American Gods

Lo de actualizar ciertos mitos o personajes mitológicos se ha puesto de moda últimamente. Y aunque no solo los grecorromanos se ven afectados, es en ellos en los que me centraré (por aquello de mantener la temática de esta santa casa). Las películas de Percy Jackson ya lo hicieron hace unos años, convirtiendo a Hermes en dueño de una empresa de mensajería, a los lotófagos en administradores de un casino, y la isla de Circe en un parque de atracciones. Pero dejemos al joven semidiós a un lado, que hoy toca hablar de dioses. De dioses american(izad)os, para ser exactos.

American Gods es una de las series de moda ahora mismo. Basada en la novela homónima de Neil Gaiman, cuenta la lucha de los antiguos dioses contra los nuevos (Tecnología, Medios, Gasolina…) desde el punto de vista de Sombra Moon, un ex convicto que se ve envuelto en todo el asunto tras ser contratado por el enigmático Sr. Wednesday. Y una de las “pegas” del libro es que la presencia de dioses, héroes o criaturas griegas y/o romanas en las filas de los antiguos dioses es escasa; prácticamente nula, más bien. Cosa que la serie soluciona, y de qué manera.

En el momento de escribir estas líneas ya han sido emitidos tres episodios de la segunda temporada, más los ocho de la primera. Y en cada temporada tenemos un representante de lo clásico. Evitaré hablar del de la segunda para no destripar nada, pero baste con decir que hay cierto secundario de lujo en la mitología griega que no se anduvo con mucho reparo al elegir bando.

En el sexto episodio de la primera temporada, por otra parte, Sombra y el señor Wednesday se encuentran con Vulcano, que sigue en el negocio de la forja, pero se ha cambiado a las armas de fuego, y controla la pequeña ciudad en la que se sitúa su fábrica gracias a algo tan americano como el derecho a portar armas. Y es que cada vez que una de sus balas mata a alguien, es técnicamente un sacrificio a él. Un genio.

De seguir esta tónica, es de esperar que en la próxima temporada, ya confirmada, tengamos otro acercamiento actualizado a algún personaje clásico. ¿Quién sabe? Tal vez la Esfinge sea la encargada de los captchas…

Alberto López Redondo

Censura en el modo Descubrimiento de Assassin’s Creed Origins

Bayek de Siwa, el último medjay, hombre recto y justo, acaba de salvar a un anciano griego del ataque de unos bandidos: al parecer, conoce el paradero de uno de los mayores tesoros de Egipto, y lo compartirá con el medjay como muestra de gratitud. Al llegar a una gruta subterránea, el tesoro resulta ser… papiros y más papiros. Bayek, confuso y un tanto enfadado, no entiende nada: ¿dónde está el tesoro? La respuesta del anciano le deja sin palabras: ‘¿Acaso hay mayor tesoro que el legado cultural de nuestros ancestros?’.

Ese Bayek es el protagonista de Assassin’s Creed Origins, la última entrega de la saga de videojuegos de Ubisoft, cuya historia tiene lugar justo cuando Roma empieza a asomar la patita por Egipto. Pero si os hablo de él es por su recientemente publicado Modo Descubrimiento; gracias a él, tendremos visitas guiadas de entre cinco y veinticinco minutos por las regiones reconstruidas para la ocasión (Egipto, Alejandría, las Pirámides, Roma…); y si nos cansamos de seguir el carril marcado, siempre podremos ir a nuestro aire.

Pero este Modo Descubrimiento (que se puede adquirir sin necesidad del juego base) viene con sorpresa: si observáis la imagen superior, notaréis que la escultura tiene algo.. raro. Sí, es lo que estáis pensando: han censurado los pechos de las esculturas con unas muy naturales y PARA NADA cantosas conchas (que, por cierto, no están en el juego principal). Pero si absurda es esta censura, no lo es menos la justificación de Ubisoft: “[…]Queríamos que pudiera ser utilizado por los niños y por adolescentes en todos los países. Así que decidimos utilizar una versión adecuada para todo tipo de público, teniendo también en cuenta las sensibilidades culturales que pueden variar de un país a otro.”

AssesinsOjo, que yo les entiendo: no es plato de buen gusto que el chiquillo, tras horas partiéndole la crisma a legionarios romanos y eviscerando cocodrilos como si lo fueran a prohibir, se te traumatice al ver un pezón de mármol.

Alberto López Redondo

Destripando la Historia: Hércules

Pascu y Rodri son dos colegas con un hobby: colgar en Youtube, bajo el título ‘Destripando la Historia’, vídeos musicales humorísticos en los que resumen de forma paródica cuentos y relatos de toda índole, desde Cenicienta a Harry Potter pasando por Juego de Tronos. Todo con melodías muy pegadizas, y con dibujos a mano repletos de guiños y chanzas.

¿Y qué tiene todo eso que ver con las Clásicas? Pues que su último vídeo va dedicado a Hércules, el hijo de (guiño, guiño) Anfitrión y Alcmena; eso sí, se permite ciertas licencias (resumir la vida y milagros del Fortachón en poco menos de tres minutos y medio es lo que tiene). Lo podéis encontrar aquí, y os animo a pillar todos los guiños que esconde (que son muchos, y a cada cual mejor).

Por si os gusta lo que veis, tienen otro dedicado a los orígenes de San Valentín.

Alberto López Redondo

Ciencia y clásicas

Del 6 al 19 de noviembre, se celebra en Madrid la decimoséptima edición de la Semana de la Ciencia, uno de los eventos más importantes de divulgación científica en Europa, que este año cuenta con la participación del departamento de Filología Clásica de la Universidad Autónoma de Madrid.

Así, ha organizado una serie de actividades que aúnan ciencia y clasicismo (que se puede, aunque algunos se empeñen en que no lo parezca): el viernes 10 de noviembre, de 9 a 11, un recorrido por el campus de la UAM, con explicación de los mitos y la etimología de su naturaleza; y por la tarde, de 16 a 17:30, un paseo etimológico por el Real Jardín Botánico de Madrid. Y el viernes siguiente, con la vista puesta en el arte, de 11 a 12:30, un itinerario mitológico por el Paseo del Prado; y de 16 a 17:30, un paseo mitológico por el Museo del Prado. Tenéis más información en los enlaces facilitados.

Desde luego, es una iniciativa que merece mucho la pena.

Alberto López Redondo

Latín en CSI:NY

No falla: toda serie policiaca o de aire misterioso/conspiranoico que se precie mete más pronto que tarde algo en latín. Ahora bien, lo que sí falla es precisamente dicha lengua.

Hace unos días, mientras rogaba a los dioses que se llevaran este calor a algún agujero profundo e ignoto y que nos devolvieran ya el frío, estaban echando CSI:NY; en el episodio en cuestión (el último de la sexta temporada), un señor con muy mal pronto se dedica a matar mucho y a dejar pistas escondidas en billetes, y puestas en un latín… ya añadirán ustedes el adjetivo que quieran:

– Con la primera pista no es que se rompiera la cabeza: coge el lema del país (E PLURIBUS UNUM) y cambia el orden: E VNVM PLVRIBVS. ¿Por qué no cuadrar los casos? Porque en América no es necesario: Mac Taylor, jefe del CSI, afirma tajantemente: ‘De uno, muchos’. Y acierta. Ojo, que ésta es la menos dolorosa.

– Con la segunda ya entramos en terreno peligroso, absténganse los filólogos fácilmente impresionables o con dolencias cardíacas: aparece otro billete con ‘LAQVEM NEMVS’ escrito; de nuevo Mac Taylor afirma, sin asomo de duda, que laquem significa ‘horca’, y nemus es ‘árbol’, por lo que todo junto es ‘árbol del ahorcado’. Y ahorcarse es precisamente lo que habría hecho mi Spes si no hubiera estado atento. Pero no se vayan, que queda lo mejor…

– Última pista: ‘MEVS FIDES ERVM PALLIVM‘. De nuevo aparece Mac Taylor en escena y traduce (agárrense): ‘Me han robado mis creencias’. Aquí sentí una gran conmoción en la Fuerza, como si de pronto millones de gramáticas gritaran de terror y luego se produjera el silencio.serie

Hay alguna otra traducción chusquera más que me ahorro porque bastante daño he hecho ya. Si Cicerón levantara la cabeza…

(Nota aclaratoria: las traducciones son las que daban en la serie; por si fuera cosa del doblaje, busqué el episodio en versión original y son exactamente las mismas)

Alberto López Redondo

Troy: Fall of a City

Los Clásicos estamos de suerte: a lo largo del presente 2017, verá la luz Troy: Fall of a City, una miniserie de la BBC que, a lo largo de ocho episodios de una hora de duración, narrará la guerra de Troya (desde el juicio de Paris hasta la caída).

Realmente sólo queda por saber la fecha de estreno y tener algún tráiler, porque el resto lo conocemos: se está rodando en Ciudad del Cabo, cada episodio costará unos seis millones de libras, y el casting, relativamente desconocido (al menos para quien esto escribe), podéis consultarlo aquí.

Al hilo de este casting, se me abren las carnes al ver que no hay dioses entre el elenco; y se me erizan las papilas gustativas al comprobar que Patroclo parece haber sido omitido. ¿Por qué ese aparente miedo a que los humanos sean manejados por los dioses, a que el mayor héroe griego sea abiertamente homosexual? ¿Cómo es posible que allá por los años cincuenta se presentara (sin necesidad alguna) la relación de Ben-Hur y Messala como se presentó (a espaldas de Charlton Heston, eso sí), y en pleno siglo XXI se haga justo lo contrario? Es de locos.

Mejor no sigo, que me caliento. Sed libres de opinar, que debatir siempre es bueno.

Alberto López Redondo

De sucibus: vinos y aceites para acompañar el queso

Estando yo en mi carnicería de confianza (adquiriendo viandas para la barbacoa de rigor en fechas de calorcito y ociosidad), me encontré con tres sorpresas filológico-culinarias que trajeron a mi mente la entrada que mi compañero (y, pese a ello, amigo) Ibor tuvo a bien dejar por estos lares allá por finales de marzo (pincha aquí para leerla).

La primera de dichas sorpresas vino en forma de dorado zumo de aceituna. Y nunca mejor dicho, porque ante mis ojos estaba, escrito en flamante verde oliva, Sucus Sucus. En palabras de los padres de la criatura, ‘puesto que es un auténtico zumo de aceituna […], hemos recurrido a la raíz de nuestro idioma, el latín, que denomina sucus al zumo de la fruta’. Y uno, que es filólogo hasta en el comer, no puede por menos que quitarse el cráneo.sucus

No acabaron aquí mis asombros oleicos, pues la empresa encargada de este aceite (sita, por cierto, en la sierra de Francia) se llama Soleae; servidor, que no entendía qué pintaban las chanclas en este entuerto aceitunero, se puso a investigar y acabó dando con la fuente de inspiración: Columela, en De re rustica XII, 52, 6, enumera tres métodos de obtención del aceite, siendo el último de ellos un sistema llamado canalis et solea, similar a la pisa de la uva pero en versión olivera (para más datos, consultar el artículo de Pedro Sáez Fernández, disponible en Dialnet). Lo dicho, cráneo fuera, señores míos.soleae

Y como de zumos iba la cosa, la tercera y última sorpresa llegó en forma de tinto crianza con denominación de origen Navarra y nombre de pensadora: Hypatia. ¿Por qué ese nombre? Porque filosofar con vino siempre es mejor; y si no, vayan al bar del pueblo más cercano y desmiéntanmelo (ciudad no vale, que se filosofa de fútbol y no es lo mismo).

Visto lo visto, va a ser cuestión de que la SEEC, Ganimedes y quien sea menester se reúnan en secreta conjura para organizar un viaje a un hayedo más próximo y degustar como los dioses mandan semejantes manjares clásicos. Buenos días, y buen provecho.

Alberto López Redondo