistas piensan que Caesar es una palabra de origen etrusco que nada tiene que ver con caedo.

Si tenemos en cuenta que la denominación sectio caesarea solo aparece en el Renacimiento (documentado en latín en 1591) y que en esa época estaba muy difundida la noticia basada en Plinio y popularizada por Isidoro de Sevilla que relacionaba el cognomen Caesar con el hecho de haber nacido por cesárea, está claro que ese es el origen etimológico de cesárea como ‘intervención quirúrgica para extraer el feto mediante corte del útero y pared abdominal’. No necesitamos de leges caesareae para explicar por qué se llama cesárea este tipo de intervención.

Pero, además, por volver al tema de la historicidad, Plinio (Naturalis historia 7.47) no decía que César nació por cesárea sino que lo había hecho un antepasado suyo (y podemos remontarnos hasta siete generaciones). Fue Isidoro de Sevilla (Etimologías 9.12) quien se olvidó de ese detalle al transmitir la noticia y popularizó que Julio César nació por cesárea. Estamos seguros de que este no nació por cesárea porque sabemos que su madre sobrevivió al parto y hasta el s. XVI o más tarde la madre no sobrevivía a un nacimiento por cesárea. Se practicaban cesáreas en la antigüedad pero solo cuando la madre ya había muerto para intentar que sobreviviera el feto; incluso según la ley atribuida a Numa Pompilio era obligatorio hacerlo en caso de fallecimiento de mujeres en avanzado estado de gestación. De hecho por una cesárea de este tipo nació según la mitología el propio dios de la medicina, Asclepio o Esculapio (aquí podemos leer más sobre esa leyenda).

A los que aducen que, si César no nació por cesárea, su nombre no puede ser el origen de la denominación de esa intervención habría que explicarles que hay multitud de etimologías basadas en falsedades, basta que los hablantes den por buena una noticia o establezcan una relación entre palabras para que se popularice una denominación. Una etimología no tiene que estar basada en una verdad histórica.

Francisco Cortés Gabaudan

Hasta el curso que viene

Hoy despedimos el blog puesto que prácticamente está acabando el curso. Creemos que el balance ha sido positivo y, aunque ha habido momentos de desfallecimiento -especialmente hace tres o cuatro semanas-, hemos logrado mantenernos publicando al ritmo que nos habíamos propuesto, una entrada al día, salvo vacaciones, fines de semana y festivos (un total de 167 entradas publicadas). Hemos tocado temas variados y creemos haber cumplido con el objetivo de mostrar que, ya te fijes en Elsa Pataky o en Woody Allen, en Forges o en Renée Vivien, el mundo clásico está en todas partes. Para los amantes de los datos diremos que en Facebook tenemos 484 seguidores y en Twitter 206; el blog ha tenido 45.309 vistas y 25.485 visitantes (hasta este momento, día 16 de junio, 9:35), que proceden de todos los lugares del mundo, incluida Nueva Zelanda. Sin duda las entradas que han conseguido un éxito inigualable han sido las de los tatuajes: 7.937  visitas tuvo “20 tatuajes que no entenderás si no sabes griego y latín”, de Marina López Molina, y 5.648 “Errores para toda la vida: los famosos se hacen tatuajes en griego y latín”, de Marina Lozano. El mejor día fue el 13 de mayo de 2016, en el que se llegó a las 3.217 vistas.

Desde aquí queremos agradecer a todos vuestra participación y colaboración: primero a los que nos habéis facilitado el soporte económico, logístico y moral que necesitábamos; al Dpto. de Filología Clásica e Indoeuropeo y a sus Directoras Rosario Cortés Tovar y Adelaida Andrés Sanz; a la Delegación Local de la Sociedad Española de Estudios Clásicos y sus Presidentas, Mª José Cantó Llorca y Mª Paz de Hoz García-Bellido; al Dpto. de Literatura Española e Hispanoamericana y a su Directora Mª Ángeles Pérez López y especialmente a los profesores de ese departamento Javier San José Lera, Emilio de Miguel Martínez y Francisca Noguerol Jiménez; a la Delegación de Alumnos de la Facultad de Filología y a su representante Marcos Medrano Duque; al Decanato de la Facultad y a su decano Vicente González Martín, al Servicio de Actividades Culturales y su director Manuel Heras; a Mª Ángeles Martín Sánchez, maestra de algunos de nuestros alumnos, que desde el principio nos ha apoyado y nos ha proporcionado materiales interesantes. Agradecemos y pedimos disculpas a todos a los que hemos dado la lata y a los que hemos solicitado favores de distinto tipo, desde escribir y revisar entradas a formar parte de jurados literarios. No olvidamos a los que vinisteis a aquella primera reunión y especialmente a Cecilia Ares del Teso y Sabela Cacabelos Vidal, que se han encargado durante todo el curso de las páginas de Facebook y Twitter. Y naturalmente muchas gracias a todos los que habéis enviado información, redactado las entradas y a los que habéis participado en las actividades que se han organizado desde este foro. Por último, sólo nos queda agradecer su fidelidad y apoyo a nuestros seguidores y lectores.

Esto no es una despedida. Esperamos que el año que viene nuestros colaboradores vuelvan con ánimos renovados y llegue una nueva remesa de estudiantes de Filología Clásica que se incorpore a este proyecto.

Feliz verano a todos.

Marco Antonio Santamaría Álvarez

Mª José Cantó Llorca

Francisco Cortés Gabaudan

Susana González Marín

Gustavo Daniel Merlo

 

 

De la melancolía, la atrabilis y el esplín

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(Durero, Melencolia, 1514, fuente Wikipedia)

Los tratados de Galeno estuvieron en uso como libros de texto en las universidades europeas hasta el s. XVIII (a pesar de que Vesalio en el s. XVI había demostrado que la anatomía de Galeno tenía serios errores). Pero mientras que el descubrimiento de la célula a finales del s. XVII supuso el principio del fin de la medicina galénica porque las enfermedades dejaron de explicarse por el equilibrio de los cuatro humores (sangre, flema, bilis y bilis negra o atrabilis, relacionados a su vez con los cuatro elementos, tierra, aire, fuego y agua) y se fue descubriendo por la anatomía patológica que suponen alteraciones observables de los tejidos y sus células, no ocurrió lo mismo con la psicología y los estados de ánimo, donde la explicación humoral sigue todavía muy viva, ahí están en nuestra lengua las palabras humor, cólera, temperamento, flema o melancolía (los enlaces remiten a Dicciomed donde existen comentarios largos de estas palabras para los que quieran saber más).

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(Procedencia Wikipedia, Teoría de los cuatro humores)

El estudio de melancolía (melan- ‘negro’, kholé ‘bilis’) como palabra o concepto es problemático desde su mismo origen porque así como los otros humores se identifican con fluidos corporales sin problema no sabemos siquiera qué era la bilis negra para los antiguos (¿sangre digerida?, ¿orina negruzca o fiebre de aguas negras en enfermos de malaria?, ¿supuraciones de tumores?). Según Nutton, uno de los historiadores actuales de la medicina antigua más importantes, cuál es ese humor corporal no importa mucho porque ya antes de la teoría humoral la melancolía era una ira violenta o locura funesta, caracterizada por ello con el negro. Pero la ira violenta tampoco coincide con nuestro concepto actual de melancolía. Hipócrates unas veces relaciona la melancolía con el miedo y la tristeza y otras con ira o locura. Esa ambivalencia originaria se manifiesta en nuestra lengua entre el significado de melancolía como estado depresivo frente a atrabiliario, persona “de genio destemplado y violento” en el DRAE. Sin embargo atrabilis es la traducción latina literal de melancolía. Rufo de Éfeso intentó solucionar estas contradicciones en un tratado sobre el tema que fue enormemente influyente (en Galeno primero y después en la medicina árabe); habría una melancolía del hipocondrio, una del encéfalo y otra generalizada, cada una de ellas con diferentes fases y eso explicaría sus distintas manifestaciones. Con el hipocondrio llegamos al bazo como órgano característico de la melancolía. Por eso en inglés spleen (en español esplín) es ‘bazo’ y al tiempo también ‘depresión’, en un uso que hizo fortuna sobre todo en francés, ahí tenemos a Baudelaire con su poema en prosa el Spleen de París. La relación entre intelectuales y melancolía viene de antiguo, está en los Problemata atribuidos a Aristóteles, donde la melancolía es también un estado psicológico propio de genios y creadores, personas que cultivan en exceso la mente.

Volviendo al principio, para hablar del carácter, seguimos usando los términos colérico (preponderancia de bilis amarilla), flemático (preponderancia de flema), sanguíneo (preponderancia de sangre) y melancólico (preponderancia de la enigmática bilis negra) en una caracterización psicológica a la que Kretschmer intentó darle categoría científica en pleno s. XX.

Francisco Cortés Gabaudan

¿Por qué Nóos?

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Jaime Rubio Hancock se pregunta en el blog Verne de El País por qué lleva tilde “nóos”, que es el nombre de la fundación Instituto Nóos, en contra de las normas gramaticales del español. En el propio blog se contesta que se debe a que se trata se trata de la transcripción de una palabra griega, en ese sentido no hay mucho más que decir. En cuanto a por qué como trending topic no lleva tilde en Twitter o en general en ámbito anglosajón, es fácil la respuesta, porque no saben poner tildes y porque no es nada cómodo hacerlo en un teclado anglosajón: como es bien sabido, el inglés no usa esos signos diacríticos.

Sin embargo, sí hay otras preguntas que uno de clásicas se hace. En cuanto al contenido, ¿qué tiene que ver el pensamiento con llevarse el dinero en crudo? Ya se sabe que se usan grandes palabras para las mayores tropelías.

En un plano más filológico, ¿por qué nóos y no noûs? En los manuales de filosofía cuando se habla de Anaxágoras, que ha sido en buena medida el responsable de la popularidad de la palabra en la cultura occidental, se usa habitualmente la forma noûs que es la forma ática de escribir esa palabra. Anaxágoras era jonio de origen aunque pasó gran parte de su vida en Atenas y probablemente escribiera más bien nóos que noûs, aunque en los fragmentos que conservamos esté escrito noûs. En Homero (salvo un ejemplo), Hesíodo, Teognis, Solón, Píndaro encontramos νόος sistemáticamente; en Esquilo encontramos tanto ejemplos de νόος como de νοῦς. En fin así podríamos seguir. En origen y en el dialecto jónico se prefería νόος mientras que en ático y a finales del s. V y posteriormente la forma habitual era νοῦς. ¿Por qué Urdangarin, Torres y la infanta Cristina escogieron la forma primitiva y propia del jónico, más rebuscada que la más habitual del ático? Eso habría que preguntárselo a ellos (pensamos que más bien a la infanta que es la que más griego debe saber de los tres) o a sus asesores.

Los numerosos enlaces de esta entrada a Wikipedia son un pequeño homenaje a esta admirable iniciativa que cumple estos días quince años. Gracias Wikipedia por reconciliarnos con la humanidad, que no siempre anda buscando el interés económico y también sabe preocuparse por la cultura y el conocimiento de forma desinteresada.

Eso sí que merecía llamarse Nóos o Noûs y no el chiringuito de Urdangarin y compañía.

Francisco Cortés Gabaudán