La erupción de Pompeya fue en octubre

Reproducimos la noticia publicada en El País (28/6/2022) por Lorena Pacho, que viene a confirmar lo que ya se sospechaba: La erupción del Vesubio arrasó Pompeya en octubre y no en verano como se pensaba.

La erupción volcánica más famosa de la historia ocurrió dos meses después de la fecha que hasta ahora se creía. Un reciente estudio científico certifica que la furia del Vesubio arrasó Pompeya entre el 24 y 25 octubre del año 79 y no en agosto, como se sostenía con claridad hasta 2018. Fue entonces cuando los estudiosos comenzaron a sospechar que algo no cuadraba en los tiempos. Una inscripción a carboncillo, con una fecha de otoño, descubierta en la pared de una casa, empezó a sembrar la duda. Ya había otros indicios que apuntaban en la dirección de una datación errónea. Por ejemplo, los cadáveres petrificados iban demasiado abrigados para ser verano, vestían prendas de lana y chaquetas largas que les cubrían el cuerpo. Había braseros en las puertas de las casas y algunos de los frutos carbonizados no correspondían a la fecha tradicional de su cosecha.

Ahora han confirmado todas estas suposiciones una amplia investigación, que se acaba de publicar en la revista Earth-Science Reviews, y que ha estado dirigida por científicos italianos, que han estudiado al detalle las escenas apocalípticas que dejó la terrible erupción para reconstruir todas las fases de la terrible explosión.

Hasta ahora, en libros de historia y guías se señalaba el 24 de agosto del año 79 como el día en el que el Vesubio entró en erupción y sepultó Pompeya gracias a una carta que el escritor de la Antigua Roma Plinio el Joven, que fue testigo directo de la tragedia, había enviado a Tácito. Aunque varios expertos ya hablaban del 24 de octubre como la fecha de la catástrofe y apuntaban a errores de transcripción de la misiva en la Edad Media. En 2018 estas teorías ganaron impulso cuando se descubrió en la pared de una de las casas que están surgiendo en las nuevas excavaciones de la zona llamada Regio V una inscripción fechada en el “decimosexto día antes de las calendas de noviembre”, que según el actual calendario corresponde al 17 de octubre. Es decir, una semana antes de la erupción. Si la frase fue escrita en octubre, la erupción no pudo ocurrir antes. Para revocar la hasta ahora fecha oficial de agosto, los científicos también han tenido en cuenta el descubrimiento de una moneda, un denario de plata que lleva la imagen del emperador Tito, con una inscripción que hacía alusión al mes de septiembre.

El equipo internacional dirigido por el Instituto de Geofísica y Vulcanología italiano (INGV) ha vuelto a analizar los hechos y ha subsanado el error de cálculo de la inmensa máquina del tiempo que es Pompeya para viajar con mayor precisión hasta aquellos días de la antigüedad. El estudio ha revisado los aspectos históricos, estratigráficos, sedimentológicos, petrológicos, geofísicos, paleoclimáticos y de modelización de la erupción, y, por primera vez, se han combinado todos para ofrecer una panorámica más completa de la catástrofe.

La escenografía de aquella fatídica jornada se mantiene: de repente, hacia el mediodía, cuando los habitantes de las ciudades del sur de Nápoles, como Pompeya, Herculano y Estabia estaban inmersos en sus actividades, se produjo una violentísima erupción explosiva. La lava, la ceniza y un flujo de gas incandescente destruyeron y en cierto modo congelaron en el tiempo todo lo que encontraron a su paso, incluyendo casas, objetos y personas.

Aunque la del Vesubio es una de las erupciones más estudiadas y que más ha aportado a la vulcanología moderna, aún hay muchos interrogantes. Por eso, el estudio se ha planteado desde un enfoque multidisciplinar. Así, los científicos han confirmado que las cenizas volaron miles de kilómetros y llegaron hasta Grecia. En la investigación también se explica que la erupción se produjo en ocho fases y se ha reconstruido las características de cada una: “La primera fue muy violenta y levantó una columna de humo de hasta ocho kilómetros de altura, que esparció el material piroclástico en zonas cercanas”, se lee en el texto.

Asimismo, ha explicado el vulcanólogo del INGV y coautor de la investigación, Domenico Doronzo, el nuevo estudio “permitirá mejorar la aplicabilidad de los modelos de predicción, desde los fenómenos precursores hasta el impacto de diversos procesos eruptivos y deposicionales”. “El espíritu de nuestro trabajo era entender cómo un evento del pasado puede ser una ventana al futuro, abriendo nuevas perspectivas para el estudio de hechos similares que puedan ocurrir mañana. Este estudio mejorará la aplicabilidad de los modelos de predicción y ayudará a reducir la vulnerabilidad de las zonas y las numerosas infraestructuras expuestas al riesgo volcánico, no sólo en las inmediaciones del volcán, sino —como nos enseña Pompeya— incluso a cientos de kilómetros de él”, señala Doronzo.

Intentando recuperar Lancia

El 22 de junio Juan Navarro en El País se hacía eco de los intentos que se están efectuando por parte del Instituto Leonés de Cultura para recuperar el yacimiento romano de Lancia, situado entre los ríos Porma y Esla y las localidades de Mansilla Mayor y Villasabariego. La zona ha sido expoliada durante años, ahora se pretende excavar y explotar su posible atractivo turístico. Incluso los vecinos están devolviendo las piezas de las que durante años ellos y sus familares se habían apoderado.

El poblado, donde los astures resistieron el ataque de los romanos, fue finalmente ocupado por estos (26-25 a. C.), que edificaron allí termas, palacios y mercados.

Groserías romanas

Un seguidor nos envía la noticia publicada en Chronicle Life (27/5/2022) de que un voluntario ha descubierto un grafiti en Vindolanda que representa un falo acompañado de una inscripción. A principios de este año, se descubrió un altar romano del siglo III d. C. y allí una piedra, de 40 x 15 cm, donde se lee SECVNDINVS CACOR. Los especialistas en epigrafía romana, los doctores Alexander Meyer, Alex Mullen y Roger Tomlin, la reconocieron como «Secundino cagón».

Con este descubrimiento el número de falos hallados en esta zona asciende a trece, número que supera al de cualquier otra región cerca del Muro de Adriano.

Una lista de «graduados» en una ephebeia griega

Un seguidor nos envía la siguiente noticia publicada el 2 de junio de 2022 en Ekathimerini.com: Expertos en el Reino Unido han descubierto que una losa de mármol de la antigua Grecia que pasó más de un siglo almacenada en el Museo Nacional de Escocia(desde la década de 1880), tiene inscritos los nombres de 31 «graduados» en una ephebeia, una academia militar de élite que preparaba a los jóvenes para la edad adulta, de un año en particular durante el período 41-54 d.C. El equipo que realizó el descubrimiento está dirigido por Peter Liddel, profesor de historia griega y epigrafía en la Universidad de Manchester.


			

Reaparece la estatua alavesa del dios Baco

Finalmente la estatua romana de Baco que se había descubierto en el yacimiento alavés de Arkaia y que llevaba perdida desde 1976 ha sido recuperada. Parece que estaba en manos de Jon Buesa (ex alto cargo del PNV), que en el momento de la excavación era ingeniero de obras públicas de la Diputación de Álava. El martes 31 de mayo Buesa entregó la escultura en el juzgado; se ha decretado el secreto del sumario. Puedes leer la noticia en La Vanguardia (1/6/2022) o en El Diario (1/6/2022)

Documental sobre la villa romana El Vergel, en San Pedro del Arroyo

Mª Ángeles Martín nos envía el enlace a este breve documental que puede verse en YouTube (Canal Cultura de la Junta de Castilla y León) sobre la villa romana El Vergel, aquí cerca, en San Pedro del Arroyo (Ávila). La villa, parcialmente situada bajo la iglesia y el cementerio de la localidad, data del siglo III o IV y destaca por los mosaicos de Meleagro y de las Perdices.

En torno a las Guerras Cántabras: nuevos trabajos en el yacimiento de La Loma

Durante las guerras Cántabras en la montaña palentina las tropas romanas sitiaron y arrasaron el castro de La Loma (Santibáñez de la Peña, Palencia); el dispositivo del asedio, compuesto por un campamento principal y varios fortines y campamentos secundarios, se ha conservado bastante bien. Sin embargo, durante varios años ha sido objeto de expolio, ahora se pretende evaluar los daños, proseguir las escavaciones en la zona de la entrada al castro y musealizar. Puedes leer la noticia, que nos envía una seguidora, en ElDiario.es (29/5/2022), donde hay también una galería de imágenes.

¿Los mármoles de Elgin o los mármoles del Partenón?

En la larga disputa entre el gobierno griego y el British Museum, salpicada con las intervenciones oportunistas de Boris Johnson, se produce un nuevo desencuentro, como informa Rafa de Miguel en El País (24/5/2022); algo que no preludia precisamente una devolución ni siquiera a largo plazo. Reproducimos el texto del periódico:

El Reino Unido irrita a Grecia al afirmar que recogió de las ruinas los mármoles del Partenón

El Gobierno de Johnson vuelve a lavarse las manos y asegura que las esculturas fueron adquiridas legalmente por el Museo Británico

El peor modo de encauzar una discusión tan pasional y cercana a la piel como la devolución a Atenas de las estatuas del Partenón, que exhibe el Museo Británico de Londres, es utilizar a los “expertos” como testigos de parte. El tono condescendiente que empleó la semana pasada Jonathan Williams, el subdirector del museo, en la reunión en París de la Unesco (el organismo de la ONU dedicado a la educación, la ciencia y la cultura) que debatía el retorno de los mármoles ha desatado la ira de las autoridades griegas.

“La mayor parte del friso fue recogido de entre las ruinas que rodeaban al Partenón”, aseguraba Williams ante los miembros de la comisión intergubernamental que debate y promueve la devolución a su lugar de origen de los bienes culturales. “Todos estos objetos no fueron arrancados del edificio como se ha sugerido”, intentaba rebatir el responsable del museo. Coronaba la faena con un consuelo paternalista dirigido a sus colegas griegos: “Nunca se producirá ese momento mágico de la reunificación de las esculturas, porque la mitad de ellas se perdieron para siempre a lo largo de un periodo de más de 2.500 años”, decía Williams. Era el modo de rechazar la posibilidad real de una devolución con la excusa de que el edificio nunca recuperará su esplendor original.

Y aunque es cierto que, durante siglos de guerras e invasiones el edificio pasó de ser un templo griego a una iglesia cristiana, una mezquita musulmana y hasta un barracón militar reventado a medias por una explosión en siglo XVII, la afirmación de que Thomas Bruce Elgin, “Lord Elgin”, recogió del suelo la mayoría de las estatuas que hoy se exhiben en la sala 18 del Museo Británico ha sido ampliamente rebatida. El entonces embajador del Imperio ante el Imperio Otomano, bajo cuyos dominios estaba Atenas, permitió el uso de sierras especiales y otra maquinaria pesada para poder extraer del friso muchas de las metopas y sus bajorrelieves. Así se deduce de la correspondencia entre Elgin y Giovanni Battista Lusieri, el pintor italiano que supervisó todas esas tareas en 1801. En 1816, arruinado, Elgin se las vendió al Museo Británico por 350.000 libras (310.000 euros) de la época.

“Para reducir la carta total de transporte, Lusieri cortó la parte de atrás de la mayoría de estos bloques y la descartó, pero mantuvo intacta la cara en la que estaban las esculturas”, ha explicado el profesor Anthony Snodgrass, profesor de Arqueología Clásica de la Universidad de Cambridge, y miembro del Comité Británico para la Reunificación de los Mármoles del Partenón. “Esto no quiere decir que todos los bloques fueran arrancados de la parte alta del templo, pero el estado de conservación de la mayoría de los bloques expuestos en el Museo Británico es lo suficientemente bueno como para demostrar que no se cayeron de una altura de doce metros, sino que fueron cuidadosamente arrancados y bajados, para serrar en el suelo su parte de atrás”, ha afirmado Snodgrass.

El Gobierno de Atenas ha reforzado en los últimos años una campaña que inició a principios de los ochenta la actriz y ministra de Cultura, Melina Mercouri, y que tiene una enorme carga sentimental para los ciudadanos griegos. En noviembre del año pasado, el primer ministro, Kyriakos Mitsotakis, visitó Londres, y apeló con astucia a la Gran Bretaña Global (Global Britain) que soñaba Boris Johnson para el tiempo pos-Brexit. ¿Qué mejor gesto para inaugurar esa nueva era de relaciones internacionales que la generosa devolución de los mármoles? Mucho más si se tiene en cuenta que Johnson es un amante de la Grecia clásica, que presume de recitar de memoria las cien primeras líneas de la Odisea. O que, como presidente del club de debate universitario Oxford Union, invitó en 1986 a Melina Mercouri, la actriz, cantante y ministra griega de Cultura que abanderó la campaña para el retorno de las esculturas. Y que, incluso como alcalde de Londres, llegó a defender en una carta a las autoridades griegas, en 2012, que “en un mundo ideal, los mármoles del Partenón nunca deberían haber sido retirados de la Acrópolis”.

La realpolitik se impuso en el momento en que Johnson se convirtió en primer ministro, y Downing Street remitió el asunto a los patronos del Museo Británico, que “operan de un modo independiente, ajenos al Gobierno”, como aseguró un portavoz gubernamental. Los responsables del museo no quieren ni oír hablar de una posible devolución. Consideran que los mármoles fueron adquiridos legalmente, en un momento en que ni siquiera existía la República de Grecia que hoy los reclama. Sin embargo, el apoyo popular a la restitución, sobre todo dentro del Reino Unido, es enorme y en aumento. Según la encuesta más reciente de YouGov, del pasado 23 de noviembre, un 59% de los británicos cree que las esculturas deben estar en la Acrópolis. Y apenas un 18% se manifiesta en contra. El resto, directamente, no tiene opinión al respecto.

Conscientes de la buena gestión del actual Museo de la Acrópolis, en Atenas, donde podrían ir a parar las estatuas en caso de devolución, los gestores del Británico sugieren la trampa de un préstamo de las obras. Saben que la oferta coloca en difícil posición al Gobierno griego. Aceptar algo así supondría admitir implícitamente que la propiedad es de otro. Hasta las palabras están cargadas de intención. Por eso sigue habiendo un sector de la prensa británica que habla de los “mármoles de Elgin”, y no de los “mármoles del Partenón”. Y el corresponsal de EL PAÍS sugirió en cierta ocasión al actual director del museo, el alemán Hartwig Fischer, que las actuales técnicas de copia en 3D permitían reproducir obras de arte con completa exactitud. “Esa sería una solución. Y enviar las copias a Atenas”, respondió.

Los Vetones contra Aníbal

El País (23/5/2022) informa sobre las nuevas investigaciones realizadas con Tecnología LiDAR sobre el castro de El Raso.

El Raso (Candeleda, Ávila) fue edificado por los vetones de un poblado (El Castañar), que, derrotados por los cartagineses, huyeron y levantaron otro asentamiento fortificado (17,5 hectáreas), rodeado por una muralla en sus tres cuartas partes de hasta tres metros de anchura, protegida por torres, bastiones y dos construcciones defensivas, el Castillo, de 20 metros de longitud y seis de altura, para defender la entrada al asentamiento, y el Castillejo, que servía para vigilancia. Tan solo el 4% del yacimiento ha sido excavado.

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