Cicerón y la arqueogastronomía

Cicerón vale para un roto y para un descosido. Una frase extraida de su obra Del supremo bien y del supremo mal (2, 90), “El hambre es el condimento de la comida, la sed de la bebida“, sirve como encabezamiento de una sección sobre cocina romana en una página llamada Arqueogastronomia (agradecemos el envío del enlace a Eusebia Tarriño).

Arqueogastronomía se presenta como un “espacio cultural donde puedes adquirir productos, experiencias gastronómicas y turísticas que hunden sus raíces en la historia y la arqueología”. En su tienda, Tabernae (no sé en qué caso exactamente, quizá el esperable nominativo singular taberna les sonaba poco latino) ofrecen productos como Flor de Garum Salsa antigua o Iberika, cerveza artesana. También tienen un blog donde incluyen recetas y entradas sobre historia gastronómica.

El caso es que resulta algo chocante el uso del texto ciceroniano en una página que nos incita a buscar  nuevas experiencias catando los sabores de la gastronomía romana. Cicerón en realidad atribuye el mensaje a Sócrates: …idque Socratem, qui voluptatem nullo loco numerat, audio dicentem, cibi condimentum esse famem, potionis sitim. “Y eso mismo le oigo a Sócrates, que no concede al placer ninguna importancia, cuando dice que el condimento de la comida es el hambre, y el de la bebida, la sed” (Trad. V. J. Herrero Llorente). De hecho, casi diríamos que parece precisamente un lema para todos aquellos que abominan de las sofisticaciones culinarias tan en boga hoy y de caprichos similares a los que la página propone.

La cita escogida para la sección denominada “Arqueofoodtour”, también de Cicerón (Sobre la vejez 45), tampoco resulta muy adecuada: “El placer de los banquetes debe medirse no por la abundancia de los manjares, sino por la reunión de los amigos y por su conversación” (Trad. de E. Torrego); Neque enim ipsorum conviviorum delectationem voluptatibus corporis magis quam coetu amicorum et sermonibus metiebar. Eso sí, algo de éxito deben de tener, porque uno de estos tours ha sido incluido en el programa de RTVE “Las Rutas D’Ambrosio”, según nos informa Cádiz Buenas noticias.

Susana González Marín

Cosas que hacer en la cuarentena (22): cocinar

Ahora que muchas personas están dedicándole un tiempo extra a cocinar, compartimos un par de recetas de la Antigua Roma. Son extremadamente sencillas de elaborar, si bien la primera de ellas requiere algunos ingredientes poco o nada habituales en las despensas hoy en día, como el hinojo o la ruda, siendo esta última una planta empleadísima en la Antigüedad y que hoy solo puede conseguirse en tiendas especializadas.

Epityrum verde, negro y salpicado

Haz de la siguiente manera el epityrum verde, el negro y el salpicado: extráeles el hueso a las aceitunas verdes, a las negras y a las salpicadas. Adóbalas así: hazles un corte, añade aceite, vinagre, coriandro [cilantro], comino, hinojo, ruda y menta; guárdalas en una orzuela; que quede aceite por encima. Haz uso de ellas así.

(Catón, De agri cultura, CXXIX. Trad. de Alfonso García-Toraño, ed. Gredos).

2a

Dulces caseros

Sacar el hueso de unos dátiles, rellenar de nueces, piñones o de pimienta molida. Envolverlos con sal, freírlos en un recipiente con miel cocida y servir.

(Apicio, VII, XI, 1. Trad. de Bárbara Pastor, ed. Coloquio)

Ana Laguna

Posca, ¿el tinto/calimocho de verano?

María Isabel Pérez Alonso nos envía el enlace a este podcast del programa de información agraria de Onda Cero, “Onda agraria”. En él se compara una antigua bebida de griegos y romanos, posca, con el calimocho o el tinto de verano. Desde el minuto 6’32 hasta el 14’40 se habla del tema e incluso se da una pequeña receta adaptada a los gustos modernos por si alguien se anima a prepararla. La comparación con el tinto de verano parece un poco optimista, puesto que posca, al fin y al cabo, era agua con vinagre.  En efecto, se trata de una bebida refrescante para los que no podían pagarse nada mejor y con una esponja empapada en ella fue con lo que aliviaron a Cristo en la cruz.

El vinagre era un producto que en palabras de Plinio el Viejo “al menos, aun siendo malo, tiene la virtud de sus múltiples usos, sin los cuales la vida no podría transcurrir suavemente” (14,125) . En efecto, él lo menciona con frecuencia por sus propiedades terapéuticas. En el terreno gastronómico también habla de una bebida realizada con miel y vinagre: “Más aún, incluso se mezclaba el vinagre con la miel, hasta tal punto el hombre no ha dejado nada por intentar. A este preparado lo llamaron oximiel: diez libras de miel, cinco heminas de vinagre añejo, una libra de sal marina, cinco sextarios de agua
de lluvia; se hierve ligeramente diez veces, luego se trasvasa y se deja envejecer así.” (Agradecemos las traducciones de Plinio a Eusebia Tarriño)

Diego Corral nos envía como complemento el enlace a este blog especializado en comida antigua De re coquinaria.

Susana González Marín

 

 

 

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