¿Sheldon Cooper, latinista?

No creo que necesitéis que os presente a Sheldon Cooper. Es uno de los protagonistas de la serie The Big Bang Theory. Sí, el físico teórico de escasas habilidades sociales y una increíble inteligencia. Una broma recurrente en la serie es su infundado desprecio hacia las ciencias humanísticas y sociales. Pero, ¿pudo tener un hueco para las lenguas clásicas en sus años de formación? Al parecer lo tuvo. En The Jiminy Conjeture (Temporada 3-Episodio 2) él mismo desvela que aprendió latín, de manera precoz, cursando 5º grado, es decir, a los diez u once años.

En este capítulo tiene una disputa con su amigo Howard Wolowitz cuando un grillo se cuela en el piso. Howard piensa que es un grillo de campo o Gryllus assimilis, que, en broma, traduce como suck it, you loose (chúpate esa, has perdido). Sheldon cree que es un grillo de árbol u Oecanthus fultoni o, de otra manera, I suck nothing (no me chupo nada). No obstante, pronto se apresura a dar una traducción al latín más precisa de esa expresión: nihil exsorbebo; aunque parece que en esos momentos tuvo un pequeño lapsus debido a la traducción simultánea, ya que en su retroversión tradujo un presente por un futuro. ¡Te perdonamos, Sheldon!

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El verbo exsorbeo significa “tragar” o “sorber” y puede servir para hacer una traducción directa al latín pero probablemente no tenía el matiz grosero que quieren darle Howard y Sheldon. Es complicado encontrar esta idea expresada en los textos latinos clásicos que solemos manejar los humildes estudiantes de latín y, lamentablemente, no podemos conocer tan bien como nos gustaría el latín que se hablaría en la calle durante una discusión. Sin embargo, tal vez podemos encontrar una traducción más comprensible para un romano en Catulo. Se trata de un verso del Poema 16 de Catulo: pedicabo ego vos et irrumabo. No hay más que buscar el verbo del doctor Cooper en el diccionario para cerciorarnos de su uso (enlace aquí). De hecho, haciendo una rápida cata por el PHI, encontramos sólo dieciséis pasajes en todo el corpus latino. No deja de ser curioso e interesante que la misma forma verbal que oímos en este capítulo se encuentre en Plauto (Plaut. Bacch. 869). Lo más seguro es que sea una pura casualidad, pero siempre es un buen momento para citar la comedia latina.

Este no es el único capítulo donde vemos a Sheldon usar la lengua latina. A veces usa el latín para desmontar los razonamiento de otras personas. En The Electric Can Opener Fluctuation (Temporada 3-Episodio 1) dice post hoc, ergo propter hoc que quiere decir “después de esto, luego por causa de esto”. Expresa un tipo de razonamiento no científico por el cual la causalidad entre dos hechos se explica únicamente por su continuidad en el tiempo. En este caso, Sheldon pretende que su madre entienda que no ha vuelto a casa bien del Polo Norte porque ella haya rezado en la iglesia. Algo parecido sucede en The Dumpling Paradox (Temporada 1-Episodio 7) cuando comenta que su compañero Leonard Hofstadter está haciendo una reductio ab absurdum o “reducción al absurdo”.

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Sheldon también usa el latín en el campo del derecho en The Excelsior Acquisition (Temporada 3-Episodio 16) cuando dice quod est necessarium est licitum. Quiere decir “lo que es necesario es legal”. En este caso se está defendiendo en un juicio por una infracción de tráfico mientras llevaba a su amiga Penny al hospital. Al juez le dice que se está representando pro se, es decir, a sí mismo.

Se usan otras expresiones en latín como cathedra mea, regulae meae en The Staircase Implementation (Temporada 3-Episodio 22), es decir “mi silla, mis reglas”. Nada más que añadir si conocéis bien al doctor Cooper y lo maniático que es con su sitio del sofá.También ipso facto en The Zazzy Substitution (Temporada 4-Episodio 3), significa “por este mismo hecho” y expresa que tiene lugar de manera inmediata. Son solo algunos de los ejemplos del latín que le vemos pronunciando de vez en cuando.

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No se si habréis observado que todo el latín que emplea el doctor Cooper en la serie se limita a ser un conjunto expresiones latinas ya hechas y de empleo relativamente frecuente en algunos contextos, pero no documentadas en los textos clásicos. Quizá que Sheldon sea el personaje que emplea el latín en los diálogos de la serie se deba a que los guionistas quieren subrayar y resaltar así la excentricidad de nuestro querido personaje, magníficamente encarnado por el actor Jim Parsons. No sé que pensáis vosotros pero, a pesar de esto, yo me alegro de que haya un pequeño espacio para el latín, incluso en una serie de televisión en la que las ciencias tienen tanto protagonismo.

Marina Lozano Saiz.

¿Se dice el ratio o la ratio?

Creo que no hace falta documentar los abundantes usos que los medios de comunicación hacen del término latino ratio precedido del artículo castellano “el”. Ratio en latín es femenino, por lo que debería decirse “la ratio“. Naturalmente sospechamos que la preferencia por el artículo determinado de género masculino se debe a que los sustantivos castellanos terminados en -o son masculinos. El término procede del ámbito matemático y/o estadístico. Por cierto, en el español de las enciclopedias escolares de los años 40 y 50 del siglo pasado se usaba el término “razón” como “el cociente indicado de dos números”. Está claro que  la sensibilidad lingüística de los españoles ha cambiado. ¿Será que nos hemos vuelto más latinos? Quizás más anglosajones. Sospecho que ratio, como tantos otros, es uno de esos falsos amigos latinos que nos llegan a través del inglés. Ratio, según el diccionario Collins, significa “razón, relación, proporción”. Como tantas veces sucede en nuestra lengua, el ascenso no ya del inglés como lengua de prestigio, sino de las adaptaciones latinas del inglés parece imparable. ¿Qué me dicen del término “letal”? Pero eso queda para otro día.

José Carlos Fernández Corte

¡No, por favor, nota interruptus no!

La lectura de la entrada publicada en este blog el pasado 9 de enero sobre “remontada interruptus” me recuerda un artículo publicado en El País el 13 de febrero de 2012,  Nota interruptus y otras torpezas”, por lo demás muy interesante, firmado por José Yoldi. Nos sorprende lo de nota interruptus  porque otros latinismos mal usados que aparecen en los periódicos revelan errores inconscientes o involuntarios de sus usuarios, que han recordado mal una frase aprendida hace tiempo; sin embargo, en el caso que comentamos, no se trata de algo mal recordado sino de algo aplicado creativamente con resultados fallidos. Nota interruptus tiene el atractivo para el lector de recordarle a coitus interruptus, algo que no hace falta ser muy latino para conocer o utilizar. Sin embargo, al ser aplicada la forma adjetiva de interruptus a nota de manera invariable en cuanto al género, el autor denota su ignorancia del latín más elemental al desconocer el mecanismo de la concordancia entre adjetivo y sustantivo en los adjetivos de tres terminaciones. Así que nota, por lo demás una palabra latina, debería ser interrupta y no interruptus. Cuando a la ignorancia, ya de por sí atrevida, se le añade la “creatividad” del periodista, se transforma en ignorancia al cuadrado y por eso llama la atención.

José Carlos Fernández Corte

¿Cómo es posible? ¿Gazapos en el Marca?

Gregorio Hinojo nos envía el siguiente gazapo que encontró en el Marca Digital el pasado 10 de noviembre:

Remontada interruptus de 33 de los Hawks a los Wolwes. Los Minnesota Timberwolves de Ricky Rubio ganaron a los Atlanta Hawks.”

Ser aficionado al baloncesto no está reñido con saber una cuestión fundamental de la lengua latina que no es extraña a nuestra lengua castellana: sustantivos, adjetivos y participios son palabras variables en función del género y el número (además del caso) y cuando se quiere aplicar un adjetivo o un participio a un sustantivo hay que tenerlo en cuenta; nosotros no decimos “partido interrumpidas”. Si se adaptan palabras de otra lengua que también tiene estas categorías gramaticales, lo adecuado es hacerlas concordar. El inglés, por ejemplo, que no tiene género en el sustantivo y en el adjetivo, sólo utilizaría una forma latina para todos los casos y esa suele ser la del masculino singular. En este caso el participio interruptus es masculino singular y la lengua a la que se adapta como cultismo es la española; si se quiere referir a un sustantivo femenino debería utilizarse la forma femenina interrupta.

Un vistazo a este periódico nos demuestra que son muy aficionados al empleo de este participio (cuya popularidad procede de la expresión coitus interruptus), porque una búsqueda rápida arroja numerosos ejemplos no sólo en el texto de las crónicas sino en los titulares. El problema es que siempre se ignora la regla de la concordancia utilizando una forma única, como si fuese un adjetivo inglés.

El 5 de noviembre de 2015 leemos en un titular “mate interruptus“, que en este caso es correcto; pero también encontramos el 1 de noviembre el siguiente titular: “Mourinho, Ancelotti, Blatter, … ellos también sufrieron una rueda de prensa ‘interruptus‘” y el mismo día : “Ruedas de prensa ‘interruptus’: Los ultras echan al entrenador del Levski“. En el primer ejemplo el error es similar: interruptus debería ser interrupta; en el segundo se añade una nueva falta de concordancia porque el sustantivo no sólo es femenino sino además plural; por tanto, la forma correcta debería ser interruptae.

Así pues, amigos del Marca, si queréis utilizar el latín, no os baste leerlo en lengua inglesa. Aprended o preguntad, pero tened cuidado.

Colaborad con nosotros: enviadnos los gazapos que encontréis.

Susana González Marín

 

¡Ay, madre, otro gazapo!

En El País del 8 de febrero de 2015 Claudi Pérez, en un análisis titulado “Europa deja que Tsipras se cueza a fuego lento”, utiliza una expresión en latín “Caueat creditor” y la traduce por “Cuídate de tus acreedores”. La traducción correcta sería la contraria: “Que se cuide el acreedor”. El error puede proceder de la contaminación de dos frases distintas: por un lado se ha partido de una expresión legal como  Caueat emptor (“Que tenga cuidado el comprador”), utilizada para indicar que la responsabilidad de la calidad y condiciones del objeto comprado recae en el comprador, quien no tendrá derecho a reclamaciones posteriores al vendedor; por otro, se ha querido imitar la famosa frase latina Caue canem (“Cuidado con el perro”), situada en la entrada de algunas casas romanas.

Gregorio Hinojo Andrés

 

El tiempo fugitivo

Una nota anterior señalaba que James Bond, en su última película, en un momento de apuro, y seguramente pensando con melancolía que tal vez ésa sea su última aventura (los espías, al menos en el cine, no cumplen los sesenta), pronuncia la frase Tempus fugit…  el tiempo vuela, huye, se escapa entre las manos.

Esta idea está asociada, como es lógico, al instrumento que mide el paso del tiempo, al reloj; por eso, sentencias de este tipo, casi todas moralizantes,  han adornado desde la antigüedad relojes de todo tipo. En los de sol abundaban las referencias a su funcionamiento, como Lux mea lex, “La luz es mi ley”, o Permanet a solis ortu usque ad occasum, “Permanece desde la salida del sol hasta el ocaso”. Más populares eran las sentencias  que recordaban al usuario la fugacidad de la vida, unas suavemente,  como Fugaces labuntur anni,  “Los años corren fugaces”; Tempus edax rerum, “El tiempo que todo lo devora”;  otras con intención de meter el miedo en el cuerpo, como Vides horam, nescis tuam, “Ves la hora, no sabes la tuya”; Vulnerant omnes, ultima necat, “Todas hieren, la última mata”. Se trata de recordar al usuario que su tiempo está contado, y, a menudo, de aconsejarle que lo aproveche: Breves sunt, sint utiles,  “Son breves, sean útiles”; Omni hora Deum lauda, “Alaba a Dios en cada momento”;  Dum tempus habemus operemur bonum “Hagamos el bien mientras estamos a tiempo”. Una de las más utilizadas, que dio nombre a una marca de relojes suizos, es Festina lente, “Apresúrate lentamente”, que recomienda actuar con diligencia, pero poniendo atención.

Estos y otros lemas en latín, de dudoso origen clásico, pero de larga tradición, se inscribían  a menudo en los relojes de pared, y probablemente se siguen inscribiendo; los relojes de Ikea tienden a tener como fondo un perfil de Manhattan, o un mantel de cuadros, pero todavía se encuentran relojes que llevan su sentencia recordando el paso del tiempo y lo inevitable del final, aunque nadie les haga caso, porque, en definitiva, está en latín…

Mª José Cantó Llorca

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20 tatuajes que no entenderás si no sabes griego y latín

Cuando nos decidimos a buscar en internet muchas de las frases mundialmente conocidas en latín y griego, no es sorprendente que una de las primeras entradas esté relacionada con el mundo de los tatuajes. Muchos se preguntan por qué, si el número de estudiantes de estas dos materias es cada vez menor. Otros aventuran a explicar que tan solo es una moda, pero nada más lejos de la realidad. Las lenguas clásicas aportan majestuosidad, finura, elegancia, originalidad (vale, esta última cada vez menos). Son ya bien sabidos los beneficios de utilizar lenguas clásicas para dar nombre a cualquier producto o idea en el mundo comercial, y algo parecido sucede con el mundo de los tatuajes. Estas dos lenguas compiten con las orientales a la hora de elegir cualquier tatuaje, todas capaces de expresar una idea demasiado larga en pocas palabras. Y, ¿para qué mentirnos?, cada vez va siendo más difícil llegar a pensamientos mejores que aquellos a los que ya llegaron nuestros queridos antepasados. Un sinfín de personas son las que se han decantado por tatuajes en las lenguas que nosotros queremos defender. Muchas de las citas de las grandes personalidades del mundo clásico han sido utilizadas durante todos los tiempos para dejar una marca sempiterna en nuestro cuerpo, una marca que traza una línea de unión entre nuestra sociedad y nuestros antepasados.
Los tatuajes más comunes giran en torno a los tópicos literarios y filosóficos grecolatinos. Tenemos, por ejemplo, los que apelan a los ya muchas veces cantados Carpe Diem: literalmente “coge el día”, es decir, “aprovecha el momento”. Fue acuñada por el poeta romano Horacio en sus Odas; es curioso que, dependiendo de la época, ha adquirido diferentes significados, así, en la Edad Media, se entendía como una exhortación para aprovechar la vida porque la muerte llegaría pronto. Sin embargo, en el Renacimiento se aplicó más bien a los ideales de belleza, entendiendo el tópico como una invitación al disfrute de la vida puesto que la vejez iba a llegar pronto; hoy en día puede aplicarse a varios ámbitos, por lo que cada cual puede darle a su tatuaje el significado que más le guste.
Memento Vivere/Mori: “acuérdate de vivir/de que vas a morir”; es importante resaltar que la primera es la proyección positiva de la segunda, y que ambas dependen de las ideas positivas o negativas influyentes en cada época; es curioso el origen de memento mori, que parece derivar de una antigua costumbre romana, en la que un siervo acompañaba al general victorioso durante su desfile para recordarle su naturaleza humana con el fin de impedir que se dejara llevar por la soberbia.
Tempus Fugit, “el tiempo huye, pasa muy deprisa”, la expresión, de la que se ha hablado recientemente en este blog, deriva de un verso de las Geórgicas del poeta latino Virgilio, además, ha sido muy utilizada en la literatura como tópico literario; uno de los autores más famosos que se sirvió de esta expresión fue Lewis Carroll en su obra Alicia en el país de las maravillas. μολὼν λαβέ: “ven y tómalas”, una expresión de desafío que, según Plutarco, Leónidas I pronunció antes de la batalla de las Termópilas, ante la demanda del ejército aqueménida de que depusieran sus armas.

γνῶθι σεαυτόν: “conócete a ti mismo”, estaba inscrito en el pronaos del templo de Apolo en Delfos, según Pausanias; en latín, el aforismo se presenta como temet nosce, o bien gnosce te ipsum, también utilizado en numerosos tatuajes.

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También hay que incluir aquellos que apelan a un modo de vida:

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Hoc non pereo habebo fortior me: “lo que no mata, me hace más fuerte”, que en realidad no es ninguna frase originariamente latina y ni siquiera es correcta, sino la traducción de una máxima de Nietzsche que aparece en el aforismo 8 de su Götzen-Dämmerung, El crepúsculo de los ídolos (Was mich nicht umbringt, macht mich stärker), por lo que debemos ser cautelosos a la hora de elegir un tatuaje en latín: mejor preguntar a los entendidos para evitar llevar cualquier error que nos dure de por vida.
Alis volat propiis: “vuela con sus propias alas”. Dum spiro spero: “mientras respiro, espero/tengo esperanza”, uno de los lemas de Carolina del Sur; ἐλεύθερία: “libertad”. Algunas frases están en griego moderno, como Οικογένεια: “familia”, λαγνεία για ζωή, λαγνεία για αγάπη, “deseo de vida, deseo de amor” (aunque en realidad, ¡λανγεία significa ‘lujuria’!).

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Per aspera ad astra: “a las estrellas a través de las dificultades”, que a su vez es el lema del Ejército del aire y de los Unionistas de Salamanca C.F.

Si vis pacem para bellum: “si quieres paz, prepárate para la guerra”.

Semper fidelis: “siempre fiel” es conocido en los Estados Unidos como el lema del Cuerpo de Marines; Serva me, servabo te: “ayúdame y te ayudaré”.

Ars longs vita brevis: “el arte es largo/eterno y la vida es breve”, esta oración es una traducción latina del original griego (Hipócrates, Aforismos, I, 1): “Ὁ βίος βραχὺς, ἡ δὲ τέχνη μακρὴ, ὁ δὲ καιρὸς ὀξὺς, ἡ δὲ πεῖρα σφαλερὴ, ἡ δὲ κρίσις χαλεπή.”

O a los que defienden el amor (por encima de todo):

tatooo3Omnia vincit amor: “el amor todo lo vence” es una referencia al verso 69 de la Égloga X de las Bucólicas de Virgilio.

Si vis amari, ama: “si quieres ser amado, ama”.

Tatuajes curiosos en nuestra facultad:t5

πάντα ρεῖ καὶ οὐδὲν μένει: “todo fluye y nada permanece”, máxima atribuida a Heráclito y que manifiesta la opinión del filósofo de que todo está continuamente en cambio.

σῶμα σήμα: cuerpo, tumba, que viene a decir que el cuerpo es una tumba (para el alma), es un lema órfico que transmitía la idea del alma sepultada y muerta dentro del cuerpo y que solo puede ser realmente libre una vez que haya muerto el cuerpo.

t6Πάντα στον νου σου νάχεις την Ιθάκη. Το φθάσιμον εκεί είν’ ο προορισμός σου […]: es un fragmento del famoso poema Ítaca, de K. Kavafis: “ten siempre a Ítaca en tu mente, llegar allí: he ahí tu destino[…]”.

Carpe diem, Carpe noctem, extraído de un poema titulado Carpe mare.

t7E pluribus unum: “de todos, uno” o “unidad en la adversidad”, uno de los primeros lemas de los EE.UU.; α: primera letra del alfabeto griego, indica cualquier comienzo; Lux et veritas: “luz y verdad”, es utilizado a modo de lema en muchas universidades y es uno de los valores judiciales y de la Iglesia.

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γνῶθι σεαυτόν: “conócete a ti mismo”.

Μηδὲν ἄγαν: “nada en exceso”, “evita los extremos”. Son lemas apolíneos grabados en el santuario de Delfos.

Marina López Molina

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