VENI.VIDI.VICI.

Plutarco nos transmite la traducción al griego de ueni, uidi, uici.

καὶ τῆς μάχης ταύτης τὴν ὀξύτητα καὶ τὸ τάχος ἀναγγέλλων εἰς Ῥώμην πρός τινα τῶν φίλων Μάτιον ἔγραψε τρεῖς λέξεις· „ἦλθον, εἶδον, ἐνίκησα“. Ῥωμαϊστὶ δ’ αἱ λέξεις, εἰς ὅμοιον ἀπολήγουσαι σχῆμα ῥήματος, οὐκ ἀπίθανον τὴν βραχυλογίαν ἔχουσιν.

“Y al anunciar a Roma la rapidez y la velocidad de esta batalla  escribió a Matio, uno de sus amigos, tres palabras: “Llegué, ví, vencí”. En latín las palabras, por terminar igual formando una figura de dicción, componen una braquilogía realmente notable.”

Plutarco, Vidas paralelas. César, 50.

Plutarco hace notar que en latín los tres verbos ueni, uidi, uici, son similidesinentes, mientras que (implícitamente) en griego, a diferencia del latín, el tercer aoristo, del tipo que llamamos débil o sigmático, aparte de romper la similidesinencia, tiene dos sílabas más. La figura, σχῆμα ῥήματος,   produce un notable efecto de concisión (braquilogia)

Por su parte, Suetonio, en la Vida de César, 37:

Pontico triumpho inter pompae fercula trium uerborum praetulit titulum VENI.VIDI.VICI non acta belli significantem sicut ceteris, sed celeriter confecti notam.

“En su triunfo Póntico, entre los demás objetos exhibidos en el desfile mostró un cartel con tres palabras LLEGUÉ, VI, VENCÍ, que no describía, como los demás, las acciones bélicas, sino la nota (observación crítica) de que esta había sido terminada rápidamente”. (La traducción es mía)

No es extraño que la figura llamara la atención. Sin ánimo de exhaustividad exploremos en qué consisten algunas de sus virtudes:

  • Identidad de desinencia (similia desinentia)
  • Casi paronomasia de uidi-uici
  • Idéntico número de sílabas en los tres verbos, (isosilabismo)
  • Idéntico paradigma morfológico.
  • Asíndeton
  • Trimembración sintáctica
  • Clímax, pues el contenido del verbo final forma una especie de culminación semántica de las acciones anteriores
  • Relato dividido en tres partes, un número “favorito” de los folkloristas y los teóricos de la narración.

Llamo la atención sobre el hecho de que los dos, Plutarco y  Suetonio, se refieren tanto al carácter informativo del texto cesariano como a sus características estilísticas: concisión penetrante en el primero,  rápidez en Suetonio que se sigue no tanto de los hechos como de la forma tan expresiva en que fueron relatados. Tanto brachylogian como nota pertenecen al vocabulario de la poética y de la crítica literaria antiguas. Suetonio y Plutarco muestran, como cabe esperar en autores tan versados en cuestiones gramaticales y críticas, un evidente interés por las características literarias de la expresión más allá de su contenido. Suetonio, en diversas partes de su biografía de César, recoge el impacto que tuvieron entre sus contemporáneos los Comentarii. Por eso apenas hace falta recordar que el sintagma celeriter confecti en sus diversas variantes casuales es bien conocido en los escritos cesarianos. En cuanto a Plutarco, un ciudadano romano nacido en Grecia, que contribuyó como pocos a la formación de la cultura grecorromana, muestra siempre  un buen oído para las frases célebres, como suelen hacer los biógrafos, reseñando si estas fueron pronunciadas en griego o en latín. Por ejemplo, en el cap. 46 transmite las palabras pronunciadas por César al final de la batalla de Farsalia añadiendo que, según Polión, César las dijo en latín y que el propio Polión las había vertido al griego; sin embargo nada dice sobre la lengua en que pronunció alea iacta est, presumiblemente el griego ανερριφθώ κυβος, y que esta vez Polión trasladó al latín (Nisbet). Por eso no tiene nada de extraño que, en esa atención a las similitudes y diferencias de culturas y lenguas convergentes, Plutarco aclare al lector griego de su texto que el enunciado cesariano produce en latín efectos distintos que en su lengua por ser una figura de dicción intraducible. No podemos saber si el modo de  existencia de este enunciado fue siempre el de enunciado literario, (esto es, si se originó en un escrito), bien fuera en una relación leída ante el  senado (Apiano) o en el mencionado triunfo Póntico. Por sus cualidades estilísticas, cabe la duda razonable de que fueran palabras pronunciadas alguna vez ante un auditorio por el propio César, pero preferimos no especular sobre esto.

Conviene consignar  que el escritor César fue un practicante no sólo de la “deformación histórica”, como se decía hace más de medio siglo, sino, en palabras más actuales, de la autopropaganda. En virtud de esa habilidad, ya desde la Antigüedad se ha intentado trasladar con bastante éxito la idea de que las características estilísticas de su latín ponían de manifiesto en prosa las mismas virtudes por las que había destacado como general, a saber, su decisión, su cualidad de ir directo al objetivo, su concisión, racionalidad, etc.

El lector actual debe adoptar múltiples precauciones para no mirar lo que nos cuenta César con su misma perspectiva. Pongamos un ejemplo,

Gall. IV 15 2-3: et cum (Germani) ad confluentem Mosae et Rheni pervenissent, reliqua fuga desperata, magno numero interfecto reliqui se in flumen praecipitaverunt atque ibi timore, lassitudine et vi fluminis oppressi perierunt. Nostri ad unum omnes incolumes perpaucis vulneratis ex tanti belli timore, cum hostium numerus capitum CCCCXXX milium fuisset se in castra receperunt.

Según este relato se nos transmite que

  • Los germanos, perseguidos por los romanos, llegan a la confluencia del Mosa y el Rhin, y al no poder cruzarlos, son muertos en gran cantidad (magno numero interfecto) por las tropas romanas.
  • Los demás se ahogan en el río.
  • De los nuestros (los romanos) no muere ni uno solo.
  • Los germanos eran unos 430. 000
  • César concede la libertad a los prisioneros que se habían rendido antes de la batalla.

Max Gallo, en una especie de biografía sobre César, César Imperator, Paris 2003,  escribe:

“Sólo quedan de los cuatrocientos treinta mil enemigos un puñado de prisioneros. ¡Que los dejen libres! Ya no representan nada. Los Usípetes y los Téncteros han dejado de existir.” (p. 272)

En resumen, César deja implícito lo que M. Gallo afirma expresamente: que el número de muertos se aproximaba a un total de 430.000. Por cierto, el número es exagerado.  ABC cultural (14-12-2015), en un artículo titulado La batalla perdida en la que las legiones de Julio César masacraron a 150.000 enemigos nos da noticias de que la contienda tuvo lugar en la actual Kessel, una región al sur de Brabante, y que el hecho resulta confirmado  por el “hallazgo de un gran número de restos óseos, espadas, puntas de lanza de la época, y un casco”. Los restos eran conocidos desde hace tiempo, pero hubo que esperar a 2015 para demostrar su origen y fecha.

No se trata de hacer aquí una causa general contra el imperialismo romano ni de denigrar la figura de César (que ya en la propia Antigüedad sufrió ataques tan notables como el de Lucano). Se trata de llamar la atención sobre el hecho de que una manera de “blanquear” los actos perpetrados por César en la guerra es quedarse solamente con sus excelencias estilísticas sin percibir el trasfondo, los hechos que hay debajo. Es bien cierto que en la guerra antigua el vencedor tenía todos los derechos y el vencido ninguno y que eso era conocido y considerado natural  por todos los lectores de César, con la excepción de Catón, que aconsejaba que, por la atrocidad cometida con los germanos, el comandante en jefe fuera entregado al enemigo cargado de cadenas. También es cierto que ese ius belli, con la crueldad que comportaba, había sido practicado por todos los pueblos antiguos sin excepción alguna (Mary Beard). De manera que en esa revisión de símbolos históricos que se ha producido a raíz del asesinato de George Floyd, aún no proponemos que se derriben las estatuas de César como han hecho en Kentucky con la del general Andrew Jackson, notable entre otras cosas por una especie de “solución final”, mediante la que trasladó al Oeste del Mississipi a todos los indios del Sur. Aunque resulte duro enfrentarse a la realidad de que la historia ha sido escenario de violentos enfrentamientos bélicos que tenían como resultado la esclavitud de los vencidos o la imposición de una clase sobre otra (para no hablar de un sexo sobre otro), una cosa es la revisión de la historia como objeto de estudio y de crítica y otra la militancia social o política que aconseja arremeter contra símbolos que puedan ayudar en la guerra del presente contra todo resto de la explotación del hombre y de la mujer,  por motivos de raza, sexo, religión etc.

Debemos operar una distinción de niveles. Un análisis histórico no puede emprenderse desde ideas jurídicas, políticas o morales de hoy en día, porque borraría la perspectiva de los propios participantes en los hechos, imponiendo exclusivamente la del intérprete actual,  y dejaría de realizar “la fusión de horizontes”, por la que recuperamos también la versión de los propios participantes en el evento, como aconseja la hermenéutica clásica. Los hechos no siempre hablan por sí mismos, sino que hay que encuadrarlos en valores: los contemporáneos a la época en que ocurrieron o fueron realizados y los contemporáneos a la época del intérprete. Para no hablar de las valoraciones de épocas intermedias entre las antiguas y las actuales.

Aplicando esto a los textos resultaría que, si nos proponemos revisar todo el canon literario transmitido desde la Antigüedad, porque su contenido resulta rechazable, censurable o abominable para nuestra sensibilidad actual política o moral, deberíamos empezar con el texto canónico por excelencia, un texto que para muchos millones de personas es la transcripción de la palabra de Dios. Nuestra “sensiblidad contemporánea” muestra así su falta de unanimidad. Por lo que a mí respecta, me parece más urgente acabar con las injusticias del presente que reescribir (o resignificar) la historia del pasado. La nueva iconoclastia, como la damnatio memoriae, se entrega a prácticas hasta cierto punto mágicas, pretendiendo abolir en efigie a los causantes de desastres históricos reales. Con ello privamos a la historia, magistra uitae, de su facultad para ponernos ante un espejo que nos devuelve nuestro incómodo reflejo como seres humanos. Decía Borges  que con que una sola línea de la Historia Universal se alterara, toda la Historia Universal resultaría cambiada.

José Carlos Fernández Corte

Poggio Bracciolini : “el más humano de los humanistas”

El Mercurio salmantino

Firenze University Press - Università degli Studi di Firenze - Poggio Bracciolini and the Re(dis)covery of Antiquity: Textual and Material Traditions

Poggio Bracciolini and the Re(dis)covery of Antiquity: Textual and Material Traditions.(Proceedings of the Symposium Held at Bryn Mawr College on April 8-9, 2016)Roberta Ricci, ed. Firenze University Press, 2020. DOI: 10.36253/978-88-6453-968-3.

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Esta colección se nutre de su interdisciplinariedad, con aportaciones de estudiosos que investigan la contribución de Poggio  Bracciolini a muchos campos del conocimiento de la tradición occidental, que abarcan la política y la historiografía, la cultura material y de la imprenta, la filología y el estudio de los manuscritos, la caligrafía y la paleografía.
Los estudios aquí recogidos tocan aspectos interconectados de los inicios del Renacimiento en su recuperación de la tradición clásica donde el concepto de humanitas se extiende al propio manuscrito.

“Esta distinguida colección de ensayos añade una riqueza de detalles académicos a nuestra comprensión del humanista del Renacimiento Poggio Bracciolini. Y, al hacerlo, también logra capturar gran parte de la…

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Nerón en la Casa Blanca

Nos envía Diego Corral el enlace a este texto que ha visto la luz en Público (1/6/2020) de Pablo Bustinduy: Nerón en la Casa Blanca. No es la primera vez que se compara a Trump con Nerón, como hemos podido comprobar en este mismo blog, pero la imagen que ilustra la columna (REUTERS/Yuri Gripas), que se tomó tras asistir al lanzamiento de la misión espacial SpaceX, parece escogida a propósito: Trump con el pulgar hacia arriba en contraste con la imagen tantas veces evocada de los emperadores romanos -y del propio Nerón- con el pulgar hacia abajo.

Trump

ustinov

Susana González Marín

Perfumería en Pompeya

Manuela y Mª Ángeles Martín nos envían el enlace a esta noticia de ABC (22/5/2020): Arqueólogos españoles descubren en Pompeya una de las perfumerías mejor conservadas de la Antigua Roma

La investigación la ha realizado un equipo de arqueólogos españoles de la Universidad de Granada, el Instituto Valenciano de Restauración y el Servicio de Investigaciones Arqueológicas Municipal de Valencia.

Puedes leer la noticia también en la página de National Geographic Historia.

La gran estafa de los manuscritos de la Biblia del mar Muerto.

El Mercurio salmantino

Recuperamos para nuestro blog un interesante artículo publicado el pasado 9 de abril en la revista National Geographic, donde se hacen eco de la investigación que ha demostrado que los fragmentos de los manuscritos de la Biblia del mar Muerto que se exhiben en el Museo de la Biblia de Washington DC se escribieron en la era contemporánea. [Ver ARTICULO]

La gran estafa de los manuscritos de la Biblia del mar Muerto

En el cuarto piso del Museo de la Biblia, en Washington D.C., una gran exposición permanente cuenta la historia de cómo las antiguas escrituras se convirtieron en el libro más popular del mundo. En el corazón de esta gran exhibición, se encuentra una de las piezas más preciadas del museo: fragmentos de los manuscritos del mar Muerto, antiguos retazos de texto que incluyen las copias más antiguas de la Biblia hebrea que han sobrevivido hasta nuestros días.

Pero hace unos días, un equipo independiente de investigadores, cuyo trabajo financió…

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Un eslabón más para la cadena literaria

ACONTECIMIENTO
Cielo, tierra, amanecer,
ocho y cuarto de la mañana.
Calma y silencio
en las amarillentas hierbas de la sabana.
A lo lejos un ébano
de hojas siempre verdes
y extensas raíces.

De repente una alteración de esa agradable quietud.
Dos seres con ganas de vivir que rompen a correr.
Una gacela en una repentina huida
y tras ella una leona jadeante y hambrienta.
Por un momento sus posibilidades son idénticas.
La que huye tiene incluso cierta ventaja.
Y si no fuera por esa raíz,
que sale del suelo,
por ese tropezón
de una de las cuatro patas,
por ese cuarto de segundo
de alterado ritmo
que aprovecha la leona
con un largo salto…

A la pregunta de quién es el culpable,
nada, sólo silencio.
Un cielo inocente, circulus coelestis.
Una inocente terra nutrix, la tierra nutridora.
Un inocente tempus fugitivum, el tiempo.
Una inocente gacela, gazella dorcas.
Una inocente leona, leo massaicus.
Un inocente ébano, diospyros mespiliformis.
Y un observador que mira con unos prismáticos,
en casos como éste
homo sapiens innocens.

Wislawa Szymborska

Envío de Isabel Gómez Santamaría

Cosas que hacer en la cuarentena (24): ver Hécuba de Eurípides

Como ya sabéis, Pentación Espectáculos, responsables del Teatro Bellas Artes y el Teatro la Latina, han lanzado la iniciativa #PantallaPentación, a través de la cual están emitiendo algunos de sus espectáculos de forma gratuita en su canal de Youtube.

Mª Ángeles Martín nos avisa de que esta semana se puede ver Hécuba de Eurípides, estrenada en la 59 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, esta tragedia está protagonizada por Concha Velasco, adaptada por Juan Mayorga y dirigida por José Carlos Plaza.

Otro pasatiempo para un ratito de cuarentena

Si el otro día os invitábamos a identificar algunas imágenes de personajes de la antigüedad clásica reproducidas en varios libros de los Fondos de la Biblioteca General Histórica de la USAL, hoy os proponemos la continuación del mismo juego (Soluciones al pie de la página):

1. Aquí tienes las figuras de tres dioses, cuya identificación no ofrece la misma dificultad

Temis

2.

Polifemo

3. ¿Quiénes son los tres personajes que aparecen entre Calíope y Clío?

Eneas

4.

Minerva

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