La Ifigenia de Antonio Barnés

No llega tu ángel, Ifigenia
que descubra tus bellos ojos
cubiertos por la venda
que desate tus manos delicadas
y libere tus pies de las argollas
para que bailen sobre los talones.
No llega tu ángel, Ifigenia
que frene el puñal sobre
tu pecho
que busque un cabrito
para el sacrificio.
Ifigenia, no llega tu ángel
¿me dejas serlo?

Antonio Barnés, de El corazón de la libélula

El Coliseo: el Lego más grande del mundo

Hoy, 27 de noviembre, como nos informa Tomeu Obrador, Lego saca a la venta el Coliseo, una caja espectacular con más de 9000 piezas, para mayores de 18 años. El precio es de 499 euros; caro, sin duda, pero no tanto si tenemos en cuenta el diseño que hay detrás y las horas de entretenimiento que proporciona. El caso es que ya antes de salir a la vent está agotado. Os aconsejamos visitar en Instagram la animación que sirve de publicidad a su lanzamiento.

Descubierto uno de los palacios de Calígula en Roma

Manuela y Mª Ángeles Martín Sánchez nos envían el enlace a esta noticia publicada en El Confidencial el 18 de noviembre: Hallan el palacio perdido de Calígula: un jardín exótico lleno de animales salvajes. El palacio, en el entorno de la actual plaza Vittorio Emanuele, fue construido en los Horti Lamiani, fundados por el cónsul Elio Lamia, amigo de Tiberio. Ahora las excavaciones han revelado la estructura de este jardín, donde además de plantas exóticas, vivían animales salvajes y probablemente tenían lugar distintos espectáculos. De hecho, se han encontrado huesos pertenecientes a la pata de un león, varios dientes de diferentes especies de osos, restos de avestruz y varios esqueletos de ciervo. A Filón de Alejandría debemos la descripción del lugar (Leg. 351. 359, 368)

Podéis leer también lo publicado al respecto en Historia National Geographic (19 de noviembre)

De Ulises a Telémaco

Para abrir boca para el coloquio de esta tarde, Acercar los clásicos al siglo XXI, Diego Corral nos envía el siguiente poema de Joseph Brodsky:

De Ulises a Telémaco

Querido Telémaco,
la Guerra de Troya
ha terminado. No recuerdo quién venció.
Los griegos, deben ser: los griegos, quién si no,
pueden dejar en tierra extraña tantos muertos…
De todos modos, el camino que me lleva al hogar
resulta que se alarga demasiado.
Como si Poseidón, mientras perdíamos el tiempo,
hubiera dilatado el espacio.
Ignoro dónde estoy y lo que veo ante mí.
Al parecer, una isla, sucia, arbustos,
casas, gruñir de cerdos, un jardín
abandonado, cierta reina, hierba y pedruscos…
Telémaco, querido, en verdad
todas las islas se parecen una a otra
cuando es tan largo el viaje: el cerebro ya
va perdiendo la cuenta de las olas,
el ojo, tiznado de tanto horizonte, echa a llorar,
la carne de las aguas obtura el oído.
No recuerdo ya cómo acabó la guerra,
ni cuántos años tienes hoy recuerdo.

Hazte hombre, Telémaco, y crece.
Sólo los dioses saben si hemos de encontrarnos.
Tampoco ahora ya no eres el chiquillo
ante el cual detuve aquellos toros.
Hoy, de no ser por Palamedes, estaría a tu lado.
Pero tal vez sea mejor así: pues sin mí
te has librado de los males de Edipo,
y en tus sueños, Telémaco, ignoras el pecado.

De:  «No vendrá el diluvio tras nosotros»  – Antología 1960-1996.

Traducción de Ricardo San Vicente 

Francisco Brines – Epitafio romano (Tradición clásica)

No podemos dejar de celebrar la concesión del premio Cervantes a Francisco Brines y lo hacemos reblogueando las entradas de PAU (y EBAU) Latín y griego

PAU (y EBAU) Latín y Griego

Epitafio romano

«No fui nada, y ahora nada soy.
Pero tú, que aún existes, bebe, goza
de la vida…, y luego ven».
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Ya sé que hablas en serio, porque la amable piedra
la dictaste con vida: no es tuyo el privilegio,
ni de nadie,
poder decir si es bueno o malo
llegar ahí.
BlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankBlankQuien lea, debe saber que el tuyo
también es mi epitafio. Valgan tópicas frases
por tópicas cenizas.

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Pompeya no deja de dar sorpresas

Henar Velasco nos envía el enlace a una noticia de ABC, publicada el sábado 21 de noviembre: Sensacional descubrimiento en Pompeya: encontrados los cuerpos intactos de dos hombres que huían de la erupción del Vesubio.

Julián Bautista nos envía además el enlace a la noticia en El País y en RTVE

Reproducimos el texto de ABC y aquí puedes ver el vídeo que acompaña a la noticia:

Pompeya vuelve a maravillar con un descubrimiento sensacional. En las últimas excavaciones de Pompeya han aparecido dos cuerpos intactos de dos personas que huían tras la erupción del Vesubio en el 79 d.C. Se trata de un hombre de unos 40 años, de la clase alta de la antigua ciudad romana, envuelto en una capa de lana, y su joven esclavo con una túnica, con los huesos ya desgastados por años de duro trabajo. Junto a los cuerpos se encontró también otra manufactura pesada de lana, tal vez una segunda capa o quizás una manta, según han revelado los calcos.

«Es un descubrimiento absolutamente excepcional», declaró a la agencia Ansa el profesor Massimo Osanna, durante años director del parque arqueológico de Pompeya, y desde septiembre director general de los museos públicos. «Por primera vez en más de 150 años –añadió Osanna- fue posible hacer calcos perfectos de las víctimas y de las cosas que llevaban consigo en el momento en que fueron golpeados y murieron por los vapores hirvientes de la erupción».

Por su parte, el ministro de Bienes Culturales, Dario Francescini, ha calificado de «increíble» el hallazgo, que tuvo lugar hace apenas unos días en la excavación en curso, desde comienzos de años, en la gran villa suburbana en Civita Giuliana, a 700 metros al noroeste de Pompeya. El Parque Arqueológico de Pompeya extendió hasta esa zona sus excavaciones en el año 2017, con el objetivo de rechazar a los llamados «tombaroli» (ladrones de tumbas), que han dejado en el área amplias huellas de su delincuencia.

Otros descubrimientos

En esa misma villa se encontraron en sus cuadras, en el año 2018, los restos de tres caballos de raza. Uno de ellos en particular llamó la atención porque estaba totalmente enjaezado, con una refinada silla en madera y bronce y arneses relucientes, como si fuera el momento de la salida inminente del propietario de la villa, tal vez un comandante militar o un magistrado de alto rango. También es la misma residencia donde hace unos meses se descubrió una pared pintada al fresco con la flor blanca y el grafiti con el nombre de la pequeña «Mummia», la niña que pudo haber sido hija de los dueños de esa finca.

Según Massimo Osanna esta residencia pompeyana es «de la más alta calidad, con habitaciones ricamente decoradas y con frescos, suntuosas terrazas a varios niveles con vistas al golfo de Nápoles y Capri, además de un especial apartado para los servicios de la villa con un terreno que se extendía hasta el mar, con espacios de almacenes de aceite y vino.

La excavación, aún en curso, quizás aclare mejor en los próximos meses el papel y vida de estos dos hombres y hacia dónde se dirigían. Por ejemplo, se podrá comprobar si también estaba llegando el resto de la numerosa familia que poblaba la residencia, que seguramente ya desde muy temprano en la mañana habría buscado seguridad en las habitaciones.

El conocimiento acumulado en los últimos años sobre los últimos momentos de Pompeya podrá aclarar cómo vivieron estos dos hombres el final de su tragedia. «Con una buena aproximación a los hechos -ha explicado el director Osanna- debió haber ocurrido en la madrugada del segundo día de la erupción», por lo tanto, alrededor de las 9 de la mañana del 25 de octubre de ese terrible 79 d. C.

En menos de veinte horas el Vesuvio expulsó diez mil millones de toneladas de magma, centenares de millones de toneladas de vapores y de otros gases a una velocidad de salida 300 metros al segundo. En un radio de 12-15 kilómetros, el territorio en dirección a Pompeya quedó bajo un espesor de tres metros de lava. Cambió la conformación de la costa, sepultó Herculano bajo veinte metros de fangos volcánicos y Pompeya bajo casi seis metros de lava, piedra pómez y cenizas. Pocos habitantes se salvaron, solamente aquellos que se marcharon de inmediato. Datos ciertos sobre los muertos nos los hay, pero se estiman entre ocho y diez mil para Pompeya y de tres mil a cuatro mil en Herculano.

Los calcos, decisivos

Los calcos serán decisivos, nos darán luz sobre la vida de estos dos hombres ahora descubiertos y su papel en la grande y fastuosa residencia donde han sido encontrados. El director Massimo Osanna explicó que «estamos teniendo nueva luz sobre la vida de los pompeyanos gracias a las investigaciones sobre los restos óseos encontrados en los calcos de yeso», un invento debido a la gran intuición de arqueólogo Giuseppe Fiorelli (1823-1896), destacado director de la excavaciones.

Solo desde 1858, gracias al método genial introducido por Fiorelli, podemos apreciar la impronta que dejó la erupción en los pompeyanos, al obtener moldes de yeso de los muertos. Los cuerpos, al descomponerse a lo largo de los siglos, habían dejado espacios vacíos bajo la lava. Fiorelli los rellenó con yeso líquido introducido a través de los agujeros abiertos en la corteza creada sobre Pompeya tras la erupción. En esa cámara vacía, donde la materia orgánica había desaparecido, Fiorelli obtenía moldes de extraordinaria precisión que reflejaban los últimos momentos de la vida de esas personas.

(Foto de cabecera tomada de Las provincias)

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