En el suplemento Babelia de El País podéis leer: De la felicidad estoica a la amistad: enseñanzas del mundo clásico para esta nueva década, donde Jorge Morla repasa las últimas publicaciones relacionadas con el mundo clásico y propone su lectura como guía para el año que comienza. algunos títulos mencionados son: El infinito en un junco, de Irene Vallejo, Latin Lovers, de Emilio del Río; Grecia para todos, de Carlos García Gual; Mi cuaderno estoico de Massimo Pigliucci; Marco Aurelio, de Birley Anthony; o El arte de la buena vida. Un camino hacia la alegría estoica, de William B. Irvine; Mythos, de Stephen Fry; El deporte en la Grecia antigua, de Fernando García Romero; Diez lecciones sobre los clásicos de Piero Boitani; El mundo clásico: ¿Por qué importa?, de Neville Morley; A Ítaca desde el Guaviare, de Rodrigo Verano; la traducción de La amistad en el mundo clásico, de David Konstan; Circe, de Madeline Miller; Si no, el invierno. Fragmentos de Safo de Anne Carson; Fisiognomica de Pseudo Aristóteles. También destaca colecciones de clásicos, no solo las de Gredos o alianza sino otras menos conocidas como Los secretos de Diotima, de Guillermo Escolar Editor, que ha editado a Cicerón (Sobre la amistad), Séneca o Platón (El banquete); o El hilo de lana, de Mármara Ediciones.

Robe Iniesta y el latín

Antes de Navidad sorprendió la noticia de la disolución de Extremoduro. Mª José Cantó nos envía un fragmento del reportaje que con este motivo publicó Carlos Marcos en El País el 22 de diciembre, “Marginación, caos y gloria, la historia de Extremoduro”:

Con el viento soplando a favor, en 2003 hay un fundido en negro. O mejor dicho: una hoja en blanco. El grifo de la inspiración para hacer canciones se corta. Es cuando el músico decide poner en marcha el mayor reto artístico de su vida: escribir una novela. Antes se apuntó en un curso de la UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia) de gramática y ortografía. Tenía 40 años. “Estaba totalmente frustrado. La primera noche lo pasas mal, pero si empiezas a sumar noches y llegas hasta seis años, es como un pozo”, contó sobre su incapacidad de hacer canciones a este periodista en 2008 en una entrevista para EL PAÍS.

La prosa, sin embargo, fluye, aunque lentamente. La novela se publica en 2009: El viaje íntimo de la locura (Autor Editor), una originalísima historia de liberación individual. El músico empieza a acumular lectura en su mesilla de noche: “Soy un lector tardío y tiene su parte buena, porque puedo coger de todos los territorios. Ahora leo todas las noches. Me sienta bien. Y varío: si me he leído una novela de acción, luego cojo una biografía y más tarde a Cicerón”. También estudia latín. “Me divierte hacer traducciones”, me comentó en aquella entrevista, para luego dejar una frase digna de estudio: “Es falso que el saber no ocupe lugar. Si te tiras cuatro horas estudiando, te ocupa lugar y tiempo”.

Ya en 2016 Cecilia Ares nos dejaba en una entrada de este blog el testimonio de la influencia del mundo clásico en la discografía de Extremoduro.

El descubrimiento de las tumbas de Pylos: propuesta para un guion cinematográfico

Como es bien sabido, el cine ha tirado con frecuencia de la arqueología como base para películas de aventuras: héroes que, aunando inteligencia con valor y presencia física, arrostran toda clase de peligros en lugares generalmente exóticos para descubrir, salvar o recuperar tesoros espectaculares de los que los malos quieren apoderarse; este esquema se completa generalmente con unas gotas de amor y algunos guiños humorísticos y ya tenemos un guion.

Es cierto que la realidad no suele coincidir con la ficción, pero en la noticia publicada (17 de diciembre de 2019) en The New York Times (aparecida el 19 de diciembre en ABC -envío de Mª Ángeles y Manuela Martín Sánchez- y el 9 de enero en El País) sobre el descubrimiento de dos tumbas familiares en Pylos apreciamos esos elementos que han sido aprovechados con tanto éxito en el cine.

Para empezar, aunque los descubrimientos arqueológicos sin duda proporcionan hallazgos de incalculable valor, no muy a menudo coinciden con la idea que el gran público se hace de tesoros por los que merece la pena arriesgar la vida en trepidantes aventuras. No tenemos más que acordarnos de lo que Gila decía hablando de la Antigua Grecia. Pero estas dos tumbas, además de conservar objetos y joyas de oro, bronce y piedras preciosas, han proporcionado además pequeñas láminas de oro que procedían probablemente del revestimiento de sus paredes. Ya no se trata solo de que cumplan con los requisitos de valor económico que se exigen a un auténtico tesoro de cine, sino que su aspecto sería sin duda espectacular visualmente.

A esto debemos sumar que los protagonistas, los directores de la excavación, son el matrimonio formado por Jack Davis y Sharon Stocker -aquí tenemos la relación amorosa-, ambos de la Univ. de Cincinatti, y que este hallazgo ha sido el fruto de largos años de trabajo en la zona, donde tuvieron que afrontar peripecias y dificultades, aunque también cosecharon importantes éxitos previos, como el hallazgo en 2015 de la tumba del Guerrero del Grifo, denominada así porque contenía una placa de marfil adornada con un grifo.

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En efecto, en 2015 Jack Davis y Sharon Stocker decidieron excavar en el llamado campo Dimopoulos, pero, según el New York Times, el propietario del campo se negó a venderlo (en Wikipedia se mencionan otros problemas de índole burocrática así como una huelga inoportuna); entonces tuvieron que trasladar a su equipo a un sitio mucho menos prometedor; sin embargo, el primer día de la excavación tropezaron con una tumba: el esqueleto era de un poderoso guerrero o sacerdote micénico de unos 30 o 35 años, que fue enterrado en torno al 1500 a.C. Junto a él se hallaron más de 2.000 objetos: cuatro anillos de oro macizo, copas de plata, cuentas de piedras preciosas, peines de marfil de finísimas púas, y una espada de intrincada factura. Además del enorme valor cultural del descubrimiento, que contribuye a reevaluar las relaciones entre las civilizaciones micénica y minoica, lo cierto es que el hallazgo constituye un tesoro propio de una película.

Ya este era un espectacular resultado, pero el año pasado pudieron comprar finalmente el campo Dimopoulos, al morir su propietario, gracias al dinero que había pagado la Univ. de Cincinatti para que Davis no se trasladara a Stanford y a una subvención del Institute for Aegean Prehistory (estos avatares económicos sin duda añadirían un elemento de actualidad a la trama). El comienzo de los trabajos fue estéril, pero tras un período en el que temieron haber cometido un error, llegaron finalmente a descubrir estas dos tumbas, similares a la anterior; sin embargo, no acabaron sus preocupaciones tan rápidamente porque cuando hallaron la primera comprobaron con horror que alguien se les había adelantado (aquí aparecen los antagonistas a los que sin duda el guion otorgaría un papel relevante) con una retroexcavadora; pudieron fechar este atropello gracias a un envoltorio de un croissant de chocolate con fecha de caducidad de septiembre de 2015 (¡qué detalle tan apropiado para la película!). Afortunadamente las grandes piedras que sepultaban las tumbas fueron suficiente protección ante los saqueadores y poodemos hablar de un final feliz.

Todos los ingredientes están servidos. Vamos a ver si alguien se anima.

Susana González

Una nueva Odisea ilustrada

Hace unos meses la profesora Eusebia Tarriño compartía en este blog su lectura de Una Odisea. Un padre, un hijo, una epopeya). En este libro, Daniel Mendelsohn narra la relación con su padre, y su familia extensa, a través de un seminario sobre el poema homérico que él mismo impartió y al cual su padre, un matemático octogenario ya jubilado, asistió como alumno.

La Odisea queda en familia de nuevo (como bien titula Peio H. Riaño esta entrevista a sus dos autores ) a propósito de La Odisea: Ilustrada, editada por Malpaso; puesto que la selección y traducción de  textos corren a cargo de Carmen Estrada (catedrática de Fisiología que, tras jubilarse, se matriculó en Filología Clásica) y las ilustraciones pertenecen a su hijo, el dibujante Miguel Brieva.

Además, esta Odisea parece ser una fiel hija de sus tiempos. Por una parte, Estrada busca con su traducción enfatizar el papel de las mujeres en la travesía de Odiseo. Como ella misma señala en la entrevista arriba mencionada: “Ellas llevan su [la de Odiseo] narración. Entonces, ¿quién es el protagonista? Ellas son esenciales.” Un papel que, al volver al griego original, vio en muchas ocasiones mermado e incluso borrado por completo de las traducciones, como también indica en la entrevista.

Esto me recuerda al enfoque con el que Emily Wilson afrontó su traducción de la Odisea al inglés, la primera traducción a este idioma llevada a cabo por una mujer. No obstante, desconozco si Estrada ha leído la traducción de Wilson o si conoce la polémica que algunas de sus elecciones, en concreto las que tenían que ver con el vocabulario en torno a las mujeres del poema, tuvieron en ciertos ámbitos académicos así como en algunos medios.

Por otra parte, este ir y venir sobre el griego original y sus posteriores traducciones por parte de Estrada, nos ofrece una concepción del poema homérico consciente de la importancia de su recepción, en este caso, en traducciones, a lo largo de los tiempos, como la propia Estrada reflexiona también en la entrevista: “Es un libro que tiene infinitas lecturas, porque es un reflejo de quienes la leen. Ahora podemos hacer esta lectura, porque las mujeres hemos pasado desapercibidas durante muchos años.” A su vez, en su presentación del libro la editorial señala cómo Brieva entabla un diálogo interdisciplinar con Homero a través de sus ilustraciones, un elemento más de la recepción del poema.

Marta Martín Díaz

Las hijas de Pelias y la formación de gobierno

Continuamente -ya hemos comentado aquí varias veces lo bien que queda- en los periódicos se publican textos de opinión que remiten a la antigüedad clásica y buscan en ella imágenes que expliquen la situación política actual, mundial o nacional.

Begoña Alonso nos envía un enlace al artículo de Alicia García Ruiz, profesora de Filosofía en la UC3M, Las hijas de Pelias, publicado en El País el 14 de diciembre. En este caso, además de comparar a la ultraderecha con Medea, la autora equipara a cierta izquierda con las hijas de Pelias que sacrificaron a su padre engañadas eon la idea de poder rejuvenecerlo.

Os ofrecemos el texto completo:

La espectacularización de la política —y los espectáculos que dan ciertos
políticos— ha alcanzado un punto en el que mucha gente sensata y silenciosa
que aún queda en este país se encuentra presa de una mezcla entre
contemplación atónita, hastío, desánimo y sobre todo ganas de desconectarse
de los debates públicos. Es una situación peligrosa, todavía más que la
polarización. Replegarse en la vida privada cuando se derrumba la pública no es
nunca una opción válida, porque las distorsiones de la vida pública no sólo
proceden de la vileza de algunos sino sobre todo del consentimiento de muchos y
acaban afectando, lo quieran o no, a sus vidas. Debemos recordarlo hoy día,
cuando tantos políticos pretenden hablar por todos dando por sentado ese
consentimiento. Dicen hablar por el pueblo, por el sentido común, por las bases,
por los votantes o por el mandato sacralizado de los representados. Pero no sólo
se apropian así de la palabra que no es suya sino que parecen además desertar
del deber de decisión y ejecución que implica su cargo. La expresión de “servidor
público” no equivale a “sirviente” porque se los elige para algo: no para obedecer
sino para gobernar.
Más allá de lo penosamente anecdótico, el espectáculo de la última sesión
constitutiva de nuestra cámara de servidores públicos ha puesto de manifiesto
una inquietante paradoja: lo democrático, la constitución de una acción de
gobierno común y plural, que implica ponerse a hablar o a parlamentar, parece
desmoronarse mientras todos exclaman sin embargo que son más demócratas
que nadie a la vez que hacen impracticable cualquier diálogo. Tomemos un
ejemplo paradigmático de este tipo de absurdos: las pintorescas declaraciones
hace unos días en TV3 de un intelectual independentista afirmando que “no es lo
mismo decir democracia en catalán que decir democracia en castellano”.
Tirando por el lado humorístico, semejante enunciado tiene la misma lógica que
los informes meteorológicos que hace años señalaban lluvia en Cataluña y… en
España, como si las nubes entendieran de ordenación territorial. Pero aquí se
acaba el humor y empieza lo serio: en esta delirante competición por hacerse
pedazos entre celosísimos demócratas se está poniendo en peligro la
democracia. Y cuando eso sucede puede terminar siendo subvertida en nombre
de la democracia misma.

Hay una vieja leyenda griega que lo ilustra. Se trata del mito de las hijas del rey
Pelias. El argumento es simple: llevada por su famoso afán de venganza, Medea
se hace pasar por anciana hechicera engañando a las hijas del anciano rey Pelias.
El engaño consiste en convencerlas de que habría una forma de rejuvenecer a su
padre, imitando lo que Medea hace con un carnero viejo. Lo mata, lo descuartiza
y lo mete en un caldero al tiempo que saca de detrás de la olla, escondido, un
carnero joven al que hace pasar por el primero. Convencidas por el milagro para
hacer lo propio con su padre, es fácil imaginar el deplorable fin del anciano,
involuntariamente asesinado por sus hijas con el tierno deseo de rejuvenecerlo.
Algo similar puede suceder, como nos advierte Bobbio, con la vieja y falible
democracia cuando se trata torpemente de regenerarla en un caldero sacrificial
henchidos del vano afán de que salga reluciente y sin ningún error o tara.
Algo de ello parecemos estar aprendiendo en España ahora que ya estamos
asomándonos al abismo de la antipolítica. Nadie está libre de responsabilidad,
aunque ésta se reparta en diferente grado y modalidad. Por una parte, cierta
izquierda se comportó en su día como las incautas hijas de Pelias. Con consignas
toscas y reduccionistas propiciaron un clima de desautorización institucional y
de acusaciones corrosivas a la política y del Estado sin mayor matización. Como
resultado, se pasó del ejercicio de la crítica legítima y saludable a una
polarización y descalificación indiscriminadas en cuyas turbulencias aún nos
movemos. Se les podría achacar que confundieron las dos caras del Estado: el
Estado-máquina y el Estado representativo. Dada esta condición bifronte del
Estado gracias a la cual están dentro de las instituciones, parecen haber
realizado cierto aprendizaje o rodaje institucional entendiendo que la crítica al
Estado no sólo se puede hacer descalificadoramente frente al mismo sino
constructivamente ante él, incluso dentro de él. Por su parte, nuestra Medea
doméstica, la ultraderecha, ya ha dado la cara revelando su verdadera
personalidad antipolítica, por más que se presenten como víctimas de dictaduras
imaginarias, mientras ensalzan aspectos de la que sí fue realmente existente. Se
necesita diálogo, en efecto, pero allí donde sea posible: entre las fuerzas
políticas, pues con las antipolíticas no parece realista esperarlo. Como afirma
Bobbio: “Si me imaginara a los interlocutores que quisiera, no precisamente
convencer pero sí hacer menos desconfiados, no serían (…) la derecha
reaccionaria perenne, que resurge continuamente bajo las más diversas
vestimentas pero con el rencor de siempre (…) sino aquellos que quisieran
destruir nuestra democracia para hacerla más perfecta (…) Abrir el diálogo con
los primeros puede ser tiempo perdido, continuarlo con los segundos permite
confiar en la fuerza de las buenas razones”.

 

Cambio climático y civilizaciones antiguas

Todavía reciente la Cumbre del Clima, Isabel Alonso nos envía este enlace a un texto de Miguel Ángel Criado publicado el 13 de diciembre en El País, “La megasequía de 60 años que venció a todo un imperio“. Ashish Sinha (Universidad Estatal de California, EE UU)  vincula la caída del imperio neoasirio con una prolongada sequía. El artículo repasa otros casos en los que cambios climáticos supusieron el colapso de grandes civilizaciones. De las lecciones de la antigüedad podemos aprender a lo que nos exponemos actualmente.

Domina, una serie sobre Livia

El País traía la noticia el pasado 22 de noviembre: Isabella Rossellini viajará a la antigua Roma con la serie ‘Domina’

No cesa la fiebre por el mundo clásico y especialmente por las mujeres que tuvieron algún papel en él. Ahora Sky prepara esta, volcada en la famosa esposa de Augusto. La protagonista será Kasia Smutniak, una actriz polaca cuya carrera se ha desarrollado sobre todo en Italia;  Isabella Rossellini representará a una antigua enemiga de Livia, y Liam Cunningham a su padre. Más información en The Hollywood Reporter

El acueducto romano que no era romano

Varios seguidores de nuestro blog se han apresurado a enviarnos la noticia publicada el martes 12 de noviembre en El País, sobre la auténtica datación del acueducto de los Milagros en Mérida. Este tradicionalmente se consideraba del siglo I d. C. pero nuevas investigaciones en Alemania en 2011 y una más reciente de la Universidad Autónoma de Madrid basada en pruebas de termoluminiscencia lo sitúan entre los siglos IV y VI.

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