El I.E.S. Francisco Salinas celebra el bimilenario de Ovidio

Este año 2017 celebramos el bimilenario de la muerte de Publio Ovidio Nasón y desde este blog hemos querido sumarnos y añadir nuestro granito de arena a esta gran montaña de fastos ‒nunca mejor dicho‒ y eventos en honor de la memoria del poeta de Sulmona. Una de las propuestas que salió de los integrantes de este rinconcito de internet fue que los alumnos de Máster de Secundaria realizáramos vídeos con nuestros alumnos de prácticas leyendo a Ovidio. ¡Dicho y hecho! Una servidora y un servidor abajo firmantes hemos dedicado parte de nuestro tiempo de prácticas ‒y libre‒ a elegir poemas y grabar a nuestros queridos alumnos de latín del I.E.S. Francisco Salinas en Salamanca.

Para tal efecto escogimos dos poemas: Amores, 1, 3 para 1º de Bachillerato y Amores, 2, 9 para 2º de Bachillerato. Del amplio abanico poético que teníamos a nuestro alcance los elegimos porque hablan de dos tópicos de la elegía amorosa latina: el pauper amator y la militia Amoris. La traducción escogida es la de Juan Antonio González Iglesias.

En el primer texto (Am.1.3) Ovidio pide a su amada que le quiera, no tiene nada que ofrecerle: ni un noble linaje, ni grandes riquezas; pero sí su arte, sus modales y su amor. Es fantástico ver cómo el poeta realiza un juego metaliterario en el que el que propone a su amada ser la “madre” de sus versos, cómo promete inmortalizarla gracias a la poesía como les sucede a las amantes de  Júpiter: Ío, Leda y Europa. Repetimos aquí lo mismo que dijimos en clase: ¡Qué táctica más hábil para llevar a alguien a la cama! Por tanto, vemos cómo se crea una correlación muy interesante: si la amada del poeta es comparable a las amadas de Júpiter, Ovidio se compara con el mismísimo Júpiter. ¡Bien jugado, Narizotas! No olvidemos que en última instancia no sólo es la amada la que gana fama por contarse entre los versos de Ovidio, sino que él emplea a esta mujer ‒ficticia o real‒ para ganar gloria literaria. Sin más preámbulo demos paso a los artistas: VÍDEO AQUÍ.

Es justo lo que pido: que me ame
la muchacha que me ha cautivado hace poco,
o que me dé motivos para quererla siempre.
Demasiado he pedido, ¡ay! Por lo menos
que se deje querer.

                                               Citerea habrá
así escuchado tantos ruegos míos.
Acepta al que por largos años te servirá,
acepta al que quererte
sabrá con lealtad pura.

Si no me recomiendan grandes nombres
de ascendientes remotos,
si fundó mi linaje tan sólo un caballero,
si no labran mis campos arados numerosos,
y mis padres moderan sus gastos con cuidado,

en cambio sí me da su apoyo Febo,
sus nueve acompañantes y el inventor del vino,
y Amor que a ti me entrega,
y mi fidelidad inquebrantable,
mis costumbres sin tacha,
mi desnuda franqueza y el pudor
que me hace enrojecer.

Mil a mí no me gustan, ni de amor en amor
voy saltando. Créeme:
tú serás mi cuidado duradero.

Ojalá tenga yo suerte de vivir
a tu lado los años que los hilos
de las hermanas me permitan, y
que al morir seas tú la que me llore.

Entrégate a mí
como fértil materia para versos:
nacerán poemas dignos de quien los inspiró.

Gracias al verso gozan de renombre
Io la aterrorizada por los cuernos,
la otra a la que el adúltero burló
bajo la forma de la fluvial ave,
y la que al ser raptada sobre el mar
por el novillo simulado, asió
con mano virginal los curvos cuernos.

También así nosotros por todo el universo
Seremos celebrados y mi nombre
Estará para siempre unido al tuyo.
 

El segundo poema (Am.2.9) desarrolla el tópico de la militia Amoris de un modo distinto al que estamos acostumbrados. Digamos que Ovidio, el gran amante, el que ha llevado los estandartes de Cupido hasta los confines del mundo ‒amoroso‒, el que ha conquistado tantas mujeres inexpugnables, el que ha salido vencedor de tantas batallas, ahora quiere jubilarse, quiere que su general lo licencie. Emplea varias metáforas para hablar de su situación: el legionario que se retira a las tierras que le han concedido tras su servicio, el caballo que puede trotar a su gusto por las praderas libre de ataduras, la nave que deja de salir a alta mar o el gladiador que por fin obtiene la vara que simboliza su libertad. A la lectura literal del poema: Ovidio está cansado de recibir heridas en los combates amorosos ‒sentimiento humano y justo donde los haya‒, que es igualmente válida a las demás, podemos añadir también aquí la lectura metaliteraria: el poeta está preparado ya para otro tipo de poesía, está muy avezado en el verso amatorio. Mas dejemos que hable Ovidio por boca de jóvenes: VÍDEO AQUÍ.

Oh Cupido que nunca estás saciado
en tu ira contra mí,
oh niño perezoso que te quedas
dentro en mi corazón, ¿por qué me dañas
a mí —que soy soldado que jamás
ha desertado de tus estandartes—
y en mi propio cuartel recibo heridas?

¿Por qué abrasa tu antorcha
y traspasa tu arco a los amigos?
Más gloria te daría vencer a los rebeldes.
¿Acaso no curó el héroe hemonio
con medicinal arte al malherido
tras haberlo abatido con su lanza?

Sigue a la presa que huye el cazador,
pero ya capturada la abandona,
y busca, tras lograrla, siempre otra.

Nosotros, este pueblo a ti rendido,
Padecemos tus armas. Y con ese
enemigo que opone resistencia
tu mano se detiene perezosa.

Son tantos los varones sin amor,
y tantas las mujeres sin amor:
ahí obtendrías tú el triunfo con gran gloria.

(Roma estaría aún cubierta de cabañas
con techumbre de paja si no hubiera
desplegado sus fuerzas por el mundo infinito).

El soldado cansado a aquellas tierras
que le han sido entregadas se retira.
Permiten al caballo que se vaya,
libre ya de la cuadra, por los prados.

Largos diques resguardan a la nave varada.
y al deponer la espada, pide uno
la vara, bien segura, del retiro.

También sería hora de que yo,
que tantas veces he sido soldado
obediente al amor de una muchacha,
viviera, tras cumplir, plácidamente

No podemos terminar esta entrada sin agradecer su generosa y desinteresada colaboración -sin la cual no hubiera sido posible hacer esta pequeña libación a los manes de Ovidio- a nuestros alumnos del Salinas: Andrea, Marina, Lucía, Fran, Andrés, Andrea, María, Fausto, Sergio, Miguel, Guillermo, Paula, Diego, Laura y Cynthia; así como a nuestra tutora de prácticas: Cristina González Díez, que se entusiasmó con la idea desde el primer momento y nos dio total libertad para obrar según nuestro criterio. Esperamos que este esfuerzo y la ilusión que hemos depositado en este proyecto conjunto sirvan para divulgar un de manera ágil ‒ojalá viral‒ los versos de este gran poeta latino y a ser posible inicie una ola de vídeos, performances y flash moves de corte adolescente centrados en la figura de Ovidio. Demasiado hemos pedido, ¡ay!…

FELIZ BIMILENARIO A TODOS

Cecilia Ares del Teso

Ibor blázquez Robledo

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La antigüedad clásica copa los periódicos

Casi no damos abasto a cubrir la presencia en los medios de comunicación de noticias relacionadas con la antigüedad clásica. Es curioso que precisamente en una época en que el estudio de la filología clásica está tan en baja, sin embargo, se considere tan atractivo el material relacionado con la antigüedad.

El miércoles 17 de abril abrimos El País e inmediatamente, en lugar bien visible de su edición digital, encontramos dos noticias que nos tocan de cerca. En primer lugar nos enteramos de que se celebra el aniversario del descubrimiento del mecanismo de Antikythera (lee aquí la noticia), artefacto al que Agustín Ramos en nuestro blog dedicó una entrada muy documentada. En segundo lugar, leemos los resultados de la investigación realizada sobre los restos de un muchacho de 16 años que murió en torno al comienzo del s. IV (leelo aquí). Los huesos fueron descubiertos en la necrópolis romana de Torrenueva, en la costa granadina, y revelan que el chico tenía espina bífida y la enfermedad de Scheuermann, una deformación en la columna vertebral (en este caso una desviación de 111º).

Por supuesto, ambas noticias concluyen con la habitual reflexión que relaciona la antigüedad y nuestra propia época, evidentemente de cariz distinto en cada caso: en el primero haciendo hincapié en lo extraordinario del mecanismo que permitía cálculos complejos, probablemente astronómicos; en el segundo subrayando las dificultades a las que un discapacitado debía sin duda enfrentarse en una sociedad que no consentía la deformidad.  Pero, como sigamos así, ¿habrá alguien en un futuro no muy lejano que sea capaz de contar lo que es el mecanismo de Anticitera o de conocer lo suficiente del mundo antiguo para plantearse las diferencias en cuestiones morales, sociales y culturales que lo separan del nuestro ?

Susana González Marín

Hoy hubiera cumplido Horacio 2081 años

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Horacio, Carmen II, 10

Moderación en todo, pues hasta en medio del mismo torrente […] debes tener y mostrar aquella templanza que hace suave y elegante la expresión. (Hamlet, 3 II)

Quinto Horacio Flaco nació un ocho de diciembre del 65 a.C. Fue el principal poeta lírico y satírico latino, y su obra se compone de Sátiras, Épodos, Odas, Epístolas y el Carmen Saeculare.

Como poeta fue reflexivo en sus contenidos, acercándose sobre todo a la filosofía estoica y epicúrea y abordando tópicos literarios como el del carpe diem, beatus ille o aurea mediocritas, entre otros. Además, el poeta expone en sus composiciones su filosofía de vida.  Respecto a los tópicos, tuvieron influencia tal, que gozan de un respaldo universal a lo largo de la literatura posterior. Muchos poetas se vieron abonados a su influencia, como Petrarca, Garcilaso de la Vega o Fray Luis de León, como Shakespeare o los románticos ingleses John Keats o John Milton, o actuales como Jorge Guillén, entre otros. En los versos horacianos se puede ver un mundo antiguo que transmite una moralidad universal, atemporal. Navegando un poco en la poesía se puede ver la fuerza de nuestro poeta.

Penetrando en el poema, Horacio aconseja a Licinio huir de los extremos y elegir un término medio. Rinde su vida a la aurea mediocritas para no caer en miseria, alejándose de las envidias y el fasto. El rectius vives con que empieza tiene un sentido moral, en Ep. I 6 29 podemos leer el “vis recte vivere”. El fuerte golpe de quienes están más encumbrados (vv. 9-12) se muestra con imágenes muy plásticas. Contrataca la desgracia con un corazón preparado, y nos avisa que la muy buena suerte esconde algo perverso. El bene praeparatum (“bien preparado”) es un concepto muy extendido y profundo en la moral helenístico-romana, que alude al concepto de προφίλασθαι (“precaverse, guardarse”). Insiste en que no hay mal que cien años dure (vv. 15-17). Opone el arco a la cítara de Apolo, que no siempre está en guerra; también los dioses gustan de distraerse. Siempre, nos aconseja, debemos mostrarnos animosus atque fortis (vv. 21-22) cuando todo va mal; y cuando todo va bien, sapienter (v. 22). Agudo y reflexivo es el poema que nos dejó, quizás consecuente con el comportamiento del ser humano.

El tema fundamental de la aurea mediocritas, recogiendo la visión aristotélica de que la virtud está en el medio, procede de la poesía; ya está en Focílides, y Teognis insiste siempre en ello junto con el μηδέν ἄγαν[1]. Con aurea mediocritas Horacio intenta traducir la ataraxia de Epicuro. El ataráxico epicúreo es un hombre libre de toda preocupación, no sufre las tentaciones de poder, riqueza o política. La idea de mediocritas aparece también en Hesíodo, Píndaro. Aristóteles dice que este lema provendría de Quilón, uno de los siete sabios.

Andrés Gutiérrez Temiño

[1] Estaba inscrito en el frontispicio de Delfos, según cuenta Pausanias. “Nada en exceso”.

 

Feliz cumpleaños, Cicerón

Hoy hace 2.118 años nació Cicerón, del que dice Plutarco (45-120 d. C.):

“Dicen que nació Cicerón, habiéndole dado a luz su madre sin trabajo y sin dolores, el día 3 de enero, en el que ahora los magistrados hacen plegarias y sacrificios por el emperador. Parece que su nodriza tuvo una visión, en la que se le anunció que criaba un gran bien para todos los romanos.”