Otro pasatiempo para un ratito de cuarentena

Si el otro día os invitábamos a identificar algunas imágenes de personajes de la antigüedad clásica reproducidas en varios libros de los Fondos de la Biblioteca General Histórica de la USAL, hoy os proponemos la continuación del mismo juego (Soluciones al pie de la página):

1. Aquí tienes las figuras de tres dioses, cuya identificación no ofrece la misma dificultad

Temis

2.

Polifemo

3. ¿Quiénes son los tres personajes que aparecen entre Calíope y Clío?

Eneas

4.

Minerva

Doc2

Cosas que hacer en la cuarentena (16): pensarnos a través de la tragedia griega con Simon Critchley

A finales de 2018 anunciábamos la publicación de Tragedy, the Greeks and Us de Simon Critchley, que en español ha sido traducido por Daniel López y está editado por Turner Libros.

Para esta cuarentena, os proponemos algunas charlas en las que, a partir de lo desarrollado en el libro, Critchley habla sobre cómo a día de hoy seguimos enfrentándonos a las mismas preguntas que plantearon y dinamizaron los antiguos dramas griegos. En ellas, Critchley se reafirma en nuestra necesidad de mirar hacia el pasado para comprendernos, puesto que en gran medida estamos determinados por él. No obstante, especialmente en los podcasts, también hay cabida para sus otras grandes pasiones como son el punk (el que fuera su lema, ‘no future’, parece resonar estos días extraños), el fútbol o el mismísimo David Bowie.

(La única pega que le ponemos a estos vídeos es que solo están disponibles en el inglés original, con la única opción de poner subtítulos autogenerados en ese mismo idioma, y no en español).

Marta Martín Díaz

 

Cosas que hacer en cuarentena (12): lee Circe de Madeline Miller

“Junté un puñado de flores que le convierten a uno en su ser verdadero y las llevé a la cala donde se decía que Escila acudía a diario para darse un baño. Rompí los tallos y los derramé hasta la última gota de su savia en las aguas. Ya no podría ocultar nunca su malicia viperina. Toda su fealdad quedaría al descubierto. Sus cejas se espesarían, su pelo se volvería áspero y sin brillo y su nariz crecería hasta convertirse en hocico. Las residencias divinas resonarían con el eco de sus furiosos gritos y los grandes dioses vendrían a azotarme con sus látigos, pero yo les daría la bienvenida, ya que cualquier latigazo sobre mi espalda no sería más que una muestra del amor que sentía por Glauco.” Circe, Madeline Miller (2018, 66 – 67).

Madeline Miller nos presenta Circe, un libro sobre uno de los personajes peor vistos de la mitología clásica. Una diosa convertida en bruja que causa estragos allá por donde pasa. Eso, al menos, es uno de los tópicos más recurrentes acerca de este personaje. En cambio, con esta lectura nos adentramos en los pensamientos, miserias e inseguridades de un personaje olvidado por los dioses, ninguneado por sus hermanos y desestimado por su padre. Una historia desgarradora e intrigante sobre una diosa que no se considera tal, sin poderes ni apariencia, celosa de los dones de sus hermanos, Eetes y Pasífae, destapados como grandes hechiceros y conocedores de la brujería.

Mientras nos vamos adentrando en la personalidad del personaje y conociéndolo cada vez más, se nos muestran diversos acontecimientos mitológicos en los que la propia diosa ha estado involucrada, como la transformación de su amado Glauco o de la monstruosa Escila, el nacimiento del Minotauro en Creta o los viajes de Odiseo, con los que va construyendo su identidad y fortaleza, hasta llegar al punto de perder todos sus miedos y plantar cara a su todopoderoso padre (aquí Helios) o a la mismísima Atenea.

Rubén Díaz

El coronavirus contra Horacio

Eusebia Tarriño nos envía el enlace a la columna de Manuel Vilas publicada en el País el 7 de abril de 2020, que se titula Horacio y reproducimos a continuación:

El poeta romano Horacio, que nació en el 65 antes de Cristo y vivió 56 años. escribió un verso imborrable que decía así: “Carpe diem, quam minimum credula postero“. Su traducción es esta: “Coge el día, confía lo mínimo en el futuro”. ESte verso influyó de una manera abrumadora en la literatura posterior, desde Petrarca, Dante, Garcilaso, Cervantes, hasta Byron, Whitman, Hemingway o Kavafis.

el “carpe diem” se convirtió en un símbolo urgente del vitalismo. Pienso en Horacio porque ahora nos ha sido hurtado el presetne y se nos convoca, desde nuestros encierros, a la espera de un futuro que se aleja dos semanas más en cada comparecencia de quienes nos gobiernan. El coronavirus está pulverizando a Horacio y a toda una tradicióon literaria que amaba la vida. Si el “carpe diem” triunfó en todo el mundo (ahora me acuerdo también de aquella célebre película El club de los poetas muertos) era porque recordaba que la vida es un acto presente. El gran novelista J. G. Ballard le dio otra vuelta moral al carpe diem horaciano y dijo que el pasado no existe, con lo cual venía a decir que el futuro tampoco existe. Otra manera de darle la razón a Horacio.

Hasta hace tres semanas, con la llegada del confinamiento domiciliario de millones de seres humanos, nadie en la historia de la civilización occidental ni desde la filosofía, ni desde el arte, ni desde la literatura, había osado desdecir a Horacio. Si algo hemos sido todos en esta vida es horacianos. Toda la poesía española es horaciana. Horaciano fue Góngora, lo fue Luis Cernuda, Gil de Biedma, y un largo etcétera, que llega hasta nuestros días, en poetas como González Iglesias o Aurora Luque, entre otros muchos. Si amas la vida, tienes que ser horaciano.

Solo el catolicismo, y ahora el confinamiento, retrasaban la urgencia de vivir la vida en su presente más real, sólido y necesario. Confinamiento y cristianismo se dan la mano en eso: nos prometen un futuro de liberación, que no llega. ¿Estoy exagerando? Claro que sí, y eso espero, pero lo hago para que la gente que está confinada no olvide que su renuncia al presente es renuncia a la grandeza de la vida y que lo que no está viviendo hoy se perderá para siempre. Las guerras fueron infinitamente peores que el confinamiento, pero eran horacianas. Las guerras aún intensificaban más el carpe diem. Si podías morir en cualquier momento, la entrega a las pasiones de la vida era ciega y absoluta.

Qué raro enemigo le acaba de salir a Horacio con el coronavirus. Tendremos que convertir nuestros pisos en mansiones de fiestas, orgías y vida inventada. Un mundo sin Horacio es un mundo muerto. El aplazamiento de la vida a un futuro mejor me recuerda a los totalitarismos. Hay que salvar a Horacio de esta horrible peste que niega el mayor don de los seres humanos: el gozo del tiempo presente.

Cosas que hacer en la cuarentena (9): visita virtual al conjunto arqueológico de Torreparedones (Córdoba)

Esperanza González nos envía el enlace al reportaje de El País (26/03/2020) sobre las excavaciones del anfiteatro de Virtus Iulia (entre Baena y Castro del Río), ciudad romana de unas 11 hectáreas, de las que solo se ha excavado el 10%. Existe también la posiblidad de visitar virtualmente el conjunto, aunque aún no es posible ver el anfiteatro en esta aplicación.

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