Revisión de la cronología de la historia del Mediterráneo

Manuela y Mª Ángeles Martín Sánchez nos envían el enlace de esta noticia publicada en ABC (17-6-2020), cuyo texto reproducimos:

Dos investigadores cambian la cronología de la Protohistoria en el Mediterráneo

El arqueólogo griego Stéfanos Gimantzidis, junto con el investigador Dr. Bernhard Weninger, ha realizado largos análisis de radiocarbono en el Egeo y se ha concentrado en el asentamiento de Sindos (una importante ciudad y cementerio de la Antigüedad), situado a pocos kilómetros de la ciudad de Tesalónica.

En Sindos, y gracias al apoyo y a la colaboración de las autoridades griegas, estudió su estratigrafía, y sus datos sobre cerámica y huesos animales estratificados resultaron consistentes con otra larga serie de datos de radiocarbono y dendrocronologías en el asentamiento de Assiros, cercano a Sindos.

Cambia la datación conocida hasta ahora

Los resultados de estos estudios, ahora publicados hace pocos días en la revista científica Plos One en ingles (https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0232906 ) se basan en el estudio científico de datos de radiocarbono y no en el histórico, utilizado hasta ahora. Los primeros datos científicos encontrados en distintos sitios arqueológicos del Mediterráneo Occidental (entre ellos la excavación hispano-tunecina de la antigua ciudad de Utica, en Túnez) donde se encontraba pequeñas cantidades de cerámica griega ya mostraban que la cronología debería elevarse de forma significativa.

Y es ahora cuando estos dos investigadores lo han podido demostrar con sus análisis de los datos de Sindos de forma científica. La conclusión, tras el detallado estudio de los datos de radiocarbono de material orgánico ( huesos animales domésticos) , muestran que el Periodo Geométrico tardío I data de 870 a 735 a.C., mucho antes de lo reconocido hasta ahora, que era de 760 a 735 a. C.

Revisión de la historia mediterránea

La primera implicación de esta nueva cronología permite comprender mejor el periodo Geométrico Tardío I que hasta ahora era considerado una fase transformativa en el Mediterráneo con una intensificación de contactos entre el Egeo y Levante y el principio de la expansión de las colonias griegas hacia el Oeste. Se pensaba que todo ello había ocurrido entre 760 y 735 a.C., en una sola generación, mientras que ahora todo ello deberá revisarse.

«Los cambios son radicales no solo para Grecia, sino también para la historia mediterránea», afirma Gimatzidis a ABC. Recuerda que los sistemas cronológicos en varias regiones del Mediterráneo dependen en parte de la cronología griega. Y comenta que discusiones parecidas sobre cambios de cronología se están llevando a cabo desde hace tiempo en Italia y España, teniendo como punto de referencia unos pocos fragmentos de cerámica griega como en Huelva.

Es consciente que aunque no se acepten de inmediato estos datos, ya comenzará el cambio que conlleva el retroceder cada fase de los periodos Protogeométricos y Geométricos entre 50 a 150 años. Considera por ello que se necesitan más dataciones y prepara nuevos estudios en el este del Egeo, concretamente en Efeso.

El arqueólogo griego de Viena

Stéfanos Gimantzidis, el arqueólogo que estudió en la Universidad de Tesalónica y obtuvo su doctorado en la Universidad de Berlín, es uno más de los profesionales helenos que investigan desde otras instituciones europeas. Lleva nueve años trabajando en Viena y es ahora Investigador Principal de la Academia de Ciencias Austriaca, investiga desde el Instituto Arqueológico de la capital. Dirige numerosos proyectos arqueológicos fundados por FWF (Fondo Científico Austriaco) concentrándose en la arqueología de la Edad de Hierro y los periodos arcaicos del Egeo, Italia, Oriente Próximo y los Balcanes. En esta excavación, ha colaborado estrechamente con el Dr. Bernhard Weninger, del Instituto de Prehistoria de la Universidad de Colonia y especialista en datación por radiocarbono y paleoclimatología

Extendiendo la Torá en la Biblioteca General Histórica

La Biblioteca General Histórica de la Universidad de Salamanca es un espacio espectacular y que genera una atracción inagotable, pero no solo por su apariencia y sus fondos magníficos, sino también porque es uno de los pocos lugares en los que pueden llevarse a cabo proyectos que generalmente la burocracia y la falta de dinero hacen irrealizables; y eso es así gracias a su directora, Margarita Becedas, el jefe del fondo antiguo, Óscar Lilao, y a todas y cada una de las personas que trabajan allí –es difícil encontrar un ambiente más agradable y estimulante–. Si a este equipo añadimos el soporte imprescindible de la Unidad de Cultura Científica y de la Innovación y de su coordinador, Miguel Battaner, estamos convencidos de que (casi) todo es posible.

En efecto, hoy os presentamos uno de esos proyectos que se ha visto realizado. Hace pocos días y tomando todas las precauciones dictadas por la fase 1 de la desescalada, tuvimos el privilegio de asistir en la Biblioteca General Histórica a los trabajos para digitalizar la Torá, que se conserva en el arcón de la Sala de los manuscritos e incunables. (Si quieres saber más detalles de la Torá, pincha en esta entrada de El Mercurio Salmantino). A la vez se aprovechó para rodar unas tomas de cara a una próxima exposición, El león y la pluma, programada en el mes de noviembre para conmemorar los 16 siglos desde la muerte de Jerónimo, de la que daremos cuenta en su momento. El rollo, que mide 33,30 m., debía ser extendido y el espacio para hacerlo, sobre un lienzo que lo protegía del contacto con el suelo, solo podía ser la sala de la antigua Librería. Aguardamos con impaciencia ver no solo las fotografías del texto sino el video que Chema, de Yipi Ka Yei Producciones, rodó con un dron apropiado para interiores. Mientras llega esa oportunidad os dejamos algunas imágenes del proceso para abrir boca: esto sí que es la combinación perfecta de historia y tecnología (agradecemos las fotos a Marta Vázquez y Agustín Ramos).

Diego Corral Varela y Susana González Marín

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¿Pero qué han hecho los romanos por Jerusalén?

No han faltado recientemente los casos en los que la tecnología ha jugado un papel fundamental en el estudio de las culturas antiguas (por ejemplo, a raíz del ADN de los corderos de Qumrán  o de la lectura con un nuevo sistema de rayos X de papiros sin necesidad de desenrollarlos. Ahora la datación por radiocarbono ha permitido a un grupo de investigadores israelíes aportar, en un recientísimo estudio, algo de luz sobre la historia del conocido como Arco de Wilson, en Jerusalén, una estructura que recibe el nombre a partir de Charles William Wilson, el británico que a finales del siglo XIX inauguró el estudio europeo tanto del Monte del Templo como de la periferia de la Ciudad Antigua.

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Fig. A. Tomada del estudio mencionado

Originalmente, el Arco de Wilson debía de ser parte de un gran puente que comunicaría la ciudad con el Templo aunque hasta ahora el debate sobre su autoría y datación manejaba un nada desdeñable abanico de unos setecientos años, es decir, desde época herodiana hasta la conquista árabe. Con el nuevo estudio se apuntala la historia del puente: aunque la primera fase corresponda a la expansión del Segundo Templo a cargo de Herodes el Grande (ca. 74 a.e.c. – 4 e.c.), su ampliación y mejora debe situarse ya en época de los procuradores romanos. También data el artículo el pequeño teatro que comenzó a construirse al lado del puente y que quedó finalmente inconcluso en la década del 130 e.c., sin duda a causa de la Revolución de Bar Kojbá (132-136 e.c.) y la muerte de Adriano (138 e.c.), quien se había empeñado ⸺con escaso éxito⸺ en refundar Jerusalén como colonia bajo el nada casual nombre de Aelia Capitolina.

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Fig. B. Tomada del mismo estudio mencionado

En la actualidad, el Arco de Wilson queda visible en la zona izquierda del Muro Occidental, el también conocido como Muro de las Lamentaciones, uno de los escasos restos que quedan en pie de esa misma expansión herodiana del Segundo Templo. En la zona hay instaladas algunas livecams que permiten otear tanto el Muro como el Arco.

Como recuerda Ariel David en HaAretz en el texto que reproducimos abajo, parece que a la lista de cosas que han hecho los romanos por Jerusalén (el acueducto, el alcantarillado las carreteras, la irrigación, la sanidad, la enseñanza, el vino y los baños públicos) cabe añadir ahora, el puente.

¿Qué han hecho los romanos por nosotros? (de La vida de Brian)

Diego Corral Varela

Ariel David, Mystery Solved: Who Really Built Ancient Bridge to Jerusalem Temple

Radiocarbon dating reveals who really built Wilson’s Arch, a massive causeway whose construction on the Temple Mount has been attributed to everyone from Herod to the Muslim caliphs

In Monty Python’s “Life of Brian,” a Jewish rebel leader sarcastically asks “what have the Romans ever done for us?” – only to be forced by his bumbling acolytes to acknowledge a laundry list of the empire’s achievements: aqueducts, sanitation, education and so on. The fictional People’s Front of Judea would be outraged to learn that we can now add another item to the list of Roman contributions in the Holy Land: a giant bridge that enabled Jews to flock to the Temple in Jerusalem some 2,000 years ago.

The remains of the bridge, better known today as Wilson’s Arch, are still visible next to the north side of the Western Wall and have been the focus of a five-year excavation and analysis by Israeli archaeologists and scientists who published their findings Wednesday in the journal PLOS ONE. The experts conclude that the structure was initiated by Herod the Great and completed, or at least majorly refurbished, under Roman governors, possibly even the infamous Pontius Pilate, the official best known for sentencing Jesus to death.

The study puts an end to nearly two centuries of argument over the dating of the bridge, which has been going on since the arched causeway was first documented in the mid-1800s by the British explorer Charles William Wilson, who gave it its modern name. Experts have attributed the bridge to everyone from Herod, who reigned in the first century B.C.E., to the Umayyad caliphs who built the Dome of the Rock shrine atop the Temple Mount in the seventh century C.E., says Joe Uziel, the archaeologist for the Israel Antiquities Authority who led the dig.

The new dating of Wilson’s Arch also adds to growing evidence that, while Herod initiated the massive renovation of the Second Temple, the Romans made major contributions to construction in the area just a few years before much of the holy site was destroyed by their own legions at the end of the First Jewish Revolt in 70 C.E. 

“When you think of the Temple Mount in Jerusalem you think of Herod,” Uziel says. “But the data we have published supports the idea that the Temple Mount as we see it today was completed after Herod, under the Roman procurators.”

The conclusion is based on the radiocarbon dating of tiny samples of short-lived organic materials, mainly seeds, twigs and blades of grass that were collected during the 2015-2019 excavation by Johanna Regev, a researcher at the Weizmann Institute of Science in Rehovot and the lead author on the study. Regev painstakingly extracted the samples from the mortar that binds together the massive stones of the arch and of other structures connected to it.

In antiquity, mortar was made by burning limestone to produce lime and then mixing it with charcoal, straw and other organic materials, explains Elisabetta Boaretto, who heads the radiocarbon dating lab at the Weizmann Institute that analyzed the samples.

By studying 40 organic samples taken from the mortar rather than from the layers of sediments covering the structures, the scientists were able to precisely date when the stones were first laid and identify who built what, Boaretto says.

Bridge over troubled city

Wilson’s Arch, which spans more than 13 meters, is only the easternmost and most visible part of a 100-meter-long causeway, still largely standing today under later structures, that was built of superimposed arches to bridge the valley that separated the Temple Mount from Jerusalem’s “Upper City,” which lay to the west of the holy site.

The study identified two distinct phases for the construction of this monument. The first phase, in which a narrow bridge was built, was dated to Herod’s reign or shortly after his death in 4 B.C.E. The second phase, in which the bridge’s width was doubled to nearly 15 meters, was dated to between 30 and 60 C.E. During this period, Jerusalem and Judea were mostly under the direct control of Roman envoys, including Pilate, whose tenure is traditionally set between 26 and 37 C.E. (though some researchers believe it may have been longer).

“The arch as we see it today was built in the first century, just prior to the destruction of the Temple,” Uziel concludes.

“I was very surprised to learn that the Romans completed the bridge,” Boaretto tells Haaretz. “Even though they were conquerors, they contributed to this massive project that was the Temple.”

Of course, we don’t know to what degree the Roman leadership was involved in the project, but it is hard to imagine such major construction going in a central and sensitive area as the Temple Mount without at least the knowledge and approval of Judea’s occupiers.

The findings of the team at Wilson’s Arch contribute to increasing evidence that the initial period of direct Roman control over Judea cannot be solely viewed as a corrupt and brutal occupation – as Jewish and Christian sources often describe it. Last year, archaeologists concluded that a monumental stepped road that climbed from the south of Jerusalem up to the Temple Mount had been erroneously attributed to Herodian times and had in fact been built under Pilate

We can only speculate as to why Pilate or his fellow governors were so active in improving access to a Jewish holy site, Uziel says. They may have simply been following the Roman playbook of building massive infrastructure in their provinces to consolidate their presence and aggrandize their name. They may have also been keen to stimulate the trade and economic activity that was centered around the Temple, while also attempting to curry favor with the restive Jewish population by showing respect for the most important shrine in their religion, the archaeologist says.

“If you want to keep the local population quiet, and keep taxing them, building a temple or contributing to completing a temple that is important to them might not be such a bad idea,” Uziel says.

The importance of dating

The pillars supporting Wilson’s Arch were not the only structure studied by archaeologists in the confusing jigsaw puzzle of interlocking and superimposed buildings at the site. The experts unearthed and dated structures ranging from the remains of a Hasmonean wall from the beginning of the first century B.C.E., to plastered pools built by the Mamelukes in the 14th century. They also confirmed the dating of a small Roman theater that was unearthed during the dig nestled underneath the arch. 

As suspected when the find was first announced in 2017, the theater was built after the arch and the subsequent destruction of the city and Temple in 70 C.E. Based on samples taken from between the stone seats, the venue belongs to the first half of the second century C.E., when Jerusalem was rebuilt as a Roman colony under the name Aelia Capitolina. The theater was never finished, possibly as a result of the outbreak of the Bar Kokhba Revolt (132-136 C.E.) or the death of the Emperor Hadrian in 138 C.E., the paper in PLOS ONE concludes.

The newly published study is part of a broader, ongoing project to use radiocarbon dating to build a more precise chronology of ancient Jerusalem. While the city has been excavated for the better part of the last two centuries, only a few digs have used this modern scientific method to date finds, relying more on pottery, coins, inscriptions and architectural styles.

“People haven’t been using carbon-14 enough in Jerusalem, whereas everywhere else it’s a basic tool,” Uziel says.

“This often leads to a circular argument: dating something because it’s similar to something else that we think dates to a certain period,” Boaretto adds. “Our goal is to create an absolute, not a relative chronology, reconstruct how Jerusalem looked in each different time period and rewrite history.”

 

 

Reconstrucción virtual del Erecteion

A modo de disclaimer: el trabajo que aquí se presenta ha sido realizado dentro del marco del curso “Blender 2.8 para la reconstrucción virtual en 3D del patrimonio” impartido por Koré – Formación online en patrimonio y tecnología. En este curso se enseña a hacer una reconstrucción del Erecteion. Por tanto, el trabajo no es completamente original: muchos de los materiales utilizados para llevarlo a cabo han sido facilitados en este curso para disponerlos en la escena de forma individual. Entre estos materiales se encuentran las planimetrías, las imágenes de texturas, las estatuas (Atenea y una de las cariátides) y los personajes. Algunos de los objetos pequeños, como velas o antorchas, han sido descargados de Sketchfab, plataforma para visualizar y compartir modelos tridimensionales (www.sketchfab.com). El resto de la escena se ha realizado de forma personal siguiendo las directrices del profesor. El software utilizado es Blender, libre y gratuito, en su versión 2.81

Contexto histórico

Viajamos a la antigua Grecia, hacia el 420 a. C. Aquí, elevada a unos 156 metros sobre el nivel del mar, se encuentra la Acrópolis, centro simbólico de la cultura occidental. Su situación privilegiada le permitía estar lo bastante alejada de la costa como para no ser atacada por la vía marítima, pero lo bastante cercana como para participar del comercio portuario que se había ido desarrollando durante mucho tiempo antes. Estas circunstancias habían favorecido la construcción, en el II milenio a. C., de un palacio micénico que pronto evolucionó a un importante centro político y religioso del Ática.

En el año 480 a. C., en el contexto de las Guerras Médicas, los persas llegaron a Atenas y destruyeron la Acrópolis, en la que en este momento se estaba construyendo el Partenón. Ya en este momento había sido edificado el templo de Atenea Poliada, que va a tener relación con el Erecteion, el edificio que estamos tratando en esta ocasión. Debido a los destrozos causados por los persas, fue absolutamente necesario reconstruir esta área. Tras la victoria griega en la batalla de Salamina, Atenas se consolidó como la pólis más importante de Grecia, por lo que se realizaron obras de reconstrucción y mejora, demostrando así que era quien tenía la hegemonía. A mediados y finales del siglo V a. C., gracias al trabajo realizado por arquitectos, ingenieros y artistas, se logró reconstruir una espléndida Acrópolis protagonizada por el Partenón.

El máximo jefe militar de Atenas, el estratego Pericles, dirigió la reconstrucción de la Acrópolis con ayuda de su consejero y amigo Fidias. Fue en este contexto cuando se comenzó la edificación del Erecteion, muy relacionado con los orígenes mitológicos de la ciudad de Atenas. El complejo se levantó entre el 420 y el 406 a. C. durante los intervalos de paz en la Guerra del Peloponeso, en parte sobre las ruinas del templo de Atenea Poliada, que, recordemos, había sido destruido por los persas.

Estructura del Erecteion

Para la construcción del Erecteion se empleó mármol del monte Pentélico, cercano al Ática, y caliza azul para el friso. Las columnas que soportan el edificio pertenecen al orden jónico. El templo está levantado sobre un terreno con fuerte desnivel, que se salva con el añadido de escaleras que permiten que todas las estancias estén comunicadas.

Vamos a ver cuáles eran los módulos en los que estaba dividido el Erecteion:

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[Imagen 03] Vista ortográfica cenital del Erecteion. Infografía 3D: Carmen Rodríguez Gómez.
Su entrada principal se situaba en el pórtico norte, desde el que se accedía a las estancias de Hefesto, Posidón y otros. En el interior se encontraba el pozo que conduciría al “mar” que había hecho brotar el dios. En el lado este había otro pórtico que llevaba a la cela de Atenea Poliada, donde había una estatua de la diosa y una lámpara de aceite hecha de oro, obra de Calímaco (no representada en la reconstrucción). En la fachada sur destaca el pórtico de las Cariátides. En la parte oeste del edificio se encontraba el recinto dedicado a Pándroso (una de las hijas del mítico Cécrope), la tumba del propio Cécrope y el olivo sagrado de Atenea.

Mitología y construcción en el Erecteion

El Erecteion tiene una planimetría compleja que da la sensación de que se han ido adosando estructuras al templo central. Esto responde a la necesidad de abarcar en un solo edificio varios cultos relacionados con los orígenes míticos de Atenas: Posidón, Zeus, Atenea, Cécrope y Erecteo. Estos dos últimos son considerados, según la tradición legendaria más extendida, los primeros reyes míticos del Ática.

Cécrope habría nacido del mismo suelo del Ática y encarnaba el mito de la autoctonía con su doble naturaleza: la parte superior de su cuerpo era humana, su parte inferior era de serpiente, animal ctónico (del griego χθών, ‘suelo’) por antonomasia.

Bajo el reinado de Cécrope tiene lugar el mito de Erictonio, abuelo de Erecteo, de quien hablaremos más tarde. Respecto al nacimiento de Erictonio, las versiones varían, pero la más corriente es que fue fruto de una pasión del dios Hefesto por Atenea. Hefesto había recibido la visita de la diosa para encargarle armas y, al verla, se enamoró de ella. La persiguió con la intención de violarla, pero ella se resistió. Durante el forcejeo, Hefesto eyaculó sobre el muslo de Atenea, que, asqueada, se limpió con una tela y la tiró al suelo. De esta manera fue fecundada la tierra y dio origen al niño Erictonio. Atenea, sin que los dioses se enterasen, recogió al niño, lo metió en una cesta con una serpiente y la dejó al cuidado de las tres hijas del rey, Cécrope. Ellas debían cuidar de la cesta y, sobre todo, no abrirla. Solo una de ellas, Pándroso, intentó disuadir a sus dos hermanas para que no la abrieran. Pero las muchachas, acuciadas por la curiosidad, desobedecieron las órdenes y abrieron la canasta. Sorprendidas al ver al niño mezclándose con la serpiente, tiraron la cesta al suelo. Erictonio, en su forma de humano y serpiente, se ocultó entre unas rocas. Según algunos autores, todavía se conserva en el Erecteion este agujero en el que se ocultó. Las dos muchachas se tiraron colina abajo, de modo que solo quedó Pándroso, la única que había obedecido las órdenes de Atenea. A ella se le dedicó un pequeño santuario en el lado oeste del Erecteion, junto al olivo de Atenea.

El rey Cécrope cedió sus poderes al hijo de Erictonio, Pandión, quien a su vez engendró a Erecteo, entre otros hijos.

También durante el reinado de Cécrope tiene lugar otro de los mitos sobre el origen de la ciudad de Atenas. Atenea y Posidón tuvieron una disputa por el dominio sobre el Ática. Según algunas mitologías, Posidón era la divinidad a la que estaba consagrada la ciudad, pero él y Atenea tenían interés en recibir culto principal allí. Los dos dioses se enfrentaron en una disputa en la que tenían que hacer una ofrenda a la ciudad de Atenas. Según cuenta Apolodoro, Posidón, con un golpe de su tridente, hizo brotar un “mar” de agua salada en medio de la Acrópolis. Atenea, tras tomar a Cécrope como testigo, plantó un olivo en la cumbre de esta misma colina, un olivo que debía ser eterno.

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[Imagen 04] Propuesta de reconstrucción del frontón occidental del Partenón: lucha entre Atenea y Posidón. Museo de la Acrópolis de Atenas. Fuente: Wikimedia Commons
 Para acabar con la discusión, Zeus eligió a los doce dioses olímpicos como jueces, quienes se decantaron por Atenea gracias a que Cécrope, el rey mítico, explicó que había sido la primera en hacer brotar un olivo en Atenas. Así, Cécrope aceptó a Atenea y retiró el culto a Posidón.

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[Imagen 05] Recreación del olivo sagrado de Atenea en el recinto oeste del Erecteion, y el santuario de Pándroso, hija de Cécrope. Autora: Carmen Rodríguez Gómez
Eumolpo, uno de los hijos de Posidón, que reinaba en Tracia, lanzó un ataque contra la ciudad de Atenas, donde ahora reinaba ya Erecteo (nieto de Erictonio). Este decidió consultar el oráculo de Delfos para saber cómo lograr la victoria. La única manera era sacrificando a una de sus hijas. Designó a Ctonia para su muerte, pero todas sus demás hijas se suicidaron. Erecteo consiguió la victoria sobre Eumolpo. Posidón se sentía doblemente ultrajado: por un lado, se le había negado el culto a Atenas; por otro, su hijo había muerto a manos del enemigo. El dios acudió en ayuda de su hermano Zeus, quien lanzó un rayo contra Erecteo y lo mató en el acto. Según dicen las leyendas, sigue existiendo en el pórtico norte del Erecteion la huella del rayo que mató a Erecteo.

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[Imagen 06] Recreación de la abertura que correspondería al lugar a través del cual el rayo de Zeus fulminó a Erecteo. Autora: Carmen Rodríguez Gómez.
Estando así las cosas, Praxítea, viuda de Erecteo, que había perdido a sus hijas y a su marido, pidió ayuda a Atenea para poder salvar la memoria de sus difuntos seres queridos. La diosa permitió el culto a Posidón en la Acrópolis para calmar su ira y, con el fin de que perviviera el recuerdo de Erecteo, concilió las dos figuras del dios y del rey. Surgió así Posidón-Erecteo, que comenzó a recibir culto en el templo del Erecteion.

En la Acrópolis se dispuso un espacio para la tumba del mítico rey Cécrope, llamada “cecropio”, que fue incorporada al Erecteion junto al pórtico de las Cariátides.

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[Imagen 07] Recreación del cecropio junto al pórtico de las Cariátides. Autora: Carmen Rodríguez Gómez.
Respecto al pórtico de las Cariátides, también tiene su motivación histórica. En la batalla de las Termópilas, en el año 480 a. C., se enfrentaron las polis griegas, lideradas por Atenas y Esparta, contra los persas de Jerjes I. La ciudad de Carias, en la región de Laconia, fue aliada de este rey. Cuando los persas fueron derrotados y expulsados de la región, Carias sufrió el exterminio de todos sus hombres y la esclavización de sus mujeres, que se vieron obligadas a soportar las cargas más pesadas. Estas estatuas femeninas que miran hacia el Partenón son la representación de aquellas mujeres, pues soportan sobre sus cabezas el peso del edificio. Las Cariátides probablemente estaban realizadas con los brazos en actitud de ofrenda, razón por la que los han perdido al sobresalir del resto del cuerpo. Hoy en día, las Cariátides que se encuentran en este pórtico son copias; los fragmentos originales se conservan en el Museo de la Acrópolis.

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[Imagen 08] Reconstrucción del pórtico sur con las Cariátides. Autora: Carmen Rodríguez Gómez. Estatua de Cariátide original: Koré – Formación online en patrimonio y tecnología.
Una de las grandes festividades que tenían lugar en la Acrópolis de Atenas eran las Panateneas. Durante las Grandes Panateneas, celebradas cada cuatro años, además de diversos certámenes deportivos, literarios y musicales, tenía lugar la procesión del peplo. Esta prenda era confeccionada por sacerdotisas atenienses y llevada en una procesión por toda la ciudad hasta la Acrópolis, donde se encontraba su estatua. En esta procesión, hombres y mujeres llevaban como ofrendas a la diosa ramas de olivo, armaduras, cestas de frutos y cereales, agua y bueyes. La gran procesión del peplo terminaba en el Templo de Atenea Poliada, pero, al ser destruido, es posible que eligieran otro lugar para sustituirlo.

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[Imagen 09] Recreación de la entrega de ofrendas de frutos, cereales y telas en el pórtico este del Erecteion, donde se encontraba el santuario de Atenea. Autora: Carmen Rodríguez Gómez.
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[Imagen 10] Recreación nocturna del pórtico este del Erecteion durante la fiesta de las Panateneas. Autora: Carmen Rodríguez Gómez.
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[Imagen 11] Recreación nocturna de la fachada sur del Erecteion durante la fiesta de las Panateneas. Autora: Carmen Rodríguez Gómez.
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[Imagen 12] Recreación interior del santuario de Atenea en la zona este del Erecteion con ofrendas de escudos, lanzas y recipientes de cerámica. Autora: Carmen Rodríguez Gómez. Estatua original de Atenea facilitada por Koré – Formación online en patrimonio y tecnología.
A continuación se muestra una imagen del proceso de texturizado de las telas y algunos renderizados generales del complejo estructural. Todas ellas son de realización propia.

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[Imagen 14]. Vista general del Erecteion desde una perspectiva suroeste.
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[Imagen 16] Vista general del Erecteion desde una perspectiva oeste.
Bibliografía

Fuentes clásicas
Apolodoro, Biblioteca. Traducción y notas de Margarita Rodríguez de Sepúlveda. Madrid: Gredos, 1985.
Heródoto, Historia. Traducción y notas de Carlos Schrader. Madrid: Gredos, 1992.
Pausanias, Descripción de Grecia. Introducción, traducción y notas de María Cruz Herrero Ingelmo. Madrid: Gredos, 1994.
Tucídides, Historia de la guerra del Peloponeso. Traducción y notas de Juan José Torres Esbarranch. Madrid: Gredos, 1992.

Fuentes modernas
Blanco Freijeiro, A. (2016): Arte griego, 3ª edición, Madrid, CSIC.
Grimal, P. (1981): Diccionario de mitología griega y romana, Barcelona: Paidós.
López Melero, R. (2017): Arqueología: Atenas, National Geographic.
Martiensses, R. D. (1972): La idea del espacio en la arquitectura griega, Buenos Aires: Ediciones Nueva Visión.
Robertson, D. S. (1994): Arquitectura griega y romana, 4ª edición, Madrid: Cátedra.
Spawforth, T. (2007): Los templos griegos, Madrid: Akal.
Triante, I. (1998): The Acropolis Museum, Atenas: Latsis Group.

Webgrafía
Agudo Villanueva, M. (2019): “El Erecteion de Atenas: viaje al pasado en 3D”. Mediterráneo Antiguo, 12 de junio. Disponible en: https://mediterraneoantiguo.com/2019/06/12/el-erecteion-de-atenas-un-viaje-al-pasado-en-3d/.
Panolympia (2017): “Panateneas menores, el festival en honor a Atenea”. Panolympia, 25 de julio. Disponible en: https://panolympia.wordpress.com/2017/07/25/panateneas-menores-el-festival-en-honor-a-atenea/.

Carmen Rodríguez Gómez

 

El latín y el griego que viajan por el espacio interestelar

En 1977 la NASA envió al espacio las sondas Voyager 1 y Voyager 2, aprovechando una alineación concreta de Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno que se repite cada 175 años (redondeando) y que, mediante la asistencia gravitatoria -que consiste en emplear energía del campo gravitatorio de un cuerpo celeste para modificar la trayectoria y velocidad de una sonda o nave espacial; en otras palabras, en este caso: propulsión gratuita-, permitió que ambas sondas hayan llegado más lejos que ningún otro objeto creado por el ser humano.

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Aunque la misión primaria de las Voyager era obtener información, principalmente, de Júpiter y Saturno -planetas a los que ya habían llegado, o sobrepasado, para 1981-, las sondas siguen operativas, alejándose cada vez más de la Tierra, y se calcula que seguirán transmitiendo información a nuestro planeta hasta, aproximadamente, 2025. En este tiempo han permitido conocer una ingente y preciosa cantidad de datos y han aunado una serie de récords -como ser los primeros objetos creados por humanos en alcanzar el espacio interestelar- y méritos, entre ellos, la icónica fotografía de la Tierra conocida como Pale Blue Dot (“Punto azul pálido”).

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Las sondas Voyager viajan, cada una, con un vinilo: el llamado Golden Record (“Disco de Oro”), que contiene una suerte de best of de la Tierra: una selección de imágenes, sonidos y piezas musicales recopiladas por un equipo liderado por Carl Sagan e ideado como pequeña muestra de nuestro planeta si, en algún momento, vida extraterrestre se topase con uno de los vinilos y fuese capaz de acceder a los contenidos. Bach, cantos tradicionales de diversos países, sonidos de la naturaleza o fotos de humanos en distintas situaciones son algunos de los contenidos que se escogieron para representar la vida terrestre.

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En los vinilos se incluyeron, además, audios de saludos breves en 55 idiomas distintos. Cinco de ellos, lenguas muertas: acadio, hitita, sumerio, latín y griego antiguo. Alguien, en ese comité de selección de los contenidos, los consideró relevantes, allá por 1977.

Los audios en latín y griego antiguo fueron encargados a Frederick M. Ahl, profesor de Clásicas de la Cornell University donde, por entonces, también era docente Carl Sagan. Estos saludos pueden escucharse en esta página, y dicen así:

  • Οἵτινές ποτ᾿ἔστε χαίρετε! Εἰρηνικῶς πρὸς φίλους ἐληλύθαμεν φίλοι [audio]
  • Salvete quicumque estis; bonam erga vos voluntatem habemus, et pacem per astra ferimus [audio]

 Además, uno de los sonidos incluidos en los vinilos es un mensaje en morse, que puede escucharse [aquí]. Se trata de la requetecitada ad astra per aspera (.- -.. / .- … – .-. .- / .–. . .-. / .- … .–. . .-. .- en morse).

Cuando la Tierra haya desaparecido, la última muerte del latín y del griego irá unida a la de las Voyager.

Ana Laguna

El acueducto romano que no era romano

Varios seguidores de nuestro blog se han apresurado a enviarnos la noticia publicada el martes 12 de noviembre en El País, sobre la auténtica datación del acueducto de los Milagros en Mérida. Este tradicionalmente se consideraba del siglo I d. C. pero nuevas investigaciones en Alemania en 2011 y una más reciente de la Universidad Autónoma de Madrid basada en pruebas de termoluminiscencia lo sitúan entre los siglos IV y VI.

Ingeniería romana en Valladolid

Mientras la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Valladolid acogía el julio pasado el XV Congreso Español de Estudios Clásicos, el Museo de la Ciencia de la Ciudad del Pisuerga inauguraba la exposición ‘Artifex. Ingeniería romana en España’ que permanecerá abierta hasta el 24 de noviembre de este año.

El Norte de Castilla, periódico de cabecera de todos los pucelanos, se hacía eco de la noticia dedicándole casi una página completa.

Igualmente los artefactos ideados por los ingenieros romanos se abrían un hueco en los informativos de Televisión Castilla y León.

Es, de hecho, una exposición patrocinada por la Fundación Juanelo Turriano, itinerante y que arrancó en Madrid en 2002. De modo que algunos puede que ya la hayan visto. Pero si no es así, quizás tengan interés por ver este enlace y acaso acercarse después a mi tierra.

Henar Velasco López

Rayos X, algoritmos y papirología

Quizá uno de los aspectos de la Filología Clásica que más atractivo suscita es el descubrimiento de nuevos textos que pueden ser incorporados al corpus de la literatura griega Y romana. Esto es así cuando se trata de códices manuscritos medievales y aún más cuando hablamos de rollos de papiro que se escribieron hace veintiún siglos, en los mismos años en que Ovidio estaba en el exilio o cuando Tiberio era emperador o cuando Séneca el filósofo se suicidó. Pero tan atractiva como la emoción del hallazgo es conocer algo sobre los procedimientos puestos en práctica para identificar esos exiguos testimonios y poder leer esos textos. Desde el siglo XVIII la tecnología se ha puesto al servicio de esa tarea. Precisamente los descubrimientos en la Villa de los Papiros de Herculano -supuestamente propiedad de Lucio Calpurnio Pisón, suegro de César- donde se ha excavado una biblioteca que contenía libros griegos, muchos de ellos de filosofía epicúrea, propulsaron el desarrollo de nuevas técnicas que permitieran desenrollar y leer los rollos encontrados. Desde la máquina diseñada por Antonio Piaggio en el siglo XVIII se han sucedido nuevos sistemas y ahora mismo leemos en The Guardian la noticia (enviada por Diego Corral) de un nuevo proyecto que aúna un sistema de rayos X de alta energía con algoritmos específicos que nos permitirían vislumbrar el interior de los rollos y leer los textos que almacenan. Recordemos que aún queda por excavar parte de la biblioteca y existe la posibilidad de que esta contenga rollos escritos en latín. De hecho, en fecha reciente nos hicimos eco del descubrimiento de un fragmento de texto que, según los estudios realizados, pertenece a la obra perdida de Séneca el Viejo Historiae ab initio bellorum civilium. Para más información sobre este descubrimiento remitimos a la publicación de Valeria Piano, “P.Hercul. 1067 Reconsidered: Latest Results and Prospective Researches”, en Alberto Nodar, Sofía Torallas Tovar (eds.), María Jesús Albarrán Martínez, Raquel Martín Hernández, Irene Pajón Leyra, José-Domingo Rodríguez Martín,  Marco Antonio Santamaría (coeds.), Proceedings of the 28th Congress of Papyrology Barcelona 1-6 August 2016, Barcelona 2019 (referencia cuyo conocimiento debemos también a Diego Corral)

Susana González Marín

¿Es Iturissa?

Isabel Pérez Alonso nos envía el enlace a una noticia de La Vanguardia publicada el 17 de febrero: gracias a la radiografía del terreno se ha descubierta la existencia de restos de una población, de unas 4,5 hectáreas de superficie, habitada entre el I y el IV d.C. cerca de Auritz/Burguete, en el mismo paso de los Pirineos que Roncesvalles, a unos seis kilómetros. El proyecto de investigación que lleva las excavaciones, de la Sociedad de Ciencias Aranzadi y el Museo Arqueológico de Londres (MOLA), se plantea si esta ciudad puede corresponder con Iturissa, mencionada por Ptolomeo y citada en el Itinerarium Antoninum, sobre cuya localización no hay acuerdo. La hipótesis no está confirmada pero no hay duda de que las nuevas tecnologías empiezan a ser imprescindibles para la arqueología.

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