Descubre qué tienen en común Taylor Swift y Cayo Julio César

Las letras clásicas a veces son tan impredecibles que nos rodean sin que lo sepamos. No hay nada más gratificante que ver cómo personas tan admiradas y exitosas como Taylor Swift incluyen, aunque sea de forma subliminal, un poquito de lo clásico en su trabajo. Bueno, sí que hay: ver que se hace con criterio y con sentido. Un día cualquiera aparece entre los símbolos de uno de los videoclips con más repercusión de nuestra era una frase en latín, y los clásicos, hasta encontrarla, rastreamos cada segundo con miedo, por una parte a que se produzcan y perpetúen equívocos tan horribles como si fueran la Biblia, y, por otra, con ilusión y expectación ante la intriga de cómo alguien tan reconocido se ha dado cuenta de que el mundo clásico y el contemporáneo se solapan y conectan continuamente. Y entonces descubrimos cómo veinte siglos después la historia se repite y la famosísima Taylor Swift se siente en la piel de Julio César, y es así como lo manifiesta:T!.jpg

¿No lo ves? Bueno, primero déjame que te explique:

Gaius Iulius Caesar fue un líder militar y político del ocaso de la República de Roma, además de uno de los más excelentes y reconocidos escritores del latín (autor de la famosa De Bello Gallico y de De Bello Civili, entre otros).

Tras la Guerra de las Galias, su ingente acumulación de poder le acarreó una grandísima oposición entre sus enemigos políticos del Senado que terminó traduciéndose en una nueva guerra civil que César gana. Esto le procuró salir tan reforzado como para ser reconocido amo y señor de la República y autoproclamarse cónsul y dictator perpetuus. Aunque inició una próspera época de gobierno, en el Senado, ante la posibilidad de que César quisiera restaurar la monarquía en su persona, se empezaron a fraguar intrigas que se acrecentaron hasta convertirse en miedo, un miedo que movería a un grupo de senadores, entre los que incluso había personas de confianza de César como Bruto, a maquinar una conspiración para matarlo y evitar de ese modo que los valores de la República peligrasen (además de aspiraciones e intereses particulares). Así, en los idus de marzo, César fue asesinado.

Es muy difícil determinar con total seguridad qué condiciones gestaron el asesinato de César y el motivo real que movió a los senadores. No obstante, esta conspiración, de la que aún en el siglo XXI un ídolo de masas tan influyente como Taylor Swift se sirvió para uno de sus videoclips, ha pasado para siempre a los anales de la historia: Autores como Eutropio y Suetonio nos cuentan que todo comenzó cuando César acudía al Foro, donde, tras ser convocado allí por una serie de senadores (los conspiradores, liderados por Longino y Bruto) escucharía una petición escrita por ellos. Tanto su mujer Calpurnia como Marco Antonio como intentaron detenerle, pero no lo consiguieron, y los asesinos encontraron a César en el Teatro de Pompeyo, desde donde lo llevaron hasta una habitación en la que le dieron la petición. Cuando César apenas comenzaba a leerla, emprendieron el crimen, primero tirándole de la túnica y después cortándole en el cuello con una daga. Tras eso, todos, incluido Bruto, se lanzaron sobre César, que, aunque se intentó defender con un punzón y escapar para pedir ayuda, terminó yaciendo sobre un reguero de sangre, indefenso, y recibiendo 23 puñaladas, de las cuales sólo la segunda, según Suetonio, fue mortal, al acertar en el tórax. Es entonces cuando César, atónito por la traición y la ingratitud de Bruto, supuestamente pronuncia sus últimas palabras, que, a pesar de gozar de una amplísima fama y tradición, no están realmente claras, ni coinciden plenamente entre los autores que han dejado vigencia de ellas. La versión más pertinente ahora mismo es la inmortalizada por Shakespeare en una de sus tragedias (Julio César, acto III, escena 1), puesto que es esta la que Taylor Swift incluirá en uno de sus trabajos:

Et tu, Brute? (“¿Tú también, Bruto?”) ​

A pesar de que Shakespeare optó por la versión latina, se cree que, en todo caso, estas palabras serían pronunciadas en griego, ya que las altas esferas romanas eran bilingües y César, descendiente de familia patricia, también lo era. Por ello, la versión original sería:

-Καὶ σὺ τέκνον; (“¿tú también, hijo mío?”) ​

Tras el asesinato, los conspiradores huyeron, dejando el cadáver de César a los pies de una estatua de Pompeyo, ganándose para siempre la animadversión de Roma.

Como hemos adelantado, el punto en común entre Swift y César (o al menos el que conocemos) reside en esa mítica frase. Pero, ¿quién era Bruto y qué tiene que ver? Pues bien, Marcus Iunius Brutus Caepio fue también un político romano coetáneo de César que nunca se puso del lado de este en su carrera política, hecho por el que, tras la victoria de César contra los optimates, le pidió perdón. Las disculpas le valieron para colocarse entre los hombres de más confianza de César (quizá también influyó que Servilia, madre de Bruto, fuese amante de César) quien incluso le cedió el gobierno de la Galia y le nombró pretor. Bruto nunca ocultó sus principios en la política y su apoyo incondicional a la República y sus valores, y aunque César le profesaba mucho cariño, formó parte del complot. Así es como uno de los mejores amigos y protegidos de César, al que incluso consideraba su hijo, forjó una traición inolvidable para la historia, manchada de ingratitud, soberbia y egoísmo.

T2

Conociendo ya la historia y su contexto, es el momento de centrarnos en la clave del asunto y para ello debemos hacer una pequeña reflexión sobre la cita supuestamente dicha por César, que encierra en sí misma un contenido brutal y una alusión clara a la traición que utilizará magníficamente Taylor Swift:

La célebre cita denota la traición muy inesperada de un ser querido. Asimismo, podría enmascarar una advertencia o, aún más, una maldición (muy populares en Roma) pues algunos defienden que César tomó las palabras de un verso griego que se había tornado ya proverbial, que sería: “A ti también, hijo mío, te llegará el turno”. Esta maldición, de la que sólo se pronunciaría el principio, podría haber anticipado la sangrienta muerte de Bruto.

Esta frase tan corta pero tan cargada de significado reflejó a la perfección la reciente realidad de Taylor Swift, una artista estadounidense que primero llegó arrasando en la música country y después se lanzó al mercado pop, donde también causó verdadero furor y levantó un fenómeno fan que hasta hoy la avala.

T6

Entre otros numerosos premios y reconocimientos, en 2009 fue galardonada en los MTV Video Music Awards con el premio al mejor videoclip femenino por el de la canción “You belong with me. Entonces el rapero Kanye West, marido de Kim Kardashian, una de las celebrities más influyentes en la actualidad, subió inesperadamente al escenario, eclipsando su discurso y manifestando que quien verdaderamente merecía el premio era la cantante Beyoncé. La riña no duró mucho y las aguas volvieron a su cauce, al menos hasta 2016, cuando Kanye volvió a arremeter contra Swift con el lanzamiento de su canción “Famous”, puesto que no sólo incluía en su videoclip una doble de Taylor (y de varios famosos más) desnuda, sino que también la aludía en la letra de una manera no muy acertada: “I feel like me and Taylor might still have sex/ Why? I made that bi*** famous” (“Siento como que Taylor y yo todavía podríamos acostarnos / ¿Por qué? Yo hice famosa a esa p***”). Después del lanzamiento de “Famous” Taylor cargó contra West con el apoyo total de las redes sociales, pero meses después la situación dio un vuelco cuando Kim Kardashian filtró una conversación privada entre West y Swift por Snapchat de la que se deducía que Taylor conocía la letra de antemano. Tras esto, y aunque Taylor lanzó un desmentido, en las redes sociales se produjo una verdadera revolución en la que todo el mundo celebrity lapidó a Taylor Swift, tachándola de hipócrita y negándola cualquier atisbo de piedad.

A Taylor no le quedó otra que encerrarse en sí misma y apartarse por un tiempo del mundo, tras lo que resurgió con más fuerza que nunca lanzando la canción “Look what you made me do” y su videoclip, un tema completamente distinto a cualquiera de los de su carrera anterior, con una letra oscura y vengativa, directa, contra todos y cada uno de sus enemigos. A sólo horas de ser lanzado, rompió varios récords: lyric video más visto en la historia de Youtube en su primer día de lanzamiento con 19 millones de reproducciones; canción más escuchada en Spotify en sus primeras 24 horas con 8 millones de reproducciones; videoclip más visto en la historia de Youtube en un solo día, con 49.9 millones de reproducciones y 30.000 reproducciones por minuto en sus primeras 24 horas, llegando a más de 3 millones de visitas por hora. La canción logró alcanzar el número #1 en 99 países, y se posicionó en el top 10 en gran parte de Latinoamérica y Europa.

Todo lo relativo a este sencillo gira en torno al maltrato y la traición, una tan dura y sentida como la de Bruto a César. Sin embargo, Taylor consigue dar un paso más y valerse de esta traición y del engaño para vengarse de sus propios conspiradores, dejando una muy clara declaración de intenciones en cada palabra y lanzando un videoclip exquisito, una verdadera obra maestra de la insinuación y la alusión, cargada de simbolismo e imágenes que señalan y anulan a los detractores de Taylor Swift. El videoclip entero es una maravilla para los amantes de lo audiovisual y la creatividad, pero nosotros nos quedaremos con el intervalo 0:50-1:06:

Taylor aparece sentada en un trono de serpientes (otro símbolo empleado de manera sublime, pero que aquí no viene a cuento), en una especie de templo, tras unas escaleras.

T4T5

Aunque a simple vista no es fácil, si nos fijamos, veremos cómo sobre las columnas principales, grabada en letras doradas, se lee la célebre frase de la que antes hemos hablado tanto: ET TU BRUTE. Taylor no se conforma y, de manera casi imperceptible, vuelve a apelar a sus propios Bruti (Kanye, Kim y todos aquellos que iban en su contra) empleando de nuevo la misma frase, grabada en los ojos de las calaveras doradas del reposabrazos de su trono:

T3

La venganza y la traición confluyen en esta escena del video de Taylor a partes iguales, así como una demostración de fuerza de la nueva Taylor, gracias a un detalle tan vago, tan fugaz, pero tan bien ubicado y empleado como una frase atribuída a Cayo Julio César en este videoclip tan bien elaborado.

Podríamos hablar muchísimo más de esto, pero la conclusión de todo lo expuesto es clara: de nuevo, la importancia y la trascendencia de las clásicas en la actualidad. Cualquiera que no sepa latín o no conozca esta frase y su contexto nunca podría llegar a encontrar el profundo pero más que sutil sentido de esta referencia, y, por tanto, tampoco entender completamente este genial videoclip (ni muchísimas otras cosas). Y quién sabe si no llegaría un punto en el que dejasen de elaborarse trabajos audiovisuales tan increíbles y con tantísimas  referencias como este. Y, una vez más, al igual que Taylor, las lenguas clásicas nos demuestran que no están tan muertas como pensábamos.

T7

Julián Bautista

 

Anuncios

Artibus haec cunctis fecundo munere nutrix

Mural de la Facultad de Bio-ingeniería en la Universidad de Lovaina (Bélgica) Obra de Lou Asperslag, 1938-9.

La imagen representa la agricultura como base económica de actividades industriales (en el fondo a la derecha una cervecería y a la izquierda una fábrica de abonos químicos)

Bio-ingenieus17-2_Página_01

Esta, con su actividad fecunda, es la madre nutricia para todas las técnicas

 

Vídeo

¿Qué es una victoria pírrica? Los muñecos de Lego te lo explican

La respuesta etá en esta brevísima minipelícula.

En la batalla de Ásculo (279 a. C.) Publio Decio Mus se enfrentó al ataque de las fuerzas de Pirro. Los romanos fueron derrotados tras haber perdido 6000 hombres, pero las bajas en el ejército de Pirro fueron de 3500. Plutarco reproduce las palabras que Pirro pronunció cuando alguien se acercó a felicitarle por su victoria: “Otra victoria más como ésta contra los romanos y estaremos completamente acabados” (“If we are victorious in one more battle with the Romans, we shall be utterly ruined”, dice el Pirro de Lego)

Susana González Marín

Ad meliora semper

Una de nuestras lectoras nos consulta sobre el origen de esta expresión latina porque quiere hacerse un tatuaje con ella.

Ad meliora semper es una expresión que no tiene origen clásico. Es cierto que ad meliora es un sintagma (ad, preposición de acusativo, y meliora, comparativo de bonus, -a, -um, neutro plural) que aparece en latín clásico con el significado literal de “hacia cosas mejores” o “para cosas mejores”.

Así Cicerón en su tratado Sobre la vejez 83 dice:

quod sapientissimus quisque aequissimo animo moritur, stultissimus iniquissimo, nonne vobis videtur is animus qui plus cernat et longius, videre se ad meliora proficisci, ille autem cui obtusior sit acies, non videre?

“Y ¿qué me decís de eso de que los más sabios mueren con el mayor sosiego de ánimo y los más necios, con gran desasosiego? ¿No os parece que es el alma que distingue mejor y a más distancia la que se da cuenta de que va a una situación mejor, y en cambio aquella cuya vista es más obtusa, no lo ve?” (Trad.: Esperanza Torrego, Madrid 2009)

Séneca es uno de los autores que lo utiliza con más frecuencia. Veamos un ejemplo de las Epístolas morales a Lucilio 39.3.5:

Quemadmodum flamma surgit in rectum, iacere ac deprimi non potest, non magis quam quiescere, ita noster animus in motu est, eo mobilior et actuosior quo vehementior fuerit. Sed felix qui ad meliora hunc impetum dedit:…

Del mismo modo que la llama se eleva en línea recta y no puede yacer ni inclinarse hacia abajo, como tampoco estar inactiva, así nuestra alma se halla en movimiento, tanto más ágil y activa cuanto más ardorosa fuere. Feliz, no obstante, quien tan gran impulso lo ha consagrado a los mejores ideales (Trad. Carmen Codoñer, Madrid, Gredos 1986)

Sin embargo, en ningún autor clásico aparece junto al adverbio semper (“siempre”)

La locución completa aparece en época medieval en fórmulas litúrgicas utilizadas para los ceremoniales de la coronación de reyes anglosajones y franceses. Reproducimos un ejemplo que pertenece concretamente a la coronación de la reina Judith de Francia que fue desposada por el rey Ethelwulfo de Wessex el 1 de octubre del 856:

Te invocamus Domine, sancte Pater omnipotens, aeterne De­us, ut hanc famulam tuam quam tuae divinae dispensationis providentia in primordio plasmatam usque in hunc praesentem diem, juvenili flore laetantem crescere concessisti: cum tuae pieta­tis dono ditatam, plenam veritatis de die in diem coram Deo & hominibus ad meliora semper proficere facias,….

“Te invocamos, Señor, santo padre omnipotente, Dios eterno, para que a tu sierva, a la que moldeada en el principio por la providencia de tu generosidad divina concediste crecer alegre en la flor de la juventud hasta el día presente, la hagas avanzar de día en día siempre hacia cosas mejores en presencia de Dios y de los hombres, enriquecida con el regalo de tu piedad, llena de verdad…”

Curiosamente en la red, especialmente cuando se trata de tatuajes, suele aparecer semper ad meliora, como podemos ver en la imagen de cabecera. Sin embargo, es preferible mantener el orden del texto latino: ad meliora semper.

Susana González Marín

Moda latina

La docencia, profesión hermosa e interesante donde las haya, depara sorpresas al que la desempeña. Un servidor, que tiene el gran honor de poder ostentar la denominación de “profesor en prácticas” durante un par de meses, ha acabado sorprendido de la facilidad con la que las lenguas clásicas (el latín en este caso) se emplean a la hora no sólo de elegir nombre para un producto (perfumes, enlace aquí), sino también para decorar prendas de ropa, que es el caso que aquí nos atañe.

Cierto día, antes de las vacaciones de Semana Santa, en la clase de latín de segundo de Bachillerato en el IES Francisco Salinas de Salamanca, nos encontrábamos los alumnos, mi compañera, Cecilia Ares del Teso (habitual colaboradora de este blog), nuestra tutora, Cristina González Díez, y yo desentrañando la sintaxis de un texto de Cicerón —cosa divertida y dicharachera donde las haya a primera hora de la mañana—, cuando de repente saltó la liebre. Mientras el que suscribe mandaba a uno de los alumnos analizar y traducir una oración de relativo, se hicieron patentes a sus ojos unas palabras en latín escritas en la sudadera de ese chico. Fue en ese momento cuando dije: ¡aquí hay entrada para el blog! Al punto le pregunté dónde había comprado la prenda y si sabía por qué ponía eso. Por respuesta obtuve que en el Pull and Bear y que no tenía idea alguna. Lo primero que pensé es que se tratara de la portada de un disco de algún grupo de música, pero parece que no. Es en apariencia un diseño propio de la cadena.

Miguel entero.jpg

Agradezo encarecidamente al alumno en cuestión, Miguel Heredero García, permitirnos de buena gana poner su imagen en Notae tironianae. Permítanme que pare por unas líneas a analizar el diseño de la sudadera. Apreciamos un triángulo superpuesto sobre un círculo —o viceversa— que bien nos recordaría a algún símbolo cabalístico o de alquimia, por no decir a las propias Reliquias de la Muerte de Harry Potter, dentro de los cuales se encuentran distintas letras góticas mayúsculas puestas prácticamente de manera aleatoria. Si algún lector tiene idea de lo que puede significar, por favor, nos lo transmita. Más: flanqueando este juego geométrico propio de la magia negra o la misma necromancia, hay tres citas latinas: DICTUM FACTUM • FORTIS ET LIBER • ACTA NON VERBA. A lo mejor, dentro de las posibles salidas que tiene estudiar Clásicas o simplemente haber estudiado latín unos años, deberíamos incluir diseñador de ropa de grandes cadenas. Vemos repetida una de ellas en la manga izquierda bajo un símbolo igualmente críptico como el de arriba. ¿De verdad no se preguntan ustedes si los diseñadores de ropa para Pull and Bear pertenecen a una logia masónica?

acta

Cada lado del triángulo tiene un binomio que podemos rastrear en los textos latinos y en internet. ACTA NON VERBA (“actos, no palabras”) está relacionado con el viejo adagio latino: FACTA NON DICTA/FACTA NON VERBA (“hechos, no dichos”); una admonición a actuar, a no quedarse parado hablando sin aportar solución a un problema. Algo más interesante creo que es DICTUM FACTUM, que quiere decir lo mismo que nuestro “dicho y hecho”. Una rápida cata en el corpus de textos latinos (PHI) nos basta para comprobar que estas palabras se encuentran desde la literatura latina más antigua, como en los Annales de Ennio: dictum factumque facit frux (Ann. IX. 314) “dicho y hecho actúa el provecho”. Pero no acaba ahí su presencia, también Terencio lo dejó escrito en una de sus famosas comedias, El castigador de sí mismo: dictum factum huc abiit Clitipho (Ter. Heaut. 904) “dicho y hecho, de aquí se ha marchado Clitifón”. Incluso Séneca lo emplea en De constantia sapientis: hunc adfectum mouet humilitas animi contrahentis se ob dictum factum inhonorificum (Sen. Dial. II. 10. 2) “este estado de ánimo lo produce la debilidad del espíritu que se encoge a causa de un deshonroso dicho y hecho”. Por último tenemos FORTIS ET LIBER (fuerte y libre), que no requiere mayor explicación: fortaleza y libertad, entendidas como dos virtudes de la persona que se precie de cumplir lo que reza la cita. Lo más interesante de todo —y que a mí me chifla— es que fortis et liber es el lema del estado canadiense de Alberta. Si hay que reconocer una cosa a las gentes de América del Norte, ésta es el uso que hacen del latín, los motivos y temas clásicos a la hora de dar una entidad mínimamente nacional a sus territorios, lo cual es un claro producto decimonónico.

alberta.png

Digamos que el latín da pedigrí o caché a quien lo usa. Ahí está el meollo de la cuestión. El latín “viste”, en los dos mejores sentidos de la palabra. Sirve no sólo para distinguirse de forma algo elitista, sino que también homogeneiza, condición capital para que una moda triunfe. De hecho, el ejemplo de esta sudadera es palmario; las dos lenguas más universales del pasado (latín) y del presente (inglés) unidas en una misma prenda de vestir. Al lado de algunas palabras inglesas escritas en letra gótica, observamos en una grafía de claridad meridiana binomios latinos a modo de lemas cuasi bélicos; como si éstos se tratasen de tres eslóganes —y slogan, como decía López Eire, significa en origen “grito de guerra”— los cuales conminan al portador de la prenda a ser fuerte y libre, a actuar ipso facto, dejándose de palabrería. ¡Bonita declaración, pardiez! Apliquémonosla nosotros para la defensa de nuestros estudios, ya que de ellos han salido.

Ibor Blázquez Robledo