¿Cicerón tuvo Facebook?

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Marco Tulio Cicerón ha publicado en su muro:

Un solo like y ejecuto a los conspiradores de Catilina.

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Marco Tulio Cicerón ha comentado en su publicación:

No digáis más.

Los memes son, sin duda, la última sensación de Internet. Son pequeños chistes, visuales, inmediatos, propagados a través de las redes sociales. Existen páginas web y usuarios de Facebook dedicados exclusivamente a la creación o recopilación de estos chistes.

Las hay de todo tipo: sobre arte, derecho, ingeniería… Y, cómo no, también las hay de tema clásico. Existen unas cuantas, pero en esta ocasión queríamos recomendar la página de Facebook Classically Classical Classics Memes.

¿Qué pasaría si Cicerón hubiera tenido Facebook? Eso es lo que seguramente se preguntó el usuario que construyó este chiste. A nuestro juicio está muy acertado el autolike que se otorga el orador en su propia publicación, dada la conocida alta estima que tenía de sí mismo.

El año 63 a. C. (como incluso aparece en la publicación) Cicerón tuvo que enfrentarse a su mayor reto en la vida política: desarticular un intento de golpe de Estado propiciado por un aristócrata venido a menos, Lucio Sergio Catilina. Este meme saca punta a la facilidad que tuvo Cicerón para condenar a muerte a los que habían participado en la intentona de golpe de Estado, conocido como conjuración de Catilina. Esta acción supuso su exilio cinco años más tarde, cuando su adversario Clodio lo acusó de ejecutar ciudadanos sin el consentimiento del pueblo.

Javier Antonio Sánchez Martínez

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Ad meliora semper

Una de nuestras lectoras nos consulta sobre el origen de esta expresión latina porque quiere hacerse un tatuaje con ella.

Ad meliora semper es una expresión que no tiene origen clásico. Es cierto que ad meliora es un sintagma (ad, preposición de acusativo, y meliora, comparativo de bonus, -a, -um, neutro plural) que aparece en latín clásico con el significado literal de “hacia cosas mejores” o “para cosas mejores”.

Así Cicerón en su tratado Sobre la vejez 83 dice:

quod sapientissimus quisque aequissimo animo moritur, stultissimus iniquissimo, nonne vobis videtur is animus qui plus cernat et longius, videre se ad meliora proficisci, ille autem cui obtusior sit acies, non videre?

“Y ¿qué me decís de eso de que los más sabios mueren con el mayor sosiego de ánimo y los más necios, con gran desasosiego? ¿No os parece que es el alma que distingue mejor y a más distancia la que se da cuenta de que va a una situación mejor, y en cambio aquella cuya vista es más obtusa, no lo ve?” (Trad.: Esperanza Torrego, Madrid 2009)

Séneca es uno de los autores que lo utiliza con más frecuencia. Veamos un ejemplo de las Epístolas morales a Lucilio 39.3.5:

Quemadmodum flamma surgit in rectum, iacere ac deprimi non potest, non magis quam quiescere, ita noster animus in motu est, eo mobilior et actuosior quo vehementior fuerit. Sed felix qui ad meliora hunc impetum dedit:…

Del mismo modo que la llama se eleva en línea recta y no puede yacer ni inclinarse hacia abajo, como tampoco estar inactiva, así nuestra alma se halla en movimiento, tanto más ágil y activa cuanto más ardorosa fuere. Feliz, no obstante, quien tan gran impulso lo ha consagrado a los mejores ideales (Trad. Carmen Codoñer, Madrid, Gredos 1986)

Sin embargo, en ningún autor clásico aparece junto al adverbio semper (“siempre”)

La locución completa aparece en época medieval en fórmulas litúrgicas utilizadas para los ceremoniales de la coronación de reyes anglosajones y franceses. Reproducimos un ejemplo que pertenece concretamente a la coronación de la reina Judith de Francia que fue desposada por el rey Ethelwulfo de Wessex el 1 de octubre del 856:

Te invocamus Domine, sancte Pater omnipotens, aeterne De­us, ut hanc famulam tuam quam tuae divinae dispensationis providentia in primordio plasmatam usque in hunc praesentem diem, juvenili flore laetantem crescere concessisti: cum tuae pieta­tis dono ditatam, plenam veritatis de die in diem coram Deo & hominibus ad meliora semper proficere facias,….

“Te invocamos, Señor, santo padre omnipotente, Dios eterno, para que a tu sierva, a la que moldeada en el principio por la providencia de tu generosidad divina concediste crecer alegre en la flor de la juventud hasta el día presente, la hagas avanzar de día en día siempre hacia cosas mejores en presencia de Dios y de los hombres, enriquecida con el regalo de tu piedad, llena de verdad…”

Curiosamente en la red, especialmente cuando se trata de tatuajes, suele aparecer semper ad meliora, como podemos ver en la imagen de cabecera. Sin embargo, es preferible mantener el orden del texto latino: ad meliora semper.

Susana González Marín

Feliz cumpleaños, Cicerón

Hoy hace 2.118 años nació Cicerón, del que dice Plutarco (45-120 d. C.):

“Dicen que nació Cicerón, habiéndole dado a luz su madre sin trabajo y sin dolores, el día 3 de enero, en el que ahora los magistrados hacen plegarias y sacrificios por el emperador. Parece que su nodriza tuvo una visión, en la que se le anunció que criaba un gran bien para todos los romanos.”

Cómo ganar las elecciones, según Quinto Cicerón (campaña electoral 1)

Ya se ha dado el pistoletazo de salida para una campaña electoral en la que nos veremos abrumados por los mítines, las entregas de programas y las innumerables propuestas lanzadas por los partidos con el objetivo de convencer a un mayor número de personas y arañar todos los votos posibles en una de las citas electorales más reñidas desde la restauración de la democracia en nuestro país.

Sin embargo, las campañas no son de ayer. Los romanos ya conocían este
instrumento de propaganda: no podemos olvidar que el sistema político de la República Romana (del latín res publica, literalmente “cosa pública”, es decir, el Estado en nuestros términos actuales, no la forma de organización política), aunque aristocrático y oligárquico, se enmascaraba bajo una apariencia democrática en la que el pueblo reunido en los comitia o asambleas elegía a sus representantes públicos: los magistrados.

Entre las magistraturas que conformaban el cursus honorum (la carrera política de un romano), la que ostentaba el mayor poder y dignidad era la de cónsul, cargo equivalente, mutatis mutandis, a nuestro Presidente del Gobierno, salvo por el hecho de que la magistratura romana era colegiada (había dos cónsules) y de carácter anual y gratuito (no recibían retribución directa alguna por el desempeño de su función).

En el año 64 a.C. se produjeron en Roma las elecciones anuales para seleccionar a los cargos políticos que iban a desempeñar su función en el año 63. Entre los aspirantes al consulado se encontraba el celebérrimo orador Marco Tulio Cicerón, que resultó ganador junto a Gayo Antonio Híbrida (tío de Marco Antonio el triunviro). Por avatares del destino, se nos ha conservado un breviario, un pequeño informe de la campaña electoral de Cicerón: el Commentariolum petitionis, tradicionalmente atribuido a su hermano Quinto, que, en forma de carta, le ofrece al mayor de los Cicerón una síntesis de consideraciones a tener en cuenta para la consecución del consulado.

Ahora bien, aunque es indudable que el mundo ha cambiado enormemente en muchos aspectos en los 2079 años que nos separan de aquella campaña electoral, todavía hoy es posible hacer abstracción de los contenidos de este librito y sacar conclusiones útiles (lo que nos demuestra, una vez más, la frescura y vigencia de los clásicos, inmortales) que pueden ayudar a un candidato a lograr su objetivo o bien nos pueden servir a los ciudadanos de a pie para comprender el comportamiento de nuestros líderes políticos en estas fechas. Para ello, se ofrece este compendioso decálogo a partir de las enseñanzas de Quinto Cicerón:

1) La candidatura a un cargo público requiere la adhesión de los amigos
(partidarios) y el favor popular.

2) El candidato se debe volcar en la consecución de su objetivo con todo su
ingenio, cuidado, esfuerzo y dedicación.

3) Es fundamental la puesta en práctica de las habilidades naturales y los frutos del estudio y el trabajo para compensar las posibles taras.

4) Hay que hacer campaña asiduamente: el candidato nunca debe negarse
rotundamente a realizar una promesa (siempre puede ir bien algo con lo que no se contaba y mal algo con lo que sí; además, las negativas granjean
enemistades) y tiene que evitar “mojarse” demasiado para que todos crean que les apoya con sus propuestas.

5) Las elecciones son el momento perfecto para establecer relaciones y buscar amistad con todo el mundo sin que parezca improcedente: el candidato tiene que intentar rodear de atenciones a personas emprendedoras, destacadas e importantes de la sociedad para que se conviertan en sus partidarios y hay que ganarse el favor de la población del mundo rural y no centrarse únicamente en la(s) ciudad(es).

6) El pueblo tiene que sentirse halagado y comprendido por el candidato, que se debe mostrar esforzado por conocer a los ciudadanos y sus necesidades.

7) La imagen y las palabras del candidato tienen que variar y adaptarse a las opiniones e inclinaciones de la gente con la que se encuentre.

8) El candidato debe ser pródigo en atenciones a la clase social de la que
procede: la gente suele preferir líderes de su propia extracción social.

9) La importancia del “séquito”: el candidato, en campaña, ha de estar rodeado con frecuencia por una gran multitud de toda categoría, clase y edad que sea el reflejo de sus fuerzas, medios y apoyos.

10)  Hay que procurar que se levanten rumores nocivos contra los rivales e
infundir temor a los adversarios.

Queda en manos de cada uno buscar los ejemplos actuales que ilustren estos puntos.

Por último, a modo de conclusión, me gustaría añadir dos cosas. En primer
lugar, señalar que el nombre “candidato” procede del latín candidatus y se debe a la las vestiduras blancas (toga candida) con las que vestían los aspirantes a un cargo. En segundo lugar, querría dar un consejo a todos los aspirantes y ciudadanos: la Historia nos enseña que la política es una amiga traicionera y nunca se sabe cuándo a uno le van dar una puñalada por la espalda… y, si no, que se lo pregunten a César.
Guardaos de los idus de marzo.

Rodrigo Río Pérez.

Notae tironianae. La actualidad del mundo clásico

Las notae tironianae fueron un sistema taquigráfico desarrollado en el s. I a.C. (a través del cual se podían recoger palabras, frases e incluso oraciones completas con una serie de signos o notae) e inventado por Tirón, secretario personal de Marco Tulio Cicerón, el famoso orador, político y prolífico escritor de la República tardía.
Marco Tulio Tirón nació como esclavo de la familia de Cicerón, al que acompañó desde la niñez y del que se formó como ayudante. En uno de sus viajes a Grecia, Cicerón entró en contacto con un sistema taquigráfico y le pidió a Tirón que elaborase uno propio para el latín, tarea que cumplió con creces, ya que su sistema siguió en uso hasta la Edad Media e incluso hoy en día: algunos de los símbolos han permanecido hasta nuestros tiempos, como el “ampersand”. Puede que de entrada este nombre no sugiera nada pero, a buen seguro, casi todo el mundo lo conoce: es el famoso símbolo & (el et latino o nuestra “y”) que encontramos en numerosos lugares. El ampersand tal y como lo conocemos es una reelaboración medieval del signo original, pues el sistema tironiano experimentó un gran desarrollo en la Edad Media y llegó a tener en tono a 14.000 caracteres.
Parece que con las notae Tirón recogió gran parte de los discursos y las obras de su amo. Tirón fue manumitido en recompensa por sus múltiples servicios y adoptó, como era tradición, el nombre de su antiguo dueño: Marco Tulio. Tras el asesinato de Cicerón (proscrito por Marco Antonio en el marco de las guerras civiles), Tirón prosiguió con su trabajo de secretario, puesto que sus conocimientos eran cada vez más útiles en un régimen que se iba haciendo más burocrático. Se cree que murió retirado a una edad muy avanzada.
Como tributo a Tirón, personaje casi desconocido, este espacio web lleva su nombre y el de su invención.
Rodrigo Río Pérez