Las clásicas son para el verano: 7 propuestas de actividades veraniegas

Hoy, para despedirnos de nuestros lectores ante la llegada de las vacaciones de verano, hemos pedido a algunos profesores que nos envíen sus propuestas para pasar un verano “clásico”. Veréis que son muy distintas -algunas son los propósitos que ellos mismos han proyectado para su verano-: hay lecturas, cursos, visitas culturales y excursiones que permiten un contacto más estrecho con la naturaleza; entre ellas también hay margen para las no tan “clásicas”.

Agracedemos a todos ellos sus respuestas y os las dejamos aquí para inspiraros.

Feliz verano a todos. Esperamos vuestras aportaciones y vuestra atención a la vuelta de vacaciones.

1.

Anastasio Kanaris de Juan nos anima a Watermark.aspxaprender griego moderno y sugiere este método de los autores Αγλαΐα Παυλοπούλου, Γιώργος Σιμόπουλος , Ρίτα Κανελλοπούλου, ΕιρήνΠαθιάκη ,  Ελληνικά Α΄. Μέθοδος εκμάθησης της ελληνικής ως ξένης γλώσσας (επίπεδα Α1 + Α2); lo hay en e-book: Ελληνικά Α΄. Μέθοδος εκμάθησης της ελληνικής ως ξένης γλώσσας (επίπεδα Α1 + Α2) (e-book / pdf)  (Ψηφιακό βιβλίο, libro digital)

 

2.

Francisco Cortés Gabaudan nos envía tres propuestas de excursión para ver restos romanos, dos son muy conocidas y otra lo es menos. Las ordenamos por orden de dificultad:

  • Puente Mocho, Ledesma:

puente mocho.png

Origen de la imagen: https:////upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/b/bd/PuenteMocho_Ledesma.jpg

El lugar tiene mucho encanto; el puente que vemos ahora para cruzar la Rivera de Cañedo es medieval pero la calzada que lleva a él sí tiene muchos elementos propios de época romana; parece claro, además, que el puente medieval es heredero de uno romano. Es muy fácil llegar porque está indicado: Al llegar desde Salamanca, antes de cruzar el puente sobre el Tormes, se toma la carretera de Ledesma a Bermillo o Alemeida, y más o menos a un kilómetro a la derecha está al acceso donde hay un aparcamiento para dejar el coche, después hay que andar un par de kilómetros para llegar hasta el puente; en el camino hasta el puente podemos encontrar numerosos restos de calzada romana, la que unía Ledesma (Bletisa) con Ocellum Duri en las cercanías de la actual Zamora. Buscando “Puente Mocho” en Google Maps sale sin ningún problema. Más información: Wikipedia, Diario del viajero, La Gaceta de Salamanca, etc.

  • Puente de la Malena (40.370307, -5.848355 o 40°22’13.1″N 5°50’54.1″W) y restos de la calzada de la Plata al cruzar el río Cuerpo de Hombre.

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Origen de la imagen: http://www.jcyl.es/jcyl/patrimoniocultural/miliarios/images/foto07-u16991.png

De nuevo un sitio con mucho encanto y otra vez un puente medieval en un lugar donde hubo uno romano y con restos importantes de calzada en las cercanías, miliarios, etc. Se puede acceder por el Norte desde Calzada de Béjar o desde el Sur desde Puerto de Béjar; la ruta completa entre estos dos puntos es algo larga, 13 kms. pero se puede recortar mucho si se parte de la carretera de Béjar a Valbuena (CV 182), concretamente del punto 40.394377, -5.829734 (40°23’39.8″N 5°49’47.0″W) y así hasta el puente será un paseo de algo más de cuatro kilómetros y podremos ver los miliarios y los restos romanos de la calzada. La subida desde el Puente hasta Puerto de Béjar es muy bonita pero es bastante empinada. El miliario más conservado está en un corral muy cerca del puente, antes viniendo desde Calzada de Béjar.
Más información: Ruta Calzada de Béjar a Puerto de Béjar en Wikiloc, Ruta de Calzada de Béjar a Baños de Montemayor en Wikiloc, Patrimonio de Castilla y León. miliario del puente de la Malena, La facendera, Calzada romana de Baños de Montemayor a Valverde de Valdelacasa.

  • Collado de las piedras labradas, Jarilla, Cáceres (40.175554, -5.971773 o 40°10’32.0″N 5°58’18.4″W)

la jarilla

Origen de la imagen: http:/galeon.com/iberiamagica4/Jarilla.jpg

Esta ruta es más exigente (13 o 16 kms. ida y vuelta con subida pronunciada desde Jarilla, Cáceres, que está a 500 m. y las ruinas a 1000 m. sobre el nivel del mar) y también es menos conocida. El objetivo son las piedras labradas, piedras perfectamente labradas restos de la cella de un templete en el área de influencia de Cáparra. La ruta esta señalizada desde Jarilla y no es difícil de seguir.
Más información sobre la ruta: Wikiloc, Mapa de La Calamorcha, Wikiloc desde Casas del Monte

Un estudio científico sobre el particular en M.C. García-Hoz, M. Alvarado, A. González: “El templo romano del Collado de Piedras Labradas (Jarilla, Cáceres)”, en Homenaje a José María Blázquez (edd. J. Mangas, J. Alvar), vol. 5, pp. 1-24, Madrid 1998.

3.

Adelaida Andrés Sanz nos envía sus sugerencias para la lectura: “Al acercarse ya las vacaciones de verano, vemos en el horizonte tiempo libre para dedicar a la lectura. Es buen momento éste para recordar algo que (no) decía Marcial (XII, 1, 3-4) …: “podrás, Prisco, conceder tu tiempo libre a este (breve) librito. / La hora (no) se hace veraniega y no la pierdes entera” (Otia, Prisce, [brevi] poteris donare libello. / Hora [nec] aestiva est nec tibi tota perit) Las horas del verano son más largas, y los aficionados al mundo clásico no las perderán enteras si las dedican a leer (o, probablemente, a releer) estos libros, (algunos de ellos verdaderos “clásicos”…):

En el terreno de la investigación y divulgación científica:  

  • John Chadwick, El enigma micénico. El desciframiento de la escritura lineal B, Madrid, Taurus, 1987 (= 19732) (vers. cast. de Enrique Tierno Galván – Martín S. Ruipérez – María Rico).Finding-the-Walls-of-Troy-SDL646866828-1-c156c.jpg
  • Susan Heuck Allen,  Frank Calvert and Heinrich Schliemann at Hisarlik, Berkeley-L.A.-London, U. California Press, 1999.
  • James George Frazer, La rama dorada, México, F.C.E., 1986 (= 19512) (trad. Elizabeth y Tadeo I. Campuzano).

Dentro del ensayo literario:

Roberto Calasso, Las bodas de Cadmo y Harmonía, Barcelona, Anagrama, 20165 (trad. Joaquín Jordá, 1990).

No olvidemos la poesía:

  • Aurora Luque, Aquel vivir del mar. El mar en la poesía griega. Antología, Barcelona, Acantilado, 2015.
  • Odysseas Elytis, ‘Dignum est’ y otros poemas, Barcelona, Galaxia Gutemberg-Círculo de lectores, 2008 (ed. bilingüe de Cristian Carandell).

ni las novelas de Santiago Posteguillo, Andrea Camilleri y Petros Márkaris: M. Ulpio Trajano, Montalbano y Jaritos son filósofos antiguos del siglo XXI… 😉

Y, de todos los géneros literarios…… ¡¡una o varias obras clásicas en una buena traducción o edición bilingüe!!

4.

José Antonio Fernández Delgado nos cuenta su propósito para este verano: “leer algo del recién fallecido Juan Goytisolo (solo conozco sus estupendas colaboraciones en El País), en parte por curiosidad y en parte porque creo que este país se ha portado muy mal con él, incluidos algunos que se dicen sus amigos, como el nóbel Vargas Llosa, silenciándolo y tratándolo como si fuera un autor de cuarta fila, cuando está muy lejos de eso.”

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Además nos invita a leer la poesía de nuestro compañero y poeta Juan Antonio González Iglesias, que se ha convertido en todo un clásico, como demuestra la aparición de su textos en el comentario del examen de la Selectividad de la comunidad Balear. Aquí tenéis una selección de su obra: Esto es mi cuerpo (Visor, 1997), Un ángulo me basta (IV Premio Internacional de Poesía Generación del 27, Visor, 2002), Olímpicas (El Gaviero Ediciones, 2005), Eros es más (XIX Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe, Visor, 2007), Del lado del amor (Poesía reunida 1994-2009) (Visor, 2010). Confiado (XXXVI Premio Internacional de Poesía “Ciudad Autónoma de Melilla”, Visor, 2015), etc. Y, por supuesto, podéis leer sus traducciones de los clásicos, entre otras, Ovidio, Arte de amar. Amores (Madrid, Ediciones Cátedra, 1993) y las Poesías, de Catulo (José Carlos Fernández Corte ed., Madrid, Ediciones Cátedra, 2006.)

José Antonio además anima a los jóvenes investigadores a estudiar la tradición clásica en la literatura actual y a presentar sus resultados en CLASSICS AND POETRY NOW WORKSHOP (organizado por The Classical Reception Studies Network (CRSN), Classics And Poetry Now (CAPN) y The Institute of Classical Studies.), que tendrá lugar en noviembre de este año en Londres.

5.

El mismo Juan Antonio González Iglesias recomienda la visita a la exposición temporal del Museo del Prado La mirada del otro. Escenarios para la diferencia (hasta el 10 de septiembre), que invita a contemplar la realidad histórica de las relaciones sentimentales entre personas del mismo sexo y de las identidades sexuales no normativas. Entre las obras expuestas no faltan las relacionadas con el muncdo antiguo, como el grupo escultórico Orestes y Pílades de la Escuela de Pasiteles o David con la cabeza de Goliat de Caravaggio Pincha aquí para acceder a la página web.

mirada

6.

Henar Velasco López aconseja que los que pasen por la calurosa Atenas este verano welcome_od.PNGvisiten otra exposición, Odysseys, que celebra el 150º aniversario de la fundación del Museo, abierta hasta el 16 de octubre. Un repaso a través de 184 obras a la figura de Ulises y su viaje en torno a tres ejes temáticos, El viaje, Ítaca y el Éxodo. Pincha aquí para acceder a la página web.  

Más cerca, con sus espléndidos mosaicos, sobre todo la primera, se pueden visitar las villas romanas de La Olmeda en Palencia (pincha aquí) o la de Puras en Valladolid (pincha aquí) o, algo distinto, los tapices con tema troyano de la Catedral de Zamora.

7.

Eusebia Tarriño Ruiz nos envía su recomendación:

“Fue en aquel momento cuando Ford se fijó en algo que le hizo sudar. De pronto vio que sobre la repisa de la chimenea se había dejado olvidadas las dos cucharas romanas más bellas de todo el hallazgo. Las cucharas le habían fascinado porque cada una de ellas llevaba grabado el nombre de una niña romana a la que se la habían regalado, seguramente con motivo de su bautizo, sus padres romanos que se habían convertido al cristianismo. Uno de los nombres era Pascentia, el otro era Papittedo. Unos nombres bastante bonitos”. Roald Dahl recrea en el cuento “El tesoro de Mildenhall” el hallazgo en 1942 de una impresionante vajilla romana en plata (puedes verla en la foto adjunta o pinchando en la página del British Museum aquí).vajilla

Ecos del mundo clásico encontramos por doquier, como este blog ha venido contando durante todo el curso. Aprovechando este plateado reflejo en el relato de Dahl yo os recomiendo la lectura de sus Cuentos completos, con y sin ecos clásicos, pero siempre sorprendentes y refrescantes. Que paséis buen verano.

 

 

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Plinio el Viejo, protagonista de un manga


Mari Yamazaki (la autora de Thermae Romae) está publicando en colaboración con Tori Miki un manga titulado Plinius del que ya han aparecido tres volúmenes en español (editorial Ponent Mon, 2016 y 2017). Aunque cada vez es más popular, igual no está de más recordar que el término “manga” designa el “cómic de origen japonés”, según la definición del DRAE, que ha aceptado ya esta palabra. Acabo de leer las tres entregas de Plinius y os voy a contar mis impresiones.

A aquellos que no conozcan más mangas que las de su camisa o la del café (what else?) les sorprenderá saber que los mangas están encuadernados y se leen al revés, es decir, de atrás hacia delante y de derecha a izquierda. En cada página, aunque la vista se va por costumbre a la viñeta superior izquierda, hay que empezar por la derecha. Si no, se nos descolocan los diálogos, como podéis comprobar en esta página perteneciente a Plinius 1:Plinius.jpg

No es un capricho del género, simplemente responde al orden habitual en la escritura japonesa, que se ha conservado en la difusión internacional de estas obras como rasgo peculiar de su origen.

Mientras nos habituamos al nuevo sistema de lectura podemos ir disfrutando de los dibujos, admirables por su nitidez y minuciosidad. Mari Yamazaki buscó la ayuda de Tori Miki precisamente para compartir el trabajo gráfico, en particular los fondos y paisajes de la antigua Roma, aunque la colaboración se fue haciendo cada vez más estrecha y rebasó los límites iniciales. Estos detalles sobre la creación de la obra podemos conocerlos gracias a los diálogos entre ambos autores, incluidos en cada uno de los volúmenes. En efecto, cada libro consta de siete capítulos y una conversación entre los creadores, que en el primero está intercalada entre los capítulos, en tres originales interludios, y en los dos restantes aparece al final, como epílogo.

Los tres volúmenes tienen una extensión similar (200 páginas), pero cada uno tiene carácter propio, según los personajes que van saliendo a escena. El relato comienza en plena erupción del Vesubio, con un Plinio más interesado por el fenómeno que preocupado por el peligro que corre su vida. En seguida se produce un salto temporal y de perspectiva, pues será Eukles, su escribiente, el personaje que pasa a primer plano. Conoceremos el lejano momento en que Plinio lo tomó a su servicio y a partir de ahí se van relatando los acontecimientos. Nerón y Popea son también protagonistas destacados en el primer volumen; Séneca, Burro, Corbulón y otros muchos irán apareciendo en los siguientes. Yamazaki señala que con los personajes históricos sobre los que hay abundante caracterización, como es el caso de Nerón, ha intentado atenerse a la información que conocemos; en cambio con Plinio ha dejado volar su imaginación porque no hay muchos datos sobre él. Y así lo pinta como un individuo al margen de las convenciones sociales y cortesanas, apasionado de la naturaleza, capaz de demorar una orden del emperador por observar, y también degustar, un gigantesco atún recién pescado, y cuyo objetivo en la vida es “dedicarse a aprender y a desarrollar conocimiento” (Plinius 3, p. 43). Plinio es un pozo de sabiduría, o más bien un géiser, cuyos conocimientos se escapan a chorros, y menos mal que ahí está Eukles con sus tablillas para tomar nota de todas sus observaciones. Pero no es un erudito insensible, sino que se muestra humano en el mejor sentido de la palabra, incluso hacia los esclavos (episodio de Anna) y, por supuesto, hacia los animales (observaciones sobre los elefantes), y también es humano por su debilidad, esa tos que no lo abandona, asma según su médico, al que Plinio odia cordialmente. El Plinio de Yamazaki, sólidamente asentado en los textos de la Historia natural, se hace querer. Tanto, que yo ya espero impaciente la cuarta entrega…

Enlaces de interés: En el enlace de la editorial pueden leerse algunas páginas del cómic; en el de El País, hay un artículo sobre la autora y sus obras.

http://ponentmon.com/comics-castellano/del-este/plinivs1/index.html

http://cultura.elpais.com/cultura/2017/02/09/actualidad/1486665056_218741.html

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Tori Miki y Mari Yamazaki

Eusebia Tarriño

 

 

 

 

 

Plinio y otros apodos del latín

Eusebia Tarriño nos envía un fragmento de El rapto de las sabinas, de F. García Pavón (1969):

— Antes de pasar a ese segundo capítulo, me gustaría satisfacer una curiosidad.

— ¿Cuál?

— ¿Por qué le llaman a usted Plinio?

El jefe se sonrió por la inesperada pregunta del hombre del casco rojo.

— Pues se lo voy a decir al contao. El apodo de Plinio es de herencia. Yo tuve un tío abuelo que pasó algunos años en el seminario de Ciudad Real, según creo. Sus compañeros, los guácharos de cura, le llamaban Plinio por no sé qué cosas del latín. Se corrió el apodo al pueblo y desde entonces todos los descendientes por rama directa, ya que se casó, y por ramas laterales, nos llaman los Plinios… Ya no queda más Plinio que yo y mi hija.

— Comprendo. El latín ha dado lugar a muchos motes en esta patria de curas. Cuando yo estudiaba en el colegio de Bilbao, al conjugar el presente de indicativo del verbo sum, siempre me equivocaba, y en vez de decir en el plural: sumus, estis… decía: sumus, “setis”, sunt… Y todos los compañeros me llamaban “el Setis”. Ahora la gente está más educada y los apodos no cunden.

—Bueno, señor Setis, pues volvamos al tema… –dijo Plinio ya impaciente.

—Volvamos, señor Plinio.

Thermae Romae: un japonés en las termas

¿Os imagináis un péplum japonés? Sí, sí, una peli de romanos pero rodada por japoneses y en japonés. Pues existe. Y ya van dos, porque hay una segunda parte, dado el éxito que tuvo la primera película: Thermae Romae (2012) y Thermae Romae II (2014) (su título original es Terumae romae, del director Hideki Takeuchi). Ambas películas están basadas en un manga del mismo título, creado por la autora Mari Yamazaki. Lo que empezó siendo una historia única se prolongó en seis volúmenes en los que se cuentan las aventuras de Lucius Modestus, un arquitecto de la época de Adriano (la acción se sitúa en el año 128). Al comienzo del relato el protagonista presenta un proyecto para construir unas termas, que es rechazado por anticuado. Mientras camina preocupado por las calles de Roma, un amigo lo invita a tomarse un baño relajante. Y estando sumergido en la piscina es succionado por una corriente (un “agujero de gusano”, me explica el profesor Agustín Ramos) que lo traslada hasta unos baños japoneses actuales —el tradicional sentō—, para sorpresa propia y de los bañistas nipones. La inesperada visita al futuro le permite introducir innovaciones en su proyecto que le reportarán gran éxito. Esta es la idea básica y a partir de ahí surge la confrontación entre dos culturas amantes del agua y de los baños públicos, como son la romana y la japonesa. Qué cosas, el mundo romano tiene más éxito en Japón que aquí…

thermaeConsulta en Wikipedia el manga Thermae Romae
En este blog (en español) se habla de este manga.
En Amazon se pueden ver las primeras páginas (en inglés) del volumen 1 si pinchas aquí:
thermae 3

thermae 2Más información sobre las películas en IMDB si pinchas aquí (Terumae Romae, 2012) y aquí (Terumae Romae II, 2014)
En Youtube se pueden ver los tráilers de las películas, si pinchas aquí.:

thermae
Portada del primer volumen del manga

Eusebia Tarriño

 

 

 

 

Cesare deve morire

Cesare deve morire es una película dirigida en el año 2012 por los hermanos Taviani, Vittorio (n. 1929) y Paolo (n. 1931). Fue galardonada con el Oso de Oro (Berlín) y con varios premios David di Donatello (los Goya italianos). La película muestra la preparación del montaje teatral de la obra Julio César de Shakespeare, por un grupo de reclusos de la cárcel de alta seguridad de Rebibbia, en Roma, dirigidos por Fabio Cavalli.

Como todos sabemos que el muerto es César y el asesino Bruto, os voy a contar un poco la película sin temor a desvelar la trama y con la intención de que los que no la conozcan se animen a verla (está en la Casa de las Conchas).

El relato tiene una estructura circular: se inicia y termina con la representación de la escena final de la obra. Por medio nos cuentan el proceso que ha llevado a este punto, esto es, la selección del reparto y los ensayos de las diferentes escenas que, montadas en orden, nos permiten completar la historia cuyo final acabamos de ver. Esta fusión de cine y teatro da lugar a una especie de milhojas fascinante en el que se establecen numerosos planos de contraste internos y externos, pues la versión de J. L. Mankiewicz (1953) es un punto de referencia latente. Por ejemplo:

– El comienzo y el final están rodados en color, en cálidos tonos rojos, frente al austero blanco y negro del resto de la película. La actividad teatral, vivificante y liberadora, frente a la gris realidad carcelaria.

– Los protagonistas son presos que cumplen penas por delitos diversos (narcotráfico, asociación con banda criminal, homicidio). Sus figuras y rostros, de poderosa expresión, contrastan con las de Marlon Brando y James Mason, que inevitablemente vienen a la cabeza, tan pulidos e impolutos.

– A la perfecta dicción del inglés de Shakespeare en la versión de Mankiewicz, se contraponen los diversos dialectos italianos (por supuesto hay que verla en versión original con subtítulos, benditos sean los DVDs).

– Contrasta también el presente de los reclusos actores, que se esfuerzan por aprender y transmitir el mensaje de Shakespeare, y su pasado criminal y real, que aflora y se entremezcla con la ficción. Emociona ver cómo se emocionan estos hombres con las palabras que tienen que pronunciar. Durante un ensayo Casio debe exclamar: “¡Roma, ciudad sin vergüenza!”, y no puede evitar añadir: “Eso también puede decirse de Nápoles. Parece que Shakespeare conociese las calles de mi ciudad”. Y en otro momento Bruto, al recitar “Ojalá pudiera arrebatar el espíritu del tirano sin abrirle el pecho”, tiene que detenerse, conmovido por sus propios recuerdos. Shakespeare, grande.

– En un rizo no exento de humor, el gigante que interpreta a César está en la biblioteca de la prisión leyendo La Guerra de las Galias y comenta: “Y pensar que en la escuela me parecía aburrido…”. El César real, a través del César recreado por Shakespeare (que es el que lo ha llevado a la relectura), llega -por fin- al César amateur…

– Y lo mejor. Cuando termina la función, los presos vuelven resignadamente a sus celdas. Uno de ellos reflexiona en voz alta: “Desde que he conocido el arte, esta celda me parece una prisión”. Esto no es de Shakespeare, pero podría serlo.

Olé por los Taviani, octogenarios ambos cuando dirigieron esta cinta. Y todo esto condensado en 73 minutos, sin necesidad de esos metrajes wagnerianos tan en boga. Dicho lo cual, acabo. Que ustedes la disfruten.

Para saber más (críticas y tráiler) consulta aquí la página de Filmaffinity.

Para verla:

Fonoteca de la Casa de las Conchas: Signatura Cine de autor, Taviani.

Eusebia Tarriño Ruiz

 

La (mala) imagen de los profesores de latín en el cine.

“Lamentosísima”, que se dice ahora. Así es la representación cinematográfica de los profesores de latín (y a veces también de griego). Sobre esta cuestión hay un artículo muy interesante de Ryan G. Sellers, que ha comparado unas cuantas películas, clásicas y más recientes, entre otras Adiós Mr. Chips de S. Wood (1939), H. Ross (1969) y S. Orme (2002), Tortura (Hets, título original sueco), de A. Sjöberg (1944), Años felices (The Happy Years), de W. A. Wellman (1950), The Browning Versión, de A. Asquith (1951) y M. Figgis (1994), El hombre sin rostro  (The Man Without a Face), de M. Gibson (1993), A feast at midnight de J. Hardy (1995) o An Education, de L. Scherfig (2009). En ellas los profesores de latín aparecen como seres perversos, torturadores de alumnos, a los que acribillan con “ráfagas gramaticales”, obsesionados con el gerundio y el gerundivo, y merecedores de motes tan elocuentes como “Calígula”, “Hitler” o “Velocirraptor” (véase el cartel de una de las películas, que por cierto no parece haber sido estrenada en España). Algunos, como el profesor de Tortura (película con guión de Ingmar Bergman), son maltratadores dentro y fuera de las aulas. Aunque tales personajes son claramente deformaciones paródicas, la imagen que difunden no beneficia ni al gremio ni a la asignatura.

a feast
Cartel de A feast at midnight de J. Hardy (1995)

 

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Fotograma de Tortura, de Alf Sjöberg (1944)

 

¿Alguien conoce alguna película en la que el profe de latín sea el bueno? Pues que lo comparta, a ver si nos consolamos.

Bibliografía:

Ryan G. Sellers, “Latin Teachers in Film”, Classical World 105.2 (2012), p. 237-254. NB: En la Casa de las Conchas tienen Adiós Mr. Chips en las versiones de 1939 y la musical de 1969, Años felices, Tortura y An Education.

Eusebia Tarriño Ruiz

 

 

Más música: Ulises y Lucio Dalla

Al hilo de la entrada de Carolina sobre la Odisea contada por Javier Krahe, añado aquí otra nota musical: la canción Itaca (1971, Storie di casa mia) de Lucio Dalla. Los autores de la letra son Gianfranco Baldazzi y Sergio Bardotti; la música es de Dalla.

En esta ocasión se alude a las aventuras de Ulises desde la perspectiva de los marineros que le acompañan. Son ellos los que cantan y van desgranando sus quejas por la dureza de su vida, siempre en contraste con la noble figura del héroe: Los marineros tienen hambre y añoran a su familia, mientras Ulises encuentra “princesas en cada puerto”. Como Ulises, los marineros sufren los castigos divinos, aunque los pecados de la marinería son realmente peccata minuta, que provocarían la sonrisa, más que la ira de los dioses. Los marineros se preocupan también por las nefastas consecuencias que podría tener su desaparición para su familia (“hambre y sed”), mientras que la sucesión en el trono de Ulises está asegurada. Por último, los marineros contraponen la proverbial astucia de su jefe al miedo cada vez mayor que se apodera de ellos. Sin embargo, acaban reconociendo que ese miedo les gusta y que están dispuestos a seguir acompañándolo (“Estoy listo, ¿dónde vamos?”).

El estribillo de la canción suena como desafinado. Dalla ha buscado intencionadamente este efecto porque es la chusma (en griego, keleusma)  la que canta, no un coro de ángeles. De hecho, el coro está compuesto por empleados de la casa discográfica, a los que Dalla hizo entrar en la sala de grabación e interpretar a los marineros de Ulises.

En suma, la canción de Lucio Dalla presenta la historia de Ulises vista desde un ángulo mucho más prosaico y humilde, pero vista con fascinación, como no podía ser de otra manera.

(Puedes escuchar la canción pinchando aquí).

Eusebia Tarriño Ruiz

 

Letra:

Capitano che hai negli occhi

Il tuo nobile destino,

Pensi mai al marinaio

A cui manca pane e vino?

Capitano che hai trovato

Principesse in ogni porto,

Pensi mai al rematore

Che sua moglie crede morto?

Itaca, Itaca, Itaca

La mia casa ce l’ho solo là

Itaca, Itaca, Itaca

Ed a casa io voglio tornare

Dal mare, dal mare, dal mare

Capitano le tue colpe

Pago anch’io coi giorni miei

Mentre il mio più gran peccato

Fa sorridere gli dei

E se muori è un re che muore

La tua casa avrà un erede

Quando io non torno a casa

Entran dentro fame e sete

Itaca, Itaca, Itaca

La mia casa ce l’ho solo là

Itaca, Itaca, Itaca

Ed a casa io voglio tornare

Dal mare, dal mare, dal mare

Capitano che risolvi

Con l’astuzia ogni avventura,

Ti ricordi di un soldato

Che ogni volta ha più paura?

Ma anche la paura in fondo

Mi dà sempre un gusto strano

Se ci fosse ancora mondo

Sono pronto dove andiamo?