Tercer premio del concurso Fotoclásica

Reproducimos a continuación la foto que ha recibido el 3º premio del concurso Fotoclásica (para estudiantes de ESO y Bachillerato), organizado por nuestro blog, el Departamento de Filología Clásica e Indoeuropeo de la USAL y la Delegación local de Salamanca de la SEEC.

Esperamos poder repetir la experiencia el curso que viene. Gracias a todos los participantes y enhorabuena a los ganadores.

El jurado compuesto por Francisco Cortés Gabaudán, Mercedes Encinas Martínez y Eusebia Tarriño Ruiz, profesores del Dpto. de Filología Clásica e indoeuropeo de la Universidad de Salamanca, ha acordado conceder el 3º premio a la foto titulada Mercurio en Salamanca. Su autora es Lucia Gómez Entisne, del IES Francisco Salinas de Salamanca. La profesora que ha enviado la foto es Cristina González Diez.

Mercurio en Salamanca

Mercurio en Salamanca

Caminando por mi ciudad natal, Salamanca, me quedé sorprendida por la cantidad de elementos clásicos que se pueden hallar. Así encontramos a Mercurio, que en astrología es un planeta, y en la mitología grecorromana el dios del comercio que usualmente aparece representado con sus atributos: el casco alado y el caduceo.

Se puede observar la importancia de este dios ya que está en  abundantes sitios. Las dos siguientes fotos corresponden a una exposición abierta para todos los públicos en la antigua Biblioteca universitaria, llamada el Cielo de Salamanca.

Mercurio en Salamanca 2

Mercurio en Salamanca 3
Además se puede encontrar otra escultura dedicada a este dios olímpico en la
plazuela antes de entrar en la calle Azafranal.
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El I.E.S. Francisco Salinas celebra el bimilenario de Ovidio

Este año 2017 celebramos el bimilenario de la muerte de Publio Ovidio Nasón y desde este blog hemos querido sumarnos y añadir nuestro granito de arena a esta gran montaña de fastos ‒nunca mejor dicho‒ y eventos en honor de la memoria del poeta de Sulmona. Una de las propuestas que salió de los integrantes de este rinconcito de internet fue que los alumnos de Máster de Secundaria realizáramos vídeos con nuestros alumnos de prácticas leyendo a Ovidio. ¡Dicho y hecho! Una servidora y un servidor abajo firmantes hemos dedicado parte de nuestro tiempo de prácticas ‒y libre‒ a elegir poemas y grabar a nuestros queridos alumnos de latín del I.E.S. Francisco Salinas en Salamanca.

Para tal efecto escogimos dos poemas: Amores, 1, 3 para 1º de Bachillerato y Amores, 2, 9 para 2º de Bachillerato. Del amplio abanico poético que teníamos a nuestro alcance los elegimos porque hablan de dos tópicos de la elegía amorosa latina: el pauper amator y la militia Amoris. La traducción escogida es la de Juan Antonio González Iglesias.

En el primer texto (Am.1.3) Ovidio pide a su amada que le quiera, no tiene nada que ofrecerle: ni un noble linaje, ni grandes riquezas; pero sí su arte, sus modales y su amor. Es fantástico ver cómo el poeta realiza un juego metaliterario en el que el que propone a su amada ser la “madre” de sus versos, cómo promete inmortalizarla gracias a la poesía como les sucede a las amantes de  Júpiter: Ío, Leda y Europa. Repetimos aquí lo mismo que dijimos en clase: ¡Qué táctica más hábil para llevar a alguien a la cama! Por tanto, vemos cómo se crea una correlación muy interesante: si la amada del poeta es comparable a las amadas de Júpiter, Ovidio se compara con el mismísimo Júpiter. ¡Bien jugado, Narizotas! No olvidemos que en última instancia no sólo es la amada la que gana fama por contarse entre los versos de Ovidio, sino que él emplea a esta mujer ‒ficticia o real‒ para ganar gloria literaria. Sin más preámbulo demos paso a los artistas: VÍDEO AQUÍ.

Es justo lo que pido: que me ame
la muchacha que me ha cautivado hace poco,
o que me dé motivos para quererla siempre.
Demasiado he pedido, ¡ay! Por lo menos
que se deje querer.

                                               Citerea habrá
así escuchado tantos ruegos míos.
Acepta al que por largos años te servirá,
acepta al que quererte
sabrá con lealtad pura.

Si no me recomiendan grandes nombres
de ascendientes remotos,
si fundó mi linaje tan sólo un caballero,
si no labran mis campos arados numerosos,
y mis padres moderan sus gastos con cuidado,

en cambio sí me da su apoyo Febo,
sus nueve acompañantes y el inventor del vino,
y Amor que a ti me entrega,
y mi fidelidad inquebrantable,
mis costumbres sin tacha,
mi desnuda franqueza y el pudor
que me hace enrojecer.

Mil a mí no me gustan, ni de amor en amor
voy saltando. Créeme:
tú serás mi cuidado duradero.

Ojalá tenga yo suerte de vivir
a tu lado los años que los hilos
de las hermanas me permitan, y
que al morir seas tú la que me llore.

Entrégate a mí
como fértil materia para versos:
nacerán poemas dignos de quien los inspiró.

Gracias al verso gozan de renombre
Io la aterrorizada por los cuernos,
la otra a la que el adúltero burló
bajo la forma de la fluvial ave,
y la que al ser raptada sobre el mar
por el novillo simulado, asió
con mano virginal los curvos cuernos.

También así nosotros por todo el universo
Seremos celebrados y mi nombre
Estará para siempre unido al tuyo.
 

El segundo poema (Am.2.9) desarrolla el tópico de la militia Amoris de un modo distinto al que estamos acostumbrados. Digamos que Ovidio, el gran amante, el que ha llevado los estandartes de Cupido hasta los confines del mundo ‒amoroso‒, el que ha conquistado tantas mujeres inexpugnables, el que ha salido vencedor de tantas batallas, ahora quiere jubilarse, quiere que su general lo licencie. Emplea varias metáforas para hablar de su situación: el legionario que se retira a las tierras que le han concedido tras su servicio, el caballo que puede trotar a su gusto por las praderas libre de ataduras, la nave que deja de salir a alta mar o el gladiador que por fin obtiene la vara que simboliza su libertad. A la lectura literal del poema: Ovidio está cansado de recibir heridas en los combates amorosos ‒sentimiento humano y justo donde los haya‒, que es igualmente válida a las demás, podemos añadir también aquí la lectura metaliteraria: el poeta está preparado ya para otro tipo de poesía, está muy avezado en el verso amatorio. Mas dejemos que hable Ovidio por boca de jóvenes: VÍDEO AQUÍ.

Oh Cupido que nunca estás saciado
en tu ira contra mí,
oh niño perezoso que te quedas
dentro en mi corazón, ¿por qué me dañas
a mí —que soy soldado que jamás
ha desertado de tus estandartes—
y en mi propio cuartel recibo heridas?

¿Por qué abrasa tu antorcha
y traspasa tu arco a los amigos?
Más gloria te daría vencer a los rebeldes.
¿Acaso no curó el héroe hemonio
con medicinal arte al malherido
tras haberlo abatido con su lanza?

Sigue a la presa que huye el cazador,
pero ya capturada la abandona,
y busca, tras lograrla, siempre otra.

Nosotros, este pueblo a ti rendido,
Padecemos tus armas. Y con ese
enemigo que opone resistencia
tu mano se detiene perezosa.

Son tantos los varones sin amor,
y tantas las mujeres sin amor:
ahí obtendrías tú el triunfo con gran gloria.

(Roma estaría aún cubierta de cabañas
con techumbre de paja si no hubiera
desplegado sus fuerzas por el mundo infinito).

El soldado cansado a aquellas tierras
que le han sido entregadas se retira.
Permiten al caballo que se vaya,
libre ya de la cuadra, por los prados.

Largos diques resguardan a la nave varada.
y al deponer la espada, pide uno
la vara, bien segura, del retiro.

También sería hora de que yo,
que tantas veces he sido soldado
obediente al amor de una muchacha,
viviera, tras cumplir, plácidamente

No podemos terminar esta entrada sin agradecer su generosa y desinteresada colaboración -sin la cual no hubiera sido posible hacer esta pequeña libación a los manes de Ovidio- a nuestros alumnos del Salinas: Andrea, Marina, Lucía, Fran, Andrés, Andrea, María, Fausto, Sergio, Miguel, Guillermo, Paula, Diego, Laura y Cynthia; así como a nuestra tutora de prácticas: Cristina González Díez, que se entusiasmó con la idea desde el primer momento y nos dio total libertad para obrar según nuestro criterio. Esperamos que este esfuerzo y la ilusión que hemos depositado en este proyecto conjunto sirvan para divulgar un de manera ágil ‒ojalá viral‒ los versos de este gran poeta latino y a ser posible inicie una ola de vídeos, performances y flash moves de corte adolescente centrados en la figura de Ovidio. Demasiado hemos pedido, ¡ay!…

FELIZ BIMILENARIO A TODOS

Cecilia Ares del Teso

Ibor blázquez Robledo

Dani & Flo

Es raro que Tirón y las notas tironianas lleguen a los periódicos, pero a veces pasa. Cristina González Díez nos envía la siguiente columna de El País firmada por Alex Grijelmo:


Dani & Flo
El signo de la conjunción inglesa nació en el siglo I a. de C., obra del primer taquígrafo de la historia


El canal Cuatro ha denominado uno de sus nuevos programas Dani & Flo, quizás para darle un toque anglosajón y por tanto moderno y prestigioso. Sin embargo, el signo “&” nació en el siglo I antes de Cristo y lo inventó un romano a quien se considera el primer taquígrafo de la historia: el secretario de Cicerón.

Se llamaba Tirón, y tenía la condición de esclavo. Esclavo pero notario (porque tomaba notas para reflejar fielmente algo, que de ahí viene nuestra palabra). Se dedicaba sobre todo a dar fe de los discursos del senador romano, y a tal efecto creó un sistema de unas mil fórmulas que resumían en rasgos simples los grupos de letras y las locuciones más usuales en latín. En uno de esos abreviamientos, Tirón redujo la palabra “et” (“y”) juntando en un solo trazo la e y la t para no levantar el puño de la mesa. El signo correspondiente, “&”, lo compuso a partir de una e redonda (similar a la del símbolo del euro) prolongada en una t inclinada. Para los escribas, un gran avance; sobre todo cuando usaban la letra gótica.

Cicerón le quedó muy agradecido por la eficacia de su taquigrafía y le dio la condición de liberto (sin que dejara de seguir a su servicio). A partir de entonces, el notario se llamó Marco Tulio Tirón, tras adoptar el nombre de pila de su jefe.

El signo “&” se extendió luego a otros idiomas en los cuales resumía dos o tres letras en un solo rasgo, como sucede en inglés o alemán (en los que “y” se escribe “and” y “und”).

Por su parte, el Diccionario académico español de 1791 acogió el signo “&” para sustituir a “etcétera” (con una c añadida: &c, a fin de significar et y cétera). La c se caerá después, en la edición de 1884, y el símbolo “&” se mantendrá solitario hasta 1984, si bien desde 1843 se le añade en esa entrada la alternativa etc., que acabaría imponiéndose. Algunas gramáticas académicas incluyeron también el abreviamiento “&”, designado con el nombre “et” (lo he verificado en las de 1900 y 1920) pero ya con el significado primigenio de “y”. Todo lo cual no impedía que el signo apenas se emplease en español, porque carecía de sentido sustituir y por &, o escribir &c en vez de etc., al tratarse de rasgos más difíciles de trazar. Sin embargo, todavía alcanza a aparecer “&” en la Ortografía de 1999, para morir por fin en la de 2010. (José Martínez de Sousa, Ortografía y ortotipografía del español actual, 2004. Página 446).

Los diccionarios ingleses incluyen desde 1830 el símbolo “&” con el nombre “ampersand”. En las cantinelas de los estudiantes de entonces se cerraba el abecedario con un “and, per se, and” (“y, por sí mismo, &”). Se trataba de una letra que sólo servía per se, es decir, que no se podía contar con ella para formar ninguna otra palabra: siempre iba sola. Y ese recitado que terminaba en “and, per se, and” derivó en el nombre “ampersand”.

Y de ahí lo copiamos ahora, frente al sabio abandono que le propinaron nuestros antepasados. Así que cuando el genitivo sajón, que se quiso elitista, se ha desprestigiado ya por su extensión a todo tipo de negocios (Ernesto’s bar y similares), cobra fuerza en su lugar este signo inútil; aplicado también con la intención de que abrillante destacadas marcas españolas, como “tarjeta Renfe & tú”, “Vittorio & Lucchino”, “Devota & Lomba” o “Durán & Durán, abogados”. Pero quizás el efecto se desvanezca de nuevo si vienen detrás “Eduviges & Manolo, peluquería” o “Ruiz & Gutiérrez, frutas y hortalizas”.