El Torreón del Castro de Ulaca

Manuela y Mª Ángeles Martín Sánchez nos remiten una publicación sobre las últimas novedades sobre el Torreón del Castro de Ulaca (Solosancho, Ávila) (madri+d).

El castro de Ulaca fue uno de los asentamientos vetones fortificados más grandes de la Península Ibérica y estuvo habitado durante la última etapa de la Edad del Hierro (ca. 300-50 a.C.), destaca sobre los otros asentamientos por su enorme superficie (más de 70 hectáreas), sus murallas, de más de 3.000 metros de longitud, y por albergar una serie de estructuras muy bien conservadas: un santuario rupestre, una sauna iniciática o un gran edificio conocido como el “Torreón”.

Ahora un equipo multidisciplinar (investigadores del grupo Geovisualización, Espacios Singulares y Patrimonio (GESyP) de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), de la Universidad de Salamanca, de la Universidad Complutense de Madrid, de la Universidad Rey Juan Carlos, de la Universidad de Vigo así como del Politecnico di Torino y de la Università degli Studi di Salerno) mediante el empleo de técnicas e instrumentación del campo de la geo-información y la geomática ha conseguido un mayor conocimiento del lugar y ha averiguado que el “Torreón” fue erigido en el único lugar donde en verano los manantiales siguen proporcionando agua y los pastos se mantienen verdes.

Más detalles en Maté-González, M. Á., Sáez Blázquez, C., Carrasco García, P. et al (2021). Towards a Combined Use of Geophysics and Remote Sensing Techniques for the Characterization of a Singular Building: “El Torreón” (the Tower) at Ulaca Oppidum (Solosancho, Ávila, Spain). Sensors, 21(9), 2934.

La química al servicio de la historia antigua

Manuela y Mª Ángeles Martín Sánchez nos remiten la siguiente noticia. En la antigua ciudad griega de Himera, en el norte de Sicilia, se desarrollaron varias batallas entre las fuerzas griegas y Cartago. Los historiadores antiguos escribieron que la primera batalla en 480 a. C. fue ganada por Himera como resultado del apoyo de provincias griegas circundantes, mientras que el enfrentamiento posterior en 409 a. C. involucró solo a combatientes de la propia Himera, lo que llevó a la ciudad a caer. Para evaluar la exactitud de esos informes, un equipo de EE. UU. e Italia examinó los esqueletos vinculados a las dos batallas: 51 soldados muertos en la batalla del 480 a. C., 11 de la batalla del 409 a.C., y 25 individuos no combatientes del área circundante. Se centró en los isotopos de estroncio y oxígeno, que son absorbidos de los alimentos y aparecen en los huesos y el esmalte dental. Gracias a este análisis el equipo estableció las ubicaciones probables en las que los soldados vivían cuando estaban entre uno y ocho años, momento en el que se formó el esmalte. Sus resultados revelaron que si bien la batalla del 409 a. C. sí involucró a los lugareños de Himera como informaron los historiadores, la batalla anterior fue librada por soldados de fuera del mundo griego, probablemente mercenarios. Puedes leer el rtículo completo aquí: Katherine L. Reinberger, Laurie J. Reitsema,Britney Kyle,Stefano Vassallo,George Kamenov, John Krigbaum: “Isotopic evidence for geographic heterogeneity in Ancient Greek military forces”, PLoS ONE, 2021, 16, e0248803 (DOI: 10.1371/journal.pone.0248803)

Encuentro virtual 5+5 Clásicas UAM-USAL. 28 de mayo y 4 de junio de 2021

Hace unos años los profesores e investigadores del Departamento de Filología Clásica de la Universidad Autónoma de Madrid sintieron que la amicitia philologorum podía muy bien encarnarse en unas jornadas de intercambio académico con sus colegas de otras universidades españolas. Con esta idea en mente, planearon la creación de una serie de encuentros que posibilitaran el nacimiento y/o crecimiento de relaciones académicas más cercanas y fructíferas entre los colegas que dedicamos nuestro trabajo a la Filología Clásica y sus disciplinas afines: los Encuentros 5+5 Clásicas. Estos encuentros buscan la reunión de los profesores de dos Departamentos de Filología Clásica -uno fijo, el de la UAM, y otro variable según las ediciones- en dos jornadas que se celebran en años sucesivos en las sedes de los Departamentos implicados en cada ocasión. En tales encuentros cinco miembros de cada Departamento presentan sus investigaciones y las someten a la discusión con sus colegas.

Tras una exitosa primera edición de las jornadas UAM-USE, los segundos Encuentros 5+5 Clásicas han reunido a los profesores del Departamento de Filología Clásica de la UAM con los miembros del Departamento de Filología Clásica e Indoeuropeo de la USAL: la primera sesión de los Encuentros 5+5 Clásicas UAM-USAL tuvo lugar en Madrid en marzo de 2019 (el programa puede verse aquí). La segunda sesión, que estaba prevista en Salamanca en la primavera de 2020, finalmente, tendrá lugar los días 28 de mayo y 4 de junio de 2021 (el programa puede verse aquí). La reunión se celebrará en formato virtual, mediante la plataforma Zoom. Existe, además, la posibilidad de acudir al aula A28 de la Facultad de Filología en Salamanca para asistir a una de las sesiones salmantinas. Para solicitar más información, se puede contactar con araceli.striano@uam.es y dpto.fcei@usal.es.

Adelaida Andrés Sanz

Los investigadores en el mundo clásico retratados con Lego

“El proyecto Lego Classicists es más que un juego de niños. La recreación de los estudiosos de los clásicos en ladrillos de Lego cruza los límites entre el arte pop y la historia antigua, y centra la atención en el trabajo de los estudiosos del mundo antiguo en un entorno de celebración, conexión e inclusión.”

Así empieza la entrada publicada el 5 de diciembre de 2019 en el blog de la Society for Classical Studies por Liam Jensen, un archivero aficionado al mundo clásico: The Serious Play of Lego Classicists. Jensen es el promotor de este proyecto que empezó construyendo retratos de académicos y otras personas involucradas de alguna manera con el estudio del mundo antiguo en forma de minifiguras de Lego, que luego se fotografían y se publican en las redes sociales con información sobre la persona honrada.

La construcción no siempre es fácil: por ejemplo, el autor tardó 18 meses en acabar la minifigura de Mary Beard, que luego se utilizó en el programa que esta tiene en la BBC. (es la imagen que encabeza esta entrada junto a la de Donna Zuckerberg)

Actualmente hay unos 70 miembros de la familia Lego Classicists. Jensen hace dos retratos: envía uno como regalo al individuo homenajeado y se queda con otro para su propia colección. Nunca se venden.

Os dejamos los enlaces a las tres plataformas de Lego Classicists en Facebook, Instagram y Twitter.

Alison Cooley

Susana González Marín

Descubrimiento de papiros que contienen fragmentos de novelas griegas

Óscar Lilao nos envía una noticia que se publicó el 6 de agosto en El Español: Una española descubre papiros con fragmentos de novelas perdidas de la Antigua Grecia (el 7 del mismo mes también ABC publicó: Una investigadora española identifica en papiros fragmentos de novelas perdidas de la Antigua Grecia): En efecto Mº Paz López, profesora de Filología Griega de la Universidad de Alicante (UA), ha identificado papiros que contienen fragmentos de novelas perdidas de la Antigua Grecia en excavaciones en Egipto. Los descubrimientos se han producido en el marco del proyecto Eroticorum graecorum fragmenta in papyris membranisve reperta (EGFPMR), financiado por el Programa LOGOS de Ayudas a la Investigación en Estudios Clásicos, de la Fundación BBVA y auspiciado por la Sociedad Española de Estudios Clásicos.

El Google Maps de Julio César

Adelaida Andrés nos envía un complemento a la entrada que ya sacamos hace unos días sobre el diseño de las calzadas romanas y el proyecto emprendido por Pau Soto, del Institut Català d’Arqueologia Clàssica (ICAC), que consiste en introducir en un mapa, con la máxima precisión posible, todas las carreteras del imperio romano. Se trata de la noticia presentada por La Vanguardia con más texto explicativo y una galería de imágenes: El Google Maps de Julio César.

Centenario del Oriental Institute de Chicago

El 2019, además de otros aniversarios más cercanos, se celebra el centenario de la fundación del Oriental Institute de Chicago. La institución, asociada a la Universidad de Chicago, fue fundada en 1919 por James Henry Breasted, formado principalmente como egiptólogo pero cuyo interés se extendía a todo el Oriente Próximo antiguo. Aprovechando el final de la Primera Guerra Mundial, Breasted escribió a J. D. Rockefeller Jr. para que financiase el nuevo proyecto; la vinculación de la familia Rockefeller no era nueva ya que sus contribuciones fueron la base sobre la que se fundó la Universidad de Chicago, siendo su primer presidente W. R. Harper, un auténtico niño prodigio de las lenguas antiguas bajo cuya tutela Breasted había estudiado.

De acuerdo con la carta que el futuro fundador del Oriental Institute dirigió a J. D. Rockefeller Jr

The ultimate aim of all this organization would be to put together the story of man from the remotest ages, in order thus to trace as fully as posible his rise from Stone Age barbarism, through successive stages of advance, the emergence of civilization, the history of the earliest great civilized states, and the transmission to Europe of the civilisation which we have since inherited. In short the ultimate aim of such work must be the production of a great history of the Origin and Development of Civilization.

Pese a ciertos giros e imágenes pasadas de moda, algunas de las ideas que alumbraron el Oriental Institute fueron, y por desgracia siguen siendo, de una enorme necesidad. De una manera llana subvierte el par barbarie-civilización tal y como era entendido. Breasted pasa de un modelo geográfico en el que los bárbaros son todos aquellos que se encuentren más allá de las fronteras de la cultura griega y romana, a uno cronológico. La barbarie no parece una categoría académica con la que hoy en día podamos caracterizar a ningún período de la historia antigua o la prehistoria, ni siquiera a la Edad de Piedra, pero Breasted, que fue uno de los principales popularizadores del término “Creciente fértil”, reivindica el papel que las grandes culturas del Próximo Oriente tienen en una historia de la civilización (occidental, apunto yo). De este modo Europa no es la cuna de la “civilización”, sino su primera deudora.

La respuesta de Rockefeller fue positiva y poco después comenzaría la primera expedición del Oriental Institute destinada a la compra de antigüedades y, sobre todo, a la elección de los lugares de excavación. Desde entonces esta institución ha sido uno de los principales centros de estudio de las lenguas y culturas orientales y su impacto es, a día de hoy, incuantificable. Bajo el paraguas del Oriental Institute se completó en noventa años el Chicago Assyrian Dictionary (1921-2011), quizá el proyecto lexicográfico más ambicioso emprendido sobre una lengua antigua; en la actualidad siguen en activo el Chicago Hittite Dictionary y el Chicago Demotic Dictionary.

Diego Corral Varela

Vamos a la Marcha por la Ciencia

MANIFIESTO “MARCHA POR LA CIENCIA 19 DE OCTUBRE DE 2019”

La ciencia en España nunca ha destacado por su buena salud. Los bajos presupuestos, la falta de planificación y visión a largo plazo, y la inestabilidad política del país han hecho que la ciencia pase continuamente por alzas y bajas cíclicas que crean y a continuación destruyen todo el potencial creado, desperdiciando así la inversión pública realizada. La crisis del 2008 se llevó por delante puestos de trabajo y la mayoría de la inversión pública, afectando a los fondos para sectores clave del estado de bienestar, seguridad social, educación o investigación, lo que dejó al país en una situación de precariedad sin precedentes desde los años 70. En el caso de la investigación, esos problemas se multiplicaron, ya que las medidas tomadas supusieron recortes presupuestarios cercanos al 40% de la inversión total, dejando centros de investigación recién inaugurados sin apenas personal, infraestructuras obsoletas,  sin creación de nuevas plazas y miles de proyectos sin financiación. Desde entonces, la situación de la ciencia española no ha hecho más que agravarse. Esto se debe a la visión cortoplacista de los diferentes gobiernos, que neciamente han considerado la ciencia como un gasto y no como inversión, una mera máquina productora de resultados inmediatos. No hay que olvidar que los resultados científicos son, en realidad, la culminación de años de trabajo e inversión, lo que convierte a la ciencia en un bien de vital importancia, pero de maduración lenta. A pesar de la supuesta reciente mejora de la situación económica de España, todos los datos disponibles indican que esto no se ha visto reflejado en una recuperación de la ciencia, situándose la inversión total en I+D+i actualmente en el 1,22% del PIB, frente al 1,6% alcanzado en 2009, el año siguiente a la crisis. Más grave aún es que los fondos dedicados a investigación por el gobierno central, se redujesen del 0,5 % al 0.25% de los Presupuestos Generales del Estado. Además, una gran parte de los recursos presupuestados no llegaron a realizarse, al estar centrados en activos financieros ( cap. VIII de los P.G.E) ejecutados en menos del 20%, destinados básicamente a créditos empresariales y a los que no tienen acceso los grupos de investigaciónm cuyos recursos, procedentes de los cap, I a VII fueron ejecutados en más del 95%.

Debido a éstas limitaciones económicas y como consecuencia de la baja tasa de reposición de plazas, los recursos humanos han experimentado un proceso progresivo de envejecimiento, con un promedio de más de 54 años en universidades o instituciones como el CSIC y una precariedad inaceptable en las etapas previas a la estabilización, haciendo de la emigración de nuestros talentos la única vía de desarrollar su actividad científica para muchos de los investigadores españoles.

La recuperación de un Ministerio con competencias en Ciencia, una demanda largamente demandada por la comunidad científica, sus resultados, aún con avances puntuales, no han cubierto las expectativas generadas y la ciencia no ha asumido una mayor visibilidad en la acción del gobierno.

Frente a esta situación, que muchos informes denuncian como irreversible, en los últimos años se han sucedido las movilizaciones de todos los actores implicados en la actividad científica: asociaciones de jóvenes investigadores, sociedades científicas y académicas, sindicatos y movimientos ciudadanos como la Marea Roja. Estos movimientos reflejan el malestar de la sociedad española ante el escaso protagonismo que tienen la ciencia y la tecnología en la conformación de un modelo de sociedad, conscientes de que supondría una ventaja competitiva de futuro, no sólo para los investigadores, sino para la sociedad en general.

Por todo ello, reclamamos un Pacto de Estado por la Ciencia que permita la estabilización de la investigación en el país, dotándolo de los medios básicos para el desarrollo de un nuevo modelo económico y social que nos haga más fuertes frente a las crisis venideras y permita el desarrollo de una independencia tecnológica, con una estrategia que facilite superar nuestra progresiva pérdida de recursos y recuperar el protagonismo internacional en el desarrollo económico y medioambiental. Un pacto real que se viene reivindicando desde hace años por todos los sectores implicados, pero que no se ha hecho efectivo por la incapacidad de ponerse de acuerdo los diferentes partidos políticos que deberían implantarlo. El impasse político se traduce en una inacción que no hace sino agravar la situación. Los programas electorales son muy fáciles de escribir, sobre todo si no piensan cumplirse. Las cuatro formaciones políticas mayoritarias prometieron y prometerán en esta nueva campaña entre un 2 y un 3% del PIB para la ciencia. Nos conformamos con que acuerden alcanzar a lo largo de la próxima legislatura al 2,2% en que se sitúa la inversión media de los países de la U.E. Les pedimos que sean coherentes y firmen un pacto para asegurar una inversión que se supone que todos apoyan, de modo que el futuro y el desarrollo de este país puedan quedar garantizados.

Actualmente, las masivas movilizaciones en contra del cambio climático, son un buen ejemplo de cómo la actividad científica es clave en la generación de conocimientos y de soluciones a problemas centrales de nuestra sociedad. La innovación tecnológica está generando una nueva base material para nuestra sociedad en ámbitos clave como la energía, comunicaciones, inteligencia artificial y robótica o biomedicina. Estos cambios  no son inducidos meramente por el avance científico sino por decisiones de grandes grupos cuyos objetivos no tienen que coincidir necesariamente con una sociedas mas justa e integrada. Ante esta coyuntura los investigadores debemos incrementar nuestra responsabilidad social para ayudar a hacer comprender a la sociedad las contradicciones que supone el cambio tecnológico.

Por todo ello, ante la inminente campaña electoral, no podemos sino demandar a todos los partidos un esfuerzo real para alcanzar un consenso en torno a decisiones concretas a adoptar, como las reflejadas el Pacto por la Ciencia ya propuesto en 2004, y entre las que se incluyen:

  • Asegurar  a lo largo de la legislatura, un mínimo del 2% del PIB en la inversión en I+D ..
  • Plan de choque para recuperar el nivel de recursos humanos y la reducción de las edades medias de las plantillas de personal
  • Asegurar la periodicidad de las convocatorias de proyectos y recursos humanos
  • Mejorar las políticas de igualdad de género en las políticas de recursos urbanos
  • Elaboración del Estatuto del Personal de Investigación  ( investigadores, tecnólogos y gestores) que incluya la carrera profesional para todos los colectivos implicados.
  • Unificación de los sistemas de gestión de los organismos de investigación que aseguren su eficacia y autonomía en la gestión
  • Reducción de la burocracia que limita el correcto desarrollo de los proyectos e instituciones de investigación.
  • Reducción de la temporalidad del empleo de los investigadores y contratados.
  • Mejora de la movilidad de los trabajadores de la investigación entre las diferentes instituciones del sector público, OPIs y Universidad.
  • Transparencia en el acceso a los puestos de trabajo, con criterios públicos y un listado centralizado en el que se publiquen todas las ofertas públicas de empleo.

Necesitamos medidas, no promesas. Porque la investigación es vital para el desarrollo humano y de la sociedad, porque queremos que nuestro país deje de depender de terceros y determine su propio futuro. Firmamos este manifiesto, esperando que todos los partidos políticos olviden por un momento sus colores y pasen de las palabras a las acciones. Comprendan que la ciencia no es un arma electoral, es una necesidad estructural de cualquier país que repercute directamente en la competitividad económica y en el tejido social. Les pedimos que escuchen nuestras reivindicaciones y que las ejecuten firmando un gran Pacto Nacional por la Ciencia. Si queremos un futuro, no se puede esperar más.

INvestigadores No VAlorados                              Federación de Jóvenes Investigadoras (FJI)

(INNOVA-Salamanca)

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