Troya en el British Museum

Hoy, 21 de noviembre (hasta el 8 de marzo) se abre la exposición “Troy: myth and reality” en el British Museum, patrocinada por uno de los mayores responsables de la contaminación del mundo, BP (sí, la empresa de carburantes) . Si queréis saber exactamente qué se puede encontrar en este exposición (entre otras cosas la copa de Néstor hallada en Isquia y también la imagen que encabeza la entrada: El juicio de Paris según P.P. Rubens de Elanor Antin), podéis leer este artículo de The Guardian: “From carnage to a camp beauty contest: the endless allure of Troy“. (Agradecemos la información y los enlaces a Diego Corral)

 

Frescos, pinturas, Pompeya al día. Últimas tendencias

¿Acaba de estrenar casa? ¿Está harto de desconchones y grietas? ¿Ansía un entorno único, un escenario que deslumbre a sus invitados?

Consulte este pequeño muestrario.

¿Le apasionan los juegos, la destreza, la violencia, la sangre, el eco de viejos rituales, su vis cómica? Éste será su rincón favorito

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Los gladiadores

¿Guapo mozo, un tanto retraído y ensimismado, pelín huraño? No deje de contemplar esta pintura, acaso evite males mayores.

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Narciso

 

¿Bella mujer, de ilustre prosapia, deseosa de engendrar hermoso y famoso linaje? ¿Gustosa de truenos y relámpagos, mas también de suave pluma? Sus facciones lucirán como nunca, envidia de parentela y vecindario.

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Leda

¿Amigo de chanzas y risas? ¿Preocupado por la correcta defensa del hogar? No busque más, el nuestro es el mejor, el más grande.

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Príapo

Visítenos. Pregúntenos. Belleza y técnica su servicio. Eficacia y rapidez garantizadas.

Para usted, para sus descendientes, para quien les visite.

Nunc et semper.

Henar Velasco López

La Gorgona vivía en Gibraltar

El descubrimiento de restos de cerámica de una cabeza de Gorgona en la cueva de Gorham (arriba en la imagen), en Gibraltar, apuntala, según los especialistas, la antigua creencia de que esta zona era el hogar de Medusa, la más peligrosa de las Gorgonas, que fue decapitada por Perseo. Lee la noticia con más información en la página del Gibraltar National Museum (Agradecemos el enlace a Diego Corral)

Mitología urbana

Pichiavo es un dúo de artistas de Valencia dedicados principalmente a la pintura y la escultura. En los últimos años se han hecho famosos internacionalmente por realizar grandes murales que fusionan el arte y la mitología clásicas con arte urbano muy influenciado por el graffiti de la llamada old school. A veces emplean la etiqueta “urban mythology” para su obra.

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“Strategos”. Leiria, Portugal (2017).

Sus piezas representan personajes y escenas de la mitología clásica, que aparecen en primer plano, superpuestos sobre un fondo de firmas de diversos estilos del graffiti integradas con las figuras centrales mediante transparencias. Sus obras se caracterizan por la fusión de estilos además de por el realismo de los personajes mitológicos, las transparencias mencionadas y el uso de colores pastel.

Foto 2
Mural en Carballo, Galicia (2019).

“Siempre hemos pensado que hablar de lo que uno conoce o de sus orígenes es mucho más fácil porque es más creíble. Somos de cultura mediterránea, toda nuestra historia se basa en la grecorromana y, evidentemente, somos amantes de la cultura clásica. Es muy fácil reinterpretar los mitos de la antigüedad en la época contemporánea.” [FUENTE: Metal]

Foto 3
Mural en San Diego, EEUU (2017).

“El arte clásico estaba un poco intocable, y nosotros quisimos retomar esa elegancia, sus formas bellas y llevarlas a nuestro terreno del grafitti, por eso siempre hay un juego de transparencias, de color y le damos otra vida. Cogemos lo bueno de sus mitos y sus proporciones y los actualizamos a nuestros días” [FUENTE El Diario.es]

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“Poseidón”. Lisboa, Portugal (2018).

Se pueden ver más trabajos suyos en su web y en su instagram.

Ana Laguna

Las mujeres clásicas de Julio Romero de Torres

‘Julio Romero de Torres pintó a la mujer morena, con la falda arremangada y el alma llena de pena’

Ésta es la letra de un famoso pasodoble que sonaba siempre en el coche de mi padre, cuando íbamos al río, de vacaciones y, naturalmente, a los toros. ¿Quién sabe si por eso llegó a mis manos el libro de Francisco Calvo Serraller, La hora de iluminar lo negro: Vientos sobre Julio Romero de Torres (Madrid, Fundación MAPFRE, 2006)?

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¿Cuál no sería mi sorpresa al descubrir entre sus cuadros algunos vinculados al mundo clásico?

El más llamativo sin duda es su peculiar visión de “Diana”, 1924, Museo Julio Romero de Torres, Córdoba.

El cuadro resulta especialmente emotivo porque el can que acompaña a la diosa es “Pacheco”, el galgo de Romero de Torres, que no paró de aullar en todo el velatorio y fue apagándose después de la muerte de su amo. Otros dos galgos más se aprecian al fondo del cuadro cabe la iglesia de San Lorenzo. Pero no es cierto lo que se afirma en el lugar de donde he sacado esta última información: que sea el único cuadro en que trata el tema mitológico.

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Está “La Sibila de las Alpujarras”, 1911 (Museo Julio Romero de Torres, Córdoba.)

Y la originalísima composición Amor sagrado, amor profano” 1908 (Colección CajaSur, Córdoba, España)

En la página 29 del libro de Calvo Serraller pueden ver con el mismo título un grafito sobre papel con el mismo título “Amor sagrado, amor profano”, procedente del Museo de Bellas Artes de Córdoba.

Este mismo autor cita en p. 59 y 60 las elogiosas palabras que Valle-Inclán dedicó a esta obra. Entresaco algunas frases: “Las dos figuras, estabilizadas con supremo conocimiento, tienen un encanto arcaico y moderno que es la condición esencial de toda obra que aspire a ser bella para triunfar en el tiempo. Pero eso que solemos decir arcaico no es otra cosa que la condición de eternidad, por cuya virtud las obras de arte antiguo han llegado a nosotros… La obra de arte que ha perdurado mil años es la que tiene más posibilidades de perdurar otros mil. Lo que fue actual durante siglos es lo que seguirá siéndolo en el porvenir, con esa fuerza augusta, desdeñosa de las modas que sólo tienen la actualidad de un día. ¡Las modas que otra moda entierra, sin que alcancen jamás el prestigio de la tradición”.

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Julio Romero de Torres se había embebido de la tradición, no sólo de Botticelli, Leonardo y Tiziano (véase ibídem p. 77 y n. 36 con la bibliografía pertinente).

Aquí tienen el famoso cuadro de Tiziano, “Amor sacro y Amor profano” para cuya interpretación les recomiendo no ya el comentario que hiciera hace años una alumna mía, Bárbara Cobos Muñumer, sino esta entrada en “La Memoria del Arte”.

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Y sí, lo que ha perdurado más de mil y de dos mil años es la Afrodita, Urania y Pandemo, reinterpretada por Platón y después por tantos otros y, a raíz de ella los dos Eros.

Ésa es la herencia clásica que de forma tan personalísima recrea Julio Romero de Torres dentro de una tendencia idealista-simbolista que nos permitiría relacionar estas obras con otras alegorías salidas de sus pinceles. Mencionaré tan sólo, “El Pecado”, 1913 (Museo Julio Romero de Torres, Córdoba), inspirada clarísimamente en la “Venus del espejo” de Velázquez.

Pero además, con tan solo indagar un poco al margen del libro que cayó en mis manos he encontrado que, al menos, dos veces Romero de Torres incluyó en sus cuadros reproducciones de tanagras, esas pequeñas estatuillas griegas, tan cercanas a nuestra sensibilidad moderna.

Vean “La niña de la tanagra”:

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Y el retrato de la escritora chilena, María Teresa Wilms Montt:

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Francisco Calvo Serraller (ibídem p. 96) al comparar a nuestro pintor con Gustave Moreau señala: “En Romero de Torres lo mitológico está encarnado en la realidad y esa realidad toma un cariz punzante a través de la proliferación de fetiches materiales y del culto al fragmento”. Es más, da cuenta de hasta qué punto el pintor conocía ‘el pie’, ‘la mano’, ‘los ojos’, ‘el brazo más bonito’ de todo Córdoba. Y concluye: “en la anécdota de la fragmentación corporal se puede apreciar el troceamiento erótico fetichista como también la recreación del tópico clásico por excelencia: la construcción de la belleza ideal a partir de fragmentos perfectos de diferentes mujeres como se relataba legendariamente de la célebre Venus de Crotona; historia que sirvió doctrinariamente y como tal fue repetida hasta la saciedad en la tratadística del arte del Renacimiento (ibídem p. 99)”.

Clasicista o erotómano, Julio Romero de Torres. Ambas interpretaciones le cuadran a la perfección, señala el autor del libro, Calvo Serraller.

Quizás por eso supo pintar tan bien a la “mujer morena”.

Henar Velasco López

 

 

“Narciso”, de Zbigniew Herbert

A pesar de la leyenda que le atribuye una gran hermosura, Narciso era un chico del montón, un mozalbete de facciones vulgares, tez llena de impurezas, espaldas anchas y largas extremidades. Era calcado a esos tontorrones de las guitarras eléctricas o a los protagonistas de películas que buscan en vano el sentido de la vida en el fondo de sus almas vacías y acaban yéndose al otro barrio tras vivir un rosario de peripecias idiotas, aunque de todo el galimatías de cogorzas, apareamientos y refriegas, el espectador objetivo sólo es capaz de recordar la marca del coche que tuvo la bondad de llevarlos hasta el precipicio.

El retrato más convincente de Narciso es obra de Caravaggio. Actualmente, el cuadro cuelga de una pared de la Villa Borghese y representa a uno de esos golfillos capaces de matar a su benefactor con una estaca arrancada de una valla. El golfillo se inclina sobre un charco de agua. Caravaggio conocía el percal. Resulta creíble.

Comienzo de  “Narciso”, de Zbigniew Herbert, en El rey de las hormigas. Mitología personal (Acantilado; Barcelona, 2018)

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