El togado romano de la calle Libreros

El jueves pasado, tal y como os anunciamos en nuestro blog, se presentó en el Museo de Salamanca una pieza escultórica del s. I d. C., un togado romano, de la que prácticamente solo queda el tronco (Podéis leer la noticia completa aquí). La estatua,  rota en dos fragmentos, fue hallada en 2015 en una excavación en la calle Libreros 58, zona que parece constituir el núcleo de la antigua ciudad romana. Parece que pudo llegar a medir 2 metros y a pesar media tonelada, eso sin contar con el pedestal. El hombre representado sería sin duda un personaje público de relevancia.

La estatua fue reutilizada como material de construcción; en el lugar del descubrimiento no hay restos asociados. Cabe suponer que, dadas sus dimensiones, su emplazamiento original no fuera demasiado lejano, lo que confirmaría la hipótesis de que el foro de la ciudad se encontraba en esta zona del recinto.

Para más información remitimos al artículo “Estatua de togado romano hallada en Salamanca” de Manuel Carlos Jiménez González y Ana Rupidera Giraldo (Stud. hist., H.ª antig., 34, 2016, pp. 139-165)

Susana González Marín

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El Prado y la cabeza de Demetrio

Mª Ángeles Martín nos envía la noticia publicada en ABC sobre la exposición en el Museo del Prado de una cabeza monumental de bronce, que ha sido identificada como la del rey helenístico Demetrio I.

Reproducimos a continuación la noticia que encontramos en la página del propio Museo, donde además se puede ver un video sobrela recuperación de la escultura:

El Museo del Prado, con la colaboración de la Fundación Iberdrola España como miembro benefactor del Programa de Restauraciones del Museo, ha recuperado la cabeza monumental de bronce que atesora en sus colecciones y ha identificado al personaje representado como el general y rey helenístico Demetrio I.

Se trata de uno los escasísimos bronces originales helenísticos que se conservan, fechado hacia 307 a.C., una pieza excepcional por su tamaño y calidad que se expone por primera vez al público tras su recuperación.

Esta cabeza monumental de bronce es uno de los pocos retratos helenísticos de este tamaño y de esta calidad que se conserva. Se desconoce el lugar de hallazgo de esta cabeza que mide 45 cm y que, probablemente, pertenecería a una estatua monumental de una altura de aproximada 3,50 m. La escultura conservada más parecida, el Potentado de las Termas (Museo Nazionale Romano) fue creada unos 150 años más tarde y mide más de un metro menos.

La alta calidad de este bronce se aprecia particularmente en la magistral elaboración de la cabellera cuyos densos bucles se distribuyen vivamente sobre la cabeza y en la maestría de la fundición con la técnica de la cera perdida. Esta técnica se utilizaba, en  la escultura griega, para fundir piezas pequeñas, como cabeza, torso, brazos y piernas,  para ensamblarlas entre sí y configurar así una escultura de gran tamaño.

Procedente de la colección de la reina Cristina de Suecia, su primera propietaria conocida, y tras su llegada a España en 1725, quedó depositada en el Palacio de la Granja de San Ildefonso como parte de la colección de Felipe V e Isabel de Farnesio e ingresó en las colecciones del Museo del Prado hacia 1830.

Recientes investigaciones han  posibilitado la identificación del personaje representado como el general y rey helenístico Demetrio I, llamado Poliorcetes por sus clamorosos y exitosos asedios a ciudades enemigas (h. 336 – 283 a. C.). Junto con su padre, el diádoco Antígono I, Demetrio fue el primer sucesor de Alejandro Magno (356-323 a. C.).

La escultura estará expuesta hasta el 17 de septiembre.

Susana González

Eros – Tánatos en Clunia

El pasado 25 de abril del año en curso salía a subasta un cuadro de Velázquez, acaso obra de juventud, por el que se llegó a pagar la bonita cifra de ocho millones de euros. Desconozco cuánto se dio al final por otra joya por la que se pujó en la misma subasta, la escultura procedente de Clunia que encabeza estas líneas. El precio de salida era 42.500 euros. En ambos casos debemos congratularnos por el hecho de que el Estado haya determinado que ninguna de las dos pueda salir del suelo patrio.

No sé mucho de este pequeño (tan sólo mide 27 por 53 centímetros), que duerme el sueño de los justos desde mediados o finales del s. II d.C., según la datación de D. Jorge Meier Allende, investigador y conservador de la Real Academia de la Historia.

Me mueven a ternura sus alas y su carcaj. Me intriga la piel de león sobre la que reposa. Me pregunto qué porta realmente en la mano izquierda.

Fabulo también con la impresión que debía causar a los peñarandinos que hasta 1947 entraban en la farmacia de D. Pascual-Domingo Jimeno y se encontraban con tan tierno infante.

Según la casa de subastas Abalarte no aparece referencia alguna a la escultura en los informes arqueológicos, pero es que las primeras excavaciones datan de mediados del s. XVIII y una pieza tan llamativa… Sí aparece reproducida en el Boletín de la Institución Fernán Gómez y de la Comisión Provincial de Monumentos históricos y artísticos de Burgos, Caminos de España. Aranda de Duero. Peñaranda de Duero de 1958.  Creen que podría haber pertenecido al primer Duque de Peñaranda de Duero, Don Juan de Zúñiga y Bazán, cuyo palacio albergaba una colección de piezas procedentes de Clunia. Es posible también, según la misma fuente, que tras la francesada y consiguiente saqueo de sus propiedades pasara a la familia Jimeno.

Esperemos que la familia que lo haya acogido ahora lo guarde a buen recaudo, lo preste para alguna exposición y así podamos contemplarlo más de cerca, y que los especialistas en arte escriban pronto sobre él.

Duerme tranquilo. ¿Dónde lo hacías en Clunia?

Henar Velasco López

 

¿Almas o ninfa y sátiro?

Mª Ángeles Martín nos envía el enlace a esta interesante noticia sobre las animae de Bernini. Lee la noticia completa.

Precisamente a comienzos de este año 2015 ambas obras se han podido contemplar en el Museo del Prado, en una exposición titulada “Las ánimas de Bernini. Arte en Roma para la corte español”, de la cual puedes ver un video aquí

David García Cueto, profesor de Historia del Arte de la Universidad de Granada, pone en duda que los dos bustos de Bernini (1598-1680) sean los retratos de dos almas, una feliz por la contemplación de la gloria del paraíso (anima beata, “alma dichosa”), y otra que expresa el horror ante el infierno (anima damnata, “alma condenada”). El investigador ha tenido acceso al inventario del primer propietario de las esculturas, según el cual éstas hubieran sido proyectadas como imágenes mitológicas, en concreto, una ninfa y un sátiro. Se plantea, por tanto, una interesante cuestión: ¿el escultor las concibió desde un principio como ninfa y sátiro?, o su propósito era crear deliberadamente una ambigüedad iconográfica -observemos que las imágenes carecen de atributos caracterizadores-.

El trabajo completo ha sido publicado en Sculpture Journal, 24.1, 2015, pp. 37-53.

Susana González Marín