Pompeya en París

¿Te acuerdas de cuando en nuestra sección Cosas que hacer en la cuarentena Eusebia Tarriño nos aconsejaba una visita virtual por Pompeya, un recurso del Grand Palais creado para la exposición cuya inauguración estaba prevista para el 25 de marzo? (Pompéi. Promenade immersive. Trésors archéologiques. Nouvelles découvertes. )

Pues finalmente la exposición ha conseguido abrir sus puertas hasta el 27 de septiembre. Lee la noticia en Historia y vida de La Vanguardia: Pompeya y el Vesubio despiertan en París.

Los mosaicos de la villa romana en Villoria

Mª Ángeles Martín nos envía el texto publicado en el Salamanca al día del mes de julio sobre una futura exposición con restos de la villa romana de la Vega, sita en Villoria y próxima al límite con Villoruela. La villa, del siglo IV o V, fue excavada en 1985 pero los mosaicos se volvieron a enterrar. Si alguien quiere saber más datos puede acceder al estudio de Fernando Regueras y Esther Pérez publicado por la Junta de Castilla y León en 1998, Mosaicos romanos de la provincia de Salamanca.villa romana Villoria_Página_1villa romana Villoria_Página_2

¿Existieron las amazonas?

Varios de nuestros colaboradores nos remiten el enlace a esta noticia publicada en La Vanguardia el 24 de junio de 2020:

El esqueleto de una niña de 13 años que confirma el mito de las Amazonas

El historiador Heródoto (484-425 a.C.) situaba a las amazonas en las estepas pónticas que hoy en día forman parte de Kazajistán, el sur de Rusia y Ucrania, en la frontera entre los griegos y los pueblos escitas. Pues bien, el análisis de ADN de los restos de un supuesto muchacho, descubierto hace 30 años en un monumento fúnebre de la temprana edad del hierro, en la República de Tuvá, en el yacimiento de Saryg-Bulun, reveló la sorpresa de que en realidad se trataba de una muchacha que había sido enterrada acompañada de armas, lo mismo que otros tres cadáveres femeninos de distintas edades que se encontraron en el mismo túmulo funerario. De estas, una de ellas había sido sepultada en posición de jinete (como atestigua la imagen de cabecera). El hallazgo, según sus descubridores, parece confirmar la existencia real de mujeres guerreras.

Revisión de la cronología de la historia del Mediterráneo

Manuela y Mª Ángeles Martín Sánchez nos envían el enlace de esta noticia publicada en ABC (17-6-2020), cuyo texto reproducimos:

Dos investigadores cambian la cronología de la Protohistoria en el Mediterráneo

El arqueólogo griego Stéfanos Gimantzidis, junto con el investigador Dr. Bernhard Weninger, ha realizado largos análisis de radiocarbono en el Egeo y se ha concentrado en el asentamiento de Sindos (una importante ciudad y cementerio de la Antigüedad), situado a pocos kilómetros de la ciudad de Tesalónica.

En Sindos, y gracias al apoyo y a la colaboración de las autoridades griegas, estudió su estratigrafía, y sus datos sobre cerámica y huesos animales estratificados resultaron consistentes con otra larga serie de datos de radiocarbono y dendrocronologías en el asentamiento de Assiros, cercano a Sindos.

Cambia la datación conocida hasta ahora

Los resultados de estos estudios, ahora publicados hace pocos días en la revista científica Plos One en ingles (https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0232906 ) se basan en el estudio científico de datos de radiocarbono y no en el histórico, utilizado hasta ahora. Los primeros datos científicos encontrados en distintos sitios arqueológicos del Mediterráneo Occidental (entre ellos la excavación hispano-tunecina de la antigua ciudad de Utica, en Túnez) donde se encontraba pequeñas cantidades de cerámica griega ya mostraban que la cronología debería elevarse de forma significativa.

Y es ahora cuando estos dos investigadores lo han podido demostrar con sus análisis de los datos de Sindos de forma científica. La conclusión, tras el detallado estudio de los datos de radiocarbono de material orgánico ( huesos animales domésticos) , muestran que el Periodo Geométrico tardío I data de 870 a 735 a.C., mucho antes de lo reconocido hasta ahora, que era de 760 a 735 a. C.

Revisión de la historia mediterránea

La primera implicación de esta nueva cronología permite comprender mejor el periodo Geométrico Tardío I que hasta ahora era considerado una fase transformativa en el Mediterráneo con una intensificación de contactos entre el Egeo y Levante y el principio de la expansión de las colonias griegas hacia el Oeste. Se pensaba que todo ello había ocurrido entre 760 y 735 a.C., en una sola generación, mientras que ahora todo ello deberá revisarse.

«Los cambios son radicales no solo para Grecia, sino también para la historia mediterránea», afirma Gimatzidis a ABC. Recuerda que los sistemas cronológicos en varias regiones del Mediterráneo dependen en parte de la cronología griega. Y comenta que discusiones parecidas sobre cambios de cronología se están llevando a cabo desde hace tiempo en Italia y España, teniendo como punto de referencia unos pocos fragmentos de cerámica griega como en Huelva.

Es consciente que aunque no se acepten de inmediato estos datos, ya comenzará el cambio que conlleva el retroceder cada fase de los periodos Protogeométricos y Geométricos entre 50 a 150 años. Considera por ello que se necesitan más dataciones y prepara nuevos estudios en el este del Egeo, concretamente en Efeso.

El arqueólogo griego de Viena

Stéfanos Gimantzidis, el arqueólogo que estudió en la Universidad de Tesalónica y obtuvo su doctorado en la Universidad de Berlín, es uno más de los profesionales helenos que investigan desde otras instituciones europeas. Lleva nueve años trabajando en Viena y es ahora Investigador Principal de la Academia de Ciencias Austriaca, investiga desde el Instituto Arqueológico de la capital. Dirige numerosos proyectos arqueológicos fundados por FWF (Fondo Científico Austriaco) concentrándose en la arqueología de la Edad de Hierro y los periodos arcaicos del Egeo, Italia, Oriente Próximo y los Balcanes. En esta excavación, ha colaborado estrechamente con el Dr. Bernhard Weninger, del Instituto de Prehistoria de la Universidad de Colonia y especialista en datación por radiocarbono y paleoclimatología

Constantinopla en National Geographic Historia Especial Arqueología

Roma y Constantinopla, las dos grandes capitales del Imperio Romano, son las protagonistas del último número especial de arqueología que National Geographic acaba de sacar dentro de su serie “Historia”. A través de los hallazgos materiales es posible reconstruir y visulizar en 3D grandes monumentos y múltiples espacios de la vida diaria, permitiéndonos conocer más y mejor nuestro pasado: el sarcófago de Junio Annio Basso, las catacumbas, el mitreo de San Clemente, la villa y el circo de Majencio en la vía Apia, Santa Sofía, el palacio imperial y el hipódromo, los puertos o el palacio de Bucoleón entre un largo etcétera. Este viaje en el tiempo nos lleva a la Roma tardoantigua (ss. III-VI) y a la Constantinopla milenaria que desde su refundación en el año 330 hasta 1453 albergó la capitalidad del Imperio Romano. Casi 200 páginas de amena lectura para profundizar o descubrir instituciones, tesoros artísticos y monumentos literarios a los que no siempre damos la relevancia que merecen.

Óscar Prieto Domínguez

Palacio de Bucoleón
Palacio de Bucoleón
Sarcófago de Junio Baso
Sarcófago de Junio Baso
Santa Sofía
Santa Sofía
Villa de Majencio
Villa de Majencio

Visitas virtuales a Pompeya

Gracias a El Diario.es sabemos de un recorrido virtual por Pompeya: “El canal oficial del MiBACT, el Ministerio de Cultura y Turismo italiano, ha producido un vídeo con el que podemos recorrer y conocer lo que los dos últimos años de excavaciones han sacado a la luz de la Región V de Pompeya. Lo explica Massimo Osanna, Director del Parque Arqueológico de Pompeya, y durante algo más de siete minutos nos muestra los detalles de los últimos descubrimientos. Aunque la locución del vídeo sea en italiano, la lengua natal de Osanna, tenemos la posibilidad de activar subtítulos en español para que no se nos escape nada.”

El peródico nos aconseja además usar Google y las panorámicas de su Street View, que nos permiten recorrer las ruinas de Pompeya y el paseo Pompeii 360 Virtual Walking Tour, que dura casi dos horas.

 

Nuestro propio escándalo arqueológico: Iruña-Veleia

En diferentes ocasiones hemos seguido en nuestro blog los escándalos escándalos relacionados con la filología clásica fuera de nuestras fronteras, pero hoy tenemos que dar cuenta del cierre en los juzgados del caso de las falsificaciones de Iruña-Veleia, con la condena al arqueólogo Eliseo Gil y a su socio Rubén Cerdán. Aunque ciertamente les ha salido barato, como informa El Diario.es: una condena penal insignificante y una multa de 72 euros. Reproducimos el texto de la noticia en El País (10/6/2020): Condenado el arqueólogo que falseó la historia del euskera y del cristianismo en el País Vasco:

El fraude arqueológico ha llegado a su fin. El Juzgado de lo Penal 1 de Vitoria-Gasteiz ha condenado a dos años y tres meses de prisión al arqueólogo Eliseo Gil por un delito continuado de estafa y un delito continuado de falsedad documental por el caso de los falsos hallazgos supuestamente revolucionarios en el yacimiento de Iruña-Veleia (Álava). Gil pregonó que su equipo había dado con unas piezas de arcilla del siglo III que representaban un calvario y que contenían referencias jeroglíficas egipcias y signos de euskera. La trascendencia del supuesto hallazgo consistía en que adelantaba la aparición de los primeros vocablos escritos en lengua vasca 800 años, un hito que se desmoronó en sede judicial.

La sentencia también condena a Ruben Cerdán, un supuesto físico nuclear formado en Tel-Aviv que elaboró los informes que avalaban la presunta autenticidad de los hallazgos, a un año y tres meses de cárcel por un delito continuado de estafa en concurso con un delito de falsedad documental. Ninguno de los dos acabará entre rejas porque ninguna de las penas asignadas supera por separado los dos años de prisión. La Fiscalía y la Diputación de Álava, personadas como acusación, reclamaban entre cinco años y medio y siete años y medio de cárcel para Gil, pero las “dilaciones en el proceso”, que ha trascurrido durante casi 15 años, han marcado la decisión judicial, según la resolución. El grupo Lurmen gestionaba los trabajos en el yacimiento y actuaba con una subvención de 3,7 millones de euros a cargo de la sociedad pública Euskotren.

La juez subraya en su sentencia que Gil, director de los trabajos en el yacimiento de Iruña Veleia en el momento de los hechos, se compinchó con Cerdán para conferir a las piezas arqueológicas encontradas entre 2005 y 2006 —que contenían inscripciones supuestamente revolucionarias sobre el euskera y la historia del cristianismo en la Península Ibérica— una autenticidad “que no tenían”. La magistrada entiende que en la excavación se realizaron grabados sobre 36 piezas arqueológicas para conferirles así un valor histórico del que carecían por ser simplemente cerámica ordinaria, y poco relevante, de la época romana. La Fiscalía elevaba hasta 171 los grafitos irregulares sospechosos de manipulación contemporánea. La pena a Gil incluye el pago de 72 euros, dos euros por cada pieza adulterada, y ambos tendrán que abonar 12.490 euros a la Diputación Foral de Vitoria, a quien le cobraron el informe irregular valorado en esa suma por el que Cerdán, “movido por el ánimo de obtener un lucro ilícito” según la sentencia, confería relevancia a esos materiales vulgares.

El juicio requirió 12 sesiones en la Sala de Vitoria y por allí declararon tanto los ahora condenados como compañeros en el yacimiento o peritos. Los investigadores Miguel Berjón, Ángel Apellaniz y Carlos Castro, quienes renunciaron al proyecto ante las irregularidades en los métodos que presenciaban, aseguraron que las piezas valiosas aparecían solo después de pasar por los lavados manuales. Los hallazgos sobre el terreno nunca revelaban incisiones reseñables; no constaban esos grafitos revolucionarios. La incorporación posterior de cámaras de seguridad en el yacimiento desembocó en que ya no volvieron a aparecer nunca más restos del empaque histórico del que supuestamente aparecían en los terrenos. Tampoco ayudó que uno de los trabajadores, Óscar Escribano, admitiese que falsificó uno de los vestigios a modo de “broma”. Escribano declaró en la primera jornada del juicio y aceptó un año de cárcel, por lo que quedó libre.

La magistrada admite que no puede confirmarse totalmente si fue Eliseo Gil quien realizó los grabados sobre los hallazgos cuestionados, pero sí señala que los conocimientos de este arqueólogo y el cargo que ostentaba como director de las operaciones le permitían conocer a la perfección que esos supuestos materiales que mostraba como únicos eran realmente una falsificación. “Él mismo o terceros por su encargo tuvieron la ocasión de causar los daños que las piezas presentan”, explica la resolución. Las sospechas ponían a Gil en la diana porque los estudios realizados sobre los materiales cuestionados mostraban que las grafías de las incisiones se asemejaban mucho a muescas que el propio arqueólogo aplicó en forma de adornos sobre una letrina que se construyó como réplica en la excavación.

Los más de 16.000 folios que han protagonizado este caso incluían distintas sospechas de que algo irregular ocurría en Iruña-Veleia. Entre los materiales observados se dio con un grabado de una sirena, una representación femenina con cánones impropios de esa época, o la alusión al filósofo Descartes. Los arqueólogos aseguraron que había aparecido un resto con el nombre de varios personajes históricos y que entre este elenco de figuras griegas y romanas se hallaba el pensador francés del siglo XVII. El fallo judicial, de 256 páginas, elimina cualquier atisbo de revolucionario en aquella cerámica romana adulterada con un punzón del siglo XXI.

 

¿Pero qué han hecho los romanos por Jerusalén?

No han faltado recientemente los casos en los que la tecnología ha jugado un papel fundamental en el estudio de las culturas antiguas (por ejemplo, a raíz del ADN de los corderos de Qumrán  o de la lectura con un nuevo sistema de rayos X de papiros sin necesidad de desenrollarlos. Ahora la datación por radiocarbono ha permitido a un grupo de investigadores israelíes aportar, en un recientísimo estudio, algo de luz sobre la historia del conocido como Arco de Wilson, en Jerusalén, una estructura que recibe el nombre a partir de Charles William Wilson, el británico que a finales del siglo XIX inauguró el estudio europeo tanto del Monte del Templo como de la periferia de la Ciudad Antigua.

Jerusalen 1
Fig. A. Tomada del estudio mencionado

Originalmente, el Arco de Wilson debía de ser parte de un gran puente que comunicaría la ciudad con el Templo aunque hasta ahora el debate sobre su autoría y datación manejaba un nada desdeñable abanico de unos setecientos años, es decir, desde época herodiana hasta la conquista árabe. Con el nuevo estudio se apuntala la historia del puente: aunque la primera fase corresponda a la expansión del Segundo Templo a cargo de Herodes el Grande (ca. 74 a.e.c. – 4 e.c.), su ampliación y mejora debe situarse ya en época de los procuradores romanos. También data el artículo el pequeño teatro que comenzó a construirse al lado del puente y que quedó finalmente inconcluso en la década del 130 e.c., sin duda a causa de la Revolución de Bar Kojbá (132-136 e.c.) y la muerte de Adriano (138 e.c.), quien se había empeñado ⸺con escaso éxito⸺ en refundar Jerusalén como colonia bajo el nada casual nombre de Aelia Capitolina.

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Fig. B. Tomada del mismo estudio mencionado

En la actualidad, el Arco de Wilson queda visible en la zona izquierda del Muro Occidental, el también conocido como Muro de las Lamentaciones, uno de los escasos restos que quedan en pie de esa misma expansión herodiana del Segundo Templo. En la zona hay instaladas algunas livecams que permiten otear tanto el Muro como el Arco.

Como recuerda Ariel David en HaAretz en el texto que reproducimos abajo, parece que a la lista de cosas que han hecho los romanos por Jerusalén (el acueducto, el alcantarillado las carreteras, la irrigación, la sanidad, la enseñanza, el vino y los baños públicos) cabe añadir ahora, el puente.

¿Qué han hecho los romanos por nosotros? (de La vida de Brian)

Diego Corral Varela

Ariel David, Mystery Solved: Who Really Built Ancient Bridge to Jerusalem Temple

Radiocarbon dating reveals who really built Wilson’s Arch, a massive causeway whose construction on the Temple Mount has been attributed to everyone from Herod to the Muslim caliphs

In Monty Python’s “Life of Brian,” a Jewish rebel leader sarcastically asks “what have the Romans ever done for us?” – only to be forced by his bumbling acolytes to acknowledge a laundry list of the empire’s achievements: aqueducts, sanitation, education and so on. The fictional People’s Front of Judea would be outraged to learn that we can now add another item to the list of Roman contributions in the Holy Land: a giant bridge that enabled Jews to flock to the Temple in Jerusalem some 2,000 years ago.

The remains of the bridge, better known today as Wilson’s Arch, are still visible next to the north side of the Western Wall and have been the focus of a five-year excavation and analysis by Israeli archaeologists and scientists who published their findings Wednesday in the journal PLOS ONE. The experts conclude that the structure was initiated by Herod the Great and completed, or at least majorly refurbished, under Roman governors, possibly even the infamous Pontius Pilate, the official best known for sentencing Jesus to death.

The study puts an end to nearly two centuries of argument over the dating of the bridge, which has been going on since the arched causeway was first documented in the mid-1800s by the British explorer Charles William Wilson, who gave it its modern name. Experts have attributed the bridge to everyone from Herod, who reigned in the first century B.C.E., to the Umayyad caliphs who built the Dome of the Rock shrine atop the Temple Mount in the seventh century C.E., says Joe Uziel, the archaeologist for the Israel Antiquities Authority who led the dig.

The new dating of Wilson’s Arch also adds to growing evidence that, while Herod initiated the massive renovation of the Second Temple, the Romans made major contributions to construction in the area just a few years before much of the holy site was destroyed by their own legions at the end of the First Jewish Revolt in 70 C.E. 

“When you think of the Temple Mount in Jerusalem you think of Herod,” Uziel says. “But the data we have published supports the idea that the Temple Mount as we see it today was completed after Herod, under the Roman procurators.”

The conclusion is based on the radiocarbon dating of tiny samples of short-lived organic materials, mainly seeds, twigs and blades of grass that were collected during the 2015-2019 excavation by Johanna Regev, a researcher at the Weizmann Institute of Science in Rehovot and the lead author on the study. Regev painstakingly extracted the samples from the mortar that binds together the massive stones of the arch and of other structures connected to it.

In antiquity, mortar was made by burning limestone to produce lime and then mixing it with charcoal, straw and other organic materials, explains Elisabetta Boaretto, who heads the radiocarbon dating lab at the Weizmann Institute that analyzed the samples.

By studying 40 organic samples taken from the mortar rather than from the layers of sediments covering the structures, the scientists were able to precisely date when the stones were first laid and identify who built what, Boaretto says.

Bridge over troubled city

Wilson’s Arch, which spans more than 13 meters, is only the easternmost and most visible part of a 100-meter-long causeway, still largely standing today under later structures, that was built of superimposed arches to bridge the valley that separated the Temple Mount from Jerusalem’s “Upper City,” which lay to the west of the holy site.

The study identified two distinct phases for the construction of this monument. The first phase, in which a narrow bridge was built, was dated to Herod’s reign or shortly after his death in 4 B.C.E. The second phase, in which the bridge’s width was doubled to nearly 15 meters, was dated to between 30 and 60 C.E. During this period, Jerusalem and Judea were mostly under the direct control of Roman envoys, including Pilate, whose tenure is traditionally set between 26 and 37 C.E. (though some researchers believe it may have been longer).

“The arch as we see it today was built in the first century, just prior to the destruction of the Temple,” Uziel concludes.

“I was very surprised to learn that the Romans completed the bridge,” Boaretto tells Haaretz. “Even though they were conquerors, they contributed to this massive project that was the Temple.”

Of course, we don’t know to what degree the Roman leadership was involved in the project, but it is hard to imagine such major construction going in a central and sensitive area as the Temple Mount without at least the knowledge and approval of Judea’s occupiers.

The findings of the team at Wilson’s Arch contribute to increasing evidence that the initial period of direct Roman control over Judea cannot be solely viewed as a corrupt and brutal occupation – as Jewish and Christian sources often describe it. Last year, archaeologists concluded that a monumental stepped road that climbed from the south of Jerusalem up to the Temple Mount had been erroneously attributed to Herodian times and had in fact been built under Pilate

We can only speculate as to why Pilate or his fellow governors were so active in improving access to a Jewish holy site, Uziel says. They may have simply been following the Roman playbook of building massive infrastructure in their provinces to consolidate their presence and aggrandize their name. They may have also been keen to stimulate the trade and economic activity that was centered around the Temple, while also attempting to curry favor with the restive Jewish population by showing respect for the most important shrine in their religion, the archaeologist says.

“If you want to keep the local population quiet, and keep taxing them, building a temple or contributing to completing a temple that is important to them might not be such a bad idea,” Uziel says.

The importance of dating

The pillars supporting Wilson’s Arch were not the only structure studied by archaeologists in the confusing jigsaw puzzle of interlocking and superimposed buildings at the site. The experts unearthed and dated structures ranging from the remains of a Hasmonean wall from the beginning of the first century B.C.E., to plastered pools built by the Mamelukes in the 14th century. They also confirmed the dating of a small Roman theater that was unearthed during the dig nestled underneath the arch. 

As suspected when the find was first announced in 2017, the theater was built after the arch and the subsequent destruction of the city and Temple in 70 C.E. Based on samples taken from between the stone seats, the venue belongs to the first half of the second century C.E., when Jerusalem was rebuilt as a Roman colony under the name Aelia Capitolina. The theater was never finished, possibly as a result of the outbreak of the Bar Kokhba Revolt (132-136 C.E.) or the death of the Emperor Hadrian in 138 C.E., the paper in PLOS ONE concludes.

The newly published study is part of a broader, ongoing project to use radiocarbon dating to build a more precise chronology of ancient Jerusalem. While the city has been excavated for the better part of the last two centuries, only a few digs have used this modern scientific method to date finds, relying more on pottery, coins, inscriptions and architectural styles.

“People haven’t been using carbon-14 enough in Jerusalem, whereas everywhere else it’s a basic tool,” Uziel says.

“This often leads to a circular argument: dating something because it’s similar to something else that we think dates to a certain period,” Boaretto adds. “Our goal is to create an absolute, not a relative chronology, reconstruct how Jerusalem looked in each different time period and rewrite history.”

 

 

El mosaico largamente deseado

La prenssa estos días se hace eco del desenterramiento de un mosaico de una villa romana en el norte de Italia. La excavación ha arrostrado múltiples dificultades, la última de las cuales ha sido la paralización de las actividades por la pandemia. Pero finalmente, una semana después de reanudar los trabajos, se ha podido contemplar en un estado de conservación óptimo.

Puedes leer la noticia en La Vanguardia y os adjuntamos el texto publicado en El País el 30 de mayo:

Los famosos viñedos de Italia que escondían un impresionante mosaico romano

Los arqueólogos llevaban décadas tratando de sacar a la luz este tesoro que había pasado casi 2.000 años escondido entre las raíces de unos famosos viñedos, a menos de dos metros de profundidad. La pandemia de coronavirus que obligó a detener por enésima vez las excavaciones el pasado febrero parecía solo un impedimento más en la carrera de obstáculos en la que se había convertido el estudio de los restos de una villa romana enterrada en la provincia de Verona. Tan solo una semana después de que se reanudaran los trabajos tras el confinamiento apareció: un espléndido y colorido mosaico de pavimento, sorprendentemente bien conservado que data, según creen los expertos, del siglo III d.C., en la época imperial.

Los estudiosos descubrieron en 1887 la existencia de esta villa, de grandes dimensiones, que según sus cálculos cuenta con unos 300 metros cuadrados de zona residencial. Y que está decorada con suntuosos mosaicos con representaciones de escenas mitológicas y con ricas ornamentaciones de formas geométricas. Pero poco después volvió a quedar sepultada de nuevo “como si nada”, según ha explicado el arqueólogo a cargo de las excavaciones, Giovanni De Zucatto a la prensa local. En 1922 y en 1975 volvió a ocurrir lo mismo, se realizaron excavaciones parciales que quedaron nuevamente soterradas. Durante todo este tiempo, distintos equipos de expertos habían intentado, sin éxito, sacar a la luz las joyas arqueológicas que guarda esta popular zona de viñedos en la que se produce vino desde el siglo I d.C.

La investigación de 1922 fue la más fructífera de todas hasta la fecha, se conservan de ese periodo una buena documentación técnica de los hallazgos y fotos de calidad, pero no había ningún mapa preciso que localizara claramente la villa. Un sondeo reciente con georradar llevado a cabo por los técnicos de la Superintendencia de Verona ha permitido colocar exactamente sobre el terreno los restos encontrados hace casi un siglo y ponerlos en relación con los recién descubiertos. Las decoraciones encontradas forman parte, según la arqueóloga Tina Campanile, que excavó anteriormente en la zona, de un gran patio rodeado de columnas, probablemente abierto a un jardín interno.

La falta de presupuesto ha ralentizado las excavaciones. También el choque frontal entre la conservación del patrimonio y la tutela de la economía local, basada fundamentalmente en la viticultura. Con la uva corvina de la zona se cultiva uno de los vinos más apreciados de Italia, el Amarone de Valpolicella. El año pasado, de esas tierras salieron 15 millones de botellas de esta variedad. En este caso el terreno es privado, y está en manos de varias hermanas, reacias a permitir el acceso a su propiedad para evitar dañar los viñedos. Esto obliga a detener las excavaciones durante meses para respetar el ciclo de la vendimia.

El objetivo de los arqueólogos ahora es determinar con exactitud la extensión y localización de la antigua villa y buscar la forma de hacer accesible al público el patrimonio descubierto. El camino será largo y harán falta muchos recursos, ya ha advertido el Ayuntamiento de Negrar, donde se encuentra la excavación. “Creemos que un sitio cultural con tanto valor merece atención, por eso junto a la Superintendencia y a los propietarios agrícolas encontraremos la manera de que se pueda disfrutar este tesoro”, ha señalado el alcalde, Roberto Grison, al diario L’Arena. El regidor ha mediado entre los arqueólogos y los propietarios del terreno para facilitar que se excavaran los fosos donde se han encontrado los mosaicos.

La Superintendencia reconoce, en un comunicado, que la construcción de un área arqueológica abierta a los visitantes es “incompatible con cualquier actividad agrícola in situ”. Por eso, señalan que es necesario plantear “una sinergia de intenciones e intervenciones” entre instituciones y los agentes económicos y productores locales. “Y, por último, pero no por ello menos importante, con la participación de la población en el proyecto de redescubrimiento y reapropiación de este patrimonio arqueológico común, objetivamente bello, además de históricamente relevante”, señalan.

Perfumería en Pompeya

Manuela y Mª Ángeles Martín nos envían el enlace a esta noticia de ABC (22/5/2020): Arqueólogos españoles descubren en Pompeya una de las perfumerías mejor conservadas de la Antigua Roma

La investigación la ha realizado un equipo de arqueólogos españoles de la Universidad de Granada, el Instituto Valenciano de Restauración y el Servicio de Investigaciones Arqueológicas Municipal de Valencia.

Puedes leer la noticia también en la página de National Geographic Historia.

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