Entrevista a Mauricio Esteban, bajista y filólogo clásico

Los caminos de la Filología Clásica y la música contemporánea se entrecruzan a menudo. Ahí tenemos a Chris Martin, cantante de Coldplay, graduado en Clásicas por la UCL de Londres o al también inglés Marcus Mumford, líder de Mumford & Sons, cuyos años de latín y griego en el instituto y en la Universidad de Edimburgo (que dejó tras un año para dedicarse por completo a la música) le dejaron marcado literalmente, como su tatuaje de la palabra griega χάρις, digno de nuestra sección de tatuajes, demuestra.

Pero no hace falta irse tan lejos: si barremos para esta misma casa, nos encontramos a Carolina Álvarez, graduada en Filología Clásica por la USAL y bajista del grupo de sonido chirll-out  Estrogenuinas, quien hace un tiempo nos contó su experiencia como bajista docta en latín y griego.

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Al bajo también encontramos a Mauricio Esteban Juan, graduado en Filología Clásica por la USAL en 2018 y actualmente alumno del Máster de Secundaria en la especialidad de lenguas clásicas. A quien, además, hemos leído por aquí durante esta cuarentena en sus entradas sobre el ‘Fiat Umbra!’ de Machado y con un poema de su coterráneo zamorano García Calvo.

A los 17 años, cuando comenzaba su periplo en el mundo de las lenguas clásicas en el Bachillerato de letras, Mauri dio su primer concierto con Twisted Lemons, un trío formado junto a un par de amigos, en el que versionaban cosas sencillas de jazz y blues. Poco después entró a formar parte de Greenblues, grupo de rock and roll que ganó la IV Batalla de Grupos de la USAL. Con ellos ha vivido experiencias muy satisfactorias, las cuales han quedado grabadas para la posteridad en dos discos de estudio y en varios videoclips y directos. Actualmente, su proyecto principal es La Milker Band, de la que forma parte desde hace un par de años cuando sustituyó al bajista para un concierto en el Culturalia Sound Festival, celebrado en el Multiusos Sánchez Paraíso.

En la trayectoria de Mauri también destaca la Merlu Jazz Band, una Big Band creada hace algunos veranos, y The Funky Yankees, banda de funk y soul con una poderosa voz femenina. Recientemente, ha colaborado con el gaitero Richie López, con la compositora e intérprete Lucía Gonzalo, y con Elakord, a quien define como “un rapero ecléctico.” Estas colaboraciones demuestran tanto su gusto por todo tipo de géneros (reggae, el folclore, rap…), como sus ganas de trabajar con todo tipo de artistas.

Al haber visto las dos vocaciones de Mauri desarrollarse en paralelo durante los últimos seis años, con todo el trabajo, la constancia, y en la mayoría de las ocasiones, sacrificios que ello ha implicado y sigue implicando (no lo vamos a negar, vivir en completa ἀταραξία en los tiempos que corren siempre resultará utópico, particularmente si estudias clásicas), he aprovechado estos días raros para preguntarle sobre ellas y así ofrecer sus interesantes respuestas a nuestros lectores.

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P- ¿Cómo y cuándo comenzaste a interesarte por la música?

R- La música me gusta, como quien dice, desde que nací. En mi casa no hay un mal disco. Tengo la suerte de tener unos padres que desde bien pequeños nos han educado en un ambiente musical a mis hermanas y a mí. Recuerdo que los domingos mi madre nos despertaba con Stevie Wonder, y en el coche siempre sonaban Eric Clapton, Bob Seger o Tina Turner, entre otros. Además, se molestaban en llevarnos a conciertos de los Stones o Springsteen.

Actualmente, en cuanto a gustos, me considero abierto, aunque me muevo dentro de la música negra y la música de raíz americana, donde entrarían el blues, el soul, el funk y el R&B, el rock and roll, el country, el folk, el rock sureño… En estos parámetros me suele gustar todo. Luego, la música latina, el rap, el hip-hop, etc. En realidad, todo lo que sea sensual y tenga buen groove consigue transmitirme. Por otra parte, suelo mostrarme receptivo a lo que me hacen llegar mis colegas.

P- ¿Qué instrumentos tocas?

R- De pequeño, con 11 o 12 años, tocaba la gaita sanabresa, que siempre me ha gustado, porque mi abuelo paterno la tocaba, entonces podría haber sido mi primera toma de contacto con un instrumento musical (sin contar la flauta dulce del colegio). Después me inicié en la guitarra eléctrica con 14 años y descubrí, un poco por casualidad, el bajo con 16. Y, salvando alguna aparición anecdótica, no he sido guitarrista en ningún grupo. Pronto me llamó la atención el bajo.

P- ¿Cómo crees que influye tu formación como filólogo clásico en tu carrera musical?

R- Sin duda, la formación que ofrece el estudio de una filología es muy enriquecedora de cara al desenvolvimiento de la persona en cualquier ámbito. Hacer ambas cosas en consonancia implica trabajar con dos tipos de disciplina distintas, lo cual es cuando menos favorable para multiplicar tu capacidad de constancia y persistencia.

Ni que decir tiene que el aprendizaje que se obtiene del mundo antiguo es enormemente valioso para juzgar con más acierto el mundo que nos rodea en función de las formas que ha adoptado a lo largo del tiempo. Y claro que esto es extrapolable a la canción; uno se plantea muchas veces cuando está delante de ella si está bien construida, si es lícito que trate ese tema, si el artista está mintiendo, etc., un juego mental para el que la filología allana mucho el camino.

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P- ¿Cuál crees que es, si es que la hay o la hay para ti, la intersección entre ambas disciplinas?

R- Me parece muy interesante esta pregunta; muchas veces se piensa que son mundos totalmente diferentes. Yo siempre he creído que sí existe una retroalimentación, y quizás radique en su esencia. La filología mantiene un diálogo continuo con otras disciplinas y, por ende, con todas las ramas de la cultura.

Naturalmente, una intersección evidente entre ambas puede ser la poesía y el teatro entendido como espectáculo. La música actual también le debe mucho a los hallazgos de los antiguos, por lo bello, lo rítmico y lo armónico.

P- ¿En qué proyecto musical te encuentras ahora metido?

R- La verdad es que últimamente me he centrado más en la guitarra que en el bajo, cosa que hago solo, probablemente por el tiempo limitado del que dispongo. Para mí el bajo supone, no solo disfrute, sino también rigor y respeto por la canción. La guitarra la concibo más como un juguete, un pasatiempo, y la reservo para darle rienda suelta en las reuniones de amigos.

Reconozco que de un tiempo a esta parte he limitado un poco mis proyectos musicales. Ahora, el proyecto de más actividad es La Milker Band, una rara avis en la que convergen fuerzas de tipo vario. Nosotros no nos circunscribimos a ninguna etiqueta, razón que dejamos al arbitrio del oyente. Este año hemos sacado disco, Paloma y Escorpión, y algunos videoclips, con buena aceptación por parte del público. De momento, estamos muy contentos con el resultado y continuamos ideando la hoja de ruta a seguir de cara a la próxima temporada, para la que se augura un serio y acusado bajón.

Puedes escuchar a La Milker Band en Spotify, BandCamp y ver sus últimos videoclips en YouTube. También puedes estar al tanto de todas sus novedades a través de su página de Facebook.

Marta Martín Díaz

 

MITOGRAFÍA: MITOS, SENTIMIENTOS Y RAP

Mitografía  (Pincha en el enlace para ver el vídeo)

Los mitos griegos y romanos, gracias a su gran diversidad, recogen la esencia del ser humano en todos sus matices: la bondad, la crueldad, el amor, el odio, la indiferencia… Es decir, el elemento heroico, que puede resultar el más destacado, es uno de los múltiples temas tratados: tanto es así que la desgracia forma parte indisoluble de la heroicidad (si no, que se lo pregunten al bueno de Prometeo). Por tanto, toda historia personal puede ser narrada a través de los mitos, incluso la más desgraciada. A esto se le añade que toda persona vive una historia en la que él o ella es el protagonista por mucho que sea más o menos interesante.

En base a estas reflexiones decidí hacer un poema/canción de rap en la que hablara de mis sentimientos a través de los mitos grecorromanos. Sin embargo, con esta canción se pretendía sobrepasar la simple comparación entre una situación vital y el referente mitológico, imagen ya utilizada en muchas canciones y poemas, por una serie de metáforas en las que el Yo del poema viviera al mismo tiempo el episodio mitológico y el sentimiento real, de tal forma que vida mitológica y vida real se fundieran en una.

Aquí comparto la letra de la canción, a la que añadiré pequeños comentarios por estrofa con la intención de explicar brevemente los mitos mencionados y dilucidar el porqué de lo escrito. También se añadirán comentarios didácticos debido a que considero que la canción puede ser utilizada de muchas formas, especialmente durante las sesiones de las asignaturas de Latín y/o Cultura Clásica de ESO y el Bachillerato para acercar los mitos a la realidad de los adolescentes.

LETRA DE MITOGRAFÍA:

El arte de la guerra en mi cabeza se expande,
mi esencia, secuencia baluarte de carencias,
consecuencia de que Ares llame sangre
y el Estigia me propicie cual esfinge hacia el Hades.

En esta estrofa describo mis luchas internas provocadas por mis incertidumbres. Por una parte, Ares, el dios de la guerra sangrienta, hace que me domine la confusión y la ira. Y, por otra parte, el Estigia, uno de los ríos que separan el mundo de los vivos del de los muertos, me lanza hacia el Hades, nombre del dios del inframundo y, por extensión, de sus dominios, es decir, me lanza hacia la muerte y la desesperanza de igual manera que la Esfinge se suicidó tirándose desde un precipicio cuando Edipo descubrió su acertijo. El uso de propiciar es un juego de palabras con la etimología de “ofrecer en sacrificio a los dioses” y el parecido fonético con varias palabras cuyo significado es “lanzar”, sobre todo el verbo proyectar y sus derivados.

Islas de soledad rasgan mi pensamiento,
corroen todo: alma, corazón y cerebro,
a veces como Robison Crusoe, como Napoleón,
como Ariadna abandonada por Teseo.

En este caso, establezco la metáfora entre la forma en la que mis momentos o islas de soledad me corroen a mí y la soledad corroe a otras personas: a Robinson Crusoe, el cerebro por estar solo en una isla 28 años; a Napoleón, el alma por haber sido desterrado aislado en la isla Elba, aislado de la política; y a Ariadna, el corazón por haber sido, efectivamente, abandonada en una isla por Teseo tras haberlo ayudado a salir del laberinto del Minotauro entregándole el famoso hilo con el que recordar el camino de vuelta.

Entrego mi cuello, fuego como Prometeo,
me condeno al duelo, luego quedo hueco, no me quejo.
Sueño que me cuelo entre muertos como Orfeo,
recupero lo que quiero, pero luego vuelvo y pierdo.

En esta estrofa, cada personaje mitológico simboliza una parte de un mismo proceso: como Prometeo, me entrego a mis causas, aunque tenga que sufrir por ello y, como Orfeo, persigo mis causas hasta extremos, pero al final fallo y se desvanecen. Prometeo entregó el fuego a los seres humanos y, por ello, fue castigado a que un águila le comiera por el día el hígado que le crecía por la noche. Por su parte, Orfeo bajó al inframundo para recuperar a su amada Eurídice; sin embargo, la condición que le puso Hades fue que no volviera la vista atrás hasta haber salido del inframundo. Orfeo cumplió su palabra hasta haber llegado a la salida; pero en el último momento no pudo reprimirse, se dio la vuelta y Eurídice se desvaneció para perderse por siempre.

En busca de mi tierra como Eneas per-sigo
en mi camino cal-cino mi olvido per-Dido.
Altivo, maldito, maligno, lascivo,
ladino, latino como Tarquinio.

Esta estrofa, que puede resultar graciosa en una explicación a los alumnos debido a lo extremo de sus imágenes, representa las dos caras de la moneda: como protagonista de mi vida considero que obro adecuadamente; sin embargo, también realizo obras mezquinas. Esta metáfora se realiza a través de las figuras de Eneas, legendario fundador de Roma y protagonista de la Eneida, y Tarquinio el Soberbio, último rey de Roma: Eneas tuvo un romance con Dido quien, al ser abandonada, se suicidó en la hoguera (por eso “calcino” mi olvido) y Tarquinio el Soberbio fue el autor de la violación de Lucrecia.

[ESTRIBILLO]
Escribo mitografía, revivo armonías,
mezclo penas y alegrías; realidad y fantasía.
Es mi historia, propia carne viva así escrita
con sangre de tinta, se expande al mancharse en mis rimas.
Yo lo siento tanto dando este mundo mágico,
clásico, trágico, tan dentro del ánimo.
Las personas en su vida se tornan protagonistas:
tanto significa leyenda y biografía.

En el estribillo es una explicación del porqué de la canción, como se daba a entender anteriormente: esta canción se trata de una mezcla de mi historia real y la fantasía de los mitos debido a que toda persona es protagonista de su propia vida.

Deméter en mi razón ilusión ha sembrado,
mas ahora las Ceres siegan sus tallos y
todo lo daño, todo lo parto,
todo lo mato, rompo, corto y talo.

Esta estrofa está basada en el juego de palabras: la asimilación romana de Deméter, diosa griega de la agricultura, se denomina Ceres, que resulta homónimo con la castellanización de las Ceres, los espíritus de la muerte violenta que aparecen, entre otros, en la Ilíada. En base a ello se establece la contraposición entre Deméter y “sembrar” como sinónimo de la ilusión y las Ceres y “segar/talar” como sinónimo del desasosiego, disputa que estas últimas acaba venciendo.

En mi cueva me quedo, ni aire ni ideas, flaqueo,
baile de sombras frágiles, barbarie de reflejos,
espectros como Eurídice, máxime si me siento
tan solo entre nadie que me creo Polifemo.

Esta estrofa, estrechamente relacionada con la de Orfeo, de nuevo trata el tema de la soledad, en este caso, inducida por mis autoengaños: consciente de estar en la cueva de Platón permanezco (el autoengaño) por lo que convivo solo con espectros que se desvanecen, como Eurídice (la soledad). Esta soledad se equipara a la del cíclope Polifemo cuando Odiseo le engaña diciéndole que se llama “Nadie” en un episodio de la Odisea.

Lo bueno, tallado en mi recuerdo con cincel,
recobra forma con el pincel sincero del sosiego,
pero mi memoria me los roba, mi propia Circe,
me condena cual pandemia de Atenas y Pericles.

En este caso narro mi desesperanza ante la distorsión de los buenos recuerdos en comparación con otro personaje de un episodio de la Odisea, la hechicera Circe, quien hace perder la memoria a la tripulación de Odiseo y los transforma en cerdos. En el poema no se establece a Circe como un elemento externo, sino que mi propia memoria es la que, por sí misma, olvida, más que los recuerdos en sí mismos, en este caso, lo bueno de los recuerdos. Esta pérdida se establece como algo negativo, como una enfermedad, de ahí la comparación con la pandemia que asoló Atenas durante la Guerra del Peloponeso que, entre otros muchos, mató al famoso político Pericles.

Cicatrices como Aquiles, ya las ves. ¿Para qué
seguir en combate? ¿Moriré? No lo sé.
Yo seré Heracles: domaré reses de
Diómedes, robaré del edén de Hespérides.

Esta estrofa es muy dependiente del ritmo: en su mayor parte, cada tres sílabas existe una sílaba con una -e- tónica o transformada en tónica con una especie de desplazamiento acentual a la primera de esas tres sílabas: páraqué, séguirén, cómbaté… Esta estrofa establece que, a pesar de las dificultades de mis empresas, las llevaré a cabo. Además, es la única un poco positiva (y justifica el “alegrías” del estribillo) debido a que, a diferencia de Aquiles, el héroe griego de la Ilíada, quien sabía que, si luchaba en la Guerra de Troya, iba a morir, yo no lo sé; y a que, como Heracles, el héroe griego más famoso, realizaré todas mis tareas (en el poema menciono dos de los doce trabajos de Hércules).

[ESTRIBILLO]
[…]
Y congelo mi mente, me irrita la duda,
cual picadura de medusa, lastima y magulla,
serpiente que muda y muta, subyuga y dura,
no me cura Esculapio esculpió culpas crudamente.

Esta estrofa es una metáfora progresiva respecto a lo que me provoca la duda. La duda duele como una picadura de una medusa, el animal marítimo, pero también me congela como Medusa, el famoso ser mitológico derrotado por Perseo que transformaba en piedra con su mirada. En relación con la picadura de la medusa y el pelo de Medusa, de serpientes, se compara la duda con una serpiente que repta eternamente en la conciencia. Esta serpiente podría tratarse de algo bueno ya que, la serpiente se trata del atributo principal del dios romano de la medicina, Esculapio, sin embargo, Esculapio en vez de sanar la serpiente de la duda, la aviva esculpiendo culpas en mi cabeza.

Sostengo un peso fatídico, esfuerzo pírrico,
físico tormento, desfallezco, quedo lívido;
sufrimiento atípico, suplicio cínico,
eterno prisionero mítico, cíclico, soy Sísifo.

Esta estrofa está ampliamente marcada por el ritmo esdrújulo. La comparación, ampliamente utilizada en la literatura, se realiza entre los sufrimientos pasados, que provocan dolor mental e incluso físico al acudir una y otra vez a la mente y el mito de Sísifo cuyo castigo era cargar una piedra hasta el alto de una colina, que, al punto de llegar a la cima, volvía a caer en un ciclo infinito.

Como lo que toco a veces lo transformo oro
corro perdido el sentido miro admiro el Vellocino,
abandono a los míos, en un ciclo los olvido,
sacrificio de mis hijos, todos mis escritos.

En esta estrofa me pongo en la piel de Jasón para transmitir que, cuando me encuentro bien, abandono algunas cosas queridas, entre ellas, la escritura, lo que provoca una irremediable caída en la desgracia. Jasón, tras haber conseguido el Vellocino de oro, se encontraba en el mejor momento de su vida, hecho introducido en la canción mediante la correspondencia entre ser afortunado y la transformación en oro al tocar como el rey Midas. Sin embargo, en esta situación, abandonó a su mujer Medea para casarse con la hija del rey Creonte, Glauca, lo que le llevó a la ruina: Medea, como venganza, asesinó, además de a Glauca, a sus propios hijos, asimilados en la estrofa a mis escritos.

Y termino en las redes enredado como Ares
mi difícil dictamen ante las deidades:
o premiarme el símil tejido en cada frase,
o penarme la hibris como Minerva con Aracne.

Y a modo de conclusión antes del último estribillo asumo el juicio de los dioses (y del oyente) ya que, al haberme “desnudado” en la comparación de mis sentimientos con las historias divinas pueden premiarme o castigarme por mi “infidelidad” e “hibris”. La explicación de la metáfora es la siguiente: Ares (primer dios mencionado en la primera estrofa) tuvo un lío amoroso con la diosa de la belleza Afrodita, quien estaba casada con Hefesto, dios de la forja. Al enterarse, Hefesto diseñó una trampa, una red, en la que los amantes quedaron atrapados desnudos cuando se iban a acostar, expuestos ante la mirada (y el juicio) de los dioses. Por otra parte, Aracne tuvo una competición contra Minerva, la diosa romana de la sabiduría, para ver quién era la mejor tejedora, cometiendo hibris, soberbia ante los dioses, al compararse con una diosa y, sobre todo, por representar en su tejido algunas infidelidades de los dioses.

[ESTRIBILLO]

[…]

Bruno González Lázaro

Drillosophy: filosofía para jóvenes a través de la música drill

Diego Corral nos envía la siguiente propuesta recogida en The Guardian (5/05/2020): Drillosophy: why UK rappers are teaching Plato in lockdown

Ciaran Thapar y el rapero convertido en etnomusicólogo Mehryar Golestani (cuyo nombre artístico es Reveal)  han creado un espacio en línea: la serie de videos Drillosophy. En cada uno de los seis episodios toman un concepto filosófico y lo desglosan usando metáforas presentadas en algunas de las canciones más populares de rap en el Reino Unido. El primer episodio, lanzado la semana pasada, se titula Skengdo’s Cave, que enseña el concepto de la cueva de Platón.

La música dril se ha convertido en parte importante de la cultura juvenil del Reino Unido. Y aunque el género tiene detractores que señalan sus letras a veces violentas e irreverentes, los presentadores de Drillosophy sienten que, para comprender las experiencias de los jóvenes, sus modos de expresión deben ser aceptados.

Otros episodios de la serie entrelazarán el concepto de catarsis de Aristóteles con letras de Krept & Konan, Knucks, Pop Smoke y Ambush.

 

 

Aquiles en el Prado

Adelaida Martín Sánchez nos avisa de las nuevas actividades online que el Prado propone dentro de su sección Pradoeducación. Todas ellas son muy atractivas, pero una en particular nos concierne especialmente: Aquiles en el Prado, una actividad que se irá desarrollando los martes del mes de mayo. Os ofrecemos la presentación que cuelga en la página:

En marzo de 2020 se estrenaba en el Teatro Real la ópera Aquiles en Esciros. La representación operística era el resultado de un proyecto de investigación acometido por el Instituto Complutense de Ciencias Musicales (ICCMU), institución que tiene un convenio de colaboración con el Museo Nacional del Prado desde el año 2018.

Para celebrar estos lazos se decidió realizar un nuevo itinerario bajo el título Aprender a ser mortal. Aquiles en el Museo del Prado. La actividad tenía como objetivo establecer puentes entre el proyecto de investigación musical y la colección permanente del Museo, planteando una relación entre las artes musicales y plásticas y estableciendo una selección de las obras de la colección cuya iconografía estuviera relacionada con la figura de Aquiles. 

A través del siguiente recurso, vamos a poder realizar alguna de las paradas que formaban parte de ese itinerario. Os recomendamos que estéis pendientes de la web ya que cada martes, a las 10 h, publicaremos una nueva parada con sus observaciones asociadas.

Chicho Sánchez Ferlosio cantando el Carmen Arvale

El Carmen arvale era un canto litúrgico que los fratres arvales, un colegio de doce sacerdotes creado por el propio Rómulo, entonaban para la purificación de los campos (arva en latín) en el mes de mayo. El texto, muy antiguo, resultaba incomprensible para los propios romanos de la época de Cicerón. Chicho Sánchez Ferlosio grabó en su casa esta versión de Agustín García Calvo, recogida, comentada, traducida y explicada en Cartas de negocios de José Requejo. La canción se incorporó al disco A Contratiempo (1978).

Susana González Marín

LA ESENCIA DE LA COMEDIA ROMANA RESUMIDA EN UNA CANCIÓN: EL GOLFUS DE ROMA EN EL PROGRAMA “ME RESBALA”

El programa televisivo “Me Resbala”, presentado por Arturo Valls, trata de arrancar una carcajada al espectador a través de las pruebas más inverosímiles que se nos puedan ocurrir. Para ello, reúne cada lunes por la noche a un grupo de humoristas y artistas españoles que se turnan para realizar una sucesión de sketches humorísticos con el doble objetivo de entretener al público y de conseguir el premio final al cómico más divertido, elegido por uno de los asistentes al programa.

Mutatis mutandis, el objetivo de este programa es el mismo que la comedia plautina tendría en su momento: entretener, divertir y celebrar, por encima de todo, el buen humor. Como ya se ha comentado en otras entradas de este blog, existe una producción musical cinematográfica que recrea la técnica dramática y el ambiente de las fabullae palliatae, siendo a la vez todas y ninguna de las comedias plautinas: El Golfus de Roma. Para un análisis completo de esta producción, les animamos a consultar este enlace.

En esta ocasión, sin embargo, solo destacaremos la canción inicial (versión original, A Funny Thing Happened on the Way to the Forum, 1966), especialmente relevante por resumir en una única escena la esencia, temas y personajes que forman parte de esta comedia. Esta misma canción es la que se adapta y se canta al final de “Me Resbala”, para resumir tanto el objetivo del programa como las pruebas que se realizan en él. De esta manera, el programa rinde homenaje, de forma indirecta, “al más divertido de los latinos”, demostrando una vez más que los clásicos siguen estando muy presentes en la actualidad.

Sandra Cruz Gutiérrez

Resistam, ei

Gracias a Isidora Emborujo hemos conocido el enlace a la versión en latín de Resisitiré, traducción de José Mª Alegre e interpertada por los alumnos del IES Albalat.

Egeria sale en el periódico

Realmente sorprendente. El País del Dia de la mujer, el 8 de marzo, publicaba un reportaje sobre Egeria, la pregrina intrépida del siglo IV.

En homenaje a esta pionera del turismo cultural, que relató su viaje a tierra santa en el siglo IV, el sábado 14 de marzo, en el Festival Internacional de Arte Sacro (FIAS) que se celebra en Madrid, el conjunto femenino que lleva su nombre estrena un programa titulado Ad Loca Sancta que reúne piezas relacionadas con el recorrido que llevó a cabo esta viajera, desde Galicia hasta Jerusalén, por los caminos del Imperio Romano.

Curiosamente hace poco tiempo (2/1/2020) El Mercurio Salmantino se hacía eco de la publicación de la traducción del texto al portugués.

Wide Awake: Katy Perry en el laberinto

Os remitimos hoy a un artículo publicado por Fabien Bièvre-Perrin, “Katy Perry dans le labyrinthe – Wide Awake”, en Antiquipop (Lyon, 27/04/2015), que analiza las resonancias clásicas en el clip que la cantante lanzó en 2012.

De esta manera, gracias al aviso de Diego Corral, hemos descubierto Antiquipop, una publicación electrónica que ofrece artículos y conferencias sobre la presencia de la Antigüedad clásica en la cultura contemporánea. Además Antiquipop realiza un seminario anual, exposiciones y otras actividades culturales.


			

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