Mayéutica en Fred Vargas

Hace algunas semanas Francisco Cortés publicó en este blog una entrada sobre el nombre científico, Loxosceles reclusa, de la araña asesina de la novela de Fred Vargas, Cuando sale la reclusa (Siruela, 2018).

Esta semana volvemos a este libro, que abunda en alusiones al mundo clásico. Esta vez os ofrecemos un pasaje en el que los detectives Adamsberg y Veyrenc mantienen este diálogo que contiene una peculiar definición de “mayéutica”,

– … Dime, ¿cómo se llama esa manera de hablar que consiste en tocar las narices al otro preguntándole sin parar para hacer que largue lo que no sabe pero que sí sabe?

– Mayéutica.

– ¿Y quién inventó esa cosa?

– Sócrates

El significado original de “mayéutica” se refiere a la técnica de asisitir en los partos, luego sirvió para designar el método atribuido a Sócrates de guiar mediante preguntas al discípulo de manera que él mismo alcance el conocimiento. Con esta excusa traemos a colación el texto de Platón (Teeteto 150b-151b), donde Sócrates explica el método (no olvidemos que su madre era partera):

Mi arte de partear tiene las mismas características que el de ellas (las parteras), pero se diferencia en el hecho de que asiste a los hombres y no a las mujeres, y examina las almas de los que dan a luz, pero no sus cuerpos. Ahora bien, lo más grande que hay en mi arte es la capacidad que tiene de poner a prueba por todos los medios si lo que engendra el pensamiento del joven es algo imaginario y falso o fecundo y verdadero. Eso es así porque tengo, igualmente, en común con las parteras esta característica: que soy estéril en sabiduría. Muchos, en efecto, me reprochan que siempre pregunto a otros y yo mismo nunca doy ninguna respuesta acerca de nada por  falta de sabiduría, y es, efectivamente, un justo reproche. La causa de ello es que el dios me obliga a asistir a otros pero a mí me impide engendrar. Así es que no soy sabio en modo alguno, ni he logrado ningún descubrimiento que haya sido engendrado por mi propia alma. Sin embargo, los que tienen trato conmigo, aunque parecen algunos muy ignorantes al principio, en cuanto avanza nuestra relación, todos hacen admirables progresos, si el dios se lo concede, como ellos mismos y cualquier otra persona puede ver. Y es evidente que no aprenden nunca nada de mí, pues son ellos mismos y por sí mismos los que descubren y engendran muchos bellos pensamientos. No obstante, los responsables del parto somos el dios y yo. Y es evidente por lo siguiente: muchos que lo desconocían y se creían responsables a sí mismos me despreciaron a mí, y bien por creer ellos que debían proceder así o persuadidos por otros, se marcharon antes de lo debido y, al marcharse, echaron a perder a causa de las malas compañías lo que aún podían haber engendrado, y lo que habían dado a luz, asistidos por mí, lo perdieron, al alimentarlo mal y al hacer más caso de lo falso y de lo imaginario que de la verdad. En definitiva, unos y otros acabaron por darse cuenta de que eran ignorantes. Uno de ellos fue Aristides, el hijo de Lisímaco, y hay otros muchos. Cuando vuelven rogando estar de nuevo conmigo y haciendo cosas extraordinarias para conseguirlo, la señal demónica que se me presenta me impide tener trato con algunos, pero me lo permite con otros, y éstos de nuevo vuelven a hacer progresos. Ahora bien, los que tienen relación conmigo experimentan lo mismo que les pasa a las que dan a luz, pues sufren los dolores del parto y se llenan de perplejidades de día y de noche, con lo cual lo pasan mucho peor que ellas. Pero mi arte puede suscitar este dolor o hacer que llegue a su fin. Traducción de A. Vallejo Campos,  2000. Platón, Diálogos V, Madrid: Gredos.

Susana González Marín

Loxosceles reclusa

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Procedencia de la imagen: Wikipedia

En una novela reciente de Fred Vargas, Cuando sale la reclusa, Danglard, un policía a las órdenes del comisario Adamsberg, propone una etimología de la palabra Loxosceles. Es el nombre a un género de arañas, una de cuyas especies es Loxosceles reclusa cuya mordedura puede llegar en algún caso a ser mortal en el hombre, aunque lo más habitual es que cause una pequeña lesión necrótica que la mayor parte de las veces cura espontáneamente, eso sí, dejando una cicatriz. Esta especie es de distribución americana mientras que en Europa existe otra muy similar, la Loxosceles rufescens que es más inocua que su homóloga americana. No es muy habitual su mordedura porque, como indica su segundo nombre, el epíteto de la especie americana, tienen tendencia a estar recluidas y a ser poco agresivas. El que esa araña se llame reclusa, término que aparece también en el título de la novela, le da mucho juego a Fred Vargas ya que el caso gira en torno a unas muertes producidas por el veneno de estas arañas.

Como se aprecia en la imagen, en la cabeza de este tipo de arañas se puede ver perfectamente el dibujo de algo que se parece mucho a un violín, por lo que no es de extrañar que se denominen también arañas violinistas o arañas violín, además de otras denominaciones como arañas reclusas, arañas pardas, etc.

Todas estas características hacen que en la novela se dedique cierto espacio a su etimología y Danglard, el policía superculto y erudito, capaz de identificar de memoria el autor de casi cualquier cita, diga lo siguiente:

Loxosceles, de loxo (‘oblicuo’ y, por extensión, ‘que no anda recto’, ‘vicioso’). Y probablemente de celer (‘que se esconde’) ¿La viciosa que se esconde?” Pero a Danglard no le satisfacía la mezcla de las raíces griega y latina.

Lo de la mezcla de raíces griegas y latinas no sería mayor inconveniente toda vez que los híbridos en compuestos grecolatinos pueden encontrarse, aunque como cosa rara, ya en latín de época tardía; sin embargo, fue a partir del s. XVI cuando en la creación de neologismos científicos se mezclaron con bastante frecuencia ambas lenguas al no establecer sus creadores una distinción clara entre los vocabularios latino y griego; así en Dicciomed suponen más de un 7 % de los términos recogidos en ese diccionario, como puede comprobarse en este enlace donde se ofrece un largo listado de híbridos grecolatinos en vocabulario médico o biológico, en neologismos que se fechan a partir del s. XVI pero sobre todo en los ss. XVIII y XIX.

Tampoco parece muy acertada la traducción de celer en latín por ‘que se esconde’ en lugar de ‘rápido’ o ‘veloz’. Tambièn es bastante forzado traducir λοξός como ‘vicioso’ en un sentido moral. En cualquier caso es errónea la interpretación del segundo elemento del compuesto. No hace falta ser un gran sabio para darse cuenta de que procede de σκέλος ‘pierna’ que ya usa Aristóteles en compuestos biológicos para hablar de patas de animales, así tenemos en su Historia de los animales el compuesto μακροσκελής ‘de patas largas’ o en su De partibus animalium μικροσκελής ‘de patas cortas’. Con lo que llegamos a un compuesto que significa ‘de patas inclinadas’, que es una característica, en efecto, típica de las arañas que tiene largas patas articuladas; es verdad que no es muy específico porque se podría aplicar a otros géneros de arañas.

En fin, no es de extrañar que Danglard tenga dudas sobre la etimología que propone. Dada la cultura que exhibe habitualmente Danglard en las novelas de Fred Vargas, y también la de esta autora, parece que se está jugando con el lector al proponerle adrede una falsa etimología con varios errores, quizá para que los más avispados y cultos piensen que a fin de cuentas Danglard no es tan sabio como parece.   

Ya que estamos en erudiciones: el aracnólogo que describió la Loxosceles rufescens, Léon Dufour, lo hizo en 1820 pero sin darle el nombre científico que luego adoptaría, porque él la llamó Scytodes rufescens (Annales de la Société Entomologique de France, 5: 198-209). Hoy día el género Loxosceles está integrado en la familia Sicariidae que a su vez forma parte de la superfamilia Scytodoidea (Wikispecies). El nombre Loxosceles aparece en 1832 en un artículo de Carl Heineken que publicó póstumamente Richard Th. Lowe en The Zoological Journal 5: 320–323 y parece que fue creación de Heineken.

Francisco Cortés Gabaudan

 

Digilosofía: un compuesto aberrante

digilosofíaUno de los principales bancos españoles ha lanzado una campaña publicitaria basada en la extraña palabra digilosofía. No somos los primeros en sorprendernos de este compuesto bastante aberrante. Antonio Salvadores en su blog letrasmolan le dedica un comentario, “Digilosofía. Ese curioso acrónimo”, en la misma línea de este nuestro.

La pregunta que nos hacemos muchos hablantes, como señala Antonio Salvadores, es por qué no se ha usado “digitosofía” que hubiera sido mucho más comprensible. Aparentemente no había razones de marca registrada porque en nuestras búsquedas “digitosofía” (o en inglés “digitosophy”) no son términos registrados, ni en uso; en realidad la mayoría de las apariciones de esas palabras en Google son posteriores a la introducción de “digilosofía” y “digilosophy” en la campaña que comentamos.

Así las cosas parece que el motivo de esta anómala composición es solo ignorancia. Vayamos por partes. Un hablante español o inglés con digi- no identifica digital porque todas las palabras derivadas de lat. digitus (digitación, digitado, digital, digitalina, digitalización, digitar, digitiforme, digitígrado, digitopuntura), tienen en español, o en general en idiomas modernos occidentales, una -t-, incluido dedo donde la -t- ha evolucionado a -d-.

Peor es lo que ocurre con la segunda parte del compuesto. Creo que la mayoría de la gente con cierta formación sabe, porque así se lo han explicado en la escuela o en el instituto en repetidas ocasiones, que filosofía es un término compuesto de φίλος ‘amigo’ y σοφία ‘conocimiento’ (en realidad, expresado con más detalle, φιλοσοφία es un derivado de φιλόσοφος, siendo esta última palabra la que significa ‘amigo del conocimiento’). Es decir, que una mayoría de hablantes asocian la terminación -sofía con filosofía. Es verdad que según el Diccionario de la Lengua Española, -sofía es segundo elemento de compuesto en alguna otra palabra española como antroposofía, demosofía y teosofía y propiamente -sofía no significa ‘filosofía’, sino ‘conocimiento’; pero son  palabras raras y muchísimo menos frecuentes que filosofía, con lo que en realidad -sofía lo vinculamos a filosofía. No ocurre lo mismo con -losofía que solo produce extrañeza porque no sabemos interpretar ese -lo-.

Sin embargo, digitosofía sería ‘conocimiento de lo digital’ para los más cultos y ‘filosofía digital’ para los que lo son menos, por tanto, tendrían sentido los dos elementos del compuesto para todo el mundo. No es momento ahora de discutir qué significa filosofía para una empresa o un banco, porque probablemente no tenga mucho que ver con lo que significaba para Platón o Aristóteles.

Se nos ocurre que otro posible motivo de esta anómala creación podría ser que los creadores de la campaña buscaban provocar extrañeza en el público al que va destinada y así tener mayor impacto publicitario. Nos parece una hipótesis poco verosímil.

Lo más probable es que sea pura y sencilla ignorancia, falta de cuidado y documentación en la selección de un término que es el núcleo de una campaña publicitaria de millones de euros.

Francisco Cortés Gabaudan

Las clásicas son para el verano: 7 propuestas de actividades veraniegas

Hoy, para despedirnos de nuestros lectores ante la llegada de las vacaciones de verano, hemos pedido a algunos profesores que nos envíen sus propuestas para pasar un verano “clásico”. Veréis que son muy distintas -algunas son los propósitos que ellos mismos han proyectado para su verano-: hay lecturas, cursos, visitas culturales y excursiones que permiten un contacto más estrecho con la naturaleza; entre ellas también hay margen para las no tan “clásicas”.

Agracedemos a todos ellos sus respuestas y os las dejamos aquí para inspiraros.

Feliz verano a todos. Esperamos vuestras aportaciones y vuestra atención a la vuelta de vacaciones.

1.

Anastasio Kanaris de Juan nos anima a Watermark.aspxaprender griego moderno y sugiere este método de los autores Αγλαΐα Παυλοπούλου, Γιώργος Σιμόπουλος , Ρίτα Κανελλοπούλου, ΕιρήνΠαθιάκη ,  Ελληνικά Α΄. Μέθοδος εκμάθησης της ελληνικής ως ξένης γλώσσας (επίπεδα Α1 + Α2); lo hay en e-book: Ελληνικά Α΄. Μέθοδος εκμάθησης της ελληνικής ως ξένης γλώσσας (επίπεδα Α1 + Α2) (e-book / pdf)  (Ψηφιακό βιβλίο, libro digital)

 

2.

Francisco Cortés Gabaudan nos envía tres propuestas de excursión para ver restos romanos, dos son muy conocidas y otra lo es menos. Las ordenamos por orden de dificultad:

  • Puente Mocho, Ledesma:

puente mocho.png

Origen de la imagen: https:////upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/b/bd/PuenteMocho_Ledesma.jpg

El lugar tiene mucho encanto; el puente que vemos ahora para cruzar la Rivera de Cañedo es medieval pero la calzada que lleva a él sí tiene muchos elementos propios de época romana; parece claro, además, que el puente medieval es heredero de uno romano. Es muy fácil llegar porque está indicado: Al llegar desde Salamanca, antes de cruzar el puente sobre el Tormes, se toma la carretera de Ledesma a Bermillo o Alemeida, y más o menos a un kilómetro a la derecha está al acceso donde hay un aparcamiento para dejar el coche, después hay que andar un par de kilómetros para llegar hasta el puente; en el camino hasta el puente podemos encontrar numerosos restos de calzada romana, la que unía Ledesma (Bletisa) con Ocellum Duri en las cercanías de la actual Zamora. Buscando “Puente Mocho” en Google Maps sale sin ningún problema. Más información: Wikipedia, Diario del viajero, La Gaceta de Salamanca, etc.

  • Puente de la Malena (40.370307, -5.848355 o 40°22’13.1″N 5°50’54.1″W) y restos de la calzada de la Plata al cruzar el río Cuerpo de Hombre.

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Origen de la imagen: http://www.jcyl.es/jcyl/patrimoniocultural/miliarios/images/foto07-u16991.png

De nuevo un sitio con mucho encanto y otra vez un puente medieval en un lugar donde hubo uno romano y con restos importantes de calzada en las cercanías, miliarios, etc. Se puede acceder por el Norte desde Calzada de Béjar o desde el Sur desde Puerto de Béjar; la ruta completa entre estos dos puntos es algo larga, 13 kms. pero se puede recortar mucho si se parte de la carretera de Béjar a Valbuena (CV 182), concretamente del punto 40.394377, -5.829734 (40°23’39.8″N 5°49’47.0″W) y así hasta el puente será un paseo de algo más de cuatro kilómetros y podremos ver los miliarios y los restos romanos de la calzada. La subida desde el Puente hasta Puerto de Béjar es muy bonita pero es bastante empinada. El miliario más conservado está en un corral muy cerca del puente, antes viniendo desde Calzada de Béjar.
Más información: Ruta Calzada de Béjar a Puerto de Béjar en Wikiloc, Ruta de Calzada de Béjar a Baños de Montemayor en Wikiloc, Patrimonio de Castilla y León. miliario del puente de la Malena, La facendera, Calzada romana de Baños de Montemayor a Valverde de Valdelacasa.

  • Collado de las piedras labradas, Jarilla, Cáceres (40.175554, -5.971773 o 40°10’32.0″N 5°58’18.4″W)

la jarilla

Origen de la imagen: http:/galeon.com/iberiamagica4/Jarilla.jpg

Esta ruta es más exigente (13 o 16 kms. ida y vuelta con subida pronunciada desde Jarilla, Cáceres, que está a 500 m. y las ruinas a 1000 m. sobre el nivel del mar) y también es menos conocida. El objetivo son las piedras labradas, piedras perfectamente labradas restos de la cella de un templete en el área de influencia de Cáparra. La ruta esta señalizada desde Jarilla y no es difícil de seguir.
Más información sobre la ruta: Wikiloc, Mapa de La Calamorcha, Wikiloc desde Casas del Monte

Un estudio científico sobre el particular en M.C. García-Hoz, M. Alvarado, A. González: “El templo romano del Collado de Piedras Labradas (Jarilla, Cáceres)”, en Homenaje a José María Blázquez (edd. J. Mangas, J. Alvar), vol. 5, pp. 1-24, Madrid 1998.

3.

Adelaida Andrés Sanz nos envía sus sugerencias para la lectura: “Al acercarse ya las vacaciones de verano, vemos en el horizonte tiempo libre para dedicar a la lectura. Es buen momento éste para recordar algo que (no) decía Marcial (XII, 1, 3-4) …: “podrás, Prisco, conceder tu tiempo libre a este (breve) librito. / La hora (no) se hace veraniega y no la pierdes entera” (Otia, Prisce, [brevi] poteris donare libello. / Hora [nec] aestiva est nec tibi tota perit) Las horas del verano son más largas, y los aficionados al mundo clásico no las perderán enteras si las dedican a leer (o, probablemente, a releer) estos libros, (algunos de ellos verdaderos “clásicos”…):

En el terreno de la investigación y divulgación científica:  

  • John Chadwick, El enigma micénico. El desciframiento de la escritura lineal B, Madrid, Taurus, 1987 (= 19732) (vers. cast. de Enrique Tierno Galván – Martín S. Ruipérez – María Rico).Finding-the-Walls-of-Troy-SDL646866828-1-c156c.jpg
  • Susan Heuck Allen,  Frank Calvert and Heinrich Schliemann at Hisarlik, Berkeley-L.A.-London, U. California Press, 1999.
  • James George Frazer, La rama dorada, México, F.C.E., 1986 (= 19512) (trad. Elizabeth y Tadeo I. Campuzano).

Dentro del ensayo literario:

Roberto Calasso, Las bodas de Cadmo y Harmonía, Barcelona, Anagrama, 20165 (trad. Joaquín Jordá, 1990).

No olvidemos la poesía:

  • Aurora Luque, Aquel vivir del mar. El mar en la poesía griega. Antología, Barcelona, Acantilado, 2015.
  • Odysseas Elytis, ‘Dignum est’ y otros poemas, Barcelona, Galaxia Gutemberg-Círculo de lectores, 2008 (ed. bilingüe de Cristian Carandell).

ni las novelas de Santiago Posteguillo, Andrea Camilleri y Petros Márkaris: M. Ulpio Trajano, Montalbano y Jaritos son filósofos antiguos del siglo XXI… 😉

Y, de todos los géneros literarios…… ¡¡una o varias obras clásicas en una buena traducción o edición bilingüe!!

4.

José Antonio Fernández Delgado nos cuenta su propósito para este verano: “leer algo del recién fallecido Juan Goytisolo (solo conozco sus estupendas colaboraciones en El País), en parte por curiosidad y en parte porque creo que este país se ha portado muy mal con él, incluidos algunos que se dicen sus amigos, como el nóbel Vargas Llosa, silenciándolo y tratándolo como si fuera un autor de cuarta fila, cuando está muy lejos de eso.”

Confiado.jpg

Además nos invita a leer la poesía de nuestro compañero y poeta Juan Antonio González Iglesias, que se ha convertido en todo un clásico, como demuestra la aparición de su textos en el comentario del examen de la Selectividad de la comunidad Balear. Aquí tenéis una selección de su obra: Esto es mi cuerpo (Visor, 1997), Un ángulo me basta (IV Premio Internacional de Poesía Generación del 27, Visor, 2002), Olímpicas (El Gaviero Ediciones, 2005), Eros es más (XIX Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe, Visor, 2007), Del lado del amor (Poesía reunida 1994-2009) (Visor, 2010). Confiado (XXXVI Premio Internacional de Poesía “Ciudad Autónoma de Melilla”, Visor, 2015), etc. Y, por supuesto, podéis leer sus traducciones de los clásicos, entre otras, Ovidio, Arte de amar. Amores (Madrid, Ediciones Cátedra, 1993) y las Poesías, de Catulo (José Carlos Fernández Corte ed., Madrid, Ediciones Cátedra, 2006.)

José Antonio además anima a los jóvenes investigadores a estudiar la tradición clásica en la literatura actual y a presentar sus resultados en CLASSICS AND POETRY NOW WORKSHOP (organizado por The Classical Reception Studies Network (CRSN), Classics And Poetry Now (CAPN) y The Institute of Classical Studies.), que tendrá lugar en noviembre de este año en Londres.

5.

El mismo Juan Antonio González Iglesias recomienda la visita a la exposición temporal del Museo del Prado La mirada del otro. Escenarios para la diferencia (hasta el 10 de septiembre), que invita a contemplar la realidad histórica de las relaciones sentimentales entre personas del mismo sexo y de las identidades sexuales no normativas. Entre las obras expuestas no faltan las relacionadas con el muncdo antiguo, como el grupo escultórico Orestes y Pílades de la Escuela de Pasiteles o David con la cabeza de Goliat de Caravaggio Pincha aquí para acceder a la página web.

mirada

6.

Henar Velasco López aconseja que los que pasen por la calurosa Atenas este verano welcome_od.PNGvisiten otra exposición, Odysseys, que celebra el 150º aniversario de la fundación del Museo, abierta hasta el 16 de octubre. Un repaso a través de 184 obras a la figura de Ulises y su viaje en torno a tres ejes temáticos, El viaje, Ítaca y el Éxodo. Pincha aquí para acceder a la página web.  

Más cerca, con sus espléndidos mosaicos, sobre todo la primera, se pueden visitar las villas romanas de La Olmeda en Palencia (pincha aquí) o la de Puras en Valladolid (pincha aquí) o, algo distinto, los tapices con tema troyano de la Catedral de Zamora.

7.

Eusebia Tarriño Ruiz nos envía su recomendación:

“Fue en aquel momento cuando Ford se fijó en algo que le hizo sudar. De pronto vio que sobre la repisa de la chimenea se había dejado olvidadas las dos cucharas romanas más bellas de todo el hallazgo. Las cucharas le habían fascinado porque cada una de ellas llevaba grabado el nombre de una niña romana a la que se la habían regalado, seguramente con motivo de su bautizo, sus padres romanos que se habían convertido al cristianismo. Uno de los nombres era Pascentia, el otro era Papittedo. Unos nombres bastante bonitos”. Roald Dahl recrea en el cuento “El tesoro de Mildenhall” el hallazgo en 1942 de una impresionante vajilla romana en plata (puedes verla en la foto adjunta o pinchando en la página del British Museum aquí).vajilla

Ecos del mundo clásico encontramos por doquier, como este blog ha venido contando durante todo el curso. Aprovechando este plateado reflejo en el relato de Dahl yo os recomiendo la lectura de sus Cuentos completos, con y sin ecos clásicos, pero siempre sorprendentes y refrescantes. Que paséis buen verano.

 

 

escuela, timbre, cine, bici, foto, metro, paralímpico, narco, vigorexia

Las palabras del título son algunos de los helenismos del español contemporáneo a los que aludió el prof. Jorge Bergua Cavero de la U. de Málaga en su interesante conferencia “Helenismos en el español contemporáneo” dentro del curso Latín y griego para el siglo XXI, organizado por la SEEC, sección de Salamanca (detalles en este enlace). El prof. Bergua autor de la mejor monografía sobre el tema referida al español, Los helenismos del español. Historia y sistema, Gredos, Madrid 2004 (que se puede descargar libremente con su consentimiento en www.academia.edu).

Como explicó, escuela (σχολή) o timbre (τύμπανον) son ejemplos de helenismos españoles procedentes de términos griegos integrados ya en el vocabulario latino (schola y tympanum están en latín desde el s. II a.C.); en el caso de timbre no llega al español directamente del latín, sino a través del francés, por eso el Diccionario de la Lengua Española no menciona ni el griego ni el latín en su información etimológica, como vemos en este enlace.

Sin embargo, esa no es la historia de la mayor parte de los helenismos que están hoy en uso en español; proceden en su mayoría de términos científicos o técnicos, introducidos a partir del s. XVIII, y en la mayor parte de los casos llegan al español desde otras lenguas modernas; se trata de términos cultos que solo ocasionalmente se generalizan en lenguaje cotidiano. Normalmente son palabras en las que los filólogos clásicos (o los científicos de cada especialidad concreta) reconocen sin problema sus lexemas y es relativamente fácil explicar su significado en la nueva acuñación; ello se debe a que es un vocabulario artificial que tiene partida de nacimiento conocida a menudo. Por ello el prof. Bergua prestó mayor atención a aquellos en los que se observan fenómenos lingüísticos asociados.

Uno muy conocido y del que se pueden encontrar ya ejemplos en latín clásico es la hibridación, es decir, composición a partir de un elemento léxico latino y otro griego de un nuevo compuesto. En este sentido, comentó el caso de nuevos híbridos de inglés y griego y las confusiones a las que da lugar; así, a partir de anorexia, se creó bigorexia (big ‘grande’ y orexia ‘apetito’ en el sentido de ‘deseo’ y por influjo de su uso en anorexia como ‘deseo patológico’) cuyo significado en inglés es según el Oxford English Dictionary ‘dismorfia muscular’ o ‘preocupación excesiva por tener una musculatura fuerte y grande’. Los hablantes españoles han entendido que es un compuesto de vigor y -orexia y, en un fenómeno de etimología popular y amalgama (fenómeno del que se habla más abajo) escriben vigorexia.

Otro fenómeno es el acortamiento, así cine por cinematógrafo, bici por biciclo, foto por fotografía, metro por metropolitano, debidos a que suelen ser términos excesivamente largos para el gusto de los hablantes, y lo son porque proceden de composición de dos o tres elementos léxicos. Como se ve por los ejemplos citados, estos acortamientos no respetan en muchos casos los lexemas originales que quedan truncados al medio, así el caso de -ci en bici.

Otro de estos fenómenos son las amalgamas, compuestos que no respetan tampoco la integridad de los lexemas de los que proceden. Así en juegos paralímpicos, paralímpico procede de parapléjico y olímpico, es decir, en origen, su significado era ‘juegos olímpicos para parapléjicos’, aunque muchos hablantes reinterpreten el significado de para- en el compuesto, en la idea de que son juegos paralelos a los juegos olímpicos.

De la misma forma a partir de narcótico como ‘estupefaciente’ se pasó a que solo narco- tuviera ya ese significado y de ahí compuestos como narcotráfico, que fue el punto de partida para narcodólar como ‘dinero obtenido por el tráfico ilegal de estupefacientes’ y dando un paso más narco por sí solo significa ya ‘narcotraficante’, tal y como recoge el DLE y vemos en este enlace. Fenómenos parecidos pueden observarse en el paso de cibernética a cíber en el sentido de cibercafé.

En definitiva una conferencia muy estimulante sobre los derroteros que van tomando las lenguas modernas a medida que disminuye el conocimiento del latín y griego.

Francisco Cortés Gabaudan

A César lo que es de César. Una etimología popular controvertida: cesárea

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Nacimiento de Esculapio, grabado  en Alessandro Beneditti, De Re Medica, 1549

Hace unos días leíamos en la prensa que una mujer de Lugo había dado a luz por “cesárea programada” a una niña, a los 62 años; por tanto, tras muchos años de menopausia. A este propósito viene a cuento una controversia más o menos reciente sobre el origen de la palabra cesárea. La etimología más conocida, transmitida por Plinio y popularizada por Isidoro de Sevilla, es que Julio César (o un antepasado suyo) nació por cesárea. Sin embargo, últimamente se ha objetado diciendo que puesto que estamos más o menos seguros de que César no nació por cesárea, esa explicación es errónea. Como alternativa, desarrollan otra que a nuestro entender es muy poco verosímil; apelan a una lex regia atribuida al rey Numa Pompilio (Digesto 11,8,2) que obligaba a extraer el feto de mujeres embarazadas que morían poco antes del parto. Según ellos, esas leyes atribuidas a reyes romanos se llamaron  leges caesareae y de ahí la denominación de cesárea. La explicación tiene un punto flaco porque lo de que las leyes atribuidas a los antiguos reyes de Roma se designaran como leges caesareae es muy dudoso, en cualquier caso sería una denominación muy tardía (1532 es la primera documentación que hemos encontrado) y muy poco difundida.

Es verdad que la explicación tradicional parte de una etimología popular que relacionó en la antigüedad el cognomen Caesar con el verbo caedo ‘cortar’, más concretamente con el participio caesum. Si admitimos que esa relación es lo que hizo suponer a los romanos que César o un antepasado suyo había nacido mediante corte en el vientre de la madre, ya no tenemos que molestarnos en explicar si es histórico ese hecho o no porque subyace una falsedad de fondo. Hoy día los especialistas piensan que Caesar es una palabra de origen etrusco que nada tiene que ver con caedo.

Si tenemos en cuenta que la denominación sectio caesarea solo aparece en el Renacimiento (documentado en latín en 1591) y que en esa época estaba muy difundida la noticia basada en Plinio y popularizada por Isidoro de Sevilla que relacionaba el cognomen Caesar con el hecho de haber nacido por cesárea, está claro que ese es el origen etimológico de cesárea como ‘intervención quirúrgica para extraer el feto mediante corte del útero y pared abdominal’. No necesitamos de leges caesareae para explicar por qué se llama cesárea este tipo de intervención.

Pero, además, por volver al tema de la historicidad, Plinio (Naturalis historia 7.47) no decía que César nació por cesárea sino que lo había hecho un antepasado suyo (y podemos remontarnos hasta siete generaciones). Fue Isidoro de Sevilla (Etimologías 9.12) quien se olvidó de ese detalle al transmitir la noticia y popularizó que Julio César nació por cesárea. Estamos seguros de que este no nació por cesárea porque sabemos que su madre sobrevivió al parto y hasta el s. XVI o más tarde la madre no sobrevivía a un nacimiento por cesárea. Se practicaban cesáreas en la antigüedad pero solo cuando la madre ya había muerto para intentar que sobreviviera el feto; incluso según la ley atribuida a Numa Pompilio era obligatorio hacerlo en caso de fallecimiento de mujeres en avanzado estado de gestación. De hecho por una cesárea de este tipo nació según la mitología el propio dios de la medicina, Asclepio o Esculapio (aquí podemos leer más sobre esa leyenda).

A los que aducen que, si César no nació por cesárea, su nombre no puede ser el origen de la denominación de esa intervención habría que explicarles que hay multitud de etimologías basadas en falsedades, basta que los hablantes den por buena una noticia o establezcan una relación entre palabras para que se popularice una denominación. Una etimología no tiene que estar basada en una verdad histórica.

Francisco Cortés Gabaudan