Rebusca entre las numerosísimas imágenes que ilustran las obras de Ovidio: Ovidius pictus

Nos llega por varias vías (entre ellas José Carlos Fernández Corte y el Mercurio Salmantino) la noticia de la inauguración de una nueva web, fruto del trabajo realizado en varios proyectos de investigación desarrollados desde el año 2007 y encabezados por Fátima Díez Platas (Dpto. de Historia del Arte. Universidad de Santiago de Compostela): la Biblioteca Digital Ovidiana. Los proyectos han perseguido la recopilación, estudio y digitalización de todos los ejemplares de las ediciones ilustradas de las obras ovidianas, impresas entre los siglos XV y XIX, que se encuentran en las bibliotecas españolas públicas y privadas, y la creación de una base de datos de estas ilustraciones. Además, dentro de esta página se aloja un blog, Ovidius pictus, sobre los libros y las bibliotecas que los contienen. Lee aquí su primera entrada: Ovidio en la biblioteca más antigua de Galicia. Damos la enhorabuena a esta iniciativa que sin duda utilizaremos muy frecuentemente y les deseamos la mejor suerte.

Susana González Marín

Premio Princesa de Asturias para Anne Carson

Siempre es un motivo de alegría -y esta es la segunda vez que Notae Tironianae ha tenido el placer de hacerlo– anunciar un premio de categoría para una filóloga clásica: la poeta canadiense Anne Carson ha recibido el premio Princesa de Asturias de las Letras este año 2020. Os dejamos el texto que publica hoy en El País Javier Rodríguez Marcos:

Anne Carson gana el Princesa de Asturias de las Letras

La poeta canadiense Anne Carson, que el próximo domingo cumplirá 70 años, acaba de ganar el premio Princesa de Asturias de las Letras. Nacida en Toronto en 1950 y afincada en Nueva York, Carson es uno de los nombres clave de la literatura anglosajona actual. Profesora de filología clásica, en su obra confluyen el conocimiento de los griegos antiguos y la expresión de su intimidad familiar, las peripecias amorosas de los dioses olímpicos y su propio divorcio, la muerte del hermano de Cayo Valerio Catulo en el siglo I y la de su hermano en el año 2000. Según el jurado, presidido por el director de la Real Academia Española, Santiago Muñoz Machado, la recién premiada ha construido desde el mundo grecolatino una poesía en la que “la vitalidad del gran pensamiento clásico funciona a la manera de un mapa que invita a dilucidar las complejidades del momento actual”.

Para ella no hay conflicto entre el pasado y el presente. Nuestras ideas sobre el amor o la muerte no difieren demasiado de las de los habitantes de la Hélade. Por eso su obra posee una asombrosa unidad. A la vez que traduce a Eurípides o Esquilo —tiene una versión de la Orestíada—, publica poemarios como Hombres en sus horas libres (2000), La belleza del marido (2001) o Nox (2010). No es raro que uno de sus últimos trabajos haya sido Norma Jeane Baker de Troya, un diálogo dramático entre un mito moderno (Marilyn Monroe) y uno clásico (Helena) estrenado el año pasado en el neoyorquino Griffin Theatre. Todos conocen el trágico destino que arrastró la belleza de ambas.

Anne Carson es hoy una mujer a la que no le gusta demasiado hablar de sí misma pero que, en sus lecturas públicas, pide a los asistentes que la ayuden a recitar, igual que un coro en un teatro con vistas al Egeo. Siempre fue una persona particular. Era apenas una niña cuando un libro de vidas de santos le causó una impresión de la que nunca se recuperó. Lo mismo que el hallazgo de una edición bilingüe de Safo, la de Willis Barnstone. Tenía 15 años y le fascinó la grafía de un idioma “bellísimo” que no podía descifrar: el griego antiguo. Pero sería en Port Hope, a orillas del lago Ontario, donde conocería a Alice Cowan, una profesora de latín que encauzó aquella fascinación. “Le debo mi carrera y mi felicidad”, reconoce Carson cada vez que tiene oportunidad. También reconoce que su maestra “olía a apio”, pero lo dice para subrayar la conexión entre piel y espíritu.

Con 31 años se doctoró como filóloga y con 42 publicó su primer libro de poemas: Short Talks. Seis años más tarde, en 1998, publicó la novela en verso: Autobiografía de Rojo, una reescritura homoerótica de la historia de Hércules y Gerión cuyo éxito fue tal que corrió el riesgo de convertirse en autora de un solo libro. Un amigo la retó a escribir narrativa y ella aceptó. Se empeñó, ha contado, en escribir una novela “como las que compras en el aeropuerto”. Lo que comenzó como un desafío se fue convirtiendo en algo “más poético”. En parte porque tiene una máxima a la hora de escribir: cortar: “Cuando tengo demasiadas palabras, siento que no estoy diciendo nada. Que solo me estoy centrando en las palabras y no en los conceptos”. Así que comenzó a recortar “hasta que quedaron versos”. También la reescritura del enfrentamiento entre el héroe y el gigante —dueño de un rebaño de bueyes y vacas rojas— tiene una explicación particular: “En el mito, Hércules se enfrenta a Gerión y lo mata. Y ya está. Pero en algunas fuentes clásicas, como la Ilíada, hay algunas referencias a una gran ternura homoerótica y decidí introducir este elemento sensual y ver cómo alteraría la historia. Además, quería que Gerión tuviese una vida divertida”.

Una vida divertida para alguien maltratado por la literatura, dice Anne Carson: “Mi actitud es que, por muy dura que sea la vida, lo que importa es hacer algo interesante con ella”. Es lo que le tocó hacer cuando en el año 2000 murió su hermano Michael en Copenhague. No se veían desde 1978. Él había abandonado Canadá tras saltarse la libertad condicional. Problemas de drogas. “Muchos países he atravesado / y muchos mares. Y aquí llego, hermano, / ante esta infortunada tumba tuya, / para darte los últimos honores”. Estos versos de uno de los poemas más famosos de Catulo y un puñado de fotos de Michael le sirvieron para armar Nox (2010), un libro de una sola hoja doblado en forma de acordeón, ilustrado con varios collages y metido en una caja.

La fórmula de confeccionar un libro que no lo pareciese le resultó tan atractiva que en 2016 repitió caja con Float, un conjunto de 22 textos, ella los llama performances igual que llama tangos a algunos de sus poemas. Esta vez los protagonistas parecían invitados a una fiesta de disfraces de la alta cultura: Hegel y Matta-Clark, ella misma y Lou Reed. El año pasado recibió a Eduardo Lago, de EL PAÍS, en su casa de Manhattan. Cuando el periodista le preguntó cuál era su próximo proyecto respondió: “Un cómic”.

Este premio recayó el pasado año en la novelista, ensayista y poeta estadounidense Siri Hustvedt y en ediciones anteriores en Fred Vargas, Adam Zagajewski, John Banville, Leonardo Padura, Antonio Muñoz Molina, Leonard Cohen, Paul Auster, Claudio Magris, Arthur Miller, Doris Lessing, Augusto Monterroso y Günter Grass.

II Congreso de la Sociedad Española de Estudios Clásicos

Gracias a Marco Antonio Santamaría y Vicente Bécares publicamos hoy dos fotos de los asistentes al II Congreso de la Sociedad Española de Estudios Clásicos celebrado en Madrid en 1961.

 

I Congreso SEEC 2

  1. Remigio Hernández Morán
  2. José Mª Marcos
  3. Manuel Cecilio Díaz y Díaz
  4. Micaela ¿?
  5. Pity Serrano
  6. Martín S. Ruipérez
  7. Matilde Garzón
  8. Rosario Polo
  9. Goyita Sánchez
  10. Engracia Domingo
  11. Mª Lourdes Albertos
  12. ¿J. Lasso de la Vega?

Agradecemos la colaboración de Vicente Bécares, Adelaida Martín Sánchez y Rosario Cortés Tovar en la identificación de los fotografiados.

De un filólogo en cuarentena y de la internacional difusión de Notae tironianae

El día 24 de marzo («en ces temps de confinement») se publicó en estas páginas la imagen de un filólogo en cuarentena. Un mes después encontré en mi buzón un correo de una colega vuestra y mía (dedicada al latín y a la paleografía latina medieval y también bibliotecaria), habitante de la Galia, a la que se la habían hecho llegar: no solo le había entretenido, sino que le había también interesado como especialista [delectare & prodesse]. Era evidente que era la primera vez que la veía y que lo hacía en este blog, pues, buscando satisfacer su interés habían seguido la pista y llegado a Salamanca. Pensaron, por tanto, que la ilustración adornaría alguno de los códices conservados en nuestra Universidad. De ahí que fuera yo el destinatario de su consulta.

Me escribían, por tanto, para que les facilitara la signatura y datos del manuscrito en cuestión. Ya estaba dispuesto a desilusionarla, diciéndole que nada tenía que ver con nuestros fondos (quel dommage!), cuando me acordé de un libro que tenía a mano en casa: Understanding illuminated manuscripts: a guide to technical terms, de Michelle P. Brown (Paul Getty Museum – British Library 1994). Sin mucho esfuerzo, mientras las páginas resbalaban por mis dedos, el misterioso copista apareció ante mis ojos y allí estaba la identificación de la fuente, en la página 114, bajo la voz scribe. (Diré, entre paréntesis, que ese breve diccionario tiene su versión electrónica, pero en ella no encontraréis la misma ilustración].

Por el pie de foto llegamos a saber que no estamos solamente ante un copista, sino también ante el autor de la propia obra ilustrada con tan cuidada miniatura: nada menos que un best seller enciclopédico de la Edad Media, el Speculum historiale del dominico Vincent de Beauvais (Vincentius Bellovacensis, ca. 1190-ca. 1264; Mirabile: archivio digitale della cultura medievale; Arlima: Les Archives de littérature du Moyen Âge).

El manuscrito en cuestión es el British Library, Royal 14.E.I, que podéis ver entre los manuscritos digitalizados de la biblioteca, copiado probablemente en Brujas, entre 1479-1480, para el rey de Inglaterra Eduardo IV.

Vincent de Beuvais

Como hemos dicho, había también un interés científico, pues había despertado su curiosidad el objeto situado sobre la mesa que hay ante el atril y querían comprender su función («loupe? réflecteur de lumière»). A mí se me escapa la función de un «réflecteur de lumière» (quizá un espejo o una pantalla que hicieran aumentar la cantidad de luz en el scriptorium, a buen seguro no muy sobrado de iluminación), y había pensado en una lupa. La descripción que encontramos en la BL confirma esta idea: «The subjects of the miniatures are: f. 3r, Vincent writing at a desk; in the background books lying on sloping shelves and a large magnifying glass».

Creo hablar también en nombre de Notae Tironianae si muestro mi perplejidad por hacérsenos responsables de difundir la imagen entre colegas transalpinos, pero así están las cosas (A Notae había llegado a través de Isabel Gómez Santamaría y de mí mismo. En mi descargo diré que me la envió un amigo que dudo mucho que supiera todos estos detalles.): «Voici donc, par vos soins, sorti de l’anonymat ce philologue confiné que vos amis et vous-même avez mis en circulation et qui a déjà diverti beaucoup de médiévistes. Savoir qu’il s’agit de Vincent de Beauvais ajoute encore au plaisir».

Óscar Lilao

Entrada número 1000

Y con esta entrada de Francisco Cortés Gabaudan

el blog Notae Tironianae

ha publicado desde el 4 de noviembre de 2015

1000 entradas

Muchas gracias a todos los colaboradores, a nuestros fieles seguidores y también a los lectores ocasionales.

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El caldero de Dodona

Hoy os presentamos El caldero de Dodona, un proyecto creado por Manuel Mayo López y Xián Paz Díaz, ambos graduados en Filología Clásica por la Universidad de Santiago de Compostela, donde actualmente se encuentran realizando estudios de Doctorado, tras haber completado su formación filológica con un Máster en Arqueología y Ciencias de la Antigüedad en esa misma Universidad.

El caldero de Dodona es un blog que, según sus creadores, nace con el objetivo de abordar distintos temas relativos al mundo grecorromano desde una perspectiva filológica, historiográfica, antropológica y arqueológica. En sus propias palabras, su propósito “es transmitir y conservar el legado de este vasto mundo de una manera accesible, documentada y dinámica. La intención es crear un formato flexible y útil tanto para estudiantes interesados (véase la sección de ‘Recursos’) como para neófitos y curiosos.”

De este modo buscan así impulsar la participación activa de los lectores con secciones interactivas, a través de la reseña de productos culturales actuales (como pueden ser películas, música, videojuegos, etc.)  relacionados con motivos clásicos, que amplíen el conocimiento del mundo clásico usado en ellas desde todas sus vertientes (literatura, anécdotas, batallas, personajes, mitología…)

El blog está abierto a envíos y colaboraciones, siempre y cuando estas provenga también de gente del ámbito de las Clásicas, o similares, como pueden ser la Historia o la Historia del Arte, para mantener el registro científico del blog.

Puedes encontrar El Caldero de Dodona en WordPress, Facebook, Twitter e Instagram. Para contactar con ellos tienes los mensajes directos de sus redes sociales o también la pestaña ‘contacto’ de WordPress.

Marta Martín Díaz

Cosas que hacer en la cuarentena (6): Podcasts del Institute of Classical Studies

Aprovechando que el confinamiento ha llegado ya también a Londres y todos los eventos que implican las reuniones colectivas han sido cancelados o postpuestos, el Instituto de Estudios Clásicos nos recuerda la sección de su web en la que se pueden encontrar los podcasts de algunas de las conferencias que en los últimos años (desde 2015 hasta este mismo año 2020—fechas que justo coinciden con el lapso de tiempo que nuestro blog lleva en activo) han tenido lugar en él. Destacan las charlas de uno de sus últimos ciclos de conferencias, “Gender and Sexuality from Livia to Theodora,” organizado por Richard Alston y Kate Cooper a finales del año pasado. Puedes acceder a través de este enlace.

Marta Martín Díaz

Viaje de estudios de la promoción de 1957

Adelaida Martín Sánchez, a la que agradedemos desde aquí su amabilísima colaboración, recuerda para nuestro blog el viaje de estudios que su promoción (Salamanca 1957) realizó a Italia en compañía del prof. Tovar:

“Al terminar nuestra carrera, en junio de 1957, con los dinerillos que teníamos recaudados, cotemplamos la posibilidad de realizar nuestro viaje de fin de carrera a Italia, decisión que en aquellos momentos estaba fuera de lo corriente entre los alumnos de la Facultad de Letras. En las reuniones preparatorias decidimos hablar con el prof. Tovar para exponerle nuestro plan y preguntarle si estaría dispuesto a acompañarnos en unas condiciones que no iban a ser muy buenas, pues nuestras economías no eran muy boyantes. Tras estudiar las fechas, nos dijo que podíamos contar con él en los términos propuestos: viaje en tren desde Salamanca, a Florencia, Roma y Génova, con los transbordos correspondientes, y regreso en barco -de Génova a Barcelona- y tren desde Barcelona a Salamanca.

En Florencia el alojamiento para los caballeros era en un convento de frailes y para las señoras en uno de monjas, y en Roma y en Génova en los albergues de la juventud de aquella época, con dormitorios de literas, corridos y con servicios comunes.

En el albergue de Roma, en la sala común de caballeros a D. Antonio Tovar le correspondió ocupar la parte superior de una litera, ocupada abajo por un calabrés, que se reía cuando D. Antonio le decía que él era Profesor de la Universidad de Salamanca y desde abajo le volteaba como un balón. Le propusimos buscar un hotel, pero no lo permitió, porque nuestra economía no estaba para eso. Eso sí, conseguimos que el jefe del albergue pusiera una nota que decía “No molestar al profesor”.

Su conocimiento de los lugares que íbamos a visitar era tal que nos dejaba maravillados con sus explicaciones, de modo que nunca se nos olvidarán las de los museos de Florencia, del Vaticano, de las catacumbas y otros edificios. Como complemento, nos llevó un día a la playa y otro consiguió que participáramos en una audiencia general con el Papa Pío XII.

En Génova, donde embarcamos rumbo a Barcelona, D. Antonio nos dijo: “La comida del último día la haremos juntos y les invito a café”, y allí, ante nuestro asombro, nos expresó su agradecimiento: “Les he reunido porque quiero darles las gracias por haberme elegido para acompañarles en este viaje para el que yo sé que había muchos profesores candidatos; ha sido para mí una inyección de ánimo en estos momentos difíciles en la Universidad (había sido cesado como Rector) el saber que para mis alumnos supongo mucho”.

 

I Congreso de la Sociedad Española de Estudios Clásicos

En el año 1956, la Sociedad Española de Estdios Clásicos, de la que era presidente Antonio Tovar, celebró en Madrid su primer Congreso.

Tovar, entonces catedrático de Latín de la Universidad de Salamanca, convocó a sus alumnos, entre los que estaba Adelaida Martín Sánchez (a la que agradecemos la información y las fotos), y les instó a que asistieran para beneficio de su formación. Les acompañó en el viaje en tren su esposa Chelo. A su llegada D. Antonio les presentó a las grandes figuras que participaban en él y los incluyó en las recepciones, como por ejemplo en la del Ayuntamiento de Madrid, como atestigua la foto adjunta.

Foto Tovar y salmantinos en congreso
De izquierda a derecha, mirando a la cámara, Antonio Tovar; a continuación Pity Serrano; el Conde de Mayalde, alcalde de Madrid; Manuel Palomar Lapesa; Adelaida Martín Sánchez, Begoña Ruiz, Mª del Dulce nombre Estefanía y Concha Giner
foto2.pdf con números
1. Adelaida Martín Sánchez  2. José Rubio Alija. 3. Pity Serrano 4. Lola Cruz 5. Felisa Crisanto 6. Esposa de Palomar Lapesa. 7. Mª del Dulce Nombre Estefanía 8. Begoña Ruiz 9. Clementina González. 10. Rosalía Polo. 11. Carmelo Solano. 12. ? 13. Manuel Palomar Lapesa 14. Concha Giner. 15. Patxi Altuna. 16. Engracia Domingo. 17. Jesús Liaño. 18. Agustín García Calvo. 19. Isabel Pérez Calvo. 20. Javier Petriguena. 21. ? 22. José Oroz

 

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