Un recorrido con Jano

Hace unos días tanto María Ángeles Martín Sánchez como yo avisábamos a Susana González Marín, coordinadora del blog, sobre esta noticia “Localizan en Mengíbar el mítico Jano de Augusto, frontera entre la Tarraconense y la Bética”. Hasta nos encontrábamos en La Rúa como si la diosa Fortuna, la Τύχη, propiciara ese felicitarnos por este año pródigo en hallazgos y con ese cara a cara se burlara un poco de los rostros de Jano que no cruzan su mirada.DiosJano

Otro encuentro casual en el patio del Palacio de Anaya me llevó a ahondar en la doble pregunta que, tras oír el anticipo del titular en una emisora de radio, se me quedó volando entre sueños, las palabras del periodista eran más o menos éstas: “¿Tú sabes qué es el Jano de Augusto?”, “¿Habías oído hablar de él?”.

Lo cierto es que tanto el ABC como El Diario dan cumplida cuenta de la importancia y trascendencia de la localización del arco en Mengíbar, crucial para las comunicaciones en Hispania. No podemos por menos de felicitarles.

Aun así, si uno siguiera con hambre de aprender ¿qué encontraría en una búsqueda rápida? ¿A dónde le conducirían las primeras pesquisas?

Para mi sorpresa a muy diferentes ámbitos. Juzguen ustedes.

La escritora Cecilia Böhl de Faber y Ruiz de Larrea, que se escondía bajo el pseudónimo de Fernán Caballero, pergeñó una bonita historia con la que cualquier lector de periódico bien podría satisfacer la curiosidad del niño avispado que anda enredando entre sus piernas.

El aficionado a las recreaciones de eventos históricos podría rememorar la celebración que se hizo el año pasado de la apertura del templo de Jano con ocasión de las guerras cántabras.

Los más serios podrían retomar una vez más de la estantería el Diccionario de mitología griega y romana de Pierre Grimal y a partir de sus citas llenar la mesa o el sofá de los volúmenes de los clásicos que al fin y al cabo son nuestras fuentes últimas para saber quién era Jano. Hallarían allí la bonita leyenda que hace remontar nada menos que a la intervención de Jano durante el ataque de los sabinos (hizo brotar el dios una fuente de agua hirviente entre cuyos veneros había volcado azufre, con ella puso en fuga al asaltante que había sobornado a Tarpeya y a punto estaba de penetrar en Roma) la costumbre de dejar abierta la puerta de su templo en tiempos de guerra para así facilitar la ayuda que el dios bifronte habría de prestar a los romanos.

Se levantarían también en pos de un manual de arte o incluso echarían mano de la “red de redes” y leerían la entrada de la Wikipedia, sí, pero en la lengua de Shakeaspeare para descubrir de qué modo se sirvió el dramaturgo inglés de la figura de Jano. Las notas y referencias que contiene les merecerían credibilidad; y adJanojovenyviejoemás, gracias a ellas, al tiempo que se informaran sobre utilizaciones modernas del dios, podrían consultar tranquilamente los Fasti de Ovidio.

Y ahí (Fasti I, 63-288) empaparse bien de la invocación que recibía el día de su fiesta, nuestro actual uno de enero, de la naturaleza y funciones del dios, de los motivos por los que el año se inicia en invierno (nuestro enero, el Ianuarius latino, deriva de su nombre), del significado de los aguinaldos o el por qué las monedas llevan su efigie, la consagración de su santuario, los ritos de apertura y cierre del templo. Todo ello convenientemente revelado por el propio Jano.

Muy probablemente se preguntarían dónde se alzaba el famoso templo. De ahí sólo hay un paso, éste para los viajeros empedernidos, para intentar localizarlo. Acaso se toparían entonces con el denominado Arco de Jano construido en el siglo IV d.C., pero con probables antecedentes en el s. I de nuestra era. Propiamente no es un arco sino un tetrápilo, un espacio cubierto donde los mercaderes podían refugiarse de la intemperie para discutir sus negocios; incluso terminó convertido en la Edad Media en una pequeña fortaleza (véase la entrada 220px-Sesterce_temple_janusde Wikipedia y el apartado “Temples”.

Y quizás luego emprendieran un paseo, siquiera imaginario, por el Janículo. Más allá del origen mítico (en la cima de la colina habría erigido Jano una ciudad a la que dio su nombre, mientras acogía a Saturno, quien recién llegado a tierras ítalas, expulsado por Júpiter, reinaba sobre Saturnia, emplazada en la cumbre capitolina), más allá del papel que en diferentes momentos ha desempeñado en la defensa de la ciudad… ¡Es tan hermosa la vista de Roma desde San Pietro in Montorio!

parque-gianicolo-roma

¡Tan evocador el Tempietto que se alza a su lado! Bramante lo erige donde según la tradición fue crucificado San Pedro, el primer edificio verdaderamente renacentista de Roma, una perfecta forma circular, imitación de las capillas construidas en los lugares de martirio, armonía perfecta de columnas, friso y balaustrada. 001Tempietto-San-Pietro-in-Montorio-RomeMundo clásico y cristiano hermanados. Sede hoy de la Academia de España en Roma, el Templete fue encargo de los Reyes Católicos, erigido en honor a Juan, su único hijo varón, el malogrado heredero. El mismo cuyo estandarte luce el Paraninfo de nuestra Universidad, el príncipe que murió en Salamanca el cuatro de octubre de 1497 y lánguido contempla nuestro apresurado caminar, recostado frente al Palacio de Monterrey.

Ya ven, estamos de vuelta en casa. Pero antes nos hemos abierto a muchos frentes, el Bifronte nos ha guiado.

Henar Velasco López

Anuncios

Más noticias sobre el yacimiento de Turuñuelo de Guareña

El yacimiento de Turuñuelo ya había aparecido en Notae tironianae en una entrada firmada por Blanca Prósper. Ayer El País publicaba nuevas noticias:

Hallados en el yacimiento tartésico del Turuñuelo huesos humanos y una estatua de mármol única en la península

De nuevo la técnica al servicio de la arqueología

Con algo de retraso recuperamos el reportaje de Jesús Ruiz Mantilla publicado en El País del día 9 de febrero “Los 159 bombazos que destruyeron Pompeya por segunda vez”.

En realidad la noticia se refiere a dos proyectos en los que participa la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando relacionados con la arqueología clásica.

El primero es la reconstrucción digital de la Casa de Diana Arcaizante realizada por la RABASF en colaboración con la Universidad Complutense de Madrid y el Museo Arqueológico de Nápoles: “Han desarrollado un libro digital para el que se han utilizado herramientas que van desde drones a presentaciones en 3-D, estratigrafías, georradares y varias bases de datos combinadas. El trabajo, dirigido por  José María Luzón y Carmen Alonso, recoge no sólo los progresos en Pompeya sino también los retrocesos. Como el daño que sufrieron las ruinas por los bombardeos aliados de la Operación Avalanche, previos al desembarco en Salerno en 1943, durante la Segunda Guerra Mundial.” Puedes disfrutar del resultado pinchando aquí

El proyecto sobre Numancia ha sido  encargo de Acción Cultural Española (AC/E): “Han reconstruido el aspecto de las casas mediante cámaras aéreas y fotogrametría. “Con auténtico rigor científico y una precisión milimétrica”, añade Carmen Alonso. “Tanto que mediante los vuelos del dron se ha podido establecer una nueva planimetría de la ciudad en que las curvas de desnivel apenas quedan separadas 15 centímetros una de otra.” Puedes ver aquí un video de la creación de este libro digital.

Aquiles y Ulises en tierras palentinas. 50º Aniversario de La Olmeda

En verano se cumplirán cincuenta años del descubrimiento de la Villa palentina de La Olmeda. Una buena excusa para visitarla, acaso se pueda aprovechar para hacer una parada en Mons Dei, la nueva edición de las Edades del Hombre en Aguilar de Campoo.

En la página de La Olmeda encontrarán cumplida información sobre todas las actividades que se han planificado para celebrar tan importante aniversario. Desde aquí he querido rendir un pequeño homenaje a la primera villa romana que visité recién comenzada la carrera en mi alma mater.

Para ello les propongo un juego semejante a los viejos pasatiempos de la prensa más tradicional: semejanzas y diferencias.

Contemplen el maravilloso mosaico de la sala principal de la villa:

Olmeda 1.jpg

AquilesUlisesOlmeda.jpgRecorran la información, identifiquen a sus personajes, sírvanse de la página oficial, de la propuesta didáctica con magníficas plumillas de F. Riart en “Mosaico de Aquiles en Skyros de la Villa de la Olmeda” (corríjase, eso sí, Teodoseo por Teodosio y Skyros por Esciros o Esciro), de la atención que le prestó National Geographic. Hoy son tantas las herramientas fácilmente disponibles a un golpe de clic que casi parece un atraso recomendarles leer la pequeña guía del museo o la bibliografía que encontrarán allí o en su página web.

Y lo cierto es que justo eso es lo que propongo, que retrocedan en el tiempo de la mano de Filóstrato el Joven, autor del siglo III d.C. y se recreen en esta descripción que él ofrece de un cuadro donde se plasma el mismo episodio:

“Esta heroína con juncos en la cabellera… es la isla de Esciros… La torre que hay a los pies de la montaña es donde se encuentran las doncellas, hijas de Licomedes, con la supuesta hija de Tetis.

Cuando Tetis se enteró por su padre Nereo del decreto de las Moiras sobre su hijo –que una de estas dos cosas le había sido otorgada: o vivir sin gloria o morir joven envuelto por la gloria– decidió llevarse al niño y esconderlo en Esciros, junto a las hijas de Licomedes. Pasaba por ser una muchacha entre las otras muchachas, pero se enamoró en secreto de una de ellas, la más joven, y ya se acerca el tiempo en que ésta dará a luz a Pirro.

Nada de esto se ve en la pintura. Hay un prado delante de la torre…  como puedes ver, las muchachas se agachan aquí y allá, cortando flores. Todas son increíblemente bellas, pero así como la mayoría tienen los rasgos habituales de la belleza femenina –resplandor en la mirada, mejillas sonrosadas– y en todo cuanto hacen se ve la huella de la feminidad, a ésta de aquí, por el contrario, la que está trenzando su cabellera hacia atrás, con aire grave al tiempo que gracioso, no tardará mucho en traicionarla su naturaleza y en desnudarse del aspecto que ha tomado por necesidad, revelando que es, en realidad, Aquiles. Puesto que ya corre el rumor entre los griegos del secreto de Tetis; ya Diomedes, junto con Ulises, pone rumbo a Esciros para averiguar qué es lo que hay.

Míralos a los dos: uno lanzando penetrantes miradas, como corresponde a su astucia, creo, y a su habilidad de estar siempre fingiendo; el otro, el hijo de Tideo, prudente, pero siempre a punto para un buen consejo y dispuesto a la acción. ¿Qué significa este hombre que va detrás de ellos con una trompeta? ¿Cuál es el significado de la pintura?

Ulises, que es hombre sabio y hábil desvelador de secretos, ha ideado el siguiente plan para descubrir a éste: lanza por el prado cestitas y toda clase de objetos propios para los juegos de niñas y también una armadura completa; las hijas de Licomedes cogerán lo que les corresponde por sexo, pero el hijo de Peleo, aunque diga que le gustan las cestitas y los husos de tejer, se lo deja todo a las muchachas y ya se dirige hacia la armadura, desvistiéndose por el camino ***.” (Filóstrato, Descripciones de cuadros III, 1, traducción de Fr. Mestre, Madrid, Gredos, 1996, p. 335 y s.).

No, no he cortado yo el texto. Así quebrado ˗se interrumpe y sigue después con una descripción de Pirro˗ es como llega a nosotros. Tal es la cadena de transmisión de la que dependemos.

Pero ya habrán dado con todas las claves. Habrán cazado no sé si los animales de la escena cinegética que a los pies remata el mosaico y que tomamos de National Geographic.

EscenaCinegeticaLaOlmedaNationalGeographic

Pero sí a los trompeteros, a la madre a la que una dueña tiende el huso, a las doncellas que acompañan a Deidamía, a Aquiles y al artero Ulises que le descubrió en Esciro.

¿O fue en La Olmeda?

Henar Velasco López

La química al servicio de Pompeya

Mª Ángeles Martín Sánchez nos envía esta noticia que se publicó en la edición del País Vasco de ABC el día 10 de abril:

El equipo vasco de investigadores que vela por Pompeya

Un grupo de investigadores del Departamento de Química analítica (pertenecientes al equipo IBeA de la Universidad del País Vasco) ha desarrollado un biocida natural elaborado con aceites extraidos de las plantas del  propio yacimiento con el que esperan minimizar el deterioro de las ruinas pompeyanas. También intenta devolver el color original a los frescos, cuyos pigmentos sufrieron una «deshidratación» provocada por el impacto de restos volcánicos del Vesubio.

 

 

La Illeta dels Banyets, una nueva lámina de plomo

Durante el pasado congreso de jóvenes investigadores Ganimedes, celebrado en Murcia en marzo, Aránzazu López Fernández, de la Universidad del País Vasco, nos transmitió la noticia de un recientísimo hallazgo en la Illeta dels Banyets (El Campello) de una lámina de plomo con símbolos de lo que parecen ser de escritura grecoibérica, de la que se han encontrado varios testimonios en la zona de Contestania, región ibérica que ocupaba la provincia de Alicante (donde está El Campello, ciudad donde se encuentra el yacimiento) y parte de Murcia. Además de la lámina de plomo, que evidencia una fuerte influencia griega en este territorio de la península (debemos tener en cuenta los yacimientos de la zona contestana de Penàguila, Alcoy o Cocentaina, en el que también se han encontrado láminas de plomo en grecoibérico), también se encontró un fragmento de una escultura íbera, lo que sería la boca de un toro, similar a otros descubiertos en yacimientos de esa misma zona. (Lee la noticia de ABC aquí ).nor
La Illeta dels Banyets, más conocida como los Baños de la Reina, es un yacimiento íbero ubicado en plena costa; es una pequeña península situada al lado del puerto de El Campello, y debajo de La Torre Vigía, junto a la que se han encontrado diferentes hornos de época ibérica para la fabricación de ánforas, lo que evidenciaría cierta importancia portuaria comercial en esta. En este yacimiento, a pesar de la excesiva reconstrucción a la que parece que ha sido sometido, encontramos restos que van de la edad de bronce, pasando por la época ibérica, hasta la época romana y, posiblemente, también la Edad Media (época de la que se han encontrado materiales islámicos que evidenciarían una breve ocupación de este lugar); este amplio abanico cronológico nos testimonia la importancia este puerto, desde el que se podrían controlar las vías de entrada a la península y de salida marítimas.

dav
De la Edad de Bronce tenemos a la vista una de las dos grandes cisternas excavadas en la roca, alrededor de las cuales se han encontrado enterramientos y estructuras de habitáculos y, por tanto, ciertos objetos, como punzones, brazaletes o cerámica. De la Época Ibérica (ss. IV-III a. C.), etapa de importante desarrollo, tenemos, dos templos, unos almacenes y viviendas. Debido a la riqueza de los edificios, se ha entendido que este era un importante lugar de intercambio comercial. Finalmente, de época Romana se ha encontrado una villa, con unas pequeñas termas (donde aún se pueden diferenciar el horno, sala caliente, tepidarium frigidarium), además de unos viveros para peces (4 balsas comunicadas entre sí, la más grande de 8,7×3,10 metros, que reciben el agua del mar mediante trampillas situadas en los extremos de cada una).
Debido al pequeño tamaño del yacimiento (se puede ver perfectamente en una horita o dos), puedes aprovechar para bañarte en las piscifactorías romanas o en los mismísimos baños de una reina árabe, ya que, según una leyenda popular, estas “piscinas” fueron los baños de una famosa reina mora (además, es un sitio perfecto para practicar snorkel). O también puedes aprovechar y completar el día con una visita al MARQ  (Museo Arqueológico Provincial de Alicante, situado a solo 10 km de El Campello), donde están expuestos gran parte de los objetos encontrados en los yacimientos de la zona de Alicante, además de otras exposiciones (permanentes e itinerantes) que van desde la Prehistoria hasta la Época Moderna y Contemporánea.

Alba Boscà Cuquerella

dav

sdr
Las fotos que ilustran el reportaje (salvo la imagen que lo encabeza) han sido realizadas por Alba Boscà Cuquerella