Las hijas de Pelias y la formación de gobierno

Continuamente -ya hemos comentado aquí varias veces lo bien que queda- en los periódicos se publican textos de opinión que remiten a la antigüedad clásica y buscan en ella imágenes que expliquen la situación política actual, mundial o nacional.

Begoña Alonso nos envía un enlace al artículo de Alicia García Ruiz, profesora de Filosofía en la UC3M, Las hijas de Pelias, publicado en El País el 14 de diciembre. En este caso, además de comparar a la ultraderecha con Medea, la autora equipara a cierta izquierda con las hijas de Pelias que sacrificaron a su padre engañadas eon la idea de poder rejuvenecerlo.

Os ofrecemos el texto completo:

La espectacularización de la política —y los espectáculos que dan ciertos
políticos— ha alcanzado un punto en el que mucha gente sensata y silenciosa
que aún queda en este país se encuentra presa de una mezcla entre
contemplación atónita, hastío, desánimo y sobre todo ganas de desconectarse
de los debates públicos. Es una situación peligrosa, todavía más que la
polarización. Replegarse en la vida privada cuando se derrumba la pública no es
nunca una opción válida, porque las distorsiones de la vida pública no sólo
proceden de la vileza de algunos sino sobre todo del consentimiento de muchos y
acaban afectando, lo quieran o no, a sus vidas. Debemos recordarlo hoy día,
cuando tantos políticos pretenden hablar por todos dando por sentado ese
consentimiento. Dicen hablar por el pueblo, por el sentido común, por las bases,
por los votantes o por el mandato sacralizado de los representados. Pero no sólo
se apropian así de la palabra que no es suya sino que parecen además desertar
del deber de decisión y ejecución que implica su cargo. La expresión de “servidor
público” no equivale a “sirviente” porque se los elige para algo: no para obedecer
sino para gobernar.
Más allá de lo penosamente anecdótico, el espectáculo de la última sesión
constitutiva de nuestra cámara de servidores públicos ha puesto de manifiesto
una inquietante paradoja: lo democrático, la constitución de una acción de
gobierno común y plural, que implica ponerse a hablar o a parlamentar, parece
desmoronarse mientras todos exclaman sin embargo que son más demócratas
que nadie a la vez que hacen impracticable cualquier diálogo. Tomemos un
ejemplo paradigmático de este tipo de absurdos: las pintorescas declaraciones
hace unos días en TV3 de un intelectual independentista afirmando que “no es lo
mismo decir democracia en catalán que decir democracia en castellano”.
Tirando por el lado humorístico, semejante enunciado tiene la misma lógica que
los informes meteorológicos que hace años señalaban lluvia en Cataluña y… en
España, como si las nubes entendieran de ordenación territorial. Pero aquí se
acaba el humor y empieza lo serio: en esta delirante competición por hacerse
pedazos entre celosísimos demócratas se está poniendo en peligro la
democracia. Y cuando eso sucede puede terminar siendo subvertida en nombre
de la democracia misma.

Hay una vieja leyenda griega que lo ilustra. Se trata del mito de las hijas del rey
Pelias. El argumento es simple: llevada por su famoso afán de venganza, Medea
se hace pasar por anciana hechicera engañando a las hijas del anciano rey Pelias.
El engaño consiste en convencerlas de que habría una forma de rejuvenecer a su
padre, imitando lo que Medea hace con un carnero viejo. Lo mata, lo descuartiza
y lo mete en un caldero al tiempo que saca de detrás de la olla, escondido, un
carnero joven al que hace pasar por el primero. Convencidas por el milagro para
hacer lo propio con su padre, es fácil imaginar el deplorable fin del anciano,
involuntariamente asesinado por sus hijas con el tierno deseo de rejuvenecerlo.
Algo similar puede suceder, como nos advierte Bobbio, con la vieja y falible
democracia cuando se trata torpemente de regenerarla en un caldero sacrificial
henchidos del vano afán de que salga reluciente y sin ningún error o tara.
Algo de ello parecemos estar aprendiendo en España ahora que ya estamos
asomándonos al abismo de la antipolítica. Nadie está libre de responsabilidad,
aunque ésta se reparta en diferente grado y modalidad. Por una parte, cierta
izquierda se comportó en su día como las incautas hijas de Pelias. Con consignas
toscas y reduccionistas propiciaron un clima de desautorización institucional y
de acusaciones corrosivas a la política y del Estado sin mayor matización. Como
resultado, se pasó del ejercicio de la crítica legítima y saludable a una
polarización y descalificación indiscriminadas en cuyas turbulencias aún nos
movemos. Se les podría achacar que confundieron las dos caras del Estado: el
Estado-máquina y el Estado representativo. Dada esta condición bifronte del
Estado gracias a la cual están dentro de las instituciones, parecen haber
realizado cierto aprendizaje o rodaje institucional entendiendo que la crítica al
Estado no sólo se puede hacer descalificadoramente frente al mismo sino
constructivamente ante él, incluso dentro de él. Por su parte, nuestra Medea
doméstica, la ultraderecha, ya ha dado la cara revelando su verdadera
personalidad antipolítica, por más que se presenten como víctimas de dictaduras
imaginarias, mientras ensalzan aspectos de la que sí fue realmente existente. Se
necesita diálogo, en efecto, pero allí donde sea posible: entre las fuerzas
políticas, pues con las antipolíticas no parece realista esperarlo. Como afirma
Bobbio: “Si me imaginara a los interlocutores que quisiera, no precisamente
convencer pero sí hacer menos desconfiados, no serían (…) la derecha
reaccionaria perenne, que resurge continuamente bajo las más diversas
vestimentas pero con el rencor de siempre (…) sino aquellos que quisieran
destruir nuestra democracia para hacerla más perfecta (…) Abrir el diálogo con
los primeros puede ser tiempo perdido, continuarlo con los segundos permite
confiar en la fuerza de las buenas razones”.

 

¿Una Medusa precolombina? Un caso para la mitología comparada

Guillermo Méndez nos escribe para señalar que en el Lanzón, de Chavín de Huántar (Perú precolombino) hay una iconografía comparable a la de Perseo y la Medusa. Asimismo recomienda la descripción de la imagen del “dios sonriente” en Chavín, que, con todo lujo de detalles, aparece en “Manual de Arqueología Peruana” de Federico K. Doig, pp. 256 y ss.

Amablemente nos envía una imagen:

Perseo de Perú- Lanzón- Chavín

Por nuestra parte, sobre el particular os remitimos al libro de S. R. Wilk, Medusa. Solving the mistery of the Gorgon (Oxford Univ. Pr. 2000, pp. 77-82), que ofrece testimonios similares en otras culturas.

Asimismo Méndez señala otros posibles casos paralelos entre la cultura clásica y las culturas precolombinas: figuras semejantes a Mitra y representaciones de mujeres que recuerdan a la Dama de Elche. El estudio de estas similitudes es un complejo terreno que necesita la colaboración entre especialistas en historia de religiones, estudiosos de simbología e historia del arte.

Negocios mitológicos

Inauguramos una serie de entradas de la vida cotidiana: tiendas, empresas y marcas que vemos todos los días y que tienen un regusto clásico. Hoy solo os ofrecemos nombres mitológicos.

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Cáceres. Envío de Sara Bonilla Rodriguez. Las Pléyades eran las siete hijas del titán Atlas.
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Salamanca. Envío de Sara Bonilla Rodriguez. Kronos es el nombre del titán hijo de Gea y Urano, al que castró. Quizá por ser un titán, ha dado nombre a un gimnasio.
Peluquería Ícaro
Villares de la Reina (Salamanca) Envío de Aitana Rodríguez Mangas. Es un misterio por qué una peluquería toma el nombre del infeliz Ícaro, pero el hecho es que el diseño del logo es muy bueno.
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Salamanca. Envío de Carmen Pérez González. No hay duda de que Baco es un nombre apropiado para un bar.

 

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Envío de Carmen Pérez González. Quirón es un sabio centauro encargado de la educación de Aquiles; ya en la Iliada aparece dotaco con conocimientos médicos, por eso muchos negocios relacionados con ella lo han escogido como nombre.
Venus
La diosa de la belleza presta su nombre a una perfumería. Salamanca. Envío de Paloma Marcos Sánchez. 
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Salamanca. Envío de Germán Álvarez García. 
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Atenea es la diosa de la sabiduría así que no es extraño que una residencia universitaria o una Academia adopten su nombre. Benavente (Zamora) Envío de Pablo Merino Fernández
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El Olimpo es la residencia de los dioses y es el monte más elevado de Grecia. Suponemos que esta academia quiere rozar la excelencia. Benavente (Zamora) Envío de Pablo Merino Fernández

La interpretación de los mitos de Pavel Pepperstein

Los mitos siguen hoy en día inspirando a los artistas. Una seguidora del blog nos envía fotos de la exposición colectiva “A Passion for Drawing. The Guerlain Collection from the Centre Pompidou Paris“, que está ahora abierta en el Albertina Museum de Viena hasta el 26 de enero de 2020. Dentro de esta colección figuran obras pertenecientes a “A Suprematist Study of Ancient Greek Myths” del artista ruso Pavel Pepperstein.

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Hefesto atrapa con una red a Afrodita y Ares
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Zeus y Dánae

Además os adjuntamos otras imágenes encontradas en la red.

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En la Antigua Grecia ya soñaban con ovejas eléctricas

Varios lectores nos envían el enlace a El diario.es: En la Antigua Grecia ya soñaban con ovejas eléctricas: Talos, el padre de los robots contemporáneos. Se trata de la noticia de la publicación de un nuevo libro, presentado por la editorial Desperta Ferro, Dioses y robots de Adrienne Mayor (Univ. de Stanford). Reproducimos aquí su índice, extraido de una muestra del libro que la editorial ha publicado:

Introducción. Creado no nacido

  • EL ROBOT Y  LA  BRUJA: TALOS Y MEDEA
  • MEDEA Y SU CALDERO DEL REJUVENECIMIENTO
  • LA BÚSQUEDA DE LA INMORTALIDAD Y LA ETERNA JUVENTUD
  • MÁS ALLÁ DE LA CAPACIDADES MEJORADAS TOMADAS DE DIOSES Y ANIMALES
  • DÉDALO Y LAS ESTATUAS VIVIENTES
  • LA MUÑECA VIVIENTE DE PIGMALIÓN Y LOS PRIMEROS HUMANOS  DE PROMETEO
  • HEFESTO: ARTEFACTOS DIVINOS Y AUTÓMATAS
  • PANDORA: HERMOSA, ARTIFICIAL, MALVADA
  • ENTRE EL MITO Y LA HISTORIA: AUTÓMATAS REALES Y ARTEFACTOS REALISTAS EN EL MUNDO ANTIGUO

Epílogo. Asombro, temor, esperanza.

Aprendizaje profundo y relatos antiguos

Glosario

Bibliografía

 

 

 

 

Alba Reche resucita a Medusa en su primer disco

Que el mundo clásico (y en especial su dimensión mitológica) han servido desde el mismo momento de su origen como una fuente infinita de inspiración y simbolismo para todas las bellas artes (y para todo en general) no es algo inédito en este blog. Ya hemos visto cómo la música actual e incluso manifestaciones de esta al nivel del festival de Eurovisión se han servido de la cultura grecorromana para enaltecer su contenido. Pues bien, el pasado 25 de octubre la mitología griega nos ha vuelto a sorprender, esta vez de la mano de una incipiente y joven promesa de la música española: la medalla de plata de Operación Triunfo 2018, Alba Reche.

Nacida en Elche, tras quedar segunda en el programa por un mínimo porcentaje (aunque muchos la proclaman ganadora tanto por su espectacular y especial voz como por su inigualable capacidad de interpretación) sacó el pasado 25 de octubre su primer disco, un trabajo muy personal y profesional que ha traído consigo once títulos especialmente llamativos para nosotros, amantes de lo clásico: Quimera, Caronte, Asteria, Aura, Niña, Lux, Hestia, Innana, Eco, Medusa y Ares.

Nada más y nada menos que ocho canciones bautizadas con el nombre de una divinidad o figura mitológica griega, una palabra en latín, una diosa sumeria y, como única excepción, una palabra perteneciente al léxico castellano, “Niña”, la cual fue compuesta durante su etapa en la academia y por lo tanto antes de embarcarse en este proyecto.Alba Reche 2

Comencemos por el principio, analizando el título y portada del disco (que comparte además nombre con la primera canción): Quimera (de Χίμαιρα en griego) en la mitología griega era un monstruo híbrido, hija de Tifón y de Equidna, con cuerpo de cabra, cabeza de león y cola de serpiente o dragón (o, según otras fuentes, un monstruo tricéfalo: una de león, otra que le salía del lomo de macho cabrío, y la última, que nacía en la cola, de dragón o serpiente), ​ que vagaba por Asia Menor aterrorizando a las poblaciones y engullendo incluso rebaños enteros. Además, cuentan que escupía fuego. De su unión con Ortro pudieron nacer la Esfinge y el León de Nemea.

No obstante, esta etimología en la actualidad también nos sirve para designar, según el DRAE, “aquello que se propone a la imaginación como posible o verdadero, no siéndolo” (definición que en cierto modo se corresponde también con la Quimera mitológica). Quizás por eso Alba en la primera canción nos canta “…Te imagino sin dormir/leyendo las paredes/borrando nombres que no fui. /Prendo el alquitrán/por si apareces en el humo…

No obstante, aún mucho más sugerente es la simbología de la que está empapada el primer single lanzado por la artista para promocionar este trabajo: Medusa.

Medusa (Μέδουσα en griego arcaico, “guardiana” o “protectora”) en la mitología era un monstruo ctónico femenino capaz de petrificar a todo aquel que la mirase fijamente a los ojos. Su historia, finiquitada con su decapitación por parte de Perseo, es uno de los mitos más conocidos a lo largo y ancho del mundo, y por tanto una de las fuentes simbólicas más ricas y recurrentes de toda la mitología griega.

No se sabe bien si Medusa y sus dos hermanas (Esteno y Euríale), conocidas como “gorgonas” eran hijas de Forcis y Ceto o bien de Tifón y Equidna (como la Quimera). Estas tres hermanas se distinguían especialmente por sus cabellos, como sabemos, hechos de serpientes y que Ovidio atribuye a un castigo de Atenea. En un principio, los artesanos y pintores griegos, así como la tradición literaria, concebían a las Gorgonas como seres espeluznantes y monstruosos, pero a partir del siglo V se abre camino una representación que gana en hermosura sin perder el terror, versión que Alba Reche sin duda escoge para la estética de su videoclip, donde se muestra como una reinventada Medusa con una actitud peligrosa y afilada pero tremendamente seductora.

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Y aunque sus cabellos sean normalmente humanos, no faltan en el clip serpientes: gran parte de la joyería y accesorios que se muestran tienen la silueta y rasgos de dichos ofidios, y también la cantante posa en varias ocasiones con este animal, el cual incluso disfruta de varios planos individuales.

Y no solo la aparición recurrente de columnas (siempre a la moderna) o esculturas humanas y distintos bustos petrificados nos transportan a la cultura griega y a las víctimas de la Gorgona, sino que también en la letra de este tema la cantante sutilmente vuelve a enmascarar en sí misma la historia de Medusa: “a cuchillo, pero con amor/nadie mira como lo hago yo/… mueres por dejarte llevar/miro de lejos y vuelta a empezar… /te miro y no parpadeas…”

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Y solo unas pocas semanas después de deleitarnos con este single, Alba Reche se subió a la barca de Caronte y, tomando prestado el nombre al tenebroso guardián, sacó su segundo single, que se ha convertido, si no en el favorito, en uno de ellos entre el público.

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Caronte (del griego Χάρων, la forma poética de χαροπός, adjetivo que significa “de ojos brillantes” y más tarde “de ojos azulados o grisáceos”, y, por tanto, podría  significar “brillo feroz”, siempre refiriéndose al fervor que emitía su mirada, brillante, feroz y relampagueante por motivo de su irascibilidad y enfado. Aunque esta etimología es aun incierta, podría ser un eufemismo de la muerte) era, según la mitología griega, el anciano y gruñón barquero de Hades encargado de guiar y atravesar a los difuntos de un lado a otro del río Aqueronte sobre su barca siempre que pudieran pagarle el viaje con un óbolo (pequeña moneda argéntea empleada en la Hélade y sexta parte de la dracma), por ello en la antigua Grecia los cadáveres se enterraban con al menos una moneda de ese valor bajo la lengua o sobre los ojos (también después en Roma). Los que no pudieran pagar vagarían durante un siglo por las riberas del Aqueronte y su afluente el Cocito hasta que Caronte accediese a llevarlos sin cobrar. Hijo de Érebo y Nix, suele representarse como un anciano con los rasgos muy toscos, portando un quitón (la longitud del mismo varía según la representación que se consulte) y en algunas ocasiones con un pilos sobre la cabeza. Puede que, como dice Diodoro Sículo, este personaje mitológico tuviera origen egipcio (otra posible procedencia de su etimología), pues ni Hesíodo ni Homero mencionan su existencia, y posiblemente tuviera una figura análoga entre los etruscos.Alba REche 7

Sabiendo todo esto, sólo necesitamos invertir unos segundos en el videoclip para darnos cuenta de las sutiles pero claras referencias al mito de las que está plagada la realización del mismo: nada más empezar, un primer plano de la cantante sacándose una moneda de la boca, por supuesto, para pagar a Caronte.

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Después descubrimos que la artista viaja sobre una barca blanca, con un traje del mismo color y, a diferencia del mito, sola. También vemos como el agua sobre la que navega tiñe de negro todo aquello sobre lo que se derrama (o sea, agua de la muerte) y cómo antes del primer estribillo todo se ilumina por unos extraños focos mientras suena la letra del tema: “…Acechaban en penumbra/con focos con luz del mal…”; esto posiblemente sea una metáfora de Caronte teniendo en cuenta el posible significado de su nombre (los focos serían los ojos y la luz su esplendorosa e airada mirada)

El resto de esta preciosa balada sigue el curso del Aqueronte mientras el desamor, la tristeza y sobre todo la angustia envuelven a la cantante y sobrecogen al espectador. Ya cuando se está acabando el clip comienza a caer una lluvia negra que, tiñe el traje, el pelo y la barca de oscuras y frías gotas, acabando poco a poco con la vida del alma que cruza hacia el Hades.

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Como colofón, la letra de la canción, dura y desgarradora, remata esta historia en la que la cantante se habría visto abocada a morir y vagar por el inframundo por culpa aquella persona que nunca supo cuidarla y quererla como ella lo hizo: “Vendí mi alma, no hubo opción”.

Por desgracia, aún no podemos disfrutar de ningún videoclip más, si bien el resto de canciones, tanto por los títulos como por sus letras, son dignas de mención: por ejemplo, en la canción “Hestia” dice: “cuídame por siempre, le digo/cuídate por siempre, me repito” claro guiño al arduo pero honorable trabajo de las vestales: cuidar siempre y mantener intacto el fuego de la diosa.

Este disco, lejos de una interpretación literaria o artística, es más bien una reinterpretación, un pequeño préstamo que Alba Reche ha tomado de la mitología para poder contar su historia de un modo mucho más bonito, mucho más suyo y mucho más profesional. Y ojalá siempre podamos todos, como ha hecho Alba, servirnos de ese ingente patrimonio que nos han legado nuestros ancestros porque nadie lo entierre y lo de por muerto estando más vivo que nunca.

Julián Bautista

 

 

 

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