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La medicina en la Grecia antigua

Elena Villarroel nos envía este enlace a la página de National Geographic donde aparece un artículo sobre la medicina en Grecia ilustrado con excelentes fotografías.

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Lecturas romanas

Este año se celebran los 1900 años de la muerte de Trajano y de la ascensión al poder de Adriano. Para conmemorarlo, les sugerimos la lectura de este libro, en el que su autor, Félix Machuca, tiene muy presente la figura de Trajano, El sueño del búho. Es ésta una novela que retrata la vida de las élites de Hispalis. Scaeva el Zurdo es un soldado hispano enrolado en la segunda legión trajana, que acaba de regresar a Hispalis tras haber luchado en las guerras dacias. Pero Hispalis ha cambiado, ya no es la misma tierra, por lo que intenta abrirse camino gracias a su habilidad en el manejo de las armas. Amor, celos, envidia y una conspiración para la sucesión del emperador Trajano.

En otro orden de cosas, la Diputación de Sevilla presentó en Fitur la publicación El Legado de Roma en Sevilla. Se trata de un completo recorrido por las vías de comunicación que en la Roma republicana e imperial unían los municipios de la provincia (Vía de la Plata, Ruta Bética Romana, La Vía Augusta). Podéis ver la publicación pinchando en este enlace.

Por último, para leer este verano, podemos encontrar en las librerías algunas obras muy actuales, pero todas ellas inspiradas en el mundo clásico:

  • Africanus: el hijo del cónsul, de Santiago Posteguillo.
  • Britannia, de Simón Scarrow.
  • Mater familias, de Lindsey Davis.
  • El retorno de Astrea, de Frederick A. de Armas.
  • El asesinato de Sócrates, de Marcos Chicot.

Elena Villarroel Rodríguez

 

 

 

 

 

 

 

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Siete tesoros mundiales bajo las aguas

Elena Villarroel nos envía este enlace al diario El País:

La Unesco designa siete ejemplos de protección del patrimonio cultural subacuático. Cuatro de ellos son españoles.

Por cierto, varios están relacionados con el transporte de vino en la antigüedad…

Lo interesante son las hermosas fotografías, puedes verlas pinchando aquí.

Entrevista a Luis Miguel Gómez Garrido, profesor de Latín en Secundaria

Entrevistamos a Luis Miguel Gómez Garrido, Doctor en Filología Hispánica y licenciado en Filología Árabe por la Universidad de Salamanca. Actualmente, ocupa una vacante como profesor interino de latín en el instituto de Educación Secundaria “María de Córdoba”, de Las Navas del Marqués (Ávila). Imparte las asignaturas de Latín y Cultura Clásica a alumnos de 4º y 2º de la ESO, respectivamente.

img_6473-Luis Miguel, ¿cómo es el trabajo diario con tus alumnos?

Yo siempre, lo que hago, es mandarles hacer frases. No me gusta mandarles deberes para casa. Les dejo toda la hora para que realicen las frases en clase. Y luego, al día siguiente, ya se corrigen en la pizarra.

-¿Cómo son las clases de Cultura Clásica?

La materia está ordenada en los siguientes bloques temáticos: primero, se da lo que es una introducción a las lenguas clásicas (al griego, al latín), su influencia en las lenguas romances; se les enseñan unos rudimentos sobre el alfabeto griego; luego, se dan unas nociones básicas sobre la religión clásica. Y también se habla sobre la vida cotidiana de los griegos y romanos, sobre los juegos, por ejemplo.

También hay algún tema dedicado al arte, a la arquitectura, a los espectáculos, por supuesto; hay un tema dedicado al ejército y la guerra, otro a la política y ciudadanía…; es decir, que se tratan diferentes aspectos del mundo clásico, tanto en Grecia como en Roma. El temario es muy amplio, y muchas veces no te da tiempo a darlo todo en un curso. Pero, ¡bueno!, lo importante no es tanto la cantidad como la calidad. Por otra parte, al final de cada unidad didáctica hay una sección dedicada a la mitología, en la que los textos están adaptados al nivel de los muchachos. En un mito, no vas a citar directamente un fragmento de las Metamorfosis de Ovidio. Son textos que están adaptados para que ellos los puedan entender. De esta manera, está estructurada la materia de Cultura clásica.

En cuanto a la asignatura de latín, se dan nociones muy básicas, porque es optativa. Se dan las declinaciones y algunas nociones sobre los verbos (solamente se ven el modo indicativo y los tiempos simples). En cuanto a la voz pasiva, sólo se imparten fundamentos muy básicos. De la oración compuesta,se ven las oraciones de infinitivo más sencillas y las coordinadas, nada más. Como puedes ver, no nos andamos “metiendo en camisas de once varas”, porque ya tendrán tiempo de ver de forma más pormenorizada la sintaxis en 1º de Bachillerato, los que luego opten por la rama de Humanidades, de letras. Ahora se trata de que tengan unas nociones básicas de latín.

Todo muy elemental: declinaciones, algunos verbos, algunas construcciones sintácticas sencillas; También se da algo de instituciones romanas.

-En Cultura clásica, tus alumnos han realizado unos murales. Cuéntanos en qué ha consistido.

En segundo de la ESO los alumnos tienen que realizar proyectos, que son trabajos cooperativos, que es algo que todavía no está muy bien perfilado. Bueno, pues a mí se me ocurrió que podían realizar unos murales, unas cartulinas, por grupos. Como máximo, cuatro, porque, si son más de cuatro, luego ya se iban a dedicar a…, pues dos iban a trabajar y el resto no iba a hacer nada. Así que se me ocurrió que en esos murales pudiesen relacionar aspectos de la Cultura clásica que estábamos viendo con el mundo moderno. Y algunos, muchos, a lo largo del curso, me han ido realizando trabajos donde relacionaban, por ejemplo, las bodas griegas (o las bodas romanas) con las bodas judías, marroquíes o gitanas.

Te pongo ejemplos, para que veas que de lo que se trata, no es tanto de hacer un trabajo al uso como de relacionar los contenidos que estamos viendo en la asignatura con otras materias: lo que ahora está tan de moda, eso que llaman el carácter “interdisciplinar” de la enseñanza. Pues se trata de aplicarlo a estos proyectos, que sepan relacionar unos contenidos con otros.

-¿Cómo fue tu primer contacto con las lenguas clásicas?

Cuando estudiaba en el colegio de los padres dominicos de Atocha, yo tuve un profesor de latín muy bueno, que tenía la virtud de explicar con mucha claridad todas las nociones, los rudimentos de la lengua latina. Me llamaron la atención el orden de la lengua latina y su sonoridad, por lo que decidí al siguiente curso optar por la rama de letras. Y, claro, el conocimiento del latín te hace luego leer a los autores clásicos, leer a Virgilio, leer a Ovidio… Virgilio siempre me gustó bastante: La Eneida, por ejemplo, y Las BucólicasLas Bucólicas y Las Geórgicas siempre han sido unas obras que me han entusiasmado. A mí siempre me ha gustado la poesía pastoril. A Garcilaso lo leí desde edad muy temprana, y, claro, cuando conocí a Virgilio y empecé a leer Las Bucólicas, pues lo relacioné con Garcilaso, con Góngora, con la fábula de Polifemo y Galatea… ¡normal que me entusiasmase leer la poesía de Virgilio!

-¿Por qué crees que el estudio de la lengua y la cultura clásica es esencial para la educación?

Es esencial, primero para “desasnarse”. Ya no se trata de una simple cuestión de pragmatismo. Si nos pusiéramos desde una perspectiva puramente pragmática o utilitarista, pues ¡claro!, llegaríamos a la conclusión de que la cultura clásica no sirve para nada. Porque para ganar dinero es mucho más rentable dedicarse a la banca que a profesor de latín o de otra disciplina. Pero viéndolo desde un sentido humanista, ¡pues claro que el estudio del latín y las lenguas clásicas, sirve para la vida!, porque te ayuda a ser mejor persona, es decir, que el conocimiento del latín y las lenguas clásicas te permite desarrollar el sentido crítico. Incluso, aunque estudies otras disciplinas, tú, si eres capaz de reconocer las raíces griegas y latinas, por ejemplo, en palabras pertenecientes al campo de la biología o de la medicina, ese conocimiento te va a dar una mayor agilidad mental que a una persona que nunca ha estudiado latín o griego. Es decir, que la cultura clásica no solamente es para las personas de letras. Vale para personas de letras y para personas de ciencias. El conocimiento de las lenguas clásicas sirve para tener una disciplina mental, para comprender mejor cualquier concepto; da igual que sea un concepto de letras o de ciencias, ahí no hay ninguna diferencia para mí, ninguna oposición. Y luego, por otra parte, desde un punto de vista espiritual, las humanidades, ya lo decían los autores del Renacimiento sirven para la vida, para hacernos mejores personas. Porque no se trata solamente de aprender “lenguas muertas”, como las llaman algunos. En esos clásicos aprende uno unos valores que se pueden aplicar a la propia vida. Son valores universales. De ahí la figura del intelectual. La figura del intelectual es heredera de la figura del humanista del siglo XVI. El intelectual, al igual que el humanista, tiene una proyección de dentro hacia fuera. El verdadero intelectual se compromete con el mundo que le ha tocado vivir; no es una persona ajena a los problemas de la sociedad. No es un simple teórico o erudito “a la violeta”, que se dedica a amontonar saberes estériles, unos encima de otros.

Esos saberes le sirven para comprender mejor o aprehender el mundo que le rodea. Y aprehendiendo, comprendiendo mejor el mundo que le rodea, probablemente, pueda encontrar una forma de transformarlo y de construir una sociedad más justa.

Elena Villarroel Rodríguez

 

 

 

Arde Lucus

Lucus Augusti, actual ciudad de Lugo, fue fundada en torno al año 15 a.C. por Paulo Fabio Máximo, legado del emperador Octavio Augusto. El emperador realizó un pacto sagrado con los habitantes de Gallaecia, que consistía en que los mismos vivirían en ciudades y campamentos romanos, sellando así la lealtad y la pacificación. Su bella muralla fue erigida para conformar una defensa ante las revueltas de los bárbaros.

Conscientes del legado romano, los habitantes de Lugo llevan celebrando desde el año 2002 una fiesta denominada Arde Lucus, donde hacen una recreación de la época romana para conmemorar su fundación. Este año se celebrará desde el 30 de junio hasta el 2 de julio.

Hay actividades muy llamativas: puesta en marcha de campamentos romanos, con los atuendos propios de la época; el Convivium, que consiste en una comida de confraternización romana, además del musical “Hércules” o la representación de las Bacanales.

Pero hay muchas más, como la representación del circo romano, exhibición de bigas y cuadrigas, juegos romanos o la quema de la muralla para rememorar el asedio a la ciudad (que obviamente no se realiza en la misma muralla, sino en el parque de Rosalía de Castro).

Si queréis leer y ver más sobre esta original fiesta, picad aquí y aquí.

Además, en los próximos días podéis ver cómo era la vestimenta de aquella época, la medicina y la tecnología minera romana, entre otras muchas actividades, pues se está celebrando el lucus cultural, desde el 22 de abril hasta el 28 de junio. Para ver el programa completo, picad en este enlace.

Elena Villarroel Rodríguez

Nuevos descubrimientos arqueológicos en Francia

Elena Villarroel nos envía la noticia (pincha aquí para leerla) de que en Uzés han encontrado la ciudad romana de Ucetia, de la que sólo se conocía el nombre pero no había huella arqueológica.

En la revista Quo podemos leer algo sobre el carácter de los descubrimientos (lee la noticia completa aquí):

“Además de una red entera de edificios, lo más valioso que ha encontrado el equipo arqueológico han sido varios mosaicos situados en el suelo de una sala que pertenece a un edificio con unos 250 m2. Se pueden observar, muy bien conservados, un pato, un águila, un búho y un cervatillo. En esa misma sala, hay también una gran columna, lo que podía hacer sospechar que se trataba de un edificio público o el hogar de algún habitante de alto nivel social”

En la página de National Geographic puedes ver fotos de los principales mosaicos que  son descritos así:

“Los dos grandes mosaicos están decorados con motivos geométricos, desde ondas marinas hasta esvásticas, que enmarcan unos medallones centrales provistos de rayos. Cuatro animales polícromos rodean uno de los medallones: un búho, un pato, un águila y un cervatillo. Este edificio, probablemente público, permaneció en uso hasta finales del siglo I d.C. También se han excavado otros edificios, entre ellos un gran edificio de más de 500 m2, probablemente una domus, que era una vivienda unifamiliar urbana. La presencia de varias dolia o tinajas indica una antigua producción de vino. Sus ricas estancias incluyen una habitación con pavimentos de mosaico, con delfines en las cuatro esquinas, y un hipocausto, que era un sistema de calefacción del suelo.”

Sí, Caraca sobrevive a pesar de todo

Elena Villarroel nos llamó ayer la atención sobre una noticia aparecida la semana pasada en varios medios de comunicación: parece que los restos encontrados en Driebes, una población de unos 350 habitantes en la provincia de Guadalajara, corresponderían a la ciudad de Caraca mencionada por las fuentes antiguas. Así lo creen Javier Fernández, arqueólogo y codirector de la excavación junto a Emilio Gamo Pazos, tras una prospección con georradar.

Sin embargo, aunque la noticia es sin duda positiva, el relato que leemos en El País, “¡Otra columna romana, aquí no hay quien cultive!”, sobre el tratamiento que durante mucho tiempo se ha aplicado a los restos que aparecían no puede ser más triste y habla de la tenebrosa situación en que la educación más elemental ha vivido en España en épocas no muy lejanas.

Aunque, como ayer decía Elena, ya en 1945 se descubrió el llamado ‘tesoro de Driebes’,  actualmente expuesto en el Museo Arqueológico Nacional -es decir, aunque ya había pruebas de la existencia de una zona con un valor arqueológico notable-, sin embargo no sólo ha sido despreciado sino destrozado, y si no, saqueado por los furtivos. Uno de los vecinos (de 63 años, no precisamente un anciano) declara que los niños jugaban hasta no hace mucho a tirarle piedras a ánforas romanas de dos mil años de antigüedad: “También jugábamos a romper jarrones, vasijas, tejas y piedras. No teníamos ni idea de que estábamos destrozando piezas de un valor incalculable. Éramos solo críos”. No resulta tampoco muy consolador lo que dice el hijo de uno de los propietarios de la tierra: “Se ponían a labrar y sacaban columnas, sillares, piedras talladas y las tiraban a tomar por saco. Y se agarraban un cabreo de la hostia. Claro, no sabían lo que era todo aquello. Lo único que les importaba era que no podían cultivar. Qué van a saber, si son labriegos de toda la vida. No tenían ni puta idea”. Eso sí, ahora el alcalde ya está pensando en los turistas: “Allí podría ir el parking y allá el acceso al yacimiento a través de una pasarela”.

En fin, para evitar estas cosas es para lo que vale una enseñanza pública de calidad. Los críos y los labriegos de toda la vida también deben recibir una educación que les proporcione  criterios para apreciar y distinguir los bienes culturales.

Susana González Marín