VENI.VIDI.VICI.

Plutarco nos transmite la traducción al griego de ueni, uidi, uici.

καὶ τῆς μάχης ταύτης τὴν ὀξύτητα καὶ τὸ τάχος ἀναγγέλλων εἰς Ῥώμην πρός τινα τῶν φίλων Μάτιον ἔγραψε τρεῖς λέξεις· „ἦλθον, εἶδον, ἐνίκησα“. Ῥωμαϊστὶ δ’ αἱ λέξεις, εἰς ὅμοιον ἀπολήγουσαι σχῆμα ῥήματος, οὐκ ἀπίθανον τὴν βραχυλογίαν ἔχουσιν.

“Y al anunciar a Roma la rapidez y la velocidad de esta batalla  escribió a Matio, uno de sus amigos, tres palabras: “Llegué, ví, vencí”. En latín las palabras, por terminar igual formando una figura de dicción, componen una braquilogía realmente notable.”

Plutarco, Vidas paralelas. César, 50.

Plutarco hace notar que en latín los tres verbos ueni, uidi, uici, son similidesinentes, mientras que (implícitamente) en griego, a diferencia del latín, el tercer aoristo, del tipo que llamamos débil o sigmático, aparte de romper la similidesinencia, tiene dos sílabas más. La figura, σχῆμα ῥήματος,   produce un notable efecto de concisión (braquilogia)

Por su parte, Suetonio, en la Vida de César, 37:

Pontico triumpho inter pompae fercula trium uerborum praetulit titulum VENI.VIDI.VICI non acta belli significantem sicut ceteris, sed celeriter confecti notam.

“En su triunfo Póntico, entre los demás objetos exhibidos en el desfile mostró un cartel con tres palabras LLEGUÉ, VI, VENCÍ, que no describía, como los demás, las acciones bélicas, sino la nota (observación crítica) de que esta había sido terminada rápidamente”. (La traducción es mía)

No es extraño que la figura llamara la atención. Sin ánimo de exhaustividad exploremos en qué consisten algunas de sus virtudes:

  • Identidad de desinencia (similia desinentia)
  • Casi paronomasia de uidi-uici
  • Idéntico número de sílabas en los tres verbos, (isosilabismo)
  • Idéntico paradigma morfológico.
  • Asíndeton
  • Trimembración sintáctica
  • Clímax, pues el contenido del verbo final forma una especie de culminación semántica de las acciones anteriores
  • Relato dividido en tres partes, un número “favorito” de los folkloristas y los teóricos de la narración.

Llamo la atención sobre el hecho de que los dos, Plutarco y  Suetonio, se refieren tanto al carácter informativo del texto cesariano como a sus características estilísticas: concisión penetrante en el primero,  rápidez en Suetonio que se sigue no tanto de los hechos como de la forma tan expresiva en que fueron relatados. Tanto brachylogian como nota pertenecen al vocabulario de la poética y de la crítica literaria antiguas. Suetonio y Plutarco muestran, como cabe esperar en autores tan versados en cuestiones gramaticales y críticas, un evidente interés por las características literarias de la expresión más allá de su contenido. Suetonio, en diversas partes de su biografía de César, recoge el impacto que tuvieron entre sus contemporáneos los Comentarii. Por eso apenas hace falta recordar que el sintagma celeriter confecti en sus diversas variantes casuales es bien conocido en los escritos cesarianos. En cuanto a Plutarco, un ciudadano romano nacido en Grecia, que contribuyó como pocos a la formación de la cultura grecorromana, muestra siempre  un buen oído para las frases célebres, como suelen hacer los biógrafos, reseñando si estas fueron pronunciadas en griego o en latín. Por ejemplo, en el cap. 46 transmite las palabras pronunciadas por César al final de la batalla de Farsalia añadiendo que, según Polión, César las dijo en latín y que el propio Polión las había vertido al griego; sin embargo nada dice sobre la lengua en que pronunció alea iacta est, presumiblemente el griego ανερριφθώ κυβος, y que esta vez Polión trasladó al latín (Nisbet). Por eso no tiene nada de extraño que, en esa atención a las similitudes y diferencias de culturas y lenguas convergentes, Plutarco aclare al lector griego de su texto que el enunciado cesariano produce en latín efectos distintos que en su lengua por ser una figura de dicción intraducible. No podemos saber si el modo de  existencia de este enunciado fue siempre el de enunciado literario, (esto es, si se originó en un escrito), bien fuera en una relación leída ante el  senado (Apiano) o en el mencionado triunfo Póntico. Por sus cualidades estilísticas, cabe la duda razonable de que fueran palabras pronunciadas alguna vez ante un auditorio por el propio César, pero preferimos no especular sobre esto.

Conviene consignar  que el escritor César fue un practicante no sólo de la “deformación histórica”, como se decía hace más de medio siglo, sino, en palabras más actuales, de la autopropaganda. En virtud de esa habilidad, ya desde la Antigüedad se ha intentado trasladar con bastante éxito la idea de que las características estilísticas de su latín ponían de manifiesto en prosa las mismas virtudes por las que había destacado como general, a saber, su decisión, su cualidad de ir directo al objetivo, su concisión, racionalidad, etc.

El lector actual debe adoptar múltiples precauciones para no mirar lo que nos cuenta César con su misma perspectiva. Pongamos un ejemplo,

Gall. IV 15 2-3: et cum (Germani) ad confluentem Mosae et Rheni pervenissent, reliqua fuga desperata, magno numero interfecto reliqui se in flumen praecipitaverunt atque ibi timore, lassitudine et vi fluminis oppressi perierunt. Nostri ad unum omnes incolumes perpaucis vulneratis ex tanti belli timore, cum hostium numerus capitum CCCCXXX milium fuisset se in castra receperunt.

Según este relato se nos transmite que

  • Los germanos, perseguidos por los romanos, llegan a la confluencia del Mosa y el Rhin, y al no poder cruzarlos, son muertos en gran cantidad (magno numero interfecto) por las tropas romanas.
  • Los demás se ahogan en el río.
  • De los nuestros (los romanos) no muere ni uno solo.
  • Los germanos eran unos 430. 000
  • César concede la libertad a los prisioneros que se habían rendido antes de la batalla.

Max Gallo, en una especie de biografía sobre César, César Imperator, Paris 2003,  escribe:

“Sólo quedan de los cuatrocientos treinta mil enemigos un puñado de prisioneros. ¡Que los dejen libres! Ya no representan nada. Los Usípetes y los Téncteros han dejado de existir.” (p. 272)

En resumen, César deja implícito lo que M. Gallo afirma expresamente: que el número de muertos se aproximaba a un total de 430.000. Por cierto, el número es exagerado.  ABC cultural (14-12-2015), en un artículo titulado La batalla perdida en la que las legiones de Julio César masacraron a 150.000 enemigos nos da noticias de que la contienda tuvo lugar en la actual Kessel, una región al sur de Brabante, y que el hecho resulta confirmado  por el “hallazgo de un gran número de restos óseos, espadas, puntas de lanza de la época, y un casco”. Los restos eran conocidos desde hace tiempo, pero hubo que esperar a 2015 para demostrar su origen y fecha.

No se trata de hacer aquí una causa general contra el imperialismo romano ni de denigrar la figura de César (que ya en la propia Antigüedad sufrió ataques tan notables como el de Lucano). Se trata de llamar la atención sobre el hecho de que una manera de “blanquear” los actos perpetrados por César en la guerra es quedarse solamente con sus excelencias estilísticas sin percibir el trasfondo, los hechos que hay debajo. Es bien cierto que en la guerra antigua el vencedor tenía todos los derechos y el vencido ninguno y que eso era conocido y considerado natural  por todos los lectores de César, con la excepción de Catón, que aconsejaba que, por la atrocidad cometida con los germanos, el comandante en jefe fuera entregado al enemigo cargado de cadenas. También es cierto que ese ius belli, con la crueldad que comportaba, había sido practicado por todos los pueblos antiguos sin excepción alguna (Mary Beard). De manera que en esa revisión de símbolos históricos que se ha producido a raíz del asesinato de George Floyd, aún no proponemos que se derriben las estatuas de César como han hecho en Kentucky con la del general Andrew Jackson, notable entre otras cosas por una especie de “solución final”, mediante la que trasladó al Oeste del Mississipi a todos los indios del Sur. Aunque resulte duro enfrentarse a la realidad de que la historia ha sido escenario de violentos enfrentamientos bélicos que tenían como resultado la esclavitud de los vencidos o la imposición de una clase sobre otra (para no hablar de un sexo sobre otro), una cosa es la revisión de la historia como objeto de estudio y de crítica y otra la militancia social o política que aconseja arremeter contra símbolos que puedan ayudar en la guerra del presente contra todo resto de la explotación del hombre y de la mujer,  por motivos de raza, sexo, religión etc.

Debemos operar una distinción de niveles. Un análisis histórico no puede emprenderse desde ideas jurídicas, políticas o morales de hoy en día, porque borraría la perspectiva de los propios participantes en los hechos, imponiendo exclusivamente la del intérprete actual,  y dejaría de realizar “la fusión de horizontes”, por la que recuperamos también la versión de los propios participantes en el evento, como aconseja la hermenéutica clásica. Los hechos no siempre hablan por sí mismos, sino que hay que encuadrarlos en valores: los contemporáneos a la época en que ocurrieron o fueron realizados y los contemporáneos a la época del intérprete. Para no hablar de las valoraciones de épocas intermedias entre las antiguas y las actuales.

Aplicando esto a los textos resultaría que, si nos proponemos revisar todo el canon literario transmitido desde la Antigüedad, porque su contenido resulta rechazable, censurable o abominable para nuestra sensibilidad actual política o moral, deberíamos empezar con el texto canónico por excelencia, un texto que para muchos millones de personas es la transcripción de la palabra de Dios. Nuestra “sensiblidad contemporánea” muestra así su falta de unanimidad. Por lo que a mí respecta, me parece más urgente acabar con las injusticias del presente que reescribir (o resignificar) la historia del pasado. La nueva iconoclastia, como la damnatio memoriae, se entrega a prácticas hasta cierto punto mágicas, pretendiendo abolir en efigie a los causantes de desastres históricos reales. Con ello privamos a la historia, magistra uitae, de su facultad para ponernos ante un espejo que nos devuelve nuestro incómodo reflejo como seres humanos. Decía Borges  que con que una sola línea de la Historia Universal se alterara, toda la Historia Universal resultaría cambiada.

José Carlos Fernández Corte

NOS GUSTA EL FÚTBOL, Y EL LATÍN

Cuando el primer día de clase de Latín la profesora nos preguntó por nuestros gustos, nunca pensamos que, por contestar que nos gustaba el fútbol, nos iba a encargar un trabajo extra. Pero los de la última fila y alguno más -que es de los nuestros, aunque en esta clase se siente en la posición de medio o de delantero- formamos un buen equipo para todo, incluido este trabajo sobre lemas de equipos de fútbol en latín.

Ya sabíamos que en la liga inglesa muchos equipos tienen en el escudo un lema en latín y, además, como hacemos todos en estos casos, hemos buscado información en Internet. (Al final del trabajo citamos las páginas web).

Pero esto de buscar la información era solo el principio, pues cuando la tuvimos reunida, comenzamos a hacernos preguntas. (A esas preguntas y a las respuestas encontradas se le llama “analizar los datos”). Vamos a transcribir aquí una de nuestras discusiones sobre el asunto.

-Mirad, mirad, resulta que, por países, los ingleses ganan por goleada, es donde hay más equipos con lema en latín: el Manchester City (Superbia in proelia), el Arsenal (Victoria concordia crescit), el Tottenham (Audere est facere), el Nottingham (Vivit post funera virtus), el Everton (Nihil satis nisi optimum), y más.

– Claro, allí están los equipos más antiguos. Son los ingleses los que inventaron el fútbol.

– Sí, pero lo del latín…

– Pues como los lemas de las universidades, por el prestigio y eso.

– Pues tendrá que haber también escudos de equipos italianos, que para eso nació allí el latín.

– En el de la Juve solo pone el nombre, Juventus, que significa “juventud”.

– ¿Y los alemanes y los franceses?

– No tenemos ninguno. ¡Qué raro!

– Sí tienen los portugueses, el del Benfica de Lisboa: E pluribus unum.

– ¿Y de los equipos españoles? Seguro que entre los de primera alguno habrá.

– A lo mejor los más antiguos.

– O el Sevilla.

– Aquí veo algunos, pero de los “modestos”. Por ejemplo, el del Cartagena: Semper simul, ad astra. Y otro parecido del equipo ese de Salamanca que jugó con el Real Madrid este invierno: Ad astra per aspera.

– El equipo que dices se llama “Unionistas Salamanca”.

– Otro más, también de la provincia de Salamanca, de la UD Santa Marta: Labore victoriam.

– Será por eso de que está allí la Universidad…

– Bueno, qué dices. No creo que tenga nada que ver.

– Mirad, he encontrado uno de Argentina, del Argentinos Juniors: Mens sana in corpore sano.

– Pero, ¿todos están en latín de verdad? Quiero decir que, si lo habrán sacado de libros en latín, o se lo habrán inventado, como hacemos nosotros para decir alguna tontería.

– Podemos buscarlo.

– Ya está. Acabo de encontrar lo de Ad astra… en un blog de cosas de griego y de latín:

-Y Mens sana in corpore sano pone en la Wikipedia que es de una sátira de Juvenal. Así que, sí es, como tú dices, “latín de verdad”.

– ¿Y qué hacemos ahora?

– Podemos buscar el verbo, siempre hay que empezar por ahí.

-Parece que hay pocos verbos: Confidemus, en el del Kilmarnock, Vivit en el del Nottingham. Otro que pone Vincit omnia industria, del Bury FC.

– Aquí he encontrado unos infinitivos en el escudo del Tottenham: Audere, Facere.ESCUDO EVERTON

– Y también habrá imperativos, para animar, ¿no?

– Sí: Supera moras. Está en el escudo del Bolton.

– Pero no hay muchos verbos.

– Claro, habrá pocos verbos porque la sustancia está en los sustantivos, “sus-tan-ti-vos”, eso es lo esencial.

– Bueno, bueno, y que el lema tendrá que ser breve, que, si no, no cabe en el escudo.

– Vamos a ver si pone algo de “fuerza”, “coraje”, “solidaridad”, “victoria”, “esfuerzo” o algo parecido. Es lo que yo pondría.

– Sí, sí, he encontrado alguno, mirad: Arte et labore, en el escudo del Blackburn Rovers.

– Ah, ya lo entiendo, va a ser eso de las frases nominales, las que no tenían verbo.

– Vaya, para una vez que atiendes en clase…

– ¿Y adjetivos? Seguro que también hay. Tal vez ponga “somos los mejores” o “los más fuertes”.

– Sí, sí: We are the champions

– Calla, calla, tiene que haber comparativos y superlativos. Mira: Vis unita fortior aparece en el del Stocke City. Y Nihil satis nisi optimum, en el del Everton.

– Pues, ya de puestos, a ver si se nos ocurre algo para vendérselo a algún equipo que no tenga latín en el escudo.

– Que el trabajo es de Latín, no de Economía.

– Pues lo ponemos para completar el trabajo…

– Si es por rellenar…

– Por ejemplo, lo de la Guerra de las Galaxias: Sit vis vobiscum (¡Que la fuerza esté con vosotros!)

– O la frase de César, esa de los pretéritos perfectos: Veni, vidi, vici (Llegué, vi y vencí).

– Mejor la ponemos en primera del plural y con dos palabras sobra: Venimus, vicimus. (Vinimos, vencimos).

–  Pues, no sé, a mí me gusta Luchar y vencer.

– Será Pugnare et vincere.

– Yo propongo un lema para la Toresana: In proelia tauri.

– “¿Que luchan como toros?” Tradúcela, listillo, que no encuentro el verbo.

– “En las competiciones, unos toros”.

Psch, psch, no creo que te compren la idea. Aunque, sin traducirla, queda bien.

– Ahora habrá que redactarlo y hacer la conclusión.

– No hemos llegado a ninguna conclusión.

– Sí, que nos lo hemos pasado bien haciendo el trabajo.

– Se lo entregamos así, a ver si cuela. Esto es un diálogo ¿no? …

… Y coló.

Trabajo realizado por el equipo de alumnos de Latín de 1º de Bachillerato del IES “Cardenal Pardo de Tavera”, Toro (Zamora), formado por:

Defensas: Miguel Silvestre, Gabriel Tivadar, Lucía Justo

Medios: Adrián Merino, Adrián Pasalodos, Lucía Vinagre, Celia Noales

Delanteros: Fernando Frontaura, Cristhoffer Saura, Sara García

Porteros: Juan Ferreruela, Yeray Pérez

Suplentes: Celia Alonso, María Clavero, Beatriz Gallego, Jaime Lavado, Nalleli Tuqueres, Rocío Vergel, Chuyi Zhou Pan,

Utillera: Isabel Gómez Santamaría

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  1. Lemas latinos de equipos de fútbol
LEMA TRADUCCIÓN EQUIPO CIUDAD Y PAÍS
AD ASTRA PER ASPERA Hasta  lo más alto superando dificultades Unionistas Salamanca C.F.

 

Salamanca

(España)

 

 

ARTE ET LABORE

 

 

 

Con técnica y con esfuerzo

 

Blackburn Rovers

 

Blackburn

(Inglaterra)

 

 AVDERE EST FACERE

 

 

 

Atreverse es conseguirlo

 

Tottenham

 

Londres

(Inglaterra)

 

 CONFIDEMVS

 

Tendremos confianza

 

Kilmarnock

Kilmarnock

(Inglaterra)

 

 CONSECTATIO EXCELLENTIAE

 

 

En busca de la excelencia

 

Sunderland A.F.C.

 

Sunderland

 (Inglaterra)

 

CONSILIO ET ANIMIS

 

 

Con cabeza y corazón

 

Sheffield

 

Sheffield

(Inglaterra)

 

DOMVS CLAMANTIVM

 

 

El campo de los que gritan

 

Gillingham

 

Gillingham

(Inglaterra)

 

E PLVRIBVS VNVM

 

 

Todos a una

 

SLB, Sport Lisboa Benfica

 

 Lisboa

(Portugal)

 

LABORE VICTORIAM

 

 

Con esfuerzo  (se logra) la victoria

 

UD Santa Marta

 

Santa Marta de Tormes

(España)

 

 MENS SANA IN

CORPORE SANO

 

 

Una mente sana en un cuerpo sano

 

Argentinos Juniors

 

Buenos Aires

(Argentina)

 

NIHIL SATIS NISI OPTIMVM

 

 

Nada basta sino lo mejor

 

Everton

 

Everton

(Inglaterra)

 

SALVBRITAS ET INDVSTRIA

 

Calidad de vida e industria

 

Swindon Tawn FC

 

(Inglaterra)

 

SEMPER SIMVL, AD ASTRA

 

 

Siempre juntos, hasta lo más alto

 

Cartagena FS

 

Cartagena (España)

 

SPECTEMUR AGENDO

¡Que se nos vea en acción!  

Barnsley FC

 

 (Inglaterra)

 

SVPERA MORAS

¡Vence los obstáculos!  

Bolton

Bolton

(Inglaterra)

 

VICTORIA CONCORDIA CRESCIT

 

La victoria nace de la unión

 

 

Arsenal

 

Arsenal

(Inglaterra)

 

VINCIT OMNIA INDVSTRIA

 

La entrega lo puede todo

 

Bury FC

 

Bury

 (Inglaterra)

 

 VIS VNITA FORTIOR

 

 

La unión hace la fuerza

 

 

Stocke City

 

Stocke-on-Trent

(Inglaterra)

VIVIT POST FVNERA VIRTVS Dura su coraje hasta después de la muerte  

Nottingham

 

Nottingham

 (Inglaterra)

 

2. Páginas con información sobre lemas en latín de equipos de fútbol

http://cafefutbol.blogspot.com/2008/06/lemas-latinos-en-el-ftbol-ingls-i.html

http://lafutbolteca.com/guia-escudos-y-uniformes/

http://meristation.as.com/zonaforo/topic/1431493/

http://www.fiebreenlasgradas.com/?p=84

https://benitezbenitez.wordpress.com/2010/01/12/escudos-de-equipos-de-futbol-con-lemas-en-latin/

https://clasicasxxi.blogspot.com/2012/01/el-latin-de-cada-dia-4-la-heraldica.html

https://es.glosbe.com/es/la/F%C3%BAtbol

https://sites.google.com/a/iesgarciabarros.org/dives-gallaecia-2012_es/o-latin-no-futbol

https://tironiana.wordpress.com/2018/06/01/cartagena-fs-semper-simul-ad-astra/

https://tironiana.wordpress.com/2019/09/23/ad-astra-de-virgilio-a-brad-pitt-pasando-por-seneca/

https://www.taringa.net/+deportes/escudos-curiosos-de-futbol_12uur6

https://www.taringa.net/+deportes/escudos-de-equipos-de-futbol-con-lemas-en-latin_iit4c

 

Pasatiempos para la paciencia

Para cultivar la paciencia en la desescalada os proponemos una serie de dichos clásicos relacionados con esta cualidad; ¿sabéis quién es el autor de cada uno? Escógelo de la lista de abajo. Tienes las soluciones al pie de la página.

  1. Optimum est pati, quod emendare non possis, “Lo mejor es soportar lo que no puedes remediar”
  2. Hoc sustinete, maius ne veniat malum, “Soportad esta desgracia, no venga otra peor”
  3. Quousque tandem abutere, Catilina, patientia nostra? , “Hasta cuándo, Catilina, abusarás de nuestra paciencia?”
  4. Calamitas virtutis occasio est, “La calamidad es una ocasión para el valor”
  5. Levius fit patientia quidquid corrigere est nefas, “Con paciencia se hace más llevadero lo que no nos es lícito enmendar”

Susana González Marín

Cicerón, Séneca, Fedro, Horacio, Séneca

Soluciones

 

Proverbios camaleónicos. La capacidad de pervivencia y adaptación de los proverbios grecorromanos (II)

Si en una entrada anterior veíamos ejemplos de proverbios muy antiguos que han sobrevivido hasta época moderna, como el otro día anunciábamos, la transmisión no es siempre palabra por palabra; ahora nos fijamos en aquellos que han experimentado distinsos tipos de variaciones

De las distintas modificaciones que pueden ocurrir, la primera que expondremos es la que responde a la variación paradójica, algo muy habitual en la reescritura de proverbios. Un ejemplo de ello es la del famoso proverbio latino Sine Cerere et Libero friget Venus, “Sin ceres ni Líber (Baco) Venus se enfría” (Eunuco v. 732 de Terencio), que afirma que el amor debe ir acompañado de vino y comida. Ya desde la antigüedad este verso fue recogido como un proverbio y gozó de fama. El caso de adaptación que encontramos en la historia de este proverbio es la que se da mediante metonimia por la correlación entre Venus y Baco con el  amor y el vino, y la correlación de Afrodita-Venus y Demetra-Ceres con el amor y la comida. El proverbio lo encontramos también, antes del latino, en Aqueo, fr. 6 S-K: ἐν κενῇ γὰρ γαστρὶ τῶν καλῶν ἔρως / οὐκ ἔστι· πεινῶντι γὰρ ἡ Κύπρις πικρά, “En un estómago vacío, deseo de los bellos no hay, porque la Chipriota es amarga para quien pasa hambre”. Este proverbio fue muy famoso en ámbito latino, aparece citado por autores como Cicerón, Isidoro de Sevilla, Donato… y también en el medievo latino. En la actualidad lo encontramos en muchas lenguas y, lo más curioso, es que se han conservado tanto la forma que incluye las divinidades como su equivalente. En italiano encontramos Senza Cerere e Bacco è amor deboe e fiacco o, con la metonimia, Senza pane e senza vino l’amor non dura da sera a mattino; senza vino e senza pane l’amor non dura da será a mane; en español existen distintos usos como «Sin pan y vino, Venus tiene frío», «Sin pan y vino no hay amor fino», «Sin el Baco y las Ceres no me acuerdo de las mujeres» o «Sin pan y vino no anda Venus camino»; en alemán «Ohne Brot und ohne Wein friert die Liebe ein»; en portugués «Sem Ceres e Baco o amor é fraco» o «Sem vino nem pâo, o amor é vâo»; o el inglés «Without Ceres and Bacchus, Venus grows cold»; y en griego moderno «χωρίς ψωμί και κρασί, παγώνει η αγάπη». O la adaptación de este mismo proverbio con una reformulación completamente distinta, pero con la misma naturaleza: «Cuando el hambre entra por la puerta, el amor sale por la ventana», forma que encontramos en otras muchas lenguas modernas.

Otro tipo de reformulación de los proverbios, ya más actual, se da mediante los juegos lógicos o de palabras. Renzo Tosi (en su Diccionario de proverbios latinos y griegos) nos informa sobre este tipo cuya finalidad es la comicidad. Este autor nos transmite un cómico ejemplo de la película italiana Non ci resta che piangere (1984), en la que se utiliza la locución Memento mori, “Recuerda que debemos morir”. Esta cita latina la pronuncia el personaje al que da vida el actor Massimo Troisi, “Recuerda que debes morir” a lo que su interlocutor responde “Si, ahora tomo nota”; como un alumno en sus primeras clases de universidad, el actor toma nota de lo que debe hacer: morir. También encontramos, muchas veces con intenciones también cómicas, el cambio de referente de los proverbios que implica, básicamente, una variación semántica. Un ejemplo es la modificación de la locución cartesiana original Cogito ergo sum, realizada por Rafaello Franchini, en Aforismi que cambia el proverbio original por «Coito ergo sum».

El último tipo de cambio al que haremos referencia, aunque existen muchos otros recursos para ello, es la adaptación a las situaciones según el paso del tiempo. Es decir, tomar un adverbio clásico y adaptarlo a las condiciones del momento en el que uno lo cita. Por ejemplo, el famosísimo proverbio latino Si vis pacem, para bellum, “Si quieres la paz, prepárate para la guerra”, que ya aparece testimoniado en Tucidides (I, 124,2): ἐκ πολέμου μὲν γὰρ εἰρήνη μᾶλλον βεβαιοῦται; “La paz queda más firme que la guerra. No es extraño encontrar una reformulación de este proverbio con la finalidad contraria; por ejemplo, Erasmo, en clave antimilitarista, escribe Pacem vult ille et tu bellum paras, en la que la voluntad de paz se contrapone a los preparativos de la guerra, frase que posteriormente fue utilizada por personajes como Ulrich Graf von Brockdorff-Ranzau, o también presente en Mémoires de Napoléon Bonaparte, de Bourriene. Otra reformulación de este proverbio es Si vis pacem para pactum, invitación a encontrar una solución en las tensiones internacionales, pronunciado por Andrew Caregie. O la variación por los pacifistas de Si vis pacem para pacem.

Teniendo en cuenta todos estos tipos de adaptaciones y variaciones de los proverbios y la capacidad de cambio y adecuación de los proverbios a las situaciones excepcionales, como la que estamos viviendo en estos momentos ¿qué nuevos topoi aparecerán después de esta situación excepcional? Ya se han podido leer algunas variaciones del refranero español como la reformulación del proverbio “La primavera la sangre altera”, con la adaptación al confinamiento en plena entrada de esta estación: “La primavera el corona altera”, o la creación de “Primavera, primavera, del sofá a la nevera”; o la adaptación de “El comer y el rascar, todo es empezar” con un cambio de referente: “Confinar y engordar, todo es empezar”. ¿O cambiaremos los valencianos el año 10 por el 20?

Alba Boscá Cuquerella

 

Bibliografía

García Romero, F. (2014). “Reírse cuando no hay motivo de risa: la risa sardónica” en I. Mamolar Sánchez (ed.), El humor desde la Antigüedad hasta nuestros días, Liceus, 27-54.

–– (2011). “‘Con la luz apagada todas las mujeres son iguales’. Sobre un tópico proverbial en griego antiguo”, en A. Pamies – J. de D. Luque – P. Fernández (eds.) Paremiología y herencia cultural. 29-38.

Schwamenthal, R. – Straniero, M.L. (1991). Dixionario dei proverbi italiani. Rizzoli.

Tosi, R. (2018). “Riusi di proverbi latini nella cultura italiana”, en Calíope, 35, 4-27.

–– (2017). Dizzionario delle sentenze latine e greche. BUR.

–– (2014). “Dall’antico al moderno. Variazioni di topoi proverbiali nella tradizione italiana” in Nuova Corvina, 26. 77-78.

–– (2014). “Radici classiche della moderna tradizione proverbiale europea” in Á. Ludmann (ed.) Fonti ed interpretazioni. ELTE. 9-24.

–– (2004). “I Greci: gnomai, paroimiai, apophthegmata” in G. Ruozi, Teoria e storia dell’aforisma. Mondadori. 1-16.

 

Proverbios camaleónicos. La capacidad de pervivencia y adaptación de los proverbios grecorromanos (I)

Son numerosos los antiguos proverbios griegos y latinos que han sobrevivido en la cultura occidental actual y que permanecen en las lenguas modernas. Todavía hoy en día utilizamos expresiones proverbiales que, con modificaciones o no, fueron ya utilizadas por los antiguos griegos y romanos. Este es uno de los testimonios que demuestran la unidad de la cultura occidental.

Para empezar ¿Qué es un proverbio? Los antiguos griegos utilizaban el término παροιμία (“proverbio”) y se interesaron tanto en sus características formales y de contenido como en su uso retórico (uno de los primeros fue Aristóteles, pero no podemos olvidar otros rétores de época romana ni a Quintiliano o Donato, estos dos en ámbito latino). El proverbio lo podríamos definir como un recurso que expresa un tipo de conocimiento popular con carácter metafórico de valor universal y de índole ética y práctica, es decir, que implica una decisión previa, sea correcta o no, sobre un tema concreto que suele ser el principio de una preocupación común. Se trata de expresiones de carácter metafórico que nacen, la mayoría de ellas, de una circunstancia concreta cuyo uso posteriormente se generaliza. Por ejemplo, la celebérrima locución Σαρδάνιος γέλος, “risa sardónica, que designa la risa que no responde a un motivo alegre, tiene un marcado carácter metafórico y puede designar malicia, ironía, sarcasmo; todavía hoy la seguimos utilizando y, lo que más llama la atención, es que uno de sus usos se encuentra en ámbito médico: la risa sardónica es uno de los síntomas del tétanos. O, por ejemplo, en Valencia existe el proverbio «Pitjor que l’any 10» (“Peor que el año 10), como sinónimo de catástrofe, que hace referencia a la llegada de la filoxera que destruyó las vides valencianas en el 1910. La forma del proverbio es similar a otro tipo de expresiones universales como la gnome o apotegma, con las que comparte rasgos comunes como son el valor general, su carácter ético y práctico, etc. (Ar. R. 1395a 17-18 Incluso algunos proverbios son también máximas”), diferencias y similitudes que todavía hoy en día provocan ríos de tinta al respecto.

Algunos de los proverbios antiguos más famosos son, por ejemplo, en ámbito griego: ὅπλον τοι λόγος ἀνδρὶ τομώτερόν ἐστι σιδήρου, “La lengua para un hombre es más afilada que un arma(Pseudo-Focílides 124); τὸ σιγᾶν πολλάκις ἐστὶ σοφώτατον ἀνθρώπῳ νοῆσαι, “Muchas veces, para el hombre el callar es el más sabio de sus pensamientos” (Nemea V, v. 18 Píndaro); o incluso la famosísima y todavía actual locución κροκοδείλου δάκρυα, “Lágrimas de cocodrilo” (recogida en una obra bizantina). Mientras que en ámbito latino encontramos Omnia vincit amor,El amor todo lo vence” (Virgilio, Bucólicas 10, 69), Mens sana in corpore sano, “Mente sana en un cuerpo sano (Juvenal 10, 365), Semper honos nomenque tuum laudesque manebunt, “Permanecerán eternamente tu honor, tu fama, tus alabanzas” (Eneida 1, 609), o Impia sub dulci melle venena latent, “Bajo la dulce miel se esconden oscuros venenos” (Ovidio, Amores 1, 8, 104).

¿Cómo es posible que desde los inicios de la literatura occidental con Homero se haya transmitido este tipo de saber sapiencial? ¿En qué circunstancias se ha dado? ¿Ha sido una transmisión estática, sin ningún cambio o ha sufrido adaptaciones?

Los proverbios han llegado a nuestros días por distintos caminos. Algunos lo han hecho por un uso constante e ininterrumpido (al menos en el ámbito literario); por ejemplo, del griego antiguo han pasado al latín antiguo, posteriormente, al latín medieval y, con el paso del tiempo, a las lenguas modernas. Un ejemplo de este tipo de tradición de un proverbio es el que tomamos de García Romero (2009. “Pervivencia de la tradición proverbial grecorromana”, Proverbium, 26, 119-150): en español «La perra que tiene prisa pare crías ciegas»; en inglés «The hasty bitch brings forth blind whelps/puppies»; en alemán «Die eilende Hündin wirft blinde Junge, wenn die Hündin nicht eilte, würfe sie nicht blinde Junge»; y en italiano «La cagna frettolosa fà li cagnuoli ciechi». La documentación griega más antigua de este proverbio la encontramos en Arquíloco de Paros, poeta del siglo VII a. C. en el famoso fragmento 196a West en los versos 35-41: “Con mucho a ti te prefiero, pues tú no eres infiel ni tienes doblez, mientras que ella es mucho más tornadiza y a muchos hace amigos suyos; tengo miedo de engendrar hijos ciegos y prematuros por su afán acuciado, tal como hacen las perras. En este pasaje no encontramos el proverbio propiamente dicho, pero sí un testimonio de su conocimiento. El proverbio como tal lo encontramos también en griego antiguo recogido en la colección de Macario 5.32: ἡ κύων σπεύδουσα τυφλὰ τίκτει,“La perra que tiene prisa pare crías ciegas”; en griego bizantino: ἡ σκύλα σπουδαξομένη τυφλὰ κουλούκια ἐγέννησεν; en la Antigüedad Tardía cristiana en Gregorio de Nacianzo; o en época imperial en Galeno. En latín lo encontramos en el latín medieval, recogido por Erasmo: Canis festinans caecos parit catulos. Pero esto no se queda únicamente en ámbito grecorromano, según los expertos en la materia, el proverbio aparece documentado en textos orientales desde el siglo XIX a.C. Esta pervivencia, con adaptaciones, responde a la continuidad de la cultura desde la Antigüedad hasta nuestros días, pero también a los rasgos formales de los proverbios, que facilitan la fosilización de estas formas en el pensamiento occidental y las hacen resistentes al paso del tiempo.

Otro ejemplo de continuación es el proverbio «En tierra de ciegos el tuerto es el rey», que se remonta a un origen medieval: Beati monoculi in terra caecorum, “Felices los tuertos en tierra de ciegos”, que encuentra un paralelo perfecto en el griego ἐν τυφλῶν πόλει γλαμυρὸς βασιλεύει; En la ciudad de los ciegos el lagañoso es el rey, en un escolio a la Iliada XXIV, 192. Este proverbio lo recoge también Erasmo en sus Adagia (3, 4, 96) Inter caecos regnat strabus y actualmente se conserva en muchas lenguas, por ejemplo, en italiano: «In terra di ciechi chi ha un occhio è signore»; en francés, esta expresión la recoge Rousseau en sus Confesiones.

Otras veces los proverbios tienen evidentes precedentes clásicos, pero su historia de transmisión no es continua. Por ejemplo, en la Antigüedad griega fue famoso el topos de Hiponactes δύ’ ἡμέραι γυναικός εἰσιν ἥδισται, / ὅταν γαμῇ τις κἀκφέρῃ τεθνηκυῖαν, “Dos son los días realmente felices que da una mujer, cuando se casa y se lleva al matrimonio, que, aunque por fortuna ya no es un proverbio que se use en el día a día, todavía se conserva dialectos italianos como el véneto I òmeni i gode de le done el zorno che i le tol e quel che le crepa o el lombardo I consolazion d’on homm hin dò: quand el menna a cà la sposa e quand la porten via, con parecido formal entre las versiones dialectales y la griega. Lo que sorprende de este caso es que en la antigüedad este verso no fue particularmente famoso. De hecho, además de algún locus similis como un epigrama de Paludes, no se nos han conservado lo que serían “los pasos intermedios” de la transmisión. De este proverbio no encontramos paralelos exactos en latín y es muy difícil encontrar la pista a estas copias exactas dialectales.

Hasta aquí ejemplos de la larga supervivencia en los proverbios antiguos. Dejamos para una próxima entrada otros casos en los que los proverbios han experimentado variaciones y adaptaciones a las nuevas circunstancias.

Alba Boscá Cuquerella

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pasatiempos para un ratito de cuarentena (2)

Relaciona cada frase latina con su autor escogiendo entre los siguientes (soluciones al pie de la página):

Virgilio-Horacio-Horacio-Nerón (según Suetonio)-Lucano-Juvenal–.

1.

escanear0017
Cuidado con la errata: Victrix causa diis placuit, sed victa Catoni

2.latin1

3.

mens

4.

escanear0017

5.

timeo

6. Asur

 

Lucano

A vueltas con Plinio y su cráneo: Javier Sampedro en El País

Hoy se hace eco de la noticia sobre el hallazgo del supuesto cráneo de Plinio el Viejo Javier Sampedro en El País: Cráneo de Plinio, quijada de esclavo; el científico resalta la transcendencia del enciclopedista y alimenta el mito sobre su muerte en la erupción del Vesubio que destruyó Pompeya; un mito que había surgido a partir de la carta que su sobrino Plinio el Joven dirigió al historiador Tácito (epist. 6, 16) relatando los hechos. Sampedro también introduce algunos rumores transmitidos en la antigüedad sobre la posibilidad de que Plinio el Viejo pidiera a los dos esclavos en los que se apoyaba que le dieran muerte (también se barajó la hipótesis de que fuera asesinado por ellos). Sin embargo, el tinte heroico de este relato siempre ha sido empañado por las propias noticias de Plinio el Joven, que dice que el cadáver fue encontrado intacto, con la apariencia de estar dormido. Este y otros detalles sobre su expedición desmienten la posibilidad de que la causa de su muerte fuera la asfixia, que acarrea grandes sufrimientos. Siempre se ha sospechado que murió de una crisis cardiaca que probablemente empezó ya durante el viaje. En cualquier caso, esta información hace suponer que uno de los dos esclavos sobrevivió para contarlo.

No está mal que de vez en cuando se revisiten estos relatos tradicionales que de otra  manera acabarán perdiéndose. Desafortunadamente, el colofón de Sampedro contiene una equivocación: la frase “Lo unico cierto es que nada lo es” es de Séneca (Epistulae Morales ad Lucilium 88.45.7) y no de Plinio el Viejo.

Os dejamos con un pasaje de la carta de Plinio el Joven en la traducción de José Carlos Martín Iglesias:

“(Plinio) abraza a su amigo, que tiembla de miedo, lo consuela, le da ánimos, y para aplacar los temores de éste, haciéndole ver lo tranquilo que él está, por su parte, ordena ser transportado hasta la sala de baños. Después de lavarse, acude a cenar y en todo momento muestra un humor excelente, o lo que es igualmente admirable, aparenta estar de un humor excelente.

[13] Entre tanto, en muchos puntos del monte Vesubio resplandecían unas altísimas llamas y unas enormes columnas de fuego, cuyo fulgor y claridad se veían aumentados por las tinieblas de la noche. Mi tío, con objeto de tranquilizar los ánimos, aseguraba que lo que ardía eran fuegos que habían sido dejados encendidos por los campesinos en su huida precipitada y villas abandonadas, sin que no quedase ya nadie allí. Seguidamente, se fue a dormir y disfrutó, sin duda, de un sueño muy plácido, pues los que pasaban por delante de su puerta podían oír claramente su respiración, que debido a su corpulencia era bastante ronca y sonora. [14] Pero, al cabo de un rato, el patio por el que se accedía hasta su habitación se hallaba tan cubierto de ceniza y rocas volcánicas, que, si mi tío se hubiese quedado más tiempo dentro de su estancia, le habría resultado imposible salir de ella. Así pues, tras ser despertado, se aleja de allí y se reúne con Pomponiano y los otros que habían preferido mantenerse despiertos. [15] Deliberan entre ellos si deben permanecer bajo techo o salir a cielo abierto. En efecto, los edificios vacilaban a causa de frecuentes e importantes temblores de tierra, y, como si hubiesen sido arrancados de sus cimientos, parecían moverse hacia uno y otro lado para luego recuperar su posición inicial. [16] Aunque en terreno descubierto existía el riesgo de las rocas volcánicas que caían, como estas eran ligeras y habían sido corroídas por el fuego, la comparación de uno y otro peligro hizo elegir este ultimo. Y ciertamente, en el caso de mi tío unas razones vencieron sobre otras, en los demás fue un miedo el que se impuso sobre otro miedo. Entonces, cortando tiras de ropa blanca, se sujetan con ellas unas almohadas sobre sus cabezas, esta fue su protecci6n contra todo lo que caía.

[17] Ya había amanecido un nuevo día en otras regiones, pero allí persistía una noche más obscura y más impenetrable que cualquier noche que se pueda imaginar, cuya negrura, no obstante, atenuaban muchas antorchas y luces de todo tipo. Decidieron acercarse hasta la costa y comprobar sobre el terreno si el estado del mar permitía ya salir a los barcos. Sin embargo, éste aún continuaba embravecido e innavegable. [18] Mi tío, reclinándose sobre un trozo de tela extendido en el suelo, solicita una y otra vez agua fresca para beber. Poco después, las llamas y el olor del azufre, que anuncia que el fuego se aproxima, hacen huir a todos los demás y a él parecen reanimarlo. [19] Entonces, apoyándose sobre dos esclavos, se puso de pie, pero de inmediato cayó de nuevo al suelo, debido, creo yo, a que el espeso humo que lo rodeaba le impedía tomar aire con facilidad, obstruyéndole las vías respiratorias, que, en su caso, eran estrechas y débiles por naturaleza y sufrían de frecuentes opresiones. [20] Cuando se hizo nuevamente de día, esto es, dos días después de que mi tío hubiese visto el sol por última vez, su cuerpo fue encontrado en perfecto estado, sin una sola herida y vestido exactamente con la misma ropa que él había querido ponerse. Por su aspecto, parecía más bien un hombre dormido que uno muerto. [21] Entre tanto, en Miseno mi madre y yo… Pero esto no interesa a la historia, y tú has querido conocer únicamente los detalles de la muerte de mi tío. Así pues, concluiré esta carta. [22] Añadiré tan sólo que te he hecho un relato completo”

Susana González Marín

WATCHMEN, “Quis custodiet ipsos custodes?

Si eres un auténtico seriéfilo estarás al tanto de las últimas series que se están estrenando, como la última de HBO, Watchmen, del universo cómic DC.

La trama de esta serie ambientada en Oklahoma, Estados Unidos; trata de una sociedad que ha prohibido todo lo relacionado con los superhéroes o el “vigilantismo”. Pasados cuarenta y dos años de esta decisión, los policías han tomado las riendas antes llevadas por superhombres. La amenaza de la ultraderecha es tan grande que necesitan proteger su identidad con máscaras o con trajes más propios de un justiciero, dependiendo del rango en que se encuentre cada policía.

Aquí viene lo que nos interesa a nosotros, y es que en el primer capítulo de esta serie los policías inician una especie de protocolo de seguridad ante el inminente peligro que les acecha. “Quis custodiet ipsos custodes?” es la frase que abre dicho protocolo, y el planteamiento principal de la serie junto a su respuesta: “Nos custodimus”.

Buscando el origen de esta célebre frase nos encontramos con Juvenal, un autor romano de los siglos I y II d.C, y su Sátira VI, en la que el poeta presenta una serie de escenas moralistas de tono didáctico que tratan sobre los vicios o defectos de la mujer, en especial la casada.

Audio quid veteres olim moneatis amici:
“Pone seram, cohibe.” Sed quis custodiet ipsos
custodes? Cauta est et ab illis incipit uxor. (346 ss.)

“Escucho lo que desde hace tiempo me aconsejáis los viejos amigos:
“Ponle un cerrojo, enciérrala”. Pero ¿quién vigilará a los propios
vigilantes? Una esposa es cauta y empieza por ellos.”

Trad. Rosario Cortés Tovar (2007), Sátiras. Madrid: Cátedra

Son unos versos colocados entre corchetes rectangulares en las ediciones, porque están encajados en este punto de la sátira sin mucho sentido, en opinión de los estudiosos.

Con esta pregunta retórica (Sed quis custodiet ipsos custodes?) Juvenal se refiere a que resulta imposible controlar a las mujeres si sus “custodes” son corrompibles.

Se trata de una cita muy utilizada para referirse a dictaduras o tiranías tanto en la realidad como en la ficción. “Watchmen” solo es una de las muchas series o películas que han recibido esta influencia del mundo clásico, pues también se escucha el eco de esta frase en la película “Batman vs Superman” entre otras muchas.

Jorge Noreña Almeida

 

 

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